X-. Sí, es un adiós.
Draco apareció en la casa de Theo ¿Qué hacía ahí? Seguro no tuvo el tiempo suficiente para concentrarse en otro lugar o la necesidad de encontrar a Hermione no lo dejo pensar.
-¿Draco tu entraste por la chimenea?- Luna estaba al otro lado de la sala de estar con su varita en mano, pero baja.
-Sí, lo siento, es que…
-Hermione debe estar en su casa- dijo la rubia de la nada con aires de estar en otro mundo.
'¿Qué?' pensó Draco, pero no era tiempo de preguntar nada más.
-Gracias- se dispuso a desaparecer de nuevo por la chimenea. Pero recordó que no sabe dónde vive Hermione –Emm… Luna, ¿Cuál es la contraseña Flu de Hermione?
-Beedle- contesto ella rápidamente.
Draco no dijo más y desaprecio. ¿Beedle? ¿Por qué Beedle?
En unas segundas estaba en la sala de estar de una enorme casa, podría ser una mansión. ¿Para qué quería Hermione una mansión si solo vivía con Ron?
Dio algunos pasos. ¿Cómo se supone que la encontraría? No sabe orientarse en esta casa, además ¿Cómo estaba segura que Hermione estaría ahí? Podría estar en cualquier lugar. ¿Por qué Luna tendría que tener razón?
Estaba empezando a desesperarse… ¿Y si Hermione no lo quería volver a ver? ¿Y si fue al callejón Diagon con Ron?
Estaba pensando en un millón de posibilidades cunado un sonoro ruido lo distrajo y le dio esperanzas al mismo tiempo, venia de la planta de arriba.
Corrió, literalmente. Por Merlín. Ahí arriba había alrededor de 20 puertas distintas. Una frente a otra en un pasillo de algunos 50 metros.
Se decidió abrir primero de tercera puerta de la derecha. ¡Qué suerte! Hermione estaba ahí, sentada en un sofá largo, pegado a la enorme ventana.
Ella estaba totalmente inmóvil, las únicas señales de vida que daba eran unos pequeños sollozos.
-¿Hermione?- Draco estaba parado en el marco de la puerta.
-¿Qué haces aquí?- pregunto Hermione enviando sus sollozos al olvido y limitándose a mantener su postura, sin voltear, sin mirarlo, sin moverse.
-Quiero saber cómo estas…
-Bien ¿Por qué no habría de estarlo?- Hermione sonó totalmente fría.
-Pues… pensé que…
-¿Qué me afectaría el que vas a ser papá?- Draco se quedó inmóvil. -¿Por qué habría de hacerlo?- Ella se volteó y lo miro a los ojos, en su cara no había rastro de lágrimas –Si fue eso lo que pensaste, estas muy equivocado. Es tu vida, puedes hacer lo que quieras. Astoria es tu esposa y tú querías un hijo.
-Pero las cosas cambiaron. Claro que quiero un hijo, pero si pudiera elegir a la madre créeme…
-No puedes, ya no. Al igual que yo no puedo seguir con esto.
-¿Seguir con qué?- pregunto Draco un ligero tono de angustia.
-Con lo que sea que tengamos tú y yo.
El rostro de Draco se opacó.
-Hermione, no puedes hacer esto. Nosotros nos amamos.
-No existe un nosotros.
-¡Si existe! Y no lo puedes negar – Draco se acercó a ella hasta está a un metro de distancia.- Hermione estoy seguro de que tú me amas tanto como yo a ti.
-Yo no estaría tan segura. Si te amara tanto, no me será tan difícil decirte esto- Su tono fue más frio de lo que pretendía. Sabía que Draco era terco y de alguna forma tendría que alejarlo antes de que terminara convenciéndola de que todo estaría bien y ellos podrían seguir juntos.
-¿estás diciendo que no me amas?
-Sabía que comprendías rápido.
-No, me reusó a creerte. Tú me amas, lo sé.
-No te equivoques.
-¿Disfrutas el hacerme sufrir?
-¿De verdad estas sufriendo?- pregunto en tono irónico.
-Y sé que tú también. Hermione todo va a estar bien, podemos seguir juntos- Y eso era a lo que ella se refría. No podía permitir que el la convenciera, ya había tomado una decisión.
