Holaaaaa! no se puede decir de cuantas formas siento este retraso de casi 3 meses :( pero me han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que han sido mas de las que podría aguantar, así que me ha costado trabajo reponerme y retomar el fic, así que les ruego me perdonen u.u


Capítulo X

Reencuentro

El tiempo había pasado volando, la situación en la aldea de Konoha era bastante llevadera, el ambiente se sentía muy pacífico y todos vivían de manera cotidiana. Los peligros de cierto embarazo ya habían pasado y la tranquilidad reinaba en la vida de cierta pelirrosa.

Su vientre ya era abultado y su estado no era un secreto para nadie, podía pasearse libremente por las calles sin temor a cuchicheos o críticas.

— ¡Hola, Sakura! ¿Cómo has estado?-preguntó una alegre Tsunade.

—Muy bien, Tsunade-sama, gracias-respondió también con una sonrisa mientras acariciaba su abdomen.

—Nada mas mírate ¡Has crecido un montón!-aseguró la Hokage en tono burlón, a lo que Haruno rió-¡Felicidades!

— ¿Eh?

—Te tengo un anuncio, y también la felicitación es algo adicional-aclaró acomodándose en el sillón de su oficina.

— ¿Cuáles?-curioseó jovial.

—Bueno, hoy cumples seis meses de embarazo; si no mal recuerdo fue exactamente hace medio año que tuviste tu encuentro con el Uchiha. Muy independiente de todo aquello, estoy orgullosa de ti y de cómo has ido llevando esta situación; Eres alguien digno de admirar, Sakura.

—Gracias, Tsunade-sama…pero no habría podido sin su apoyo y el de todos mis amigos.

—Es verdad, ellos te han ayudado bastante pero no tienen que cargar con un peso mayor que el tuyo.

— ¿Tenía algo más que decirme?

—Claro, Toma-dijo extendiendo la mano y ofreciéndole una llave a la pelirrosa.

— ¿De qué se trata?-preguntó son sorpresa.

—En estos meses hemos podido reconstruir tu casa; Una chica como tú necesita su propio hogar ¿no te parece?

— ¡¿En serio?! No puedo creer que haya hecho esto por mí…

—Sakura, tu sabes que te estimo como a una hija; es lo menos que puedo hacer por ti—le sonrió la rubia— ¿Qué estás esperando? ¡Ve y disfruta de tu casa nueva!

—De verdad, muchas gracias, Tsunade-sama.

La chica salió muy contenta de la torre de la Hokage, no sin antes haber abrazado a su mentora por tan noble gesto. Se sentía feliz por su nueva adquisición pero a la vez le vino la preocupación de qué pensaría cierto Uzumaki al respecto.

—Que oportuna ha sido Tsunade-sama en reconstruir mi casa, pero ¿cómo se lo diré a Naruto? El ha cuidado muy bien de mí estos últimos meses, se me hace un poco extraño dejarlo solo de nuevo…pero creo que yo necesito mi propio espacio y Naruto recuperar el suyo, además, el tiene a Hina-chan, así no le afectará mucho mi…

— ¡Hola frente de marquesina!-le gritaron desde atrás, cosa que asustó un poco a Haruno.

— ¡Ino!

— ¿Así que ya tienes casa? ¡Vaya suertuda, Sakura! Solo espero que no la destruyas de nuevo. —advirtió Yamanaka.

— ¿Me venías persiguiendo?

—Lo que pasa es que te vi salir de la oficina de la Hokage, te perseguí para proponerte algo y escuché todas las cosas que murmurabas. —explicó la rubia; ambas dejaron de caminar y se pararon en la calle a conversar—No te preocupes por Naruto, el siempre te seguirá apoyando así dejes de seguir a tu lado, no dudes en que se pasará a visitarte cada vez y siempre así que no creo que te extrañe. Además, como tú dijiste, está con Hinata.

—Tienes toda la razón, cerda-expresó con jocosidad— ¿Qué me querías proponer?

— ¡Ja! La verdad es que ya se te nota mucho el embarazo—dijo mirándola de pies a cabeza—definitivamente ya no eres la misma niña que conocí en la academia. En fin, te quería invitar a comprar cosas para tu bebé ¿Estás de acuerdo?

—…

— ¿Qué?

—Ino ¿Puedo preguntarte algo?

Yamanaka la miró con un poco de recelo pero al final contestó.

