Hola! Uhhh... lamento mucho la demora, se que en mi ultima actualización dije que estaría fuera por dos semanas, pero al final conseguí el trabajo. ¡Yeeey! Así que todo este tiempo he estado dedicada a eso y como estoy en otra ciudad, no tengo compu a mano. Sin mencionar que trabajo todo el día y cuando llego a mi casa es directo a dormir TToTT. Pero bueno, al fin pude conseguirme prestada un netbook y como ya tenía este capítulo bien armado en mi cabeza, se me hizo fácil escribirlo de una vez.


Espero que les guste. Muchas gracias por sus lindos reviews, me alegra que les guste esta historia y lamento no haberlos respondido antes, pero ahora me pongo al día.

A favor de la campaña "Con voz y voto" - Porque agregar a favoritos y no dejar comentario es como manosearme la teta y salir corriendo -

¡Y a nadie le gusta que lo manoseen así! jiji


Naruto y sus personajes no me pertenecen...

Ojo: AU - OoC (trato que sea ligero, pero hay)


EL SIGUIENTE PASO

X

En donde hay confianza, sensaciones cálidas y pensamientos raros

El tiempo parecía haberse congelado en la sala del departamento 117.

Sasuke no se atrevía a moverse, ni siquiera cuando un molesto cosquilleo comenzaba a expandirse a través de la musculatura de sus piernas y espalda. Temía que cualquier movimiento, por más leve que fuera, pudiera sobresaltar a Sakura, quien seguía ocultando la cara en su pecho y aferrándose a su espalda como si su vida dependiera de ello.

El llanto de su amiga menguaba lentamente, pero con cada espasmo que daba, Sasuke se estremecía con ella. El frío que emanaba del cuerpo de Sakura lo traspasaba, su ropa empapada por la lluvia ya había mojado la suya, pero eso no le importaba. Sus brazos se mantenían firmes alrededor del pequeño y gélido cuerpo de Sakura, acunándola del modo más protector que podía y recargando la barbilla sobre su coronilla.

El silencio se había instalado entre los dos y ninguno estaba dispuesto a romperlo, ella porque aun tenía un par de lágrimas que derramar y él porque simplemente no sabía qué decirle. Las palabras nunca habían sido su fuerte, menos las de consuelo y mucho menos si se trataba de su pelirrosa amiga.

Sakura tenía una carta muy variable de llanto, una que iba desde el típico lloriqueo por malas películas románticas hasta el llanto por situaciones terribles y dolorosas. Y el que estaba presenciando ahora era uno de los peores, uno que le desgarraba el alma y que lo hacía querer golpearse a si mismo por no ser capaz de hacer algo para impedirlo.

La última vez que fue testigo de esa categoría de llanto fue hace varios años, cuando Sakura ingenuamente tenía la ilusión de mantener con vida a todos y a cada uno de los pacientes que cayeran en sus manos. Todavía recordaba como sus ojos parecían haber muerto junto a esa chica de quince años a la que no pudo salvar. Fue un momento muy duro para su amiga, un tiempo de recriminaciones y reevaluaciones en torno a su trabajo, pero que finalmente logró dejarle algo y aprendió a ver su vida y su profesión de manera muy diferentes.

Y ahora la escena se repetía otra vez.

Ella nuevamente había golpeado su puerta buscándolo, nuevamente lo escogió para abrirse con él, para soltar todas sus penas y frustraciones.

Y él nuevamente no supo que decirle, solo pudo escucharla, ofrecerle su compañía y su completa atención.

Acomodó un poco la cabeza dejando que ahora su mejilla descansara sobre la coronilla de la chica, cuyo cabello mojado desprendía una fragancia a coco que inundaba sus fosas nasales. Era un aroma muy familiar, conocido y agradable, al igual que la sensación de Sakura entre sus brazos.

En su mente no dejaba de analizar la familiaridad de todo aquello, como resultaba tan natural para él, quien de cierta forma era reacio a todo eso de los abrazos y muestras excesivas de afecto. Pero con Sakura era diferente, nada era forzado, ni analizado en exceso, sus acciones simplemente fluían. Era algo natural, su cuerpo se sentía cómodo y a diferencia de las otras ocasiones en las que había compartido —obligado—un gesto similar con otra persona fuera de su círculo cercano, su mente no se detenía a contar los segundos que faltaban para romper el contacto, su cuerpo tampoco se sentía rígido ni mucho menos incómodo.

Simplemente todo aquello se sentía… bien.

Al cabo de unos minutos Sakura se removió entre sus brazos y apoyó las manos en su pecho para separarse lentamente de él. Sasuke la observó con atención, tratando de ignorar el frío repentino que recorrió su cuerpo al separarse y que nada tenía que ver con su playera ahora húmeda.

Sakura mantenía la cabeza baja, el cabello húmedo pegado a su rostro.

El silencio duró varios minutos hasta que él finalmente decidió romperlo.

—¿Estás bien?

