Vicio N°10: Fotografía.

Fandom: YuGiOh!

Pairing: Seto Kaiba Joseph Wheeler

Summary: "Esta es la historia de mi vida, de la mejor época de mi vida"

FOTOGRAFÍA

Mirar hacia atrás nunca había sido una grata experiencia para Joseph, los buenos recuerdos no eran muy abundantes en sus memorias y aquellos desagradables siempre pugnaban por salir cada vez que la melancolía atacaba a su paso.

Y ahora el presente se disponía a agregar un par más.

No pasaba por un buen momento, de hecho estaba divorciado desde hace seis meses de su marido, un inglés atrevido llamado Ethan Mc Finnes, de un matrimonio bastante curioso de 6 años. Hasta ahora se seguía preguntando qué demonios fue lo que lo motivó a quedarse con él, y obtenía siempre la misma respuesta: Ethan le recordaba demasiado a Seto.

Seto Kaiba…uno de los secretos mejor guardados de su pasado; nadie, ni siquiera sus amigos intuían que tipo de relación realmente mantenían durante tanto tiempo. Las trastadas adolescentes no pueden ser eternas¿verdad?

Si alguien supiera qué vivió con Seto, con ese dragón ojiazul multimillonario, arrogante, osado, atrevido, insolente e increíblemente arrebatador cuando se lo proponía. Cuántos paparazzi se matarían frente a sus ojos por tener la versión inédita de la relación de dos años con el magnate japonés, si ellos manchaban su prestigio por las relaciones del Kaiba mayor de menos de un mes, la suya sería la gallina de los huevos de oro.

Dos años de altibajos constantes, besos con el cuerpo y alma, confesiones a mitad de la noche, descubrimientos en una salita de estar, secretos detrás de los salones del instituto, sonrisas escondidas de la mirada de la gente, caricias hambrientas en un cubículo del baño de los chicos de la escuela, una carrera contra el tiempo para pasar un rato juntos. Era fascinante estar con el ojiazul.

Suena el teléfono como un poseso sacando de los pensamientos al rubio súbitamente, busca el aparato por el departamento con prisa.

Puede ser otra vez el abogado que tramita el divorcio, puede ser su pequeño Adam, su luz en vida, que necesita a su padre en el acto.

Una sonrisa se esboza en la cara del rubio al pensar en su hijo adoptivo del matrimonio, Adam Mc Finnes Wheeler, sus ojos caoba y su cabello rubio platino grita a estridente su descendencia europea.

Mientras continúa su búsqueda un álbum de fotografías dio con sus pies, de cuero negro corriente, un par de remaches plateados y un simple enunciado: Generación 2000-2002 Instituto Domino City, Japón.

El teléfono seguía sonando y Joseph reanudó la búsqueda, sin soltar el preciado álbum, hasta que el sonido cesó. "Ya sonará otra vez" se dijo resignado y se sentó en su butaca a ver su antiguo álbum de fotos.

Pasaba por las páginas riendo de vez en cuando, las travesuras de sus amigos, los motes de todos ellos y el estúpido disfraz de perro que le obligó Deblin a usar por una apuesta. Encontró la foto de sí mismo vestido de un perro con un cartelillo en la mano haciendo pucheritos ala cámara y se carcajeó de buena gana.

-Me veía ridículo, mira que ponerme semejante disfraz se decía Joseph tratando de controlar su risa, echaba de menos a Domino City, a Japón y su clima (el clima de Inglaterra era muy frío) y a sus amigos...

-Y a Seto… - la nostalgia se hizo presente en los ojos ahora perdidos del rubio, tanto vivió junto a Seto: la separación definitiva de su hermana, la muerte de su padre, la graduación de Mokuba, su primer año en literatura inglesa en la universidad de Tokio, su primera e increíblemente tierna vez. Nunca se perdonó del todo no darle una segunda oportunidad al Ceo.

Flash Back

Un par de rumores del Ceo sobre los viajes de negocios a América, fotos comprometedoras y a Tea hecha un vendaval al tener la revista de chismes lider en Japón junto con un ejemplar del Diario del día en donde salía a primera plana el engaño.

