Disclaimer: Personajes propiedad de J. K. Rowling.
Acepto
Y Ginny se había dormido, Luna observaba a la pelirroja con un gran cariño, quizás aquella acción fuera una señal, sí, el destino le estaba ayudando, le estaba apurando, dando los instrumentos. Claro que al comenzar a trazar el plan de liberarlos, de liberar a aquellos oprimidos, pensó en ella, en Ginny o mejor dicho en ellas, en Ginny y Hermione, eran sus únicas amigas y en las que más confiaba, sin embargo había dudado, por ellos, sus novios, por Harry y Ronald, estaba segura de que ellos no querían la salvación para aquellos seres en desgracia, los conocía, quizás no fuesen malo; pero un gran sentimiento de odio, de desprecio era lo que manifestaban hacía los mortífagos.
Nunca pensó, ni siquiera imaginó que Ginny llegaría con su ex -profesor y sobre todo ex -mortífago, fue una sorpresa; pero sabía que a partir de ahora todo sería más difícil y ambas (Ginny y ella) necesitaban ayuda, una ayuda que quizás sólo pudiese darles Hermione, tal vez no estaría de acuerdo con ninguna de las dos, pero necesitaba, necesitaba aunque fuese un consejo de la castaña.
Se colocó su capa de viaje, salió de la casa, giró sobre sí misma y simplemente desapareció.
-HP.-
Ya había llegado a su destino, en verdad que era aquello lo que más le gustaba del mundo mágico, la facilidad de transportarse de un lado a otro, la rapidez de las cosas, y un sinfín de cosas que la hacían sonreír realmente satisfecha de su magia.
Frente a ella la casa de Hermione, aquella que compartía con Ronald, se sacudió el polvo que se había adherido a su capa y sonrió notablemente mientras caminaba hacía aquella casa.
Sus nudillos chocaron contra la madera de la puerta una, dos, tres, cuatro, cinco veces, quizás no estuvieran allí; pero si así era tendría que esperarlos, sin embargos unos gemidos, empujó un poco a puerta y está se abrió de inmediato, por un momento sintió miedo… ¿Qué había ocurrido? Sacando la varita de su túnica se adentró a la casa y lo que vio realmente le sorprendió.
Hermione estaba allí, postrada en el suelo, hecha un mar de lágrimas, mostrando esa debilidad que muy pocas veces mostraba, algo debió de haberle ocurrido, que la castaña llorara no era normal, Hermione antes de cualquier cosa era una chica fuerte, decidida, valiente y sobre todo inteligente; pero jamás una llorona o una debilucha.
Sin embargo allí estaba en el suelo, en una situación lamentable, quizás no en un trance; pero un poco alejada de la realidad, totalmente sumida en sus pensamientos.
Luna se acercó lentamente hacía ella, no quería asustarla, verdaderamente que debía llevarse a la castaña a su casa, porque no dejaría allí sola a la castaña, lo sentía por Ronald; pero era su amiga y no la abandonaría en aquella situación tan deplorable.
- Hermione…-susurró lentamente, como si acariciara aquél nombre. Así debía hacer para que su amiga no se llevara un susto y allí sí que entrara en un trance.
La castaña pareció escucharla y posó sus ojos en ella, totalmente llenos de lágrimas y enrojecidos por las mismas, la chica trató de levantarse al reconocer a Luna, definitivamente el hecho de que Ronald se hubiese marchado sin objeción alguna le había dolido demasiado.
Durante varias horas, estuvo sumida en sus pensamientos, recordando viejos tiempo y sobre todo recordándolo a él, a ese pelirrojo que amaba; pero que lamentablemente no compartía su opinión.
- Eh… Luna, yo lamento que me vieras en ese estado.-acotó mientras se frotaba los ojos, tratando de que las lágrimas no volvieran a salir por ellos, no quería llorar de nuevo, no frente a Luna, ni frente a Luna, ni frente a nadie. Ella era una mujer fuerte, y no lloraba.
Soltó un suspiro triste y luego colocó una sonrisa.
- En fin… ¿A qué has venido, Luna?-cuestionó la castaña sonriente, o por lo menos eso aparentaba.
La rubia entendió en silencio que la castaña no quería hablar del estado en que la había conseguido, por ello cambio de tema, además Ginny muy seguramente despertaría pronto y qué decir de su ex -profesor.
