The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.

Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:

Giselle (14) hija de Beth y Daryl

Judith (20)

Federic (15) hijo de Rick y Michonne

Francis (15) hijo de Eugene

Jasper (16) hijo de Tyresse

Horace (19) hijo de Sasha

Charles (19) hijo de Abraham y Rosita

Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn

Carl (32)

"Date una oportunidad de cambiar.

Ni que te murieras por eso"

Jasper

Jasper había ido a la casa de bunny exclusivamente para verla pero había terminado borracho porque por los nervios de declararse había tomado más de lo que podía manejar. Cuando despertó se sentía fumigado, una espantosa araña a la que le habían puesto el peor de los venenos. El sol le irritaba, el ruido le molestaba además de que apestaba a alcohol.

Lo peor había sido que Giselle lo había visto en su peor momento y que para colmo ella había tomado pero solo tenía sed; la humillación no había sido bastante porque Carl le dio la queja a su madre que le castigo con no salir por dos semanas de la casa. Su padre había ido en ese viaje pero estaba seguro de que cuando llegara escucharía el sermón de dos horas sobre lo que se supone que es bueno.

En cuanto a Carl, al parecer la fiesta había servido para que le respetaran más porque había detenido todo, Jasper recordaba ligeramente a Judith besando a Jung pero no estaba seguro por su borrachera. Así durante dos semanas consecutivas paso el resto de las horas con trabajo o leyendo.

A veces se sentía estúpido, sus amigos mayores preferían chicas mayores en lugar de chicas como Giselle pero para Jasper era una niña muy linda y buena; eso no quería decir que no apreciaran su belleza porque Francis, Federic e inclusive el impulsivo Charles habían dicho que les parecía bonita. Por eso Jasper sentía mayor presión ¿Cómo iba a compararse con Charles si él intentaba algo con ella? o Francis, que a pesar de ser su mejor amigo podía interesarse en ella. Ni que decir de Federic que era el más cercano de todos.

Su primo Horace siempre le había dicho que si quería algo debía luchar por conseguirlo, en esto momentos le hacía falta la determinación de Horace. Sus pensamientos fueron cortados por la alarma de su reloj: tenía que ir a su entrenamiento nocturno, era una manera de estar preparado para todos los ambientes.

Horace cogió su hacha y fue a la zona de entrenamiento, ese día había llegado un poco antes que el resto porque ya estaba harto de estar en su casa así que entró en la sala cuando escuchó un azote de algo. Sus oídos se agudizaron para averiguar de qué se trataba por lo que no importó que murmuraran entendía la conversación.

—Ya basta, no quiero tener que lastimarte en serio ¿De acuerdo? — dijo una voz de mujer.

—No debes mentir, decir que Carl es tu novio porque eso le hace daño. Solo dije eso— respondió la voz de Giselle.

De nuevo escuchó el golpe, sin duda esa mujer estaba lastimando a Giselle a pesar de que en su voz se escuchaba la súplica —Por favor niña, solo no te metas en temas de adultos—.

—Adultos o niños, no se debe mentir…— ni siquiera pudo terminar la frase porque volvió a escucharse otro golpe.

Entonces Jasper comenzó a hablar —Déjala en paz, te voy a acusar con Carl—.

Vio la figura esbelta de una mujer caminar para otro lado hasta salir del recinto, Jasper corrió para ver si Giselle se encontraba bien. Entre las sombras no podía saber si tenía moretones y tampoco si estaba asustada — ¿Qué paso bunny, porque te estaba molestando? —.

Giselle negó con la cabeza —Solo estamos conversando—.

Jasper conocía esa tendencia de Giselle de guardarse las cosas —Yo no creo eso, creo que ella te estaba empujando a la pared. No debes tener miedo de ella aunque sea mayor—.

Giselle volvió a negar con la cabeza —Es en serio—.

