Nuevo capítulo :D y a tiempo.
Dedicado a los lectores de Ecuador y Uruguay, también a Amai do.
Que lo disfruten
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Capítulo IX
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Hosten.
Después de darle las malas noticias, Heather había enloquecido en rabia, Spinel tuvo que calmarla con una olorosa medicina pues por el movimiento la chica se había vuelto abrir algunos puntos que aún no sanaban. Estaba cansado, no había podido continuar con sus actividades por cuidarla, algo que hacía con gusto, pues le preocupaba lo que su paciente era capaz de hacer.
— ¡Spinel!
Se asustó al ser llamado por la fuente de sus principales pensamientos, Heather había despierto después de horas y ahora yacía acostada en la cama totalmente rendida a las medicinas.
—Tranquila, sigue descansando, la fiebre volvió y si quieres recuperarte debes descansar.
—No puedo. —susurró Heather. — Lo que me hicieron…—recordó con dolor aquella mala noticia.
—Lo sé, pero levantándote ahora no arreglarás nada.
—Sólo quiero hablar con el jefe de aquí… es lo único que te pido. ¿Podrías llevarme con él?
— ¿El jefe Gobber?
Heather sonrió al escuchar aquel nombre, entre sueños recordó que Hosten pertenecía al jefe Gobber Belch, un amigo de Hiccup y de su padre Stoick, una persona de la que había escuchado hablar muy buenas cosas.
—Sí, quiero su ayuda… para volver a Berk.
— ¿A… a que volverías?
—Vengarme, quiero matarlo.
—No, no, no…—Repitió varias veces el chico asustado, no quería que su paciente tuviera esa clase de sentimientos.
— ¿Si no me vas a ayudar entonces déjame ir?
—No me trates de chantajear, no te dejaré así como estás. ¿Quieres hablar con el jefe? ¡Muy bien! Te llevaré, sólo si descansas y te recuperas primero.
— ¿Quién está chantajeando ahora? —Preguntó la chica con sarcasmo y una débil sonrisa.
Spinel rio, se levantó de su asiento para sentarse a un lado de la cama para tomar de nuevo aquel paño que tenía la chica sobre su frente, el cual sumergió en agua fresca y volvió a colocar.
—La venganza no es buena, no te librará de tu dolor.
— ¿cómo puedes saberlo?
—No lo sé. —Respondió el chico sin moverse de posición. —Pero creo que una linda chica como tú no debe molestarse más en tratar con gente tan déspota como esa, vales más que en ellos en peso de oro.
— ¿Entonces no me llevarás con el jefe Gobber? —Preguntó apenada.
—Te llevaré, lo prometí, pero espero que desistas de tu idea de venganza.
—Sabes que no lo haré, se lo merecen.
—Tal vez sí, pero no quiero que lo hagas, así que haré todo lo que esté en mi alcance para convencerte, preciosa.
—Sí claro, de todas formas… gracias.
Heather sonrió, su doctor era realmente inocente y generoso; sin embargo no atendería a su recomendación de desistir de sus intenciones, quería su venganza a toda costa.
OOOOOoooooOOOO
Isla Bare.
Apenas habían pisado tierra, Camicazi bajó del barco al ver la fiesta que los pobladores tenían en el muelle, cientos de personas gritaban, reía, bailaban y se embriagaban sin modales y pudor alguno. Ella haría lo mismo, deseaba probar el licor que por tanto tiempo le habían prohibido, y que era bien conocido por ella que liberaba de sus penas a quien la tomara.
—Princesa. —Llamó Arie una vez que la alcanzó.
—Arie, ve a buscar donde quedarnos… yo tengo una fiesta a la cual acudir. —Dijo la chica echándole un ojo a un chico joven que bebía sentado en un lugar apartado de la multitud.
El guardaespaldas vio con recelo la escena, no quería intervenir pues corría el riesgo de perderla, por lo que se aferró a su plan inicial de dejarle hacer lo que quiera, siempre y cuando nadie tocara lo que por derecho creyó que era de él.
Y si alguien se atrevía conocería el filo de su espada.
OOOOOooooOOOOO
Berk.
— ¿Una jinete de dragón?—
—Eh… sí, bueno… fue sólo una idea. Creo que tienes talento con los dragones. —Admiró Hiccup empezando a sentir nerviosismo.
—No lo sé… ¿qué se supone que hace un jinete de dragón?
—Bueno… hay un sinfín de cosas. Algunos dragones nos ayudan para proveer cosas que no tenemos en la isla, pesca, madera, etc; otros para investigar nuevas especies y territorios, es lo que solía hacer yo antes de ser jefe.
— ¿Para qué beneficio?
Hiccup se rascó la cabeza sin saber que decir. Generalmente aquella actividad era para su satisfacción personal y sed de conocimiento del mundo dragón.
—Supongo que para conocer más de los dragones.—Explicó con simpleza.—También nos ayudan a la protección, gracias a ellos logramos lidiar con un ataque hace 5 años.
—¿Ustedes también?—preguntó Astrid preocupada, recordando lo que había pasado con su pueblo natal.
