Sorry por la tardanza, no es facil apalear a mi musa con tres fics al mismo tiempo...

Capitulo 10

La mañana los encontró ya en camino, no decidía aun si dirigirse a algún puerto mágico y buscar la manera de llegar a casa, o viajar más al sur para averiguar sobre la repugnante y descabellada poción que convirtió a Merope en una niña mayor en menos de cinco meses.

Harto de conducir se dirigió a un pequeño poblado ya casi en la frontera de Estados Unidos con México, vendió el automóvil y redujo su equipaje mágicamente guardando todo en una mochila, Armand se encontraba fascinado al ver como su padre guardaba y guardaba cosas en la pequeña maleta, Jumby se hallaba acurrucado a los pies del niño convertido en el pequeño gatito.

Casi a media noche salieron del pueblo, Severus llevando al niño en brazos y camino hasta una abandonada vereda seguido por el gato; Armand solo observaba en silencio, curioso por la extraña actitud de papá que ahora no soltaba un palito que compro días atrás. El chiquillo dio un salto y estuvo a punto de llorar en el momento que Severus levanto la varita y un enorme camión se detuvo escandalosamente frente a ellos.

—Tranquilo— susurro al niño que asustado buscaba ocultarse en su cuello –es un autobús mágico y debes acostumbrarte—

Armand no contesto, escondió su carita en el hombro de papá y solo abrió los ojos cuando sintió como se sentaba abrazándolo con fuerza, Jumble sin dejar su felina forma se echó a los pies de su amo.

Un fuerte jalón lo sacudió y apretó sus puñitos sujetándose de la camisa de su padre que no dejaba de abrazarlo y susurrarle palabras tranquilizantes, poco a poco se atrevió a separar su cabeza del hombro protector y miro al frente, un muchacho manejaba y hablaba sin parar con una niña y una señora que estaban sentadas más adelante que ellos.

—Tranquilo bebé— susurro Snape con un nudo en la garganta, ya había tomado la decisión y la culpa le cerraba la garganta –se que tu madre no estará de acuerdo con lo que vamos a hacer, pero es para protegerte—

El niño no entendió, solo volvió a enterrar su carita en el pecho de su padre y se quedo dormido a pesar del fuerte vaivén del autobús.

...

— ¡Quiero mi propio calabozo con juguetes abuelo!— Merope ya más crecida le hacia un berrinche de campeonato a su abuelo que fingía no escucharla mientras miraba el atardecer desde la ventana de la habitación de la nieta.

—Tienes todo el piso superior de la mansión Merope, ¿para qué más espacio?— por fin Erick intervino, fastidiado y harto de oírla chillar.

Las pociones que Rocío y Mauricio proporcionaban diariamente a la niña, la habían convertido en un monstruo preadolescente con las hormonas hirviendo todo el día, y solo contaba con cuatro meses de edad real.

— ¡Voy a ir de cacería con Rosy!— respondió con fastidio – ¡y no quiero ensuciar mis cosas porque mi madrina va a enseñarme varias técnicas de caza y captura!— se planto frente a su abuelo tironeándole de la manga — ¡anda abuelo! ¡Me dices que voy a ayudarte a acabar con el mundo muggle pero no puedo tener un maldito calabozo para entrenar! ¡Quiero además juguetes como los que usas con Bellatrix!—

—Ya sabes tortura… pero no tienes maldita idea sobre paciencia y planeación— por fin gruño fastidiado el Lord –no tendrás tu calabozo si no me muestras antes lo que planeas hacer, y sobre los juguetes ni hablar, no tendrás ni siquiera una pica— la miro fijamente con ojos fríos y viperinos; aunque apenas habían pasado dos años desde que Mina le regalara la belleza varonil perdida, el tiempo y el estrés hacían estragos en la suave piel de su rostro y en su tupida melena; canas brillaban aquí y allá, las arrugas rodeaban sus ojos y la comisura de los labios ganando terreno y arruinando su atractivo rostro.

— ¡Mi Lord he insistido con trabajar sobre el tema, pero Merope esta necia en no querer aprenderlo en teoría!— farfullo Erick cansado de su propia hija; finalmente con los tres, casi cuatro meses transcurridos había perdonado en cierta forma a Mina en su huida, lo que nunca le perdonaría era que le dejara a cargo de una chiquilla mimada y consentida, caprichosa y para su desgracia, una bruja excelente en tortura y asesina natural.

