Disclaimer: La Franquicias Dragon Ball y Fairy Tail no son de mi propiedad, son propiedad de Akira Toriyama y Hiro Mashima respectivamente.
Otro lunes, otro nuevo capítulo del fanfic preferido de toda la página… ¡EL MIO! (Voces de grillos llenan el aire), bueno fuera de chistes malos, estoy satisfecho de traerles un nuevo capítulo sin atrasos, en solo diez capítulos he tenido más aceptación de lo que me hubiese imaginado y quiero agradecer a todos los que han dado una oportunidad al fanfic por agregarlo a sus Fav y Follow y comentar, no saben toda la motivación que tiene un autor al ver tanto apoyo.
Capítulo 9
Era un viernes al atardecer, y todas las personas de Magnolia regresaban a sus hogares, listos para disfrutar del fin de semana en familia, visitando a familiares, o como un par de magos de Fairy Tail había acordado, pasarlo juntos en el carnaval que se posicionaba al lado de la ciudad.
—¿Están seguras que es necesario? —preguntaba una avergonzada pelirroja a sus acompañantes.
—¡Por supuesto que sí! ¡Lo va a amar! —exclamo entusiasmada una de las meseras del gremio.
¿Pero en que lio se había metido Erza?
Todo había comenzado cuando regresaron al gremio, presumiendo haber derrotado al demonio del subterráneo; naturalmente lo primero que le siguió fue Natsu apareciendo bruscamente exigiendo pelear contra los dos al tiempo, por lo que acabo callado de un único golpe certero de la maga en armadura.
La siguiente hora consistió en todos preguntándoles como transcurrió la misión, que les había parecido la capital y obviamente la más importante, por la cual todas las mujeres del gremio llegaron temprano en la mañana para recibirlos.
—¿¡Tienes una cita con Goku!? —fue el cantico unísono de casi todas las mujeres mayores que estaban rodeando a la pelirroja.
Luego de ese momento, la joven maga no tuvo momento de privacidad en el gremio por el constante murmullo y palabrería de las féminas mayores que sucedía en frente de ella.
Todas habían acordado grupalmente ayudar a la maga menor con su cita, olvidando de incluso preguntarse si ella lo quería; Erza se sentía tan avergonzada que llego a invocar espadas y hachas, dispuesta a sacarse de encima a la multitud de descaradas ancianas. Y habría decapitado a la mitad de la población femenina del gremio de no haber sido por Cana, que interfirió y forzosamente mantuvo a raya a la enfurecida pelirroja.
Mirajane hubiera ayudado también, sino estuviera disfrutando del espectáculo que tenía en frente, y Erza era el show principal.
Tras un largo rato de calmar a Erza con su dosis matutina de pastel de fresa, y que las demás magas estuvieran seguras que no las iba a usar como tapete en su apartamento. Erza pensaba seriamente en aceptar la ayuda ofrecida por las magas mayores.
«Saben más sobre las citas, tal vez sea buena idea» fue el razonamiento de la pelirroja al reconsiderar aceptar su ayuda— Si, ellas deben saber que hacer —.
Y así es como llegamos hasta aquí. Con una pelirroja metida en un ridículo vestido colorido que parecía sacado de la era victoriana, con faja para enderezar la postura y todo; y para rematar un peinado en bollos de pelo tan apretados que hacían a la maga desear cortarse el cabello con una espada.
Parecía -a palabras de Mirajane- como si un arcoíris hubiese vomitado sobre la maga de re-equip y luego pequeños ponis le hubiesen masticado el cabello hasta dejárselo como estaba; palabras muy acertadas, ofensivas, pero acertadas.
«Nota mental: no pedirle consejos románticos a nadie en el gremio…» Mas delante de Erza, un par de magas discutía cual moño se vería más lindo para que Erza usase «… NUNCA MAS EN LA VIDA!».
En un movimiento que pasó desapercibido por todas, Erza desapareció en medio del aire, cuando todas voltearon a mirar donde estaba, solo pudieron ver a la puerta del gremio abrirse violentamente, acompañado por el característico zumbido que acompañaba la velocidad del guerrero y la maga de re-equip.
La maga estaba escondida en uno de los costados del gremio, respirando hondo mientras usaba su magia para deshacerse de la ropa que tenía encima, reemplazándola por su típica armadura que portaba habitualmente.
«Ok, eso fue una pérdida de tiempo» se quejaba para sus adentros la maga, caminando rumbo a la ciudad en busca de su compañero de equipo.
En medio de un pequeño departamento en el centro de Magnolia, se encontraba un joven muchacho de pelos erizados, vaciando su extensa despensa para tener el estómago lleno durante todo el fin de semana, a sugerencia de uno de los magos mayores.
—Ella se molestara mucho contigo si te la pasas comiendo como animal toda la cita —afirmaba Wakaba, conociendo los hábitos alimenticios del pelinegro, considero útil advertirle de eso.
Goku no entendía bien porque se molestaría tanto; recordó una vez que ella lo regaño por ignorarla mientras hablaba durante una misión, argumentando que era grosero hacerlo «Sera por eso».
Cuando se sintió satisfecho cogió una pequeña bolsa con joyas, recomendación de una mesera.