Ella asintió levemente, pero sin levantar la cabeza. De pronto se sentía avergonzada, no solo por presentarse en un estado lamentable, hecha un mar de lágrimas frente a su amigo, sino por todas las cosas que le contó, todos esos pensamientos negativos que habían cruzado su mente en el momento en que tuvo al responsable de aquel accidente bajo sus manos, cuando su lado sensible supero con creces a la parte racional de su cerebro.

¿Qué pensaría Sasuke de ella ahora? ¿La creería un monstruo? En estos momentos se creía uno.

Al ver que no daba señales de responder o siquiera moverse, Sasuke se acercó un poco y con una mano levantó suavemente su mentón para obligarla a mirarlo, sus ojos negros fijos en los verdes de ella.

—Hey, ¿qué pasa?

Sakura se estremeció y desvió la mirada. Sasuke pudo notar un atisbo de vergüenza y temor reflejados en ellos, pero no quiso preguntar nada, esperaría hasta que ella quisiera hablar.

Y un par de minutos pasaron otra vez.

—¿Crees… crees que soy una mala persona? —preguntó ella finalmente, su voz apenas un susurro.

Él ni siquiera se detuvo a pensarlo, la respuesta fue casi automática.

—No.

Ella secó con demasiada fuerza sus ojos usando la manga de su chaqueta empapada y negó con la cabeza, como si no creyera la respuesta de su amigo.

—Yo… de verdad pensaba…

—Todos tenemos pensamientos buenos y malos, Sakura. —la interrumpió, sujetándole la mano para que dejara de intentar arrancarse los ojos y fijando su mirada con la suya. —Esa es la naturaleza de todos los seres humanos, pero es la decisión que tomes referente a esos pensamientos lo que define qué tipo de persona eres.

Sakura parpadeó varias veces y por primera vez en toda la noche una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Una sensación cálida se abrió paso en su interior al reconocer sus propias palabras dichas hace tanto tiempo. No podía creer que él las recordara tan perfectamente.

—¿Lo recuerdas aún? —preguntó conmovida.

—Recuerdo todo lo que dices.

El azabache vio con alivio como la pequeña sonrisa que adornaba el rostro de su amiga crecía mucho más ante aquel comentario. Eso era bueno, Sakura ya estaba más animada, aunque no sabía exactamente por qué. ¿Tal vez por lo que acababa de decirle? ¿Qué recordaba todo lo que ella decía? Al parecer el saber que él recordaba sus palabras aun después de tanto tiempo la había alegrado mucho más que el mensaje en sí.

"Hmm… Extraño"

De hecho no tenía sentido para él, no era gran cosa, nada profundo o motivacional que la ayudara a superar sus penas, solo una verdad que ya él ya había repetido varias veces. Por alguna razón todas las cosas que Sakura le decía se grababan en su mente. O al menos la mayoría, porque su memoria era selectiva y las cátedras sobre asuntos médicos o los cotilleos sobre personas que él no conocía y no le importaban, generalmente las olvidaba al minuto después.

Pero por tonta y banal que fuera aquella afirmación, al parecer había resultado. Sasuke no perdió detalle de la variación en la sonrisa de Sakura, ni del sonrojo que comenzaba a cubrir sus mejillas y que nada tenía que ver con el esfuerzo por el llanto. Ni mucho menos perdió detalle de ese brillo especial que al fin había logrado llegar hasta sus ojos verdes.

Y eso a su vez, provocó que el aire en sus pulmones de pronto se sintiera demasiado caliente y que todo a su alrededor se volviera difuso.

Otra vez esos ojos brujos. ¿Cómo podían ser tan… fascinantes? A veces le molestaba sentirse tan idiotizado por eso, le hacía sentir como un animalito encandilado por las luces de un auto, pero simplemente no podía evitarlo.

Era algo magnético.

—Sasuke…

La suave voz de Sakura llegó como un susurro a sus oídos, demasiado lejano. ¿O tal vez él era quien estaba semi presente? Totalmente absorbido por el campo magnético generado por esas orbes verdes apenas podía escucharla.

—¿Sasuke?

Él tardó en responder.

—No te tortures más. —dijo finalmente y en una acción imposible de frenar, su mirada oscura abandonó por un momento los ojos de Sakura y bajó lentamente hasta su boca, observando el contorno de sus labios rosados por un instante antes de regresar a la fuente de su atracción. —No fue tu culpa, no fallaste a nadie, hiciste todo lo que pudiste por esas personas. Y el mocoso responsable responderá por sus actos tarde o temprano. Tampoco te aflijas por eso.

Sakura quedó en blanco, con el aire atrapado en sus pulmones por varios segundos hasta que recordó que debía exhalar. Sentía el corazón acelerado y las manos comenzaron a sudarle de manera casi inmediata. ¿Lo había imaginado o Sasuke realmente se quedó mirando su boca por un momento?

Desvió la mirada, nerviosa. Ah… ahora sentía un nudo en el estómago, la habitación de pronto se le hizo pequeña y nuevamente estaba demasiado consciente de la poca distancia que los separaba. ¿Por qué no acortarla aun más? ¿Qué pasaría si…?

