Capítulo 9: Líder.
Dos estelas, rojo oscuro y verde bosque, cayeron desde el cielo directamente al mar pero a un metro de impactar desviaron la dirección hacia ellos. El primero en llegar fue la estela roja que se detuvo a la orilla del mar, el de estela verde pasó de él en dirección a la ciudad, Jade soltó un suspiro cansada y elevó el vuelo rápidamente en persecución de él.
El joven que se detuvo primero se acomodó la camisa de cuadros rojos y con la mirada seria buscó a su objetivo, cuando por fin dio con ella se aclaró la garganta mientras caminaba hacia Rubí quien se escondió detrás de Momoko, tímida y temblorosa de la expresión enojada en el rostro de él. Cristal tragó saliva e intentó escapar pero Shiro la tomó de la cintura y la plantó frente a él.
- Traidor - susurró -. Luego no me pidas ayuda con las chicas...
- No soy traidor - defendió la difícil posición en la que se vio envuelto por ella -, simplemente estoy enojado por tú irresponsabilidad.
Finalmente se detuvo frente a Momoko, con el rostro serio. Era más alto que los Rowdys, delgado con músculos marcados, el cabello pelirrojo atado en una coleta baja, de piel bronceada y unos potentes ojos rojo sangre. La espalda derecha y los anchos hombros le daban un aspecto amenazador, parecía un joven maduro. Fácilmente le calculaban veinticuatro años, todo un universitario.
- Rubí - con una voz profunda y dura logró que la nombrada cerrara los ojos fuertemente, detrás de su joven madre - Him.
- Hiro - Cristal nerviosa, intentó explicarle -, no fue nuestra...
- Cristal - silenció su hermano mayor -. Cállate.
El joven de ojos rojos desvió la mirada de Momoko para enfocarla en Cristal y finalmente en Shiro, levantó una ceja sereno al ver a los hermanos forcejeando.
- Recuerdo que son tres.
- Una fue detrás de Raiko - informó Shiro -, Rubí está detrás de la chica de bikini rosa... Supongo que ya lo sabes.
Y como si eso fuera suficiente, Rubí salió volando de ahí, asustada. Hiro la observó alejarse con los ojos entrecerrados y finalmente soltó un suspiro cansado, no aprobaba el comportamiento de su hermana menor.
- Tráela - ordenó mientras le daba la espalda a los restantes - , nos vamos de aquí.
- ¡No! - gritó Cristal.
Pero de inmediato se arrepintió cuando recordó quien había dado la orden, se cubrió la boca asustada.
El líder detuvo el paso y giró medio cuerpo para ver a su prima, temblorosa entre los brazos de Shiro. Elevó de nuevo la ceja y sonrió de lado, arrogante.
- Primero: - alzó la voz caminando hacia ella - desobedecen mis órdenes de quedarse en casa. Segundo: - Cristal aferró las manos en los brazos de su hermano - viajan en el tiempo sin autorización de un mayor. Tercero: eres una simple niñita irresponsable que puso en peligro la vida de todos nosotros al revelar nuestro origen ¡¿y aun así te atreves - gritó furioso - a llevarme la contra?!
- Ya, Hiro - tranquilizó Shiro -. Está asustada.
- No, Shiro. Por consentirla tanto, mira lo que ha provocado - lo miró a los ojos furioso -. En vez de estar jugando a la familia feliz, debió quedarse en casa a hacer lo que ordené. No es más que una chiquilla mimada que...
- Estás hablando de mi hermana y no toleraré esa gran falta de respeto - defendió Shiro -. Serás mi líder pero ante todo esta la familia.
Se retaron con la mirada por varios segundos hasta que el pelirrojo soltó una sonrisa burlona.
- De tal padre - escupió venenoso -, tal hijo.
Suficiente para lograr que Shiro enrojeciera de ira. Escondió a Cristal detrás de si y se lanzó contra su líder, encolerizado por la comparación que hizo. Dos estelas verdes aterrizaron, una más oscura que la otra. Corrió en dirección a ambos y se interpuso en la pelea que daría comienzo. Era pelinegro de ojos verde esmeralda, mucho más musculoso que los otros dos, de aspecto relajado pero con aires coquetos de chico malo.