— ¿De qué se trata?

— ¿No te molesta este asunto? Es decir, querías a Sai para ti, lo normal sería que me odiaras…

—No hay problema —contestó con desenfado.

— ¡¿Cómo?!— Sakura creía que Ino la mataría o algo por el estilo.

—Me molesté mucho en un principio, así que comencé a acosar a Sai-kun con preguntas inquisidoras al respecto y tu sabes que él no es muy bueno mintiendo…

—Eso quiere decir que…—continuó un poco absorta.

—Me lo contó todo; bueno, todo lo que él sabe. —Terminó Ino.

— ¡¿Qué?! ¿Cómo que te lo contó todo? ¡Había un acuerdo de ninjas en no decir una sola palabra al respecto!—vociferó una indignada Sakura ¿cómo era posible creer algo así? Definitivamente Sai se las pagaría ¡Y con creses!

—No te enojes tanto con él, frentona; en parte es mi culpa, lo presioné mucho.

—Claro y ahora lo defiendes…

—Por favor, no te preocupes por eso, Sai-kun no se lo dirá a nadie más y yo no pienso abrir mi boca. —reparó en decir Ino— Sakura—la llamó por su nombre, lo cual significa que la plática se tornó seria—Tu eres mi mejor amiga ¿Quién es el verdadero padre de tu bebé?—la pregunta le cayó como dardo, ante la determinación de Ino dejarla sin respuesta no parecía una opción.

—Ino yo no…no te puedo dar esa información…es demasiado confidencial…

—Estás tartamudeando ¿Quieres decirme?

En realidad, la pelirrosa necesitaba desfogarse con alguien, alguien que no sea una madre tratando de solucionarle la vida tanto a ella como al resto, alguien que no esté directamente envuelta en esa mentira como Sai, alguien que sea de la misma condición que ella, con la misma edad, los mismos deseos y sentimientos; ese alguien era Ino: Su mejor amiga y rival.

—Tú podrías ser mi confidente—confirmó e Ino le sonrió y tomó su mano

—Somos amigas. —dijo para darle sosiego a la Kunoichi.

—Sasuke-kun es el padre—disparó de repente.

—El pa… ¡¿Sasuke-kun?!—Yamanaka simplemente no lo podía creer. Aquello tenía que ser mentira ¡Era de locos!

—Sé que es difícil de entender pero…

— ¿Es en serio?

—Sí…—Sakura, al ver la reacción de su amiga, entendió que el decirle la verdad había sido un craso error. —Ino, yo te lo dije porque necesitaba desahogarme, reprimir esta verdad en mi interior por meses ha sido agotador pero me meteré en problemas si esto llega a saberse, así que por favor, júrame que no se lo dirás a nadie. Ni siquiera a Sai. —suplicó, pero la rubia estaba tan conmocionada por la noticia que entró en una especie de estado de shock y salió de él en una forma no muy conveniente, tanto así, que provocó un casi pánico en Sakura.

— ¡¿Hijo de Sasuke-kun?!—gritó.

— ¡Shh! ¡Alguien podría oírte, Ino!

— ¿Y cómo quieres que no me sorprenda? ¡Mira lo que me estás diciendo! ¡Ni siquiera lo entiendo! ¡¿Podrías explicarme?! —Parecía una loca paranoica.

— ¿Qué no entiendes?

—El hecho de que el hijo es de Sasuke-kun… ¿Cómo? ¿Cuándo? Tu sabes…"eso"

— ¿Eso…?—los colores se le subieron al rostro— No, Ino, estás muy equivocada. Sasuke-kun y yo nunca hemos tenido algún tipo de contacto físico como para que esto pasara.

— ¿No? ¿Entonces cómo es que estás embarazada? ¡Respóndeme eso!—Exigió Yamanaka.

—Bueno, en realidad lo que pasó…—fue ese momento en el que Sakura le relató a su amiga todo lo que había ocurrido el día del encuentro con el Uchiha, sin escatimar en detalles.

—Entiendo…debe ser bastante difícil para ti todo esto. Me intriga la razón por la que Sasuke-kun lo hizo, me cuesta imaginarlo premeditando todo este asunto, como que no es algo que haría el Sasuke-kun que conocemos. Entiendo que podrías sentirte utilizada, Sakura…

—Lo sé…—respondió con tristeza—solo quisiera tener la oportunidad de verlo y hacerle todas las interrogantes que tengo en mi cabeza desde el día en que me enteré del embarazo. Cada vez que pienso en él me invade un dolor muy grande y también la incertidumbre de no saber el por qué me hizo esto.

