Los exámenes sí están en mi contra peropor fin soy libre. Supongo que esta vez hasta yo quede picada (¡y eso que sé que pasará!). Recuerden que Card Captor Sakura pertenece a las Clamp y yo escribo esta historia para ustedes y para mí sin ningún otro objetivo.
- Estos son los diálogos
"Lo que piensan"
Algún día bautizaré esto
IMPORTANTE: Para evitar confusiones, Sakura será Sakura cuando este sin transformarse y me referiré a ella como Ying Fa cuando este con Ilusión actuando sobre ella. Si les parece incomodo o tienen otra sugerencia no duden en enviarla.
Disfruten
Capitulo 10
La flor de cerezo
- ¿Qué sucede aquí? – exigió Li Syaoran, observando a "padre e hija".
Estaban paralizados, al menos los dos implicados. No habían detectado la presencia del chino y este parecía demasiado serio.
- Sólo estábamos practicando. – respondió Hayashi, aunque se le veía un poco nervioso y aún cansado por el pergamino.
Syaoran clavó su mirada en la peligris, aún desconcertado. Hacia tan sólo unos segundos que estaba seguro de haber percibido el uso de una carta, pero al parecer ya no estaba activada. ¿Habría estado usando a vuelo? No había sido Trueno, y desconocía qué otras cartas tenía ya en su poder.
- Debería volver a descansar joven Li, nosotros haremos lo mismo. Ha sido un día pesado.
El aludido observó al hombre, de verdad parecía cansado. Aún no muy convencido dio la media vuelta para ir a su habitación. Mañana trataría de averiguar más, pero en este instante no era pertinente. "Pero sé que hay algo raro aquí, y tarde o temprano lo descubriré."
Ying Fa no podía creerlo. Mientras caminaba aún con Ilusión haciendo efecto, no podía creer lo cerca que estuvo todo de venirse abajo. "¿Qué habría hecho si notara quien soy?" A su lado, su adoptado padre también parecía aliviado por la suerte corrida.
Cuando iba a entrar a su cuarto, la detuvo posando una mano sobre su hombro.
- No olvides tener activa la carta siempre que se encuentren cerca – ella asintió – Buen trabajo con la barrera, por cierto. "Fue muy buena, no sentí la carta, y él tampoco". Y – sonrió un poco, cambiando la seriedad con la que le había estado dando instrucciones – no sabía que él era ESE Syaoran.
- ¿Uh? – la chica se sonrojó un poco sin entender.
- Me hablaste mucho de él, pero cuando se presentó en el templo sólo lo percibí como alguien importante, no como tu Syaoran.
"¿Mi Syaoran?" o///o
- Me alegra ver – continuó cortando los pensamientos de la chica (que en ese instante se echaban a volar a un lugar muy lejano…) – que todos aquellos que te rodean te aprecian tanto. Que son personas fuertes y muy especiales.
- Hai. – ella mostraba una sonrisa triste.- Mucho.
Él la miró compadecido. "Sufre mucho, y quizá no debería, pero es su decisión seguir delante de este modo. Lo que queda es apoyarla"
- Descansa, Ying Fa.
Ella entró a su habitación, pero justo antes de cerrar, preguntó algo, que pese a no molestarle, germinaba curiosidad en ella.
- Ne¿por qué elegiste ese nombre¿Por qué Ying Fa?
- Porque sin importar dónde estés, cómo te veas o cómo te nombres, seguirás siendo tú. Seguirás siendo como el cerezo que florece cada año sin dudarlo, aún sabiendo que el tiempo de su flor es corto. Pero cuya belleza y presencia protegen a las personas que les quieren cada momento de sus vidas, pues su calor se mantiene en sus corazones.
El hombre la dejó sola con esas palabras. Y ella no podía asimilarlas completamente. Se recostó aún pensando en su nombre, y sobre todo en su Syaoran. "¿Por qué lo habrá dicho así?! Ahora no puedo sacármelo de la cabeza" Aunque era una excusa, porque bien o mal, él siempre estaba en sus pensamientos y en su corazón.