—Sí… en ¿bog Burglar también?—preguntó extrañado ya que era bien sabido que Bog Burglar era uno de los territorios más grandes y ricos del archipiélago, por ende nadie se atrevería a atacarlo de un día para otro.
—Eh… ¡no! Es sólo que había escuchado que algo había pasado en la isla de los Outcast.—Explicó Astrid, dándose cuenta a tiempo de su casi error.
—¿Los outcast? Eso está muy lejos de aquí.—pensó en voz alta el jefe.—Entonces también ellos… los berserkers, nosotros… ¿me pregunto si hay más?
Jefe y esclava se silenciaron, pensado cada uno por su parte que todos aquellos ataques no eran coincidencias; sin embargo carecían de pruebas e información que sustentaran los rumores de una próxima guerra.
—Bueno, creo que no hay que bajar la guardia con respecto al tema, además que ya tenemos aliados de nuestro lado…—Dijo Hiccup tratando de no preocupar a su esposa.—Volviendo a lo otro… ¿Te gustaría ser jinete de dragón? Para la actividad que desees.
— ¿Puede ser en la defensa?
Hiccup quedó boquiabierto con su petición, esperaba que le dijera lo más sencillo: la recolección, no había duda que la chica con la que lo habían obligado a casarse era totalmente diferente a la que mencionaban en aquellas cartas.
—Bueno… sólo consiste hacer rondines y guardias…claro, cuando no hay un enemigo cerca… pero si lo hay es muy peligroso…
—Precisamente. —Dijo Astrid como si su elección fuera de lo más obvio.
—Eh… bien… si así lo quieres. —titubeo. "El abuelo de seguro no le gustará". —Entonces volvamos, ya es tarde… y no he empezado ninguna de mis tareas… te regresaré a la casa para que descanses y para que Stormfly se acomodé en la casa junto con Toothless.
—Está bien.—dijo Astrid empezando a caminar por la playa, con la intención de guiar a Stormfly como la noche anterior.
—Será más rápido si vamos volando.
Se detuvo de repente al escuchar la sugerencia de su marido, devolvió la mirada a él, y este de balanceaba sus brazos, algo que se dio cuenta que hacía demasiado al igual que con su hombros cada vez que hablaba.
—Entonces… ¿me subo?—dijo señalando a la nadder que parecía igualmente confundida.
—No lo creo prudente… necesitas una cuerda por lo menos con que sostenerte… vamos en Toothless y que ella nos siga.
—¿contigo?—Señaló atónita con su dedo, el jefe sólo asintió sin detener el movimiento de sus brazos, luego miró a Toothless que se posicionó para partir, moviendo las escamas que tenía en el lomo, debido a la emoción.
Con Toothless en posición, Hiccup lo montó, luego tendió su mano a ella para que subiera.
—No tengas miedo Camicazi.
Astrid respingó una vez más al escuchar ese nombre, de mala cara fue hasta donde estaban y sin más se subió al dragón, intento no sentarse tan cerca de Hiccup, algo que fue inevitable.
— ¿Ahora… qué?—preguntó con sus manos alzadas a los costados para evitar tocarlo.
—Sostente de mí. —regañó Hiccup—A menos que quieras caerte.
La chica rodó los ojos con fastidió, puso sus manos a los costados de la cintura del jinete, aferrándose a la camisa. Hiccup negó con la cabeza, pacientemente y con su permiso tomó los brazos de su esposa, obligándola a rodear su cintura.
—Créeme querrás ir bien sujetada.
Una vez dada la advertencia, pidió a Toothless despegar, el dragón sin pensarlo dos alzó el vuelo tan veloz que Astrid no pudo evitar emitir un grito de horror, asustada, rodeó el pecho del jefe con sus manos y sus piernas de aferraron a su cintura.
—Te dije que debías ir bien sujeta. —Dijo Hiccup una vez que Toothless empezó a planear por la playa, en compañía de Stormfly que los siguió.
Astrid abochornada, zafó sus piernas alrededor de él, y cambió de posición sus manos con la cabeza agachada, de alguna forma humillada.
— ¿Estás bien?—Preguntó Hiccup, recibiendo como única respuesta un estirón en su camisa, su esposa tenía los puños bien cerrados. Señal de que estaba molesta, aunque no sabía por qué exactamente. —Mira a tu alrededor.
Toothless se detuvo en un punto del cielo, él y Stormfly agitaban sus alas esperando de nuevo la indicación indirecta del jefe para seguir.
—Vamos, relájate…—insistió Hiccup ante la negativa de la rubia por mirar a su alrededor. —Créeme… no hay sensación de libertad que se compare con esta.
"¿Libertad?" pensó Astrid alzando la mirada, estaba en el cielo, el enojo y la humillación que estaba sintiendo lo olvidó instantáneamente, estaba maravillada, lo que veían sus ojos era realmente hermoso, ahí, en la alturas con el cielo y la nubes como testigos, empezó a sentir no sólo libertad que jamás había experimentado sino también el descubrimiento de un nuevo mundo; su curiosidad la hizo mirar hacia abajo para cuan alto estaba, era demasiado, sintió la sensación de vértigo en su estomago y cabeza obligándola a sostenerse más fuerte de su marido, pero a pesar de eso no dejó de catalogar el paisaje como hermoso.
