Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos.
Palabras: 3, 336
Capítulo 10
Tristeza, felicidad, amor, llanto.
—Lo siento señor Uchiha —se disculpó suavemente con él. Era un señor de edad avanzada que portaba una brillante bata blanca.
Los años en él sólo indicaban el alto indicie de experiencia.
Era uno de los mejores doctores de aquella ciudad y también, el más costoso.
—El análisis de sangre ha pronosticado lo que me temía —continuó hablando —. Todos los síntomas como su recurrente pérdida de peso, su falta de apetito, los sudores nocturnos y la dificultad de su respiración se deben a una sola cosa.
Examinó nuevamente los papeles que sostenía en su mano.
Sasuke sólo lo escuchaba, sin inmutarse o presentar algún tipo de reacción.
—Usted tiene ALL de tipo crónico —se quitó los anteojos para ver su rostro con mayor claridad —me alegró que haya decidió hacerse estos estudios a tiempo, de ese modo podemos comenzar con el tratamiento de inmediato.
Sasuke evitó en todo momento mirarle al rostro.
No podía estar peor, no tenía a Ino a su lado para que pudiera darle las fortalezas que en ese momento necesitaba.
Sin embargo, no se quejó. Sólo fue capaz de sentir miedo, pero nunca lo expresaría ante el público.
—¿Cuánto tiempo? —dijo frío —.¿Cuánto tiempo puedo vivir así?
Sasuke sabía de sobre manera lo que representaba la ALL.
—He —volvió a tomar sus análisis médicos —Afortunadamente el tipo de ALL que padece puede ser tratada, pero tenemos que realizarle otro tipo de exámenes clínicos para poder clasificar el tipo de tratamiento que sería el más adecuado y…
—Doctor —lo interrumpió. Realmente no quería escuchar eso —sólo responda a mi pregunta.
—Bueno, no se sabe a ciencia cierta el tiempo que puede permanecer con vida una persona con ALL. Pero de lo que estoy seguro es que con los tratamientos podemos alargar su periodo de vida a un tiempo mayor, y en el mejor de los casos podemos eliminar la ALL de su sangre. Todo depende de la reacción que su cuerpo tenga.
Su respiración se aceleró un poco.
No estaba preparado para algo así.
Sasuke desde hace algunos meses –desde antes que ocurriera el desastre con Ino- había sentido algunas molestias, pero nunca le prestó la gran atención debida.
El cansancio lo relacionaba con su constante trabajo. La pérdida de peso y apetito seguramente se debía a sus desórdenes alimenticios o tal vez a los días en que a veces no comía, todo ello porque no tenía tiempo de hacerlo.
Su trabajo era más importante.
Pero no pudo evitar preocuparse cuando sintió más complicaciones y que cada vez más se le dificultaba respirar. Y esos sangrados tan repentinos le causaron un miedo más grande.
Por supuesto, él sufría en silencio. Nunca le comentó una palabra a Ino de ello, ni a nadie.
No obstante, decidió analizarse creyendo que posiblemente se tratara de estrés.
—Señor Uchiha —lo llamó el médico —debemos comenzar con los exámenes cuanto antes y determinar qué tipo de tratamiento le aplicaremos.
—Claro. Lo tendré en cuenta.
Sasuke era demasiado orgulloso como para aferrarse a una vida que poco a poco se le escapaba de las manos. Dudaba realmente de someterse a algún tratamiento doloroso con bajos índices de porcentaje de ser realmente efectivo.
La ALL de Sasuke era leucemia linfocítica; un tipo de cáncer en la sangre.
Posiblemente no viviría mucho, tal vez 3 meses o tal vez 5 años.
Realmente no lo sabía y tenía miedo de descubrir su fecha de muerte.
En ese momento, Ino se presentó en sus pensamientos. La necesitaba, hoy más que nunca necesitaba que alegrara sus días y permaneciera a su lado para enfrentar todo lo que se le venía.
Estaba decidido a recuperarla.
La única ambición que tenía en ese momento no era la vida misma, sino Ino porque ella era su vida.
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Giró la perilla de su puerta central y salió directa a mezclarse con la muchedumbre, como si fuera una rutina más.
¡Por fin estaba decidida! Después de tanto tiempo encerrada y negándose a cualquier tipo de contacto humano, tomó la iniciativa de volver a lo habitual. Tenía la certeza y la confianza suficiente como para enfrentarse tanto a Sasuke como a Shikamaru.
Aun así, sus piernas temblaban.