-No puedo contra esto Draco. No estoy dispuesta a seguir contigo.
-¿Es un adiós?
-Si, es un adiós.
Draco no espero un minuto más. Solo desapareció, ahí mismo donde estaba, desapareció.
Llego a su casa completamente vacía.
¿Hermione en verdad no lo amaba?
¿Nunca sintió nada por él?
Todo fue un juego?
Comenzó a ordenar las piezas del puzle: Hermione estaba muy sola, Ron no la tomaba en cuenta. Él solo fue una distracción, un objeto para llenar su vacío. Solo fue un juego.
(***)
Hermione se levantó del sofá apenas Draco desapareció. Se tumbó en la cama y dejo que las lágrimas corrieran por sus mejillas.
Después de unos minutos se sentó en la cama, respiro hondo y miro por la ventana.
Trato de levantarse pero prefirió quedarse donde estaba en el momento en que sintió un leve mareo, se volvió a recostar en la cama y se quedó dormida.
(***)
Draco fue a la casina, al pequeño bar que había ahí. Abrió la nevera y saco la última botella de whisky de fuego que quedaba, se sentó en un banco alto y se sirvió en una copa.
Tenía que analizar lo que pasó:
Astoria está embarazada y Hermione la dejó.
Sentía un gran vacío. Al fin había llegado amar alguien, que para él era algo difícil, pero cuando lo logró. ¡Buum! Todo se arruina.
Sin darse cuenta de cómo, se acabó toda la botella.
En un minuto Draco estaba en la casa de Theodore, más bien en su chimenea.
-¡Theo creo que alguien entro por la chimenea!- Oyó la voz de Luna gritar.
-Tambien lo creo- en unos segundos, Theo estaba frente a Draco -¿Qué haces aquí?- pregunto haciendo que se sentara en un sillón.
-Hermione me dejo- dijo sin rodeos.
-¿Qué? ¿Por lo del bebé?
-Sí, dice que ella no puede con esto.
-Tienes que entenderla. No es fácil.
-Trato de entenderla, pero, no entiendo porque quiere renunciar a nuestro… amor.
-Draco, tal vez debas darle un tiempo. Disfruta lo que tienes ahora.
-¿Qué tengo? Estoy solo –Dijo con un poco de nostalgia que rápidamente hizo desaparecer.
-No estás solo, me tienes a mí, a Pansy, a Blaise, a Luna y tu hijo. ¿No estas feliz de que vas a ser papa?
-Claro que lo estoy, es algo que he querido desde tiempo atrás.
-Entonces disfrútalo, me tengo que ir. Luna irá a visitar a Xelophilous. Puedes quedarte aquí si quieres.
-Está bien Theo… Gracias.
(***)
-Hermana… yo ya no pueda más- dijo Astoria desde el otro lado de la sala, evitando lo dura mirada de Daphne.
-Astoria, tienes que poder. Esto es algo que tienes que hacer, si no, Draco se irá y te dejará.
-Pero él no me ama, tal vez sea mejor que se baja y trate de ser feliz. Quizá yo pueda encontrar alguien que si me quiera.
-No seas ingenua, ya nadie te va a querer. Tu tiempo… ya pasó. EN cambio aun puedes tener a Draco.
-Prefiero estar sola que tenerlo atado a mi contra su voluntad.
-No es contra su voluntad no lo estás obligando…
-Prácticamente sí. Lo mejor es que cada uno tome un camino diferente.
-¡Eres una egoísta Astoria!- le grito Daphne acercándose a ella. Provocando que su hermana temblara ligeramente. Tenía un terrible temor hacia Daphne.- Solo piensas en ti, si te separas de Draco la economía de nuestra familia se ira a la basura. ¿Quieres dejar a nuestros padres en la calle? ¿Eso es lo que quieres?
-Claro que no- Protesto la hermana menor viéndola con los ojos llorosos, Daphne tenía algo que hacía sentirse intimidada y presionada.
-Pues si dejas ir a Draco es lo único que conseguirás. Dejar a mis padres en la calle. Eres una mala hija. Una mala hermana y una mala esposa.
-Haré lo que pueda, por mantener a Draco.
-Eso es lo que debes hacer ¿Ya sabe lo del bebé?
-Sí, ya se lo dije.
-Muy bien, sigue así Astoria. De ti depende en futuro de la familia.
