Hoooooola a todos... Perdón, perdón, mil disculpas por haber tardado más de un mes en este capítulo, como recompensa, les hice un bien largo, espero que os entretenga mucho :D
Además, quiero añadir ciertas cosas para que quedemos claros:
Para que esta historia sea totalmente de su agrado, tiene que usar mucha imaginación, puede que muchas cosas de las que estoy haciendo no sean como en otros lados les pinten, como eso de que Aloisy flote y vuele, eso lo saqué de mi mente, así que deben imaginárselo sin pensar de otra manera.
Además, el Dramione me está tardando un poco, pero les prometo que desde ahora escribiré más duro para que tengamos Dramione, que es lo que todos queremos .
Y por último, quiero decirles que Ginny es un personaje muy difícil, es complicada porque en el libro la pintan de una manera, y en la película de manera distinta, y eso muchas veces me confunde y por eso, puede que el personaje de Ginny me queda un poco OoC a veces.
Y eso, espero que disfruten del capítulo.
Dos fuertes »toc« se escucharon por la puerta antes de que Hermione lograra abrir los ojos, se tomó su tiempo para desperezarse y estirarse bien en su cama antes de responder al llamado, pensar en quién era o bien pararse a abrir la puerta. Mas después de que la persona que golpeara no obtuviera respuesta alguna tanteó la puerta con más insistencia.
Hermione se levantó sin ganas y se encaminó con pasos lentos hacia la puerta; después de todos sus deberes, el ser premio anual, tener que limpiar la biblioteca, y malgastar la mayor parte de su tiempo pensando en qué podía hacer por Ginny –que no era más que pensar en cosas que no tenían sentido-, era la primera vez que lograba dormir tan bien desde que llegó a Hogwarts hace más de un mes.
Con el peso del sueño aún sobre su cuerpo se cubrió con su pijama y abrió la puerta fregándose los ojos con la otra mano, después de que su mirada se fuera volviendo clara vio a Aloisy Studd con un brazo arriba a punto de golpear su puerta.
— Lo siento —murmuró ella con una sonrisa perfecta bajando su brazo con el que iba a golpear su puerta, Hermione pensó en ese momento que su apariencia, comparada con la de Aloisy, era totalmente horrenda—. ¿Estabas dormida aún?
Ella se miró la pinta un par de veces para ver si en realidad no parecía recién despertada, pensó en el mundo de caos que tal vez era su cabello en ese momento, y en los ojos cuadrados que sentía. En realidad no sabía si Aloisy estaba siendo inocente, o de verdad estaba mandando una indirecta sobre su fachada.
— Lo estaba —murmuró lo más tranquila que pudo—. Pero ya no —hizo un esbozo de sonrisa que más bien parecía una mueca.
— Bueno, solo venía a preguntarte si me podrías ayudar con mis materias —dijo Aloisy sin perder convicción—. La verdad es que todo aquí es tan diferente y aún estoy medio perdida en algunas materias, y como la Profesora McGonagall me dijo que no había mejor opción, decidí pedirte ayuda.
— Claro —respondió sin siquiera pensar bien en qué estaba diciendo o pensando—. Sí, creo que podría ayudarte.
— ¿En serio? —preguntó Aloisy de una manera tan extraña que Hermione pensó que era una forma de decir que en realidad no pensaba que ella aceptaría tan fácil. Ante el silencio de Hermione, Aloisy volvió a sonreír—. ¿Entonces te espero en la biblioteca?
Hermione se pegó una fuerte ducha tratando de no pensar en la horrible sensación que tuvo dentro de sí cuando vio a Harry y a Ron hablando con Studd tan animadamente, después de que se llevaran a Ginny, ella no había visto ni sonreír a Harry, pero la noche anterior lo había hecho, junto a ella. Ambos, y eso de alguna manera hacía que Hermione ardiera por dentro.
Dejar de pensar en ese sentimiento para no parecer ridículamente celosa, y más que eso para no pensar mal de Studd antes de verdaderamente conocerla, aunque sus ganas de conocerla bien estaban cada vez menos presentes.
Y todo por estupideces.
