9no Capitulo

Una mañana lluviosa como muchas de las que son comunes cerca de las regiones nortes de los estados unidos. Corría el año de 1948 y yo no cabía en mi emoción. Hoy era el día lo sabía. Mi padre también lo sabía porque mi madre se lo había dicho, pero para el resto era una sorpresa, de la cual no tenían ni idea.

Ángel y regresamos hoy a casa, estamos en Londres, por un mes, como sabíamos que la tía Alice no podía verme al principio que nací, solo con el tiempo y la costumbre podía ver alrededor de mí, entonces lo más prudente era que yo me alejara un poco, y también era una forma de relajar un poco a Ángel, quien ha estado extraño desde un tiempo, el realmente lo necesitaba.

Recuerdo aquella vez en la que mis tíos Emmet y Rosalie habían salido de compras. Necesitaban la comida suficiente para Ángel, y aparte Rosalie quería comprarle ropa, ya que él estaba a semanas de cumplir sus 16 años.

Yo venía bajando las escaleras en busca de unas partituras que mi padre había dejado en el piano, pero me sorprendí al ver que Ángel estaba con las piernas recogidas, completamente solo, viendo sin ver a través de la ventana. Mi madre que también venia entrando se acercó a él con cautela, esperando no espantarlo de ningún modo.

-Tía… - murmuro, y mi madre sonrió. Ángel era muy perceptivo, era capaz de escucharnos a pesar de que tuviera cuidado de no hacer sonidos. Supongo que esa era su ventaja al haber crecido entre vampiros.

-No quería sorprenderte, pero sin embargo eres tu quien me sorprende – dijo mama con una sonrisa, mientras se acomodaba en el sillón que estaba frente a él.

Se volteo cuidadosamente hacia mi madre, yo me quede donde estaba, sabía que mi madre sabía que estaba ahí, pero Ángel no, así que me quede a escuchar, cuando vi que miraba a mama con esos ojos azules que parecían tristes. La sonrisa que temblaba por aparecer en sus labios no era feliz, y me estremecí ante el pensamiento de que algo malo le ocurría. Yo adoro a mi pequeño primo.

-¿Qué ocurre? –pregunto mama, pero él no me contesto, muy al contrario se quedó en su posición. Solo entonces me di cuenta de que el no observaba lo que había a través de la ventana. Al contrario él estaba mirando detenidamente su reflejo, estudiando sus facciones, algo muy de tía Rose.

-Me parezco a mi madre… ¿verdad? - pregunto

-Claro… eres tan guapo como Rosalie – dijo mama con un tono alegre, esperando que eso le quitara un poco la tensión al cuerpo, pero eso no ocurrió. Al contrario observe como apretaba los labios, y parecía molesto.

-Te molesta parecerte a tu madre… - soltó mama y él se volteo a verla de golpe. Negó enérgicamente.

-No es eso… mi madre es hermosa - dijo seguro de sus palabras - solo me pregunto si ella es feliz… si… sí.

-Ángel siento que no me quieres decir algo… ¿Qué pasa? ¿Qué te han dicho? – pregunto ella, y él se puso de pie. Sonrió levemente hacia ella, yo me escabullí como un fantasma, puesto que sabía lo que haría, entonces lo escuche subir las escaleras, poco tiempo después escuche el leve golpe de la puerta de su habitación cerrándose.

Luego de eso salí, hacía mucho que mi cuerpo había alcanzado la madurez y la apariencia de una mujer de diecisiete años. Me quede mirando a mi madre, segura de que estaba tan preocupada como yo.

Fue entonces que decidimos enviarlo por todo un mes a Londres, yo me ofrecí acompañarlo, y así dejarle la vista libre a tía Alice para que nos encontraran. Lo que queríamos era que descansara, que la pasara bien, que Ang se tranquilizara. Porque hasta tía Rosalie se había dado cuenta de que algo malo le ocurría.

Londres, estuvo bien, aunque sin familia es un poco deprimente, y sobre todo la actitud de Ángel, realmente estaba preocupada por él, estaba peor que antes de irnos, más encerrado, demacrado, sus facciones se habían vuelto frías, respondía lo que le preguntaba, pero solo con monosílabos y constantemente se encerraba en sí mismo, cuando le preguntaba que le pasaba, simplemente decía nada y no hablaba más, estaba loca por regresar a casa, quizás sus padres podrían ayudarle, aunque francamente lo dudaba. Salí a cazar varias veces a un bosque que me encanto y esperaba poder volver con mis padres y toda la familia.

