Albus Potter recorría la habitación sin intención alguna, al parecer. El dormitorio no tenía nada especial, las paredes eran blancas a excepción de la del fondo: donde estaban las camas, la cual era verde. A los pies de ambas camas había un escritorio para cada uno, y bajo este, los baúles.

Claro estaba a quién pertenecía cada lado; aquel pulcro y limpio, era sin duda, del Potter. Aquélla cama sin hacer, el baúl abierto y con la mitad fuera del fondo del escritorio, rodeado de miles de zapatos, eran de Scorpius.

Las habitaciones en Slytherin eran prácticamente iguales: no muy grandes, tampoco pequeñas. Con espacio suficiente para que ambos estudiantes tuvieran espacio personal pero tampoco tanto como para que pudieran ignorarse con facilidad. Dos libreros y dos cómodas en tonos plata a juego con las bases de las camas. Escasa iluminación que no implicaba un problema mayor.

-Albus, ¡ponme atención!- demandó Scorpius.

El Potter detuvo su andar, algo sobresaltado. Miró hacia la cama de la derecha, Scorpius, tirado sobre su cama aún con el uniforme de quidditch puesto, ondeaba sus brazos.

-Deberías bañarte- observó Albus, ajeno a cualquier otra cosa que Scorpius estuviera diciendo.

-El hermano menor de Kryssie, Erick, me arrojó al lago negro cuando volvimos al colegio. Creo que ya no hay restos de sudor sobre mí.

-¿Y no moriste?

-Creo que no- el rubio empezó a darse palmadas el rostro y los hombros, después el abdomen-, estoy entero. Por el momento.

Albus río un poco y comenzó a acercarse a su cama, para después sentarse en ella.

-¿Krystal tiene hermanos?- preguntó Albus, quitándose los calcetines. Ya llevaba el pijama puesto a pesar de que no pasaban de las cinco de la tarde.

-Supongo que estaba implícito- se burló Scorpius-. Pero sí, uno y medio.

-¿Uno y medio?

-Sus padres se separaron un tiempo después de que ella naciera, entre tanto, un tipo guardó la varita en el estuche de la tía Tracey y le dejó un expecto patronus llamado Megan. Tracey estaba embarazada de Megan cuando volvió con el tío Gregory, nació Megan y al poco tiempo de que naciera, mi tía supo que estaba embarazada otra vez, esta vez era un niño, y le pusieron Erick. Por supuesto que después de que nació Erick se tomó la poción para la infertilidad. ¿Ahora entiendes por qué uno y medio?

-Vaya, cuánto drama familiar- Albus se acostó boca abajo con la cara hacia la cama contraria, tal cual como Scorpius.

-De seguro tú tienes historias más interesantes, pequeño Potter. Es lo que te preguntaba cuando creías que, no lo sé, modelabas en esas pasarelas muggles por la habitación. Me interesa saber cómo es tu vida con tantos primos.

-Supongo que buena- respondió Albus desinteresado-. Cuando éramos más pequeños todos nos llevábamos mejor. Después Victoire entró a Hogwarts y consecuentemente fuimos entrando los demás, y no lo sé, de la nada empecé a sentir que no encajaba, cada vez, Rose era más insoportable desde que la tía Hermione se volvió ministro de magia, comencé a responderle lo que no me gustaba, me empezaron a ver mal. A veces Rose tenía días buenos y era posible estar los primos reunidos en una sola habitación sin que peleáramos por yo decirle algo a Rose. Creo que de mis primos la única rescatable es Alessandra, porque no lo sé, a mí me parece demasiado inteligente y madura, pero tienen como tres meses que ella, Tyler y sus padres vinieron a vivir a Inglaterra desde Rumania. Antes de eso sólo la había visto como cinco veces en navidad.