—Toothless despacio. —Pidió Hiccup una vez que sintió a su esposa más relajada.
El dragón rodó los ojos balbuceando algunas cosas, no era su estilo ir despacio, pero ahora como llevaba a la esposa de su amigo no le quedó de otra, aunque se quedó con las ganas de darle una buena sacudida como novatada de jinete, algo que podría a hacer después, una vez que la chica ya se acostumbrara.
Retomaron el camino a casa, cada quien admirando el paisaje por su cuenta y sin decir palabra alguna. Una vez que sobrevolaron la aldea; Hiccup le pidió a Toothless descender en la plaza frente a la forja, el dragón así lo hizo y la nadder lo acompañó e imitó el movimiento de sus alas para aterrizar con cuidado pues había muchos vikingos por el área transitando.
Para los pobladores no quedó inadvertido que el jefe había llegado con su esposa y con el dragón salvaje, entre los espectadores estaban los incrédulos Bork, Gobber, Snotlout y Fishlegs y por el otro extremo los gemelos, ambos sorprendidos por ver a su amiga bajar de un dragón para luego pasarse a acariciar al que la había intentado matar.
—Le diré a mi abuelo que te haga una silla para montar. —Dijo Hiccup.
— ¿Tu abuelo Eero?—preguntó confundida.
—No, mi abuelo Bork… creo que aún no se conocen formalmente.
Hiccup le hizo una seña a la chica para que caminara hacia la forja donde estaban los incrédulos vikingos.
—Abuelo Bork, creo que con tanto movimiento en los últimos días no fueron ni siquiera presentados.
—Por supuesto. —Dijo el anciano con disgusto mirando fijamente a Astrid. —Yo sólo soy el abuelo materno.
—Un gusto señor. —Saludó Astrid haciendo una reverencia.
—Abuelo… ¿Podrías fabricarle una silla de montar a Camicazi? Empezará su entrenamiento como jinete.
— ¿Lo dices en serio, Hiccup?—Preguntó Fishlegs animado.
—Lo mismo pregunto. —Dijo Bork sin cambiar el semblante. —Pensé que la princesa optaría por matar al dragón.
—No va ser así. —Explicó Hiccup notando la molestia en Bork.—¿Pasa algo?
— ¡¿As…Camicazi?!—La voz de Ruffnut interrumpió la conversación de los vikingos. Astrid casi sufre un paro cardiaco pues su amiga aún no se acostumbraba a llamarla por su nombre falso.
— ¿Podemos hablar?—Preguntó Tuffnut tomándola de un brazo, siendo imitada por su hermana.
—Seguro… ¿Hiccup?— Solicitó con la mirada el permiso del jefe para ir con sus "sirvientes".
—Claro… ve, no tienes porque pedir permiso.
Los gemelos se llevaron a rastras a la chica hacia un lugar apartado de la multitud, siendo seguidos únicamente por Stormfly que alteró por unos breves momentos los nervios de los Thorston.
Viendo alejada a su esposa, Hiccup volvió la mirada a su abuelo materno, este lo seguía viendo con reproche. Una faceta que nunca había visto de él.
—Muy bien… ¿Qué pasa aquí?
—Más vale que hablen a solas. —Aconsejó Gobber, empezando a salir de la forja con Snotlout y Fishlegs.
— ¡No! Todos quédense. Vamos a entrar para hablar más sin tantos mirones. —Dijo Bork, mirando a los curiosos vikingos que simularon ya no verlos en cuanto el anciano dijo aquello.
—Bien, aunque ya me imagino de que se trata. —Dijo el jefe con fastidio, le pidió a Toothless vigilar la puerta desde afuera en lo que él conversaba.
Dentro de la forja, los varones se acomodaron para tener una "amena" charla de lo que pasaba.
—Y bien… soy todo oídos.
—Muy bien… porque yo empezaré.—Proclamó Bork decidido.—¿Qué es lo que está pasando con esa muchacha y tú? Hace casi dos días la odiabas y ahora pareces un perrito detrás de ella.
— ¡Y como no estarlo Bork!—Interrumpió frenéticamente Snotlout. —Está buenísima… sólo mira ese trasero, esos pechos, esas piernas… ¡ay, Hiccup en realidad te envidio! Y lo mejor es que su sirvienta está igual de buena. —admiró haciendo ademanes de las curvas de las chicas.
Hiccup quedó boquiabierto, le pareció indignante que su primo se expresará así de su esposa, o de cualquier otra mujer. — ¡No, claro que no! No es por eso.
—No lo niegues Hiccup. —Continuó hablando Snotlout.—No la querrás ni nada… pero de seguro te la imaginas desnuda en tu cama.
— ¡Ya cállate muchacho baboso!—exclamó Gobber avergonzado golpeando la cabeza del vikingo.