Bajó a la Sala Común de Gryffindor con velocidad esperando encontrar a sus dos mejores amigos, pero antes de cruzarse con ellos, lo hizo con Neville. Neville parecía mucho más preocupado y nervioso que lo normal desde que se había vuelto Premio Anual, y cada vez que Hermione tenía la posibilidad de hablar con él, no lo decía de manera directa, pero era un "esto me supera" con otras palabras, y ella lo entendía.
— Los partidos de Quidditch de esta temporada están a punto de empezar, ya han habido problemas con las prácticas en la cancha, además de las pruebas, que la mayoría de los equipos necesitan.
— Pero pensé qué... —intentó decir pero Neville volvió a cortarla.
— Tenemos que arreglar los horarios con los capitanes de los equipos y con Viktor Krum —dijo Neville tan rápido que tomó aire para volver a hablar—. Así que me dices cuando puedes y...
— Esta tarde estaría bueno —respondió Hermione tratando de liberarse de Neville, pero mientras más cortas eran sus respuestas, más cosas decía Neville, y esa era una de las principales razones por la que pensaba que Neville se estaba convirtiendo en un maniático de los premios anuales.
— ¿A las 5 de la tarde queda bien? —Preguntó, Hermione asintió en seguida—. Me encargaré de avisar a todos los capitanes y a Viktor Krum.
— Hermione, te he estado buscando —Ambos chicos -Neville y Hermione- se giraron al mismo tiempo al escuchar la voz de Harry. Hermione sintió una paz inmensa al escucharlo, no es que no quería hablar con Neville, sino que su locura estaba a punto de sobrepasarlo y se ponía insoportable.
Neville se despidió diciendo algo como "Nos vemos a las 5" y Hermione terminó por darse cuenta que tenía las mejillas rojas cuando Harry la miró con cara de confusión.
Vieron a Ron bajar las escaleras con más tranquilidad que nunca, estaba tan segura de que el haber tenido noticias de Ginny hacía que todo (o al menos casi todo) estuviera más calmado. En sí ver a Harry con una expresión más que de dolor y preocupación era bueno, y alentador. Cuando Ron llegó hasta ellos, se pusieron a andar los tres, Hermione quedó incómodamente en el medio.
— Era una nimbus 2001 —comentó Ron con singularidad—. Se me ocurre que cuando ya no necesiten la escoba podría quedarme con ella.
— ¡Ron! —exclamaron Harry y Hermione al unísono, Ron se puso un poco colorado pero mantenía una sonrisa. Al cabo de todos los tres terminaron riendo.
Riendo en esas circunstancias- pensó por un momento.
Se sentaron en la larga mesa de Gryffindor sin apuros y empezaron a desayunar. Hermione miró a lo largo de la mesa para encontrar a Aloisy, pero no la encontró; pensó que seguramente la estaría esperando, y casi sin darse cuenta empezó a desayunar más rápido de lo normal.
— Hermione, si tienes una cita con Vicky no es necesario que te apures —comentó Ron con la frente fruncida, Hermione sintió su cara ponerse caliente e inmediatamente paró de comer.
— No es una cita con VIKTOR —respondió tildando cada parte del nombre de Viktor.
— Entonces debe ser tu habitual cita con la biblioteca
— Te doy 10 galleons si adivinas —agregó Hermione cortante—. Y te apuesto que no eres capaz —Ron puso cara de pensar en una forma de burlarse así que Hermione se levantó de su lugar—. ¡Bah! Déjalo, mejor me voy.
Ron levantó la mano con su dedo índice arriba en señal de decir algo, pero antes de que dijera nada, Hermione ya le había dado la espalda y empezado a andar sin darle importancia alguna.
Caminaba sin echar demasiada importancia a Ron, de vez en cuando se acordaba que Aloisy tal vez estaría esperándola y apuraba la marcha, pero después de unos segundos se distraía e iba más despacio. Fue primero a su habitación a llevar unos cuantos libros, pergaminos y plumas para hacer las tareas que no había tenido tiempo de hacer. Después de muchas vueltas por fin llegó a la biblioteca.
— ¡Hermione! ¡Por aquí! —gritó Aloisy levantando una mano indicando su presencia, Hermione se achicó de hombros al ver como Madamme Pince iba con los pies pesados hacia Aloisy con una cara de pocos amigos. Respiró un poco y caminó hacia ella. Para cuando llegó, Madamme Pince ya se había calmado—. Entiendo, no lo volveré a hacer—vaciló con cara de pocos amigos, desvió su mirada hacia Hermione y en seguida cambió a una sonriente.