- ¿Qué sucede aquí?
- Hiro cree que por ser el líder tiene el control de todo.
- ¿Acaso no es cierto? - burló el nombrado -. Yo estoy a cargo.
- Hiro - regañó el mediador -. Cálmate...
Ambos, Hiro y Shiro, se observaron con los ojos entrecerrados, conscientes del espectáculo que estaban dando. Después de varios segundos de debatirse mentalmente si debían o no, se tranquilizaron. Brick se acercó al supuesto líder e intentó tomarlo del brazo para apartarlo del ambiente tenso pero este lo alejó bruscamente.
- ¡No me toques! - despreció.
Momoko enojada por la terquedad y prepotencia del pelirrojo, se plantó frente a este y lo abofeteó. Hiro abrió los ojos sorprendido, los demás no tuvieron tiempo de reaccionar. Ella había intervenido sin previo aviso y Brick sólo tragó saliva, solía ser muy cruel si se enojaba.
- No puedo creer que he educado a un hijo arrogante que cree que por ser el hijo de dos grandes líderes él también lo será - la seriedad en su rostro fue suficiente amenaza para Hiro -. Un líder no es aquel que da órdenes, sino el que se preocupa por su equipo y es consciente de las capacidades de estos para otorgarle una tarea, un líder es aquel pilar que ayuda a mejorar a sus integrantes así que dudo mucho que tú seas uno.
Hiro contuvo la rabia apretando los puños, claro que sabía que la mujer frente a él sería su madre en el futuro.
- Lo siento - susurró -. Es sólo que...
- Te preocupaste - completó Momoko -, el lema de ustedes es la familia ante todo pero tienes que aprender a pensar fríamente en las situaciones porque si demuestras tu debilidad es un punto a favor del enemigo.
Hiro asintió con la cabeza baja. Fue un momento raro ya que ninguno de los primos había visto a Hiro tan obediente a alguien, ni siquiera a sus padres pero a esa chica, Momoko... Rubí llegó volando a abrazar a su hermano quien se sorprendió del repentino gesto. Sonrió tristemente y la apretó entre sus brazos.
- Enana - susurró en su oído -. Cuando desapareciste, me diste un enorme susto...
- Lo siento, quería visitar a papá y a mamá.
Cristal soltó el aire que había contenido cuando vio a su hermano enfrentar al líder por protegerla. Shiro se dio la vuelta para verla a los ojos junto con una amable sonrisa que siempre le decía que todo estaría bien e inmediatamente se lanzó a sus brazos. Lo había extrañado mucho tiempo, sabía que había desobedecido y tendría consecuencias pero no quitaba el hecho de que extrañaba a su familia.
- Esto parece novela - comentó Butch con una sonrisa de lado, intentando aligerar el ambiente -. Ya es tarde, lo mejor es regresar al hotel.
El hermano de Jade lo observó aburrido, obviamente el Rowdy no lo interpretó de buena manera. Elevó el mentón ligeramente en son de arrogancia pero su hijo ni se inmutó, éste agarró a Jade de la cintura y juntos comenzaron a caminar hacia el hotel. Kaoru se posicionó a su lado mientras los veía jugar como hermanos que eran: entre pequeños golpes y comentarios burlones.
- Se parece mucho a ti - bajó la mirada sonriente -. Al principio pensé que cuando veía a Jade te vería a ti, que era tu copia exacta pero ahora que lo he visto...
- Tiene tus ojos - comentó serio -, y son hermosos.
Se retiró primero dejándola con un tenue sonrojo. Miyako que había presenciado todo se acercó a ella y la codeó junto con una sonrisa coqueta, ya tenía con qué molestar a su ruda e inquebrantable amiga.
- Rubí, ábreme por favor - ordenó Momoko irritada ante la infantil acción de los hermanos pelirrojos -. También es mi cuarto.
- No - del otro lado de la puerta ejerció fuerza para evitar que Momoko entrara -, Hiro y yo tenemos que hablar cosas en privado.
- No escucharé nada, lo prometo, pero déjame entrar. Necesito una ducha urgente...
