Natsu sostenía el cuerpo sin vida de Lucy...

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Ahora que he logrado tener su atención...

¡Por favor lean esto antes de empezar a leer!

Este es el último capítulo de Masquerade.

Primero, tengo que darles muchisisisismas gracias a todos ustedes que siguieron este fic hasta la última palabra. No saben lo feliz que me hicieron sus comentarios, sus follows y faves.

Si les soy sincera, no pensé que el fic fuera a gustar mucho.

La verdad, me hicieron muy feliz ^-^

Espero que disfruten de este último capítulo y de nuevo, muchas gracias ^-^

Otraaa cosa que deseaba preguntarles: Tengo muchas ideas, poco tiempo para escribir fics así que solo puedo tener una historia en progreso ¿que les gustaría? ¿Continuación de la chica de los dragones? ¿Un fic de misterio, romance y angustia? ¿Uno de comedia romántica?

Díganme ustedes :3

Otra cosa más si es que hay algún divergente por acá: Esa última cita es especialmente para ustedes ;)

¡Los amo, ya nos veremos!


Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, la historia en cambio si es de mi creación.


Masquerade

Epílogo


"Todas tus dudas y miedos, dámelos todos a mi; yo sere quien te ame incondicionalmente, no temas más, yo te amare, ahora y por siempre"

~Unconditionally.


De un tres años y poco más después...

Natsu y una pequeña caminaban por los adoquines de la calle principal de Magnolia. La suave brisa de verano les revolvía el cabello, especialmente a la pequeña que estaba sentada sobre los hombros de Natsu señalando los colores rojos-anaranjados que el sol de verano le daba a todo aquello que tocaba.

Los ojos de la pequeña viajaban de un lado a otro deleitandose con el aspecto mágico que el sol le daba y se reía a carcajadas cada vez que Natsu le hacía alguna broma, y cuando lo hacia el pecho del Cazadragones se oprimia cada vez que la escuchaba reír.

Cuando llegaron al punto donde la calle empezaba a girar para mostrar al fondo de esta la marca de Fairy Tail decorando la punta de edificio, ya reconstruido por quinta vez. Natsu cogió a la niña y la lanzó al cielo creando un vació en su estomago y una risa que iba de lado a lado. La chica cayó lanzando un grito ahogado y Natsu la cogió, colocandola suavenmente en el suelo.

Su madre lo mataria si estuviera allí viendo lo que estaba haciendo con su hija.

La pequeña estaba en el suelo riendo a carcajadas pero cuando vió cabellos rojos a la entrada del gremio, sin pensarlo dos veces corrió hasta el hada gritando su nombre. Erza la cogió en brazos y entró al gremio cogiendo la mano de la niña.

Natsu las siguió pero se paro un momento antes de poder entrar al gremio.

Ahí estaba de nuevo.

Los recuerdos lo atacaban y entonces, con un insignificante atisbo de esperanza, buscaba a la rubia con la mirada entre las cabezas que habían en el gremio para luego desilucionarse de nuevo cuando no lograba encontrar nada.

Habían pasado tres años desde entonces, y todavía, no lograba asimilarlo.

En momentos como esos deseaba tener la misma fuerza que tenía la pequeña que le estaba sonriendo.

La maga celestial había logrado derrotar al mago oscuro, sin embargo, había tenido un gran costo. El cuerpo de Lucy había quedado agotado y muy débil, tuvo que pasar un mes para que volviera a abrir los ojos.

Luego, Natsu había pasado con ella un tiempo, lejos de todo y todos. Sólo ellos dos. Lucy había recuperado todos sus recuerdos. El Masquerade dentro de su cabeza había desaparecido. Ya no se podía evitar.

Esta vez habían empezado de cero. Sin ningún secreto.

Durante varias semanas estuvieron lejos. Esta vez disfrutaron verdaderamente de su amor, sin ninguna complicación hasta que el tiempo se los permitiera.

Fue a mediados de septiembre, cuando el otoño comenzaba, que volvieron a Magnolia. Todos los recibieron con abrazos y sonrisas, eran sus preciados compañeros. Se sorprendieron al ver a Gray cogido de la mano de Juvia y a Erza abrazando a un chico de cabellos azules y un extraño tatuaje en el rostro, ni hablar de la sorpresa que se llevaron ellos al verlos, pero nadie dijo nada.

Y el tiempo paso. Llego primavera luego de un duro invierno en el que Lucy enfermó. Y cuando la primavera llego, junto con las hojas de los Sakuras que a ella tanto le habían gustado, el alma de Lucy se fue con el viento.

La evanescencia había cobrado su precio. La deuda que tenía.

Todo el mundo lloro amargamente. Habían decidido enterrarla, no el cementerio, sino en en su pequeño lugar en el bosque. Al lado del claro al pie del Sauce. Todos los del gremio, e incluso, los que no eran muy cercanos a ella fueron a visitar su tumba. Natsu iba allá diariamente, aunque trataba de no llorar, las lágrimas se le escapaban.