— Madamme Pince, no volverá a suceder —dijo Hermione dejando su bolso sobre la mesa.
— Eso espero —recriminó con la mirada severa—. El Señor Malfoy está limpiando la sección de atrás, dijo que no vendría a la tarde.
Madamme Pince señaló lo más fondo de la biblioteca por detrás de Hermione, y tanto ella, como Aloisy se giraron al mismo tiempo. Hermione asintió tratando de no mentalizarse que a la tarde se encontraría a solas con Madamme Pince, pues pensar en eso le resultaba particularmente incómodo. Se giró de nuevo y miró a Madamme Pince, rápido desvió la mirada a su bolso.
— Entiendo —logró decir quitando unos cuantos libros y pergaminos. En seguida notó como Madamme Pince se iba hacia una mesa donde había alumnos riendo a carcajadas, entonces procedió a tomar asiento.
Aloisy se levantó de su silla y fue hacia unos estantes caminando con elegancia como siempre lo hacía. Hermione distrajo su vista cuando pensó en anotar todos los libros que necesitaba, así que se sentó y tomó una pluma. Escribió todo lo que necesitaba y para cuando Aloisy llegó tenía toda su lista hecha.
La pelinegra soltó un pilar de libros sobre la mesa, dejando que la polvareda saliera y tomara todo el lugar. Hermione tosió de inmediato entrecerrando los ojos para que el polvo no entrara en sus ojos. Luego de que Aloisy expandiera todo el polvo, y se disculpara como un millón de veces, por fin ambas estaban sentadas.
— Empecemos por Runas —comentó con una sonrisa sacando un pedazo de pergamino.
Hermione pensó por mucho tiempo lo que estaba haciendo, Aloisy parecía ser inteligente, de hecho era muy inteligente, pero parecía no entender nada de lo que Hermione le estuviera explicando. Hermione llegó a pensar que no sabía de Runas, pero dejó de pensar en esa posibilidad cuando recordaba que la propia McGonagall la había asignado, y si así era, tenía que haber una razón concreta.
Estudiaron por mucho tiempo Runas antiguas, el tiempo prácticamente se había pasado volando y para cuando Hermione revisó la hora, ya estaban cerca de ser las 12 del mediodía. Aloisy se levantó de su lugar al ver a Hermione con su reloj y empezó a recoger sus cosas.
— Muchas gracias —dijo con la voz suave —. Pero tengo que ir a almorzar para luego ir a ver a alguien.
Trató por todos los medios de no suspirar cuando Aloisy la miraba, no quería que pensara que se sentía aliviada de ya no tener que explicar todo de nuevo. Definitivamente si tenían que estudiar juntas, debían ser muchas más horas.
— No te preocupes —respondió Hermione con bondad.
Aloisy salió de la biblioteca dando pequeños brincos que daban la impresión de que se encontraba bailando, dio una media vuelta antes de cruzar la puerta saludó a lo lejos a Hermione con la mano. Hermione hizo una sonrisa débil tratando de no pensar en que eso seguramente enfurecía a Madamme Pince.
Bajó la vista hasta sus cosas y empezó a recogerlas con lentitud, tomando sus libros uno por uno para que no sufrieran daños al colocarlos en su bolsa. Tomó otros cuántos y los devolvió en su estante perteneciente y por último, tomó otro libro y fue a firmar el libro de firmas para poder llevarlo a su habitación.
Tomó su bolso con mucha dificultad debido al peso de sus propias cosas y se lo dejó colgar de un lado del hombro. Se despidió de Madamme Pince con la mano y caminó enérgicamente hasta cruzar la puerta.
Escuchó un suspiro por detrás de su espalda.
— Ni siquiera tú misma soportas el peso de tus libros —dijo Draco con la voz ronca recostado por la pared. Hermione se dio la vuelta al escucharlo.
Él estaba recostado en la pared con los brazos cruzados y la cabeza agachada. Todo su pelo caía en su frente, lo que hacía difícil mirar sus ojos. Hermione alzó su bolso en su hombro instintivamente y dio un paso atrás.
— ¿Qué quieres? —preguntó defensiva.