Su seguridad no justificaba su desasosiego.
Caminó. Optó por tomar el autobús en vez de ir en su coche, ya que realmente extrañaba salir y sentir el calor de la sociedad, extrañaba sentirse viva.
Su corazón latió con fuerza conforme avanzaba. Y cuando entró al importante territorio Uchiha se sintió algo turbada. El imponente hotel estaba esperando por ella, y lo sabía.
Apenas dio un paso hacia adelante, los empleados comenzaron a alardear sobre su llegada. Unos siendo más obvios que otros, pero todos se sorprendían y hablaban.
Ella suspiró para animarse y recuperar esa confianza.
Subió por el ascensor hasta llegar al último piso, en donde se encontraba la oficina de Sasuke.
Con pasos lentos, queriendo prorrogar su llegada se dirigió a la secretaria. Ésta se aturdió cuando la reconoció, la expresión que emanaba su rostro era un tanto de alegría y otro tanto de sorpresa.
—¡Señorita Yamanaka! —exclamó abriendo la boca hasta más no poder.
—Hola, ¿cómo has estado? —preguntó amable.
—¿Yo? —rió suavemente —la pregunta debería hacérsela yo a usted.
—Descuida —se acomodó el bolso en su hombro —Este… —titubeó —¿se encuentra Sasuke?
—¿He? Sí pero… me dio órdenes de no pasarle ninguna llamada o visita. Lo siento.
—¡Oh! —abrió ligeramente los labios —entiendo, je.
—A decir verdad, en la mañana salió muy temprano sin decir a dónde, pero cuando regresó llegó un poco blanco y muy serio… más serio de lo normal —argumentó mientras le chismeaba.
—He —Ino no entendió muy bien su punto, así que solo se dedicó a reír con algo de nerviosismo.
—Igual, intentaré pasarle la llamada de su visita. Tal vez eso pueda alegrarlo —le guiñó el ojo.
—Es… está bien.
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Se frotó por décima vez su rostro.
¿Miedo a la muerte? Él no lo tenía. Lo que en verdad le atemorizaba era vivir esos días contados sin Ino a su lado, eso sí lo atormentaba.
El sonido del altavoz lo sacó de sus pensamientos.
—Señor Presidente —se escuchó.
—Dime —con desganó habló.
—La señorita Yamanaka lo busca. ¿Debo dejarla pasar?
Sasuke abrió los ojos y su corazón volvió a latir rápidamente. Se reincorporó sobre su asiento y le indicó que la dejara entrar.
Su aspecto era fatal, así que trató de arreglar un poco su cabello y su corbata para tratar de verse más alineado frente a ella.
Ino entró y él la observó de pies a cabeza. Era hermosa.
—Hmp —habló —por fin te presentas.
—Sas… —carraspeó su garganta, comenzó a sentirse sumamente nerviosa —Señor Uchiha.
Sasuke sonrió sínicamente.
—Señorita Yamanaka —le indicó que tomará asiento —supongo que viene a hablar de negocios.
—Precisamente —su corazón bombeaba tan fuerte que era capaz de escuchar sus latidos —vengo a presentar mi renuncia. Será mejor que busque a otra florista que se encargue de la decoración.
Ella lo miró con sus ojos celestes. Se estaba sintiendo muy patética.
—Quiere renunciar justo cuando el proyecto más importante se está llevando a cabo —esbozó una risilla socarrona —qué imprudente.
—¡Por dios! Dejemos de hablar como si no nos conociéramos. ¿Realmente quieres que siga trabajando contigo después de… después de lo que te hice? —su voz se apagó.
Suspiró —Es muy infantil mezclar los asuntos del trabajo con los asuntos personales. No es de ética profesional.
—Pues —él tenía razón, por ello se sintió más ridícula —sí yo fuera tú… me despediría y haría todo por hacerme la vida imposible.
—Pero tú no eres yo.
Ella se sorprendió.
—Si quieres renunciar no te detendré. Pero me harías mucha falta como florista.
Comenzaba a dudar. Pareciera que todo ese tiempo en el que estaba abstraída no habría valido la pena. Llegó Sasuke y le cambió su mundo, nuevamente.
—Lo pensaré —se puso de pie.
Comenzó a caminar rumbo a la puerta, iba a buscar a Shikamaru para expresarle que lo quería.
Sasuke en cuanto la vio marcharse comenzó a sentirse solo. No quería perderla.
—¡Ino! —le gritó y ella se detuvo.
