Observé a Mina unos instantes. Sentía una inmensa sensación de culpa y arrepentimiento, pero eso no debía detenerme. Aparté mi mirada de Jonathan e instantes después me disculpé, el me miró y luego apoyó su mano en mi hombro.

— Lucy, ¿Tu y Mina son amigas desde pequeñas cierto? — la pregunta me sorprendió bastante. — La he notado muy preocupada por ti, realmente debe quererte mucho... —Jonathan esta vez mostraba una mirada triste.

— Mina y yo... bueno, ella siempre estuvo a mi lado, sino hubiera sido por ella yo... —Jonathan me interrumpió notando algo de angustia en mi voz.

— Lucy, la verdad es que la persona a la que Mina más necesita ahora no es a mí, ni al señor Van Helsing. — El sonrió levemente. — Sino a ti...

Sentí como una extraña sensación recorría mi cuerpo al escuchar aquello, y de nuevo ese miedo, esa sensación de que algo debía estar mal en mi cabeza por sentir tanta dicha al oír aquello. Al fin y al cabo no pude evitar que una sonrisa se dibujara en mi rostro, y pude ver que Jonathan apartaba la mirada, me sentí un poco apenada por él, pero la alegría que sentía en el interior era más fuerte. Al menos hasta que esto que parece vida acabase,yo sería la persona que Mina más necesitaría.

Jonathan quiso decirme algo mas, pero apenas sentí losprimeros rayos del sol me lancé sin pensarlo por la ventana y desaparecí entrelas sombras.

Me desperté un poco mareada y molesta, Jonathan y el profesor Van Helsing me ponen muy nerviosa en cuanto a Lucy, ella es mi amiga y siempre lo será pase lo que pase, eso no cambiaria. Al girarme pude verlo al pobre Jonathan dormido sentado en una incómoda silla, realmente es un hombre maravilloso... pero... no puedo dejar de pensar en la pobre Lucy. Aunque tratéde levantarme lo más rápido posible luego de dar unos pasos él se despertó.

— Mina, por fin despiertas... ¿Cómo estás? — Jonathan se me acercó y me abrazó. —Estuve muy preocupado por ti, toda esta situación...

— Estaré bien, Lucy me prot... — Jonathan me interrumpió desanimado. —El... El profesor Van Helsing y yo también estamos trabajando duro.

— Lamento haberte sentir menospreciado Jonathan, pero lapobre Lucy...

— Desde que llegue aquí que no paras de hablar de Lucy,luego de que estuve tanto tiempo ausente, pensando en ti, extrañando tu compañía...vuelvo y encuentro que soy un extraño y nada mas...

Jonathan se alejó de mi y en esos instantes por más que quise no salieron palabras de mi boca.

Minutos después recordé al joven Byron, y que tras haber sido atacados por aquel lobo no lo volví a ver, por lo que me dispuse a ir al pueblo. Jonathan me vio al salir y se ofreció sin preguntarme a acompañarme, yvi en sus ojos que no aceptaría un NO por respuesta. El profesor Van Helsing decidió quedarse en el hogar y nosotros no tuvimos objeción, sabíamos que estaba bajo mucha presión al igual que todos y debía descansar un poco.

Caminamos un poco por el pueblo, y aunque pasaban los minutos no lograba ver al joven Byron. Jonathan no tardó en notar que buscaba a alguien y tuve que contarle lo ocurrido, y aunque no le sorprendió se vio bastante interesado en conocer al hermano de Lucy. Caía la noche y aun no lo encontrábamos.

— Mina... Hacía bastante tiempo no paseábamos así ¿No?

— Es verdad... desde antes que te fueras de viaje... — Pude ver que Jonathan sonreía un poco, y no pude evitar sentirme aliviada.

— Jonathan, lamento todo esto por lo que estas pasando...

— Mina... yo te amo, no debes sentirte mal por todo esto, no es culpa tuya, fui yo quien le vendió las propiedades al conde aquí.

Jonathan me tomó en sus brazos y me besó, me sentí extraña...

— Mina... ¿Ocurre algo? — Jonathan me miró preocupado, yo no había reaccionado a su beso prácticamente.

— Jonathan... yo... — Respiré hondo tratando de pensar que decir pero enese momento algo me interrumpió.

— ¡Señorita Mina! — Era el joven Byron quien se acercaba a nosotros.

— Jonathan, el es Byron Westenra.

— Mucho gusto. — Dijo Jonathan distraído y con preocupación en sus ojos.

— Qué bueno ver que este bien señorita, luego del incidente con aquel lobo salvaje. —Jonathan lo miró de reojo.

Fuimos los tres a una taberna y pasamos bastante tiempo hablando, luego de eso el joven nos acompañó a mí y a Jonathan hasta la casa.

