A la mañana siguiente, Bella fue la primera en despertarse, volteo a uno de sus costados y vio a Edward dormido.

Tenía su cara en completa relajación, y eso le confería un aire angelical. Si cuando estaba despierto parecía una estatua que el mismo Miguel Ángel hubiera esculpido, despierto en verdad parecía perfecto.

Se ve tan hermoso así… desearía poder tocar su rostro, su cabello, sus…

Los pensamientos de Bella empezaron a dirigirse en otra dirección. Se reprendió mentalmente y después se levantó sólo para ir al lado de Edward y sacudirlo gentilmente del hombro.

-Hora de levantarse, Edward- le dijo suavemente a su oído.

-Es muy temprano- se quejó mientras se movía.

Bella estuvo tentada a dejarlo dormir, pero decidió jugar un rato con él.

-¡Dije que es hora de levantarse!- gritó mientras se metía bajo sus sábanas y empezaba a hacerle cosquillas.


En la casa de Edward, Carmen se encontraba desayunando en la punta del comedor.

Estaba un poco preocupada, Jane había llegado de un viaje ayer en la noche, y al estar muy cansada no había preguntado por Edward, pero ella sabía que no tardaría en pregunta por él. Debía de estar preparada con alguna excusa.

Después de unos mitos, Jane apareció vestida en un vestido verde que se le ceñía muy bien a su figura, le dio una sonrisa de saludo a su hija antes de sentarse en la otra punta del comedor.

-¿Edward salió?

-Aún está durmiendo- contestó Carmen calmada, no quería levantar sospechas.

-Dígale que baje- se dirigió Jane al mayordomo, quien se encontraba entre ella y Carmen, pendiente de por si querían alguna otra cosa.

-Déjalo dormir- le dijo Carmen.

El mayordomo, quien también quería mucho a Edward, ayudó a Carmen.

-Anoche estuvo despierto hasta muy tarde con los jóvenes amos del F4- le dijo a Jane.

-Todavía está con esos niños…- susurró con desprecio.

-¿Qué pasa con ellos?- le preguntó su hija- ¿No sabes lo contenta que me hace el saber que Edward tenga tales amigos?

-El heredero del Grupo Vulturi no puede ni necesita amigos- dijo con frialdad-. Por su posición, nadie puede atreverse a estar a la par con él. Debe de tener un corazón frío, de esa manera, si es necesario, puede darle la espalda hasta a su familia. ¿No lo entiendes?

Carmen, enferma con la actitud de su mamá, se levantó de la mesa.

-Prefiero irme a entender eso.

-¿No sabes cuántas veces podemos desayunar juntos al año?

Esa pregunta hizo que Carmen se volviera a sentar en la mesa.

Ella sabía que, a lo mucho, llegaban a desayunar 4 veces al año juntos, pero también sabía que eso no era culpa de ella, eso era culpa de su mamá, por siempre andar trabajando y no importarle nada más que el Grupo Vulturi.

-¿Y eso es culpa de nosotros?- incluyó a Edward.

Jane la miró un momento a los ojos, después se dirigió al mayordomo.

-Tráelo- se refirió a Edward, cuando el mayordomo había dado el primer paso, ella lo detuvo-. Olvídalo, iré yo misma.

Jane se levantó y abandonó el comedor, Carmen se quedó sentada, no quería empeorar las cosas cuando Jane descubriera que Edward no estaba; pero el mayordomo sí la acompaño, era su obligación.

Cuando ella estuvo enfrente de la puerta de Edward tocó.

-¡Edward, tu mamá va a entrar!

Abrió la puerta y entró, camino hasta posicionarse cerca de su cama, pero no había nadie adentro, de hecho, su recámara estaba acomodada de tal manera que no parecía que alguien hubiera dormido ahí.

-¿Dónde está?- le preguntó al mayordomo.

Él no contesto, solo bajo la mirada.

-¡Te estoy preguntado por qué Edward no está aquí!- gritó fuera de sí.


-Ahora haremos una ensalada- le dijo Bella a Edward.

Después de haberlo despertado, desayunado y cambiado, toda la familia de Bella y Edward estaban en la cocina.

Ahora, todos tenían o alguna fruta o verdura en su poder, los cuales cortaban en pequeños cubitos, para después depositarlos en unos recipientes, donde separaban lo que era dulce y lo que era salado.

Al principio, Edward no cortaba muy bien las verduras, pues era la primera vez que lo hacía, sin embargo, después de un rato parecía un profesional. ¡Hasta cortaba al mismo tiempo que hablaba con Seth!

Bella sonrió, estaba feliz de que Edward estuviera compartiendo ese tiempo con ella y su familia.

Cuando todo estuvo picado, fue la hora de agregare nueces, arándanos y aderezos caseros.

Bella agarró una porción de la ensalada con un tenedor.

-Abre- le dijo a Edward.

Él abrió la boca y ella introdujo el tenedor, dándole de comer.

Edward sintió algo cálido en su pecho ante el sencillo gesto de Bella.

-¿Está rico, no?- le preguntó con una sonrisa.

Edward le correspondió la sonrisa, y después le dio un beso en la mejilla, haciéndola sonrojar.

El amor… se ven muy enamorados… Pensó Charlie, quien había visto ese gesto desde un rincón alejado.

Después, toda la familia fue al sauna, separándose en hombres y mujeres, por lo que Edward pasó un tiempo con Charlie y Seth, quienes no hablaron de nada en particular, y aun así todo se sentía tan familiar y cómodo que Edward no pudo evitar sonreír todo el tiempo.

Al terminar, Charlie llevó a su hijo y a Edward a un puesto callejero de hot-dogs.

-Deme dos por persona- pidió al llegar.

Edward vio cómo se los comía, y al principio estaba renuente, pero cuando dio el primer mordisco, sus ojos se iluminaron.

Estaba delicioso.

Cuando se dio cuenta, ya se había terminado sus dos hot-dogs.