La idea que cruzó su mente a la velocidad de una bala resultó tan aterradora como atractiva, pero se obligó a desecharla enseguida. No podía hacer eso, se abofeteó mentalmente por siquiera pensarlo. Su cabeza un revoltijo de ideas y pensamientos.

Cuando al fin se atrevió a enfrentar los ojos de carbón de Sasuke, este la miraba fijamente, posiblemente en espera de una respuesta.

Ella solo pudo asentir, aunque siendo sincera apenas escuchó lo último que le dijo.

El pelinegro también asintió, satisfecho al ver que ella entendía.

El silencio se apoderó de la sala otra vez. Tuvo que pasar un buen rato para que Sakura normalizara su respiración y cuando estuvo segura que su voz no temblaría, se atrevió a pronunciar palabra otra vez.

—Lo siento.

Él arqueó una ceja, con ese gesto preguntándole la razón.

—Por todo, por venir a molestarte a esta hora. —respondió con una sonrisa de disculpa. —Sé que no te gustan los lloriqueos.

El Uchiha la miró fijamente y después suspiró. Cierto, no le gustaban, pero…

—Un par de excepciones no me matarán.

Su respuesta debió parecerle divertida, pues Sasuke pudo ver como una pequeña risita escapaba de la boca de su amiga. Naturalmente, al no entender qué era lo gracioso de eso, frunció el ceño.

De pronto fue consciente del sonido lejano de una vibración. Un celular. Era el suyo, alguien estaba llamándolo. ¿En dónde diablos había dejado su teléfono? Cierto, en la cocina.

—Es bueno saberlo. —dijo Sakura con un tinte de diversión en su voz. —Naruto querrá venir a llorar sus penas contigo también.

"Ah, así que eso era"

El Uchiha se estremeció ante la idea de su rubio y escandaloso amigo apareciendo en su puerta, posiblemente pasado de tragos, ahogándose en lágrimas y mocos y con toda la intención de entrar a su casa y desahogarse con él.

Horror.

—No.

Su celular seguía vibrando a lo lejos.

Otra risita por parte de la Haruno, su humor claramente ya había regresado.

—¿Ehh? ¿Y por qué no? Dijiste que un par de excepciones no te matarían.

—Pero solo contigo. —respondió mirándola fijamente, entonces giró su cabeza en dirección hacia la cocina y frunció el ceño. —Tsk, ya vuelvo. —dicho esto se levantó del piso para buscar su odioso aparato que no dejaba de vibrar.

Sakura quedó sola en la sala, con las mejillas y las orejas ardiendo y una expresión idiota en la cara. Sus ojos siguieron la dirección en donde Sasuke había desaparecido para contestar.

"Contrólate" se ordenó internamente, otra vez perdía los estribos por comentarios de ese tipo. Se sentía… feliz, nerviosa y emocionada.

Pero no debería ser para tanto, ellos eran los mejores amigos, era obvio que se tenían la confianza suficiente como para recurrir al otro en casos así. O al menos ella, quien era la llorona y sensible del dúo. No imaginaba a Sasuke buscándola una noche para llorar en su hombro porque algo no le salió bien.

No había que buscar mayores significados, Sasuke hacía "excepciones" porque confiaba en ella, porque era su mejor amiga y la conocía de toda una vida. Él era su primera opción para todo y estaba segura que ella también era la suya. ¿Siempre había sido así? Sí, siempre.

En una relación como la que ellos tenían, cercanías y confianza de ese tipo era normal.

Pero reconocía que sus reacciones no lo eran. Esa simple frase había logrado que su corazón incrementara su frecuencia a niveles taquicárdicos. ¿Estaba enferma? Al parecer sí. De hecho, cada vez estaba más segura de necesitar un electrocardiograma. Apenas regresara a trabajar le pediría a Sasori que le hiciera uno.

La cara de Sasuke, como siempre, no decía mucho. ¿Se daba cuenta acaso del efecto que provocaba en ella ese tipo de comentarios? ¿Si quiera se daba cuenta de lo que decía? ¿Con qué fin lo hacía? ¿Para reafirmar la cercanía entre ambos y lo especial de su relación? ¿O algo más?

"Pero solo contigo"

"¡Arrgh! ¡No pienses tanto, tonta!"

Sakura quería jalarse el cabello. ¿Cómo podía Sasuke mantener esa expresión tan colecta en todo momento? Incluso a pesar de conocerlo de casi toda su vida, le resultaba difícil intentar leer su rostro en ocasiones como estas. Y eso a veces la desesperaba, principalmente porque ella era todo lo contrario, alguien cuyas emociones prácticamente se pintaban en su cara.

Cualquier cosa que la pusiera molesta, feliz o nerviosa, se notaba a leguas. No podía ocultarlo.

Y el hecho que esos profundos y bonitos ojos negros de estuvieran fijos en ella en todo momento no ayudaba mucho.

No ayudaba para nada.

"Rayos…"

- o -

Sasuke terminó de hablar con su hermano y cortó la llamada. Se había encerrado en el baño para hablar con más privacidad, sobre todo porque el entrometido de Itachi quería miles de detalles después de haber escuchado el "Sakura está aquí" que él muy estúpidamente mencionó para justificar su negativa a salir con él e Izumi.

