El Leopardo y el Guardián
Unas estrellas shuriken volaron al lado del agresor de April obligándolo a retirar su mano de la chica.
La esfera de luz que parecía emerger de ella comenzó a retornar a su lugar.
En el momento que la luz desapareció en el pecho de April esta jaló aire con mucha desesperación como si este le hubiese faltado
-¿Quién está ahí?-preguntó el joven sin mostrar sorpresa alguna. En ese momento Leonardo saltó de entre las sombras para dejarse ver por completo.-Vaya, vaya. Las leyendas urbanas resultaron ser ciertas-dijo con sorna. Se irguió caminando hasta su invasor.
-Si no quieres salir dañado lo mejor será que te vayas.-le amenazó lanzando una mirada de advertencia cruzando sus katanas frente a él como tijeras.
-Uy que miedo-detrás de aquel extraño personaje, de gran tamaño pero con facciones infantiles, Leo notó que unas sombras se escurrían por debajo de sus pies encaminándose peligrosamente hacia él.
-¿Qué es esto?-brincó hacia atrás cuando las sombras se colocaron en frente.
Cada músculo de su cuerpo comenzó a tensarse cuando aquellas sombras comenzaban a emerger del suelo para tomar formas humanas.
Se levantaron como si fueran humo denso, arremolinándose entre ellas para dar sus rasgos y formas.
-He escuchado mucho de ustedes fenómeno, dicen que son muy buenos para las peleas-las sombras comenzaron a tomar formas humanas con una brillante mirada rojiza, era lo único que se veía de ellos. A parte de las espadas y hachas que brotaban de sus manos.-me complacería mucho comprobarlo.
Una de las sombras se lanzó hacia Leonardo amenazando con su espada para rebanarle el cuello, Leo se defendió con su katana esquivando el golpe mientras le lanzaba una patada a su costado.
Por suerte la sombra había tomado consistencia logrando empujarlo hacia otra sombra la cual evitó a la primera para atacar desde el aire.
Leonardo cruzó sus espadas deteniendo el golpe del arma, pero por desgracia no pudo evitar una patada que le llegó de lleno en el costado. Se la devolvió dando un salto hacia delante siendo ahora el centro de más sombras que comenzaron a brotar del suelo.
-No podré con ellos si siguen saliendo más-hasta donde podía contar ya eran más de 20 sombras que había a su alrededor.
-¿Qué sucede ninja?¿No puedes con unas pocas larvas?-Leo tragó saliva, esperaba que fuera más cantidad que técnica lo que tuvieran esas cosas.
Tres de ellas saltaron hacia Leonardo con patadas voladoras, pudo esquivarlas alcanzando a cortar a una a la mitad, esta pareció desvanecerse en el momento que el filo le atravesaba.
Detrás de él un par de larvas le atacaron a traición golpeando su ante pierna para hacerlo caer.
En el piso Leonardo se dio vuelta para pararse de un brinco, pero al parecer más de una larva comenzó a sujetarle los brazos y piernas desde el suelo, inmovilizándolo totalmente.
-¿Eso es todo lo que puedes dar?-preguntó entre risitas burlonas el chico que miraba la escena desde una distancia considerable.
-Es lo mismo que yo te iba a preguntar-al lograr soltarse de una de las larvas que sostenía sus brazos comenzó a cortar a las demás con su manos libre.
Estas comenzaron a soltarlo y Leonardo aprovechó la oportunidad para ponerse de pie de un salto, dando un giro en el aire como una hélice para cortar lo más que se pudiera de larvas. Más de una comenzaron a atacarle al mismo tiempo comenzando a recibir más golpes de los que podía dar.
Una de las larvas se alzó de un salto con una cimitarra afilada dirigida a Leo, este se dio cuenta ya cuando le había rosado su brazo izquierdo. Dio un quejido de dolor cuando otra larva le araño en el mismo donde estaba su herida, logrando abrirla más.