Saliendo de su apartamento veía que la pelirroja ya estaba llegando a su casa, por lo que se acercó para ir rápidamente al carnaval.
—Hola Goku, ¿Cómo estás? —pregunto Erza, incomoda, avergonzada y también un poco molesta por no saber qué hacer en situaciones como esta.
—Hola Erza, ¿Crees que abran? —pregunto el pelinegro, fijando su vista hacia donde estaba instalado el carnaval, si no recuerda mal dijeron que iban a soltar unos cuantos fuegos artificiales para anunciar la apertura.
—Falta muy poco, será mejor que nos demos prisa —afirmo Erza, ambos jóvenes salieron corriendo hasta las afueras de la ciudad, donde divisaron la pirotecnia salir desde el centro de la feria; cuando llegaron a la entrada del carnaval, fueron recibidos por unas enormes puertas dobles cubiertas de luces de múltiples colores.
Otras personas ya se habían adelantado a la pareja de magos y ya estaban disfrutando de las tiendas y juegos que ofrecía el lugar, ambos se apresuraron a entrar preguntándose por donde deberían comenzar.
—Mira Goku —en una tienda había un hombre musculoso que retaba a las personas en competencias de vencidas, ambos niños veían como un participante que aposto unas cuantas joyas había sido derrotado apenas comenzó.
—¿Crees que sea muy fuerte? —pregunto alegre el guerrero.
—Goku, en este punto creí que ya sabias que ningún civil es un desafío real —respondió divertida la guerrera, Goku a veces podía ser ingenuo.
—Nunca se sabe, el mundo es muy grande —afirmo el guerrero, recordando las veces que fue derrotado en el torneo mundial de artes marciales, la maga desvió la mirada nuevamente al lugar y con una sonrisa ladeada asintió con suficiencia.
El guerrero le tomo de la mano para apurarse a lo que ella no opuso resistencia, a ella también le vendría bien dinero extra.
—¡Vamos, nadie más quiere enfrentarse a Gustaff El Magnífico! —reto el habilidoso pesista, seguro de su propia fuerza, nadie en el lugar parecía un gran desafío.
—¡Yo señor! —grito un Goku que se acercaba en medio de la multitud.
El hombre musculoso agacho su mirada para encontrarse cara a cara con un adolescente de pelos erizados, y detrás de él venía una chica pelirroja siguiéndolo.
—Muchacho, respeto tu confianza, pero no creo que puedas vencerme —dijo el entrenado pesista, notando que el muchacho era muy ingenuo a simple vista.
—¿Pero puedo competir de todas maneras? —replico el Saiyajin, sin perder en lo más mínimo el deseo de competir.
El pesista miraba perplejo al muchacho, no podía estar seguro si el niño estaba presumiendo o si realmente se creía tan fuerte, con un simple movimiento de manos invito al muchacho a sentarse frente de él.
—Muy bien, comenzamos en tres, dos, ¡Uno! —cuando apenas termino de contar, el brazo de Gustaff ya había tocado la mesa, partiéndola en el proceso.
—Disculpe señor, creo que me excedí —se disculpó el joven de pelos erizados, rascandose la cabeza mientras abandonaba su asiento.
Gustaff estaba tan perplejo que no fue capaz de responder nada, en su lugar uno de sus compañeros agarro una bolsa de joyas y se la entregó al muchacho que se retiró con una sonrisa alegre.
—¿Pero que acaba de pasar? —
La pregunta del pesista no fue respondida, en cambio la niña pelirroja dio unos pasos al frente y se sentó en la silla del retador, mientras solicitaba que trajeran una mesa nueva.
—¿Y tú qué quieres? —pregunto aún más confuso Gustaff.
—¿Qué no es obvio? Es mi turno —
—No es justo, me dieron menos que tu —refunfuño molesta la maga, viendo como apenas y le habían dado la mitad que al guerrero por derrotar al ejercitado hombre.
—Sera que se les olvido traer más —afirmo simplemente el guerrero, restando importancia al asunto.
—Sí, lo que digas —bufo Erza, pero su diatriba de la maga se vio interrumpida cuando su compañero le extendía su bolsa de joyas en frente de ella, confundida le pregunto qué hacía.
—Si te molesta que no te dieron lo justo, pues toma mi bolsa —declaro tranquilamente Goku, ofreciendo la bolsa a su compañera.
—No es para tanto, solo quería poder tener dinero extra para poder disfrutar todas las atracciones —explico la maga, esta era una oportunidad única para la maga de disfrutar de un carnaval y realmente quería aprovecharla al máximo.
—Entonces no te debes molestar tanto, pues vamos a compartir el premio —afirmo el guerrero sonriéndole a la maga, quien le devolvía la su propia sonrisa de alegría; el joven Saiyajin apunto emocionado a otro puesto donde había un nuevo reto.
—Oye Goku, me ayudas un poco —pregunto la maga, teniendo sus manos y hombros ocupados.
—Claro, solo espera que mueva unas cosas —respondía el guerrero, haciendo malabares para que no se fuera a caer nada de sus manos.
El par de jóvenes habían ido a todos los puestos con un juego o reto, arrasando con ellos; algunas veces literalmente, en este momento los dos niños tenían sobre sus espaldas, montañas de premios, cargarlos no era un problema pero mantener el equilibrio con tantos elementos apilados mientras caminaban era ciertamente incómodo.
