Skip Beat no me pertenece.
Ella, una mujer a punto de divorciarse después de su fallido matrimonio. Él, un hombre huraño, que escapa de todo contacto con las personas a su alrededor, con un pasado que quisiera olvidar. ¿Qué pasará entre ellos cuando se encuentren? Kuon & Kyoko.
Guilty.
Su vida había sido tan tranquila y en sus estándares de lo que él llamaba normalidad. Todo era perfección, estaba rodeado de la nada, solo con Yashiro como su amigo y mudo confidente, hasta que ella decidió mudarse y comprar esa propiedad que nunca pudo comprar y no era por carecer de fondos suficiente, no... Los anteriores dueños habían denegado su petición una y otra vez, sin importar cuanto dinero pudiese ofrecer.
Era verdad que él conocía esa propiedad, había sido propiedad de su familia en el pasado, su abuelo había perdido aquella propiedad por pago del juego, un vicio que había adquirido luego de tener que hacerse cargo de él siendo solo un pequeño de cinco años, después de la desaparición de sus padres después de que el avión que les transportara cayera en el mar.
Pero fue entonces que sucedió algo inesperado, sus antiguos dueños había decidido vender la propiedad a alguien más, una mujer.
Estuvo enfadado, maldiciendo a aquellos por rechazar su oferta y que antes de marcharse le dieron la noticia que habían vendido la propiedad, nada más ni nada menos que a una actriz y festejaron que él no podría volver a poner manos sobre esas tierras.
Como si fuera poco, la mujer ingreso a su vida para robarle la calma, esa misma noche había llegado a su casa pidiendo ayuda por problemas con su automóvil. Cuando Yashiro lo interrumpió en su estudio en donde leía un libro para matar el tiempo, dándole la noticia de que conocerían a la nueva vecina, decidió se "cortes", pero mantener las distancias.
Si había sentido que ella era hermosa, todo él lo sabía pero no se permitió a si mismo demostrarlo ante la mujer, sabiendo que ese sería su primer error. Haciendo gala de sus bueno modales, de los valores inculcados por su familia, hizo lo que mejor le pareció conveniente, le pidió a Yashiro que preparara una habitación porque tendrían a una huespe inesperada e indeseada para él.
Al conocerla se vio sorprendido, pero supo mantener las apariencias y actuar fríamente. Al tenerla bajo su mismo techo podría descubrir algo de ella, y con una simple conversación lo supo. Supo todo lo que importaba en ese momento. Le atraía esa desconocida.
Le ayudó con su coche, fue cortes, buen vecino y toda la farsa que pudo improvisar. Y eso fue todo, hasta que llegó a conocerla mejor.
Pensó que esa mujer podría ser una demente por atreverse a salir así, con calzado con taco aguja, nadie en su sano juicio haría semejante estupidez.
Después vinieron los encuentros, no tan improvisados, más bien eran planeados. Primero, él quería que ella se largara y le vendiera la casa. Y segundo, al pasar un poco de tiempo, sintió deseo por ella, por su cuerpo.
Su acercamiento fue poco a poco, hasta que no supo que hacer cuando ella vio las cicatrices, quizás le despreciaría, pero no. Ella también se sentía atraída por él en un nivel sexual y que desde lejos la tensión entre ellos era palpable, lo que los llevaría solo a un lugar: la cama.
Lo único que podría describirlo en este momento era: Esclavo fiel de sus deseos.
Así y solo así se sentía.
Kyoko, desnuda, se retorcía bajo su cuerpo que estaba en iguales condiciones.
Lo dedos de él explorando sus secretos y queriendo saber todos ellos.
Kuon sonrió al sentirle tensarse y beso sus labios...
Kyoko respiró agitada, no podía creer lo que estaban haciendo y muchos menos el lugar.
Ella de pronto se encontró inmovilizada mientras sentía que él la invadía, llenándola poco a poco con su palpitante y caliente extensión.
Lentamente él se apartó un poco solo para volver a meterse dentro de ella.
—¡Ah!—Inmóvil como estaba, solo atinó a llevar sus manos a los rubios cabellos de él.
Kuon volvía a repetir el mismo movimiento una y otra vez, abriéndose camino entre las ávidas y tensas profundidades de ella, arrancándole gemidos aún más audibles con cada arremetida que daba.
Kyoko volvía a gemir una y otra vez, tansandose alrededor de él, retorciéndose debajo de aquel hermoso cuerpo, con cicatrices pero perfecto.
Parecían disponer de todo el tiempo del mundo... Nada ni nadie podía romper esa caja de cristal que se habían creado alrededor de su relación.
La forma en la que él la tomaba, apretando su miembro en la parte más profundo.
—Si, si, si...—Dijo ella en un momento de descontrol. Sus gritos guturales inundaban el aire.
Se corrió con un grito ahogado, su interior tenso a lo largo de la longitud palpitante de él, mientras que el cuerpo de Kyoko se sacudía con fuerza por su reciente orgasmo.
Empujo de nuevo y un poco después también compartió la dicha de llegar a su propio clímax.
Continuara.
Ups... XD
Creo que no era lo que esperaban, ¿Verdad? Me dio vergüenza... Pero terminé dejándolo así. Si muchos detalles que tenía y que quite... Podría decir que he escrito mejores, pero, igual a vergüenza... No me maten, por favor... jajaja
Ahora, respondiendo a sus reviews... Antes que nada, ¿Qué historia de las que tengo en proceso quieren que continué?
Setsuka e Cain: Gracias por tus palabras y por dedicarle tu tiempo a esta historia.
PaulaGaTo: Gracias... Da un poquito de pena escribirlo... Bueno, esperando que salga bien y que sea leve. XD
yue yuna: creo que la actualización se hizo esperar, ¿Verdad? jajaja. Gracias por leer y comentar.
kotoko-98: OMG... creo que muchas estuvimos fantaseando que podría o no pasar... Gracias por leer.
Lunabsc: Y si este capítulo no te da una pista, al menos al principio... Creo que tendré que huir muy pronto... jajaja. Ya lo he decidido. Y como pinta la cosa, hmmmm... Quien sabe qué intenciones tiene Kuon. Gracias por leer.
Gabu. cu: Espero no decepcionarte. Da un poco de cosa escribirlo. Y si, mi existencia no es para nada fácil. Y ya estoy en la recta final de "El precio de la fama" y "hada madrina", pero es que la inspiración esta pero es todo un lío de ideas. Gracias por leer.
Espero que tengáis un bonito fin de año y un comienzo del próximo mucho mejor. Mis mejores deseos, Chicas, en ester: el último día de este jodido dos mil dieciséis.