-Pobre Albus reprimido que sólo quiere poner en su lugar a la hermosa de su prima- arqueó la ceja Scorpius-. Yo no tengo primos de sangre. Mi padre no tiene hermanos, mi madre tiene una hermana, Daphne, pero se divorció a las dos semanas, a lo mucho, de casarse. Ahora sólo esperamos a que regrese porque nos trae regalos interesantes de sus viajes. Yo tengo dos hermanas, gemelas. Bethie o Iracebeth y Jane. Tenía como cuatro años cuando nacieron y quería deshacerme de ellas la primera vez que las vi, pero con el tiempo les cogí cariño. Yo escogí el nombre de Iracebeth y Avril el de Jane.

-¿Ustedes no se hartan de haber estado toda la vida juntos?

-Claro que no. Siempre nos hemos divertido. Krystal, Avril y yo no podíamos esperar para venir a Hogwarts juntos, en serio, después Evan reprobó y supimos que vendríamos los cuatro, no lo sé, nos sentimos un poco más seguros, aunque hay que admitir que lo hemos hecho un poco a un lado. Si no nos hubiera tocado a los tres en la misma casa, yo no sé qué hubiera pasado.

-Desde que conozco a Krystal he pensado que debería ir a Ravenclaw- dijo Albus, divertido por la expresión de Scorpius de total desacuerdo-. Pero era Avril la que el sombrero le dijo que lo haría bien ahí, ¿no?

-Krystal no podría ir a Ravenclaw porque no tiene paciencia más que para mí y los demás y eso porque se acostumbró a nosotros. Entiendo que lo digas por lo lista que es, pero no la has conocido del todo. Mira a Krystal Goyle como un tesoro escondido demasiados metros bajo tierra. Tienes que quitar cientos de capas de tierra para saber quién es. Te seré sincero, no tengo idea de qué es lo que le pasa por la cabeza la mayoría del tiempo, pero es una buena persona.

-Pasa mucho tiempo con mi prima, Alessandra.

-Y Avril y yo pasamos demasiado tiempo con el primo de Alessandra, Albus- sonrió Scorpius.

-Es extraño que Avril no haya venido a su "visita vespertina"- observó Albus.

-Su papá está aquí, se olvida hasta de mí. No te lo tomes a mal, pequeño Alby.

-Son muy unidos, ¿no? En cuanto el partido terminó, corrió a abarazarlo- Albus rió un poco para continuar-: Evan pensó que iba a abrazarlo a él. Se vio tan decepcionado.

-Pobre Evan, maldita sea- rió Scorpius a la par-. Y sí, probablemente Avril no te haya hablado del tema porque es algo que no sé... le cuesta mucho expresar, por así decirlo. A grandes rasgos, no se lleva muy bien con la tía Pansy porque son polos opuestos, completamente. La teoría mía y de mi padre es que pelean tanto que por eso prefiere estar todo el tiempo con nosotros. No me quejo, no me puedo imaginar un momento de mi vida sin que estemos codo a codo. La adoro y mis hermanas también. Mis padres, ni decirlo. Por eso mismo, cuando su padre está aquí, el mundo deja de existir.

-Vaya- suspiró Albus-. Es extraño, ya que no la puedo imaginar sin sonreír.

-Albus, Albus, Albus- suspiró Scorpius-. Necesitas aprender muchas cosas aún. Un momento, pequeño Alby, ¿Avril te gusta?

-No digas tonterías, Malfoy.

-Bien. Oye, me besé con Rebecca McLaggen antes del partido, creo que me dio suerte.

-¿Fue tu primer beso?

Scorpius soltó una carcajada.

-¡Claro que no, Albus! ¡Di mi primer beso a eso de los cuatro años o algo así!- siguió riendo el Malfoy.

Albus no sabía qué decir, estaba apenado.

-Espera, ¿tú no has besado a nadie, pequeño Alby?- repuso Scorpius, con una ceja levantada.

-Pues, no.

-¡Te conseguiré a alguien! ¡A muchas chicas les pareces lindo!

-No me interesa hacerlo, Scorpius. En serio.

-Es tu decisión- se encogió de hombros el rubio-, pero cuando quieras lo haré.

