Los personajes son de Stephenie Meyer. La trama es mía. Espero que disfruten el capítulo.

BPOV

Un mes había pasado ya.

Un mes en el que el malestar en mi cuerpo era notable. El nudo en mi garganta no se deshacía, y el dolor de estómago estaba presente en todos los momentos del día.

Siento un vacío hueco acompañado de una sensación de dolorosa traición. Sólo pensando en Él, las lágrimas acuden a mis ojos, pensando con quién podría estar en este momento. Pensando en cómo estaría preparando los detalles de su inminente boda, la cual, por cierto, estaba segura que había sido adelantada ante los últimos sucesos.

Dejando aparte mi destrozado corazón, sigo pensando en cómo debe haber afectado esto último a mi gran compañera Alice.

Incluso a Rose, con la que comenzaba a florecer lo que parecía el inicio de una divertida amistad, aunque solo fuera por el único objetivo que nos unía. Hacer desaparecer a Tanya.

Pero a pesar de todo el dolor, y todo el sufrimiento, estoy segura de que sería peor si Paul no estuviera aquí conmigo. Es realmente él quien me ha estado cuidando toda esta semana, mientras yo escuchaba apenas en una vieja radio, las noticias sobre mi desaparición.

Charlie había empapelado todo el pueblo de Forks con mi cara. Paul, en su forma lobuna, se ha podido acercar lo suficiente al pueblo para poder traerme uno de los miles de folletos pegados en los árboles y farolas.

Recuerdo esa foto. Me la hice poco antes de entrar en el instituto de Forks de nuevo, para poder rellenar mi ficha. No sonrío, sin embargo, en mis ojos brilla una chispa de esperanza, leve, pero ahí está.

El cartel reza "Desaparecida" pero estoy segura de que Charlie está al tanto de que Paul se encuentra conmigo.

Lo más probable es que los lobos le hayan persuadido para que no denunciase un secuestro, ya que, técnicamente, Paul también está desaparecido.

Ante estos repentinos accidentes, cada vez son más y más las casas que utilizan sistemas de seguridad, lo que aumenta la dificultad de conseguir ropa limpia y comida fresca.

-Bella, deja de escuchar esa radio. Es imposible que saques algo en claro con esas interferencias.

Paul acaba de llegar. Estaba apoyado en la húmeda pared de madera. Traía los mismos pantalones que consiguió ayer, pero no llevaba camiseta. Contábamos con muy pocas prendas y es imprescindible, dado la alta seguridad actual de Forks, que las conservemos. Son las únicas de las que podremos disponer de ahora en adelante.

Un par de pantalones anchos para Paul, camisetas anchas y mallas para mí.

Los zapatos son algo con lo que sólo podemos llegar a soñar.

-Si agudizas el oído, se oye un tenue murmullo. Vuelven a hablar de las desapariciones.- Mi voz ha cambiado. Este último mes ha constituido mi desarrollo total.

Paul en uno de los pocos momentos en los que se permite bromear, dice que mi voz se ha vuelto sexy. Que ya "me he convertido en una mujer"

Me río con una risa seca, antes solía hacer muchos chistes verdes. Es el único rastro de su antigua faceta que queda en él.

-Tenemos que salir a cazar. Hoy no he conseguido nada.

No ha conseguido nada desde hace cinco días. Eso significa que tenemos otra vez que alimentarnos en nuestra forma lobuna.

-No me hace especial ilusión tener que volver a destripar a un ciervo, Paul.- Él se acercó hasta ponerse de cuclillas, quedando frente a mí, que estaba sentada en un "asiento" Si a esa tabla con cuatro palas se le puede llamar "silla"

-Bella.- dijo Paul con voz cálida.- Hago lo que puedo por intentar mantenernos alimentados. No te estoy pidiendo que...- Le alcé la mano antes de que continuara. Ya sabía a dónde quería llegar.

-No me voy a ir, Paul. Métetelo en esa cabeza.- Le alcé la cara y le hice mirarme a los ojos.- No tenemos a dónde ir. Me oirás quejarme muchas veces en adelante, sabes lo cabezota y gruñona que puedo llegar a ser si tengo hambre.- Paul sonrió mostrando sus dientes.- Anda, vamos. Más te vale invitarme a una buena ración de nachos con queso cuando todo esto termine.

