N/A: No me odien, muggles, les traje la reconciliación en fundamento de que vengo por la paz -nomematenplis-C: PD: el próximo cap es de 3000 palabras sí o sí, últimamente hago de 1.500 y eso NO. ES. PARA. MI. Así que sorry, sí, este es corto. ¡Saludos y a leer! (/ouo)/
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Durante días, en el Colegio Hogwarts solo se anduvo hablando de la Cámara de los Secretos. Filch no había podido sacar la sangre de la pared y, desde que se había enterado que su gata casi estuvo en el momento y tiempo menos indicado, resguardaba la escena la mayoría de su tiempo libre, haciendo que Harry tardase más en recuperar su caja plateada grabadora de gallos; realmente, tenía que buscarle un buen nombre a ese objeto.
Había sido una decisión rápida dejar el grabador de gallos allí. Eso le había asegurado que el Basilisco no merodeara esa noche en busca de otra presa; sin embargo, no podría utilizar ese truco por mucho más tiempo: Riddle se daría cuenta que algo no andaba bien y, en la mejor de las circunstancias, lograría un hechizo para neutralizar su aparato. En el peor, podría mandar a su serpiente a las áreas más recónditas o elevadas del castillo, donde no llegara el canto, y terminar asesinando a alguien.
Las posibilidades paralelas iban más allá de su imaginación.
-¿Harry, estás bien?-
-Hmm, claro- Dijo ausentemente, mirando fijo a su plato de avena.
-¿Entonces podrías dejar de asesinar a esa avena con tu cuchara?- Comentó Pansy, con una ceja alzada –No es propio de alguien con modales-
Harry dejó caer la cuchara en su plato, haciendo que Theo, quien había estado distraído con algo, pegara un brinco para nada Slytherin y que le sacó una sonrisa a Blaise.
-¿Distraído mirando Gryffindors?- Theo recobró su compostura aunque sus mejillas tenían un pequeño toque rosado.
-Eso, Zabini, no es tu problema- Pansy y Harry sonrieron.
-¡Oh, Neville; oh Neville!- Dramatizó el azabache, arrojándose, con el dorso de su mano en su frente y teatralmente, sobre la falda de su amigo.
Pansy, Blaise y Draco estallaron en carcajadas tan abiertamente que a penas las pudieron encubrir; Nott lo miró como si deseara verlo a diez metros bajo tierra; o como si se quisiera enterrar bajo esos diez metros.
Luego, para mayor entusiasmo de los amigos, Theo se puso como un tomate; Neville venía hecho un revoltijo de nervios, sus cejas en un ceño y murmurando por lo bajo. Hermione hecha una furia a su lado.
-¿Po…Podríamos acompañarlos…por favor?- Casi suplicó el chico.
Theo sonrió ladinamente.
-Por supuesto, déjame hacerte un lugar- Y sin otra advertencia, extendió sus brazos, tirando a Harry de su regazo hasta el piso, en un lio de extremidades y túnica.
-Claro, a mi me regañan por no tener 'clase' con mi bowl de avena, pero a Theo se le ocurre tirarme al piso y todo sigue bien; ¡qué grandes amigos tengo!- Hermione y Neville se sentaron donde Harry había ocupado un lugar.
-Cálmate, querido- Le rodó los ojos Pansy, obligándole a sentarse entre Draco y ella –Ya comienzas a sonar a Draquita en 'sus días'-
-¿¡Qué?!- Harry se aguantó la carcajada -¡Tú! ¡Zo…!-
-Shh, shh, ¡modales!-
-¡No me shusheés!-
-¡Gran amistad la de los Slytherin!- Ironizó Hermione, el pelo parecía erizársele.
-¡Nos amamos!- Reclamó, con falsa indignación, Pansy. Pinchó una de las mejillas del rubio al lado de Harry.
-Solo que a veces sientes esas increíbles ganas de apuñalarlos. ¡Auch, quieta Pansy!-
-De todas formas, Mione, ¿qué sucedió allá?- Señaló Harry la mesa de Gryffindor, donde Weasley los perforaba, aún más de lo normal, con su vista. Claro que él ya tenía alguna idea de qué sucedía exactamente.
-Ronald Weasley- Comentó, apuñalando un pastelillo.
-Está más sensible de lo normal porque ahora todo el mundo odia a su hermana- Contestó Neville, untándole mermelada de arándanos a su tostada.
Theo le frenó el brazo cuando vio que iba directo a sumergir su túnica en la mermelada, él enrojeció.
-G…Gracias-
-Yo lo hago- El Slytherin tomó la siguiente tostada y comenzó a untarla para luego pasarla al plato del Gryffindor.
-No ha…hacía… Bueno. Ella es de primero, ya saben, Ginebra Weasley; ¿la más pequeña y muerta por Harry?- Draco frunció el ceño –Y ahora las personas están esparciendo el rumor de que puede…- Bajo el volumen de voz –Que puede ser la heredera de Slytherin; la de la leyenda-
-En fin- Siguió Hermione –Ahora todo el mundo la evita por si las dudas y Weasley solo ve rojo por donde va- Parecía haberse calmado un poco –Quería averiguar un poco más de la leyenda, pero todas las copias de 'Historia de Hogwarts' están reclamadas por estás próximas dos semanas-
Los Slytherin se miraron entre sí y Pansy resopló.