—Gracias Gobber. —Carraspeó Bork sonrojado. —Ahora sí Hiccup… ¿puedes decirnos que está pasando entre esa muchacha y tú?
— ¡Es mi esposa! —Dijo Hiccup frustrado. —Abuelo… la tomé como mi esposa, la hice mía… creo que corresponderle y ser buen marido es lo único que me queda.
—Pero no la quieres ¿verdad? —intervino el curioso Fishlegs.
Hiccup negó cabizbajo, su amigo tenía razón, no la quería.
—Entonces… porque no tratas de buscar una manera solucionar este trato. —Insistió Bork. —Disolver el matrimonio.
— ¡Ya te dije que no abuelo! Yo… yo… prácticamente la violé… no se me hace honorable deshacerme así de ella nada más.
—En eso te doy la razón muchacho. —comprendió Gobber. —Además piensa Bork… ¿qué tal si esa muchacha sale embarazada?
Hiccup se alteró de inmediato totalmente sonrojado. —Créeme que eso no pasará.
— ¿Estás seguro? —Cuestionó el viejo amigo de su padre con una ceja alzada.
Pronto la mirada de su abuelo y amigos se enfocó en él, Hiccup sintió un ardor recorrer con su cuerpo, no le parecía apropiado hablar de sus intimidades con ellos.
— ¡Seguro! Yo ni siquiera… yo…—agachó la cabeza avergonzado. Todos los varones se guardaron sus comentarios entendiendo a lo que se refería el castaño. —Pero de cualquier manera consume el matrimonio con ella… ya he tomado mi decisión, le dedicaré mi vida aunque no nos queramos… se lo debo, incluso le dije que podía ser libre de tener amantes.
— ¡¿Estás loco?! —Gritó Bork. — ¡Sé que te sientes culpable… pero también debes darte a respetar, eres el jefe de Berk después de todo!
—Abuelo comprende, ya lo decidí todo y no me retractaré, pagaré con mi vida aquella falta de honor que cometí tanto contra ella y conmigo.
— ¡Pero fue cosa de dos! —Insistió el abuelo gritando.
—No me retractaré, ya tomé mi decisión.
—Hiccup, estoy de acuerdo con tu abuelo. —Habló Fishlegs asustado. —Se me hace demasiado… darle lo que quiere sólo por lo que según tú le hiciste, ¿hasta un amante?
—Fue sólo una idea, se lo dije pero ella me dijo que no lo haría, aunque si llegase a suceder no me importará.
—Parece como si le conocieras algo. —Comentó Snotlout curioso.
—Eh…¡no!... —se sonrojó el jefe. —Pero por ejemplo, lo he visto con ese chico, el hermano de la chica que andan persiguiendo.
— ¿Tuffnut? —Preguntó Fishlegs. —No lo creo, él es sólo su guardaespaldas.
—Son sólo suposiciones mías. —Explicó Hiccup. —Sólo ideas, no me hagan caso. Y bueno ya saben mis razones, espero haber quedado claro con respecto a mis intenciones para con Camicazi. Es lo que le ofrecí, además de ser un jinete de dragones, por eso abuelo si puedes preparar una silla para montar, mañana empezará el entrenamiento en la academia.
— ¿Para qué área? —Curioseó Fishlegs.
—Eh… bueno ella, quiere ser parte de la defensa.
— ¡¿Qué?! —Exclamaron todos sorprendidos, cada quién pensando como la "delicada" princesa haría tal trabajo.
—Así es, así que Fishlegs y Snotlout, enséñenle, por favor. —Pidió amablemente a sus amigos quienes aceptaron con gusto la tarea. — Yo me tengo que ir, debo empezar con las actividades, mandaré a Camicazi con la nadder para que puedas tomar medidas abuelo.
—Pero…
—No hay nada que hace Bork, el chico tomó su decisión, respétalo. —Pidió Gobber con una mano en el hombro del anciano. Bork cabizbajo sólo asintió, respetaría la voluntad de su nieto, aunque no le agradara en absoluto. —Pescadito, yo me iré mañana al alba, debo regresar a mi propio pueblo
—Cierto, Hosten debe estar preocupado por su jefe. —Comprendió Hiccup triste por escuchar que su amigo se iba. —Entonces vamos, acompáñame, hay unas cosas que me gustaría que llevaras para tu pueblo.
—Seguro.
Hiccup se marchó con Gobber dejando a los tres vikingos solos en la forja.
—Vamos Bork, no te pongas serio. —trató de animar Snotlout al cabizbajo anciano. —Con esa preciosidad de esposa Hiccup se terminará enamorando de ella.
— ¿Qué cosas dices muchacho? —Suspiró el anciano. —Pero puede ser, aunque ella no me termina de convencer. —Pensó en voz alta.
— ¿A qué te refieres? —preguntó intrigado el vikingo.
—Olvídalo. —sacudió su cabeza. — Y dices eso porque no has estado en una situación similar, pero cuando te comprometan a la fuerza ya entenderás a tu primo.
— ¿Comprometerme? ¡Ja! —Se mofó. —Eso nunca pasará, yo soy libre de irme con quien yo quiera.