Naturalmente nadie sabía que Seto y él llevaban una relación, nadie supo cuanto daño esa foto le hizo (el reportaje ni siquiera lo leyó, tenía suficiente con la foto de Seto en un BMW sobre una muchacha de vestido ocre donde no estaba precisamente dándole respiración boca a boca).

La discusión fue épica, Joseph le restregó en cara el engaño, que le fue fiel en los dos años de relación, Seto le dijo sin mirarlo a los ojos que no esperaban ser nada serio,

-Sólo es matar la rutina perro, no esperes que me casaré contigo - Seto no pudo decir nada más porque un puñetazo en la quijada que le dio vuelta el rostro y una mirada demasiado acuosa fue lo que recibió en ese instante como respuesta.

-¿Así que para ti no soy más que un revolcón más?– dijo serio y venenoso, Seto por primera vez le mostró un rostro desencajado, seguía sin mirarle a los ojos un bonito juguete para el niño, un cachorro para el tigre del Pacífico¿algo así soy? -mientras Joseph comenzaba a reírse de rabia acumulada Seto lo miraba como si le hubiese salido otra cabeza.

-¿Entonces realmente pensaste que yo quería pasar el resto de mis días contigo? Estás loco– dijo dándose la vuelta. Joseph no esperó un minuto más en acorralarlo contra la pared, hacer que lo enfrentara, sujetarlo de las solapas de su traje de instituto y agacharlo ligeramente hasta llegar a su altura. Joseph lo miraba destellando furia, Seto al fin enfrenta los ojos castaños del rubio, estaba desenfocado.

-Sí, tuve las pelotas para querer atarme contigo el resto de mi vida, Seto; hasta hoy– acerca sus rostros hasta casi rozarse -¿ te gustó el usar al pequeño cachorro a tu antojo¿Quieres repetir?– sisea en su oído querías seguir con este juego por más tiempo¿verdad Seto? – un cabezazo directo a Seto lo dejó un rato fuera de sí. - ¡no te quiero volver a ver en lo que me resta de vida!

Un portazo en la sala del instituto, Joseph corriendo a todo lo que dan sus pies del lugar, un grito de un par de alumnas y Seto ordenándole que regresaran a arreglar el asunto era todo lo que se percibía en el ambiente.

Fin Flash Back.

-Y luego empezaron a llegar lo obsequios de redención – nunca iba a olvidar los intentos del magnate por ser indultado. Todos infructuosos ya que no tenían una verdadera intención. Sigue revisando las fotos, y encuentra la primera foto que se sacaron juntos en la oficina de Kaiba.

Fue semanas antes de la discusión.

Siempre se preguntó cual era el afán de Seto por ser perdonado, antes de la discusión todo era color de rosa.

Después de ella, no le dirigió la palabra hasta terminado el primer año de su carrera. Pidió su traslado a Inglaterra, Seto hizo todo para que se quedara en Japón, y todo fue rebatido por los romances publicados en la prensa amarillista.

Llegado a Inglaterra, termina su segundo año de literatura y un licenciado en ingeniería cuántica de la realeza le roba el aliento, el cabello castaño desordenado hasta los hombros, sus ojos azules eléctrico chispeantes y su humor negro fueron suficientes para iniciar un romance, y sin comerlo ni beberlo, siete meses después se casaba con él.

La foto del matrimonio era digital y estaba impresa muchas veces en su álbum del instituto.

Irónico, primero se mete en las patas de los caballos con el magnate de oriente y luego en otras bajo el yugo del Duque inglés "Leviatán" de occidente. Seto durante sus primeros meses de casado intentó entablar algo con el cachorro, ignorante de su nuevo estado civil, y no fue hasta que tuvo que gritarle que estaba casado con Ethan varias veces para que finalmente desistiera.

Aún mantenían contacto, aunque siempre notaba que Seto parecía más ansioso que de costumbre cuando él escuchaba su voz.

Quizás eran imaginaciones suyas.

Recorre con parsimonia cada fotografía, aquellas en que sale con Seto en una cita, tomados de la mano, una atrevida de ellos casi desnudos (idea de Seto), su matrimonio, el primer cumpleaños de Adam.

Cuantos recuerdos...

El teléfono vuelve a sonar en el departamento, si sigue con su tonadita quizás se escuche hasta London Square.

