-¿Cómo?
¿Hola? Me he perdido algo.
-Perdona –sonríe -. Homosexual, desviado, maricón… Como tú prefieras llamarte –se rasca la cabeza con inocencia -. Sin ofender.
Aparto mis manos de las suyas y alzo la vista, mirándole con confusión y algo de enfado, aunque no sé si éste último es hacia él, o hacia mí mismo por poner en sus boca palabras que yo no quería pronunciar.
-No me importa lo que seas…
¿A qué coño viene esto? ¿Quiere convertirse en mi apoyo para pasar por esta dura etapa? No entiendo a qué viene esto, ni que tuviera que ver con él ¿Me va a hacer de psicólogo?
-Eres mi amigo y…
-Lárgate.
Me levanto y me dirijo a la entrada y le señalo el exterior con un movimiento de cabeza.
Dignidad, Sasuke, ante todo dignidad.
-Quizás he sido muy brusco –veo que rasca la barbilla con pereza.
Echa a andar hacia donde le he señalado, pero, pese a la esperanza que tenía de que se fuese sin decir nada más, se detiene justo a mi altura, alza la vista y clava esos enormes ojos en mí, y me sonríe con una picardía que levantaría el alma a un muerto.
-Quizás necesitas…-se me acerca lentamente -, tiempo –acaba de pronunciar casi sobre mis labios.
Y se marcha. Y menos mal, porque todas las hormonas de mi cuerpo se han revolucionado y esta vez no hubiese necesitado alcohol ni excusa alguna para tirarme sobre él. No sé a qué viene ser tan cruel, ni tan tentador, arrebatador ni…
¡Para ya, Uchiha! Me golpeo mentalmente
Cierro con un portazo, o eso intento, ya que se interpone un brazo y rezo a cualquier deidad que pueda estar sintonizada por un casual con mi mente. Un rubio se filtra por el pequeño hueco y me encara.
-Lárgate.
-No porque lo digas más veces voy a hacerlo.
Le miro con cara de pocos amigos y simplemente le ignoro, entrando en mi casa, buscando la habitación que esté más lejos de él. Inútil, ya que me está siguiendo, aunque no haga más que entrar y salir de habitáculos. Nada, no me lo quito ni con aceite, ni aunque active mi Sharingan y le amenace.
-¡Vamos, Sasuke! –hace aspavientos con los brazos.
-¿Qué quieres?
-¿No te preguntas en serio a qué vino eso? –me sonríe de forma divertida apoyándose en el marco de la puerta.
-¿El qué?
-Oh, vamos, no me regodeo de esa forma…-se va acercando a mí con mirada felina.
-¿Cómo? –trato de mantenerle la mirada y voy retrocediendo
-Normalmente.
Al acabar de decir esa palabra que pronuncia despacio, mis cálculos fallan y me topo con el sofá, cayendo de espaldas en él, eso sí, no aparto la vista de él, eso sería perder. Esa forma suya de moverse me está inquietando… Y también me está provocando otras reacciones que, de momento, no son demasiado evidentes.
Respiro hondo y trago saliva. Mi garganta está inusualmente seca. Me apoyo sobre mis codos, en un intento por levantarme.
Él continua acercándose a mí, como un tigre que se aproxima a su recién abatida presa, como si se estuviera relamiendo antes de despedazarme. Golpea mi pecho, con lo que quedo tumbado sobre el sofá, a su merced. Se sienta junto a mí, sin dejar de hacer fuerza con su brazo, evitando que me pueda intentar incorporar.
-¿De qué vas? –le miro con asco.
Aunque esperaba un insulto, un golpe, solo sonríe sin perder esa pose. La sonrisa más sexy y lujuriosa que he visto nunca. Creo que acabo de entender cómo se liga a las chicas.
-Jamás pensé que diría esto…-casi suena a un ronroneo.
-¿Qué eres estúpido? –me burlo tratando de recuperar la compostura, aunque sin lograr zafarme de su impulso.
-No –continua aproximando su cara a mí.
Mi cuerpo está increíblemente tenso, y con el propósito de recuperar un poco de dignidad y de control sobre mí mismo, intento golpearle todo lo fuerte que pueda para alejarle de mí.