"Ying Fa, cerezo. Al menos no usa su nombre en japonés, o creo que no hubiera reaccionado bien" Syaoran sabía que Sakura era un nombre común en Japón, que no sería raro que en algún punto encontrara a alguien con ese nombre, pero para él Sakura siempre será Sakura. Escuchar ese nombre siempre representaría a una chica de ojos verde esmeralda y cabellos castaños. Una sonrisa cálida y un amor. "Bien, ahora me estoy poniendo poético." Mañana trataría de averiguar algo más y quizá llegarían a algún acuerdo con respecto a las cartas.
Y así durmió. Pensando sólo en flores de cerezo.
Un nuevo día. Los pájaros cantan, los animales despiertan, la vida renace…y hay cosas que no cambian.
Sakura estaba profundamente dormida, completamente cubierta por sus cobertores y sin saber nada del mundo. Mientras que sus "invitados" ya se encontraban en la mesa, a punto de desayunar (parte de la cortesía de Hayashi-san), pero no podían iniciar sin la otra "anfitriona".
El líder del templo sólo suspiró y se disculpó un momento… debía despertar a la pequeña, antes que alguno de estos chicos la viera. Y es que en su estado semi dormido no creía que le importara mucho.
Dicho y hecho, la chica estuvo a punto de gritar tras su despertar. (Un ¡HOEE! que seguramente hubiera levantado sospechas) Por suerte el sabio hombre insonorizó el cuarto. (Suerte para las circunstancias, no para sus tímpanos.)
En menos de cinco minutos, Hayashi Ying Fa y su padre se encontraban a la mesa.
Ella sólo dio los buenos días y se limitó a un:
- Siento la tardanza.
Todos asintieron demostrando que no había ningún problema, y comenzaron a desayunar.
- Itadakimasu
No hubo mayores incidentes; sin embargo, aquellos especialmente observadores, como Tomoyo, Hayashi o Eriol, pudieron percibir que Syaoran observaba constantemente a Ying Fa. Algo tenía en mente. Esta no parecía notarlo, pero en una sola ocasión que sus miradas se encontraron, se movió en su lugar, bastante incómoda ante la penetrante mirada ámbar.
Eriol lo tomó como una consecuencia del enfrentamiento de la noche anterior, pues ya Syaoran les había comentado del "entrenamiento" de la familia del templo. Pero no podía dejar de pensar que algo le era familiar de la chica. Hayashi encontraba obvias las reacciones, pero Tomoyo, por alguna razón (quizá la intuición femenina) sabía que algo más sucedía en este lugar. Que había algo que a todos se les escapaba.
- Gracias por la comida.
Todos estaban en el patio del templo, relajándose antes de regresar a Tomoeda. En realidad, Eriol quería revisar una vez más la marca del hechicero, así que con una disculpa fue a dar un "paseo". Touya, Yukito y Kero le acompañaron, pues el primero era el de los poderes espirituales, el segundo acompañaba a su mejor amigo y el tercero no quería estar cerca del "mocoso".
Dicho "mocoso" caminaba por el templo, pues sabía que Eriol estaba mejor capacitado que él para analizar el sello. Iba ausente, y no pensó percibir algo de magia. Pero al momento había desaparecido. Volteó para encontrar a Ying Fa saliendo de una habitación, con una escoba en mano. Al parecer para barrer la entrada del templo.
Hubo un silencio tenso.
- Buenos días.
El chico asintió como respuesta. Observándola fijamente aún. Esto sólo lograba ponerla más nerviosa. "¿Por qué no deja de verme?" El chino parecía debatirse en su interior. Ella decidió marcharse para dejar de sentirse incómoda, pero la voz del ambarino la frenó.
- ¿Estarías dispuesta a darnos las cartas?
Ella sólo lo miró sorprendida, y él parecía no contento ni enfadado, más bien resignado.
- Es decir, no parece que tengas un objetivo específico con ellas, pero para nosotros son muy importantes, demasiado importantes. ¿Estarías dispuesta a renunciar a ellas por una buena causa?
Abrió mucho los ojos. ¿Tanto querían recuperar las cartas¿Y era por ella? No podía negarse sin que supiera que tramaba algo, pero tampoco podía aceptar, pues necesitaba de las cartas.
- Yo…no lo sé. Es decir, por ahora sé que debo capturarlas y hay algo que debo hacer, así que no puedo desprenderme de ellas.