- No, necesitamos privacidad.
Momoko dejó caer la cabeza sobre la puerta y cerró los ojos frustrada, esa niña le sacaría canas verdes algún día.
- Terca... - susurró.
- ¿Qué sucede?
Brick la observó con ojos curiosos, a punto de entrar a su habitación.
- Rubí no me deja entrar a mi cuarto y quiero bañarme.
Él se acercó para golpear la puerta con los nudillos pero únicamente logró recibir una maleta rosada en las manos para luego cerrarle la puerta en la nariz, tuvo que contenerse para no entrar a la fuerza y castigar a esa niña grosera. Volteó a ver a Momoko y parpadeó igual de confundido que ella. Volvió a tocar.
- Rubí, deja entrar a tu madre - esperó respuesta pero no sucedió nada -. Te van a castigar.
Nada. Observó a Momoko de reojo y tragó saliva dolorosamente, la situación entre los dos no había cambiado desde aquél inconveniente y ninguno había tomado interés en el asunto. Tampoco es como si fuera nuevo que no se llevaran bien pero de alguna manera, las cosas habían dado un giro inesperado.
- Si quieres - dudó -, puedes quedarte en mi habitación...
Momoko lo quedó viendo por varios segundos haciéndolo sentir incómodo. Suspiró de nuevo y aceptó. Brick le dio entrada y de inmediato se encerró en el baño, necesitaba una ducha urgente. Tardó casi media hora antes de salir fresca y dispuesta a dormir llegando a la cuenta de que no había pensando donde dormiría si se quedaba con Brick. Observó una cama y ya, el lugar no contaba con mucho mobiliario.
- No te preocupes, iré a dormir con Butch - comentó sabiendo lo que había pasado por su mente -. Es más probable que Boomer esté con Miyako y no quiero hacer mal tercio.
Sonrió ante la mueca de Brick y asintió. Él salió de la habitación y de inmediato se recostó, agotada. El día había sido bastante agotador y deseaba con ansias caer en los brazos del morfeo, tenía un dolor de cabeza punzante y aún podía sentir arena en algunas partes de su cuerpo. Cerró los ojos pensando en lo sucedido con Brick, Hiro y Rubí. En realidad ellos tres eran completamente similares en actitud y personalidad. No se imaginaba cómo es que había terminado con Brick y aquellos dos revoltosos, aún era difícil de asimilar que Hiro y Rubí serían sus hijos pero sobretodo él, Hiro... Le inquietaba su actitud, era como si hubiese sido abandonado y lo único que le quedaba por luchar era Rubí.
Los ojos rojos, herencia de Brick, cuando los vio directamente le reflejaron... Miedo.
Frunció el ceño, algo andaba mal. La actitud de Hiro era bastante dura para ser un simple héroe de ciudad. Algo le decía dentro del pecho que se había obligado a madurar...
No pasaron ni diez minutos después de disponerse a dormir cuando la habitación se vio invadida de nuevo por Brick. Se incorporó confundida y él le sonrió nervioso.
- A Kaoru le sucedió lo mismo y se quedará con Butch, así que no tengo cuarto donde...
- Está bien, durmamos juntos - se sintió conmovida ante la mueva faceta, era un lado que desconocía de él -. No hay problema.
- ¿Segura?
Asintió.
- Además tenemos un tema pendiente que no hemos hablado - agregó.
Él se sentó a los pies de la cama, frente a ella y sonrió tímido. Al principio fue incómodo verse a ambos en la misma habitación tratando de entablar una conversación sobre lo sucedido. Ninguno tuvo el valor de mirar a los ojos del otro quedando envueltos en una atmósfera bastante pesada. Ambos soltaron un suspiro al mismo tiempo y rieron cómplices.
Después de varios segundos Momoko entreabrió los labios...
- Yo... Lo siento - comenzó Brick -, no medí mis acciones pero es que me sentí...
- ¿Celoso y rechazado?
Ambos silenciaron pero esta vez no fue incómodo, sólo un silencio que pedía explicaciones, preguntas y respuestas. Brick se abría a hablar de sí mismo por primera vez y ella esperaba poder entenderlo, saber por qué había actuado así. Claro que ya sabía la respuesta pero quería escucharlo directamente de él.