—Rosy me va a enseñar— insistió la chica de falsos doce años –Rosy me dijo que…—

Lord dio la orden en un tono imposible de ignorar o pasar de lado, su voz tronó y resonó en la habitación cimbrando los cristales.

— ¡Ni una vez más voy a admitirte que menciones a tu nana!— la mirada terrible del Señor Oscuro se posó en su nieta –una vez más que la menciones… y yo mismo voy a matarla ¿entendido? Tu madrina es Bellatrix, Rocío es tu sirvienta—

—Si no hubieran perdido la pista de mi madre no te fastidiaría— rezongo Merope retadora – así que ella es como mi madre y como tal la deben respetar, Bellatrix es una pobre loca enamorada de ti Tom— el último comentario lo dejo salir ácidamente, con burla y sarcasmo en su voz.

— ¡Merope… no presiones a tu abuelo!— Erick se levanto de su lugar tratando de lucir como un padre autoritario – ¡si tanto quieres a tu nana, es mejor que te calles! ¡Tu madrina puede enseñarte más cosas que esa principiante!— por un segundo recordó a Mina y su rechazo hacia la preferida y ahora, amante del Señor Tenebroso.

— ¡No!— replico la muchachita — ¡los odio, te odio abuelo!— y salió llorando a mares chocando con una Nagini cansada atada con una interminable cadena mágica al cuello.

—Llegaron noticias de Norteamérica Tom— susurro cansinamente –no encuentran a Severus, perdieron la pista en Washington— su cabeza humana unida al cuerpo viperino le daban una imagen irreal y horrible; sus cabellos en otros tiempos limpios y bien peinados ahora lucían sucios y descuidados, la piel humana sin maquillaje y los labios resecos. Su piel de serpiente también reseca y ajada por el descuido y el castigo impuesto por su Señor a la traición cuando dejo escapar a la semi elfa.

— ¿Noticias de ella?— preguntó tímidamente Erick ante el silencio sepulcral de su suegro.

—Kingsley no dio información importante, ahora le están sacando los recuerdos para ver que encuentran— suspiro la Nagi y comenzó a reptar para salir de la habitación.

—Nagini— Tom la llamo en voz baja, la semi diosa repto de vuelta y se enrollo cerca de su amo – ¡Hazle una visita al tío de mi hija, tal vez los días que ha pasado en tortura y encierro hayan aflojado su lengua o reactivado su memoria!—

—Como órdenes— siseo Nagi y con mirada triste salió de la habitación.

— ¿Alguna vez levantará el castigo que impuso a la señora?— Se atrevió a preguntar a su suegro que tardó en darle una respuesta.

—No la mate, debería estar más agradecida— respondió finalmente y salió de la habitación de su nieta, dejando a su yerno solo, sentado en la cama de la jovencita caprichosa.

Ya casi cumplía los cuatro meses de edad, pero gracias al invento de Mauricio y la ayuda de Rocío, Merope aparentaba doce años de edad, con su debida explosión hormonal.

Era todavía una niña flaca y desgarbada que gustaba de vestir harapos negros y si apestaban a sangre se sentía mucho mejor, a pesar de los consejos de su nana que le instaba a vestir como lo que era, la nieta del conquistador del mundo mágico y muggle.

Los cortos cuatro meses de vida mimada, la convirtieron en un ser caprichoso y a su vez con rencor a la vida. Muchas veces oía hablar a su abuelo o a su padre sobre la pelirroja sin corazón que la había abandonado apenas naciera y y eso bastaba para que deseara encontrarse con ella para retarla a un duelo y matarla.

La opinión de Merope sobre su padre no era tampoco muy positiva; blandengue y títere de su abuelo no le imponía reglas o la controlaba, dejándola hacer su voluntad, podía manejarlo a su antojo, ya con lágrimas, ya con gritos y pataletas.

Nagini, la sucia serpiente no tenía importancia para la chica, su madrina Bellatrix que chillaba como cerdo cada vez que se encerraba con el abuelo en el calabozo prohibido para ella tampoco era nadie que le provocara respeto.

Otra cosa era el abuelito, el Señor Tenebroso que tanto temían los esclavos mortífagos, a veces era bueno con ella y le permitía salir a cazar con su nana y amiga de toda la vida, podía volver a la hora que quisiera y siempre le celebraba una fiesta cuando le entregaba cuerpos de muggles agonizantes, cabezas o corazones frescos.