-¿Hacer qué?- preguntó Albus riendo-. ¿Besarme o conseguir a alguien que me bese?

-Dímelo tú- Malfoy puso sus manos en su barbilla angelicalmente y agitaba sus pestañas como si tratara de imitar una chica.

Albus le arrojó una almohada.

-Eres un imbécil- declaró Albus.

-Mi primer beso fue con Avril, por cierto.

-Lo supuse- rodó los ojos el Potter.

-Y también he besado a Krystal, aunque no lo creas y a ella no le gusten los hombres. Dos veces. Pero creemos que el que cuenta fue el que nos dimos la noche antes de venir aquí. Te contaré la historia aunque no haya mucho que contar. Ambas estaban en mi casa, se quedaron a dormir, sus padres les llevarían sus baúles por la mañana. Estábamos cansados porque jugamos quidditch casi todo el día, y aburridos, un poco. Krystal dijo que quería jugar verdad o reto, Avril le preguntó en su turno si nunca había tenido curiosidad por un chico, pasó y seis turnos después nuevamente le tocó Avril a Krystal, Kryss dijo reto y Avril le dijo que me besara. El primero fue muy corto, nos separamos y nos dimos uno mejor. Nos habíamos besado dos años antes casi bajo las mismas circunstancias, pero fue un piquito de dos segundos. Eso fue todo. Pero, Kryssie se vengó después. Te ahorraré la pregunta otra vez: retó a Avril a besarla.

-Vaya, ustedes realmente están locos.

-Además Albus, pensé que era obvio que yo ya había dado mi primer beso. En la novatada me hicieron besar a Avril.

-Yo no sé nada de la novatada. Yo estaba colgado de los zapatos del candelabro de la sala común y vomité por casi una hora después de que me bajaron, ¿lo recuerdas?

Scorpius estalló en carcajadas.

-¿Entonces el vómito por el que hicieron deslizarse a Derwin Ashter y Evan fue el tuyo?- preguntó sin poder dejar de reír.

-Supongo, no lo sé. Yo quise huir, entonces Daynee Ericksen me tomó del cuello de la camiseta y me hizo escalar el librero, y me dijo que si tiraba un sólo libro tendría un castigo. No lo hice, pero cuando terminé fue cuando nos arrastraron al baño de Myrtle a supuestamente darle un baño a la señora Norris.

-Eso fue épico.

-¡Fue una mierda!

-Una mierda épica y divertida.

La puerta fue abierta, Scorpius ni siquiera volteó y arrojó una de sus sábanas al espacio entre ambas camas, después hizo lo mismo con la almohada que Albus le había lanzado minutos atrás.

-Ya cállate Albus, ya llegó Avril.

-¿Hablaban de mí, acaso?- inquirió la Zabini tirándose sobre la sábana en el suelo.

-Sí, de lo mal que nos caes.

-Uy, claro que sí- rió Avril.

-Cuéntanos: ¿mi padrino ya se fue o sólo te dignaste a honrarnos con tu presencia?

-Por supuesto que mi papá ya se fue. Tus padres se quedaron hablando con mi mamá, me aburrí, así que vine aquí con ustedes porque Krystal está perdida con sus hermanos y Evan me llamó bonita delante de todos y eso no me gustó. Por cierto, Albus, me crucé con tu madre antes de bajar a las mazmorras. Estuve a punto de decirle que no mordemos y que nunca te hemos hecho nada malo, pero me contuve a pesar de cómo me miró.

-No le hagas caso- repuso Albus-. Yo me encargaré de eso después.

-Encárgate para las vacaciones de invierno. Porque estás invitado a la fiesta de Navidad de mi familia- canturreó Scorpius. Avril volteó a ver emocionada a Albus-. No es muy complicado, el veinticinco por la noche nos vestimos muy elegantemente, mi padre trae un grupo de música, a su coctelero de cabezera, a sus amigos, algunos socios y celebridades, el resto es bastante obvio.

-Gracias, supongo- sonrió Albus.