Con una rapidez digna de su padre, neutraliza mi puñetazo desviándolo a un lado, dejando apresada mi mano en el sofá. Sin quedarme quieto pruebo a lanzar otro puño al aire pero también me lo intercepta. Bien, Sasuke, piensa, haz el favor de pensar porque parece que eres tonto, siendo bloqueado por un idiota como él. ¡Espabila!
-Nuestro Sasuke está atrapado –saborea mi nombre.
-¿Te quieres ir al carajo? –activo el Sharingan.
-¿No quieres saber lo que iba a decir? –sisea tentadoramente.
Le observo. Sus ojos tienen una determinación que jamás había visto.
-Ni que fueras a decir algo inteligente, usuratonkachi –esta vez soy el que se regodeo en esa palabra.
-No está bien insultar a tu mejor amigo –ahora su nariz está rozando con la mía, moviéndose a un lado y otro, como si fuera un beso de esquimal.
No sé en qué momento me ha soltado, ahora ambos brazos suyos están a los lados de mi cabeza, pero sinceramente soy incapaz de pensar, o al menos con lo que me gustaría estar concentrado.
Chasquea la lengua, y ésta se me hace demasiado lejana.
-¿Quieres saber o no? –deja de balancearse, aunque no se retira ni un milímetro, con esos enormes y profundos ojos fijos en mí, sin desviarse.
-¿Tengo elección? –mi voz suena más ronca de lo que hubiera querido.
Sonríe.
-Chico listo.
Se ladea levemente hasta que casi está rozando mis labios.
-Jamás pensé que diría esto pero…
Se me corta la respiración.
-He conseguido ponerte cachondo.
En ese momento consigo espabilarme por fin y le doy una patada que hace que se estampe con la pared contraria. Me levanto siendo la viva imagen de la vergüenza y me encierro en el primer cuarto que encuentro, no sin antes tropezarme varias veces porque estoy demasiado abochornado.
Goleo mi cabeza contra la madera que acabo de cerrar y me insulto.
¡Joder, joder!¡JODER!
¿Pero qué demonios te pasa, Sasuke? ¿Eres incapaz de controlar tus propias hormonas? ¡Es deplorable! Solamente estás respondiendo a tus instintos más primarios y no puedes dominar ni tu cuerpo, ni tus emociones ¡Eres un maldito ninja de élite, maldita sea! Podría haber usado mis preciosos ojos y le habría pateado como Dios manda, y no que me he limitado a huir como una colegiala avergonzada.
¡Joder!
Tomo aire profundamente, y no es solo para no estar tan cabreado, sino para hacer que otras partes de mi cuerpo no estén tan en otra cosa.
-¡Saaaasuke! –me llaman de forma infantil al otro lado de la puerta.
-¡Olvídame!
He pasado a estar rojo de la vergüenza a estarlo de ira. Como salga voy a hacer una masacre que ni Itachi, que dejaría a mi hermano en ropa interior temblando y pidiendo piedad.
-Quizás me he pasado –lo oigo lloriquear de forma lastimera -. ¿De qué te sirve ocultarlo? Solo quería demostrártelo. No pretendía cabrearte.
-Ya
-Bueno, quizás un poco sí –ríe -. Solo había sido mi forma de darte un empujoncito.
Escucho que se acomoda al otro lado de la puerta.
-¿Sabes? Conozco a personas que han sido esclavos de sus propios prejuicios –suspira con tristeza -. No quiero que eso te pase a ti. No me importa lo que seas.
Quedamos durante varios minutos. Poco a poco voy sintiendo como mi respiración se va normalizando y mi enfado se suaviza levemente.
-Sé de gente que se han casado para hacer una tapadera; de gente que tenían unas vacaciones muy sospechosas, los que de noche cambiaban su nombre, y…-vacila -, y los que jamás se atrevieron a decir quiénes eran, por miedo, y vivieron toda su vida sin ser ellos mismos.
Suspiro con pesadez.
¿Es esa la palabra que me define? ¿Soy gay? Hace apenas unos meses me consideraba asexual y ahora estoy intentando encontrar mi orientación sexual. Realmente no es que me hayan interesado nunca los hombres, ni las mujeres, solo Naruto, pero claro, eso no puedo decirlo, sería como perderle para siempre, y es lo que menos quiero en el mundo.