-¡Está delicioso!- le dijo a Charlie- ¿Puedo comer más?

-¡Claro! ¡Pide las que quieras!

Seth y Charlie miraron sorprendidos a un muy feliz Edward, después de que Charlie le había dicho que pidiera los que quisiera, Edward había comido más de quince hot-dogs.


Al recordar lo mucho que había vivido ayer, Edward sonreía con todo su corazón.

-¿Qué le pasa?- le preguntó Emmett a Jasper.

Los tres se encontraban en su sótano, pasando el rato.

-¿No será que comió algo raro en casa de Bella?

-Edward- lo llamó Jasper-, ¿en verdad fuiste a casa de Bella ayer?

-¿Alguna vez han hecho una ensalada?- les preguntó, pero ellos no contestaron- ¿No? Entonces, ¿han ido a un sauna público?- tampoco contestaron- No han comido hot-dogs en puesto callejero, ¿verdad? ¿Saben lo que es la vida?- les preguntó antes de levantarse e irse.

-Ahora le tengo más miedo a Bella que a la mamá de Edward- comentó Emmett, extrañado por la actitud de su amigo, parecía… más maduro.


En otro lugar, Bella estaba saliendo de la alberca, cuando se encontró con su amigo.

-¡Jake!

-Parece que hay un montón de cosas molestándote últimamente- le dijo, recordando que ella decía que nadaba cuando estaba frustrada-. ¿Es debido a Edward?

Bella estaba a punto de contestarle, pero empezó a estornudar.

Jacob se acercó un poco más y atrapó un mechón de su cabello mojado entre sus dedos.

-Vas a atrapar un resfriado.

Se quitó el gorro que traía y se lo puso a Bella.

-Gracias. ¡Ya no siento frío!

-¿Puedo darte un consejo? No lo evites. ¿Quién fue la que dijo que era cobarde evitar a una persona?- recordó sus palabras que le había dicho cuando había pasado lo de Leah- No lo evites, dale una oportunidad.

Bella no sabía por qué, pero cuando estaba con Edward, todo parecía marchar muy bien, pero cuando ya no estaba, se llenaba de preocupaciones.

Y Jacob era la única persona en la que confiaba para contarle eso.

-Honestamente, se siente como una carga el ser arrastrada al mundo de Edward.

-No existe el mundo de Edward o el mundo de Bella- la agarró por los hombros y bajo su cabeza a su altura-. Él, al igual que tú, yo y todas las personas, somos del mismo mundo- la soltó y le dijo en tono juguetón-. Si es una carga, puedes arrastrarlo a él al tuyo. ¿No es esa tu especialidad?

Bella sonrió.

Parece que Jacob, al igual que Edward, ve todo o blanco o negro, no existe el gris. Supongo que por eso son amigos.

-Voy a tomar tu consejo. ¡Gracias, Jake! Nos vemos luego- se despidió.


-No sigas haciendo eso- le dijo Emmett a Edward, harto de verlo caminar de un lado a otro-. Solo llámala primero.

-Piénsalo bien- le dijo Jasper, sin estar de acuerdo con Emm-, si la llamas primero te convertirás en su esclavo.

-No voy a llamar- le aseguró-. No voy a hacer nada hasta que ella llame.

-¡Lo estás haciendo bien! Esa es la regla básica de un playboy, se llama "empujar y tirar"

-¿Cómo puedes decir eso mientras ves lo que está haciendo?- lo reprendió Emmett- Síndrome de Bella… debe ser una enfermedad mental.

Edward le iba a contestar, pero su celular sonó.

-Es ella- dijo mientras veía el identificador de llamadas-. Es ella

-Actúa relajado- le aconsejó Jasper.

Edward inhalo antes de contestar.

-¿Hola? ¿Bella? ¿Qué Bella?- preguntó con voz confundida.

-Es un poco exagerado- comentó Emmett mientras enterraba su cara entre sus manos.

-¿Un poco?- preguntó Jazz- Yo diría demasiado

-¡Oh!- exclamó Edward- Ya recuerdo, eres esa Bella. ¿Qué pasa? ¿Crees que estoy libre ahora? Estoy tan ocupado que ni siquiera recordé que no me llamaste por tres días y trece horas.

-Relájate- le dijo Emmett mientras hacía unas señas con sus manos.

-A veces me avergüenza que él sea mi amigo- murmuró Jasper.

-¿Qué? ¿Qué hiciste por mí?- preguntó enojado- ¿Por qué debería ir ahí con un extraño? ¡No voy a ir! Adiós- colgó enfurruñado, después giro a ver a sus amigos con una sonrisa-. ¿Lo vieron? Escucharon que levanté la voz, ¿verdad? Fui yo quien colgó primero.

-¿Por qué te enojaste?- le preguntó Jazz.

-Dijo que deberíamos de ir a una doble cita.

-¿Doble cita?- repitió Emmett- ¿Con quién?

-Podría ser con… ¿Alice?- adivinó Jasper- Parece que Alice es buena teniendo citas.

-¿No vas a ir?- preguntó Jacob, quien se había mantenido en silencio hasta ese momento.

-Las citas son para dos personas. Y… ¡quería que nos viéramos en frente de un puesto de hamburguesas!

-Entonces iré en tu lugar- dijo Jasper.

-¿Qué? ¿Por qué deberías ir?

-Quiero saber qué hacen los pobres en sus citas.

-Sería interesante- apoyó Emmett.

-¡Cállense! Nos vemos en el campo de tiro mañana a las 10.- ordenó antes de irse.


-No va a venir, no le gustó la idea- dijo Bella a su amiga.

El día de la doble cita había llegado, y Alice y Bella se encontraban esperando a sus respectivas parejas.

-¿Y por qué estas esperando?

-¿Quién está esperando? Yo solo estoy esperando porque quiero conocer a tu nuevo novio.