-¿Qué?- Se defendió la chica.
-No hace falta, Granger; todo Slytherin con un poco de autorespeto conoce la leyenda-
Y así fue como se internaron en la leyenda y nadie más que Draco vio a Harry escabullirse de la mesa.
-¿Dónde vas?- El rostro de Potter pareció hecho de piedra y hielo cuando viró en un pasillo y miró al Malfoy.
-Tengo clases; la diferencia entre ellos y yo es que no quiero que McGonagall me saque puntos por llegar tarde-
Caminaron en silencio; en la clase solo había un pequeño grupo de Ravenclaws.
-¿Harry?- Preguntó tímidamente el aristócrata; Harry dejó todo lo que hacía.
-¿Qué pasa?-
Una vez, Draco había leído en un extraño libro de un chico que hacia aquel mismo gesto que Harry; dejar todo y, mirando fijamente a la persona, contestar. Lo más raro, era que el libro tenía razón; el gesto no era interpretado como un 'estoy preocupado/interesado por ti, déjame oírte', sino, más bien, un 'voy a dejar todo lo que esté haciendo porque te considero mi responsabilidad y, quizás, si muestro interés, me dejaras en paz'.
Era un gesto hostil, era para alejarle lo más rápido posible. Era…doloroso en cierta forma.
-¿Y?-
-Te extraño- No. Ese no era uno de los miles de discursos de disculpa que Draco había estado preparando en sus noches en vela; y, sin embargo, a Harry se le derritió aquel rostro helado y, mirando al suelo, comenzó a juguetear con su túnica.
-Hm- Draco buscó su mirada.
-Mucho-
-¿Si?-
-Extraño verte a los ojos, extraño tus sonrisas pequeñas; ¡como esa!- Rió extasiado.
Su mano dudó un segundo, terminó deslizando uno de sus dedos, enredándolo con otro de Harry.
–Extraño poder tomarte el meñique cuando te pones nervioso, como lo acabo de hacer y, extraño…extraño todo de ti, Harry. Desde ayudarte con tus pesadillas, hasta empujarnos entre nosotros cuando estamos junto al lado, nuestros juegos de Quidditch, ¡todo!- Harry elevó esas preciosas esmeraldas al rostro del rubio, una pequeña sonrisa en su cara.
-Eres todo un cliché, lo sabes, ¿no?- Estaban tan cerca que Malfoy sentía la sonrisa del otro chico; se adelantó y besó la mejilla del azabache sin importarle ningún cuervo.
-¿Me perdonas?-
-Tú tomaras las notas de las clases de Binns mientras duermo por esta semana- McGonagall había llegado junto a los ajetreados Slytherin.
-¿Nos perdimos algo?- Preguntó Pansy, Draco le dio un apriete al dedo de Harry, sonriendo.
-Nada importante-
-.-.-.-.-.-.-.-
Harry estaba HARTO de Lockhart.
Luego de su error con los duendes de Cornualles solo interpretaba escenas de sus libros, eligiendo a Harry siempre que se presentara un personaje con el que obtenía contacto; ya había sido un campesino, un vampiro, un Yeti… ¡Estaba actuando de hombre lobo ahora mismo!
-¡Aúlla más fuerte Harry!-
Algunos Gryffindor se reían por lo bajo y Blaise se estaba mordiendo el labio tan fuerte que creía que se le partiría; Draco estaba tan rojo por aguantar las carcajadas que su cabello platinado podría haberse visto naranja.
Harry los maldijo, los maldijo a todos ellos.
-Aumenta el aullido lastimero, muchacho- Le dijo un emocionado Lockhart.
Harry, en especial, lo maldijo a él.
-Bien chicos, como tarea quiero que compongan un poema de cómo salí victorioso contra el hombre lobo Wagga Wagga. El ganador tendrá un ejemplar firmado de 'El encantador'.
La mayoría no le prestó atención mientras que salían de la clase.
-¿Y Harry?-
-¿Si, profesor?- No intentó ocultar el desagrado en su voz.
-Suerte en el partido de mañana; pero recuerda que la fama es difícil de llevar si no estás preparado, podría enseñarte un par de trucos algún día, ¿sí?- Dijo con un guiño; Harry arrugó la nariz.
-No, gracias; estoy perfectamente así-
Sin embargo, Lockhart tenía razón en algo, mañana comenzaba la temporada de Quidditch y empezaba con un súper-clásico: Slytherin versus Gryffindor.
Harry había anunciado formalmente a Flint que entrenara al buscador suplente, Terence, para aquel partido. Él quería comprobar una de sus teorías, sin contar que volverían a jugar contra Gryffindor de igual forma y que tendría más tiempo para ver qué hacer con el diario de Voldemort y esa Ginebra Weasley.
Pero eso no era nada.
Lo malo vendría cuando Draco viera que no estaba en el campo junto a él…
Ugh, a veces era tan difícil relacionarse normalmente con otros siendo tan…Harry.