Se puso de pie sintiendo como respirar se volvía algo muy pesado. Su vista comenzaba a fallar.
—Ino… no te vayas —le expresó.
Comenzó a sudar y el piso se movía bajo sus pies.
—Te amo Ino…
Ella se quedó paralizada. ¿Por qué Sasuke la hacía dudar de esa manera tan cruel? Estaba decidida a empezar una nueva vida a lado de Shikamaru, pero extrañamente todavía seguía sintiendo algo fuerte por Sasuke, sentía que también lo amaba.
—Sasuke —se giró a verlo y notó su mal estado, ella se preocupó y corrió a sostenerlo —¿estás bien? —tocó su frente y sintió su fiebre.
—Ino —dijo con algo de dificultad —déjame enamorarte de nuevo.
Y de ahí en más, todo fue borroso y negro.
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—El señor Uchiha padece leucemia —explicó el doctor —y está comenzando a complicarse, de ser crónica puede convertirse a ser un caso agudo. Si el señor no toma la terapia biológica me temó que tendremos que comenzar con las quimioterapias.
Ino quedó pasmada al escuchar eso.
Su mente, sus sentimientos, su alma, su todo se rompió cayendo al vacío.
Sus ojos comenzaron a brotar largas y espesas lágrimas.
Y al mirarlo recostado en esa cama de hospital, con agujas conectadas a su cuerpo, se sintió terriblemente mal.
—Sasuke —lo llamó pausadamente, aún con lágrimas —.¿Por qué no me dijiste?
Él giró la cabeza para no verla.
De por sí, ya se sentía lamentable.
—Tienes que tomar las terapias, no seas terco —le rogó.
—¿Para qué? —con voz seca y amarga continuó —De qué sirve vivir si tú prefieres al bastardo.
—No Sasuke —tomó su mano y la llenó de llanto —Yo estoy contigo.
Él la miró.
—No de esa forma. Estás conmigo porque sientes lastima, no porque de verdad me ames.
—¡Que no, maldita sea! ¡Yo te amo! Siempre lo he hecho, fui una estúpida y me arrepiento cada día de mi vida por haberte hecho sufrir tanto… no te merezco.
Él secó las gotas de sus ojos y le dio un beso en la frente.
—Está bien... todo está bien.
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Ella había decido crear una vida junto a Sasuke. Lo amaba de verdad, de eso no tenía duda y se sintió tan agradecida por haber recibido una nueva oportunidad, la cual no la rechazaría ni mucho menos haría sufrir de nueva cuenta al hombre al que amaría por toda su vida.
Las cosas con Shikamaru se complicaron, él simplemente no entendía la forma que usaba Ino para jugar con sus sentimientos.
Se sintió de la misma forma que Sasuke al ser traicionado. Él amaba a Ino, la amaba con locura y siempre procuró por su bienestar, pero simplemente no la entendía.
¿Por qué diablos eligió al otro? Quería morirse.
Nara Shikamu. 28 años, complexión atractiva, piel morena, ojos achocolatados, 1.86 de altura, semblante perezoso y con un ferviente amor a una mujer que juraba sentía lo mismo por él.
Yamanaka Ino. 27 años, cabello rubio, ojos celestes, tez blanca, cuerpo proporcionalmente desarrollado, 1.70 de altura y con dos hombres en su corazón, amaba a Sasuke pero también amaba a Shikamaru, era culpable de amar a dos hombres.
Sasuke Uchiha. 27 años, porte elegante, cabello oscuro, 1.80 de altura, tez blanca, ojos oscuros, físico muy atractivo y con un penoso destino. Amaba a Ino desde el momento en que la conoció.
Había pasado un año. La relación de trabajo entre Shikamaru y Sasuke era muy sólida, juntos lograron hacer crecer sus negocios y sus inversiones de multiplicaron obteniendo enormes cantidades de ganancias, pero fuera de asuntos laborales, no podían verse, Shikamaru sentía un enorme odio hacia Sasuke.
"—Nara —le habló y éste le miró —No te alejes de Ino.
Él no lo comprendía.
—El que se burla de mí ahora eres tú —bufó —te vas a casar con ella y me pides eso. ¿Te volviste loco?
—Hmp. Toma —le entregó un papel doblado, parecía una carta —. Es un regalo de mi parte para ti.
Shikamaru observó el paquete con eminente curiosidad.
—Bajo ninguna circunstancia la vayas abrir, hasta que sea el momento —le estipuló.
—¿Y cómo saber cuándo es el momento? —lo miró sin entender nada.