La chiquilla sabía que no era un ser común o normal, estaba enterada de lo que era su madre la semi elfa, que su padre era un ser oscuro cruza de una bruja y un monstruo mitológico y que ambos poseían poderes mágicos que no controlaban o al menos no conocían muchos de los seguidores del abuelo.

Pero para furia y enojo de la caprichosa heredera, ella poseía simples poderes mágicos como una bruja cualquiera, al parecer su madre no quiso regalarle el don élfico y retuvo los poderes sátiros para que fuera una bruja común y corriente al crecer; era obvio para la jovencita que su madre la odio desde el momento en que fue concebida, entonces nada la unía a ella y tal vez en un futuro podría encontrarse con ella y matarla, tal vez eso haría feliz al abuelo.

Y resignada al no poder salir con su amiga, el resto del día lo paso tumbada en el suave musgo de flores azules que su padre hacia crecer casi a diario en su jardín, con la mirada fija en los gruesos nubarrones que protegían a la mansión Riddle del sol de medio día, soñando con el momento en que pudiera retar a su madre a un duelo y lavar sus manos en la sangre de la traidora.

Un viento fresco le hizo abrir los ojos castaños, en el cielo las negras nubes se revolvían furiosas por el fuerte viento que de repente hacia gemir a los árboles cercanos.

Merope se levanto con desgano, sacudió sus faldas del musgo y hojas soltando un suspiro aburrido, comenzaba a caminar hacia la mansión cuando una voz conocida la hizo detenerse sin girar y provocándole una sonrisa nerviosa que procuro ocultar.

— ¿Estará disponible el Señor Tenebroso?— el tiempo y la experiencia como heredero Malfoy maduraron a Draco y su porte a los 16 años era de un chico de alta sociedad, educado y a la vez prepotente aunque respetuoso y temeroso de sus superiores, por supuesto solo al Señor Tenebroso, a los demás podía darse el lujo de tratarlos con la punta del pie; esta tarde era el turno de Merope a ser sondeada por el chico platinado.

— ¡Lo ignoro!— respondió ella sin volver el rostro sonrojado hacia el muchacho — ¿por qué no lo averiguas tu mismo?— sonrió y respirando con fuerza giro el rostro ofreciéndole la mejor de sus sonrisas, Draco imito la mueca y dando un par de pasos puso a su alcance el brazo para que la chica se tomara de el, sonrió a sus adentros…era muy fácil de dominar la extraña nieta de su amo.

—Con tu compañía, por supuesto que voy a averiguarlo— respondió caballeroso y caminaron un tramo sin hablar, pero sentía la delgada mano de la chica temblar sobre su brazo, lo que le animo a ser más audaz. — ¿qué hacías tan sola en el jardín? Cualquier enemigo de tu abuelo podría haberte atacado—

—Hubiera sido divertido— respondió ella en tono de fastidio– ¡me siento tan aburrida y un buen enfrentamiento tal vez me animará un poco!—

—Creo que hablas a la ligera, si tan solo Potter se te presentara…— la chica lo interrumpió deteniéndose de golpe, con la mirada furiosa y hablando con los dientes apretados.

— ¡Potter me da lo mismo, es un pobre bastardo sangre sucia que podría matar en un segundo!— Efectivamente, Tom había inculcado en la chica un odio irrefrenable hacia su enemigo, el niño que vivió – ¡corrió con suerte al destruir por una vez a mi abuelo, pero créeme que conmigo no puede!—

—¡wow un momento!— la interrumpió con su sonrisa mas cautivadora –se que Potter no tiene oportunidad alguna si te enfrenta— de nuevo le ofreció su brazo ahora acariciando la suave y pálida mano, retomando el camino a la casa – sin embargo –suspiro y dio un tono aclaratorio a su voz – ¡y considerando que eres una señorita muy especial! – Sonrió de nuevo y sintió como volvía a temblar la mano que sostenía – no deja de inquietarme el hecho de que ese bastardo se atreva intentar algo en tu contra—

—dudo que sea tan osado –respondió halagada, pocos muchachos se atrevían a dirigirle la palabra, sin embargo ese adonis le estaba dedicando no solo tiempo, sino que le expresaba abiertamente el que le preocupaba su bienestar –y aun así, creo que mi abuelo no permitirá que me dañe—

—ni tu abuelo, y si me lo permites… también yo sería capaz de intervenir para defenderte— ¡bam! Fue todo, Merope se sintió en una nube esponjosa, de repente toda esa necesidad malsana de destruir fue reemplazada por los ojos del chico, por sus labios, las pálidas mejillas… un calorcito comenzó a nacer en ella y no pudo evitar reír como una tonta soltándose del caballeroso brazo.