Unos metros a lo lejos, Edward estaba llegando, cuando vio a Bella y a Alice habló fuerte:

-¿Quién es ella? ¿Podría ser Bella?- bromeó.

-¿Edward?

-¡Que coincidencia!

-¿Coincidencia?

Edward avanzó hasta estar enfrente de ella.

-Estaba pasando por aquí y… pasé a saludarte.

-¿En serio?- pregunto con incredulidad- Entonces ya te puedes ir. Yo estoy esperando al novio de Alice.

-¿Por qué estás esperando por el novio de alguien más?- le preguntó molesto.

-Solo vete.

-No pasaba solo para saludarte-dijo Edward con sinceridad, para después preguntar con timidez-. Puedo… ¿puedo quedarme contigo?

-¿Qué?

-¿Piensas que está bien molestar a una pareja que está tratando de tener una cita? Harías mal tercio, así que me quedaré contigo.

-¡Eso suena bien, Bella!- intervino Alice.

-Tengo un mal presentimiento sobre esto- murmuró Bella para sí.

-Pero- dijo Edward después de un rato-, ¿por qué no ha llegado tu novio todavía, Alice? Ya está retrasado por 30 minutos. Qué modales…

Bella le dio un codazo, dándole a entender que se callara.

-Lo siento, voy a tratar de llamarlo.

Lejos de ahí, en un campo de tiro se encontraban los amigos de Edward con sus rifles.

-Perdí dinero y me quedé plantado- dijo Jasper antes de disparar-. Ese Edward no es de ninguna ayuda

-Que frío- dijo Emmett mientras se ajustaba su chaqueta-. Si sabía que el clima iba a estar así hubiéramos ido a jugar squash

-¿Cómo sabías que Edward no iba a venir?- le preguntó Jazz a Jacob.

Jacob se rio, pero no le contesto.

-Te invitaré una bebida caliente con el dinero que gané de la apuesta.

De regreso con la cita, después de casi una hora, James, el novio de Alice, estaba llegando.

-¿Por qué llegas tan tarde?- le preguntó Alice.

Pero James no le contestó, en cambio, saludó a Bella y Edward.

-¡Hola! Mucho gusto en conocerlos, soy James.

-Hola, yo soy Bella, amiga de Alice. Y él es Edward, mi… novio- lo presentó mientras entrelazaba sus dedos con los de él.

-¡Wow! ¡Tu pelo es genial!- exclamó mientras se acercaba a Edward- ¿Con qué estilista vas? Pareciera que un tornado pasó encima de tu cabeza

-¿Qué?- preguntó enojado-

-¡Cariño!- lo reprendió Al.

Bella, al notar que Edward se había enojado, le hizo señas a Alice para que se adelantara con su novio, ella las capto y junto con James, se fue primero

-¿Quién diablos se cree que es?- preguntó Edward enojado- Ni siquiera se disculpó con Alice por llegar tarde, y dijo que un tornado… lo voy a…

-Perdón, Edward- lo interrumpió Bella, apenada-. Deberíamos de irnos.

-No, vamos a tener una cita de pobres una vez- la agarró de la mano y siguió a Alice y su novio

Al primer lugar que fueron fue a una máquina de peluches, donde James y Edward trataban de sacar muñecos para sus novias. Edward nunca había jugado en una, y tal vez por eso no sacó ni un peluche, en cambio, James era todo un experto, y le sacó a Alice más de cinco muñecos.

Bella notó que eso hizo enojar aún más a Edward, por lo que le dio un beso en la mejilla y le susurró un: "Está bien, de todos modos no me gustan los peluches"; eso hizo sentir mejor a Edward, pero seguía enojado con James.

Después, se dirigieron a un restaurante de comida mexicana, el lugar era común y corriente, y vendían desde la comida más tradicional hasta la más extravagante.

-¿Qué es este lugar?- preguntó Edward al entrar.

-¿Es tu primera vez en un restaurante mexicano? ¿Nunca has comido gusanos de maguey?- le preguntó James.

-¿Gusanos?

-Sólo los más valientes los comen- se jactó-. ¿Te da asco?- preguntó al ver su cara- Bella, ¿cómo puedes llevar una relación con un cobarde?

-¿Qué has dicho?- le preguntó, enojado.

-¿Por qué no empezamos a comer?- les preguntó Bella mientras señalando las tostadas, nerviosa.

-No te preocupes Edward- le dijo Alice, señalando la comida-, solo su aspecto es un poco asqueroso, pero saben bien con mucha salsa.

-No creo que pueda comerlos- dijo James con una sonrisa burlona.

-¿Quién dice que no puedo?

Entonces, agarro uno de los gusanos, le puso mucha salsa, y se lo metió a la boca. Mientras se lo comía tenía una mueca en su cara, pero se lo tragó.

-¿Estás bien?- le preguntó su novia.

-¡Claro que estoy bien!

-Yo no creo que estés bien- dijo James.

-Te estoy avisando- dijo Edward, harto, mientras se levantaba de la silla-, ten cuidado con lo que dices. Estoy siendo amable contigo, pero no me provoques más o no me contendré.

-¿Me estás diciendo tonto?- le pregunto molesto- Tú y tu novia van al Colegio Vulturi, ¿no? ¿Cuánto tienen que pagar para asistir?

Edward no quería arruinar su cita con Bella, por lo que salió de ese lugar, no sin antes golpear una silla.

Después de ese episodio, fueron a una pista de hielo, donde finalmente se separaron, quedando Edward y Bella juntos.

El lugar era hermoso, la pista esta al aire libre, y alrededor habían muchos árboles adornados con luces de navidad, y a eso sumándole el hecho de que nevaba ligeramente… era como un lugar mágico, cualquiera que hubiera estado ahí se hubiera enamorado del lugar.

Edward y Bella patinaban tomados de la mano, ya que Bella no sabía patinar muy bien, y Edward no quería que se cayera.