-Son muy buenos mis guerreros ¿cierto?, cuando vivieron fueron de los mejores en sus batallas. Tenían una sed de sangre que era insaciable, destruyeron aldeas y ciudades enteras tan sólo por llenar esa sed. Y aún así la gente les admiraba tan sólo por sus técnicas de lucha. Que irónico ¿no crees?
April se quejó en el piso, aun inconsciente, haciendo que su captor le prestara de nuevo atención.
-Y pensar que te queríamos a ti para llegar a ellos-dibujó una sonrisa de burla en su rostro-y resulta que ellos vienen a nosotros. Eso significa que tú sólo puedes servirme para una cosa-se apoyó de nuevo en ella para terminar lo que estaba haciendo.
Una vez más una extraña esfera de luz emergía del pecho de April, ella dejó de respirar en el momento que la esfera salía de su cuerpo.
-Se ve deliciosa-dijo levantándose con la esfera en mano, lentamente se la fue acercando a su rostro con la intención de comérsela.
-¡NOOO APRIL!-entre los golpes metálicos de las armas y el barullo, Leonardo vió a lo lejos como ese tipo volvía a sacar aquella luz de su amiga.
No sabía con exactitud que era esa cosa, sólo sabía que esa luz era lo que podría hacer la diferencia entre la vida y la muerte de April.
Por más que intentaba llegar hasta ella no podía, esas cosas negras simplemente le impedían el paso. Siempre que quería llegar a ella dos larvas le hacían retroceder con un ataque.
Sintió mucha impotencia. Más que nunca deseó que sus hermanos estuvieran ahí para poder apoyarle en la pelea.
-¡Déjala!-logró gritar antes de hacerse paso de entre las sombras, pero para su mala fortuna otras más aparecieron en su camino.
Ese ser ya tenía a la bola en la boca cuando una voz le distrajo.
-¿Qué no te dijo tu mamá que no debías comer cosas que encuentres en el suelo por que se las chupó el diablo?
-¿Qu….?-el extremo de una madera golpeó en la cara del ser evitándolo ingerir la esfera de luz.
De nuevo la luz regresó a su dueña haciendo que el cuerpo de April reaccionara de la misma manera que hacía rato.
-¡Don!-gritó Leo con entusiasmo quitándose de encima a una de las larvas que se le había montado en su caparazón-¿Cómo nos encontraste?
-¡Te rastreé con tu celular!-dijo Don tomando rápidamente a April en sus brazos-¡Deberías usarlo ya que lo tienes!
Leo dio un bufido, por el agetreo había olvidado que lo tenía.
El chico se sobó el mentón quitándose la sangre de su boca.
-Maldito.
-¡Llévate a April lo más lejos que puedas!
-¡¿Qué crees que hago?!-respondió espantado al ver como era ahora a él que las sombras le perseguían.
Leonardo al ver a su hermano en aprietos buscó una solución rápida a su problemita de larvas.
Retrocedió topando su caparazón con una hilera de autos que tendrían unos 5 metros de altura.
Las sombras comenzaron a rodearle concentrándose a su alrededor.
Apretó los dientes, quizá eso no acabaría con ellas, pero si las detendría un rato. Con una patada golpeó un punto clave en la parte baja de los autos un par de veces.
Las larvas sin entender lo que hacía siguieron rodeándolo quedando a tan sólo unos 20 centímetros de él.
-¡Nos vemos!-Leo brincó como volando por encima de las cabezas de esos seres. Corriendo lo más alejado posible de ellos.
Un estruendoso sonido de metal se escuchó detrás llamando la atención de las larvas que terminaron siendo aplastadas por la columna de autos.
Leonardo corrió hasta donde las otras larvas habían acorralado a su hermano quien traía a April como un bulto en el hombro. Estaba peleando con una mano, mientras que con la otra protegía a su amiga.