¿Estar enamorado del rubio me hace gay? Tampoco es que me importe demasiado encasillarme en un lado o en otro, solo sé que me gusta el idiota que está al otro lado de la puerta, abriéndome su corazón, aunque no sepa que eso es justamente lo que quiero que haga, pero de otra forma, de otra que jamás hará.
Me levanto y abro la puerta, pasando al lado del rubio que por poco se cae, ya que estaba apoyado en ella.
No sé. No sé qué pensar. Como si me quieren llamar Naruto-sexual. Qué me importa una etiqueta a mí.
Escucho como corretea detrás de mí, y finalmente se planta delante de mí, dándome un gigantesco abrazo de oso que me pilla por sorpresa. No lo correspondo, pero tampoco me quito.
-Como si eres travesti, o decides cambiarte de sexo, o decides que te vas a convertir en una manzana y te pintas de rojo todo el cuerpo.
-Las manzanas son de varios colores…
-¡Qué te calles, don Lo-sé-todo! –me chilla sin soltarme -. El caso es que… -le cuesta expresarse -. Soy tu mejor amigo, y haga lo que hagas te apoyaré. Siempre.
Entonces se separa de mí y me sonríe, cruzando los brazos por detrás del cuello.
-Solo quiero que seas feliz, bastardo.
Echa a andar hacia el pórtico, que todavía sigue abierto pero, antes de desaparecer definitivamente se gira una vez más.
-¡Pero tengo una condición!
Levanto la vista y le miro con desaprobación.
-Si te casas quiero ser el padrino –se queda pensativo -. No creo que ningún familiar tuyo pueda quitarme el puesto.
-¡Qué gracioso!
Veo como se desvanece por la salida, y no puedo evitar pensar que no podré cumplir esa promesa.
-No puedes ser marido y padrino a la vez –digo para mí y sonrío con amargura.
Cojo aire una vez y me dispongo a seguir con mi vida.
-o-
-Que quede claro, soy hetero, he-te-ro –pronuncia Kiba lentamente.
-No soy tonto.
-¡No seas homófobo, Kiba! –le golpea el rubio.
-¡Qué desgracia! –se lamenta la del pelo rosa.
Sigo con expresión de aburrimiento mientras nuestros amigos, o los amigos de Naruto y conocidos míos, siguen comentando mi recién salida del armario. Si hubiese sabido que diciendo que soy gay dejarían de perseguirme las tías incesantemente… Lo hubiera hecho antes, mucho, mucho antes.
Quizás debería añadir muchos más muchos.
-¿Desde cuándo lo eres? –quiere saber Ino, mirándome de cerca.
-Yo prefiero no saberlo –me observa con miedo el chico perro.
-¡Eso no es algo que aparece de repente! –me defiende el usuratonkachi -. Se nace así, no se es. ¡Y dejadlo en paz!
-¿En serio? –se espanta Kiba -. Y pensar que nos hemos bañado todos juntos en la playa –le recorre un escalofrío.
-¡Kiba! ¡Bastardo! –se echa encima de él mi mejor amigo y empiezan a pelear -. ¡Homófobo de mierda!
-Yo no lo veo tan problemático.
-Ni yo –interviene Shino.
-¡Sasuke va a entrar en su flor de la juventud! –el uniceja le mira
-¿Por qué, Shikamaru-san? –pregunta curiosa Hinata.
-Teniendo en cuenta que en Konoha hay más hombres que mujeres, solo hay que ver que los equipos son de una chica y dos chicos, es mejor que sea gay…
-¡Menos competencia! –se le iluminan los ojos al chicoperro -. Bien hecho, Uchiha –me sonríe.
-¡Ahora todas las chicas que iban detrás de él vendrán a mí! –chilla levantándose el idiota -. Pero desde el respeto, bastardo –vuelve a sentarse.
-Imbécil.
Quizás debería haber matado al rubio por confesarle a nuestros amigos que soy gay, aunque yo tampoco crea que lo soy, pero supongo que lo hizo con toda su mejor intención, y es mejor que piensen que me lié(1) ese día con él porque soy gay a porque estoy colado(2) por él. Eso sí que sería complicado. Quizás es mejor así, me quito de problemas, y el idiota deja de buscarme novias.
-¿Sabes? –me comenta cuando ya nos hemos separado del resto-, ahora entiendo que no lograse encontrarte novia…
-No trates de buscarme novio –le amenazo con un gruñido.