-¡Es hermoso!- exclamó Bella mientras se detenían.

-¿Te gusta?

-Es la primera vez que vengo a un lugar como éste. Es como un cuento de hadas- dijo maravillada.

Bella juntó sus manos mientras las frotaba.

-¿Por qué no usas tus guantes?- le preguntó Edward, viendo sus manos.

-¡Tengo guantes!- contestó mientras metía sus manos a la bolsa de su chamarra, pero estaba vacía, entonces buscó en las bolsas de sus pantalones, pero también estaban vacías- Creo… creo que los olvidé- le dijo con una sonrisa de pena.

Edward se quitó su guante izquierdo, agarró la mano izquierda de Bella y se lo puso, después entrelazó su mano izquierda con la derecha de ella y las metía juntas a la bolsa de su abrigo.

Bella lo vio a los ojos y le sonrió, Edward también le correspondió la sonrisa.

-Vamos juntos la próxima vez- le dijo a Bella.

-¿A dónde?

-A los Campos Elíseos, en París. La vista es más hermosa que aquí, creo que te gustaría el lugar.

Bella asintió con la cabeza, después trató de ponerse de puntillas para darle un pequeño beso en la mejilla, pero en ese momento llegaron Alice y James.

-¿Por qué no les traemos unas tazas de café caliente a las señoritas?- le preguntó James a Edward.

-Yo estoy bien así- dijo Bella.

No quería que él y Edward se fueran juntos, temía que se hicieran algo.

-Vamos- insistió James llevándose a Edward.

A regañadientes Edward aceptó ir, pero cuando salieron llamaron a James por teléfono.

-¡Hola!- contestó- ¿Yo? Estoy en una pista de patinaje.

En la pista de patinaje…

-Lo siento, perdón por la actitud de James.

-No creo que lo haga con malas intenciones- justificó Bella.

-Quizás no haya sido fácil, pero conseguimos nuestro objetivo, ¿verdad?

-¿Objetivo?

-Parece que Edward trata de unirse a nuestra clase social. Estoy muy conmovida con eso- dijo con sinceridad.

-Parece que lo está intentando a su manera.

-Sí… creo que puedes confiar y creer más en él.

Bella sonrió mientras se ruborizaba.

En cierta manera, le apenaba el saber que quería a Edward, y el que él tratara de estar con ella… también la conmovía.

-Pero- dijo cambiando de tema-, ¿por qué tardan tanto? ¿Deberíamos ir a ver?

Alice asintió, y juntas dejaron la pista de patinaje, pero cuando salieron del lugar, se encontraron con mucha gente alrededor de dos personas golpeándose.

-¡Edward!- gritó Bella, reconociendo a una de las personas que se peleaban y corriendo a su lado.

-¡Cariño!- gritó Alice al mismo tiempo que corría.

Edward, al escuchar el grito de Bella, detuvo sus golpes contra James.

-¿Qué estás haciendo?- le preguntó Bella enojada- ¿Por qué lo golpeaste? ¿Qué pasa contigo?

-¿Necesito una razón para golpear a este bastardo? Alice- le dijo mientras volteaba a verla, ella estaba al lado de James, en el piso-, si vas a salir con alguien, escoge bien por lo menos.

Cuando dijo eso, se dio la vuelta y empezó a irse.

-¡No te vayas!- le gritó Bella, deteniéndolo- ¡Pídele perdón! Si te vas, lo nuestro se termina.

Edward ni siquiera volteo, simplemente se fue.

Así que eso es todo, ¿no? Supongo que no estábamos destinados a estar juntos. Al final… no te pude arrastrar a mi mundo.

-¿Cómo fue que sucedió?- le preguntó Alice a James.

-No lo sé- contestó mientras se limpiaba sangre de la cara-. Quería ser su amigo, pero empezó a golpearme sin ninguna razón. Solo tendría que haberme dicho que no quería ser mi amigo.

-Lo siento- le dijo Bella-. Me disculpo en nombre de él.


Habían pasado dos días desde el incidente.

Alice y Bella habían ido a una heladería a platicar.

-James no contesta ni responde mis mensajes.- dijo Alice con tristeza.

Inmediatamente Bella se sintió culpable.

-Lo siento, Alice. No sé qué decir. Lo que debería de hacerle a Edward es…

-No- la interrumpió-, no hagas nada. Edward no lo golpearía sin razón alguna. Ese día, James estaba molestando a Edward, y él fue paciente, debe de haber una razón por la cual lo golpeó.

-¿Razón?- repitió enojada- ¿Qué razón? ¿Alguna vez has visto que su comportamiento tenga sentido? Él solo hace lo que quiere. Verás cómo le doy su lección- prometió.

-¿Qué le vas a hacer?

-Te lo prometo Alice, en nombre de mi honor conseguiré una disculpa de él.

Y tal cómo le había dicho a su amiga, ahora Bella se encontraba en el sótano de los F4. Iba a luchar contra Edward.

Todos se encontraban ahí, sentados en unos sillones.

-¡Bella!- saludó Emmett al verla entrar- ¿Qué sucede?

-He venido porque tengo algo que decirle a Edward- le contestó-, así que, por favor, dale ése mensaje.

Emmett se rio.

-Está a tu lado.

Pero la expresión de Bella no cambio, tenía una expresión que reflejaba toda su irá. Emmett volteó a ver a Edward, pero vio que su expresión era igual o peor que la de Bella.

-Dice que quiere hablar contigo- le dijo a su amigo.

-No tengo nada que decirle, así que dile que haga lo que quiera.

-Dice que hagas lo que quieras- le dijo Emm a Bella

-Golpear a alguien sin razón y no disculparse… ¿en algún país hay una ley que defienda eso?

-Oye- le dijo Jasper a Edward, interviniendo-, ¿te metiste en problemas de nuevo?

Pero Edward no contestó.

-Quiere saber si existe esa ley en algún país- le dijo Emm a Edward.