—¿Sabes si hay algún puesto de comida cerca? Me vendría bien un descanso —exclamo la maga, sintiendo las consecuencia de no comer antes de dirigirse a su cita.
—Por allá, olí comida asada en esa dirección —dijo Goku, recordando cuando pasaron cerca de un puesto de barbacoas.
Cuando llegaron al puesto, depositaron los premios en la entrada, ofreciéndole un par de joyas a un transeúnte incauto que pasaba por ahí para que se las cuidaran.
—Sí, así se siente mejor —gemía alegremente la maga estirando su espalda, disfrutando de recuperar algo de movilidad.
Dijeron sus órdenes al mesero que llego a atenderlos, en unos minutos sus comidas estaban listas, Erza disfrutaba de su atrasada cena, recordando todo el tiempo perdido con sus compañeras de gremio. Sus mejillas se tiñeron de rojo al recordar el vergonzoso traje que le habían conseguido, «¿Eso era una clase de broma?» se cuestionó indignada la pelirroja.
—¿Erza estas bien? —llamo Goku, la maga noto que había terminado su plato y seguía golpeando el plato con su cuchillo y tenedor, provocando grietas.
—Ehh sí, estoy bien —declaro nerviosa la maga, en ese instante molesta por su propio descuido.
—Hmm, no, no lo estas —afirmo con una sonrisa inocente mientras la pelirroja se coloreaba la cara aún mas.
—¿Y tú como estas tan seguro? —exigió Erza, soltando sus utensilios y centrando su atención en su cita.
—Porque siempre hablas extraño cuando no estás bien —respondió casualmente el pelinegro, señalándola a la cara, como si esa fuera la cosa más obvia.
La maga se hubiese maravillado por el hecho de que el pelinegro notase cuando ella se sentía mal, si no fuera por el hecho que le dijo "extraña" en la cara.
—¿Cómo qué extraña? ¿De qué tipo? —pregunto preocupada la maga, asustada de que su compañero creyera que era rara.
—¿De qué tipo? —repitió confuso Goku, sin comprender a lo que se refería.
—Sí, extraña como extraña solitaria o como extraña extravagante —explico la maga, interesada en saber lo que opinaba de ella su compañero.
—¿Qué es extravagante? —pregunto el guerrero, sin captar el cuestionamiento de la pelirroja.
—Nada, pero, Goku, ¿Qué piensas de mí? —dijo directamente Erza, comprendiendo que podía pasar toda la noche así, si no le preguntaba claramente a su compañero.
—Ya entiendo, pues eres una persona muy fuerte —respondió Goku.
—¿Y eso es todo? —cuestiono un poco decepcionada la maga, esperando algo más que eso.
—Bueno, ehh, eres muy inteligente, y también te ves diferente a los demás —respondió calmado el pelinegro, mirando al aire mientras rememoraba todo lo positivo que pensaba de su compañera.
—¿Diferente? ¿Cómo? —interrogo curiosa la maga, encontrándose más animada por las palabras de su compañero.
—Pues, ¿Cómo se dice? Bien —exclamo el luchador, pensando en algún término para explicarse mejor.
—¿Bien? —seguía cuestionando, ahora con una sonrisa alegre, tanto por las halagadoras palabras de su compañero, como por lo divertido que se veía esforzándose para expresarse correctamente.
—Sí, creo, creo que te ves bonita —termino el guerrero exhausto, recordando la palabra que representaba lo que pensaba sobre Erza.
Erza por su parte las mejillas de Erza se tiñeron de un color rosa, acompañado de una suave sonrisa que adornaba sus facciones, estaba estática es su lugar pero tras mirar el suelo por un instante se levantó de su asiento y se acercó al pelinegro a quien abrazo profundamente por unos segundos.
—¿Qué te pasa ahora Erza? —pregunto el pelinegro, sintiendo el rostro de su compañera calentarse en su hombro.
—Nada, solo quiero estar un momento más —respondió simplemente la maga, ignorando los susurros y murmullos de las personas que los estaban observando.
Permaneció abrazada al pelinegro por unos instantes, su sonrojo profundizándose cada vez más hasta que se separó; mirando al suelo mientras con una mano se tapaba lo mejor que podía el rubor.
—Ves que estoy bien, solo quería agradecerte por venir conmigo —exclamo Erza, haciendo un gran esfuerzo para sonar lo más normal que le permitía su boca, mirando a su compañero a la cara y sorprendiéndose, no creyendo lo que veía.
Goku tenía una sonrisa tonta adornando su rostro, eso no era lo que la sorprendía, esa era su sonrisa natural; lo que la sorprendía era que levemente se podía ver como sus ojos estaban mirándola fijamente sin ningún rastro de ser consciente.
—¿Goku? —pregunto la maga.
—¿Ehh, que paso? —Respondió aturdido el guerrero parpadeando rápidamente, había perdido la noción de donde estaba— ¿Dónde estamos? —.
Erza no pudo evitar soltar una mal disimulada risa; le parecía hilarante y tierno ver a su compañero actuar de esa manera, aunque claramente no tenía idea de que era.