—Bunny, puedes decirme lo que quieras porque yo te voy a proteger siempre — habló con mucha determinación Jasper, tanta que él se sorprendió pero ya que estaba tan valiente no podía detenerse —Porque tú me gustas—.

Era media luz, no había profesor en ese momento y la chica acaba de ser intimidada. En términos globales Jasper pensó que era la peor declaración de amor que podía existir. Aún entre las sombras se dio cuenta del rostro sorprendido de bunny.

Jasper con el corazón a todo galope se acercó a ella y le dio un beso suave, un pequeño toque de calor entre ellos y con el aliento provocando cosquillas — ¡Que pasa aquí! —.

La voz severa de Carol los hizo saltar a los dos, Jasper se quedó sin voz y bunny aprovechó el momento para escapar de la situación porque sin duda la clase iba a comenzar y no quería verse rodeada de los otros para enterarse de la reciente información.

Judith dio el séptimo suspiro del día, Carl levantó la vista del libro que tenía en las manos para hablarle — ¿Qué? —.

Judith negó con la cabeza, habían sido dos semanas complicadas, ella escuchó los gritos de su hermano por largo rato con resaca, así que había sido el infierno pero además había escapado de Jung durante todo ese tiempo porque no tenía la valentía de enfrentarlo, la había visto en ropa interior y ella había dicho algunas cosas desagradables.

Desde entonces Carl la había vigilado casi las 24 horas al día y con las otras actividades del diario había sido un excelente pretexto para no ver a Jung pero conforme pasaban los días ella simplemente se sentía dolida consigo porque no le gustaba ser cobarde, era frustrante que se sintiera así pero al momento de la verdad daba la vuelta para escapar. De ahí sus constantes suspiros y la ligera desesperación en su hermano.

— ¿Vas a mantener oculto ese problema que tanto te atormenta? —pidió Carl.

—Claro, no es algo que se hablé con los hermanos— contestó ella.

Carl junto las cejas con preocupación — ¿Sabes que yo siempre te voy a apoyar no importa lo que hagas? Puedes contarme lo que quieras y si solo necesitas que alguien te escuche también puedo hacerlo—.

—Estoy embarazada— dijo Judith con seriedad.

Vio cómo su hermano estaba sorprendido, luego confundido y pálido Parecía estar pensando en un discurso cuando ella comenzó a reír, había sido una mala broma pero necesitaba pensar en otra cosa —Te creo hermanito, la verdad es que solo estoy cansada de estar a cargo. Es todo—.

Carl se puso rojo por la evidente molestia pero no dijo nada, si ella quería mantener el secreto bromeando a sus costillas no había nada que la hiciera cambiar de opinión. Eso era algo malo de los Grimes, que eran muy tercos —Puede que bromes pero yo no lo hago: estoy para escucharte—

Judith bajó la cabeza algo avergonzada, en ese momento la puerta se abrió de golpe y apareció Giselle con la cara roja y un poco asustada; los hermanos se levantaron de la silla por si tenían que estar activos.

—Tranquilos, solo corrí muy rápido. He vuelto— dijo Giselle tratando de relajarse.

—Vamos a poner la mesa porque Federic está en su entrenamiento— habló Carl.

—Yo no tengo tanta hambre— se apresuró Giselle — ¿Puedo hablar un momento con Judi? —.

Los hermanos se miraron. Luego de encogerse de hombros Judith siguió por las escaleras a bunny hasta la habitación que les correspondía. Judith cerró la puerta detrás de ella y al voltear se dio cuenta que Giselle estaba saltando en la cama muy nerviosa.

— ¿Qué ocurre bunny? — pidió Judith muy divertida por la escena.

Giselle dejó que su cuerpo cayera en la cama, sujetó una almohada —Jasper me besó—.

Su cara tan roja como una granada se ocultó en la almohada que tenía adelante, Judith no estaba tan extrañada, en su lugar sonrió divertida —Bunny solo relájate—.