- Creo que sí - asintió nervioso -. Creo que me gustas, Momoko.
- ¿Crees? - repitió serena -. ¿Es probable que lo confundas con algún otro sentimiento?
- No sé - admitió.
Ella abrazó sus piernas y posó el mentón sobre las rodillas para poder apreciar mejor el rostro de Brick. Sonrió amable...
- También me gustas - confesó y Brick elevó la mirada sorprendido - pero cuando me besaste no creí que fuera verdad, creí que tal vez estabas jugando conmigo así que te aparté para evitarme una desilusión - cerró los ojos tranquila -. Nunca creí poder llegar a gustarte, ni siquiera aspiraba a que me miraras por eso pensé que sólo era un juego para ti.
Él negó con la cabeza.
- Nunca antes me había gustado una chica y no sé como se actúa cuando eso sucede.
Abrió los ojos y él sintió que le penetraba el alma, que lo desnudaba espiritualmente, un sentimiento que nunca había experimentado en su vida. Sin embargo, olvidó todo aquello con sólo devolverle el gesto, sus ojos rosados eran sencillamente hipnotizantes. Siempre le gustó lo único y así como sus ojos, ella era única.
- No se actúa, Brick - corrigió sonrojada -. Dejas que tu corazón hable.
- Entonces ¿me disculpas? - la tomó de la mejilla, la misma que había golpeado, quería remediar la acción agresiva con un gesto cariñoso -. No fue mi intención herirte.
- Lo sé - sonrió comprensiva -. Tus ojos me lo dijeron, sé que tampoco querías herir a Rubí.
Brick se acercó lentamente, sin saber cómo hacerlo pero dejó que su corazón hablara. A centímetros de los labios de Momoko, ella lo tomó de la playera y lo atrajo hacia sí, quedando debajo y finalmente darse el beso que ambos anhelaban desde tiempo atrás.
Kaoru siguió haciendo zapping, no había mucho que ver en la televisión mas que noticias y algún que otro comercial aburrido. Acarició la cabellera de Butch recostado sobre sus piernas y este murmuró lo aburrida que era la vida. Se removió dándole la espalda al aparato y cerró los ojos cansado. Ese día en la playa, la llegada de los tres chicos, había sido un poco raro y difícil de asimilar.
- Tengo hambre.
- Con que sigas comiendo más, te volverás una vaca.
- No sería mala idea - fingió pensarlo -. El que me quiera, tendrá que quererme llenita y contenta.
Soltó una risa nasal ante su propio comentario y se levantó de la cama.
- ¿A dónde vas?
Butch se incorporó al no seguir sintiendo el calor corporal de su compañera.
- A buscar algo de comer...
- ¿En serio tienes hambre?
Ella alzó los hombros despreocupada. Sin embargo, el teléfono de Kaoru comenzó a vibrar sobre la mesita de noche a lado de la cama llamando la atención de los dos. Se vieron a los ojos y ambos se lanzaron sobre el aparato, Butch ganó obviamente. Alzó el celular para que Kaoru no llegara pero ésta se subió a la cama de inmediato, intentando alcanzarlo. Él lo alejó lo más que pudo y un paso en falso ocasionó que ella cayera sobre él.
- Me lastimaste - reprochó adolorida -. Eres un idiota.
Butch no respondió de los nervios, estaba completamente rojo y nervioso. Comenzó a rogar por su vida en ese momento ya que al parecer ella no se había dado cuenta pero poco le duró ese alivio, Kaoru enrojeció al sentir la mano de él presionar su seno derecho. Se levantó rápidamente y cubrió sus senos con los brazos.
- ¡Eres un estúpido!
- Fue tu culpa por lanzarte sobre mí - Butch se levantó sonrojado -. Disculpa... No fue mi intención - desvió el rostro acalorado.
- Dame mi celular - y extendió la mano, él se lo iba a entregar pero cuando vio el nombre de la persona que estaba marcando, mando al diablo todo y colgó -. ¡Butch!
Le quitó la batería al teléfono y partió la tarjeta SIM en dos. Ella abrió la boca sorprendida pero luego enrojeció de enojo lanzándose sobre el abdomen de Butch para pegarle el pecho con los puños.
