"¿Qué vas a hacer?
Busca una excusa y luego márchate…
Porque de mí no debieras preocuparte,
No debes provocarme."
Se mordía las uñas en frustración ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué todo lo que hacía para dañar Furihata fallaba?! Nada estaba funcionando. Había investigado más a fondo la vida del pelirrojo pero no encontró nada concreto que lo relacionara o atara a "su mejor amigo", incluso le había ignorado y amenazado al hablar mal del castaño… ¿Ahora que iba a hacer? su amistad con Aomine se había ido al carajo y por obvias razones no contaba con el apoyo de Tetsuya para vengarse de Furi, pero las cosas no se iban a quedar así... Oh no, no señor, no se daría por vencido tan fácilmente, no se quedaría de brazos cruzados, Furihata Kouki debía sufrir y él se iba a asegurar de eso.
Recordó lo pasado hace unos días y cierto pelinegro para nada contento que le arruinaran su momento con el menor después de ser plantado — Bingo — Él era la solución a todos sus problemas — Imayoshi Shouichi… — Sonreía con malicia mientras marcaba su número de teléfono para contactarlo… De esta no escaparía tan fácilmente.
Si Kouki pensaba que el día anterior había sido frustrante y cansado, estaba completa y absolutamente equivocado. Después de la borrachera de anoche tenía un humor de mil demonios, una jaqueca terrible y las náuseas aún se hacían presente por lo que después de dejar a Kuroko a su habitación no habia comido nada y para rematar se le habia hecho tarde para su primera clase, a este ritmo iba a perder el semestre por asistencias y eso definitivamente no estaba en sus planes. Esa mañana prácticamente salió corriendo del departamento con lo primero que encontró en su armario, un simple poleron azul marino, un pantalón beige y zapatos deportivos, ni siquiera se tomó la decencia y el trabajo de ponerse una camisa por debajo, si llegaba a hacer calor ese día… Estaba jodido.
No aguantaba las punzadas constantes en su cabeza "Genial Kouki, no has dormido nada y de paso se te ocurre tomar como si no hubiera un mañana".
Se percató de que cierto molestoso y ruidoso amigo no se encontraba por ningún lado, era el segundo día que faltaba y aún seguía sin responder a sus llamadas. Miraba a la puerta cada 30 segundos esperando ver la silueta de Takao entrar por esa puerta, los minutos pasaban y la ansiedad y preocupación se empezaban a apoderar de él ¿Qué le habría ocurrido a Takao como para faltar a clases 2 días consecutivamente? ¿Problemas familiares? No creía que fuera eso, después de todo su relación con Ryuga, su hermano, era excepcionalmente buena. Empezaba a desesperarse con el pasar de las horas ¡¿Le habrán secuestrado?! ¡¿Violado?! ¡¿Vendido?! ¡¿Asesinado?! ¡¿Descuartizado?! Justo ahora era víctima del pánico y movía el lápiz frenéticamente contra el mesón ganándose varios regaños por parte del profesor. Miraba su teléfono sin descanso esperando una llamada o un mensaje del azabache en el cual le dijera que estaba bien, que no había porque preocuparse, que todo estaba de maravilla…pero él sabía que no era así, algo iba mal, algo iba muy mal y este paso se iba a quedar calvo y sin uñas de tanta preocupación.
Tenía que verlo para deshacerse de cualquier duda, debía ir a su casa y ver con sus propios ojos de que su amigo estuviera vivo, con una pequeña señal de vida sería suficiente para calmar sus incontrolables nervios.
Tomó sus cosas rápidamente cuando todos se retiraban y al salir por la puerta se quedó paralizado ante la persona que lo esperaba arrecostado en la pared de al frente del aula.
— ¡Furihatacchi! — El castaño no se lo podía creer, un poco más y se pellizcaba para confirmar que era real… Aún impresionado se acercó lentamente a él incapaz de mirarlo directamente a los ojos pues se sentía avergonzado y culpable, era la primera vez que se veían después de ese "pequeño incidente" que preferiría no recordar — Necesitamos hablar — Fue lo que salió de la boca del rubio. Tal y como temía, era el momento de aclarar las cosas pero no podía controlar el temblor de sus manos y el frenético latir de su corazón debido a los nervios.
— Y-yo — Intentó decir pero el rubio le interrumpió antes de que pudiera pronunciar algo.
— Déjame hablar… ¿Sí? — Sorprendido de que su amigo fuera tan directo asintió levemente dispuesto a escuchar lo que el rubio tenía por decir, así fueran quejas, insultos o palabras de infinito desprecio hacia él, estaba preparado — Bueno… Yo, yo he tratado de perdonarte…y siendo sincero aún no puedo hacerlo, se me hace demasiado difícil…Es por eso que he venido aquí a tratar de hablar contigo, quiero arreglar las cosas, extraño a mi mejor amigo — Dijo el rubio fingiendo dolencia, vaya que era un tremendo actor, se adulaba a sí mismo.
