Los personajes de Naruto, no me pertenece si no a Masashi Kishimoto.
Porquerías IND, presenta:
El juego mágico.
.
.
.
Si
—Y-Yo… si.
Abrió un ojo y observo como ella se giraba para que no viese su brillante color rojo en todo su rostro, parecía que en cualquier momento sus orejas echarían humo y el tardo en comprender la respuesta.
—¿Enserio?
Hinata asintió tímida y abrió aun más sus piernas. Su clítoris palpitando en bienvenida para su jubiloso miembro. ¡Gracias a Dios! ¡A Zeus! ¡A Buda! A cualquier dios de cualquier religión. ¡A Susano'o! su máximo poder, porque por un momento le paso usarlo, mas ya no era necesario.
—Te prometo que gozaras y serás feliz a mi lado. Solo a mi lado.
La respuesta la tomo por sorpresa y una gota resbalo desde su sien, estremeciendo la piel de su cuello. Jamás había imaginado que tan posesivo sería Uchiha Sasuke, aunque una parte de ella lo intuía cuando cualquier ser vivo comentaba sobre Itachi, había algunas veces en las que el Amaterasu brillaban sobre las pobres personas que osaban mencionarlo.
Ni una pisca de miedo la embargo, oh no, era algo mas intenso. Más fuerte que cualquier emoción y que solo lograba sentir en una batalla. Adrenalina, toda ella viajaba por cada vena de su sistema, haciéndola sentirse ansiosa y estar al extremo.
El momento había llegado y entro en ella despacio, sintiendo la suavidad de su caliente centro envolverlo y abrazarlo. Aferrándose a su miembro. Su pene viajo mas dentro y su vista se nublo, jadeo ruidosamente y le costo trabajo inhalar mas aire, sus brazo a cada lado de su cuerpo los sintió como gelatina y temió caer y aplastarla. Ella gimió y movió sus caderas, al igual que sus pechos. Se alejo solo lo suficiente y con dureza se enterró, dejando que su pubis chocase con su entrepierna y gimiera de absoluto placer.
—¡Ahhhy!
Ruidos de pisadas se oyeron del otro lado de la puerta. Tapo su boca y comenzó con un vaivén un poco rudo, no quería llamar la atención de quienquiera que estuviese afuera y que lo interrumpiera en mitad de marcar su territorio. Sintió cosquilla en su palma y confirmo por la humedad que era la lengua de Hinata que producía aquel delicioso sentir. Apretó sus labios y se recostó casi por completo sobre ella, sus caderas empujándola a gemir mas alto de lo que el le permitía.
Su cabello fue jaloneado y luego su cuero cabelludo acariciado de una forma pasional. Sus labios se encontraron y se fundieron en un beso más que mágico y espectacular. La sensación de estar unidos completamente los aplasto de la forma más deliciosa y erótica que Sasuke pudo pensar.
Su miembro se habría paso con facilidad entre sus paredes, la fricción era delirante. Escuchaba sus gemidos pedir por más aun cuando su boca se los tragaba y cumplía sus peticiones, todo lo que sea por ella y por estar así el resto de su vida.
—¡Ohhh Sasuke!
Pego su frente con la fémina y siguió bombeando sin parar las profundidades de su entrepierna, sus pechos acariciaban su torso y los detuvo con ambas manos, amasándolos entre sus palmas. Sintió la suavidad de su carne y la dureza de su aureola, su calor contagiarlo hasta casi sentirse en llamas.
—¡Hina-taaagh! —gimió estruendosamente, tomándola de su hombros y cubriendo completamente su miembro con su cavidad.
—¡Sasukehhh! —siguió ella, a punto de colapsarse de placer.
Se corrió a borbotones en su interior, su quijada y ojos fuertemente apretados, sus cuerpos sufrían dolorosos espasmos recorrer todas sus extremidades. Sasuke cayó sobre ella derrotado y satisfecho, una victoria ganada y ya sentía que volaba entre las nubes de su cuerpo.
Hinata le abrazo y se permitió acariciarle sus anchos hombros, todo su cuerpo fibroso hacia contacto con el de ella y encontró complaciente el toque piel contra piel.
La puerta cayo hacia enfrente con un estruendo ensordecedor. Ambos miraron petrificados como el polvo se formaba y cubría la entrada con una cortina, pasos se escucharon con más fuerza del otro lado mientras ellos se preguntaban y asumían la situación.
—¡Hinata! ¡Sasuke!
Gritaron desde afuera. Una voz que en ese momento no pudieron identificar pero que conocían más que nada en particular.
—¡Sasuke, Hinata! ¿Estais… bien?
Ojos ensanchados veían al recién llegado, y el recién llegado les devolvía con la misma intensidad.
—¡Ahhh! —grito Hinata sumamente avergonzada de ser atrapada en una situación así. Su mente se nublo y solo sintió el vacio de la inconsciencia sumirla en un profundo sueño.
Solo Sasuke no sufrió ningún efecto, más que la vergüenza plasmarse en su rostro con un cartelón de "desvergonzado y pervertido". Algo que nunca se hubiese imaginado, era ser descubierto por el.
Continuara…