-Y en verano iremos a Australia a visitar al tío Theodore, también vamos a invitarte- dijo Avril.

-¿En verano iremos a Australia?- preguntó Scorpius.

-Sí, mi papá le dijo a mi padrino que tendría que ir a firmar un tratado por esas fechas- explicó Avril-, y mi padrino dijo que deberíamos ir todos porque hace dos años que no vemos al tío Theodore. Tu madre y la mía, y los padres de Kryss dijeron que sí, por lo que no se dijo más. Yo dije que quería invitar a Albus, también me dijeron que sí. Todo arreglado.

-Será un verano interesante- levantó las cejas Scorpius.

-Sólo será como una semana, no se emocionen.

-Ustedes también deberían ir a mi casa en verano- intervino Albus, arrastrando las palabras.

-Nosotros decimos que sí- respondió Scorpius-, pero tus padres son los que deben decirlo.

-Y mi mamá. Aunque bueno, es el menor de los problemas- aclaró Avril.

-Yo también iba a invitarlos- suspiró Scorpius.

-Una semana en Australia, otra en casa de Albus, otra en mi casa y otra en la Mansión- resolvió la Zabini.

-Y una en la Madriguera- dijo Albus, como si temiera la respuesta.

-De acuerdo- habló Scorpius despreocupado.

-Y mi cumpleaños es el treinta de agosto- mencionó Albus de nueva cuenta-. Haremos algo, pero aún no sé qué.

-El mío es el diez de julio, tal vez hagamos una pijamada masiva o algo así. O vayamos a ver un partido de la liga. Prefiero lo segundo- sonrió Scorpius.

-El mío es el ocho de abril, por lo que estaremos en Hogwarts. No habrá nada especial- rió Avril.

-Te festejarán en la sala común como a los demás que han cumplido años desde que iniciaron las clases, porque eres del montón- Scorpius esperaba un golpe o un reclamo, pero nunca pasó ya que Avril asintió con la cabeza.

-Quiero buscar a Bryce Hopkins para tomarme una foto con él- cambió el tema la rubia.

-¡Vamos!- exclamó Scorpius.

-Albus severus, ¿irás descaradamente en pijama a pesar de que son como las cinco de la tarde?- preguntó Avril divertida.

-Claro- Albus se puso de pie.

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Cuando volvieron sin éxito ya que nunca encontraron a Bryce Hopkins, la fiesta en la sala común ya estaba a tope.

-¡Llegaron los héroes!- gritó Ezra Finnigan con la botella a la mitad en la mano. Muchos gritaron y voltearon a verlos-. ¡Que se queden!

-¡Estás loco!- le regañó Karol Jennings quien bailaba sobre la mesa del centro junto con otras dos chicas.

-¡Bueno, los dos principales! ¡Mis dos nuevos cazadores titulares!- Ezra puso las manos en alto y tiró de Scorpius y Avril, para después rodearles los hombros con sus brazos. Los menores estaban ensoñados.

-¡Está mejor!- respondió Karol otra vez, seguida de vitoreos de los demás en la fiesta.

Albus sólo se fue al Gran Comedor.

-¡Hay que iniciarlos!

-¡No vas a darles alcohol, Ezra!- le gritaron Alexa y Robert desde el otro extremo de la sala.

-¡No va a ser mucho! ¡Cinco segundos, algo muy simbólico!

Nadie le dijo nada, sin embargo, hubo vitoreos otra vez. Ezra los arrastró al sillón y todos voltearon a verlos expectantes.

Scorpius y Avril estaban emocionados, pero también tenían mucho miedo.

-¡Es whiskey de fuego!- anunció el capitán.

Ezra no dudó, y le tomó a Scorpius por la frente, haciendo que el menor abriera la boca. Empezó a vaciar el líquido de la botella. Toda la sala común, excepto por Alexa Murphy que miraba el acto desaprobatoriamenre, empezó la cuenta regresiva desde el cinco. Repitieron el tres bastantes veces, causando que Ezra se carcajeara. Cuando finalmente llegaron al cero, Ezra le agitó la cabeza y le levantó el brazo como si de una victoria se tratara. La sala común gritó, y coreó "Scorp" hasta que Ezra miró maliciosamente a Avril, quien estaba sorprendida aún por lo que había pasado en el último minuto.