- ¿Qué es lo que harás con ellas, entonces? – eso era lo que quería saber. No renunciaría al legado de su familia y de Sakura sólo porque sí.
- Sólo puedo decir que no les deseo ningún mal, no planeo nada que pueda dañarlos
- ¿Y cómo podemos confiar en ti?
Eso le dolió, viniendo de Syaoran era algo muy doloroso. Sabía que confiaban en Sakura, pero ahora ella era Ying Fa a sus ojos, pero eso no lo hacía más fácil. Con un deje de tristeza le respondió.
- Sólo puedo darte mi palabra y quizá pedir que confíen en las cartas, que me permiten estar con ellas.
Syaoran se sentía mal de verla tan triste. No parecía una mala persona ¡incluso era parte de un templo sagrado!, pero no podía evitar ser demasiado cautivo cuando se trataba de las cartas.
- Lo siento, no quería ser tan agresivo. "A Sakura no le gustaría"
Ella negó con la cabeza.
- No, sólo estás preocupado por los que quieres. Lo entiendo perfectamente. "Más de lo que te imaginas."
Hubo otro silencio incómodo. Syaoran sabía que no era bueno enemistarse con alguien que también tenía cartas. Además, aún debían encontrar un modo de tenerla bajo constante vigilancia. Por su parte, Ying Fa no quería quedar en malos términos con las personas que más quería, desvió la mirada y pareció que el suelo era de repente de lo más interesante.
- ¿Te parecería – comenzó el ámbar - que retomemos esto cuando las cosas estén más tranquilas? Supongo que la situación en general para los hechiceros no es muy buena por el momento.
Ella le vio a los ojos, y por primera vez en mucho tiempo no vio agresividad o ira. Había dolor, sí, pero al parecer una vez más lo que reinaba era la decisión. Decisión por un objetivo. "Eso es lo que siempre he admirado de él"
Asintió como respuesta y a él se le ocurrió un modo de vigilarla. "Si la tenemos como aliada podremos mantenernos informados de su estado, y quizá su padre pueda darnos más información."
Le extendió la mano.
- ¿Tregua?
- ¿Acaso estábamos peleando? o.o?
A Syaoran le rodó un poco de sudor por la sien, "¿Acaso pensaba que éramos amigos?" Ahora el creía que había metido la pata.
- No, pero al menos no nos veremos como enemigos…
Ying Fa parecía debatirse. Por un lado esto podía acercarlos, y ella no quería estar demasiado cerca, pues era peligroso. Por otro lado el aceptar la 'tregua' significaría que no tendría que enfrentarlos.
Cuando Syaoran ya estaba retirando la mano bastante avergonzado y confundido, una delicada mano la tomó.
Mientras el ámbar encontró un azul profundo algo pareció activarse, encenderse en ambos. Un cambio sutil, prácticamente imperceptible, que Ying Fa reconoció al instante y que Syaoran mandó al fondo de su mente.
- Bien… pues, iré a, a limpiar un poco, supongo. – dijo la chica, un tanto nerviosa, soltándole la mano muy a su pesar
- Permítame ayudarle, después de todo hemos aceptado su hospitalidad y no hicimos nada al respecto.
- ¡No hay problema! Es mi trabajo. – y con una sonrisa se alejó del lugar.
Syaoran vio como se alejaba rápidamente un tanto confundido. Observó fijamente su mano. Se sentía cálida.
"No parece una mala persona, pero no puedo permitir que se quede con las cartas. Es muy probable que necesitemos ese poder si el enemigo es tan poderoso… Aún así sé que hay algo extraño en ella – frunció un tanto el ceño – no se qué es, pero lo averiguaré"
Tomoyo caminaba por el templo, no había querido observar de nuevo ese extraño sello, pese a no tener magia estar cerca le causaba cierto malestar. El sentir esa pesadez y maldad no podía ser bueno, así que decidió conocer un poco el lugar, ya que dentro de poco regresarían a Tomoeda.
Suspiró observando el cielo. Tras la tormenta de la noche anterior, el ambiente estaba bastante fresco, pero el cielo estaba muy despejado. Se acerco a una de las construcciones y vio salir al hombre que les había dado las explicaciones hace tan sólo unas horas. Al parecer había terminado los rezos matutinos. Volteó a verla y sonrió.