Vuelve a buscar el dichoso aparatito dejando de lado el álbum de fotos, no se da cuenta que la puerta se abre dejando pasar un muchachito de cabello castaño claro acompañado de otro ojiazul que cierra tras de sí la puerta.

Logra dar con el aparatito el rubio y contesta. No espera que el receptor de la llamada sea su desconocido invitado.

-Hello, This is Wheeler's residence (Aló, esta es la residencia Wheeler)– dijo en un perfecto inglés, no alcanzó a completar la oración cuando una voz aterciopelada y ronca llena la habtación- Who is th- (¿quién er-)

-Joseph, is me, Seto. Can you please turn around? Is uncomfortable to talk to you like this (Joseph, soy yo, Seto. ¿Puedes darte la vuelta?, Es incómodo habarte así) – el rubio abrió sus ojos desmesuradamente¿Seto en Londres, Inglaterra? Se dio la vuelta y lo vio junto a su hijo que contenía la risa.

Estaba muy atractivo, los años encima le habían sentado muy bien. Tenía el cabello ligeramente más largo pulcramente peinado, llevaba un sueter cuello de tortuga verde musgo y encima una gabardina de cuero chocolate, sus pantalones de tela del mismo color que su suéter y sus zapatos de vestir café oscuro le daban un toque hogareño y cálido.

Sus facciones se habían endurecido un poco más y destilaba sensualidad con cada paso que daba. Ya no era el muchacho de sus andanzas adolescentes, era todo un hombre; pero el efecto sobre su corazón no había cambiado. No había forma de detener el galope incesante de su pecho.

Finalmente el ojiazul rompe el silencio con una sonrisa ladina y una pregunta.

-¿Así que te has divorciado? – Joseph lo mira extrañado salió en el diario hace un par de semanas. Ya sabes que es lo malo de estar con alguien famoso – sus ojos se oscurecieron al decir lo último.

-No cambias Seto, -Intentó no notar el tono de disculpa de su ex pareja - siempre con tus ataques directos. Nunca has tenido mucho tacto – Una sonrisa cansada le es dedicada a Seto mientras Joseph se agacha a recibir a su hijo Adam que corre a sus brazos – Adam¿cómo estuvo tu día? decía con su eterna sonrisa, Seto miraba a Joseph obnubilado con los puños tensos. Adam le contaba a su padre el día, podía abrazarlo, besarlo y ser correspondido, sintió tanta envidia del muchachito adoptado de 5 años. Eso lo tuvo hace casi 7 años con el cachorro, con su cachorro.

Nunca se perdonó no haberle dicho la verdad en ese momento, cuando discutieron. Nunca tuvo el valor de mirarle a los ojos y decirle lo que tenía en el pecho, lo que en ese momento le pareció un estorbo y que luego se le hizo la vida.

Hasta ahora, más vale tarde que nunca.

-Creo que es lo mejor que has hecho Joseph – dijo sin ocultar la alegría de que su cachorro estuviese libre de nuevo, no se dio cuenta del rostro profundamente ofendido del rubio – yo habría hecho lo mismo en tu lugar si mi marido... – Joseph lo miró directo a los ojos con reproche indicando a su niño en brazos. Seto detuvo el discurso de inmediato.

Si bien el cachorro estaba libre, no lo era por completo, ahora tiene un hijo.
Seguía teniendo el tacto de una mula.

-Sweet Heart (cariño) – dijo dirigiéndose al pequeño – I need to speak a few words with Seto. Can you wait for me in the backyard? I promise not make you wait to much. (necesito hablar unas palabras con Seto. ¿Puedes esperarme en el patio trasero? Prometo no hacerte esperar mucho)

-Ok, dad. I won't Start my lunch without you! (Ok, papá. ¡No quiero empezar mi almuerzo sin ti!) – el muchacho se retira al patio dejando a los dos dragones en el living del departamento. Joseph iba a tomar la palabra de la discusión pero nota la mirada de Seto concentrada en algo, siguiendo su curso se acuerda del álbum de fotos.

Sin poder controlarlo, se sonroja levemente.

-¿Aún tienes esas fotos? – dice incrédulo Seto. Son fotografías de sus citas, de sus años como estudiante. De aquellos tiempos– Pensé que no querías recordar nuestra antigua relación, cachorro – Seto sabía que se estaba metiendo con cosas muy privadas y celosamente guardadas por lo visto, ya que apenas hizo mención de ellas Joseph se abalanzó sobre el álbum de fotos. Se maldijo a sí mismo.