Leo sintió sus oídos más relajados mientras se alejaba de la zona en donde había estado peleando, ya que el sonido de las máquinas le estaban volviendo loco, ahora ya sólo se escuchaban de lejos como si fuera su música de fondo.
-¡Dame una mano con esto!-pidió Don mientras esquivaba apenas por un pelo el filo de una daga.
-¡A eso voy!-tomó vuelo brincando de nuevo en el aire. Dio un grito aguerrido atrayendo la atención de las larvas que fueron cortadas una a una a la mitad por las katanas. Don aprovechó volarle la cabeza con su bo a un par de ellas que se había desprevenido.-¿Puedes explicarme de donde salieron estas cosas?
-No se-con ambas Katanas se deshizo de dos sombras que intentaban quitárselas-no tengo ni una maldita idea.-Don dio saltó hacia atrás para escapar de una feroz sombra que traía consigo una gigante hoz-¿Te reconforta?
-No mucho-Leonardo saltó junto con su hermano chocando caparazones al verse rodeado de más larvas que de las que habían destruido.-Pero en realidad me reconfortaría un plan para deshacernos de ellos, estoy comenzando a preocuparme.
-Sólo se me ocurre que la mejor manera para acabar con estas cosas sería haciéndonos cargo del chico Goliat.-repartieron otro par de golpes girando sobre su propio lugar
-¿Chico?¡¿Eso es un chico?! ¿¡Qué le daban de comer sus padres!?-a manera de bat golpeó un retrovisor de un auto atravesando la cabeza de uno de los seres oscuros que comenzaba a lanzarle piedras.
-A la mejor espinacas-hizo una señal a Don para que saltaran a otro auto-Ya me estoy cansando-dijo con voz agitada, por más que cortara a esas cosas no se acababan, más bien parecía que por cada uno que mataba otros dos aparecían en su lugar.
-¡Alto!-las sombras obedecieron inmediatamente a la orden desapareciendo de pronto en el piso, parecían regresar del lugar que habían salido, hacía el chico de ojos rojizos. Este parecía que había disfrutado del "espectáculo", así que, complacido, comenzó a aplaudir.-Impresionante fenómenos, simplemente impresionante.
-¡Basta de juegos! ¿Qué quieres de nosotros?
-¿Y quien demonios eres?
Ante la última pregunta de Donatello el joven pareció complacido.
-Tu lo acabas de decir-caminó hasta ellos a paso lento pero decidido. Sus pasos resonaban como eco con aquellas botas negras como de militar, mientras más se dejaba ver las tortugas pudieron notar que su vestuario era semejante a la de un soldado, sólo que en vez de tener ese camuflaje verde este era de un tono marrón con manchas negras.
En algunas partes de sus brazos y cabeza tenía tatuajes de manchas de leopardo.
Básicamente estaba disfrazado de uno.
-Lindo disfráz-comentó Donatello con sorna.-pero generalmente los felinos son de ojos amarillos
-Búrlate si quieres, después de todo será la última vez que lo hagas fenómeno-Leonardo se puso en posición de batalla protegiendo el cuerpo de April al igual que su hermano.
-¿Qué quieres?¿Qué le hacías a April?-el chico leopardo parecía contento de que le preguntara.
-Sólo le absorbía el alma, lo cotidiano.-Leo y Don cruzaron miradas de sorpresa.-además, era mi encargo para obtener la información que necesitaba, pero obviamente sus presencias hace que ella sea dispensable, resultó siendo tan sólo una víctima de las circunstancias.
-¿Nos buscabas a nosotros?-preguntó Leo con voz peligrosa-Bien, ya estamos aquí. ¿para que nos quieres?-el adversario iba a responder pero fue interrumpido por otra voz.
-Para llegar a mi- Zack surgió de las sombras a tan sólo unos pocos metros del atacante.
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Raphael tocó unos botones para salir de la guarida guiado por la niña que lucía ansiosa por llevarle al lugar que le había dicho.
