Capítulo 10
POV de Jonathan (por si alguno no sabe qué es un POV, es una especie de "señal" que indica que hay un cambio de narrador de la historia)
Todavía no pude creerme que mi padre me dejase encerrado en casa. ¿Y si resultaba que Oogie Boogie lo había capturado ya? ¿O incluso algo peor? No podía quedarme de brazos cruzados conociendo a ese saco gordo y sus intenciones, que nuca son buenas.
Después de que el tío Vlad y mi padre se marchasen, estuve pensando sobre cómo salir de casa sin que nadie me pillase. Entonces se me encendió la bombilla. Busqué por toda la sala de estar hasta que encontré un pequeño armario que estaba pegado a la pared. Lo moví como pude dejando al descubierto una pequeña puerta que Megan y yo usábamos para escaparnos cuando nos castigaban. Digamos que es el típico escondite que ha tenido todo niño en su vida. Intenté abrir la puerta en vano y golpeé la puerta frustrado. No quería perder tiempo buscando la llave que abría la puerta, así que me puse a pensar hasta que se me ocurrió acudir a Charlotte, quien dormía en mi sombrero.
-¡Hey, despierta, bella durmiente! ¡Esto es importante!
No hubo respuesta.
-¡Te lo advierto, no me obligues a agitar el sombrero.
A Charlotte no le gustan los movimientos bruscos, así que si no me hace caso, haceos una idea de cómo captar su atención.
-Cuento hasta tres, como no te levantes de ahí cojo el sombrero y lo zarandeo tan fuerte que hasta tus nietos nacerán mareados. ¡Uno! ¡Dos!
Hice una pausa por si había respuesta, pero nada.
-¡TRES! ¡Vale, tú te lo has buscado!
Me quité el sombrero y lo zarandeé bien, haciendo que Charlotte "volase" mientras emitía una especie de gritito de pánico. Cogí a mi araña al vuelo. Estaba mareada y tuvo que sacudir la cabeza para despejarse. Al verme cruzó las dos patas delanteras en señal de enfado.
-¡Tampoco te pongas así, que te lo advertí!- exclamé antes de suspirar y añadir- Mira, esto es muy importante. Mi familia está en peligro, y no sé por qué, pero tengo un mal presentimiento. Hazme un favor y abre la puerta, ¿quieres?
Charlotte se quedó pensativa, señal que indicaba que quería algo a cambio. Alcé la vista al techo y dije con desgana:
-¡Y tendrás moscas verdes durante un mes!
Pareció que Charlotte sonreía, convencida, así que lanzó un hilo de su telaraña que se pegó en la puerta y saltó de mi mano hacia ella. Con sus patitas como ganzúas trató de forzar la cerradura. Creedme, gracias a Charlotte he conseguido escabullirme y colarme en varios sitios. Creo que esta vena rebelde la saqué de mi madre, quien me contaba cómo se escapaba del laboratorio del doctor Finkelstein para ver a mi padre en Halloween. Hablando de mi padre, yo siempre lo he admirado. ¡Y no lo digo por amor de hijo! Sinceramente es alguien que se esfuerza al máximo por lo que quiere (bueno, no cuenta la vez en la que casi se carga la Navidad) y no se rinde nunca, pase lo que pase. Gracias a él he conseguido hacer temblar de miedo al tío Vlad, que ya era difícil. De él heredé su carisma, es todo un caballero (o al menos es lo que me han dicho) y es un gran cantante y bailarín (él me ha enseñado todo lo que sé). Pero ante todo es mi padre. Me importa un bledo que sea el rey de Halloween. ¡Como si lo es la cucaracha que vive en los cubos de la basura! Yo le quiero igual y eso es motivo suficiente para hacer lo que sea por él al igual que él se sacrifica por mí.
Bueno, tras este discurso vayamos al grano. Cuando Charlotte abrió la puerta saltó de esta hacia mi mano. Antes de atravesar la puerta puse a mi araña en el bolsillo de mi pantalón mientras decía:
-Buena chica. Ahora sí que te dejo dormir tranquila.
Entré por la puerta y la cerré tras de mí por si acaso. Cogí un farol de aceite que estaba encendido junto a la puerta y caminé por los largos pasillos subterráneos que puede que para algunos sea un complicado laberinto, pero que yo me conozco tanto como los huesos de la palma de mi mano.
Tras caminar durante un buen rato avisté un haz de luz. Me acerqué y vi justo encima de mi cabeza una tapa de alcantarilla con un agujero por donde vi la luz. Pero no podía ver mucho, así que presté atención a ver si podía oír algo. Entonces oí una voz profunda exclamar:
-¡Debería daros las gracias! ¡Si no os hubiera capturado ahora mismo el idiota huesudo de Jack no estará viniendo hacia aquí!
Por lo mal que hablaba de mi padre supe que la voz era de Oogie Boogie y sentí rabia y odio cuando oí lo de "idiota huesudo". Pero seguí escuchando y me alegré de oír a Megan responder:
-¡Mi padre no es un idiota, saco gordo y asqueroso! ¡Cuando venga te dará una lección que nunca olvidarás!