Se golpeó internamente por eso. Por suerte no le preguntó tantas cosas como pensó, pero aun así tendría que soportar su mirada inquisitiva cuando subiera a recoger el libro, si es que se decidía a venir a fin de cuentas.

Pero lo más probable era que no.

Al mirar su reflejo en la superficie del espejo notó su playera mojada. Eso lo hizo fruncir un poco el ceño y dejando su celular sobre la repisa bajo el espejo, salió del cuarto de baño en dirección a la sala.

- o -

Mientras tanto, once pisos más abajo, en el lobby del edificio donde vivía el pequeño Uchiha, el conserje miraba curioso a la pareja que hasta hace un minuto esperaba el ascensor para subir y ahora habían cambiado de dirección para abandonar el edificio.

—Adiós, Suguru-san, que tenga una buena noche.

El conserje se despidió del joven. Lo conocía, era el hermano mayor del chico Uchiha del piso 11. Los despidió con la mano y una sonrisa amigable y entonces regresó a su labor de completar el crucigrama del periódico.

—¿Por qué nos vamos, Itachi? Creí que necesitabas ese libro que Sasuke-chan te prestaría. —Izumi lo miraba confundida.

El aludido volteó hacia ella y le sonrió.

—Sí, pero ahora está ocupado con algo más importante. Por eso tampoco podrá salir con nosotros.

Ella seguía sin comprender, habían hecho todo el viaje hasta el departamento de su cuñado y ahora simplemente se iban.

—Pero ya estamos aquí, ¿no sería bueno al menos subir por el libro?

—Podemos volver mañana, sería un mal momento subir ahora.

—¿Por qué?

Itachi no le respondió, pero algo en su expresión hizo que Izumi suspirara resignada y decidiera no insistir más. Al mirarlo de reojo lo vio sonreír de forma divertida, como un niño cómplice de una travesura.

—Que bueno que llamé antes y no subí directamente, hermanito. Tal vez habríamos interrumpido algo importante y no me lo hubieras perdonado después. —una suave risita escapó de su boca.

—¿De qué hablas?

El pelinegro dio un respingo y miró a la chica junto a él. Diablos. ¿Lo había dicho en voz alta?

—¿Eh? Am… nada, nada. No me hagas caso.

—Estás loco. —se burló Izumi, divertida.

El mayor de los Uchiha sonrió de la misma forma y tomó la mano de la chica, entrelazando sus dedos con los de ella para caminar juntos hacia el estacionamiento donde había aparcado su auto.

- o -

Sakura seguía sentada en el suelo cuando Sasuke regresó y se agachó frente a ella. Su corazón aun no recuperaba el ritmo normal y no se atrevió a levantar la vista cuando él la llamó.

—Sakura. —repitió él.

Ella se mantuvo igual. No se sentía capaz de enfrentar la mirada oscura de su amigo, sin mencionar que el odioso cosquilleo en sus entrañas no la dejaba tranquila.

—Hey.

Le tomó varios segundos armarse de valor y buscar los ojos negros de Sasuke. Él la miraba fijamente… y entonces sus orbes negros bajaron hasta su pecho.

Y Sakura sintió que le daba un mini infarto.

"¿Q-q-qué pasa? ¿Q-qué estás mirando?"

—Quítate eso.

—¿Eh? —sus orejas se calentaron y cuando el Uchiha extendió el brazo y sus dedos ágiles tomaron el cierre de su chaqueta para comenzar a bajarlo lentamente, el rostro de Sakura enrojeció por completo y estuvo a punto de desmayarse. —¿Q-qué estás haciendo?

—Quítatelo.

—¿P-por qué? —el cierre comenzó a bajar y en contraparte, los latidos de Sakura subían cada vez más. Debajo tenía una camiseta, pero sentía que de alguna forma quedaría desnuda frente a él. Hizo el intento de cubrirse, pero el pelinegro la sujetó de un brazo para evitarlo. —¡S-Sasuke! ¡¿Qué estás haciendo?!

Aquel chillido pareció despertar al chico del mini trance en el que estaba y al fin se percató de la situación en la que estaba; prácticamente desvistiendo a Sakura.

Sus ojos viajaron desde la enrojecida cara de su amiga hasta el ligero escote que la ajustada camiseta le entregaba y permaneció ahí por un par de segundos. El rubor que apareció en sus mejillas duró tan poco que Sakura no alcanzó a notarlo, o al menos eso esperaba.

—Tu ropa está mojada, quítatela o enfermarás. —dijo como si nada mientras se ponía de pie para poner distancia.

—Pudiste decírmelo así, ¿no crees? —le reclamó ella, todavía con la cara roja y el corazón acelerado. ¿Qué rayos fue todo eso? Sasuke casi la mata de un infarto.

El Uchiha solo le repitió que se cambiara, usando ese tono que no aceptaba negativas.

—No tengo ropa de cambio, mi bolso se mojó con la lluvia.

Sasuke recogió el bolso de su amiga que había quedado tirado a un lado de la puerta junto al libro que pensaba entregarle a su hermano. En efecto, estaba empapado.

