Lydia estaba coqueteando con cuanto caballero le pasaba por su lado, hasta que noto que su esposo había tardado demasiado para " ir a saludar" , pasando por alto
que no la había llevado con él, ¿ con quién iría? ¿una mujer acaso, que no le convenía mostrarse como un hombre desposado?.
Se dispuso primero a buscarlo con la mirada, después de unos segundos de no encontrar con los ojos a Wickham se percato de la ausencia de Caroline Bingley.
Que mujer tan detestablemente resbalosa, no conforme de andar con los pechos que se le rebosan, no deja nada a la imaginación de lo ajustado que se ciñe e
corsé. Se dijo Lydia para sus adentros.
Se dispuso a buscar por todos los rincones de la fiesta, busco por todos los salones, pasándose la diferencia entre lo privado y lo publico, busco por toda la zona baja
y después se dispuso a pasar a las habitaciones, encontrando lo que la saco de sus poca cordura, lo que mas se temía, una habitación a medio iluminar, iluminado
por la luz de las velas, y un vestido elegante se posaba sobre el sillón principal a la entrada de la habitación, había una antesala donde había una mesa de te y un
arpa, después mas al fondo frente a un ventanal de pesadas cortinas, se encontraba la cama , dando la espalda a la cama pero de frente a la puerta se encontraba
un sofá cheslón Luis xv donde se encontraba una mujer en paños menores, de tez clara, y cabellos cobrizos castaños sobre los hombros.
Lydia se abalanzó a toda velocidad sobre Caroline, gritándole de insultos.
- ¿cómo te atreves a dar tal espectáculo en mi fiesta muerta de hambre? – le dijo Caroline a Lydia .
- La necesitada de atención eres tu , ¡escurrida ! mira que dejarte en ropa interior en una habitación sin llave donde quien sea puede entrar, y en plato de plata
postrándote en el sofá que da frente a la puerta. Mejor grita que quieres que te posean.
- ¡Atrevida! Poca cosa.
Caroline bofeteo a Lydia y se apresuro a sacarla de la habitación, pero Lydia no se dejo tan fácil, empujando a Caroline que le había tomado las manos para llevarla
fuera de la récamara.
- ¿ Dónde esta "mi" esposo?
- "Tu" esposo , no me importa, pero es obvio que prefiere a una mujer como a mi y no a una niña como tu, recuerda que el es un hombre no un adolecente, no
seas ingenua. Así que abre bien los ojos para ver lo que es evidente, no te quiere niña.
Con esto empujo a Lydia fuera de la habitación dando un portazo.
Quería correr muy lejos de quien le seguía los pasos, estaba en el lugar de la presa, no podía pensar en otra cosa que no fuera el peligro que ahora corría, en la voz
que la advertía que se alejara, y en que esa voz era la voz de Darcy.
Elizabeth corrió lo más a prisa que le permitían sus piernas, se fue introduciendo cada vez más al bosque, en la neblina densa, en el ambiente lúgubre de sus
sueños, sintiendo la adrenalina bombearse desde su corazón comenzando a fluir por todo su cuerpo, de manera que los temblores se fueron adueñando de sus
músculos, poniéndolos tensos, dificultando moverse con fluidez, el miedo le hacia respirar más a prisa, acelerados su ritmo cardiaco así como el del aire entrando y
saliendo de sus pulmones comenzó a fatigarse, su respiración se adueño de sus oídos imposibilitándole escuchar los pasos de su seguidor, del sujeto que le seguía la
pista, su garganta se comenzó a sentir tan pequeña que incluso introducir aire a sus pulmones comenzaba a dolerle, se estaba sofocando, su vista no era
totalmente capaz de percibir su alrededor así que sin más mientras se enredaba entre las hojas de los pinos, fue adentrándose a la zona pantanosa del bosque, sus
pies comenzaron a ceder entre el fango, sin ser consiente de cómo sus piernas no le obedecieron , cediendo , impulsándola hacia enfrente a caer de rodillas con el
impulso totalmente boca abajo, lo que le dio ventaja a su cazador de alcanzarla, la sostuvo de las muñecas abalanzándose sobre su cuerpo inmovilizándola de todas
las maneras posibles, atrapándole las piernas con sus rodillas, Elizabeth pidió ayuda mientras luchaba con todas sus fuerzas por quitárselo de encima, cuando una
mano paso a detener ambas muñecas por encima de su cabeza mientras la otra se metió entre sus cabellos para inmovilizar su cabeza, girar su cara e impedir
esconder su rostro de agresor, el sujeto aspiró fuertemente el aroma de ella y sus labios comenzaron a besarla de manera grotesca debajo de la mandíbula.
- ¡no déjeme por favor!