-Dile que mi puño es mejor que ese bastardo- se refirió a James.

-Dice que su puño es mejor- le dijo Emmett a Bella, pero después suspiró fatidiado-. ¿Cuánto tiempo tengo que hacer esto?

-¿Qué pasó entre ustedes?- intervino, otra vez, Jasper.

-Ésta es mi última advertencia- dijo Bella, ignorando a Jazz-, por favor escuchen bien y háganselo saber: por su puño mi amiga está llorando, si él no se disculpa ya no seremos novios.

-Un "gracias" es lo que deberían de decirme por haberme deshecho de esa basura- le habló finalmente Edward-. No me disculparé.

-Debí de suponer que esto pasaría- le dijo a Edward, dolida-, desde el principio sabía que era imposible que te comportaras como una persona normal y que te preocuparas por alguien más que no fueras tú. Edward, a partir de ahora, actúa como si no me conocieras.

-¡Bella!- dijo Emmett con miedo.

-¿Qué pasó?- le preguntó Jasper a Edward y Bella- Si lo hablan tranquilamente pueden solucionar su problema.

-Perdónenme por haberlos metido en éste problema- les dijo Bella a Jazz y Emm-. Adiós.

Una vez se hubo ido, Jasper habló con su amigo:

-¿No vas a ir tras ella? ¿Solo la vas a dejar ir?

Pero Edward no contestó.

-¿Qué fue lo que hiciste?- le preguntó Emmett, pero no obtuvo ninguna respuesta.


Al otro día, Bella había ido a nadar a la escuela.

Cuando estaba saliendo del edificio donde estaba la alberca, comenzó a toser y a estornudar.

-¿Ves?- dijo Jacob mientras se acercaba- Te dije que atraparías un resfriado

Bella le sonrió a modo de disculpa, y él la dirigió de regreso al edificio, donde Bella se sentó en las escaleras y él se recargó en la pared, a su lado.

-¿Cómo supiste que estaría aquí?

-Nadas cuando estás frustrada, sabía que estabas frustrada, así que no fue difícil encontrarte.

-Si viniste aquí para hablar de Edward estás desperdiciando tu tiempo.

-¿Cuándo dije que vine a hablar de Edward?

-Si él solo me hubiera hecho algo malo a mí estaría enojada- ignoró la pregunta retórica de Jacob-, pero esta vez se trata de Alice, así que no puedo simplemente enojarme. Aun si se disculpara, esta vez no lo voy a perdonar. Si la relación de Alice termina por esto, ¿cómo voy a poder ver la cara de Edward de nuevo?

-Dijiste que no ibas a hablar acerca de él, pero lo estás haciendo.

Bella le iba a contestar mordazmente, pero sus estornudas la interrumpieron.

-Tenía la esperanza de que no necesitaras esto- le dijo mientras sacaba una bolsa de su abrigo y se lo daba a Bella.

Ella aceptó la bolsa y la abrió, adentro había un jarabe contra resfriados.

-Si no secas tu cabello después de nadas vas a coger un resfriado, pero hay una persona que hace eso todos los días- la regañó, y ella simplemente sonrió con inocencia-. Estás agradecida, ¿cierto?- Bella asintió- Entonces déjame decirte una cosa más: cuando un chico está con la chica que le gusta, no existe la respuesta "solo porque sí". Siempre habrá una razón, lo digo por experiencia. ¡Me voy!- dijo cuando vio la cara de Bella, estaba seguro de que las palabras habían calado hondo en ella.

Bella vio que se fue, después vio la medicina y sonrió.

Gracias Jacob, parece que tú siempre me salvas.


-¡Vamos!- urgió Bella a Alice.

-Tengo miedo

-¿Vas a esperar por alguien que no te ha contactado en días? Dijiste que James trabajaba en un club cerca de aquí, ¿verdad?

Bella había alentado a Alice en ir en busca de James, y en ese momento estaban en la calle, por una zona donde había muchos clubs.

Alice estaba a punto de asentir cuando se paralizó en su lugar.

-James…- susurró.

Bella, quien había notado la tensión de su amiga, volteó la mirada hacía donde Al veía y vio a James de la mano de una mujer pelirroja.

-¿Recuerdas a la chica de instituto con que he estado saliendo por aburrimiento?- le preguntaba James a Victoria- Fui a una doble cita con ella, y el tipo con el que estaba su amiga era rico.

-¿Rico? ¡Deberías presentármelo!

-El idiota parece tener un montón de dinero, pero su gusto en mujeres es de otra categoría. El cuerpo de su novia parecía de niña de primaria y, ¿sabes lo pobre que se veía? Y además trabaja como mesera- se burló.

-¿No que su novio es un rico?- preguntó mientras pensaba en su novia, Bella- Bueno, pero supongo que si no tiene un buen cuerpo, al menos debe de ser bonita.

-¿Bonita?- bufó- No se acerca a tu belleza. Le dije que le presentaría una chica tan hermosa como tú, ¡pero empezó a golpearme sin razón!

Flashback

-¿Yo?- hablaba James por teléfono- Estoy en una pista de patinaje. ¿Qué? ¿De verdad? ¡Claro que voy!- dijo antes de colgar, después fue al lado de Edward- ¿Por qué no hablamos como hombres, Edward? ¿Qué es esa tal Bella para ti? ¿Te ha atrapado?

-¿Qué dijiste?- dijo molesto.

-¿Al menos tiene dinero?- le preguntó, pero no esperó por una respuesta- Creo que puedes conseguir algo mejor

-¿Qué intentas decir?- le preguntó Edward una vez más, sintiendo que poco a poco perdía el control.

-¿Por qué no vas a un club conmigo? Allá hay chicas que no se comparan con Alice y Bella

Entonces todo lo que vio Edward era rojo.

Inmediatamente cuando esas palabras de insulto salieron de la boca de James, él comenzó a golpearlo, tirándolo en la acera.