-¡Ja, no me hagas reír, niñata! ¡Cuando tu querido papaíto venga hasta mí, va a pagar por lo que me hizo! ¡Y nadie va a poder hacer nada para evitarlo!
De pronto un escalofrío me recorrió la espalda y no pude evitar pensar en el peligro que corrían mi padre y el tío Vlad. Tenía que pensar en cómo sacar a mi hermana y a mi madre de allí. Entonces oí algo que me alegró el momento:
-¡Huy, pero mira qué tarde es! Disculpadme señoritas, pero tengo que retirarme un momento. ¡No os mováis, que vuelvo enseguida!
Oí unos pasos que se alejaban y una puerta que se cerraba. Era el pistoletazo de salida para sacar a Megan y a mi madre de allí sin que Oogie Boogie se diese cuenta. Levanté la tapa de la alcantarilla y la hice a un lado antes de agarrarme a los bordes de la entrada y saltar para poder salir.
Entonces supe que estaba en la guarida de Oogie Boogie, pero tenía algunos detalles que no encajaban en las descripciones que me hacían de ella: tenía sus ruletas de la fortuna y sus máquinas tragaperras, pero casi todo era de un color rojo sangre y había varias velas que le daban un aspecto tenebroso al sitio. Funcionaba, ya que no pude evitar un escalofrío.
-¡Johnny, estás aquí!- exclamó una voz a mi espalda
Me di la vuelta y vi una jaula con los barrotes oxidados que tenía dentro a mi madre y a Megan junto a los tres niños de Oogie Boogie temblando de miedo, desde luego no por mi presencia.
-¡Gracias a Dios que estáis bien!- respondí aliviado mientras me acercaba a la jaula.- Escuchad, no tengo mucho tiempo, así que eso será rápido. –Di unos golpecitos en el bolsillo de mi pantalón para despertar a Charlotte- Venga, te toca.
La araña salió y, cuando vio la jaula y a quiénes estaban dentro, dio un respingo antes de salir completamente de mi bolsillo y saltar a la cerradura para comenzar a forzarla. Mientras, mi madre me preguntó:
-¿Tu padre sabe que estás aquí?
-Bueno… Es una larga historia que no da tiempo de contar- respondí entre dientes.
Según Charlotte acabo con la cerradura de la jaula, saltó de nuevo a mi bolsillo y abrí la puerta justo antes de que Megan se tirase a mi cuello tan de repente que casi pierdo el equilibrio.
-¡Da igual!- dijo, mientras me abrazaba fuertemente.- ¡Lo importante es que estás aquí!
-¡Mujer, para eso están los hermanos!- respondí, devolviendo el abrazo.- Ya sabes que para mí la familia es lo primero. Pero dejemos los agradecimientos para más tarde. Tenemos que salir de aquí antes de que…
-¡¿PERO QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?! –rugió una voz detrás de mí.
Cuando me volví vi a Oogie Boogie quien estaba encendido de ira. Creedme, en aquel momento creí ver al mismísimo demonio delante de mis narices.
-¡¿CÓMO TE ATREVES A INVADIR MI GUARIDA?!-entonces sonrió y añadió-¡No sabes en qué lío te has metido, mocoso!
-¡Acércate a ellas y verás lo que es bueno!- respondí, aparentando estar enfadado, aunque un escalofrío me recorría la espalda y temblaba por dentro.
Oogie Boogie soltó una sonora carcajada y añadió sin dejar de sonreír maléficamente.
-¡Acabas de cometer el mayor error de tu vida! Te arrepentirás de haber venido al mundo.
Entonces uno de sus brazos se transformó en un tentáculo que empezó a retorcerse como si fuese una lombriz. Daba miedo y asco, hay que decirlo. Sin avisar, Oogie Boogie estiró el tentáculo hacia mí, enrollándolo alrededor de mi cuerpo antes de estamparme contra una pared y empezar a apretar. No me dolía ni nada, pero empecé a agitarme para tratar de deshacerme de aquella cosa, ya que se hacía insoportable. Pero mis esfuerzos no servían de nada. Más tarde vi que el otro brazo de Oogie Boogie se transformó en otro tentáculo pero esta vez con una especie de punta de lanza en el extremo y lo lanzó hacia mí. No tuve más remedio que cerrar los ojos para esperar lo peor. Pero entonces oí un disparo y un grito mientras notaba que se aflojaba el tentáculo que me retenía y caí de pie. Vi a Oogie Boogie tambaleándose y con un gran agujero en su gran barrigota.
-¡Ni lo sueñes, Oogie!- exclamó una voz milagrosamente familiar.
Entonces vi a lo lejos a mi padre con su guadaña (os digo que esa cosa mola muchísimo) y al tío Vlad, con una de sus pistolas humeando y todavía apuntando a Oogie Boogie.
