Capítulo 10

Tormenta siempre se levantaba temprano. Formaba parte de su rutina para gestionar la mansión de manera eficiente. Se sirvió un café solo y se sentó frente a la montaña de papeles que solía tener encima de la mesa. De repente se abrió la puerta del despacho generando una corriente de aire que revolvió todo a su paso.

- ¡Niños! ¿Cómo os tengo que decir que llaméis a la puerta antes de entrar? - protestó sin levantar la mirada

- ¡Joder! Si tuviera menos edad de la que tengo a lo mejor me hubiera planteado obedecerte

Ella levantó la vista para fijarla en la inesperada visita. Sonrió abiertamente.

- No sabes qué edad tienes – afirmó socarrona

- Pero... ¿a que me conservo muy bien?

- No tan bien, no tan bien – se levantó, rodeó la mesa y le abrazó unos instantes Cuando se separó un poco le observó el rostro - tienes ojeras.

- Tú también tienes bues aspecto – respondió complacido

- Cuéntame, ¿qué tal estas?

- No me quejo. ¿Y tu?

- Ya sabes, lo de siempre.

- Eso lo dudo bastante

Se hizo un pequeño silencio que ella rompió

- ¿No vas a preguntar por Jean?

Logan negó con la cabeza. Ella intentó descifrar algún tipo de expresión en su rostro pero no vio nada más que su autosuficiencia habitual. Aun así ignoró sus deseos y le explicó la evolución que había experimentado Jean, tanto a nivel mental como físico.

- Lo único que falla es su estado emocional. Está hundida.

- No me sorprende.

- No es fácil asimilar que estuvo a punto de destruir todo lo que era importante para ella, además de la muerte de Scott, de la que no recuerda nada – bajó la cabeza – sabe que estuvo a punto de matarte y le está costando recuperarse.

- No era ella – afirmó con voz afectada

- En eso te equivocas, si que era ella, la parte de ella que realmente debemos temer. Es peligrosa. Debe aprender a controlarse.

- Es un mutante de nivel 5, ¿qué esperas? No debe ser fácil albergar tanto poder.

Tormenta le miró socarrona – ¿No crees que es demasiada mujer para ti?, al fin y al cabo tan solo eres un tipo con el esqueleto metálico.

Logan levantó una ceja en una mueca de autosuficiencia.

- Pero indestructible – dijo triunfante.

- Mmmm, Magneto puede manipularte a su antojo.

- Magneto es gilipollas.

- Vale – sonrió divertida. Cambió el semblante – ¿vas a ir a verla? Está en su habitación.

Él negó con ligero movimiento de cabeza – Hoy no – se acercó y le dio un pequeño beso en la mejilla. Tormenta le vio alejarse, algo en su interior le decía que las cosas no iban a ser tan sencillas.

Jean supo inmediatamente que Logan había vuelto. Era consciente de que si no habían coincidido era porque él se había encargado de ello.