- Tengo que hablarte de algo delicado, Hermione.-pese a todo, a la situación que vivía, a la que estaba por vivir, su voz tenía aquél toque de inocencia que siempre la caracterizaba.
La ex -Gryffindor observó a la rubia con interés y seriedad.
- ¿Delicado? ¿De qué quieres hablarme Luna?-cuestionó mientras su vista estaba fija en la ex -Ravenclaw.
La rubia suspiro.
- Es algo que nos incumbe a Ginny y a mí, sinceramente espero que tu también puedas incluirte en eso.-comenzó a decir la ex -Ravenclaw.
Hermione le miró desconcertada… ¿De qué hablaba Luna? Sin embargo decidió que lo mejor era que la misma le contase, no presionarla, porque pese a todo si la rubia había acudido a ella, era por algo. Aquella actitud de Luna le comenzaba a preocupar… ¿Qué era lo qué había ocurrido?
- …sucede que Ginny ha ido a mi casa-la castaña soltó un suspiro de alivio. De seguro Ginny había tenido una pelea con Harry, o algo por el estilo, ya se resolverían esos dos.-, con Amycus Carrow- y ese nombre fue suficiente para que Hermione dejara de respirar, por lo menos durante unos cuantos minutos.-totalmente mal herido y ella pues no estaba del todo bien, realmente se encontraba alterada…-continuó hablando la rubia; pero la castaña no la escucha atentamente, oía a Luna tan lejana, su mente había viajado, justo en el momento en que la rubia había mencionado lo hecho por la novia de Harry, su mejor amigo.
Y Luna se dio cuenta, así que calló. Lo mejor era dejar que la castaña asimilara la información dada, necesitaba convencerla, tener a Hermione de su lado, y aún más necesitaba más aliados.
Ginny, Carrow, mal herido… casa, Luna… ¿¡Pero qué diablos era todo aquello!? Parecía una puñetera trampa del destino, que quería, deseaba envolverla en aquellos problemas… ¡Joder! ¡Joder! ¡Y más joder!
- Hermione…-susurró la Ravenclaw un poco preocupada, sabía que la información no sería fácil de asimilar; pero Hermione ya llevaba más de media hora sumida totalmente en sus pensamientos.- Hermione… ¿Te encuentras bien?-cuestionó.
Y fue allí cuando la castaña le escuchó, posó su vista rápidamente en Luna y sonrió, ni siquiera supo porque lo había hecho; pero al fin y al cabo ya la sonrisa hubo surcado sus labios.
- Eh… Sí, estoy bien.-acotó la chica, observando fijamente a la rubia.- Discúlpame pero es difícil asimilar lo que Ginny ha hecho…¿Cómo es eso de que llevo a Carrow a tu casa?-cuestionó realmente interesada en el tema.
La rubia suspiró, sí, sabía que luego del trance vendrían las preguntas.
- No lo sé, creo que se apareció, ahora si te refieres a las razones, quizás por las misma que yo he trazado un plan, para no sólo salvar a uno, sino a todos.-habló con un poco de rapidez; pero sabía que la castaña le había entendido perfectamente.
Primera reacción, la sorpresa, ojos abiertos como platos y en algunos casos manos llevadas a la boca. Y allí estaban dichas reacciones, Hermione tenía los ojos desmesuradamente abiertos, mirándola con cierto miedo, con cierta curiosidad.
Segunda reacción, posible tartamudeo y preguntas sin parar… ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?, la rubia suspiro mientras esperaba que la boca de Hermione se abriera, y efectivamente exigía alguna explicación.
- Antes de que me interrogues como en una entrevista te contaré…-acotó la rubia, mientras sacaba la varita de detrás de su oreja y comenzaba a mecerla ligeramente en sus manos.-primero es algo que he pensado durante largo tiempo, así que no me harás desistir, segundo no sé cómo lo haré; pero ten una certeza Hermione: voy a hacerlo…-frente a sí observó un pequeño torposolo; pero cuando extendió su mano para alcanzarlo, el ser huyó lejos de su vista.
Y esto produjo un suspiro de frustración.