Giselle se quitó el obstáculo de la cara — ¿Qué hago? Debe estar todavía borracho porque no puede decirlo en serio —. Con mucha energía se levantó de la cama —Voy a ir a mi casa—.

Judith la atrapó de los hombros —Cálmate, él no estaba borracho porque tomó hace dos semanas. Tampoco lo decía de broma porque yo sabía desde hace un rato lo que sentía por ti así que ahora lo que único que puedes hacer es decidir qué es lo que sientes tú—.

Giselle la abrazó por la cintura — ¿Te dijo algo? — los ojos iluminados de la rubia se encontraron con la castaña que sonrió. No iba a revelarse sus dos enamorados en este momento así que solo asintió.

La niña se hundió en el pecho de su amiga —Yo no quiero besarlo, ni ser su novia ¿Tengo que decirle? —.

Judith movió sus cabellos en una caricia, ella nunca había sido de buenas relaciones porque sus novios no duraban mucho y porque por dos años había estado esperando por un chico que no le había dado muestras de nada. Se imaginaba a Jasper igual que ella: tonta e ilusionada —Tienes que decirle que no lo quieres de la misma forma, mañana. Porque él está depositando sus sentimientos en ti—.

—Porque su corazón prefiere la verdad a que ser lastimado con falsa esperanza— continuó pero algunas lágrimas lograron escapar de sus ojos —Porque aunque se le parta el corazón, va poder seguir adelante y buscar a la persona que le amará—.

Esta vez Giselle levantó la vista y limpió las lágrimas de Judith — ¿Estas bien? —.

Judith asintió, ella no podía ser cobarde más: tenía que dejar las cosas claras con Jung y si bunny podía no había razón por la que ella no. Las dos se acostaron en la cama viéndose frente a la otra con sus sonrisas tímidas. Judith acarició el cabello de Giselle una vez más, a veces en sus sueños recordaba que la madre de bunny hacía eso con ella en una muestra de cariño.

— ¿Sabes? Me gusta una persona. Pero él no va a corresponderme— soltó de pronto Judith.

— ¿Por qué no? Eres la mejor — le respondió Giselle.

Judith suspiró, tal vez no tenía que explicarle todo pero podía abrirse a alguien —Porque él quiere a otra persona, yo sabía eso y le dije que me gustaba. Ahora tengo miedo de que me responda algo que ya sé—.

—Yo también tengo alguien que me gusta— se aventuró Giselle con la cara roja.

— ¡Wow! ¿Quién es? — pidió muy divertida Judith.

—No importa, el punto es que yo sé que no me hará caso nunca pero sé que si lo quiero mucho me encantara verlo feliz. Tú también Judith, puedes ver que sea feliz y eso no significa que no te va a doler pero ten por seguro que no te vas a arrepentir de amarlo, si deseas su felicidad; para que cuando encuentres la persona adecuada tengas la seguridad de que no te estas mintiendo—.

—Muy bien tontorrona ¿De dónde sacaste esa sabiduría? — se burló Judith un tanto sorprendida por esa claridad de emociones.

La niña dio una risita —Tu papá me lo dijo una vez ¿Recuerdas cuando intenté con mis primos hacer una cena para papá y tía Maggie? —.

A Judith volvió ese momento en que los cuatro conspiraron para preparar una cena romántica con velas y cosas por el estilo para Maggie y Daryl. Judith había dirigido todo como recordaba que su padre había hecho una vez para Michonne, ellos habían reído y bailado un poco mientras ella espiaba por las escaleras con una gran sonrisa.

Jung, Conrad y bunny habían hecho cuanto les había ordenado pero Rick había llegado a la casa de Maggie por accidente y los había descubierto. No solo había ordenado quitar todo, sino que también se había quedado con los tres Greens para hablar mientras ella iba a la casa.

—Me acuerdo— contestó.

—Ese día, tu papá nos explicó algo parecido a lo que te estoy diciendo y nos dijo que podíamos provocar un incendio. Supongo que a partir de ahí tío Rick fue un anticitas— rio Giselle.