—Con Ruffnut no, ella es mía. —Dijo Fishlegs pendiente de toda la plática.
—Te equivocas gordo, ella es mía.
Y así ambos amigos empezaron su discusión, saliendo de la forja dejando sólo al pensativo Bork.
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—¿Qué pasó? —Preguntó curiosa Ruffnut una vez que se alejaron lo suficiente de la aldea.
—Sí, ¿por qué hay un dragón siguiéndote? —Preguntó el gemelo viendo atentamente a la nadder.
—No saben lo que he pasado las últimas horas.
La esclava les contó lo pasado la noche anterior, desde la liberación de Stormfly, la propuesta de Hiccup y el ofrecimiento de ser jinete de dragón, y todo lo que había aprendido en poco tiempo.
— ¿Y aceptaste? —preguntó Ruffnut intrigada, terminando de armar las piezas de un plan.
—Sí, le dije que quería ser parte de la defensa, porque al parecer a ellos también los atacaron como nosotros y…
—Astrid ¡¿Estás loca?! —Interrumpió la gemela. — ¿A quién le importa eso?
—Tú sabes que en la isla de los Outcast yo iba a formar parte de la defensa y…
—No me refiero a eso, ¿acaso estás ciega? ¿O ya te olvidaste de tu familia?
— ¡¿Cómo te atreves?! —Exclamó Astrid furiosa. — ¡No hay día que no piense en ellos!
—Pues no parece. —Replicó la gemela burlona.
Tuffnut sólo veía ambas chicas, preparándose para ser el réferi de una nueva discusión.
— ¿Por qué lo dices? ¡¿Acaso a ti también te parece poco lo que he hecho?
—De que has hecho, has hecho, dejaste que ese tipo te violara y ahora hasta amigos son.
—Él no me violó Ruffnut. —Resopló molesta. —No puede ser violación si le permití que lo hiciera.
—Aun no termino. Te ofrece el mundo y las estrellas y ¡¿todo para qué?! Quieres estar a su disposición y trabajar para un pueblo al que no le debes absolutamente nada. Cuando tengo un mejor plan en mente y ahora que tienes un dragón podemos ponerlo en marcha.
— ¿Qué plan? —Preguntó Astrid intrigada.
— ¡Dioses! Ese chico sí que te nubló el juicio. —Ruffnut le dio un golpe en la cabeza. —¿No me digas que ya te está gustando?
— ¡Por supuesto que no! Deja de decir tonterías y dime lo que tramas.
—Ruffnut planeaba robar uno de los dragones de sus prospectos para lárganos de aquí, ir a Bog Burglar y rescatar a tu familia. —Divulgó rápidamente Tuffnut.
La esclava boquiabierta admiró la pose presuntuosa que su amiga tomó cuando se reveló el gran plan.
—Pero ahora que tienes un dragón, fácil podemos escapar de aquí, y ya no tengo que seducir a ninguno de esos babosos. —Terminó de explicar la chica.
— ¡Por supuesto que no! —Gritó Astrid alterada.
— ¿Qué cosa dices? —Cuestionó indignada la gemela.
— ¡que no vamos a hacer ninguna de esas tonterías! Para empezar… ¿querías jugar con los sentimientos de dos hombres? ¿Quién es la más loca?!
— ¡¿Por qué no?! Ellos no importan… ¡es tu familia! ¿Qué ya no te importan tu abuelo y Fare? ¿Por qué la "princesa" no quiere ver que tan bueno es el plan?
— ¡PORQUE NO ME ARRIESGARÉ DE NUEVO! —gritó Astrid soltando una lágrimas, tal fue su grito que alteró a Stormfly y se puso a la defensiva contra la gemela.
—Tranquilos todos, tranquilos. —Intervino Tuff temeroso.
Su hermana aun ofendida se tranquilizó pues no quería ser atacada por el enorme dragón, que se veía muy a disposición de su amiga.
—No entiendo Astrid. ¿Por qué?
—Porque todos los intentos que hemos hecho para zafarnos nos han fallado Ruff. —Explicó Astrid limpiándose con rudeza las lágrimas. —No me arriesgaré a hacer una tontería, prefiero condenarme por siempre, si con eso estoy segura que Harald o Camicazi no les harán nada. Cumpliré con el trato y en tres meses ellos volverán a mí, sanos y salvos.
—Pero… podemos escapar.
—Ustedes váyanse… son libres, no tienen por qué servirme, eso es sólo una tontería. —Dijo la esclava con una sonrisa.
—Piénsalo Astrid. Quiero ayudarte.
La rubia negó una y otra vez asegurando que alguien la descubriría si intentaba huir otra vez.
— ¿O por qué no vamos sólo nosotros Ruff? —Opinó de repente Tuffnut llamando la atención de ambas chicas. —a Astrid le ofrecieron ser jinete ¿no? ¿Por qué no le pides a tu marido que nos deje ser también jinetes? Ruffnut y yo conseguimos un dragón, nos vamos de la isla, que como quiera a nadie le importamos y te traemos a tu familia, o al menos vemos si están bien.