—¿Qué fue lo que paso Erza? —pregunto aún más confundido el saiyajin, preguntándose que se había perdido que era tan gracioso.
—No es nada Goku, vamos a seguir divirtiéndonos —exclamo feliz la maga, tomando de una mano al guerrero salieron del lugar olvidándose de pagar al mesero.
—¡Esperen, olvidaron pagar la cuenta! —exclamo indignado el mesero, pero choco su pie contra algo en la puerta y se sorprendió por lo que vio— ¿Y sus premios? —.
—¿Que juego no hemos hecho? —pregunto Erza, mirando a todas partes en alguna competencia física o destreza que aún no hubiesen terminado, lamentablemente para la sorpresa de ambos, ya habían superado todos los desafíos que les podía ofrecer el lugar.
A la distancia observaron como un pequeño grupo de personas se amontonaba en uno de los costados de la feria, al frente del grupo había un anunciador que hablaba de realizar un paseo nocturno por el bosque de Magnolia.
—¡Campamento a plena luz de la luna! —
—Eso se oye bien, ¿Qué piensas Goku? —pregunto Erza a su compañero, cuando se dio la vuelta él ya tenía un par de maletas en sus manos listos para la excursión.
—¡Vamos Erza! Se pueden ir sin nosotros —llamo el pelinegro a su compañera.
La maga rápidamente tomo una mochila y salió junto al pelinegro a pasear por el bosque cercano a la feria. Ambos niños se adelantaron cientos de metros por delante del grupo de personas, sabiendo que no tenían nada porque preocuparse.
—Goku, ¿Dónde crees que sea buen lugar para acampar? —cuestiono la maga al peleador, conociendo su mayor experiencia en dormir a la intemperie.
—Unos metros más adelante, creo que veo un campo despejado —afirmo el artista marcial, divisando una parte de bosque con buena iluminación de la luna.
Cerca de un rio, a un par de kilómetros de la ciudad, nuestros protagonistas encontraron un campo plano donde instalaron sus carpas, prendieron fogata y se recostaron mirando las estrellas.
—Goku, ¿Cómo has pasado estos años? —pregunto la maga, desviando su mirada del cielo para dirigirla al artista marcial que tenía a su lado.
—¿De qué hablas Erza? —pregunto el saiyajin.
—Este último par de años, te has divertido en el gremio, ¿Cierto? —pregunto dudosa la pelirroja, fijándose en las expresiones de su compañero.
—Sí, todos son muy agradables —afirmo Goku, reconociendo el buen ánimo que hay en Fairy Tail.
La maga sonrió a su respuesta, pero aun quería continuar con algo que la molestaba.
—Cierto, ¿Y no te molesta no volver a tu hogar? —pregunto cautelosa, cuidando de ser clara con sus palabras.
—Me gustaría encontrarme con mis amigos nuevamente, aún hay cosas que debo hacer —respondió pacíficamente, frunciendo ligeramente su mirada al mirar al infinito cielo nocturno.
—¿Hablas sobre Krillin y Roshi? —pregunto la maga, conociendo la respuesta que recibiría.
—Sí, debo encontrarme con el maestro Karin, él debe saber cómo arreglar las esferas del dragón —insistió enérgicamente el guerrero, señalando firmemente hacia el cielo.
La expresión en el rostro de la maga se tornaba cada vez más gris luego de escuchar esas palabras, aparto su vista del guerrero y con mucha ansiedad se esforzó para seguir en la conversación.
—Goku, ¿No crees que ya paso mucho tiempo? —la maga cuestiono en un susurro, que fue audible para el joven peleador.
—¿Mucho tiempo? —pregunto el guerrero.
—Sí, es solo, dos años ya es mucho tiempo; además… —la maga se cortó antes de continuar, no muy segura si fue buena idea hablar del tema en primer lugar.
—¿Pero de que hablas, Erza? Si puedo traer a mis amigos de vuelta porque no intentarlo —exclamo más impetuoso el saiyajin, incapaz de comprender el razonamiento de Erza.
—¡Pero no puedes volver! —exclamo vehemente la maga, tapando su boca casi instantáneamente después; se veía arrepentida por revelar eso.
El guerrero miro detenidamente a la pelirroja, mirando inquisitivamente a Erza, hasta que regreso a su sonrisa relajada.
—No es para tanto Erza, claro que volveré a mi casa —afirmo el guerrero, reposo una mano sobre el hombro de su amiga queriendo calmar su visible angustia.
—No, no lo entiendes —susurro la maga, sin preocuparse por si su compañero se había dado cuenta o no, tan sumida estaba en sus pensamientos que no noto la preocupación del Saiyajin al verla en ese estado.
—Erza, ¿Quieres volver a tu casa? —pregunto el guerrero, clara preocupación por el volátil temperamento de la chica en armadura.
Erza no respondió verbalmente, solo asintió suavemente con la cabeza al pelinegro que sin mediar palabra la cargo en pose nupcial y en instantes la llevo de vuelta a la ciudad.
—¿Ehh, Goku? Puedo caminar —
—Jeje, cierto —
—¿Qué pasan con los implementos de campamento que dejamos? —
El pelinegro abrió los ojos como platos al darse cuenta de su descuido, la maga soltó una solitaria carcajada y señalo con la mano que siguieran a la ciudad.