— ¡Gracias, es extraño saber que le preocupo a otra persona!— y sin dejar de reír entro corriendo a la mansión, evidentemente sonrojada y con los ojos húmedos de lagrimas emocionadas.

Draco poco a poco fue mutando el gesto sonriente a una mueca de asco, sacudió la manga de su túnica donde antes se había posado la mano de la jovencita, suspiro profundamente y trago saliva concentrándose en ocultar ese pensamiento, su amo no debía conocer sus planes.

Merope entro agitada a la habitación de su amiga y niñera dando grititos y saltando como loca, Rocío la miro un tanto extrañada invitándola a sentarse con un gesto.

— ¡Cio estoy enamorada!— chillo arrojándose a los brazos de su amiga que confundida le devolvió el apretón.

—Tranquilízate, va a darte un ataque— respondió la nana sonriente, como Merope aun era una niña, ella contaba ya con diez u once años reales, sin embargo al ser conejillo de indias de su padre, ahora parecía una jovencita de no más de veintiún años –¿y quién es el afortunado?— la curiosidad le intrigaba, la niña tenía casi nulo contacto con el exterior, ella conocía a los pocos jóvenes que conocían a Merope y con ninguno de ellos había demostrado algún tipo de interés.

— ¡El joven Malfoy!— chillo de nuevo, un escalofrió recorrió la espalda de la joven bruja más oculto la extraña sensación, sonrió y tomo la mano de su amiga.

— ¡tienes buenos gustos! Felicidades— la animo y de inmediato cambio el tema –tu padre habló conmigo, te espera en la mazmorra de tu tío—

— ¿La del elfo apestoso?— era claro que le fastidiaba encerrarse con un par de amargados cuando ella se sentía volar feliz — ¡escóndeme!— sonrió picara –quiero ir con el abuelo un rato…— acentuó la sonrisa pero su nana se puso seria.

—Merope, sabes que conocí a tu madre ¿verdad?— la chica asintió –ella se dejó llevar por ese sentimiento que es nuevo para ti, ella se fue con otro hombre, dejo a tu padre y te abandono por irse con su antiguo profesor – ahora el gesto de la niña se congelo, era una máscara helada idéntica a la de su abuelo.

— ¡si… se que la maldita me abandono por seguir a ese…!— se interrumpió furiosa, los cambios de emociones eran normal en ella y Rocío era hábil para manejarla

— Nena, no cometas los errores de tu madre, ella se dejo llevar por el estúpido sentimiento del amor y mírate…sola y sin calor materno –siseaba cada palabra con destreza psicológica –estos cuatro meses tu madre se ha perdido de tu desarrollo, se siente avergonzada por tu nacimiento—

— ¡Tampoco quería a papá!— gruño Merope apretando los pálidos puños

— ¡ni a ti, ni a tu padre y fue una desagradecida con tu abuelo!— Rocío acomodaba el largo cabello rizado y castaño de la jovencita siseando cada palabra a su oído –el amor te dejo sin mamá— sonrió sin que la niña se percatara –afortunadamente me tienes a mi—

—¡eres más que ella!— afirmó la nieta Riddle girando bruscamente y abrazándose a la mortifaga que era su amiga, su nana, casi su madre –por eso le dije al abuelo que te quiero mucho, y que te respeto más que a la maldita Bellatrix— Rocío se guardo muy bien de sonreír satisfecha fingiendo un gesto reprobatorio.

—Debes respetar lo que te dice el Amo— susurró –si él sabe qué me quieres tanto es capaz de matarme… no quiere nada de sentimientos dulces bajo su techo –suspiro –sin embargo sabes también que te quiero como si fueras mi propio bebé— sonrió maternal y abrazo a Merope.

— ¡Gracias Cio no se qué haría sin ti!— gimió la niña acurrucándose en el abrazo.