- ¡¿Por qué has hecho eso?! - lo abofeteó -. Era importante.
- ¿Es importante que el hijo de perra que te engañó te hablé para pedirte perdón y caer de nuevo como estúpida?
Kaoru se detuvo seria y desvió la mirada, furiosa.
- No es eso... - dudó -. No sabes nada.
- He visto que siempre estás atenta a tu teléfono, sonríes cuando te llega un mensaje, has mentido a tus amigas y para rematar tienes una prueba de embarazo.
- Ya te dije que no es mío, yo no... - susurró cohibida.
- Quién sabe - ironizó al borde de la desesperación -, tal vez y si fuiste lo suficientemente estúpida para entregarte como la...
Lo abofeteó más fuerte, furiosa. Con la respiración agitada, lo abofeteó de nuevo. Iba por la tercera cuando la detuvo de la muñeca, inmovilizándola para que no le volviera a pegar. Siempre había pensado que era una de las chicas más fuertes, la única que había conocido en realidad, pero especialmente ese día parecían querer herirlo y no de forma física.
- Esa prueba no es mía - susurró con la cabeza gacha, sin fuerzas para enfrentarlo directamente a los ojos -. Yo no sería capaz de entregarme si no es el indicado.
Butch se sintió estúpido por insultarla de tal manera, además no tenía derecho de reprocharle, no eran nada.
- Es cierto que Naruo me engañó con Himeko pero eso quedó en el pasado - la fuerza ejercida en el brazo disminuyó hasta que lo bajó completamente, Butch lo agradeció en silencio -. Himeko y yo comenzamos a relacionarnos de manera amistosa a pesar de lo sucedido y descubrí que no es tan mala como finge ser...
- No tienes que...
- No, Butch - aspiró fuertemente y alejó el brazo de él, rendida -. Un día me confesó que las últimas semanas se había estado sintiendo mal y la acompañé a hacerse unos análisis clínicos con mi apellido ya que el suyo es famoso y el chisme llegaría más rápido a oídos de su padre. El día que salí corriendo fue porque me pidió que fuera por los resultados... Ella tuvo un inconveniente y...
- Dio positivo - completó por ella -. Por eso lo leíste a solas, ella te pidió que tú le dieras la noticia.
- Si. Hemos estado mensajeándonos y en la tarde me informó que Narushima aceptó su responsabilidad con ella y criarían al bebé juntos.
- ¿Entonces por qué está llamándote?
- No sé - admitió confusa -. Pero ahora me ha picado la curiosidad.
- Disculpa, no debí forzarte...
- Está bien, no importa pero ahora he quedado sin teléfono, me debes un número nuevo.
- Te daría el mío pero diario te llegarían mensajes indecorosos - intentó bromear pero sólo logró que ella lo viera divertida e incómoda -. No, es broma, bueno no, bueno si... Sólo olvídalo.
Ella soltó una carcajada en respuesta al nerviosismo de Butch, dejándose caer sobre la cama y observando el techo como si fuera el objeto más interesante del planeta. Después de todo no era malo convivir con su contraparte. Él se recostó de lado con el codo sobre la cama y la cabeza apoyada sobre la mano.
- Narushima perdió a una gran chica.
Kaoru se sonrojó y ocultó el rostro con sus brazos, Butch se los apartó delicadamente y acarició suavemente la pálida piel de la joven. Bajó lento, erizando los bellos del brazo y sintió que un ligero cosquilleo agradable le recorrió por todo el cuerpo. No pensó sus acciones e inesperadamente tomó su mano y entrelazó los dedos con los de él, aferrándose a la realidad y no a sus deseos. Quería asegurarse de que aquello no era un sueño.
Aspiró fuertemente embriagándose con el masculino aroma de Butch.
Y mordió su labio inferior nerviosa, tomando una decisión...
Gracias a angelsvampire29, pato262, Yin-princesa-del-olvido, Ms. Primadonna, milly-chan y yui, Sarpiza, someheartime, emily, Princesa Dama Serenity, VaLoc1000 y misuki15.
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