-No, no. Tranquilo –se frota las manos -. Al menos de momento no, se necesita tiempo para asumir una nueva condición sexual –asiente para sí mismo.
-Si tú lo dices…
-¡Claro que sí! Lo sé por experiencia.
¿Eh?
Él simplemente agita el brazo en el aire, como para quitarle importancia al asunto e ir a otra cosa.
-Aparte, ahora intentaré no acosarte tanto –se queda pensativo con cara de idiota -. Supongo que es difícil para ti resistirte a un cuerpazo como este, el del Gran…
-Psá –le interrumpo con indiferencia.
-Bastardo –me fulmina.
Le saco la lengua y él se echa a reír.
-Jamás pensé que tú harías eso –se muere de risa.
-Ni yo que tú intentarías probar a excitarme –le levanto una ceja.
-Touché. Tocado y hundido.
Realmente los siguientes días podrían considerarse como un cuento de hadas. Parece que el imbécil este no quiere dejarme solo nunca.
-Te voy a ayudar en tu transición.
Y nos pasamos juntos día y noche, entrenando, comiendo juntos en el Ichiraku, o se pone a cocinarme en su casa, o yo en la mía, incluso se queda a dormir en mi casa alguna tarde que nos quedamos viendo películas hasta tarde o jugando a videojuegos de tiros o de carreras. Al menos no se ha empeñado en que me compre ropa de "gay".
-¡Deberías! –me aconseja Sakura.
-No creo que los gays tengan un estilo definido –le miro confundido.
Por suerte el rubio me apoya en que debo seguir siendo yo, al fin y al cabo nada ha cambiado. Incluso me ha venido bien, cada vez que salimos por ahí, si alguna chica se me acerca me la aparta y se queda conmigo tomándose una copa mientras los demás bailan en la pista, y hacen el tonto en ella.
Se me acerca y me da una Coca Cola. Levanto la cabeza en un movimiento para darle las gracias.
-Toma.
-¿Qué tomas tú?
-¡Cerveza! –me enseña el vaso.
-¿Cuántas llevas ya? –le miro con desaprobación.
-Ésta es la primera, y no creo que beba más –asiente para sí mismo, como si estuviera orgulloso de su decisión.
-¿Y eso? –pregunto dando sorbo.
-No sé –se encoje de hombros -. No me apetece tener resaca. Tampoco tengo necesidad de emborracharme.
Me giro para ocultar una sonrisa que se dibuja en mis labios. Bueno, así nos aseguramos que no se den esas situaciones tan extrañas entre nosotros, con uno de los dos ebrios. Así todo es más fácil, aunque eso signifique que quizás nunca volvamos a besarnos…
Me muerdo el labio inferior.
-Y tú deberías dejar de fumar –no puede evitar que en sus ojos se refleje preocupación -. Es maaaaaaaaalo –me apunta con un dedo y me observa con desaprobación.
-Si tú dejas de beber tanto, yo dejo de fumar.
-¿Lo prometes? –y me tiende su meñique.
-¿En serio? ¿Una promesa de meñiques?
-¡Cállate, capullo, y júralo! –pone una expresión infantil.
En el fondo de mi alma me invade la ternura. Sigue siendo el mismo idiota escandaloso de actitud irresponsable e infantil. Y se agradece, agradezco que no haya hecho ninguna estupidez al saber "que soy gay". Ese hecho dice más de él de lo que muchos años podrían enseñarme.
Todo parece bastante aceptable, porque la palabra perfección si eres un Uchiha solo la puedes usar en uno mismo. Por fin parece que todo está donde debería, y al idiota del rubio no le ha afectado para nada mi "cambio", es más, quizás se siente incluso más cómodo, supongo que porque le estaba buscando una respuesta a esos besos robados…
Además, desde que pasamos el día juntos él no está ligando con ninguna chica, ni siquiera con Sakura, lo cual me hace llegar a esas palabras enigmáticas "lo sé por experiencia". En el fondo, muy en el fondo, donde no alcanza el famoso orgullo Uchiha, hay un pequeño Sasuke sonrojado, haciendo círculos en la tierra con el pie que sabe con certeza que eso significa que algún día, no importa cuán lejano, Naruto admitirá que quiere…
Vale, esto está siendo demasiado pasteloso. Agito la cabeza con energía y vuelvo a mi pose de soy desgraciado mal nacido y continúo caminando, altaneramente, como solamente yo puedo y sé hacer.