—Podemos ir mañana, no quiero volver por eso ahora —respondió sorpresivamente la maga, ignorando su sentido de responsabilidad por esta noche; no estaba del mejor ánimo para regresar al bosque.
Ambos cruzaron las silenciosas calles de Magnolia, contrastando con el bullicio y emoción que brotaban desde el carnaval a las afueras de la ciudad y que se oían en débiles susurros provenientes desde el iluminado lugar.
Encontrando su camino al otro lado de la ciudad, divisaban la colina en la que se hallaba Fairy Hills, el hogar exclusivo para las magas femeninas del gremio y donde Erza consiguió una habitación en menos de un mes luego de que se unieran al gremio.
Estando a algunos metros de la entrada ambos se detuvieron a despedirse. La dueña del edificio, una estricta pero justa señora no veía con buenos ojos el permitir a los varones del gremio entrar al lugar; mucho menos a Goku tras "el incidente de la lavandería en invierno", incluso llego a poner carteles de 'Prohibido el Paso' con la cara de Goku tras esos vergonzosos eventos.
—Bueno, creo que ya termino, la cita —expreso la maga torpemente, rascándose su brazo izquierdo queriendo ignorar la vergüenza.
—Sí, fue muy divertido hoy —agrego el guerrero con una sonrisa alegre, luego se le ocurrió una idea y además añadió— Podemos volver mañana —.
—¿¡En serio!? Ehh, si, sería buena idea —continuo la maga, no creyendo su buena suerte; ella tenía pensado pedirle justamente eso, pero no tenía el valor para hacerlo.
La emocionada estaba lista para volver a su habitación y lanzarse sobre la cama pensando en todo lo que podrían hacer el día siguiente, hasta que fue llamada nuevamente por el peleador.
—Oye Erza, ¿Puedo preguntarte algo? —pregunto el guerrero, con una cara que denotaba curiosidad y angustia.
—Por supuesto, ¿Qué es? —contesto feliz Erza, ignorando el semblante de su cita.
—¿A qué te referías con que no puedo volver? —pregunto con un tono de voz serio, algo que para Erza no era normal que viniera de él.
—Goku, no creo que debamos hablar de eso ahora —replico la maga incomoda, recuperando lentamente la ansiedad de hacía unos momentos.
—¿Por qué, Erza sabes algo sobre West City? —insistió el muchacho al volver a percibir la actitud fluctuante de su compañera, como si hubiera algo que Goku desconociera.
—No, Goku solo, solo espera hasta mañana, el maestro te lo…
—¿El maestro Makarov? Pero él me dijo que no sabía nada sobre mi hogar —exclamo sorprendido el guerrero, recordó como el enano pero fuerte líder del gremio le aseguro no tener conocimiento alguno de su hogar.
—¡Él no lo sabe! Pero él, él puede…, por favor, prométeme que esperaras hasta mañana —la maga sentía como sus neuronas palpitaban en la maquinación de excusas vagas e improvisadas en su afán por detener las interrogantes del saiyajin.
—Pero Erza…
—¡Prométemelo! —el grito de Erza se escuchó en toda la zona, especialmente por el silencio nocturno que rodeaba al campestre conjunto de apartamentos.
—Está bien, esperare hasta mañana —musito molesto el luchador, para nada satisfecho con el final de su charla.
—Gracias —afirmo la maga con un suspiro de alivio, sintiendo como sus parpados se hacían más pesados a cada segundo que pasaba.
Erza regreso corriendo al edificio exclusivo para magas. Al entrar encontró el lugar vacío, agradeció internamente no ser recibida por un ejército de magas metiches, llego a su habitación donde urgentemente se retiró la armadura y se recostó sobre su cama respirando con ansiedad.
«¿Pero qué he hecho?» la maga se tapó la cabeza con sus manos, no pudiendo creer como la noche se descarrilo tan rápidamente, con los pobres intentos de la maga para evitarlos fracasar abismalmente; aceptando el predicamento en que se había metido, cerró los ojos pensando en que debía hacer para el próximo día.
Era de mañana en Magnolia y la ciudad volvía a sus actividades matutinas, en medio de la ciudad había una adolescente maga pelirroja cruzando las calles de la empedrada ciudad camino al apartamento de su compañero de equipo. La noche anterior fue un carrusel de emociones para la integrante de Fairy Tail pero ahora se sentía mejor preparada para confrontar los cuestionamientos de su amigo.
—¡Goku, ya llegue! —grito la maga, tocando la puerta en espera de su compañero que no hacia ruido alguno en su apartamento.
—¡Goku, abre la puerta ahora! —insistió la pelirroja, tocando con más insistencia la entrada al hogar del pelinegro.
—¿Pero que pasa aquí? —gruño enfadado un anciano que salía de otro de los apartamentos del lugar.
—Lo lamento señor, solo espero que mi amigo me abra la puerta —se disculpó cordialmente Erza, agachando su cabeza en signo de respeto al hombre mayor.
—¿Hablas del mocoso que vive ahí? Ya salió hace como una hora —expreso fastidiado el anciano, con algo de dolor en la cabeza por los gritos previos.
—¿Y sabe para dónde se dirigía? —pregunto la maga, no pudo ser al gremio pues apenas debió abrir hace unos instantes.