—Despreocúpate de eso amiga y acepta mi oferta de ir de compras—sugirió con una sonrisa.

—Me gustaría mucho, Ino, pero ahora debo ir al departamento de Naruto a recoger mis cosas, tu sabes, para acelerar el proceso de mi mudanza, no olvides que debo hablar con él también.

—Entonces lo dejamos para otro día ¿Entendido?

—Es una promesa.

Dicho esto, la pelirrosa se encaminó a casa de su mejor amigo para hacer sus cosas y despedirse de él con toda la gratitud que merecía.

—Hola, Naruto—era muy extraño que sea ella la que saludara primero y no el rubio con sus eufóricos gritos— ¿Ocurre algo?

—No pasa nada, Sakura-chan—dijo mientras tomaba las manos de la joven Kunoichi—Ya me enteré de que volverás a tu casa, eso es todo. Sabes…fue muy bueno tenerte aquí estos meses, espero haber sido de gran ayuda.

—Ni lo menciones, Naruto…sin tus cuidados no sé qué sería de mí ahora—respondió entrecortadamente. Sentía ganas de llorar—Perdóname por ser tan sentimental, pero dadas mis circunstancias no se puede evitar, lo siento. —se disculpó apenada.

—No te fijes. Aunque ya no vivamos juntos quiero que sepas que siempre cuidaré de ti, después de todo, eres como una hermana—y dicho esto procedió a abrazar a la chica en son de despedida—Te deseo lo mejor del mundo.

—Gracias—dijo secándose las escasas lágrimas que habían surgido de sus orbes verdes.

—Cambiando de tema, Quiero que sepas que traeré a vivir conmigo a Hinata; el que vivas aquí ha hecho que me diera cuenta de que si hay lugar para dos en este departamento—anunció despreocupado, a lo que Sakura se sorprendió un poco.

—Eso es una locura… ¡Creo que su padre te matará!—advirtió con desosiego ¿Cómo Naruto osaba quitarle a su hija al jefe de la prestigiosa familia Hyuga? Definitivamente el Jinchuuriki estaba orate.

—Bueno eso tendré que solucionar en unos pocos días…aunque salga un poco mal herido en el intento—bromeó

—Y a todo esto… ¿Por qué quieres traer a Hinata contigo?

—Etto…—lo atrapó con esa pregunta.

—No me digas que han estado haciendo cosas pervertidas.

—Sakura-chan, no pienses eso de mí—contestó Naruto haciéndose el ofendido.

—Si serás…

Luego de esta charla, Naruto ayudó a Haruno a recoger sus cosas, no eran muchas así que ella prefirió hacer el trayecto a casa sola pues no quería importunar más al Uzumaki. Estando en la calle, la ojijade elevó la mirada al cielo y se dio cuenta de que estaba anocheciendo. Debía apresurarse en llegar a su nuevo hogar, al acercarse a este, le pareció más hermoso que nunca, todo estaba tan limpio y nuevo. Los objetos y muebles de la casa habían sido reacomodados y reparados; pero ahora se encontraría con algo extra: Tsunade se las había ingeniado para añadir una habitación que serviría como cuarto para el bebé, justo al lado de la alcoba de Sakura. Esto la llenó de felicidad.

— ¡Qué maravilloso es todo esto!

Puesto que llegó prácticamente corriendo, estaba cansada y agitada, así que decidió tomar un baño para refrescarse y descansar un poco.
Había sido muy satisfactorio el sumergirse en una tina, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de algo similar, aseaba su vientre con especial cariño y al pasar una rápida mirada se dio cuenta de cuánto había cambiado su cuerpo y el bulto en su abdomen era solo un aspecto de este; su anatomía se modificó drásticamente debido a los acontecimientos recientes en su vida. Solo unos meses atrás ella era una Kunoichi de la Hoja común y corriente, con una vida normal llena de metas y grandes expectativas ¿Quién habría imaginado que algo como aquello le sucedería?