—Cuando suceda, tú lo sabrás de inmediato —le dio la espalda y comenzó a caminar —espero tener tu palabra como hombre —se despidió con la mano en alto, de la misma forma en que el propio Shikamaru se despedía dejándolo más absorto".
Meses después, Sasuke e Ino celebraron su boda a la iglesia. Ella llevaba un precioso vestido blanco y él portaba un refinado traje negro.
La pareja perfecta. Ella era bella y él era bello.
Los dos se amaban y juntos celebraron el día más feliz después de tantas desgracias. La ceremonia fue un acto sagrado y hermoso, el día relucía en su belleza y los pajarillos cantaban con alegría.
Los invitados aplaudían y gritaban con euforia.
Shikamaru solo observaba a su amor con otro hombre. Tenía que ser fuerte, según las palabras mismas de Sasuke que aún no lograba comprender.
Pero lo más intenso fue la noche de bodas que ellos dos vivieron.
Sasuke fue una completa fiera e Ino también sedujo a su ahora esposo con un montón de estrategias lujuriosas.
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Habían pasado 2 años de matrimonio. Las cosas realmente iban muy bien, su trabajo era perfecto e Ino lo complacía de maneras diferentes.
Su vida había girado, y más en el momento en que Ino le confesó que sería padre. Se llenó de tanta alegría que no podía creer que algo tan bueno le estuviera sucediendo.
Pero algo positivo siempre trae algo negativo. Su vida se estaba agotando y el hecho de dejar sola a su esposa y a su futura hija, le dolía en el alma.
—Sasuke –kun —exclamó ella despertándolo —tengo un antojo —infló los cachetes.
Sasuke vio el reloj y se quejó.
—Ino, son las 2 de la mañana. Intenta dormir —se acomodó sobre su cama.
—¡Tu hija tiene hambre! —lo molestó —. Tienes que cumplir mis antojos o nacerá con cara de burrito —hizo una cara de horror al imaginarse aquello.
—Ya, ya —se sentó sobre sí —iré a cumplir tus caprichos y el antojo de mi princesa —se refirió a su hija.
Ino tenía una pansa enorme, el nacimiento de Mikoto (decidieron llamarla así en reconocimiento a la madre de Sasuke) estaba predestinado para dos semanas más. A Sasuke le encantaba ver a Ino de esa forma, realmente adorable.
La abrazó por la espalda y la envolvió en sus brazos y pecho desnudo, y en un gesto totalmente paternal sobó su barriga.
—Gracias Ino —repitió —por darme tanta felicidad.
—Sasuke —sonrió ampliamente —te amo, a ti y a nuestra hermosa hija.
—Será hermosa porque se parecerá a ti.
La besó en los labios tiernamente y luego pasional.
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Era el cumpleaños número 4 de Mikoto. Precisamente un 14 de Agosto.
Le prepararon una fiesta llena de dulces, globos y juguetes. La casa estaba rodeada por miles de niños que se divertían y alegraban su hogar con sus risas.
—Miko –chan —la llamó un niño que aparentemente tenía 5 años.
—¿Hum? —llevó su dedito a su labio y lo vio curiosa.
La hija de Sasuke e Ino era preciosa, como una muñeca de porcelana. Su cabello era largo y oscuro (del mismo color que el de su padre), unos preciosos y grandes ojos color azul (como los de su madre). Era la combinación más perfecta, tenía un poco del carácter de su madre pero también la fortaleza de su padre.
Ella era una muñeca, el tesoro más preciado para ambos.
—Em… —el niño rubio se ruborizó —¡te quiero! —le gritó y de inmediato le propino un beso en la mejilla, haciendo que la niña se sonrojara también.
—¡Ey! ¿Qué pasa aquí? —Sasuke intervino, hablando con voz atemorizante.
El niño comenzó a temblar de miedo cuando Sasuke lo alzó y lo aparto de Mikoto.
—¡Sera mejor que dejes de molestar a mi princesita! —sonrió de lado asustando más al pequeño —a menos que quieras… morir —le susurró.
—¡Basta! —Ino tomó al pequeño en sus brazos y lo colocó a salvo de las garras de Sasuke —deja de ser un papá celoso.
—¡Jamás! Nadie debe tocar a Mikoto.
—Algún día tendrá novio, te guste o no.
—Claro, hasta que tenga 30 años.
—Jum —la rubia infló los cachetes y lo retó —será mejor que te disculpes con Shota, lo asustaste mucho.