—No lo sé —afirmo secamente rascándose la cabeza, saliendo con su bastón a tomar un paseo.
La maga inconforme por la respuesta del adulto mayor, salió camino al gremio por si alguien había visto a su compañero de equipo en la madrugada.
Llegando a la sede del gremio pudo escuchar el alboroto característico del lugar, a veces no entendía el gusto de sus compañeros de gremio por causar el mayor caos posible todo el tiempo.
—¡Silencio todos! —rugió imponente la maga adolescente, tras abrir las puertas del lugar y encontrar que ya habían comenzado con sus tradicionales peleas más temprano de lo común.
—¿E-erza? —chillo Gray al ver que la temperamental maga había llegado, podría ser uno de los primeros amigos de Erza cuando llego al gremio, pero eso no lo libraba de sentir su furia si la hacía enojar.
—Gray, primero: ropa —espeto ásperamente la maga, el mago de hielo salió corriendo en busca de sus bóxer y pantalones, cuando regreso con la mitad de su cuerpo cubierta la pelirroja continuo— Segundo: ¿Has visto a Goku? —.
—¿Goku? No, no lo he visto desde ayer —declaro sinceramente el mago de hielo, desde que su amigo salió ayer del gremio que no lo volvió a ver.
—Gracias —dijo la maga, automáticamente giro su cuello en dirección al resto del gremio, quienes sintieron el peso de la gélida mirada de Erza.
—¿Y ustedes, alguno lo ha visto? —exigió duramente la pelirroja, girando su cabeza en todas las direcciones esperando ver rastro de su compañero en el lugar, nada.
Todos en el gremio negaron masivamente haber visto al guerrero, algunos de ellos temblaban incontrolablemente al ver a la temible maga acercarse a ellos y escudriñarlos crudamente con la mirada. Desde los escalones del segundo piso se oían el lento crujir de los tablones, al voltear todos a ver vieron al maestro Makarov, con mirada gacha descender al primer piso y fijar su vista en la maga.
—Erza, sígueme —musito seriamente el maestro, que se perdía en unos de los pasillos del gremio que se dirigían a su habitación personal en el edificio. La maga ignorando las miradas atónitas de todos en el gremio siguió al maestro mientras en sus espaldas se arremolino una tormenta de murmullos y especulación.
—¿Para qué quiere el maestro a Erza? —
—Se veía enojado ¿Goku habrá hecho alguna idiotez? —
—¿Sera que lo buscan por algo que hizo? —
—Maldición, no sé quién de los dos da más miedo —
—¿Cómo les fue en su cita anoche? —
Algunas personas cercanas miraron estoicamente a una camarera que había hecho esa pregunta, la pobre disimuladamente se dirigió a la cocina apenada por sus ocurrencias.
—Y entonces Cana, ¿Qué crees que paso? —interrogo Gray, curioso por lo que su amiga morena suponía que ocurrió.
—Ni idea, ¿Alguien quiere apostar? —llamo la maga a todos los que tenía cerca, interesada en oír opciones para sospechar.
—¿Le dijo duende al maestro otra vez? —pregunto Natsu con una sonrisa dentuda, recordando la furia del maestro aquel día.
—¿Molesto a Erza en su cita? —pregunto la pequeña Lissana, entrando en la conversación.
Muchos ahí presentes sintieron su espina dorsal crujir al solo imaginar lo que la maga sería capaz de hacer en esa situación.
—Ojala sea que los expulsen —afirmo Mirajane con una sonrisa engreída, deseando ver al par de tontos recibir un castigo.
—Mira es muy mala con ellos —susurro Elfman, a una distancia que su hermana no lo pudiera escuchar.
—Cállate Mira, ellos no pueden ser expulsados —grito Natsu, mirando enojado a la albina con magia Demon Soul.
—Cierra tu boca idiota, o yo me encargare de eso —amenazo la peliblanca gótica, siendo cubierta por un aura oscura.
Ignorando la nueva paliza que recibiría el aliento de humo, el mago de hielo quedo sumido en sus pensamientos observando por donde habían entrado el maestro y Erza preguntándose qué era lo que había ocurrido.
—Lo sabe todo —dijo tristemente el maestro llenando un par de vasos de vidrio con agua y entregando uno a la maga.
—Disculpe maestro, pero no entiendo —exclamo la maga insegura, no estaba segura de comprender a su maestro.
—He dicho que lo sabe todo hija mía —repitió el anciano enano, mirando con una expresión que el mismo se sentía algo desconsolado.
—Pero, pero… ¿Todo? —pregunto la asustada maga, temerosa porque sus sospechas fueran confirmadas.
—Sí, todo —repitió rascándose la cabeza, como si decir esas palabras por si mismas generasen mucho estrés en el veterano mago.
—¿Pero cómo? —pregunto Erza, en el fondo sabía que era su culpa, pero quería saber que le había dicho el pelinegro al maestro.
—El vino a mi habitación esta madrugada, me pregunto sobre a lo que te referías de que "no puede volver", se veía tan confundido y molesto que no pude negarle la verdad —explico el anciano maestro.