—Pondré a secar tus cosas. Puedes tomar una ducha mientras.

Sakura lo pensó por uno segundos y luego asintió. Se quitó la chaqueta empapada y se la entregó a su amigo para después dirigirse al baño.

Cuando su silueta despareció de la sala, Sasuke exhaló profundamente.

"Carajo."

- o -

—¡Sasuke, tu teléfono está sonando!

El Uchiha, quien buscaba alguna prenda para prestarle, escuchó el aviso proveniente desde el baño, pero no le prestó atención. Su teléfono estaba ahí dentro y su amiga seguía bañándose, no podía simplemente entrar. ¿O sí?

—¡Sasuke!

—Ya te oí. —gruñó. —No importa, devolveré el llamado después.

—¡Ah, ya cortaron!

Sasuke negó con la cabeza y se concentró en su labor, buscar algo en sus cajones que le quedara a la pelirrosa hasta que su ropa se secara. Por suerte su ropa interior al ser más delicada y de tela más fina ya se había secado o tendría que quedarse sin nada, aunque de tal vez él podría prestarle un par de boxers. Tenía muchos que aun estaban en su envoltorio, o tal vez lo mejor sería que Sakura dejara un cambio de ropa interior en su casa, para futuras ocasiones. Tal vez debería dejar apartado un cajón para sus cosas, porque pensándolo bien, su ropa interior masculina y sobria no se vería bien junto a las delicadas pantaletas o esos brasieres de encaje.

Sacudió su cabeza y frunció el ceño, molesto consigo mismo al darse cuenta que había pasado demasiado tiempo pensando en la ropa interior de Sakura y se obligó a continuar con su tarea. Escogió un pantalón de pijama gris que ya le quedaba un poco corto y esa playera con el estampado de la banda musical que le había visto usar la vez en que estuvo enfermo y ella se quedó a cuidarlo.

Tenía que reconocer que le quedaba bien.

De hecho…

—¡Sasuke, te llaman otra vez!

"Demonios" gruñó internamente ante la insistencia ultrasónica de Sakura.

—No sé si te diste cuenta, pero estoy fuera del baño en este momento. —le contestó molesto, frunciendo levemente el ceño. —Deja que suene.

¿Qué no se daba cuenta que si no entraba era porque ella estaba ahí? Es cierto que en ocasiones pasadas había ocurrido lo mismo y él no tenía problemas en entrar a recuperar su teléfono o lo que fuera que necesitara, pero… ahora sería un poco raro. Y él no quería que lo fuera, pero…

—¡Puede ser importante, ven a contestar de una vez!

Sakura gritó eso y luego permaneció en silencio, sintiéndose alterada por alguna razón. Normalmente eso sería algo que harían sin tanto escándalo, ya había ocurrido varias veces, Sasuke solo diría "voy a entrar", abriría la puerta, tomaría su teléfono y saldría de ahí, sin mayor escándalo. O tal vez se quedara a contestar ahí mismo como cuando dejaba su aparato conectado al cargador del baño.

Y ella seguiría en lo suyo sin ningún problema, sin siquiera preocuparse por la mampara de que los separaba. La cabina de la ducha era de vidrio y una sección transversal era de vidrio esmerilado, con el diámetro preciso como para cubrir las partes más privadas de sus ocupantes. Y anexado a eso, el vapor por el agua caliente formaba una segunda cortina que lograba un bloqueo casi completo de la visual hacia el otro lado.

En resumen, Sakura o quien sea que ocupara la ducha, estaba completamente cubierto.

Pero ahora eso no la dejaba tranquila. La sola idea de tener a Sasuke ahí, a un par de metros de ella, desnuda y mojada, provocó que un temblor recorriera sus piernas.

—¡No, e-espera, saldré en un minuto!

Pero Sasuke ya había entrado.

Sakura tuvo que ahogar un chillido y aun sabiendo que no podía verla, cubrió sus pechos con sus brazos y cruzó las piernas en un fallido intento por ocultar su desnudez.

El Uchiha tomó su aparato y presionó el botón de desbloqueo, pero estaba más preocupado por lo que su visión periférica alcanzaba a percibir que por la lista de llamadas perdidas.

"Ya, lárgate de una vez" se ordenaba, pero su cuerpo no obedecía.

Por su parte Sakura estaba pegada contra la pared de cerámicas negras. El agua todavía caía sobre ella, temía que si cerraba la llave el ruido de sus latidos acelerados serían perfectamente audibles para él.

—¿S-Sasuke?

Silencio por unos momentos.

—¿Sasuke?

—Aquí estoy. —fingió concentrarse en su teléfono, pero su cabeza había girado un par de grados en dirección a la ducha.

—Am… ¿todo bien? ¿P-pasa algo?

"Tú dime"

—No.

—Ah.

Silencio otra vez.

—Sakura…

A través de la visión borrosa que entregaba la mampara empañada, Sakura pudo ver un manchón negro que se acercaba a ella.

"¿Q-q-qué… qué…?