Draco levantó la cabeza dejando ver sus labios fruncidos y una mirada inquisitiva, tan fría como siempre, y antes de que Hermione pudiera decir nada, él se alejó caminando con dirección al Gran Comedor.
— Eso fue... —dijo entre respiros—. Totalmente extraño —se dio la vuelta y empezó a caminar tratando de olvidar a Malfoy.
Al dejar todas sus cosas en su habitación quiso explotar de tantas cosas que tenía que hacer, era tan frustrante pensar que el lunes tenía dos trabajos escritos que entregar y aún no había empezado a hacerlos. Además tenía su castigo -maldito castigo- y también tenía que reunirse con los prefectos, Neville y Viktor a las 5. Intentó respirar con profundidad tratando de organizar su mente.
Ginny yacía acostada en una cama de sábanas de seda suaves que combinaban con el color de su cabello, estaba profundamente dormida. Parecía no tener ningún tipo de cuerda o cadena que la atase a la cama, no parecía ninguna rehén, solamente parecía una mujer durmiendo, la bella durmiente.
Sacrus la observaba por sobre cada rasgo que encontraba en ella, no le parecía muy alentador tener que cuidar a la bruja, pero las severas órdenes que le había mandado Bellemos no podían ser desacatadas.
Pero por sobre todo no podía dejar de mirarla. Parecía fuera de el lejano mundo de donde ella provenía, no parecía una más de las simples que se encontraban viviendo allí. Ella estaba lejos de todo eso, y aunque se repetía una y otra vez que no era más que una humana, no podía parar de pensar en que le parecía algo más, por algo estaba allí y no en su mundo.
Dio unos pasos torpes hasta llegar a la cama en la que se encontraba Ginny, incapaz de siquiera agacharse a tocarla, permaneció allí, parado, observándola como desde hacía tiempo, ni siquiera estaba seguro de por qué no podía dejar de mirarla.
Ginny dio unas cuantas vueltas en la cama y con sudor en la frente se quedó sentada en la cama con los ojos bien abiertos. Su pupila dilatada demostraba que había estado teniendo pesadillas. Abrió grande la boca como para gritar, mas el grito no salía de su boca.
— ¿Qué... Qué quieren conmigo? —preguntó totalmente fuera de sí. Colocó las manos en la cabeza y la sacudió con fuerza dándole un toque de locura.
— Cálmate —respondió calmado Sacrus dándole la espalda, caminó lentamente hasta llegar a una ventana.
Ginny dio un par de suspiros tratando de controlarse, pero simplemente la calma no llegaba a sí, tenía miedo, miedo por sí misma. De un salto se puso de pie y caminó dando pasos rápidos hasta la puerta, esperó impaciente ver como el hombre intentaba frenarle, pero sin darse cuenta de nada más, cayó al suelo.
Observó inquietante que sentía algo jalándole del tobillo, no veía qué era, pero sí podía sentirlo, llevó las manos apuradas hasta el lugar y con sus manos no podía sentir nada, pero con su tobillo aún podía sentir que algo se encontraba allí.
— No trates de escapar, no podrás con nosotros —dijo Sacrus dándose la vuelta hacia Ginny, su pelo rubio rizado se caía encima de su cara, no parecía una mala persona, pero sus ojos daban miedo.
— ¿Por qué me tienen aquí? —preguntó suplicando Ginny, las lágrimas estaban juntándose en un rincón de sus ojos, dudó por un segundo si podría seguir aguantando todo. Quería pensar que estaba en su propia pesadilla y que en cualquier momento despertaría, pero todo era tan real.
— No soy yo quien debe explicarte esas cosas —respondió sin ninguna mueca, caminó lento hasta Ginny y la tomó del brazo, sin mucha brutalidad la llevó hasta la cama para que se volviera a sentar.
— ¿Me van a matar?
Sacrus rió a carcajadas por primera vez después de mucho tiempo, no sentía ni la más mínima pena de reírse ante el miedo de la pelirroja, eso hizo que Ginny, en vez de sentirse desesperada, se sintiera enojada.
— Si quisiéramos matarte, querida—dijo tocándole el mentón a Ginny para que la viera a los ojos—. Ya lo hubiese hecho. Y créeme que matar es uno de mis dones.