Habiendo terminado el baño, se colocó una bata y se dirigió a su alcoba luego de escarmenar su cabello. Al llegar allí, una familiar figura hizo que su mirada se estacionara en el alfeizar de la ventana, lo que resultó detonante; había alguien ahí…y no era alguien ordinario: Aquella silueta varonil, ojos encendidos y cabello rebelde, solo podía tratarse de una persona. Sakura desencajó totalmente, casi pierde el equilibrio por la sorpresa y apenas pudo articular el nombre de aquel pero sin emitir sonido alguno.

—Sakura—Llamo él. La aludida se sobresaltó y Sasuke salió de entre las sobras. Ella no sabía qué era exactamente lo que sentía en ese momento. Tiempo atrás hubiera estado rebosante de alegría ¿Cómo no querer tener a Sasuke en su habitación? Pero las acciones del pelinegro la confundían en sobremanera, tanto que el desorden llegaba incluso a sus sentimientos, a tal punto de no saber cómo reaccionar ante aquel inesperado encuentro. Sin embargo, no había frialdad en la voz de Sasuke y por primera vez pudo ver algo que no era oscuridad en sus ojos. No obstante, Sakura no quería parecer sumisa ante el Uchiha, no esta vez.

— ¿Por qué viniste?—preguntó con apatía, a lo cual, el moreno, sonrió de lado con cierto deje de resignación.

—No te culpo por detestarme—dijo antes de esfumarse y luego reaparecer a escasos centímetros de la chica. La observó detenidamente, de pies a cabeza muy atentamente, examinando, buscando, como si quisiera comprobar con sus propios ojos su estado de gestación. Haruno estaba desconcertada y se rodeó a sí misma abrazando su vientre, parecía querer darle a entender al morocho que él no tenía ningún derecho sobre ella o sobre su bebé, pero Sasuke le hizo caso omiso a esto y se acercó tan peligrosamente a su oído que la pelirrosa podía percibir su respiración en la nuca, lo cual casi la hace estremecer—Solo vine para saber si ustedes estaban bien.—Con el afán de no terminar de caer en la tentación de su seductora aura, de un largo paso agrandó la distancia entre los dos.

—Pues ya ves que estamos bien, puedes estar tranquilo.

Al oír esto, Sasuke se incorporó y se dirigió nuevamente hacia la ventana dispuesto a marcharse no sin antes emitir su característico gruñido, pero la duda asaltó a Sakura ¿sería esa la última vez que lo veía? No podía darse el lujo de dejarlo ir sin ajustar cuentas, había muchas preguntas que necesitaban ser contestadas y ella esperó mucho por el momento en el que pudieran volver a encontrarse y poner todo en su sitio. Había ocasiones en que ella lo odiaba irremediablemente, otras en las que lo amaba pero una sola respuesta del Uchiha era lo que necesitaba para poner en orden sus sentimientos. No podía dejarla confundida nuevamente.

— ¡Espera! —lo detuvo, justo antes de que desapareciera en la noche. Se volteó hacia ella, si las miradas se pudieran representar en colores, Sakura habría elegido el color gris para definir la profundidad de sus ojos. —Quiero una explicación ¿Por qué hiciste esto?—sonsacó. La tristeza se hizo presente en el rostro de la ojijade, por muy demandante que hubiese querido hacer sonar la pregunta, sonó más como un lamento. Naruto tenía razón: No podía disfrazar sus verdaderos sentimientos.

—No sé cómo explicarlo sin sentirme un estúpido.

—Sasuke, yo…

—Sé que piensas que fue presuntuoso de mi parte hacerlo sin consultártelo—A estas alturas, el Uchiha había reparado en que el asunto con Sai era una mentira para engañar a todos en la aldea, así que él no tenía la necesidad de pedir explicaciones, al contrario, él tenía que darlas. —…pero era algo que necesitaba.

— ¡¿Necesitabas?! ¿Y yo qué?—reaccionó indignada— ¿Acaso no pensaste en mí? ¡En lo que yo quería! ¡En lo que yo sentía!

Sasuke guardó silencio, en realidad tenía razón, había sido bastante egoísta. Dio unos pasos hacia Haruno y tomó sus blancas manos para mencionar algo que Sakura jamás pensó oír de él, cambiando totalmente tu percepción hacia el Uchiha.

—Perdóname.

—Sasuke…kun…

—Un renegado como yo no merece el perdón de nadie, pero es de suma importancia y…—repuso.

—Creo saber lo que pasaba por tu mente en ese momento—el levantó la mirada y frunció el ceño con ofuscación.