Si era posible, se apegó aun más a la pared, tratando de fundirse con las cerámicas mojadas. ¿Qué diablos estaba pasando? Veía a Sasuke, o más bien, el manchón oscuro que se supone era el Uchiha, avanzar lentamente hacia ella. ¿Qué haría? ¿Qué pretendía? ¿Abriría la mampara y….?

Ah, otro fallo en su corazón.

La cabeza le daba vueltas, las piernas le temblaban violentamente, su cara estaba roja y caliente y una mezcla de expectación y excitación, algo que internamente se reprochaba por sentir, comenzaba a apoderarse de ella.

Cuando Sasuke llegó frente a la ducha, Sakura ya casi lo veía abrir la mampara y aun no sabía si saltar sobre él entregándose a ese deseo repentino o si lanzarle una botella de shampoo a la cara para mantenerlo alejado.

—Sakura.

Ella se estremeció ante su voz que a sus oídos fue un par de octavas más grave de lo usual y cerró los ojos, en espera de lo que fuera a ocurrir.

Claro que no esperaba que una toalla cayera sobre su cabeza.

—Sal de una vez o te arrugarás.

Fue lo último que escuchó antes que la puerta del baño se cerrara y la presencia de Sasuke desapareciera del lugar.

—¿Eh?

La chica abrió los ojos, la puerta de vidrio de la ducha seguía cerrada, Sasuke le había lanzado la toalla blanca desde el otro lado.

Un calor todavía más intenso se concentró en su cara y Sakura deseó darse de golpes contra la pared.

¿En qué diablos estaba pensando?

"¡¿Qué carajos te pasa, Sakura?!" se reprochó a si misma, demasiado alterada por la fantasía erótica que su mente había creado. ¿Qué esperaba? ¿Qué Sasuke abriera la puerta y se metiera con ella en la ducha, apresándola contra la pared? ¿Qué su ropa mojada raspara su piel desnuda mientras…?

—¡Aaaah! ¡Basta ya! —gritó, dándose un par de golpecitos en las mejillas. ¡Ella no era así! Y no con Sasuke. ¡Era su mejor amigo, maldita sea! Toda la culpa la tenía ese libro raro que Ino le prestó.

Sí, eso era.

Era culpa del libro y de su estúpida idea de decirle que entrara a contestar el jodido teléfono. Si no era algo importante, juró que le arrebataría esa cosa de las manos y lo arrojaría por el balcón.

Dejó la toalla colgada en el perchero y abrió la llave del agua otra vez, pero esta vez utilizando solo la manilla con el pequeño adorno azul.

Necesitaba una ducha fría.

- o -

"¡¿Qué carajos te pasa, Uchiha?!" se gruñía Sasuke a su vez, sentado en una de las sillas que tenía en el balcón. El frío aire nocturno le revolvía el cabello y le daba un poco de la calma que necesitaba.

Otra vez se excedía y solo por intervención divina había logrado detenerse; esta vez fue la nueva vibración de su teléfono justo cuando él tenía la estúpida idea de abrir la puerta de la ducha.

¿Qué habría pasado? O mejor dicho, ¿qué cosa le habría lanzado Sakura a la cara primero? La botella de shampoo, probablemente, era lo más grande.

Tenía que llamar a Naruto y agradecerle, por segunda ocasión lo salvaba de hacer algo estúpido.

Su juicio se había nublado y todo por su brillante idea de querer mantener las cosas tal como antes. ¿Por qué le gustaba tanto tentar las situaciones? Sabía que nada bueno saldría si lo hacía, aunque muchas veces pensara que sí. A veces los sonrojos, las miradas nerviosas y esas variaciones de intensidad en esos odiosos ojos verdes le daban ideas estúpidas, como las de hace un momento.

Cierto, él estaba perdido, pero no había razón para que ella lo supiera. Las cosas —aun con los momentos raros que pasaban entre ellos— tenían que mantenerse normales. No podía permitir que por sus pensamientos de adolescente hormonal, su relación cambiara y terminaran alejándose porque no sabían como lidiar con ello.

De hecho acababa de comprobar que ya era imposible una acción tan simple como compartir el baño mientras el otro se duchaba y que demostraba la completa confianza que se tenían.

Ya era una cosa perdida. No podía permitir que se sumaran más a la lista.

Su celular volvió a vibrar, esta vez mostrando la fotografía de Kurotsuchi. Soltando un profundo suspiro, como si llevara muchos años a cuestas, contestó la llamada. Después de escuchar a su interlocutora por unos segundos, negó la invitación con la misma frase que había utilizado con su hermano y con Naruto.

—No puedo, Sakura está aquí.

Y esa era razón suficiente.

- o -

Al cabo de un largo, largo rato Sakura apareció en la sala, vistiendo la ropa de Sasuke y con el cabello completamente seco, amarrado en un moño descuidado.

El pelinegro fingió no prestarle demasiada atención a su ropa enfundando el cuerpo de Sakura y se concentró en terminar de acomodar la comida sobre la mesita de centro, había comida china, papas fritas y otras cosas chatarra, las favoritas de Sakura y tenía que reconocer que de él también. El televisor mostraba una película en Netflix lista para ser reproducida. No sabía cual era, pero era una de la que la pelirrosa había hablado hace algunos días.