Suplicaba Elizabeth con una voz que erizaba la piel de cualquiera que pudiera oírla excepto para el sujeto que la atacaba porque el hombre que la sostenía mientras
la forzaba no se detuvo, seguía besándola de un modo salvaje y soez, su respiración eran jadeos, jadeos sucios que aumentaban conforme Elizabeth luchaba por
liberarse; de nada le servían todos sus esfuerzos esa lengua ajena humedecía su cuello produciéndole un asco insoportable. Las ganas de soltarse, zafarse de
aquellas manos hacía que se retorciera lo más que podía para intentar escapar, Elizabeth gritaba de manera terrorífica lo cual pareció satisfacer al maniaco que la
sostenía por detrás, la boca del extraño empezó a descender de forma lenta e insufrible, dando besos a lo largo del espacio entre su cuello y su hombro, la mano que
le sostenía los cabellos comenzó avanzar hacia su busto. Elizabeth quería aferrarse a su vestido, intento golpear al desgraciado que la tenía perturbada, trato de
darle un golpe con la cabeza pero recibió un jalón de sus cabellos que la hizo voltear la cara hacia el cielo, no había estrella alguna, la luna no se encontraba visible
para poder iluminar a individuo, definitivamente no podía ver su cara. Un momento fue clave para Elizabeth , el momento en el que él descuido la mano de las
muñecas para tomarla del cabello ella tiro un golpe que lo hizo retroceder , un arrebato al aire que lo lastimo un poco pero no lo suficiente, ella no tenia fuerzas por
lo que callo tan solo tres pasos adelante dándole oportunidad su agresor de tomarla de nuevo, esta vez el arremetió contra ella con más intensidad tomándola por la
cintura, apretándola fuertemente contra su cuerpo, el vestido de Elizabeth estaba mojado por haber caído en el lodo del bosque que debido a la lluvia reciente, por lo
cual se le pegaban las faldillas al cuerpo facilitándole al hombre arrancarlas de varios tirones rápidos, ella gritaba con mayor desesperación pidiendo ayuda,
implorando que no la hirieran, tiraba patadas a diestra y siniestra pero no conseguía lastimarlo, ella comenzó a llorar de una manera desgarradora, pero eso solo
parecía divertir a quien la agredía.
El se detuvo por un momento, parecía tener compasión
- Shh… sh… - dijo el extraño
La abrazo como si quisiera consolarla, como si sintiera amor por ella, pero solo la aprisiono más, lo que asusto muchísimo a Elizabeth.
- por favor, por favor, deténgase, déjeme
se produjo un silencio extraño, seguido del sonido de unos pantalones caer
- Oh mi Dios se dijo Elizabeth .
Ella comenzó a temblar de miedo, de un miedo que la invadía en cuerpo y alma , de pies a cabeza, era frustrante para ella estar tan débil, no poder librarse de un
brazo que la sostenía. Ambos se encontraban ahora en sus ropas interiores, juntos, él arremetió nuevamente contra el cuerpo frágil de ella haciéndola sentir algo en
la parte baja entre sus entrepiernas, algo duro y rígido, lo cual amenazaba su persona, algo húmedo que ensucio sus prensas; el horror se apodero de ella
haciéndola cerrar fuertemente sus piernas poniendo su cuerpo como una roca, estaba en estado pre colapso. El sujeto se molesto por la reacción de Elizabeth la
tomo fuertemente lanzado un gruñido al aire echo completamente su cuerpo sobre el de ella pasando a recostarla de golpe seco sobre el suelo frio del bosque, lo que
la privo de todo movimiento de nuevo, las manos de él se dividieron otra ve el trabajo sucio, una sujetaba la cabeza de Elizabeth otra mano las manos, pasó la
mano que sujetaba la cabeza de ella para ayudarse a realizar su acometido , con las piernas separo las piernas de ella pasando una de sus piernas entre las piernas
de ella, estaba en la posición adecuada, era cuestión de segundos para comenzar con lo que más temía Elizabeth, ella no dejo de llorar lágrimas de sangre, el sujeto
separaba las piernas de ella, la contemplaba mientras le pasaba la mano por la parte baja de la espalda, la toco, solo quería sentir la proximidad del calor de su mano
sobre esa parte del cuerpo de ella, la tomo con ambas manos y la giro boca arriba, de un movimiento ágil, certero ella se esforzó por ver su rostro pero estaba tan
oscuro, tan escondidos entre los pinos que ningún haz de luz se filtraba entre los pinos , que ni la silueta del sujeto era perceptible, él la tomo de los hombros
conteniéndola contra la tierra, la tenia entre abierta ejerciendo fuerza sobre su cuerpo, sobre las pocas fuerzas de ella, una de las manos de él comenzaba a
recorrerla primero sus labios, la sostenía de la barbilla mientras el pulgar le recorría el labio inferior, ella en reacción en ese acto escupió el sabor salado de esa piel
con el mayor rejego que le fue posible manifestar, pareció retarlo por que él siguió por su cuello, pasando lentamente por su clavícula y llegando a la parte superior
de sus pechos, donde se saltaban por el corsé, llego a su ropa interior donde solo paso la mano por la entre pierna de ella, luego se dio prisa a tomar el dobladillo y
tirar de el, bajaba las enaguas de Elizabeth, ella se quedo inmóvil del susto, del terror, lo que facilito al sujeto pasar de una a usar las dos manos para bajar sus ropas
hasta las caderas de ella, al verse ella liberada de las muñecas reaccionó, tirándole un aruñón largo, fuerte contra la carne de su agresor quedándole el cuero entre
las uñas, no supo donde pero seguramente le había atravesado un costado de la cara, el sujeto gruño de puro coraje y después golpeo a Elizabeth, le atravesó el
rostro en venganza de una bofetada que de seguro dejaría moretones, consecuente Elizabeth quedo inconsciente.