Tanto él como ella, estaban plenamente conscientes de que esto pasaría. Tarde o temprano. Es por eso que la maga celestial había sido inteligente y se había forzado a vivir lo suficiente.

Lo suficiente para dejarle a Natsu alguien que lo ayudara a mitigar el dolor.

La pequeña niña de cabellos rosa-salmón en punta que jugaba con Erza entre las mesas del gremio.

-¡Papá ayer se visitió de princesa para jugar al té!

Natsu se volteó hacia la pequeña mocosa que esta parada encima de la mesa llamando la atención de todos los del gremio que ahora se burlaban de él.

-¡No lo hice! -le replicó.

-¡Si lo hiciste! -y sonrió malévolamente sacando algo de sus bolsillos- Tengo la foto acá.

-¡Pequeña...!

Fingió enojarse y no quererle hablar. La pequeña, igual de cabeza dura que él, no le presto atención y se volteó hacia Gray y Juvia que estaban en uno de los extremos.

Ella no había tenido ningún problema para superarlo.

Se lo habían dicho de una manera clara pero suave cuando cumplió los tres y exigía ver a su mamá. Le habían explicado como su madre era una heroína que se había sacrificado para poder salvarla a ella y a su padre.

Eso había sido suficiente para ella.

Natsu la miro con una sonrisa tierna en el rostro mientras Erza se acercaba con Jellal y este último se inclinaba para preguntarle.

-¿Quieres ir a jugar?

~•~•~

Fueron a los límites del bosque con Magnolia, camino a la tumba de Erza. A Nashi le gustaba ir a jugar ahí, decía que le tenía los aires de princesa que le habrian gustado a su madre.

Natsu estaba sentado en la cima de la pequeña colina y Erza se acercó a él sonriente.

-¿Que tal estás? ¿Bien?

-Si.

-¿La verdad?

Natsu soltó una pequeña carcajada y luego esbozó una sonrisa triste.

-Es difícil. No te pienso decir que no, siempre lo ha sido.

-Ha sido así para todos, créeme.

-Lo se.

Se quedaron en silencio un momento con el viento agitándoles el cabello. Abajo Gray y Juvia jugaban con Nashi, ambos sonrieron al mismo tiempo cuando la pequeña soltó una carcajada.

-¿Y ella? -le pregunto Erza.

-Esta bien.

-¿Cuando le piensas decir?

Natsu hizo una mueca y recordó las palabras de Layla "La magia estelar se hereda, no se puede evitar" Había deseado que Nashi fuera la excepción, había estado deseándolo con todas sus fuerzas, aún así, no lo fue.

Nashi había heredado la magia estelar.

-¿Tengo que? -dijo con voz infantil.

-Naatsu... -empezó a gruñir con rabia.

-Eso te lo encargo a ti- le replicó tranquilamente antes de que terminara la frase.

Erza lo miro con sorpresa.

-¿Ah?

Natsu soltó un suspiro resignado y se sostuvo en pecho con una mano. Todavía quedaba alguna esperanza, sólo una de que de verdad lo sintiera. Cerró los ojos con fuerza y espero, deseando sentir algo... Nada.

Lanzo una sonrisa melancólica.

-Va a llegar el día en el que él vuelva a hacerme pagar, y entonces...

-¡No lo hará! -exclamó Erza firmemente.

-Lo hará. No lo niegues, lo sabes.

Erza miro a Natsu, estaba esbozando una sonrisa triste y sus ojos no tenían brillo. No tenían esperanza.

-Fue Lucy quien acabo con él ¿verdad? -le dijo Erza con una sonrisa reconfortante- Confía. ¿No quieres seguir viviendo con Nashi?

Natsu dirigió su vista a la pequeña. Y sonrió.

Había heredado su color y forma de cabello rosa en punta e incluso la forma de los dientes, con esos colmillos amenazando con morder a cada rato (y lo hacia), sin embargo... Tenía los ojos de ella. Grandes, marrones y... Hermosos. Vivía cada día sólo para verlos y ver dentro de ella a su maga celestial.

-Eh... Tienes razón. -dijo mientras levantaba la vista al cielo. "Tienes razón, Lucy".

Y el viento acaricio su rostro.

Desde qué eso paso creía en una cosa firmemente: La vida te daña y te hiere constantemente, y lo peor es que no puedes evitar ese daño.

Ahora, sabía otra cosa más.

Quizá nunca iba a poder evitar ser herido o lastimado a lo largo de toda su vida pero, ahora había aprendido algo nuevo.

Podían curarse.

Podían curarse los unos a los otros y en su caso...

-¡Nashi! -la llamo y la niña giró el rostro hacia él mirándolo con esos brillantes ojos marrones.

-¿Si, papá?

Natsu sonrió.

-¿Quieres ir a ver el abuelo Gildarts?

Sus ojos marrones se iluminaron y empezaron a rebosar de felicidad cuando escucho esas palabras. Natsu sonrió.

En su caso...

Esa pequeña era su cura 。。。