Ella se sentó en el sillón y frotó sus manos para entrar en calor. La ducha fría había servido para despejar su cabeza, pero sus manos y pies seguían sin recuperar una temperatura normal.

—Supuse que tendrías hambre.

Ella asintió y sonrió, sentándose ahora en el suelo para quedar más cerca, él la imitó y los dos apoyaron la espalda contra el sofá negro.

El ambiente se sentía relajado, como si nada hubiera pasado antes y Sasuke se permitió respirar tranquilo, tal vez ella ni siquiera se dio cuenta. Con ese pensamiento, separó los palillos y luego tomó su vaso para beber un poco de su cerveza. Necesitaba un poco de alcohol en su sistema.

Sakura lo imitó y tomó una botella para verterla sobre su vaso.

—Oye, ¿cuándo compraste el secador de pelo?

Pero el alcohol estuvo a punto de escapar graciosamente por la boca de Sasuke si no fuera por el increíble control que profesaba el pelinegro. La tos repentina que lo ahogó fue casi perfectamente disimulada y solo un ligero tic en sus ojos acusaba el nerviosismo que lo invadió ante aquella pregunta.

Sakura terminó de beber un trago y volteó a verlo, esperando una respuesta.

—Am, hace un par de días. —con los palillos tomó un poco de la comida frente a él y la llevó hasta su boca, cerrando los ojos para disfrutar lentamente el bocado.

—¿Y por qué decidiste comprar uno?

—¿Importa?

Ella arrugó un poco la nariz.

—Mmm… sí. Recuerdo haberte escuchado decir que los hombres no necesitaban esas cosas. —una sonrisa divertida ahora adornaba su cara. —¿Qué te hizo cambiar de opinión?

"Diablos"

—Varias cosas. —bebió de su vaso otra vez.

Sakura lo miraba de una manera extraña, su sonrisa era parecida a la de un niño al que le dan el juguete por el que tanto insistió. Era obvio que esperaba una respuesta más completa.

Él suspiró.

—Nada del otro mundo, Sakura. Ya es invierno y no es saludable salir con el pelo húmedo por las mañanas. ¿Recuerdas que alguien siempre lo dice?

El Uchiha entrecerró los ojos y la observó con atención, un brillo travieso iluminaba sus ojos y una sonrisa de ilusión y emoción contenida marcaba su rostro. ¿Qué tanto estaría pensando?

—Bueno, ese alguien tiene razón. —soltó una pequeña risita y entonces pasó una mano por ese suave y lustroso cabello negro que tanto le gustaba. Sasuke frunció el ceño, no le gustaba que le acariciaran la cabeza como si fuera un niño o un cachorro. —Pero no intentes hacerte un nuevo look, me gusta tu pelo así alborotado. —alejó su mano y aunque sentía que sus mejillas comenzaban a calentarse, decidió tomar sus palillos y concentrarse en comer.

Los ojos negros de Sasuke nuevamente no perdieron detalle de los cambios de expresión que aparecían en su rostro. Y algunos de ellos solo lograban confundirlo. Suspiró discretamente y decidió dejar de pensar tanto y concentrarse en comer.

Sakura entonces tomó el control y la película comenzó.

Y para su mala suerte, la dichosa película de acción comenzaba con una escena romántica y ligeramente subida de tono de los dos protagonistas en un exageradamente grande cuarto de baño medieval; el tipo bañándose y ella proclamándole amor eterno y luego lanzándose sobre él en la tina.

"Maldición" pensaron ambos.

- o -

La película terminó y en rostro de ambos se adivinaban expresiones ligeramente perturbadas. En opinión del chico, el film entraba en la categoría de las diez peores películas de acción que han visto juntos.

Y eso ya era bastante.

—Tsk.

—Vaya, hemos perdido tres horas de nuestras vidas. —comentó Sakura, estirándose perezosamente.

Sasuke solo asintió, ni siquiera se le ocurría qué decir como para calificar a esa cosa. Aunque debió verlo venir, la mezcla de universos medievales mágicos, extraterrestres y viajes espaciales simplemente no combinaban.

Tal vez debieron haber ido a lo seguro y ver algo repetido. O tal vez la de ese shinigami de pelo naranja que acababan de estrenar. El tráiler al menos se veía bueno.

—Esta entra en nuestro ranking de las diez peores películas. —dijo ella al fin y entonces volteó a verlo, una sonrisa de disculpa. —Lo siento, hubiera sido mejor ver la de ese shinigami de pelo naranja que dijiste.

Él volteó a verla, un poco sorprendido porque fuera la manifestación vocal de sus propios pensamientos. Aunque pensándolo bien, eso pasaba a menudo. Parpadeó varias veces y una pequeña sonrisa apareció en su cara, esas que Naruto calificaba como "fea mueca" y que Sakura rebatía diciendo que se le veían bien.

—En compensación veremos un par de capítulos de la serie esa de ninjas que tanto te gusta.