Donde estaba Splinter.
Extraño.
Muy extraño para su gusto.
-Momento-dijo antes de salir sintiendo una sensación molesta pero peculiar en su cuerpo.
Sentía frío, pero no cualquier frío, era ese misma sensación que había tenido hacía unos días cuando casi muere
Algo no andaba bien.
-¿Qué pasa Rapha?, ¿No quieres que te muestre el lugar?-la niña con una sonrisa jaló de la muñeca a la tortuga para que salieran.
-Mike…-omitiendo lo que la niña le había dicho se giró para ir a ver a su hermano.
Este no le respondió.
-Está con mi hermana-dijo la niña siguiendo a la tortuga con el ceño fruncido.
Raph se asomó donde estaría su hermano hacía rato con Molly. Se le había hecho extraño que el metiche no le preguntara a donde iba, o al menos que se moviera de su lugar.
Cuando le miró no pudo evitar acongojarse.
Parecía que seguía en la misma posición que le había dejado, de hecho parecía estar congelado, sólo Molly seguía meciéndose.
-¡Vámonos maldito…!-gritó Sasha perdiendo la paciencia, cosa que Raph no pasó por desapercibido.-
Como si la niña hubiera sentido que había cometido un error al hablarle de esa manera se alejó de Raph colocándose a sus espaldas.
-¿Quién eres?-preguntó peligrosamente.-o más bien ¿qué eres?-se giró encarando a la niña que ocultaba en una extraña oscuridad su mirada.
-Me conoces Raphael…- para la sorpresa de la tortuga la voz de la niña se tornó a una masculina pero chillona-soy el guardián que tú y tu familia casi liberan.
Raphael sintió una extraña punzada en su cabeza, no entendía lo que decía ese ser.
-¿De que carajos estás hablando?
-Que más da tortuga es obvio que no recuerdas, de todos modos el día se acerca, ustedes ya no podrán hacer nada, estoy seguro que mis amos estarán complacidos conmigo y finalmente seré libre, ¡libre al fin después de varios siglos!
Raph comenzó a sentir su cuerpo totalmente helado, ahora de su boca salía vaho, calló sobre sus rodillas abrazándose así mismo titilando por el frío.
-¡No se de que hablas!¡sólo regrésame a mi cuerpo!-no pudo evitar sentir que su corazón se paraba en seco cuando de sus propios labios había dicho eso.
¿Qué acaso de nuevo él…?
Si…eso había pasado, recordó que lo mismo le había sucedido cuando hablaba con Leo, de pronto experimento una sensación diferente en su cuerpo cuando las circunstancias dieron un giro inesperado, cuando Leo cambió de carácter. Sin darse cuenta ya se había desmayado…y seguramente eso había pasado cuando estaba tranquilizando a Sasha. Habría pasado en el momento que se hincó, desde ahí había comenzado a sentirse mal y la niña había comenzado a decir cosas raras.
De nuevo esa cosa había intentado engañarle.
-No-contestó simplemente ese ser. Lentamente fue levantando el rostro al mismo tiempo que la guarida se tornaba oscura, casi negra.
El ser, por su parte, seguía teniendo la forma de Sasha , sólo sus ojos eran diferentes, como si sus pupilas estuvieran totalmente dilatadas, haciéndolos parecer que eran negros en su totalidad.-Después de varios años no he podido probar ni una sola alma, ¿tienes idea cuanto tiempo he tenido que retenerme?
.-Pero ahora que uno de los amos no está podré comer sin ningún problema…ese traidor
-¿Y por que no lo haces de una vez?-preguntó Raphael aún titilando irguiéndose para colocarse en posición de pelea. Pero aquel ser no le contestó, sólo hizo una extraña mueca de enojo mirando hacia la puerta de la guarida que era lo único que no había desaparecido-¿Necesitas que salga de aquí cierto? Mientras permanezca lejos de esa puerta no puedes hacerme daño-Raphael rió con burla-Aquella vez ibas a lograrlo, pero de alguna manera Splinter vino a salvarme. ¡nos estaba previniendo de ti!