- Buen día, jovencita – le saludó.
- Muy buenos días.
Ambos voltearon al escuchar un sonido. No muy lejos de ahí estaba Ying Fa que comenzaba a barrer el templo. Apenas escuchaban el sonido de sus movimientos y seguramente si hablara apenas oirían un murmullo.
Tomoyo vio el gran cariño que desprendía la mirada del hombre al observarla. De verdad la quería como a una hija.
- Será un día triste cuando ya no esté por aquí. – comentó el hombre.
- ¿Acaso ella piensa irse? – a Tomoyo le sorprendía, pues la joven parecía sentirse muy cómoda en ese lugar.
- Ya lo había hecho, pero se vio obligada a regresar. Y es posible que vuelva a suceder, pero estoy seguro que esta vez tardará más.
- Pero¿por qué?
El hombre le miró fijamente a los ojos. Parecía cansado.
- Supongo que sabrá que es poco común que las cartas aparezcan en esta zona. Sólo lo hacen en determinadas ocasiones, así que su misión no se llevará a cabo aquí. Al menos no en su totalidad.
"Tiene razón, si quiere atrapar las cartas, estas normalmente aparecen en Tomoeda."
- ¿Y qué sucederá? – la pregunta tenía muchas implicaciones, pero el hombre comprendió.
- Yo estaré aquí, esperando el momento en que se me necesite nuevamente. Ella, seguirá adelante con lo que se ha propuesto. Y esta situación se tornará más y más difícil, pero siempre es así antes de que las cosas puedan mejorar.
- Es una muy buena persona.
- Sí.
Tomoyo le dirigió una sonrisa.
- Me refería a usted.
El hombre parecía sorprendido. Soltó una pequeña risa, lo habían tomado desprevenido.
- Gracias, jovencita, creo que puedo decir lo mismo. Se ve la bondad en sus ojos. La bondad y el amor.
- ¿Amor? – se sorprendió un poco
- Por sus seres queridos, y quizá, por alguien especial.
La amatista se sonrojó muy ligeramente. "¿Alguien especial?"
Hayashi caminó hacia Ying Fa y sólo volteó para decirle una cosa más.
- Es fuerte, pero muy frágil también. Deberán hacérselo ver.
- Muchas gracias por todas sus atenciones – Eriol habló pero todos se inclinaron levemente, señal de agradecimiento.
- Es mi deber y placer ayudarles – respondió Hayashi.
- Estamos en deuda por su hospitalidad. – comentó como cortesía Syaoran.
Se daban la vuelta para retirarse cuando el mismo hombre les detuvo.
- ¿Eso creen?
Todos, incluyendo a Ying Fa le vieron extrañados.
- En ese caso¿les molestaría llevarse a mi hija?
Todos quedaron impactados.
- ¿Q-qué?, demo, Ha- se vio interrumpida
- Debes ir al mismo lugar que ellos, así que no veo por qué no partir. Después de todo no tardarías en seguirles, y no tiene nada de malo el que vayan juntos.
Los ojos azules de Ying Fa se clavaron en él, pidiendo una explicación. ¡No debía estar cerca de ellos! Pero la mirada del hombre sólo parecía pedirle que esta vez le complaciera, que por favor les acompañara.
- No veo por que no. – dijo Tomoyo, y las miradas pasaron a ella. – Después de todo sólo trata de decir que la acompañemos en el viaje, quizá aún no se ubica bien en la ciudad.
Parecían impresionados, pero era cierto, el hombre sólo les pidió llevarla, al parecer quería incitar a la chica a continuar la cacería, nada más.
- En ese caso¿nos acompaña, Ying Fa? – Eriol preguntó. No le parecía mal tenerla cerca.
La joven parecía un tanto presionada, pero supuso que no habría problema. Después de todo iba a Tomoeda. Sólo les acompañaría durante el trayecto. No sería mas que una pasajera más. "No me mantendré con ellos todo el tiempo."
Asintió y fue a recoger unas cuantas cosas.
En cuanto estuvo fuera de alcance, el guardián del templo habló nuevamente.
- Gracias.
- ¿Por qué? – preguntó Yukito.