-Si sigues diciendo porquerías de mi novia me encargaré de mandarte al hospital- le dijo entre golpes.

James no pudo contestar, los golpes de Edward eran muy dolorosos.

Fin flashback

Bella y Alice, quienes habían seguido sigilosamente a James y a Victoria, escucharon toda la narración de los hechos.

-¿Lo que dices es verdad?- le preguntó Bella

James se sobresaltó al oírla, pero después puso una cara de burla.

-¿Y qué si es verdad?

-¿Quiénes son, amor?- le preguntó Victoria- ¿Las conoces?

-¿Parecen personas con las que me relacionaría?- le contestó, mirando con asco a Alice.

-James…- murmuró ella, dolida.

-¿Por qué no le has llamado a Alice?- le preguntó Bella, enojada.

-Además de fea eres acosadora- le contestó, dirigiéndose a Al-. ¡Es una molestia tener tantos mensajes de alguien como tú!

Bella, sintiendo cómo la rabia y el enojo se apoderaban de ella, se acercó más a James, hizo de su mano un puño y le pegó muy fuerte, mandándolo al piso.

-Da gracias a que no usé toda mi fuerza- dijo mientras ponía uno de sus pies sobre su pecho-, pero si te vuelves a acercar a Alice o a novio, no moderaré mi fuerza.

Ahora, Alice y Bella se encontraban en una banca, pensando en las palabras que había dicho James.

-¿Qué clase de persona se cree que es?- se preguntó Bella.

-Pero estoy contenta- dijo Alice, después de un rato de silencio-. Edward no es una mala persona, él no solo te defendió a ti, sino también a mí. Es un muy buen amigo- le dio una sonrisa triste y después la abrazó-. Estoy bien. Deberías de ir a disculparte con Edward.

-¿Estarás bien si te dejo sola?

Bella se preocupaba de que si dejaba a su amiga sola, ésta se pondría a llorar.

-¡Claro! No te preocupes.

Bella se levantó de la banca, le dio un brazo rápido y salió corriendo hacia el sótano de los F4.


Jasper estaba entrando a una escuela de cerámica, fue a un salón y se quedó viendo la clase, hasta que vio al maestro y se fue. Después, fue hacia una oficina, donde había un letrero que decía:

Departamento de cerámica.

Profesor Charles Hale.

Por más que trato de evitarlo siempre tengo que venir a verlo. No me agrada la idea de estar con mi padre…

Pensó, antes de abrir la puerta, pero cuando la hubo abierto apenas unos centímetros se detuvo, oía voces adentro.

-Tus labios son como una cerámica de Jone Comed- escuchó que su papá decía.

Jazz se asomó por la pequeña abertura y vio que su papá se estaba besando con una mujer muy joven. Más joven que su padre.

Cerró la puerta enojado y se dirigió afuera de los elevadores, donde esperó.

Cuando la mujer que estaba con su papá, pasó por donde estaba Jasper, él la detuvo.

-Labios…- susurró.

-¿Eh?- preguntó la mujer.

Él acercó su mano a la comisura de su boca, la acarició y después le dirigió una sonrisa coqueta.

-Tienes lápiz labial allí.

-Gracias- contestó mientras se sonrojaba.

Ella le dedico otra sonrisa antes de irse, pero Jasper la agarro bruscamente del brazo.

-Eres la cuarta- le dijo fríamente-. Tu eres su cuarta novia en éste año. Para estar con alguien tan viejo eres muy hermosa.

La soltó del brazo y empezó a irse, mientras se limpiaba las manos con un pañuelo.

Jasper prefirió bajar por las escaleras de emergencias que por elevador y encontrarse con su padre y su novia.

Pronto llegó al carro, y le dio indicaciones de que regresaran a su casa, sin embargo, en el camino de regreso, Jasper iba viendo por la ventana, cuando vio algo que lo desconcertó. Le pidió a su chofer que se detuviera y bajó.

Alice estaba sentada en una banca, llorando desconsoladamente.

-¿No eres ya muy grande como para estar llorando en la calle?- le preguntó él mientras se acercaba-Las chicas a veces creen que llorar hace que se vean más bonitas, pero eso no es cierto.

Ese coemntrario hizo que Alice llorara más fuerte, y las personas que pasaban por ahí, se quedaban viendo mal a Jasper.

-¡Alice! ¡Alice!- le decía, tratando de que calmara su llanto, pero ella no se detenía.

¿Por qué tuve que bajarme del carro? Simplemente trataba de ayudarla, ya que… bueno, no es mi amiga, pero siento simpatía por ella. ¡Por lo menos debería de dejar de llorar!


En el sótano de los F4, Edward y Emmett estaban jugando póker, mientras Jacob estaba afinando su guitarra.

-¿No se han reconciliado tú y Bella?- le preguntó Jacob a Edward.

-Se puede arrodillar y suplicar, y ni siquiera así la voy a perdonar- contestó con arrogancia.

-¿Por qué no nos cuentas lo que pasó?- le preguntó Emm- Aunque sé que debes de tener una razón, no creo que lo que hayas hecho haya sido bueno- se refirió a los golpes.

-¿Por qué piensas que no hice algo bueno? Fui a una doble cita, y comí gusanos de maguey por ella, también me libre de un idiota por ella. Todo lo que hice fueron cosas buenas.

Bella, quien había entrado sigilosamente, se detuvo detrás de él, escuchando lo que decía.

-Entonces- dijo Jacob, notando la presencia de Bella y guiñándole un ojo-, ¿no la verías incluso si viniera?

-Lo que estoy tratando decir es que no fue justo que me dijera esas cosas- contestó Edward-, así que no la perdonaría.

-No funcionará Bella- le dijo Emmett-, tendrás que irte.

Edward volteó a su espalda y vio a Bella parada, con una mirada de arrepentimiento.

-¿Cuándo llegaste?- le preguntó.