El ser hizo una mueca molesta.
-Esa rata me ha dado muchos problemas. Efectivamente, él ha evitado muchas veces que me los llevara.-cambió de pronto su mueca de pronto formando una sonrisa- Pero para tu mala suerte esa rata no podrá ayudarles, cada día que pasa su esencia se vuelve más débil…tortuga, ahora estas solo. Sea como sea yo salgo ganando.
.-Dentro de un minuto estarás totalmente muerto, y ya nada ni nadie logrará regresarte a tu cuerpo. –Raphael exhaló hondo comenzando a mirar a todas partes.-y cuando eso pase, yo sólo esperaré que la desesperación te consuma, que el miedo y la soledad te carcoma. Que tus culpas se te hagan presentes en esta nada que es insoportable para aquellas almas que alguna vez formaron parte de la vida terrestre.
.-soy paciente, esperaré a que eso pasé hasta que finalmente tu decidas voluntariamente cruzar por esa puerta para acabar con tus penas, mientras, puedo seguir absorbiéndote a través de tus culpas y pesadillas…tal y como lo he hecho en las últimas semanas…
Raphael se llevó las manos al cuello, comenzó a sentir que se asfixiaba en cuanto ese ser dejó de hablar. Sentía que su cuerpo se congelaba, pero que a la vez le quemaba del maldito frío que le recorría cada escama del cuerpo.
-No….no voy a dejar…-comenzó sin terminar oración alguna.
No quería morir…no de esa manera, no con ese ser que esperaba comerse hasta lo último de su esencia.
-Sólo unos segundos más tortuga, sólo unos segundos más y serás mío-el ser comenzó a cambiar lentamente su forma a la de una especie de Fauno, de esos que son parte hombre y parte cabra, sólo que este era escuálido y su rostro maléfico era de tez rojiza…como un demonio.
Eso debía ser…esa cosa sólo podría ser eso, un demonio.
Por más que quería luchar no podía, su cuerpo no respondía, cada vez más sentía que la respiración se le cortaba.
-Estoy perdido…-dijo sintiendo que su cuerpo se iba desvaneciendo en el piso, la risa de aquel fauno de pronto se detuvo echando unas maldiciones que Raph no podía entender, ya nada de él respondía, sólo sintió que unas manos diminutas le jalaban del brazo…como la última vez.
Después todo se oscureció para él.
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jus jus uno más para la tanda y para seguir con la moda de actualizaciones XD
Rebe. Jus jus pues si jeje al fin algo de acción XD, mal para ellos por que me temo que se las van a ver muy oscuras XD. (en especial yo, las que me lio --u) pero bue…nñ espero poder hilar bien todo al final buehehe XD
Ksk OO jus, este rev jamás me llegó al correo, apenas lo veo XD. En fin, así es más niños XD (como se nota que me han traumado los niños después de la iglesia que debo realizar buahahaXD) Y bue, no hay que precipitarnos con la pobre Sasha XD que las cosas se nos vienen difíciles y complicadas (see más para mi XD, eso me pasa por….en fin--u ya comencé este lío ahora lo sigo XD jus jus)
¿por terminar? Uhm….eso quisiera, pero me temo que las cosas apenas empiezan XD(Jesús maria y josé ¿Qué he hecho? XD)
y pss seee el deshuesadero de autos así le venimos diciendo por estos lares XD (bue eso creo XD jaja a menos que lo haya soñado jajaja)
En fin, he cumplido al menos con esta seccion XD(que ya llevo meses atrasada con harry potter buaaa me van a linchar --uXD)
¡Nos vemos!
(al tipo star wars)
Que las musas les acompañen!jeje