A Ruffnut le pareció una de la idea más inteligente que su querido y poco serio hermano había tenido en mucho tiempo. Vio a Astrid después, está parecía en shock, cuando su hermano la llamó esperando su respuesta, la esclava sólo se abalanzó contra él y lo apretó en un gran abrazo.
— ¿En realidad harían eso? —Preguntó ilusionada.
—Eres nuestra amiga, claro que sí. —Aseguró Tuffnut devolviendo el gesto.
Ruffnut sonrió aliviada de tener al menos un plan, alzó sus brazos con la intención de unirse a ese amistoso abrazo cuando de repente, el sonido de alguien carraspeando llamó su atención.
—¿Camicazi?
Astrid se separó de inmediato del gemelo, pues esposo había llegado a donde estaban ellos.
—Lo siento. —Dijo de inmediato.
—Eh… mi abuelo le tomará unas medidas a Stormfly, sólo venía a decirte eso.
—Bien, iré enseguida.
Astrid se adelantó peinándose una y otra vez el flequillo, siendo seguida por Stormfly y Hiccup dejando atrás a los gemelos que suspiraron aliviados, pues pensaron que se habían metido en más problemas.
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—Hiccup… ¿te puedo pedir un favor?
— ¿Qué se te ofrece? —respondió el aludido deteniendo el paso.
—Mis amigos… los gemelos ¿pueden ser también jinetes?
— ¿Hay algún motivo en particular? —Preguntó Hiccup sorprendido, queriendo aclarar unas sospechas.
—Ninguno. —Respondió Astrid tratando de no mostrar nerviosismo.
—Porque si lo hay, ya te dije que no me molestaba. —Dijo Hiccup con una ligera molestia en su voz.
— ¡Un momento! ¿A qué te refieres?
—A ponerme los cuernos.
— ¡¿Qué?!
— ¿Tú y el chico Thorston?
— ¡No!¡ Es sólo mi amigo… y si quieres saber, si quiero que se conviertan en jinetes es porque… porque pueden ir a recolectar cosas que… dejé en Bog Burglar! —Gritó. — ya que mi tío no volverá en mucho tiempo. —Explicó molesta.
Dada la explicación de Astrid, el jefe se arrepintió de lo dicho, tampoco comprendió porque le molestó el hecho de su esposa le fuera a tomar la palabra, claramente la conversación con Bork le dejó mucho en que pensar.
—Lo siento. Sí es así, está bien… aunque deben buscar un dragón.
—Gracias. —dijo la chica con sarcasmo acelerando el paso, totalmente ofendida.
Hiccup estaba exhausto, siempre que pensaba que iba un paso adelante retrocedía dos en un segundo, pero era la carga que debía siempre llevar en su espalda. La alcanzó para guiarla hasta la forja; fue un recorrido silencioso, y por más que el jefe intentó disculparse una vez nada salió de su boca.
Faltando unos cuantos metros para llegar, el castaño divisó a un par de chicas, las amigas de Heather: Odalyn y Ran.
—Ve con mi abuelo, tengo que atender un pequeño asunto. —Ordenó a la rubia sin quitar la vista de las exberserkers.
—Lo que ordene el jefe. —Dijo Astrid con sarcasmo sin notar ni un poco la seriedad de su esposo y se retiró sin más en compañía de Stormfly.
Hiccup caminó hacia donde estaban las chicas platicando y riendo sobre sabrán los dioses que cosas, cuando llegó con ellas estás se entumieron y saludaron con respeto al jefe.
—Odalys, Ran. —Saludó molesto el vikingo.
— ¿En qué podemos servir al jefe? —Preguntó hipócritamente Ran, la que era de igual de edad que Dagur.
— ¿Me pueden decir qué es esto?
Hiccup sacó de entre sus ropas el pedazo de material que había extraído de la nadder. Las chicas al ver tal objeto tragaron saliva, quedando así totalmente expuestas.
—La punta de una flecha berserker. —Reveló Hiccup al no recibir respuesta.
— Jefe, nosotras sólo... —trató de hablar Odalys, pero fue silenciada inmediatamente por el jefe.
—Esto va en serio, si vuelven a atentar en contra de mi esposa o lastiman a otro dragón, me veré en la penosa necesidad de expulsarlas de la isla. ¿Entendido?
Ran gruñó por sus adentros, odiaba al jefe tanto como odiaba a su esposa, de no ser por ella Heather y el hombre que amaba estarían en Berk y hubieran conquistado juntos.
—Entendido. —Dijo rápidamente Odalys.
— ¿Ran?
—No… —replicó la chica molestando más al jefe. — ¡¿Ya tan rápido te olvidaste de Heather?!
—Les recuerdo que Heather fue quien me engañó y se largó lejos de aquí. —Comentó el vikingo tratando de perder los estribos.
— ¡Eso es basura! Heather nunca se hubiera atrevido.
— ¡Yo los vi! —Gritó el jefe silenciándola. — ¿Cómo tratar de contradecir eso?