Me encamino a la casa del idiota. Hemos desarrollado una rutina no escrita en la que casi todos los días uno de los dos va a casa del otro y nos vamos a entrenar juntos, después entrenamos otro rato decidiendo donde vamos a comer y…
¿Qué?
Subo la vista y veo al rubio, en la puerta de su casa, sin camiseta, despidiendo a una muchacha despampanante con las mejillas sonrosadas y una expresión de estúpida felicidad.
Y noto como algo se rompe, quizás es algo que llevaba en las manos, o que se me ha enganchado en la ropa y ésta se haciendo girones.
La chica pasa al lado mía suspirando.
O podría ser mi alma, mis esperanzas, mi infancia y lo que late, o latía, dentro de mi pecho.
Ignoro si ese hombre ha llegado a verme aparecer, pero me giro sobre mis talones y solo puedo pensar en huir, lejos, donde no pueda volver a verle. Necesito estar solo. No entiendo nada.
-o-
¡Chan, chan! No le cojan mucha manía a Narutin, que todo se sabrá… Ya mismo se acaba este fic, y ya tengo escrito el primer capítulo del próximo fic, por si tenéis curiosidad se va a llamar Música prenatal para shinobis, ¡ah! Y no va a ser M-Preg, por si os lo preguntáis por el nombre XD Pero si va a ser de Naruto y Sasuke =D
(1)Liarse: Besarse
(2) Estar colado: Que te guste alguien
Muchas gracias a los nuevos seguidores y favoritos: Airlia13, Anidimuka y Sariu
Zanzamaru, La verdad que lo de "si levantara cabeza…se daría con la tapa del ataúd" no es mío, pero venía tan bien a esa situación… No pude evitarlo XD. Tu lapsus Deidara me mató, y lo de "velocirraptores en motoneta por la avenida de las rosas esquina teviolochuchinar" me remató del todo XDDDDD
Karu-suna, Al pobre Sasuke le pasa de todo, y como Naruto es tan impredecible le salta con cada cosa…
Kharito, Ains… si es que nuestro Narutin es más torpe, acaba haciendo las cosas más complicadas porque no se da cuenta de ¡nada! Espero que no te cabrees mucho con él, que pronto se soluciona todo =)
Index120, Totalmente de acuerdo contigo en lo del NaruSasu! Ambos siguen siendo hombres, que se gusten no significa que uno tenga que ser "la mujer". Qué fastidio. Y bueno, sí que era la frase de Sasuke, pero si Naruto actuase pensando bien no sería tan… él
Xwzy, Sinceramente me hizo mucha gracia tu comentario, me imaginé a Naruto siendo pateado por ser tan tope XDDD Bueno, a mí me gusta dar giros un poco inesperados para que no sean iguales todas las historias, así que es un gran halago que haya conseguido que te metas en la historia :3
Zoe Mikaella, La que se lió con Sasuke no sé quién era, simplemente la puse en la fiesta por ahí revoloteando alrededor de nuestro Sasukito para que llegase el SuperNaruto a salvarlo.
Ryuuji Kiyama, ¡Wah, qué guay tu review! Me alegro mucho de que te haya gustado tanto el fic, hago mi mejor esfuerzo, y respondiendo a tu petición te doy mi bendición para casarte con el fic, aunque él es un poco tímido xD ¡Ah! Y como has convertido a los griegos en Naruto y Sasuke haciendo Yaoi sobre un dinosaurio me ha matado de risa XDDD
Madly, Será NaruSasu, aunque no con el uke y el seme como normalmente se suelen mostrar =D.
Sariu, ¡Bienvenida =D! Espero que no te quedaras dormida por mi culpa, ¡jo! Pero suelo subir los capítulos la noche antes, sino se me olvida hacerlo. Si tú lo pasas bien leyendo yo también escribiéndolo, me encanta hacer esa mezcla de Sasuke que es entre odioso y achuchable, y Naruto es siempre un amor
¿Próximo capítulo? 5 de octubre, mientras tanto comeré heladito a vuestra salud =D
¿Peticiones? ¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Faltas de ortografía? ¿Focas del circo que miran al techo suspirando de amor porque allí están los focos?