-No sabía que estabas tan enojado- le dijo ella con tristeza-. Creo que solo estaba pensando en mí todo el tiempo. Lo siento, ya me voy.

Se dio la vuelta y empezó a caminar, pero Edward fue más rápido y se levantó del sillón para pararse enfrente de ella, bloqueándole el paso.

-Ya que has venido, creo que deberías de decirme a qué viniste. ¿Crees que puedes entrar y salir de aquí cuando quieras?

-Por favor, ¡acepta mis disculpas!- le dijo con sinceridad en los ojos.

Edward se conmovió por un momento, pero decidió jugar un rato.

-Si una disculpa lo solucionara todo, ¿por qué crees que hay leyes…

-…y policías?- completó Bella- ¿Qué debo de hacer para que me perdones?

-Tres deseos- contestó después de unos segundos-. Si me concedes tres deseos aceptaré tus disculpas.

-¿Quién te crees que…?- empezó a decir con furia, pero después recordó que quería su perdón- ¿Tantos?

-Chicos- le dijo Edward a sus amigos-, ir en contra de Edward Cullen cuando tiene la razón es un gran pecado, ¿no?

-Es un gran pecado- contestó Emmett.

-Está bien, te concederé tres deseos-aceptó Bella-. Pero tienes que decirlos todos en un minuto. ¡Comienza!

-¡No puedes hacer eso!

-¿Qué quieres decir con que no puedo hacerlo? Ya lo estoy haciendo. 10, 11, 12, 13, 14, 15-sisguió contando-…

-¡Espera! ¡Siéntate!- Bella obedeció y se sentó- ¡Párate!- también lo obedeció y se paró.

-Solo te queda un deseo- le recordó antes de seguir contando-. … 51, 52, 53, 54…

-¡Alto!- contestó Edward.

Bella paró y esperó a que Edward le dijera su último deseo

-"Mi amor, estaba equivocada"- dijo Edward con voz afeminada- Dilo.

¡¿Qué?! ¿¡Quiere que le diga "mi amor!? Pero… pero… eso sonaría tan raro viniendo de mí…

Pero Bella no lo dijo, simplemente sonrió incómodamente.

-¿No escuchaste? "Mi amor, estaba equivocada", dilo una vez.

-Edward…- empezó Bella, pero él la interrumpió.

-Dilo después de mí. "Mi amor, estaba equivocada".

Bella abrió la boca y trato de que las palabras salieran por su boca, pero no podía.

-¡No puedo hacerlo!- gritó frustrada- ¡No lo haré! Acepta o no mis disculpas, has lo que quieras. ¡No puedo decir eso!- dijo enojada, antes de apartar a Edward y salir de ahí.

-¡Bella! ¡Bella!- llamó Edward.

-Es por eso que- empezó a decir Emmett-, cuando ella se disculpó, debiste haber aceptado.


Alice se había dejado ayudar por Jasper, y después de haberla tranquilizado para que parara de llorar, la llevó a su casa, donde le ofreció una taza de té.

Alice no dejaba de ver la taza, era tan pequeña y delgada que parecía que si la apretaba un poco se rompería.

-Se ve débil, ¿cierto?- le pregunto Jasper mientras se sentaba en frete de ella.

Agarró la taza de las manos de Al, vació el té sobrante y tiró la taza con fuerza.

Alice se sobre-saltó al verlo, pero se sorprendió al no oír el sonido que hacen las tazas al romperse.

-Es más fuerte de lo que se ve- le dijo él, después recogió la taza y le dio vueltas en sus manos-. ¿Sabes cuánto tiempo le toma volverse así de fuerte?- Alice negó con la cabeza- Clasificarlo, pisarlo, cortarlo y luego quemarlo a 1300 grados, pero ahí no termina, si después de todo eso todavía no está bien, hay que tirarlo. Así:

Se levantó y fue a una mesa cercana, donde había un trapo, en el cual envolvió la taza y después, agarró un martillo que se encontraba por ahí, con el cual lo aplastó. Dejó el martillo a un lado y descubrió el trapo, enseñándole a Alice la taza hecha añicos.

-Tiene que pasar por todo eso para volverse fuerte. Es similar con lo que te pasó.

¿Yo soy la taza? Me han destruido, pero… puedo hacerme fuerte, al igual que lo era la taza.

-Creo que entiendo lo que tratas de decir- le dijo a Jazz con una sonrisa-. Gracias.

-Entonces, ¿quieres salir?- le ofreció con una sonrisa pícara.

-¿Por qué?

-Yo también he tenido un mal día- reveló-, y cuando eso pasa es mejor dejarlo ir. ¡Vamos!

Esta vez no esperó una respuesta de parte de ella y la agarró de la mano, sacándola de su casa, donde tomaron uno de sus carros y se dirigieron a una estética.

Jasper quería animar a Alice, y además, quería que James se arrepintiera de lo que había dicho.

En la estética, arreglaron el cabello de Alice, dejando sus puntas al aire más hermosas de lo que ya eran.

Después, fueron a una tienda de ropa, donde Jasper le dio a probarse un vestido rosa, pero Al no quería, era muy revelador para ella, y no se sentía cómoda probándoselo. Jasper le insitió mucho, y posteriormente, ella aceptó probárselo.

Cuando salió del probador, Jasper se quedó sin aliento.

En frente de él, Alice vestía un hermoso vestido rosa que tenía escote de corazón, el cual era sostenido por unos ligeros tirantes que, en la espalda, revelaban un gran escote que terminaba donde su espalda lo hacía.

Jasper levantó un pulgar y Alice sonrío.

Combinaron el vestido con unas zapatillas de un rosa más pálido.

Al terminar de arreglar a Al, se dirigieron a un club, donde, al entrar, encontraron a James y Victoria platicando.

Jasper le hizo una seña a Alice de que esperara, y él se acercó a Victoria.

-¿Quién es ese chico?- se preguntó James mientras veía a Jasper caminar en su dirección.