—Hija mía, no pudiste contenerte ¿Cierto? —pregunto tristemente el maestro, sintiendo pena por la adolescente que se veía congelada en su lugar.
La maga no pudo responder, con su mirada fija en el vaso que reposaba en su regazo solo asintió dócilmente a la declaración del maestro. El anciano de baja estatura suspiro con pena, saltando sobre su escritorio se acercó a la maga y puso una mano en su hombro.
—Sé que debió ser muy difícil mentirle todo este tiempo, pero fuiste tú la que insistió en que el no debía saber que este no es su mundo —afirmo el maestro, recordando como ella había prometido encargarse de cuidar al pelinegro.
—Porque… porque creí que si el sabia se iría a recorrer el mundo buscando su casa, y tal vez no regresara —expreso preocupada la maga, soltando diminutas gotas saladas desde sus vidriosos ojos.
El maestro extendió una mano para que la muchacha pudiera reposar la cabeza, agradecida con el maestro por el gesto.
—N-no quería obligarlo a quedarse, pero ni siquiera sabemos si realmente existe algo parecido a un portal entre universos o lo que sea aquí —continúo despotricando la maga, recordando cómo el mago santo Warrod Sequen les dijo que no había magia conocida capaz de algo parecido— Podría estar años y años buscando y nunca encontrar su camino a casa —.
—Lo sé, yo fui el que le pidió al mago santo averiguar por algo parecido dentro de los registros del consejo mágico —repitió el maestro.
—Pe-pero entonces, ¿Dónde está Goku? —pregunto la maga, sin saber entonces donde estaba su compañero de equipo.
—No puedo estar seguro, solo sé que se dirigió a la ciudad hace como dos horas; si tomo el tren, puede estar en cualquier ciudad cercana en este momento —exclamo el maestro, ignorando por sí mismo como la mayoría de las personas del gremio la velocidad máxima del guerrero; con la rapidez que él poseía podía salir de Fiore en cuestión de minutos y cruzar todo el continente de Ishgar en una hora.
Cuando la maga oyó eso, se apresuró con toda su velocidad camino a la ciudad, nadie en el gremio se dio cuenta cuando ella cruzo y en su lugar sintieron como si una potente ráfaga de aire hubiese entrado inexplicablemente al gremio.
—¿Qué fue eso? —
«Erza» pensó Gray, esa velocidad era muy común de ver en Goku cada vez que muchos magos peleaban con él al mismo tiempo, y si era cierto que entrenaba a Erza desde hacía dos años, no era extraño imaginar que ella también podía hacerlo, aunque no lo usara muy seguido.
En cuestión de segundos la maga llego a la estación de trenes de la ciudad, en un desesperado deseo que su amigo hubiese tomado el tren en vez de solo salir corriendo; haría más fácil saber a dónde se dirigió y también era más lento que su verdadera velocidad.
Nadie en la estación le pudo ayudar en la búsqueda de su compañero, por lo que hizo lo más lógico que se le ocurrió. Ir corriendo hasta Crocus; Goku creía que ahí podía encontrar a alguien que lo podía ayudar, y además al ser la capital de Fiore no era tan ilógico el pensamiento.
Lamentablemente no tenía la suficiente energía para continuar con el ritmo y quedo sin fuerzas a casi la mitad del camino.
«Como… como acabo Goku aquí» en medio de su soledad, sentada en las vías del sistema férreo, era lo único en lo que podía pensar la maga, sin comprender como alguien proveniente de otro mundo pudo aterrizar en Earthland sin mayor explicación, y aún más sorprendente para la maga, cerca de donde ella estaba para cruzarse en su camino.
—¿Pero cómo? —era la única pregunta que la joven maga fue capaz de pronunciar, tras de que un mago conocido cercano del maestro se reuniera con Goku y revisara sus memorias mientras este dormía; pudo confirmar que los recuerdos inspeccionados por el mago no eran alucinaciones o producto de su imaginación, También ayudo que no pudieron detectar rastro alguno de magia en las esferas de energía creadas por Goku hacia unas horas.
—¿Estás seguro? Parecen las fantasías de cualquier joven —también preguntaba el maestro, no pudiendo creer una sola palabra de lo que su amigo había encontrado en los recuerdos del joven pelinegro.
—Si, además revise su cintura y efectivamente tiene la base de una cola mutilada en su cadera —
—¿¡Que!? —exclamaron al unísono ambos magos de Fairy Tail, el mago que los ayudaba les indico que se callaran pues podían despertar al muchacho; cuando ambos asintieron preocupados él les señalo para que lo siguieran.
—Miren aquí —susurraba a sus dos acompañantes, estaban en la habitación donde el joven Goku seguía durmiendo plácidamente, el mago señalo a la base de su cintura donde se podía ver un punto negro; al ver más de cerca pudieron notar que era carne cortada.
—I-increíble, ¿Pero eso-eso que significa? Todo lo que él dijo y… —tartamudeaba el maestro estupefacto, recordando todas las hazañas y seres que Goku había asegurado haber hecho o visto respectivamente; dragón concede deseos, torneos de artes marciales, carrozas voladoras, un gato que sabe artes marciales ¡Había matado al rey de los demonios!
—¿Porque le cortaron la cola? —preguntaba la maga, ella también tenía cientos formulándose en su mente, pero esa fue la que más resonó por alguna razón.