La berserker volvió a gruñir, sin entender realmente aquello, pero era cierto lo que el jefe decía y no podía contrariarlo, era su palabra con pruebas contra la suya.
— ¿Quedó todo aclarado Ran?
—Aclarado jefe. —respondió rezongona la chica, tratando de retener la lágrimas.
—Bien, porque ya saben lo que pasará si intentan otra estupidez como la que hicieron.
— ¡Entendido jefe! —Gritó Ran llorosa, no soportándolo más. La berserker sollozante se alejó corriendo hacia el pacifico bosque.
Hiccup vio miró a la única chica berserker que quedó, esta levantó ambas manos en son de paz y se alejó lentamente, ella era más tranquila que la otra y no se arriesgaría a quedarse sin hogar. Suspiró, jamás creyó que alguna vez tuviera que actuar así con personas que consideraba amigos.
— ¡HICCUP!
El jefe rodó sus ojos con molestia, era su turno de recibir un sermón pues Eero lo llamó.
— ¿Ahora qué abuelo?
—Tus actividades, no las has comenzado.
—Estoy en eso, sólo estaba atendiendo asuntos pendientes con Camicazi y el asunto del dragón.
— ¿Cuándo será la ejecución? —Preguntó animado el viejo.
—No habrá ejecución, Camicazi será un jinete de dragón y apoyará en la defensa de Berk.
El ex jefe quedó en shock con la noticias. — ¿Pero qué tontería? ¿Cómo puedes permitirlo?
—Es su decisión y yo la respeto, no es una flor delicada abuelo.
—Esto es inaudito. ¿Y con qué dragón? ¿El salvaje?
—Así es, por que pasó algo que…—desistió de contarle lo sucedido. —Olvídalo no te importa. Y bueno estás avisado, déjame seguir con las tareas.
—Hijo, no te molestes. —trató de animar Eero el ambiente, después de todo el chico seguía siendo su nieto y lo quería, a pesar de que la relación estuviera más que rota. —Por cierto, los sirvientes de tu esposa… debemos hablar de ellos.
— ¿qué hay con ellos? —Preguntó Hiccup recordando la vergonzosa discusión.
—No pueden vivir en la misma casa que ustedes, debes proporcionarles una.
—Pues supongo que en lo que construimos una se pueden quedar con el abuelo Bork, Fishlegs o Snotlout.
—Si hay una casa. —Dijo Eero sonriendo cínicamente. —Dales la de esos Berserkers… de todos modos ya nunca volvieron, menos después de lo que esa insolente te hizo.
Hiccup se alteró al escuchar de nuevo el tema de Heather y Dagur, era como si el mundo se empecinara en recordársela.
— ¿Sabes qué? ¡Haz lo que quieras! No me importa, déjame trabajar.
El joven dio por terminada la conversación con sentimientos encontrados, pues recordar a su ex novia siempre le provocaba un dolor en su corazón.
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Astrid respiró profundo antes de atreverse a entrar a la forja, por más que intentaba llevar la fiesta en paz con su marido no podía, y el plan de los gemelos casi se frustra, eran esas cosas que la hacían cuestionarse si haría lo correcto en que sus amigos fueran a ver a su familia.
Un golpecito por parte de la nadder la trajo a la realidad, Astrid sonrió con el gesto y entró al lugar una vez que tocó y el viejo le permitió la entrada.
—Señor Bork. —Saludó de nuevo con respeto.
—Hiccup me dijo que vendrías.
Bork ni siquiera le prestó atención y fue directamente con la nadder; Astrid sintió su rechazo y sólo se alejó unos pasos para dejarlo trabajar, admirando que al igual que Hiccup era hábil con los dragones, algo que notoriamente era por herencia, pues trataba con delicadeza y respeto a la nadder.
—Bien, tendré la montura en dos días, muchacha. —terminó el viejo agriamente y le dio la espalda para seguir trabajando en otras armas.
—Mmmh, está bien… muchas gracias señor. —Agradeció Astrid con la intención de salir rápidamente de ahí.
— ¡Un momento!
—Sí, señor. —Astrid se volvió hacia en el anciano para encararlo.
Bork hizo lo mismo, mostrando su gran ceño fruncido. —Mi Hiccup es buen muchacho, ya ha sufrido mucho en estos meses. ¡No te atrevas a lastimarlo!
—Eh… señor, no… es mi… intención. —Titubeó sorprendida por el gesto.
—Pues más te vale, "princesa". —Amenazó Bork girándose de nuevo para continuar trabajando. —Ya te puedes ir.
La esclava atónita salió a tropezones de la forja, un cumulo de nostalgia se acumuló en su pecho y se expandió por todo su cuerpo. Corrió alejándose de la forja, no quería que nadie la viera a excepción de su dragona. Le había impactado demasiado el como el abuelo materno de su esposo estaba dispuesto a protegerlo a comparación del otro; al mismo tiempo recordó a alguien muy especial, una persona que también estaba segura que la protegía de igual manera.
—Abuelito Honeir. —Gimoteó una vez que se ocultó de todos junto con la nadder. —Ojala estuvieras aquí.