-¡Es tu turno, Zabini!

Ezra no necesitó jalarla ni nada parecido, la misma rubia se había colocado bajo la botella con la boca abierta.

-¡Se le llama actitud!- gritó el capitán emocionado, empezando a dejar caer el whiskey. La cuenta empezó mucho después.

También le agitó la cabeza al terminar, levantó su brazo y también la sala coreó "Avril".

-¡Que repitan su beso!- gritaron entre la multitud.

Lo hicieron, sin dudarlo, provocando aún más gritos en la sala común.

-¡Basta! ¡A sus dormitorios!- Alexa Murphy se abrió paso hasta el sillón, jalando del cuello de la ropa a ambos, y arrastrándolos hasta sus pasillos.

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Albus Potter llegó al Gran Comedor con la esperanza de que James asistiera a sus encuentros de sábado por la noche aunque él hubiera faltado los últimos dos sábados.

Suspiró pesadamente, agradecido, cuando vio a su hermano sentado a la mesa. Estaba acompañado, y no había podido distinguir que era por Rose. Cerró los ojos y pidió paciencia.

-Te lo dije- anunció la Granger-Weasley.

-¿Qué, Albus? Muchísimas gracias por honrarnos con tu presencia.

-¿Qué traen entre manos?- Albus pasó la mirada de su hermano a su prima lentamente mientras se sentaba.

-Queremos hablar contigo. Rose dijo que muy probablemente ahora sí vendrías ya que hay una fiesta en Slytherin y los de primero y segundo no pueden pasar.

-¿Sobre qué?- rodó los ojos el Potter menor.

-Por ejemplo, que no has ido a visitar a Hagrid desde hace un mes y está preocupado por ti- le encaró Rose.

-Los días que iba a visitarlo, ahora tengo entrenamiento.

-Puedes hacerle media hora en tu agenda, Albus.

-Estoy ocupado, muy. Tengo mucha tarea y quiero…

-No seas mentiroso- James alzó su tono de voz-. Te veo andar de acá para allá con tu grupito. No ves a Hagrid porque no quieres.

-Sólo di la verdad, Albus- intervino Rose con el ceño fruncido.

Albus tragó saliva y agachó la mirada.

-Siempre que le cuento algo me cuenta algo respecto a mi padre.

Albus no sabía qué esperar. Sólo lo dijo porque lo sentía. Así ha sido siempre, y por eso, comenzaron los problemas con Rose, y, consecuentemente, con el resto de sus primos.

Rose asintió con la cabeza, suspiró, y cerró los ojos.

-¿Le has dicho?- preguntó mirándolo a los ojos.

-No.

-Ese es uno de tus tantos problemas, Albus- habló James un poco más bajo-. Das las cosas por sentado. Crees que la gente piensa lo que tú y te creas ideas. Ya ni siquiera papá y mamá pueden intentar adivinar qué te cruza por la mente porque nunca dices nada al respecto, por lo que te digo, crees que la gente adivina lo que piensas. Por ejemplo, dime por qué has estado ignorando a Rose.

-¿La verdad?

-La verdad- Rose sonó resignada.

-Porque es insoportable, porque siempre está presumiendo sobre sus padres, porque sólo habla de ella.

-¿Y has hablado con Rose últimamente o se lo dijiste?

-Pues no.

-Ése es el problema, otra vez, Albus- James se masajeó las sienes y le dio un trago a el zumo de calabaza.

-Lo siento. A Scorpius no necesito decirle nada y…

-¡No saques a Malfoy a colación!- espetó el Potter mayor-. Basta. Siempre que te juntas conmigo aquí lo metes a la conversación por algo, ¿te gusta o algo parecido?

-Estupideces.

