Disclaimer: Todo pertenece a Jotaká, solo juego con los personajes y tristemente no gano ni un sickle con esto.

Última viñeta. Después de mucho tiempo.


El fin de una historia.

Historia de un sueño – La Oreja de Van Gogh

Cuando Nymphadora Lupin apareció en Hogwarts, Remus no estaba a la vista. Había dejado a Teddy en brazos de Andrómeda y la había obligado a prometer que lo cuidaría sin importar qué. Por supuesto que su madre lo había prometido sin dudarlo. Ahora quedaba el regresar.

En cuanto supo hacia dónde se había ido Remus salió disparada. En el mundo hay prioridades, y en ese momento, la prioridad de Tonks era encontrar a su marido y asegurarse de que regresara a casa con su hijo.

Le tomó mucho tiempo encontrar el rostro que buscaba en la multitud de caras. Incluso se atrevió a buscarlo entre los caídos, a pesar de que su corazón palpitaba con fuerza.

Corrió a lo largo de los terrenos luchando y gritando su nombre. Cuando por fin lo vio, él no la había escuchado. Dolohov lo atacaba con saña, tratando de hacerle todo el daño posible. Y Remus estaba desentrenado. Lograba evitar las maldiciones, pero se estaba cansando. Tonks quiso ayudarlo, quiso darle ánimo, pero antes de que pensara bien lo que iba a hacer, el grito salió de sus labios.

—¡REMUS!

Él desvió la mirada por dos segundos. Ella sonrió por dos segundos. Dolohov movió la varita en dos segundos. Y esos dos segundos fueron suficientes. El haz de luz verde le dio directo en el pecho y cayó con un ruido sordo.

Algo dentro de la bruja se destrozó. Deseó venganza y quiso asesinar al mortífago en el instante, pero el shock había sido fuerte y cuando reaccionó, Dolohov se había perdido de vista.

Se acercó torpemente al cuerpo y se acuclilló a su lado. Estaba tibio, como siempre había estado Remus. Cerró los ojos y lloró.

Lloró el haber perdido a su padre, a amigos y ahora a su Remus. Susurraba su nombre compulsivamente, incapaz de aceptar que de verdad se hubiera ido. El ruido de la batalla que se estaba llevando a cabo pasó a segundo término, el cuerpo de Remus era todo lo que ocupaba su mente.

Sintió una mano empujarla. Ginny la había apartado del camino de una maldición y le agitaba los hombros.

—¡Tonks, reacciona! ¡Piensa en Teddy!

Así fue como su cerebro se encendió, lentamente, pero comenzó a funcionar de nuevo. Abrazó a Ginny al evitar otra maldición y se limpió las lágrimas.

—Gracias.

La pelirroja asintió, con la mandíbula apretada de preocupación y siguió su camino, atacando a todos los mortífagos que encontraba.

Tonks se puso de pie, a pesar de seguir en shock y mareada. Pero ni siquiera alcanzó a levantar la varita cuando escuchó el grito.

—¡Avada Kedavra! —y se desplomó a los pies de Bellatrix Lestrange.

Andrómeda se sobresaltó al escuchar a Teddy. Se había soltado a llorar sin razón aparente.

El bebé hacía más ruido de lo que era esperable en un recién nacido de dos días, eso lo tenía muy claro, pero el llanto del pequeño era distinto. Un presentimiento le estrujó el estómago y cuando al día siguiente Harry Potter llegó a su puerta, estuvo segura.

—Lamento tener que ser yo el que le dé la noticia

Andrómeda no tuvo ningún problema en disculparlo, porque no había sido él quien le había avisado. Lo supo desde el momento en el que Teddy lloró.

Y entonces ella pudo hacer lo mismo.


Última viñeta.

Me tardé muchísimo, pero tengo una buena razón: no quería escribirla.

La historia de Nymphadora y Remus Lupin termina aquí, aunque me parta el corazón y tenga ganas de patear a Rowling por haberles dado este final. No es como nos hubiera gustado.

Fue un placer haber escrito para ustedes. Espero verlos de nuevo en alguna otra historia.

Besos enormes de parte de esta florecilla.

Lily.