El vuelo fue tedioso y aburrido, Ángel estuvo todo el vuelo durmiendo o fingiendo estarlo, así que decidí no molestarlo haciendo preguntas que sabía no me respondería.

Una vez llegamos, fuimos por nuestras maletas, en la salida quienes nos esperaban eran tía Rose y tío Emmet, yo los abrace y les dije que los había extrañado a todos.

Ángel con sus facciones duras y frías, simplemente echo a caminar hacia el parqueo, mis tíos me miraron buscando una explicación, yo les tome las manos a cada uno de ellos y les dije con mi don: Ha estado así desde que nos fuimos hace un mes, casi no hablo conmigo, y cuando le preguntaba, solo decía que no pasaba nada y me ignoraba todo el tiempo.

Ellos miraron preocupados a su hijo, y caminamos detrás de él, me dio mucha lastima tía Rose, lucia como si quisiera llorar. El trayecto a casa fue totalmente en silencio, al principio tío Emmet y tía Rose preguntaron a Ángel como estaba y el dio un frio y cortante bien. Luego de eso nadie más hablo, cuando llegamos a casa, baje rápidamente, gritando sin poder contenerme:

-¡Llegamos! – que se escuchó en toda la casa, y en menos de una respiración me lance a los brazos mi madre con una sonrisa radiante. Para luego besar ambas mejillas de mi padre y abrazarlo, básicamente sentándome en sus piernas - ¡los extrañe!... Londres sin ustedes no es lo mismo…

Entonces repare en los invitados, o más bien los miembros faltantes de nuestra familia.

-¡Tía Alice! ¡Tío Jasper! - grite antes de lanzarme a saludarlos. Las risas no tardaron en hacerse escuchar, pero entonces me di la vuelta y vi como Ángel no venía hacia nosotros. Paso por el salón con la mirada perdida, su rostro frio.

Me gire a ver a la abuela Esme, y luego a tía Rosalie y mi madre, las cuatro nos habíamos dado cuenta, algo muy malo le estaba pasando a mi primo. Y sabía que él no nos dejaría acercáramos.

Y mis sospechas eran ciertas. Mientras más pasaba el tiempo él se alejaba más y más de nosotros, veía como tía Alice aun sin llevar mucho tiempo con él, ya lo veía con la mayor de las angustias. El poder de tío Jasper debes en cuando nos permitía saber que algo muy fuerte lo estaba carcomiendo por dentro.

Tía Rosalie intentaba alegrarlo junto con tío Emmet, pero él no se interesaba. Se alejaba de ellos, parecía estar avergonzado, o confundido. No sabía lo que le ocurría, nadie en la casa lo sabía y eso nos causaba malestar.

-Debes haber visto algo… - le reclamo mi madre a mi padre, pero el solo apretó los labios.

-Si lo has hecho… ¿qué le pasa a mi hijo? - inquirió tía Rosalie a mi padre, mientras se acercaba peligrosamente.

-No es mi asunto decirlo… el me lo ha pedido más de una vez en su mente - dijo y supe que estaba triste y contrariado - yo también estoy preocupado por el…

-¡Ah! -Grito tía Rosalie exasperada - ¡Edward si algo le pasa a mi hijo te mato! - Amenazo - ¡se puede enfermar si sigue así! ¡Necesito saber qué es lo que le pasa!

-Todos lo necesitamos y quiero ayudar, pero él está pensando en muchas opciones aunque aún no elige ninguna… - aseguro tía Alice.

-Quiero que vuelva a ser el mismo de antes – pidió tía Rose mientras su expresión se desencajaba.

-Tranquila amor… - pidió tío Emmet mientras le sostenía los hombros.

-¡¿Cómo quieres que esté tranquila?!¡Si mi hijo parece muerto en vida!

-Tía… -susurre débilmente, pero ante la mirada de mi padre no agregue nada más.

-Ustedes son unos falsos… dicen querer a mi hijo… pero sin embargo no me dicen cómo puedo ayudarlo.

-Quiérelo y permanece cerca, hazle saber que lo necesitas… hasta que el decida que quiere decir lo que ocurra, debes permanecer con el - dijo papa, seguro de sus palabras.

Ángel era como el pequeñito de la casa, a pesar de tener 16 años sabíamos que él era el que más debía ser protegido, por su condición humana, y por lo sensible y perceptivo que siempre había sido. Y el que no nos dejara estar cerca. Era algo que nos destruía a todos, sin excepción.

Pero si había algo de lo que, estaba segura en esta situación con Ángel, y era que no terminaría bien.

Tome la decisión de hablar con él, de una vez por todas, no podíamos seguir sumergidos en este abismo y que él no nos cuente nada.