Kouki no se lo podía creer, esperaba que le hubiera gritado, ofendido, humillado en frente de todos pero en cambio este había tomado calmadamente el primer paso para solucionar su rota amistad, una luz de esperanza se encendió en su corazón pues él también lo extrañaba y quería arreglar todo ese problema de una vez por todas.
Kise rió internamente cuando vio los ojos llenos de ilusión del castaño. Hah, el pobre habia mordido el anzuelo tan fácil, había caído redondito en su vil plan — ¿Tienes tiempo libre luego para charlar un poco más tranquilos? En mi departamento estaría bien, después de todo me mude hace poco — Dijo fingiendo una de esas resplandecientes sonrisas que engañaban hasta al ser más desconfiado.
— ¡C-claro! — Tomó el papel que el rubio le entregó con la dirección de su residencia y lo miraba emocionado y expectante mientras que el rubio se retiraba con una sonrisa de autosuficiencia en la cara, todo había ido acorde al plan… Ahora todo dependía de "el".
— Espero que no lo arruines Imayoshicchi, jaja
***En ese mismo momento, en uno de los pasillos del campus****
Miraba con un deje de diversión al ser que prácticamente lo asesinaba con la mirada en este momento — ¿Qué haces aquí?
Akashi Seijuuro era realmente intimidante pero esto solo divertía más al azabache — Nada, solo esperaba a Kouki-kun~ — Dijo sonriendo con malicia apoyando su peso en la pared del pasillo con las manos en sus bolsillos, como si estuviera hablando del clima, mientras que el pelirrojo lo miraba con molestia sin perder aún la compostura.
— Creí que habia quedado claro que te alejaras de Kouki, Imayoshi — Advertencia, eso era lo único que expresaba su tono de voz.
— Heh, ¿Por qué debería alejarme? Después de todo habíamos acordado jugar un poco hoy ~ por eso vine — Decía sonriendo haciendo énfasis en esas últimas palabras — No deberías inmiscuirte en las relaciones de los demás, es de mala educación Akashi-kun.
— ¿Su relación? — Dijo el pelirrojo con ojos desconfiados al más alto, no creía nada de lo que decía — No lo parecía pues la última vez que los encontré Kouki no se veía cómodo con tu presencia — Expresaba con un aire de superioridad intentando de hacerle ver su lugar al insignificante bastardo.
— Ese fue un pequeño malentendido veras Kouki-kun estaba tan feliz de poder reunirnos hoy y reconciliarnos~ nee~ Tenía toda su carita sonrojada y sus ojos cristalinos ayer que lo vi, tan apetecible — Lo estaba provocando y estaba funcionando porque por más que no parecía inmutarse sus ojos estaban afilados como cuchillas.
— ¿Y esperas que creas esa patética mentira? — Akashi seguía sereno pero ardía de furia en su interior. Mentía, lo sabía, no habia manera de que eso fuera cierto.
— Bueno si no lo crees por qué no lo miras con tus propios ojos, nos vamos a divertir bastante— Vacilante, tomó el papel que el imbécil ese le extendía — No faltes, Akashi-kun~~— Terminó mientras se retiraba con una mirada asesina pegada en su espalda.
Era imposible. Kouki no podría estar con ese insignificante sujeto, era absurdamente imposible ¿o no? Apretaba con fuerza aquel papel negando cada palabra dicha por el bastardo de Imayoshi.
…Y una pequeña duda ya había sido sembrada en su interior. Por más que confiara en su propio juicio debía de confirmarlo el mismo.
¿Estaba feliz? Demasiado ¿Emocionado? Sin duda alguna ¿Nervioso? Pues claro que lo estaba, al fin después de esas dos semanas de completa locura, preocupaciones y tropiezos algo salía bien, justo cuando estaba a punto de darse por vencido el rubio se acercó a él ¡El necio de Kise había tomado la iniciativa! Era algo que no lo dejaba de sorprender. Sus clases de la tarde habían terminado y sólo faltaba una hora para su encuentro con Kise.
Se dirigía a la dirección en el papel con un revoltijo de emociones, mientras caminaba paso por una florería y no dudó en comprarle un pequeño pero hermoso ramo al rubio como ofrecimiento de paz. Cada vez que se acercaba más al sitio se adentraba más a una zona que le resultaba de alguna manera conocida pero no recordaba muy bien pues puede que en algún momento haya pasado por ahí, así que pensó que era normal pero el nerviosismo crecía cada vez más en su interior y podría jurar que ya estaba temblando como gelatina nuevamente. Se sentía ansioso y tenía un nudo en el estómago quizás aún sentía los estragos de la noche anterior y de la emoción se habia olvidado de comer algo, se despejó de esos abrumadores pensamientos y sólo se concentró en el hecho de que vería a Kise y todo volvería a la normalidad, tal como era antes.
Al llegar al lugar alzó una ceja un poco consternado pues el edificio se le hacía demasiado familiar. Inhaló aire y decidido, con una sonrisa un poco forzada en su rostro, se adentró al edificio departamental sin el menor conocimiento de que 2 personas lo observaban desde no muy lejos.