En la soledad de su escondite, la esclava desahogó su dolor siendo apoyada únicamente por la preocupada nadder a la cual se aferró, a la que le contó todo lo que le había pasado y a la única en Berk a la que le pudo revelar su verdadero nombre.
Continuará.
Mucha tensión en el ambiente como pudieron notarlo, pero así serán las cosas. XD. Pero no se preocupen, al menos espero que pasé el tiempo rápido, porque lo mejor está por llegar.
Por cierto, Ruffnut espero que tampoco se salve de las torturas que estoy dando a las chicas, a ver que se me ocurre XD.
Agradecimientos a Gaby chani por la sugerencia en los nombres de las berserkers. :D
Sección de comentarios y dudas.
Alexandra HSGS: Sigue siendo un caballero o al menos lo intenta, juegan mucho con él y ponen ideas en su cabeza. XD. Saludos.
Alexa grayson: Aun no sé el destino de Eero y pues algún día en el futuro tiene que salir la verdad pero por lo pronto le seguirán diciendo Camicazi. Saludos.
Maylu: jajajaja me da risa cuando dices que no te cae Heather, pero pues ni modo es una de las chicas protagonistas XD. Saludos.
Lady werempire: jajajaja Camicazi… ella sí sufrirá, pero también dependerá de cuanto se deje. Ya lo leerás. Saludos.
Jessy BrowN: Pues Camicazi encontró el remedio a sus penas, aunque no de la manera positiva, algo que tendrá sus consecuencias en el futuro, al igual que con Arie, también pasarán por mucho. Saludos,
Vivi: Vas a ver que Arie es y será un loco obsesionado con una mujer, ya lo leerás. Saludos,
Steffani: Lo sé fue corto el Spither, pero espero se haya notado cómo será su relación o cuales serán sus intenciones entre ellos, para empezar formular teorías. Saludos.
Astrid pine:Como puedes ver Astrid sufrió otro altibajo al recordar por medio de Bork a su abuelo, y así será cualquier cosa que pasé siempre le recordara a sus allegados, hasta que llegue el momento en que los deje ir en paz. Saludos.
Diane: jajaja es doctor, aunque luego habrá más información acerca del estado de convalecencia y las actividades del médico, y Camicazi pues ya se fue de fiesta, mal camino para alguien que quiere olvidar. Saludos.
Dragon Viking: jajajaja me encanta tus expresiones de Heather y Camicazi XD, y pues Hiccup y Astrid serán amigos o al menos lo intentarán, tampoco se puede iniciar de la nada. Saludos,
Vanesa: La familia de Astrid murió es un hecho, y pues con el pasó del tiempo se enterará. Saludos.
Navitho: Con Dagur, pues que crees que le pasó? XD, es para generar más intriga aunque creo que con eso ya te dije todo, y pues las amigas de Heather al menos una de ellas no se quedará quieta, pues como se pudo apreciar no sólo apreciaba a Heather, estaba enamorada de Dagur. Saludos.
Violeta: Camicazi, la verdadera, por lo pronto se deshará de sus penas por arte de magia o más bien del licor. Saludos,
Unbreakable warrior: Pues hubo un avance, pero otra vez hubo un retroceso, pero ya lo arreglarán, el chiste será no prestar atención a los demás. Saludos.
Flopi: Pues como puedes ver todas las chicas viven en el cloflicto y cada quien tratará de resolverlo a su manera, incluida Ruffnut. Saludos.
Hiccstrid: Creo que me recordó a volver a empezar, ya se me olvidó la volveré a escuchar. XD. Saludos.
Mad lady: Pues al menos spinel intentará eso, pero ya sabes que las mujeres son tercas, y con respecto a Arie acertaste, pero aun faltará tiempo para que Camicazi pueda ver sus verdaderas intenciones y Arie saque a flote su verdadera personalidad. Saludos.
Tris: ¿cuál espíritu de guerra de los elementos? Saludos.
Fsusana536: jajajaja rei con lo de cabeza hueca, pero no todo es color de rosa como se pudo apreciar, al menos para algunos personajes. Saludos.
Asurei: jajaja muchas gracias por escribir, también me encanta el duo Spinel y Kaiser, no podía separarlos, gracias por seguir las historias y con respecto a los horarios, sólo te puedo decir que los domingos aunque no tengo hora específica, puede ser tanto en la mañana como ya en la noche, casi lunes XD. Saludos.
Ana Gami: jajaja definitivamente quiero hacer sufrir a las chicas, y Ruffnut no se salva aunque aun no estoy segura con que hacerla sufrir XD. Saludos.
HeiMao3: Puede ser que la tormenta aun no llegue, pero llegará, aunque no sé si sea tan violenta, con respecto a lo personal, pero de que se aproximan cosas así será. Y ahora que mencionaste a tu gatita, el mi me trajo hoy media paloma, me recordó también a Stormfly y su comida a la mitad XD. Saludos.
A los favoritos, seguidores y lectores anónimos, hasta la próxima.
17 de abril de 2016