—…

—Siempre he estado enamorada de ti, amándote locamente sin importar los crímenes que cometas, queriendo siempre tenerte a mi lado incluso teniendo que soportar tu lejanía y antipatía hacia mí porque estaba segura de que en el fondo tenías un solitario corazón ansioso de encontrar aquello que llene su vacía existencia. No entiendo las razones por las cuales decidiste poner un hijo en mi interior pero todo lo que siento por ti me impide condenarte totalmente por eso. Pero necesito saber solo una cosa para estar segura de querer tenerte en mi vida junto con este bebé… Sasuke ¿Tú me amas?

Para esto, ambos ya se encontraban demasiado cerca, y, en respuesta, el pelinegro unió sus labios con los de la pelirrosa en un inesperado beso. Los dos estaban extasiados, nunca pensaron que fundir sus bocas resultara una experiencia tan endemoniadamente exquisita. Poco a poco él se fue adentrando más en la cavidad de Sakura, fusionando sus alientos. Tal vez era algo que secretamente deseaba hacer desde hace mucho tiempo.

Se separaron por falta de oxígeno y respiraron agitadamente frente a frente, ninguno de los dos terminaba de creer lo que acababa de pasar, se habían dejado llevar por el deseo pero aun no se sentían satisfechos. La lujuria se fue apoderando del cuerpo de ambos provocando palpitaciones en sus sexos pidiendo más, mucho más, pero la cordura aun no abandonaba a Sakura por completo y se separó un poco, sorprendida de sus propias reacciones, a diferencia de Sasuke, quien la atrajo hacia él y acarició con sus labios el cuello de ella.

—Déjame hacerte mía…

Sakura se dejó tomar y acariciar, simplemente llevada por el amor y la pasión. Permitió que aquel ninja rebelde la despojara de la única prenda que llevaba encima, dejándola totalmente expuesta e hipersensible a cada roce. Al verla desnuda, la atención de Sasuke no fue para sus erguidos senos, ni para su húmeda entrepierna, sino para su vientre. Lo palpó con ambas manos lleno de concentración y delicadeza, era tan redondo, definitivamente, una buena curva y se sintió orgulloso de su trabajo. Obligó a Sakura a mirarlo también y lo acariciaron juntos.

—Prometo cuidarlo siempre muy bien—dijo sonrojada.

—Eso no lo dudo—respondió el moreno antes de entregarse nuevamente en un cálido beso sosteniendo esta vez, la mandíbula de la chica con suavidad. El ósculo los condujo hacia la cama. En medio del frenesí, Sakura iba enmarañando el cabello de Sasuke y desvistiéndolo de manera casi desesperada a lo que le correspondía igualmente sin ninguna inhibición. Las sábanas estaban tan frías por la falta de calor que les hizo erizar la piel, pero pronto arderían junto con ellos.

Sasuke se encontraba tan recreado con la desnudez de su amante que no le importó en lo más mínimo el afán que tenía ella en despojarlo de sus ropas. Jugaba con sus pechos y al rato volvía a su rosada boca mientras apretaba su trasero con las manos. Estuvieron así hasta que toda su piel se hallaba al descubierto. A estas alturas, el grado de intimidad era tan alto que el Uchiha se aventuró a explorar con sus traviesos y sedientos dedos la entrepierna de su compañera, haciéndola gemir al contacto. Pudo notar la humedad en la zona y eso lo excitó todavía más. Nunca había sentido cosas siquiera similares a esa, el necesitar perdidamente unir su cuerpo con alguien, francamente cuestiones sobre el sexo siempre le habían sido indiferentes; esa fue la razón por la que decidió hacer el Jutsu en Sakura en vez de intimar con ella, pero el destino tenía sus propios planes. De un momento a otro no podía simplemente dejar de desearla.

—Ah…—suspiró la chica en respuesta a las caricias que propinaba Sasuke en su encendido sexo ¿Habría algo mejor que eso? Claro que sí, y estaría a punto de experimentarlo.

La boca del pelinegro recorría cada rincón de su figura dejando un camino de saliva, marcando permanentemente con su olor la posesión que estaba teniendo sobre la chica. Tal vez eran muy jóvenes como para realizar aquel acto para adultos, pero al demonio, estaban por tener un hijo.