- …, tercero cuándo, lo más pronto posible, no quiero observar a esos humanos sufriendo cada cinco segundos, quinto ¿Por qué? Muy sencillo me encanta la justicia y siento que el ministerio no ha sido justo con ellos, es cierto… han asesinado, maltratado y torturado a miles de personas; pero ya han pasado tres años… ¿Cuánto más durará su castigo?-preguntó más al vació que a Hermione.-Por eso, simplemente por eso he armado un plan para liberarlos; pero… necesito aliados y Hermione en verdad espero que tú seas una de esos aliados.-sonrió está vez, mientras observaba a la castaña.
Y Hermione suspiró, sí definitivamente aquello era una puñetera trampa del destino.
- Sí Luna, te ayudaré a salvar a aquellos que ahora son oprimidos.-acotó con una sonrisa en sus labios y mientras abrazaba a la Ravenclaw.-Simplemente porque pienso lo mismo que tú, porque los mortífagos no merecen tales castigos y porque por mis ideales me he convertido desde éste instante en escoria.-culminó.
La rubia rompió el abrazó y le miró con agradecimiento, ahora sí que no estaba sola, sus dos amigas la acompañarían en su camino, en su cometido de salvar su mundo y el de los demás.
- Gracias.-susurró simplemente.
-HP.-
Cinco segundos y ya estaban allí, en la casa de Luna, verdaderamente que la locura había ocupado su cerebro; pero no tenía tiempo de arrepentirse, y no lo haría jamás, siempre había luchado por lo que quería y ahora quería justicia para los mortífagos, así como había querido justicia para los elfos.
Soltó un suspiro cuando se adentro en la casa de la rubia, verdaderamente aún no se acostumbraba al tamaño de aquél lugar, sonrió para sí misma y siguió a Luna.
Segundos después ambas se encontraba frente a una habitación, su alarma se encendió, indicándole que quizás ésa fuese la estancia del mortífago, por aquél que empezarían aquella revolución, por decirlo de alguna manera, sí, ya las tres estaban perdidas, el mundo mágico las acusaría, las odiaría, las tratarían como escoria; pero eran las consecuencias, las consecuencias de sus actos.
- Aquí se encuentra él.-explicó Luna disipándole la duda, aclarando todo. Y logrando que algo extraño recorriera su espalda, quizás fuese miedo, miedo de aquella situación.
Era Hermione Granger, cierto; pero tampoco era una super chica, podía sentir miedo, temor, llorar y reír, como cualquier otra chica.
La Ravenclaw abrió la puerta y se adentró al interior de la estancia, ella también lo hizo y la escena de un ex -mortífago fuertemente herido en la espalda y todo lugar de su cuerpo fue lo que la recibió, el hombre estaba inconsciente y realmente admiraba el aguante que había tenido aquél hombre.
- Oh ¡Por Merlín!- era lo que su boca había pronunciado. La rubia le miró de soslayo, quizás ahora Hermione le entendiera aún más, aunque al parecer ya lo hacía, por lo que había visto la castaña estaba tan interesada como ella en salvar a aquellos humanos en desgracia.
Se dirigió hacía su ex -profesor y se sentó a un lado de la cama, abrió uno de los cajones de una mesita cercana y segundos después alzaba un botiquín en sus manos.
Se volteó a ver a la castaña, pidiéndole ayuda con los ojos, sin embargo notó que Hermione de nuevo se perdía en sus pensamientos.
- Hermione necesito tu ayuda, Ginny está dormida y en realidad no deseo despertarla.-la castaña despertó de su letargo y se posicionó al otro lado de la cama, Luna le dio todo lo necesario para curar las heridas del ex -mortífago.
Ambas suspiraron, las heridas eran realmente profundas, con un simple toque sangraban ligeramente.
- Por Merlín Luna… ¿Qué fue lo que le hicieron a éste hombre?-preguntó mientras limpiaba una herida ubicada en la espalda baja de Amycus.
La rubia soltó un nuevo suspiro, mientras limpiaba una herida en el brazo del hombre.
- No lo sé, quizás lo mismo que le hacen a todos los "esclavos"-acotó.
Quizás lo mejor era que aquél hombre permaneciera inconsciente, el dolor de la curación de aquellas heridas, debían ser aún más terribles que los latigazos dados en su espalda y en cualquier otro lugar de su cuerpo.