— ¿Qué es eso de hablar mal de mi padre? — Se mofó Judith —Vas a hacer que me quejé del tuyo—.

Las dos comenzaron a reír para luego quedar dormidas.

Carl pasó sus manos por los cabellos y se rascó la frente. Hace siete días que su padre y Michonne debían llegar pero no tenían noticias de ellos. Él estaba empezando a pensar que algo les había pasado y quería enviar alguien pero era demasiado arriesgado, además ya no podía retrasar la carrera por los suministros.

Pero no quería dejar sola a Judith, su cuello comenzó a dolerle por la tensión: su hermana podía ir en la carrera pero de nuevo no quería dejarla sola. Vio como Federic entró a la casa agotado por el entrenamiento sin que esté le prestara atención porque lo único que quería hacer era dormir.

Carl se quedó en absoluto silencio en la casa, se recargó en la silla mientras decidía ir a su habitación aunque no importaba donde estuviera no iba a dormir. Escuchó el crujir de la madera, siguió el sonido y se encontró con Giselle en las escaleras, la niña le miró un momento antes de hablar —Pensé que ya estabas dormido—.

—Eso mismo digo de ti— respondió Carl.

Ella dio una pequeña sonrisa —Lo estaba— luego caminó hasta quedar a su lado.

Carl esperó alguna otra indicación pero la niña se sentó en la silla más próxima, todo quedó en silencio una vez más y Carl escuchó gruñir el estómago de Giselle, quien se apretó el vientre en un intento por callarlo. El hombre rio —Ok bunny, ya sé porque estas despierta—.

Ella se sonrojó — ¿Puedo comer algo? —.

Carl se incorporó —Comeremos espaguetis—.

Los dos fueron a la cocina, en silencio Carl calentó un poco del espagueti que había preparado Giselle en la mañana, los sirvió en platos antes de volver al comedor

—Estas preocupado — Acusó Giselle, Carl se dio cuenta que tenía el ceño fruncido —Bueno, eso pasa cuando tienes que liderar el lugar—.

—Pues no puedes, todo lo que no se pudo resolver hoy se resuelve mañana— ordenó Giselle apuntando con el dedo.

—Vamos bunny…— ni siquiera pudo terminar la frase porque Giselle había puesto el dedo índice en su frente.

—No puedes— volvió a ordenar con una sonrisa divertida y comenzó a hacer cosquillas en las costillas.

Luego de hacer reír a Carl se sentó en la silla, puso un bocado de espagueti en su boca y Carl estaba tan sorprendido que sus pensamientos negativos desaparecieron. Él comió con calma por momentos vigilando los movimientos de Giselle, había algo en ella que no podía precisar que hacía que él se tranquilizara. Giselle se dio cuenta de eso —Mi padre es igual, ya tengo practica—.

Entonces fue que Carl se dio cuenta, tal vez bunny no era tan niña como él pensaba: había tenido que ser el soporte de su padre, enfrentar no tener una madre y arreglarse algunos problemas por su cuenta. Recordó en ese momento cuando había estado en la cárcel y lo mucho que había crecido en esa época, probablemente no era igual pero en ese momento había adquirido una conciencia diferente de Giselle.

Hola, gracias por leer todos, Julia creo que Judith fue muy dura en su golpe aunque con unos tragos de mas sea demasido cariñosa Jaja. ¿Tension entre Giselle y Carl? no me había dado cuenta aunque este capitulo vaya enterrrando mis palabras jeje.

Y bueno, mi animo se ha disparado por el clima jaja, creo que se ve en este capitulo un poco más grande de lo acostumbrado. Es increible lo que el clima puede hacer. Encantada con que les guste esta historia. Giselle tan huidiza como su papá cuando se trata de sentimientos pero con mayor claridad gracias a Maggie, me pregunto si ella come espaguetis como su papá.