Un ángel caído, mi ángel caído

Chapter 10:

Jasper y el médico discutían algo sobre la adicción al trabajo y los prejuicios que eso puede traer. Mi cabeza trabajaba a toda velocidad, intentando encontrar alguna pista sobre quien podría ser ese chico y porque se me hacia conocido. O al menos su voz… ¡BINGO!, eso era… ¡Su voz! No recordaba al chico pues nunca le había visto… Era su voz la que había escuchado en mi sueño…

-discúlpenme.-dije saliendo del pequeño consultorio del médico.

Camine rápido, sin preocuparme en mirar hacia atrás. Llegue a la pequeña sala de espera, agotado como si hubiese corrido una maratón. Eché un vistazo rápido al lugar. Una, dos, tres veces. El muchacho ya no estaba ahí.

-¿señor?-una enfermera preguntó, acercándoseme.- ¿puedo ayudarlo en algo?

-si.-contesté tomando aire.- ¿Dónde está…-me detuve, ni siquiera me sabia su nombre.-…el muchacho que estaba aquí hace unos minutos?-la enfermera me quedo viendo con el seño fruncido.-el chico, moreno… recostado en aquel asiento.-señale el lugar.

-¿Quién? ¿Cuál es su nombre?-preguntó seria, luego de unos segundos.

- No lo sé.-admití, y me arrepentí de haberlo hecho. Ella me miraba con cautela. Como si estuviera debatiéndose entre llamar a seguridad o sedarme ahí mismo.

-Estelle, ¿Por qué no vas a ver qué es lo que está demorando tanto a Jennifer? –Pregunto una joven muchacha, a la que reconocí como Emily, la enfermera que había estado hablándole al muchacho un rato antes..-yo me hago cargo aquí.-La otra enfermera se alejo, rápido. No sin antes darle una mirada de advertencia a su compañera.

-discúlpala, se irrita con facilidad.- comentó poniendo los ojos.- Soy Emily.-me extendió la mano, sonriendo.

-Emmett Cullen.-me presenté, estrechándole la mano.

-Disculpa mi intromisión pero… no pude evitar escucharte.-se disculpo.- ¿conoces a Jake? – preguntó, mirando de soslayo a la silla en la que este había estado dormitando.

-sí, somos viejos amigos.-mentí.- ¿sabes dónde podría estar ahora?- Ella asintió.

-pude convencerlo de ir a su casa, al menos por unas horas.-comentó, con una sonrisa triste.-él y su tío han estado, casi dos meses "viviendo" en este hospital. Si es que no es más.

-¿Por qué?-pregunté nervioso.

-Me temó, que eso es información confidencial del hospital. No puedo decirte mucho más.-se volteó, dos enfermeras nos observaban curiosas.- sígueme.-Obedecí, sin chistar. Caminamos por un corto pasillo, el olor a formol era menos intenso en esta parte del hospital.

-¿Qué fue lo que pasó?-la curiosidad estaba claramente reflejada en mi voz.

-Esa no es mi historia a contar… -¿Entonces por qué me traía aquí?- Deberías preguntárselo a él.

-eso haría, si supiera como contactarlo.-susurre, sonando más duro de lo que me hubiese gustado demostrar. Después de todo ella estaba intentando ayudarme.

-en eso si te puedo ayudar.- sonrió, sacó un lápiz de su delantal y agarro mi mano. Garabateó lo que parecía ser un número telefónico.

-¿un número de teléfono?-pregunté como un retardado.

-sí, es el celular de Jacob. Espero que eso te sirva de algo.-sonrió y regreso el lápiz a su lugar.

-Sí, claro que sirve…gracias.-dije sincero.

-¿puedo pedirte un favor?-preguntó de repente. Haciéndome regresar la mirada hasta ella.

-si…-acepté no muy convencido.

-Intenta convencerlo de tomarse un descanso del hospital. A mí no me escucha y realmente me preocupa.- Su sonrisa era triste nuevamente.

-haré lo que pueda.-Dije. Aunque era una ridiculez, puesto a que el tipo ni siquiera me conocía. Pero ella no tenia por que saberlo.