-¿No es Jasper Hale?- se preguntó Victoria con emoción- ¡No lo puedo creer! ¡Un miembro de los F4 está aquí!

Cuando Jasper estuvo enfrente de Victoria le dedicó una mirada encantadora.

-¿Podría tocar una canción?- le pidió, pues él sabía que ella y James se encargaban del club.

-¡Claro!- contestó mientras tomaba su brazo, ignorando a James- ¡Sube al escenario! ¡Puedes tocar toda la noche!

-Gracias

Los dos se dirigieron al escenario y ella le ofreció un saxofón.

James, quien había visto todo enojado, paseo su mirada, la cual se detuvo en Alice.

Que chica tan guapa, tiene un cuerpo… pero, por alguna razón se me hace conocida, ¿dónde la habré visto?

-Hay alguien aquí que ha robado por completo mi corazón- dijo Jasper a la audiencia-, así que voy a tocar con todo mi corazón para ella.

Jasper comenzó a tocar una balada, y todos los presentes lo miraban absorbidos por la música.

Hoy Jasper ha sido mi héroe, no solo me equivoqué al juzgar a Edward, sino que también me equivoqué con Jasper. Se ve tan guapi tocando… desearía que fuera a mí a quien le dedica la canción… No me había dado cuenta de esto antes hasta hoy, pero creo que empiezo a sentir algo más por Jasper que simple cortesía.


-¡Ya le pedí perdón!- se decía Bella mientras salía de su casa.

Mientras caminaba, iba murmurando para sí misma.

- ¿Por qué me está llamando en la noche y quiere que vaya al parque? Edward… ¿piensas que iré allí y diré: "Mi amor, estaba equivocada"? Prefiero…

Se detuvo cuando llegó al parque y se ilumino por unas luces.

Volteó a su alrededor y vio que todos los árboles brillaban con luces azules, y no solo los árboles, sino también los juegos que se encontraban en el parque. Y en medio de todo, estaba Edward.

-Edward…- murmuró, con las lágrimas amenazando con salir.

-Siempre te sorprendes por las cosas más sencillas- le comentó.

Bella se acercó a él.

-¿Cómo hiciste todo esto?

-Quería que este lugar se pareciera a los Campos Eliseos, ¿te gusta?

-Sí, es hermoso. Es como Navidad.

-¿Qué tiene de bueno Navidad?- pregunto con molestia.

-¿No te gusta? Cada vez que yo pienso en Navidad me siento feliz.

-Ni una sola vez puedo recordar haber sido feliz en Navidad.

Flash back

24 de diciembre, y Edward tenía 6 años.

Todos sus empleados se encontraban en el comedor cantándole villancicos, y hasta el mayordomo se había disfrazado de Santa Claus, pero Edward no estaba feliz. En ese enorme comedor, el único que estaba sentado y cenando era él.

El mayordomo llegó con una caja y una nota, las cuales dejo al lado del pequeño Edward, quien agarró la nota y la leyó.

¡Feliz Navidad!

-Mamá y Papá

El mensaje estaba escrito a computadora, y eso fue lo que más molestó a Edward. Ni siquiera sus supuestos padres podían escribirle una nota.

Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, pero no sollozó, en cambio, se levantó y aventó el pastel y los regalos.

Fin flashback

-Así que es por eso…- susurró Bella.

En ese momento se encontraban sentados en unos columpios.

-Oye Bella, ¿aún tienes la ensalada que preparé?- le preguntó, cambiando de tema.

-Si alguien escuchara, pensaría que tú has hecho la ensalada- le tomó el pelo.

-Quiero comerlo- dijo con simpleza.

-¿De verdad?- preguntó sorprendida.

-Sí-contestó con sinceridad-, también quiero volver a comer un desayuno de tu mamá, y también quiero comer más hot-dogs callejeros que tu papá me compró. Yo- titubeó un momento-… yo nunca supe lo que era una familia, pero después de estar un día con tu familia… creo que empiezo a saber lo que significa tener una. ¿Puedo volver a ir a tu casa?

-¿Cuándo me has pedido permiso?- intentó bromear, no queriendo que las lágrimas salieran de sus ojos.

-No bromeo- contesto seriamente.

Se levantó de su columpio y se acuclillo enfrente de Bella, quedando sus cabezas a la misma altura.

-Quiero ir a tu casa- la miró fijamente a los ojos-, de hecho… quiero ser parte de tu familia. Quiero estar a tu lado.

Las palabras de Bella se quedaron atoradas en su garganta, no quería que la viera llorar, por lo que simplemente asintió con la cabeza.

Edward, con una sonrisa en sus labios, se fue acercando poco a poco a ella, mientras ponía sus manos sobre las de Bella.

Ella, son la respiración acelerada, cerró los ojos lentamente, sintiendo el aliento de Edward cerca de su boca.

Edward también cerró los ojos, y cuando sus bocas se unieron, fue como una explosión de fuegos artificiales, como una erupción, como mil mariposas volando.

La besó lentamente, con firmeza y transmitiéndole todo lo que sentía por ella.

Bella, abrumada por sus emociones, no hizo más que corresponder su beso.

Era el primer beso de ambos, y no pudo haber sido más perfecto.


Una disculpa! Siento el no haber actualizado la semana pasada, pero tuve muchas cosas que hacer y apenas me desocupé. Espero y actualizar nuevamente ésta semana.

Por cierto, ¿qué les pareció el cap? ¿No creen que Jacob es genial? La verdad no me gusta la pareja de Jacob y Bella, pero el personaje de Jake me encanta, creo que la ama demasiado, pero tampoco puede herir a su mejor amigo, que es Edward, ¿creen que encuentre a alguna chica?

Espero y les haya gustado!

Ya saben que los reviews son bienvenidos, me encanta saber lo que piensan del fanfic y también me gustaría saber algunas de sus opiniones :)

Nos leemos pronto!