—No puedo estar seguro, pero por lo que vi cuando tiene su cola y ve la luna llena, él es… peligroso —
—¿Cómo que peligroso? —pregunto el maestro perplejo, también recordando cuando el niño le dijo que en medio de la final del torneo la luna había desaparecido en medio de su pelea por el título con Jackie Chun.
—No estoy seguro, pero cuando eso pasaba el perdía la consciencia y cuando la recuperaba estaba desnudo y todo a su alrededor estaba destruido; incluso sus amigos se veían un poco asustados de él cuándo recién despertaba —explico el mago.
Esa respuesta preocupo más al maestro que veía al joven muchacho recostado en la cama roncando, ignorante de la discusión que había sobre él. Por otro lado, Erza no hacía más que pensar en cómo se vería Goku con una cola de mono moviéndose alegremente en su cintura, definitivamente era algo que quedaba bien con su personalidad.
—No lo puedo creer, ¿Cómo se supone que se lo digamos? —cuestionaba preocupado el maestro.
Había traído al joven diciéndole que solo le harían un chequeo médico; y técnicamente fue para lo que lo trajo, un chequeo médico para cerciorarse que no tuviera alucinaciones o viera cosas irreales; no creía seriamente que lo que le había contado fuese real.
—¡Espera! ¡No podemos decirle! —grito apresuradamente la maga, se tapó la boca al escuchar al guerrero gemir en sus sueños por el ruido repentino.
—¿Qué, pero de que hablas, porque no? —pregunto el mago, tomado desprevenido por la reacción de la pelirroja.
—¿Y que se supone que el haga si se entera? No sabemos cómo llevarlo de vuelta, podría perderse por el mundo buscando como regresar —expresaba angustiada la niña, no sabían si en Earthland existe o existió alguna forma de moverse entre universos, ¿Que se supone que haría para volver?
—Erza, entiendo que no quieres que se vaya, pero debemos decirle —declaraba el maestro mirando fijamente a la maga, queriendo razonar con ella.
—Ppe-pero aun no, primero averigüemos si podemos devolverlo —insistía la maga de re-equip, no queriendo que su compañero cometiese alguna estupidez por querer regresar a su hogar.
—¿Y si descubrimos que no podemos? —exigía saber el maestro, queriendo saber cuál sería la excusa de la maga para seguir con su insistencia.
Erza quedo noqueada por la pregunta, sin saber cómo debía responder; volteo su mirada al niño con dogi naranja dormido y frunció el ceño, seguiría firme con su postura.
—Déjemelo a mi maestro, por favor, será mi responsabilidad decírselo —dijo finalmente la maga.
—Hija, no estoy seguro que sea buena idea —rogaba el maestro, sabiendo el rumbo por el que la niña iba a llevar esta discusión, quería hacerla entrar en razón.
—Por favor maestro, yo quiero ser la que se lo diga —exclamo Erza contundente, con sus ojos llenos de una firme decisión, el maestro la miro fijamente en busca de hacerla retroceder, pero no hallo forma ante la fuerte convicción de la joven maga. El maestro miraba pensativo al suelo, volvió su mirada a la maga con ojos firmes y decisivos, puso una mano en su hombro y exclamo.
—Está bien, pero entiende que deberás asumir las consecuencias de hacerlo esperar para contarle la verdad —exclamo el maestro seriamente.
—Lo hare —declaro finalmente la maga, dando por terminada su victoria.
Que ingenua había sido, a pesar de que esa reunión solo fue hace casi dos año, un par de meses después de que llegaron al gremio; Erza en ese momento sentía como si hubiese pasado hace décadas, no podía creer lo crédula que fue al creer que decirle a Goku la verdad sería tan fácil luego de enterarse de que no había forma de devolverlo a su casa.
Cuando el mago les conto a ella y al maestro que en su investigación no encontró nada parecido a un portal entre universos, la pelirroja por primera vez sintió la presión de confrontarse con Goku y la verdad; y para empeorar su situación entre más tiempo pasaba con el pelinegro menos deseaba decirle, la sola idea de perder a alguien tan importante en su vida hizo que la maga mantuviera una rutina de estar siempre cerca al guerrero con dogi, vigilando que no fuera a misiones sin ella, que no hablara con el maestro sin ella presente, que no se acercara a expertos de cartografía o exploradores.
«Lo he arruinado todo»
La maga salió de sus recuerdos al ver un tren aproximándose a ella, para su suerte en dirección a Crocus; salto rápidamente en el techo del ferroviario no teniendo ganas de pagar en ese momento, cuando llegara a la ciudad le pagaría al conductor; se recostó viendo el horizonte pasar frente a sus ojos pensando en lo que debía estar pensando su compañero ahora, cerrando sus ojos y esperando a que el tren la llevara a su destino tuvo un profundo pensamiento que ahogaba su ser.
«Vuelve pronto Goku»
Y… ¡CORTEN! Maldición, este capítulo es muy fuera de lo común, incluso para los giros de trama que me gustan hacer a menudo.
Espero que nada en el capítulo haya sido incoherente o ilógico para nadie, si tienen alguna duda sobre los sucesos del capítulo se los responderé en un PM o en el próximo capítulo.