-Bien, sigue. Pero no metas a Malfoy- James dio otro trago a el zumo-. Ni a Zabini.

-Es eso. Creí que tendrías tus propios asuntos, Rose.

-He estado obligada a cambiar mi actitud- suspiró la Granger-Weasley-, me di cuenta de que alejaba a la gente y se hartaban de mí. He cambiado, Albus. Ahora sólo quiero recuperar tu amistad.

-Bien.

-¿Eso es todo lo que vas a decir?

-Supongo.

-Quiero que volvamos a ser amigos- repitió Rose.

Albus suspiró.

-Está bien- dijo antes de abrazarla, y que James sonriera.

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James Potter entró a la biblioteca tranquilo y sintiendo un peso menos de encima. Ahora sólo tenía una preocupación.

-Vaya, James. Ya pensaba que no vendrías.

Alessandra Weasley cerró el libro que tenía entre sus manos desde hacía horas. Era el sexto que leía con respecto a la primera guerra mágica, y aún no se aburría. Decía que mientras más autores leyera, mayores perspectivas obtendría y mayor sería su conocimiento. Nadie lo entendía cuando lo decía.

-Estaba ocupado con Albus y Rose- Potter se sentó otra vez, frente a su prima. La miró fijamente mientras se quitaba los lentes que estaba obligada a usar para leer por lo mucho que se cansaba su vista.

-Bien, qué bien. Ahora vayamos al tema que nos interesa. Explícame lo que vi en el campo de quidditch el otro día.

-En primer lugar, ¿tú qué hacías en el campo de quidditch ese día?

-Estaba buscando a Tyler- explicó Alessandra sin quitarle la mirada insistente-. Supe que McGonagall lo escuchó decir "carajo" otra vez y lo castigó enviándolo a limpiar los vestidores. Pero no estaba. Mi hermano es un imbécil, sí, pero no tanto como tú queriendo evadir el tema.

-Estábamos aclarando las cosas.

-Explícitamente.

-Quería definirnos.

-¿Quién y tú?

-No me hagas decirlo.

-Tengo un pergamino aquí, James. Podría escribirle a la familia y te vas a la palabra favorita de mi hermano. Carajo, para que entiendas- repuso tras ver la cara de desentendido de James.

-Dominique y yo.

-¿Y qué querías definir?

Silencio.

Alessandra mojó la pluma en la tinta.

-Quería saber si Dominique sentía lo mismo que yo.

-¿Y qué sientes tú?

-Amor.

-Bien, gracias por admitirlo. Ahora, realmente no iba a enviar nada. No mientras te sacaba la sopa. Respeto tu privacidad y tus decisiones respecto al amor. Porque amor es amor, ¿o no?

-Así es- respondió James, titubeando.

-Si quieres comprar mi silencio, hay algo que debes hacer. Muy sencillo.

-¿Ser tu esclavo?

-No, James. ¿Cuándo es la próxima salida a Hogsmeade?

-Octubre.

-¿Y la siguiente a esa?

-Febrero.

-De acuerdo. Ahora es mi turno de confesar. Estoy saliendo, o algo así, con Krystal Goyle y su cumpleaños es en enero. Quiero regalarle algo no bonito, sino interesante. Que valga la pena. Te comisiono para que compres el regalo en la salida de octubre. Puedes decirle a Dominique, si quieres, no me interesa. Es lo único que te pido.

James tragó saliva y asintió.

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¡Feliz primero de septiembre a todos!

No podía quedarme sin actualizar hoy3

Pasemos a lo otro que les quería decir. A principios del fic y a lo largo de él, se había mencionado que Scorpius tenía una hermana adoptada: Phoenix. Ya no es así, ya que ese personaje fue creado por alguien de quien era amiga antes (ella decidió que ya no fuera así de la noche a la mañana, sin una explicación), por lo que no me siento con el derecho de usarla. En fin, ya lloré por eso y ya no lo haré más. Por lo que tengo que volver a editar, wuju.

Gracias,

/nightmare has gone