Ginny no supo si debía sentirse aliviada por la respuesta, o aún más atormentada, estaba por decir unas cuantas cosas, pero antes de decirlas vio como Sacrus estaba a punto de salir por la puerta.
— ¿Cómo te llamas? —preguntó hilarante.
— Sacrus —respondió inmutando ninguna mueca, salió y de un portazo cerró la puerta.
La pelirroja miró con sentimiento hacia la ventana, suspiró y de inmediato se sintió desesperada y triste de nuevo, no podía ni siquiera pensar la razón por la que la tenían allí, contra su voluntad. Y después de tanto pensar vio como una charola con comida aparecía en frente suyo, tardó un buen rato en darse cuenta que en realidad estaba hambrienta. Tomó un pan y se preguntó si podía comerlo.
No sabía lo que en realidad estaba pasando.
Draco caminó sin preocupaciones por los pasillos de Hogwarts, miraba su reloj una y otra vez observando cuánto faltaba para que la reunión de Capitanes de Quidditch terminase. Tenía en su mente el momento en que aceptó el trato con Aloisy, y no podía dejar de pensar en cuán absurdo fue dejarse llevar por esa apuesta.
— Estúpida apuesta
Había perdido totalmente las ganas de tratar de ganar, desde el inicio de día llevaba pensando en que nada valía la pena, no quería ni acercarse a Granger, no quería ni siquiera volver a ver a Studd, no quería -o al menos estaba tratando de convencerse que no- ver a su madre.
Y la única persona que podía ayudarlo era precisamente Studd.
Y la única manera en que sabía que iba a ayudarlo era cumpliendo sus estúpidos caprichos
Y su estúpido capricho era Granger.
Y pensar que esa era la parte que no le gustaba, ni siquiera pensar en que si perdía Studd lo obligaría a hacer algo estúpido o tal vez arriesgado lo preocupaba, sabía, que por más que intentase, jamás podría ni mandarle el saludo.
Malditos sangre sucias pensó en sus adentros mientras doblaba en una esquina mirando de nuevo su reloj de bolsillo, y sin darse cuenta embistió a alguien cayendo de espaldas al suelo, vio como su reloj salía girando por el piso. Apartó la vista de su reloj y miró todos los pergaminos que se encontraban en el suelo, caminó hasta agarrar su reloj y miró a Granger tratando de recoger cada uno de sus documentos. No pudo evitar reír ante su desgracia.
"Espera, Malfoy... tal vez puedas"... pero la idea ni siquiera pudo terminar de formularse en su mente antes de que le diera por ahorcarse a sí mismo por pensar en ayudarla. Casi con el mismo odio que sentía hacia sí mismo por haber tan solo pensado en eso pisó unos pergaminos, los últimos que Hermione tenía que recoger.
Perdón, mis pergami... —dijo Hermione levantando la vista, una vez que vio a Malfoy pisando sus pergaminos tuvo ganas de reventar—. ¡Quítate hurón!
Draco no quitó el pie de los dos pergaminos que estaba pisando, Hermione mantenía la mano en los pergaminos sin estirar para evitar que se rompieran, tenía la mirada levantada en dirección a Draco, él sostenía la mirada frunciendo el seño, de la misma manera que Hermione.
Primero me atropellas, luego me ofendes, sigue con ese carácter y tus pergaminos saldrán destruidos.
¿Me estás amenazando? —preguntó Hermione alborotada —. Son asuntos de Quidditch, así que quítate por las buenas…
¿O qué vas a hacer, sangre sucia? —repuso el rubio temerario, por un instante recordó todo lo que había apostado con Studd y se quedó estático.
Hermione quitó su varita y vio la reacción que tuvo Draco, él alejó su pie de los pergaminos y desviando su mirada empezó a caminar con su reloj en la mano.
¿Malfoy… Estás bien? —pero Draco no respondió—. Ehhh.. Malfoy vuelve acá.
La figura de Malfoy se perdió por la oscuridad de los pasillos como consecuencia de la noche que se iba adentrando. Hermione tomó todos sus papeles y por un momento pensó en qué podría pasarle.
Y bueno, espero sus Reviews si es que les fue de su agrado, personalmente me encanta la parte de Ginny y Sacrus :3 y Aloisy que va buscando su objetivo y Draco que no sabe como actuar, espero que les haya gustado, en serio. Gracias :D