-Eso es privado Seto – dijo tratando de ocultar su turbación ante el hecho de que Seto viese sus fotos. No quería que Seto supiese que estaba replanteándose el darle una segunda oportunidad...desde hace casi 4 años –apenas hoy lo encontré, fue un accidente.

Pero Seto no es un genio por nada, y sacando conclusiones, rápidamente dio con el clavo.

-¿Y justo veo la foto de la vez en que lo hicimos en la bañera? – Joseph se sonrojó hasta la punta de los cabellos y lo fulminó con la mirada – ok, ok, no te molesto más.

-No creo que hayas venido a Inglaterra a restregarme eso en la cara –respondió claramente a la defensiva sujetando con fuerza el álbum de fotos -¿a qué has venido? – "el momento de la verdad ha llegado" se dijo Seto. Y tomando aire, irguiendo su 1,85 de estatura y fijando sus azules ojos en los del cachorro soltó lo que tenía atorado por casi una década.

-Perdóname cachorro.- Una ceja incrédula se levantó en la cara del rubio - Sé que no tiene mucho sentido que te lo diga ahora, pero créeme que lo digo en serio. Antes era un mocoso de 17 años que pensaba que él lo era todo. He recapacitado – lo dijo, finalmente y después de meses de cabecearse el asunto.

-...- El silencio es insostenible. Ha dicho demasiado, demasiado. Volvía a ser ese adolescente de 17 años que tenía tantas inseguridades, que volvía a equivocarse, que volvería a quedarse solo.

Joseph está lívido, paralizado por la noticia, tanto que deja que la gravedad deje que haga fuerza sobre él y lo desplome en el sillón del living mientras se cubre la cara con ambas manos, el álbum de fotografías queda en el regazo del rubio. Seto se arrodilla frente a él quedando a igual altura.

-¿Y me lo vienes a decir ahora? – se escucha la voz algo distorsionada por las manos cubriendo la boca del rubio conun tono claramente acusativo - ¿Cuándo enfrento una tramitación de divorcio, con mi hijo en el patio? - cierra con fuerza los ojos - Esto es tan podidamente surrealista.– levanta la mirada y queda con la de Seto - ¿Qué quieres de mí Seto?, me dejaste todo muy claro hace tanto atrás que decidí enterrar todo. Sé sincero y dime¿qué quieres de mí Seto? - Joseph parece un animal salvaje herido, quiere atarcarlo, quiere matarlo si es posible. Quiere rebanarlo en trozos.

No puede.

No alcanza.

No se espera lo que sigue.

Seto acerca demandante su rostro y lo besa dejándolo en blanco. Es un beso muy extraño, no es pasional ni tierno ni mucho menos suave. No era un beso Seto del que hace que su cabeza de vueltas, de que se le olvide la razón y del que le despierta hacer maldades.

Es un beso que grita Perdóname, es un Seto tenso y dubitativo que busca redimirse ante él. Cansado, harto de esperar, harto de mentirse; es un beso tan lento que siente como si siempre sus bocas hubiesen estado juntas. Es un beso que pide disculpas, que se arrepiente de todo lo ocurrido, que dice Volvamos, una vez más. Dame otra oportunidad

Lo piensa mucho y contesta el beso, Seto siente que el cuerpo es de espuma cuando Joseph lo atrae contra sí y lo abraza¿cuántas veces soñó estar en esos brazos otra vez?

Termina el beso de forma súbita, descolocando a ambos del ambiente tan rosa entre ellos, y Joseph sentencia

-Creo que por eso duramos tanto - una sonrisa cansada se asoma por su cara, vuelve su mirada al olvidado álbum de fotografías en su regazo y añade -No te prometo nada Seto, pero te daré una última oportunidad un roce de labios y una caricia hambrienta de ellos es seguida de su advertencia – no me decepciones Seto. Nunca más.

Seto por dentro se erguía de orgullo, el cachorro le había dado otra oportunidad.

Espera repetir las hazañas de las fotografías, testigos mudas de sus encuentros.

O tal vez, mejorarlas.

FIN