-bien, debo irme. Fue un placer conocerte Emmett.-se despidió, caminando rápido por otro de los pasillos del viejo hospital.

-¡Emmett! ¡¿Qué diablos?-exclamo Jasper, una vez que regrese a la salita de espera.-Tienes suerte de que el doctor haya tenido que atender a otro paciente, o en este momento estarías siendo internado.

-te dije que no quería venir.-murmure.

-¿por eso saliste corriendo como un loco, y me dejaste plantado hablando con el doctor?-levantó una ceja.

-No… de hecho te agradezco que me hayas traído.- Si no hubiese sido por Jasper, jamás habría imaginado en venir a este lugar.

-¿Por qué? No me digas ¿tienes una cita con alguna hermosa enfermera?-su semblante se relajo, yo puse los ojos.

-No. No tengo tiempo para chicas ahora.-dije mirando el reloj. Se estaba haciendo tarde.- ¿nos vamos?

-¿Qué? No claro que no, vinimos a ver al doctor y no nos vamos hasta que lo hayamos hecho.-con esto, se dejo caer en la silla y me miro invitándome a imitarlo. Yo me limite a bufar. Supongo que no me quedaba de otra. Tendría que hacer mi llamada otro día.

Esperamos al menos una media hora, Jasper no habló nada y yo tampoco lo hice, estaba demasiado interno en mis pensamientos, como para preocuparme de entablar una conversación. Cuando me llamaron, le pedí a mi amigo que me dejara ir solo, este obedeció sin chistar.

-Bien Emmett… ¿puedo preguntar a que se debió esa inesperada salida?-el doctor pregunto, acomodándose los anteojos y ordenando unos papeles sobre su pequeño escritorio.

-eh… Tenía que ir atender una importante llamada.-invente rápido. Fue fácil, después de todo, el creía que yo estaba ahí porque era un obsesionado con el trabajo. Sonreí para mí mismo.

-ya veo… parece que has estado bastante ocupado últimamente.- comentó. Suspire de alivio cuando note que mi mentira había pasado absolutamente desapercibida.

-si…ya sabe, lo de siempre. Hago lo que puedo.- sonreí. Decidí mantenerme en mi papel de "adicto al trabajo".

Luego de una evaluación de quince minutos, el doctor me dejo ir. No sin antes darme un medicamento que podría ayudarme a dormir. El cual agradecí pues últimamente se me estaba haciendo algo difícil conciliar el sueño. El viaje de vuelta a la ciudad fue tranquilo, escuchamos música y Jasper parecía tan sumido en sus propios pensamientos cuanto yo en los míos.

-Entonces…¿no estas enojado?-pregunto cuándo aparque el coche frente a su edificio.

-no… como ya te dije creo que fue bueno haber ido.-comente, enseñándole el frasquito de pastillas en mi mano.

-genial… nos vemos mañana-se despidió.- ¿podrías pasar por mi? Mi moto estará en el taller hasta el sábado.

-no hay problema, nos vemos.

Me encontraba solo en la sala, mirando fijamente mi celular. Decidiéndome entre llamar o no. Las posibilidades de estar equivocado eran altas, increíblemente altas. Estaba basándome en una voz, que escuche en un sueño, ridículo. Pero había algo más, algo que me decía que tenía que saber más de este chico.

Mire mi mano, donde se suponía que el numero estaba anotado, cuando me disponía a guardarlo en la memoria de mi teléfono, note que los últimos dos números estaban borrados, era imposible leer lo que estaba ahí. Mierda. Podría ser cualquiera. Tendría que probar todas esas combinaciones luego. Con rabia, decidí que lo único que podía hacer era irme a la cama y tratar de relajarme.

Cuando el despertador sonó, rayos de sol se filtraban por la ventana. Era el primer día soleado en semanas. Antes de siquiera preguntarme a mí mismo, como es que las cortinas estaban abiertas, la vi parada frente a mí sonriéndome. La luz del sol hacia su cabello brillar resaltando su rostro angelical.

-Buenos días.-dije. La sonrisa de Rosalie se ensanchó.