La mente del Uchiha comenzó a divagar otra vez. ¿Había alguien que conociera sus gustos mejor que ella? ¿Bueno, aparte de su hermano y tal vez, muy, pero muy tal vez… Naruto? No, nadie. ¿Con quién más podría divertirse con algo tan tonto como crear un ranking de las diez peores películas de acción? ¿Con quién más podía comer tan a gusto la comida del sencillo y un poco insalubre restaurant de la viejita china que vivía en la calle frente a su edificio? A Itachi le daría dolor de estómago, Kurotsuchi ni siquiera se lo pensaría y Naruto alegaría pero porque preferiría el ramen de otro puesto aun más insalubre. ¿Con quién más podía ser simplemente él? Sin tener que explicar el motivo de su genio eternamente corto, o por qué le molestaban las cosas que le molestaban. ¿Alguien que entendiera lo que pasaba por su cabeza o al menos tuviera una idea muy clara?

¿Con quien podía simplemente… ser feliz?

Solo ella.

Sakura.

La hermosa, dulce, sensible, perseverante, terriblemente irritable, explosiva, chillona, dramática y sospechosamente fuerte Sakura Haruno.

La "fea mueca" se hizo más grande, Sasuke con los ojos cerrados dejando que creciera hasta alcanzar una sonrisa casi completa. Sus hombros comenzaron a moverse lentamente, como si hubiera recordado algo sumamente gracioso.

Sakura abrió los ojos, sorprendida, maravillada y… un poco asustada por ver a su amigo sonriendo sin motivo. ¡Rayos, ¿estaba riendo?! Sus ojos se abrieron aun más y se acercó para mirarlo más de cerca. Eso era algo que no pasaba todos los días. ¿En dónde había dejado su celular? ¡Tenía que tomarle una foto!

El cosquilleo en su estómago apareció otra vez y no pudo evitar sonreír al ver a su amigo de esa manera. ¿Qué estaría pensando o recordando? Algo sumamente divertido, al parecer. Ojalá lo recordara más a menudo, Sasuke tenía una hermosa sonrisa, una que era casi inexistente para la mayoría del mundo.

Y ella se consideraba afortunada por ser una de las pocas personas que han sido capaz de ver una sonrisa auténtica, de esas cuando está muy, pero muy feliz.

—¿Oye, qué tienes? —le preguntó riendo. Era contagioso.

Él entonces pareció percatarse de lo que hacía y sacudió su cabeza, regresando a su leve sonrisa ladeada, esa que aun así hacía que las entrañas de Sakura se removieran.

—Nada, solo… No, nada.

Ella hizo un mohín.

—¿Qué pasó? Dime.

—No es nada, Sakura.

—La gente no ríe por nada.

—Mmm… entonces es algo.

—¿Y?

—¿Y qué?

—¿Qué es?

—No dije que te diría.

Los ojos verdes de Sakura se abrieron de par en par, sintiéndose traicionada. ¿Por qué rayos no le contaba? Hizo un puchero con los labios y se acercó a un más a él, mirándolo de manera suplicante.

—No hagas eso.

—Sí, ya sé, ya sé. Eso solo funcionaba cuando éramos niños. —agitó una mano para restarle importancia y volteó a ver la televisión. Si no quería contarle nada, no importa, pero que ni pensara que ahora verían esa serie de ninjas.

"Sigue funcionando" pensó el pelinegro, levantando la vista para mirar el techo.

Sakura seguía buscando algo entretenido que ver en Netflix hasta que al fin se dio por vencida y decidió poner la famosa serie esa.

El capítulo mostraba una pelea entre los protagonistas y un hombre raro y pervertido en medio de un bosque tenebroso, pero la pelirrosa perdió la consciencia poco después que el tipo de sexo indefinido mordiera el cuello de uno de los chicos.

Sasuke sintió la cabeza de su amiga recargarse contra su hombro y acomodarse un poco a su lado.

Y a él no le molestó.

Volteó a verla y una pequeña sonrisa apareció en su cara al ver el rostro dormido de Sakura, tan relajado y sereno. Le acomodó un poco el cabello con la mano y simplemente la dejó descansar ahí, junto a él.

Ya después la llevaría a la habitación.

La noche había transcurrido entre varios eventos raros, varios de ellos que lo confundían demasiado, pero al menos estaba seguro de tres cosas.

Primero, la comida insalubre de la viejita china era la mejor.

Segundo, la elección de películas de Sakura siempre era horrible.

Tercero, tenía que hablar de una vez por todas con cierta persona de pelo negro.


chan chan! Seguimos cocinando a fuego lento a esos dos, pero al menos ya se están dando cuenta de las cosas. Sakura incluso ya tiene pensamientos levemente pervertidos, jajaj.

Felicidades a las que acertaron con lo del secador de pelo. Eso era lo que Sasuke miraba en la vitrina del centro comercial en el capítulo anterior.

¿Y quién será la persona que menciona Sasukito al final? Hohoho... Leo sus teorías :P

Bueno, espero que les haya gustado y si Jasshin-sama quiere, estaré actualizando el próximo fin de semana.

Matta ;)

Pd: Envienme buenas vibras para que la inspiración no me abandone y pueda aprovechar que tengo esta compu hasta la otra semana.