Neji adelantó un pie mientras dejaba el otro atrás. Puso sus manos en una postura en particular y esperó.
"Comienza." Dijo su abuelo.
Un movimiento de su pierna derecha a la izquierda, un giro, un golpe de sus palmas, equilibrio, salto, golpe, giro, deslizamiento, y una vez más.
Notó un movimiento en el lado de su abuelo y él casi asintió.
"Byakugan!" Exclamó él repentinamente.
Su postura vaciló por un segundo con el cambio de su visión. Y su abuelo obviamente lo notó.
"Para." Y él se quedó quieto, tambaleante, no se había apoyado bien, pensó con el ceño fruncido mientras cerraba los ojos y desactivaba su línea de sangre.
La rutina que su abuelo le enseñó más bien parecía un baile, pero él no dijo nada, porque cada vez aumentaba la velocidad. Y realmente ayudaba a su equilibrio.
Suspiró mientras sentía que su abuelo empujó su hombro con su bastón y él se cayó de costado. Odiaba cuando hacía eso.
Frotó el hombro que chocó contra el suelo, el escozor seguía siendo molesto. Tendría un moretón.
"Debes tener los pies firmes en el suelo. De otra forma caerás fácilmente." Se refirió a una lucha, supuso. "Deberás practicar más con el Byakugan, aunque no me sorprende siendo que hace poco aprendiste a usarlo. Y sin tener la intención." Aclaró con los ojos entrecerrados.
Él sonrió imperceptiblemente mientras se paraba, en verdad no tenía la intención, ni siquiera sabía que tenía que usar sellos de mano. Pero supuso que concentrándose lo suficiente, se podía. Aunque él no estaba muy seguro luego de ver la reacción de su abuelo.
Además de que luego se desmayó, no fue al hospital, Emi al parecer lo estuvo cuidando en su casa. Le pareció extraño, pero no dijo nada en contra.
Desde el día en el que aprendió a usar el Byakugan sin sellos de mano, su abuelo comenzó a decirle que lo activara cuando diga.
Era difícil acostumbrarse a una visión de trescientos sesenta y cinco grados mientras se dan vueltas.
Realmente difícil.