-hola… ¡vamos levántate ya! Mira lo que preparé.-cantó emocionada. Me estire entes de levantarme de la cama, cuando levante la colcha, mi ángel se sonrojo. Yo llevaba nada más unos pantalones cortos. Tome una camiseta y me la coloque.

-¿Qué preparaste? ¿Una sorpresa?- pregunté de forma infantil mientras Rosalie permanecía de espaldas a mí. Puse los ojos.-no seas ridícula. No es como si me hubieses visto desnudo.

-¿ya estas vestido?-preguntó.

-si… ¿puedes decirme que es lo que me quieres enseñar?- la paciencia no era una virtud que yo poseyera, y la verdad es que las sorpresas siempre me ponían ansioso. Y más una viniendo de mi ángel.

-mm… no.-sonrió juguetona.-metete a la ducha, vístete y luego ven a la sala.-ordenó y yo obedecí.

Hice todo lo que Rosalie me mando, en exactamente ocho minutos. No me preocupe en ocultar mi ansiedad. Cuando llegue a la sala, vi a Rose mirándome divertida en el mostrador de mi cocina americana.

- ansioso ¿no?-preguntó, poniendo los ojos. Yo sonreí.-bien…taratatan…-cantó, haciendo que la tela que cubría un plato volara por los aires. Dejando al descubierto un pastel, que se veía delicioso.

-¿tú hiciste eso?-pregunte sorprendido.

-si ¿Qué opinas?-pregunto, sus ojos brillaban.-no sabía qué hacer mientras dormías.

-no, lo sé… tengo que probarlo para saberlo.- sonreí y ella rió, alegrando aun más mi mañana.

Rosalie cortó un pedazo del pastel, sin tocar nada, hacia que las cosas se deslizaran por el aire. Era una escena bastante extraña de ver. No me acostumbraba a la idea de que Rosalie no fuera real. Porque a pesar de intentar convencerme a mí mismo de ello, para mi ella siempre lo fue, y ahora más que nunca es mi única realidad.

-y bien… ¿Qué tal? ¿Te ha gustado?-preguntó una vez que termine de comer el pedazo de pastel.

-¿Quién está ansioso ahora?-bromee. Ella frunció el seño.-esta delicioso.

-¿lo dices en serio?-se veía nerviosa.

-claro, jamás he comido algo mejor-admití, estaba realmente bueno.-no sabía que cocinaras.

-se hacer muchas cosas.-dijo, y tras eso se sonrojo. Yo levante una ceja y sonreí enseñando mis hoyuelos.-se te hará tarde para el trabajo…-comentó haciendo flotar el plato sucio al lavavajillas.

- Buenos días, Señor Cullen -saludo mi secretaria, tomando un sorbo a su café.

-hola Karen… no me digas señor.-dije, siempre odie las formalidades.- ¿alguna novedad?

-está bien señ-Emmett.-se corrigió-tienes dos reuniones, una conferencia y una pila de documentos para revisar.

-vaya día.-comenté.-gracias a Dios que es viernes. Será mejor que comience lo antes posible, no quiero llevarme trabajo a casa.-con eso me despedí de Karen y entre en mi oficina.

Pase toda la mañana leyendo los documentos, y demore menos de cinco minutos en firmarlos. No me di cuenta de lo tarde que era hasta que escuche a Jasper llamar a la puerta, para preguntarme si saldría a almorzar. Me negué, cuanto antes terminara con el papeleo mejor.

A eso de las cuatro de la tarde, Karen anuncio por el intercomunicador que los socios de la compañía, habían llegado. Por lo que tuve que dejar mi oficina para ir a la que sería mi primera reunión del día, afortunadamente no duró mucho. Al contrario de la conferencia y la reunión que tuve después de esta. Una vez que la reunión hubo acabado, regrese a mi oficina para recoger mis cosas y de fui a casa.

Eran las diez, la noche aun era joven. Aparque el Jeep en el estacionamiento de mi edificio y salí a caminar. Había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que lo hice. Antes acostumbraba a darme una vuelta por la cuadra al menos tres veces a la semana, el barrio en el que yo vivía estaba lleno de bares y restaurantes elegantes. Decidí cenar algo, en un pequeño local, al que solía ir cuando me mude aquí.