— Eres realmente parecido a tu hermana. — Jonathan le dirigió la palabra seriamente como tratando de interrogarlo.

— Si... ojala ella vuelva algún día aquí, quisiera aunque sea verla una vez.

— ¿Realmente quieres verla? — Miré a Jonathan alarmada pero supuse que no haría nada que no fuera conveniente.

— Señor Jonathan, me confunde al decirlo de esa forma...— El joven rió cortésmente. Jonathan acompañó su risa y volvimos a caminar.

Antes de irnos el joven me miró y me pidió que así como el me había contado muchas cosas sobre la familia de Lucy yo le contara pronto sobre ella. Me lo pidió con los ojos llenos de esperanza. Observé a Jonathan y a Byron saludarse dándose fuertemente la mano y pude ver que Jonathan lo miraba seriamente. Me pregunto que pasará por su cabeza. Me despedí de ambos y luego de que Jonathan me acompañase hasta la puerta de mi cuarto me dispuse a dormir.

Apenas cerré los ojos empecé a recordar, el joven Byron me había pedido que le hablase de Lucy, el hablar de ella me hacia extrañarla de una forma completamente infantil y caprichosa. Aun recuerdo el día que ella me dijo que se iba a comprometer con Lord Arthur...

Era un día frio, y aunque no nevaba yo no había tenido ganas de salir de mi hogar. Nani me había anunciado que ella había venido a visitarme, y recuerdo que me había quedado en mi cama acostada a pesar de eso. Pasaron varios minutos hasta que oí que llamaban a mi puerta y al no abrir Lucy había decidido entrar por sí misma.

— Permiso Mina... Nani me dejó entrar a la casa. — Dijo Lucy completamente roja de vergüenza.

— No hay problema... — Dije apartando mi mirada de Lucy.

— Mina... ¿Acaso estas molesta? Hace días que no sé nada de ti... — Lucy sonaba algo angustiada.

— Lucy, te he visto con un chico. No me habías dicho nada, ¿Cómo puede ser?

— Oh... lo siento Mina, me apenaba mucho ya que en realidad me da vergüenza el hecho que he recibido en un mismo día tres proposiciones de casamiento. Y no quería ser... — Lucy apretó sus manos y pude ver como se ponía cada vez más nerviosa.

— Bueno... por esta vez quedas perdonada Lucy. Ahora... cuéntame de aquel chico.

— El chico se llama Arthur Holmwood, es un chico de una familia conocida de la mía, y ha sido uno de los que me propuso casamiento. Mi familia rápidamente lo aprobó, y el ofreció irnos a Londres.

No pude evitar quedar atónita. Lucy se iba a casar, y se iba a ir lejos de mí.

— Lucy... ¿Cuándo te irás? ¿Por qué decidiste eso tan rápido?¿Lo amas?

— No sé exactamente cuándo, pero pronto... y decidí eso porque es la forma más rápida de poder irme de casa. — Lucy suspiró. — La verdad es que sospecho que mi madre está enferma, mi padre está muy preocupado ya que su salud es delicada y están constantemente discutiendo por alguna razón.

— ¿Lo amas? — Insistí ya que temía que Lucy evadiera mi pregunta.

— Es un buen hombre... Correcto, inteligente y educado. Así como Jonathan.

— Jonathan... ¡Oh! Ese Jonathan... no somos nada realmente...

— Oh Mina, me ofendes al querer convencerme de que no hay algo entre ustedes.

— Oh Lucy... el es un buen hombre, me quiere y lo quiero... pero no me ha propuesto nada aun.

— Ya veo... entonces... ¿Estás esperando que lo haga cierto? Quiero saber eso...

— Bueno... — Me sentí sonrojar terriblemente sin entender el porqué, Lucy me vio y se acercó a la ventana rápidamente.

— Ya veo... ¡Ya veo Mina! Es eso entonces... Lamento haberte presionado, realmente necesitaba saberlo... Yo... estoy tan feliz por ti. — Lucy se me acercó nuevamente y me abrazo totalmente emocionada, unas lágrimas cayeron de sus mejillas.

— Lucy... ¿Te encuentras bien? No entiendo por qué lloras tu, siendo que la que está comprometida y se irá a Londres no soy yo. — Debía decírselo a pesar que pudiera molestarle.

— ¿Y eso no te hace urgir las ganas de llorar Mina? — Lucy se secaba las lágrimas.

— Claro que no Lucy, eres una bella mujer y tienes la suficiente clase como para vivir el Londres.

Lucy sonrió y aunque continuaba secándose las lagrimas ellas no dejaban de brotar. Me pareció tan conmovedor ver que estuviera tan emocionada. La abracé, mientras decidía guardarme mi tristeza y capricho, su felicidad era más importante que mis deseos de que ella no se fuera de mi lado.