Al igual que ella, Sasuke también gruñía muy a su manera mientras movía sus dedos para humidificar más a la pelirrosa. Sakura arqueaba su cuerpo dándole una vista muy apetecible, provocándolo más y más. Independientemente de todo aquello lo pasmante era que sus miradas no se perdían la una de la otra; ella apreciaba el rostro perlado y agitado de su hombre, y el disfrutaba del sonrojo de ella y sus gestos de placer. Pronto llegó el momento el que no resistía más el ser dos cuerpos separados.

Enardecido, se reacomodó sobre ella y la volvió a tomar de las manos, entrelazando sus dedos, pudo ver lo encendida que estaba su pelirrosa en el acto, su pecho subía y bajaba con violencia y el sudor hizo que sus cabellos se le adhiriesen al rostro. Aun así, el pudo hallar la belleza en la madre de su hijo. Posesionó su ya muy despierto miembro en la entrada de Sakura y la miró a los ojos como pidiendo su consentimiento a lo que estaba a punto de hacer. Ella le sonrió. Lentamente fue entrando en su interior con cierta timidez, también era su primera vez.

El dolor iba mezclado con el placer y el erotismo de estar haciendo el amor con Sasuke Uchiha, su cabeza daba vueltas y una punzada en su cavidad la devolvió a la realidad.

—Me duele…Sasuke…—este relajó el rostro y se dispuso a salir de ella— ¡No! —lo detuvo—Continúa…

De una fuerte embestida, Sasuke se adueñó de la doncellez de su chica y acalló los gemidos con tiernos besos en los labios de esta. Entraba y salía de su cuerpo con suavidad pero mientras más estocadas le daba, más necesidad tenía de hacerlo con velocidad y vehemencia, tal vez eso era a lo que llamaban instintos. Ambos sudaban y gemían; el placer los inundaba.

Sakura estaba al borde de la locura, nunca en su vida había sentido un deleite igual, hasta tal punto de cuestionar a la propia realidad ¿Aquello realmente estaba pasando? ¿En verdad era Sasuke (su Sasuke) quién la estaba embistiendo con violencia como si no hubiese un mañana? ¿Estaba embarazada? Muchas partes de ella habían sido succionadas con "hambre" dejando rojas secuelas en su piel, sería difícil ocultar las marcas del resto de las personas, incluso de sí misma y es que la verdad, no podía creer que estaba siendo tomada de esa manera por el amor de su vida, de quien nunca creyó ser capaz de emitir algún indicio de interés romántico hacia ella. Debía ser un sueño.

Sasuke era presa del vaivén de sus sexos, ella era tan acogedora y estrecha; definitivamente era la mejor sensación del mundo y no podía parar. La tomó nuevamente de las manos y el juego de miradas volvió a comenzar. Estaban en sus últimos momentos; se encontraban a tiro de piedra de lo que prometía ser un increíble clímax. Las estocadas finales fueron más profundas y frenéticas, volviéndolos locos a ambos. La culminación había llegado, convulsionándolos y volviendo torpes sus movimientos, soltando alaridos de placer. Sasuke finalmente depositó su simiente en Sakura y se dejó caer a su lado para luego abrazarla por detrás.

—Estoy exhausto—dijo para romper el hielo luego de semejante experiencia sexual. Ella rió por lo bajo.

—Yo también. —Y se quedaron dormidos.

A la mañana siguiente, un viento frío erizó la piel desnuda de la ojijade, ella se despertó y miró a su alrededor. Con sorpresa descubrió que Sasuke no se encontraba a su lado. Apesadumbrada, arañó los pliegues de la delicada sábana y se preguntó si lo de la noche anterior había sido un sueño; reparó en los "chupetes" de su cuello y pechos, en la hinchazón de sus labios, una molestia en su entrepierna y, por supuesto, el hecho de que se encontraba completamente desprovista de ropa. No, había sido muy real.

Se levantó de la cama tratando de buscar al Uchiha en algún rincón de la casa pero no halló nada, solo una nota pegada a su ventana, cuyo significado no terminaba de entender.

"Yume*"


*Yume: "Sueño" en japonés


Ok, soy un desastre escribiendo lemmon! D: !

XD

Ero-Abuelaa préstame un poco de tu perversión! (?)

En fin, espero que les haya gustado mucho este capítulo y gomen otra vez por la demora :(

Prometo seguir actualizando con la misma constancia de antes.

¿Reviews?

Little Luka