Estaba de regreso a casa, cuando creí escuchar un quejido. Miré a mí alrededor, para solo encontrarme con una cajita de cartón, que se veía húmeda y en mal estado, tenía escrito "se regalan cachorros". El quejido que había escuchado, provenía de dentro. Había un pequeño perro, a mí siempre me gustaron los animales, pero nunca quise tener mascotas.

Continúe caminando, pero no podía dejar de pensar en el cachorro, no había caminado ni media cuadra cuando me decidí a volver por él. No sé qué paso por mi cabeza. Pero minutos después me encontraba con un perro en mis brazos subiendo el elevador del edificio en que vivía.

-Bien… quédate aquí.-le hable al perro, una vez que lo deje en el piso de la sala. Pensando en qué diablos haría ahora con un perrito.-vuelvo en un minuto-hable nuevamente, como si esperase que la criatura me entendiera. Fui a mi habitación por unos diarios viejos, no quería tener accidentes de orina en la alfombra de mi sala. Escuché al perrito ladrar o algo a si, por lo que regrese rápidamente.

-shh… calla, vas a despertar a los vecinos.

-¡es precioso!-Rosalie exclamó. Ella estaba sentada en el suelo acariciando la cabeza del animal.- ¿de dónde lo has sacado?

-¿puede verte?-pregunte extrañado, ignorando su pregunta.-puedes tocarlo.

-sí, eso parece.-ella sonrió- ¿y bien?

-oh…lo he encontrado en la calle.-dije, todavía pensando en lo curioso que era que el animal consiguiera verla.

-¿en la calle? ¿Quién puede dejar solo en la calle a un pequeño tan lindo como tú?-pregunto al animal. Al parecer yo no era el único loco aquí.

-¿te gustan los animales?-Si, era una pregunta idiota, pero no sabía que más decir, me había quedado un tanto sorprendido con su contacto con el perro.

-si… me encantan.-los ojos de Rosalie se clavaron en mi, y me sonrió como nunca antes lo había hecho.- ¿vamos a quedárnoslo?-preguntó, pareciendo una niña.

-¿quedárnoslo?-levante una ceja, y estaba bailando por dentro al escuchar su uso del plural.

-¿has tenido alguna vez un perro?-preguntó.

-no, nunca. Alice tuvo una tortuga, pero se escapó. No me preguntes como.-admití, recordando la tortuga de mi hermana. Rosalie rió.

-ok…entonces necesitaras ayuda.- sonrió.- y a mí me encantaría hacerlo.

-bien, entonces es un trato.- le regrese la sonrisa con entusiasmo y el perrito ladró, como si entendiera lo que estábamos hablando.

-¿Cómo le vas a poner?-preguntó mi ángel.

-no he pensado en nada aun ¿Por qué no eliges tú el nombre?-ofrecí.

-no, nada de eso Emmett, el perrito es tuyo, tú debes escoger el nombre.-ordenó riendo.

Luego de minutos de pensar o más bien recordar, que nombre ponerle al perrito. Decidí comentarle mi idea a Rosalie, más que nada para ver su reacción, sería una manera de probar si mi sueño tenia algo que ver con aquel muchacho del hospital.

-¿que tal…Jake?-lancé, el animal ladró y el rostro de Rosalie mudo por completo, la sonrisa había desaparecido, y había sido reemplazada por una mirada triste. Me sentí mal por haber sido el causante de aquel dolor, pero era la única forma de saber si mi teoría estaba cierta. Y a juzgar por su reacción lo estaba. El tal Jake y mi Rose, se conocían.


¿y bien? ¿Les ha gustado?

¿Reviews, y teorías?

Besitos cuídense, lamento haber demorado pero la escuela no me deja respirar. No quiero ni pensar cómo será el año que viene con todo esto de la Universidad, esperemos que pase…

Ya tengo a mi Beta, por lo que el próximo capítulo de Un nuevo sentimiento no va a demorar en salir.

Xoxo

RosalieHaledeCullen