—Se lo merece.
—A Naruto no le agradará saber que andas ahí espantando a su hijo.
Sasuke la miró, Ino lo miró.
—Papi… mami —la niña levantó los brazos para indicar que la alzaran.
Sasuke con ternura la tomó en sus brazos, después tomó a Ino y la besó.
Una escena tan romántica y tan bella.
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Un año después Sasuke moría. Su leucemia se complicó, los tratamientos a los que se sometió no le rindieron ningún beneficio, y al parecer –según el médico- nunca estuvo dispuesto a tomar quimioterapia.
Por eso moría.
Su cuerpo sobrevivía gracias a las maquinas que con sonido estridente contaban los minutos que le quedaban.
Ino lloraba y Shikamaru estaba a lado de ella, tratando de ser su sustento.
Mikoto jugaba con Shota en la casa de Naruto. Sasuke pidió que le ocultaran a su hija su penoso final.
Y al día siguiente, Sasuke falleció.
El cielo se cubrió de grises nubes que comenzaron a llorar junto con Ino, compartiendo el dolor y la miseria.
Mientras bajaban la caja a la tierra, Ino sentía más deseos de irse con él.
—Mami —llamó la niña que le jalaba del vestido negro —¿por qué entierran a papá?
—Mikito —Ino no supo que decir, pero estalló en llanto.
—Mami —ella comenzó a llorar también —papi tiene mucho trabajo… mami si entierran a papi no podrá seguir trabajando… mami.
Ella chilló en los brazos de su madre quien tenía un corazón destrozado.
Fue amargo. Todo se derrumbaba.
Shikamaru hacia lo posible por contenerla a ella a su hija, pero al parecer no fue suficiente.
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Días después, Shikamaru recordó la carta que años atrás Sasuke le había entregado, supuso que era el momento de abrirla.
No obstante, ahora tenía dos cartas, la segunda se la entregó después del nacimiento de Mikoto Uchiha.
Se dispuso a leerlas, y con cada línea comenzó a embriagarse de tristeza y nostalgia.
Ahora lo entendía todo, y se reprimió por lo estúpido que fue al juzgar a Ino y juzgarlo a él.
Pero ya era tarde, la perdida estaba hecha.
Comenzó a llorar amargamente.
Las cartas decían lo siguiente:
"Me estoy muriendo, muriendo en vida. No sé cuánto tiempo tengo permitido seguir en este mundo. El cáncer me está matando, y con cada día mis labios se secan y se agrietan. Sé que me alejaré, me pone mal tan sólo con ver que todos mis cabellos abandonan mi cuerpo; pero la parte más triste y dura es saber que dejo a Ino, saber que ya no la besaré, tocaré, es una agonía. Por eso, espero que respondas como hombre. ¿Siempre la amaste? ¡Demuéstralo! Ve con ella, ayúdala a recoger todas mis cosas y amala hasta el resto de los días."
Shikamaru tragó saliva acerbamente.
Una segunda carta contenía:
"Mikoto es el precioso retoño de mi amor por Ino. Me duele dejarlas. Estoy muerto ahora, y como hombre te pido que cuides de ellas. Conviértete en un padre para mi hija; llévala al colegio, platica con ella, espanta a los chicos que quieran coquetearle y llévala al altar cuando sea su boda. Sé que tu podrás hacerlo, porque me diste tu palabra".
Shikamaru sonrió, con lágrimas en su rostro.
Él nunca se alejaría de Ino, la amaría a ella y a su hija, pase lo que pase siempre iba a contener los miedos que pudieran tener, iba a ser el pilar que las levantará.
Él sería el todo para ellas.
FIN.
N/A:
¿Qué les pareció? Tuve mucha controversia, pues amo las dos parejas, y aunque iba a ser un ShikaIno, mi corazón SasuIno me pidió a gritos que los uniera.
Toda historia tiene un epilogo, y esta no es la excepción. En cuanto pueda, escribiré lo que prosigue.
Los diálogos que dice Mikoto cuando entierran a Sasuke, son provenientes de la muerte de Hughes en el anime de Fullmetal Alchemist.
La primer carta que lee Shikamaru, contiene letras de la canción "Cáncer" del grupo My chemical romance.
Gracias a todos los que leyeron esta historia y me aocmpañaraon hasta el final.
Mei, Fujosshi, Laura, Inochan-Uchiha, Chiclosa, InoySasuke, Naoko-eri , Etsuko Hoshi.
Muchas gracias a todos ustedes.