- Si bien puede irse en cualquier momento, ella no sabe lo importante es que viaje en este momento. "Que vaya con ustedes"
- ¿A qué se refiere? – Touya estaba suspicaz
- No debe olvidar su misión. "No debe olvidar por quienes lo hace, ni olvidar que no por luchar, deberá cerrarse a ustedes."
Ying Fa regresó rápido. Después de todo ya tenía listas las cosas, planeaba irse poco después que ellos.
Una vez más se despidieron, y Hayashi-san le abrazó. Le dio una pequeña nota y el grupo de jóvenes partió a Tomoeda.
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Estaban camino a la ciudad, aún faltaba un rato, pero el sólo observar convivir a las personas que tanto quería le llenaba el corazón. Ver a Touya y Syaoran mandarse miradas agresivas, Eriol disfrutando, Yukito calmando a su amigo, Kero tratando de meterse pero sin salir de su escondite… eran cosas que extrañaba.
Y aún así, parecía que algo faltaba.
Abrió la nota de Hayashi-san distraída. Le recordaba que tuviera cuidado al mantener a Ilusión y su barrera. Tenía suficiente magia para tenerlas todo el día activadas sin problema, pero en caso de una batalla seguramente necesitaría cierto descanso. Tenía grandes capacidades, pero también límites.
- ¿Te sientes mal? – Ying Fa se sorprendió con la llegada de Tomoyo a su lado. Al parecer los demás seguían en lo suyo.
- Hai, sólo estaba viendo lo bien que se llevan.
Tomoyo observo a los demás y sonrió, era cierto.
- Pero… - empezó la peligris dudosa
- ¿Pero? – apoyó la amatista
- Siento que algo falta. Como si hubiera algo mal, aunque no lo veo.
Tomoyo la miró sorprendida, parecía que era observadora (o que conocía muy bien a esas personas…) porque nadie podría notar a simple vista la falta que les hacía Sakura.
- Ah, gomen, si te ofendí. Es sólo que algo me pareció fuera de lugar.
Tomoyo negó con la cabeza.
- No te preocupes, está bien – la observó un momento.- ¿Importa si también te llamo Ying Fa?
- ¿Uh? No, no hay problema.
- En ese caso, yo soy Tomoyo.
Se sonrieron.
- Entonces, Ying Fa¿has estado en Tomoeda?
- ¡Dijo que nos recibiría! – una chica estaba en el aeropuerto, al parecer bastante enfadada. Hacía escándalo y varias personas a su alrededor la miraban extrañados. - ¡Vaya caballerosidad inglesa!
- Deberías haber notado que algo sucedió. Su presencia no está tan cerca – comentó una voz un tanto chillona apenas en un susurro. Y la voz venía de… ¿su bolso?
- Pues en ese caso vayamos a encontrarlo nosotros.
Y sin más una chica alta castaña oscura de pelo largo se dirigió a la salida.
- ¡Eriol tendrá que explicar muchas cosas!
YAY
No quería dejarlo ahí, pero quiero hacer unos cambios a la siguiente parte, así que para que no esperen tanto les dejo esta parte.
El siguiente capitulo quizá también sea un tanto de desarrollo, y después ¡viene más acción y captura! (Yo se que saben quienes llegaron al final)
Agradecimientos
Hey NOKUSA SAN ya viste que no se dio cuenta… aún.
Celina Sosa que bueno que te agradó la idea.
Gracias por agregarme en Favorite Story aMenta-chan y yukyme
Gracias por el review, Hoshi Hikary, no es necesario que acampes XD aquí esta (aunque me agrada acampar…así que no me quejo) Nos estamos leyendo.
¡Y el honorífico de hoy es para Aiko Himura! ¡ARIGATO! Me agregaste a Fav Story, Author, y tus Alerts. Gracias, y que bueno que te guste la historia. Espero que siga así. Sobre los cambios de perspectiva… no se, así me gusta hacerlos nnU No se me ocurre qué hacer para confundirte menos, pero si se te ocurre algo no dudes en decírmelo, y si no afecta la historia, pues veré si puede aplicarse.
Nos vemos el siguiente capitulo, y acepto sugerencias para no retrasarme (porque siempre termino tardandome T-T)
Ja ne