— Lucy, tengo algo que quiero pedirte antes de irte a Londres.

— Claro Mina... lo que desees solo dímelo... — Lucy sonrió sorprendida.

— Quiero que vuelvas aquí a Whitby antes de casarte y te quedes unos días conmigo, y luego de eso... cuando te sientas preparada te comuniques con Arthur y se casen aquí.— Pude ver que la sonrisa de Lucy se desarmaba.

— Oh... está bien Mina... te lo prometo, volveré aquí. Y quizás para ese momento sea más adulta, y más bella quizá. — Lucy no solía decir esas cosas y no pude evitar reír.

— ¿Qué cosas dices Lucy? Ya eres una mujer bellísima... — Ella se sonrojó un poco y sonrió.

Recuerdo que luego de eso se marchó a su casa, lo cual me había parecido extraño, ella solía hacer lo posible por quedarse hasta que la fueran a buscar. Debe estar muy nerviosa por su compromiso. Pensé eso y me dediqué a imaginar que sería de mi futuro una vez ella se fuese.

Abrí los ojos, aun era de noche. Todos los recuerdos de aquella época me hacen sentir nostálgica. Me asomé por la ventana y pude ver a Lucy, acomodada y vigilando los alrededores. Golpee un poco la ventana y rápidamente ella lo oyó y me vio allí, de tan solo un salto llego a mi ventana, era increíble.

Pude ver a Mina algo nerviosa, y ansiosa.

— ¿Ocurre algo Mina? —Le pregunté extrañada.

— Lucy...tú... dijiste que te había besado ¿Cierto? — Realmente me sorprendió mucho su pregunta.

— S-Si...es verdad, no estoy mintiendo... aunque... ¡Ya no importa! Estabas bajo los efectos de algún...

— ¡Lucy!¿Y si acaso yo...? ¿Y si hubiese sido conscientemente? — Mina me miró a los ojos algo nerviosa.

— ¿De qué hablas Mina? Sé que estabas bajo los efectos de alguna sustancia o algo así...Además... Además tú tienes a Jonathan ¿No? — Quería mantenerme calmada pero no pude.

— ¿Note escuchas? Fuiste tú la que se comprometió sin siquiera avisarme nada, y de un día para el otro tenía planeado irse. No tienes derecho a reclamar nada,luego de haberte ido de esa forma.

— Tú ya tenías a Jonathan antes que yo conociese a Arthur. Y de todas formas cuando te pregunté si estabas esperando que él te propusiera casamiento me dijiste que sí. Era obvio que yo tenía que seguir con mi vida así como tú planeabas seguir con la tuya.

— Yo no recuerdo haber dicho que así era, pero luego de que te fuiste me quedé solo con la compañía de Jonathan, al cabo de un tiempo me lo propuse y no pude decir que no. Pero tú te habías ido ya para ese entonces. Y te marchaste porque erala excusa perfecta para alejarte de tu familia. ¿Cierto?

— Es verdad pero... yo creí que quizá... ¡Tú podrías pedirme que me quedara! — Sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas.

— ¿Cómo podría hacer eso Lucy... si lo que más me importaba era tu felicidad? — Mina se acerco a mí y apoyó sus dos manos en mis hombros.

— Entonces...¿Por qué no me lo pediste? ¿Por qué no pediste que me quede a tu lado? Eso era... ¡Eso era lo queme hubiese hecho feliz realmente!

— Lucy... ¿Acaso tu...?

Los instantes que Mina estuvo en silencio pude oír mi propio llanto mientras me encontraba cabizbaja, apenas levante la mirada pude ver a Mina mirarme a los ojos sorprendida. Y de un momento a otro llevó sus manos de mis hombros a mi cabeza y lentamente se acercó a mí hasta besarme tiernamente, luego de unos momentos me abrazó fuertemente y pude oír que me decía algo al oído.

— Lucy...yo realmente nunca deseé otra cosa que tu felicidad, lamento si no supe ver qué era lo que necesitabas en aquel momento...

— Mina,no es solo lo que necesitaba en aquel momento... es lo que necesite siempre, lo que necesito ahora... Yo... di mi alma a cambio de poder tenerte a mi lado,todo esto es culpa mía Mina... No pude entender que no era la forma, y perdí todo...perdí mi oportunidad de estar a tu lado toda mi vida... — Las lagrimas brotaban sin parar y me dificultaban hablar.

Mina se quedo atónita al escuchar aquello, y aunque pude ver una rápida mirada suya de tristeza, enseguida me tomó en sus brazos escondiendo mi cabeza contra su cuerpo.

— Nunca vas a perderme Lucy, vamos a estar juntas siempre... — Pude oír que Mina decía eso, y sin que ella me viera sonreí como nunca en la vida había sonreído.