Subió al ascensor y se bajó en el piso destinado buscó por el largo pasillo el número que decía en el papel y al estar frente a la puerta nuevamente los nervios lo atacaron, dudó un poco antes de toco la puerta varias veces, le extraño darse cuenta de que la puerta estaba abierta… Entró ignorando por completo lo que le esperaba en su interior y entonces la sonrisa que tenía en su rostro hasta hace unos momentos se esfumo convirtiéndose sólo en una mueca de horror.
— ¡T-tu! ¡¿Q-qué haces t-tu aquí?! — Exigió bastante exaltado al ver la figura que lo esperaba sentado en uno de los sillones de ese departamento con solo una bata cubriendo su cuerpo.
— Esta es mi casa Kouki-kun ¿Acaso lo has olvidado? — Dijo fingiendo dolencia en su voz pero sin quitar una sonrisa tétrica que estremecía al castaño — Me ofendes, no recuerdas donde vivo a pesar de que has venido tantas veces aquí.
— ¿Dónde está Kise? — Preguntaba el castaño sin aun procesar la situación en la que se encontraba. Mirando a todos lados desesperadamente se dio cuenta que la habitación estaba oscura y unas pocas velas distribuidas en el suelo la iluminaban — ¡¿Qué es todo esto?! ¡¿Qué demonios le hiciste?! — Decía bastante preocupado por su amigo.
— ¿No crees que confías mucho en el rubiecito? — Chasqueó su lengua con molestia mientras se levantaba de su asiento y avanzaba hacia a él con un aire escalofriante.
— ¿D-de q-que estás hablando? — Su voz temblaba y se entrecortaba; retrocedía por inercia cada vez que el azabache se acercaba más.
— Me sorprende que no te hayas dado cuenta… Kise fue quien te mando aquí, directo a mi — Ya no habia lugar donde retroceder su espalda se encontraba contra la pared y quería creer que lo que le decía Imayoshi no era cierto, quería que fuera sólo una vil mentira.
— ¡N-no es cierto! ¡No puede ser cierto! — Negaba con fuerza mientras el mayor estaba a pocos pasos de su cuerpo.
— Abre tus ojos Kouki-kun, has sido engañado — Ya se encontraba a pocos centímetros de su cuerpo — Sigo sin comprender como es que no recuerdas donde vivo… Quizás es el hecho de que cuando venías estabas tan necesitado e implorante que ni cuenta te dabas a donde te llevaba-
— ¡No mientas! ¡Kise no sería capaz de eso! ¡Es mi amigo!- Lo defendía sin dudar.
-¿Cómo estás tan seguro de eso? ¿No fuiste tú el que se acostó con la persona que él amaba?
-¡Cállate! ¡Tú no sabes nada! ¡Nada!- Kouki estaba furioso ¡El mentía! ¡No es posible! Apretó el ramo de rosas y lo golpeaba desesperadamente esparciendo las rosas por la habitación- ¡¿Por qué haría algo como esto?! ¡El no sería capaz de hacerme esto!
-Creo que aún no entiendes en la situación en la que te encuentras - Lo tomó de la cintura estrujándolo fuertemente contra su cuerpo.
-¡SUELTAME! ¡NO ME TOQUES!- Forcejeaba el castaño mientras el mayor intentaba deshacerse de su ropa – ¡Déjame!- Soltó dándole una bofetada al mayor quien solo rio ante el golpe.
-Veo que no te dejaras por las buenas- Se expresó un poco molesto pero su sonrisa indicaba que nada bueno estaba por pasar, lo tomo por el brazo fuertemente y lo lanzo contra uno de los muebles y antes de poder incorporarse y huir sus muñecas fueron sostenidas con una fuerza innecesaria dejándolo indefenso y apresado debajo del cuerpo del mayor- Aunque no quieras me voy a divertir un poco.-
Su cuello era lamido y mordido por el azabache mientras que el intentaba zafarse del agarre inútilmente, sus manos debajo de su ropa, tocándolo, acariciándolo, poco a poco iba perdiendo resistencia y su fuerza se debilitaba, en lo único que podía pensar ahora era que quizás las palabras de Imayoshi eran verdaderas…Kise lo había engañado, él planeó todo esto, él, su amigo, lo había traicionado y lo peor de todo es que de alguna manera Kouki creía que se lo merecía. Las manos de Imayoshi rodearon el cuello de Kouki con fuerza acercándolo peligrosamente a su rostro y justo cuando creía que no tenía salvación y sus labios hicieron contacto el sonido de una puerta rompiéndose retumbo por todo el departamento dejando ver a una figura pelirroja en la entrada.
La escena que veía Akashi era peor de lo que temía, velas y pétalos de rosa esparcidos por la habitación y su Kouki en una posición que no daba ya a la imaginación.
— A-akashi…san.
Gracias a todos por leer!
Es mi primer fic y espero les guste a todos