-Con queso no tienen gracia. Si eso te invitaré a nachos con salsa barbacoa.- Rió al ver mi cara de desprecio.

Salimos transformándonos sobre la marcha.

No sólo nos hemos dedicado a robar prendas y comida como vulgares ladrones. Mucho menos huir.

Paul me ha incluido en su plan de entrenamiento personal. Éste último mes ha sido duro, pero fructífero. Nuestra fuerza se ha desarrollado. La suya más que la mía, pero equilibro la balanza al ser yo mucho más veloz que Paul.

Paramos cuando Paul se siente cansado, o cuando yo tengo demasiado frío como para poder mover algún músculo. Mi anomalía licántropa me permite reponerme mucho más rápido que la de cualquier miembro de la manada, sin embargo, mi cuerpo no es tan resistente ante temperaturas bajas.

Además de eso, Paul insistió en ponerme varios obstáculos en mi entrenamiento. Hacerlo, por así decirlo, más "especial"

La mezcla de razas en mi sangre puede provocar cualquier cosa, pero de momento, no podemos saberlo, y mucho menos utilizarlo.

Cuando ya íbamos bordeando la columna de árboles que separaban nuestro refugio del resto del bosque, Paul captó mi atención.

-Bella.- Mentalmente, Paul es el único que me puede escuchar, y viceversa. Es lo bueno de ser una manada de dos.- Ve con cuidado. Siento un olor extraño.

-¿Estás seguro? Puede ser peligroso. Yo no puedo oler nada más allá de lo normal.

-No puedo identificarlo ahora mismo, pero esta ahí. Es diferente.

Frenándome en seco, rastreé la zona desde lejos. Los últimos rayos de sol asomaban. Fuere lo que fuere, teníamos que identificarlo rápido, iba a oscurecer pronto.

-No te muevas, Bella. Nos estamos acercando.- Paul iba con cuidado, haciendo el menor ruido posible.- Me resulta tremendamente familiar...

Una rama crujió sobresaltándonos a Paul y a mí. Girando mi cabeza hacia la izquierda, conseguí ver algo peludo.

-¡Corre, Bella! ¡Nos persiguen!- Paul se impulsó con sus patas traseras y cogió velocidad. Dos segundos después ya iba por delante suya.

-¿Le has reconocido?- me preguntó.

-No, no he tenido tiempo. ¿Crees que ha descubierto nuestro refugio?- Me alarmé al pensar que ya no tendríamos donde ir.

-No es eso lo que me preocupa. ¿Y si nos espiaba? No quiero volver a pensar que Sam nos tiene otra vez en su trampa.- Lucía agobiado. Lo pude notar al mirar sus ojos azabaches.

Mierda. Sam y sus trampas. Me había olvidado completamente de él. Tenía mi cabeza ocupada de problemas y dolor.

Torcimos a la derecha, alejándonos lo más posible de la cabaña, en un intento de despistar al intruso. Saltamos un pequeño riachuelo y no paramos hasta haber recorrido una distancia considerable.

Creyendo que el lobo había desistido, nos transformamos para beber agua. Grave error.

Paul se alejó para dejarme un poco de intimidad, pero enseguida una masa color arena irrumpió de entre la maleza.

-¡Paul! ¡Esta aquí!- Agazapándome hacia atrás, preparada para transformarme de nuevo, enseñé los dientes, advirtiéndole que no moviera ni un músculo más.

Paul vino corriendo detrás mía. Contrariamente a mis pensamientos, alzó las manos y no hizo ninguna señal de querer pelear.

-Relájate, Bella. Por favor, ¿puedes mostrarte?- Tranquilamente, como quien da un paseo, se colocó a mi izquierda y esperó paciente a que el intruso se descubriera.

-Tíos, os llevo buscando desde hace por lo menos un mes. ¿Sabéis lo insoportable que está la cosa por ahí?

No me lo estaba creyendo. Esto no podía estar pasando.

-¡Seth! ¿Qué coño estás haciendo aquí?- Mi boca no pudo evitar soltar el taco. Paul me miró mal. Teníamos un trato. Cuanto menos agresividad, mejor sería la convivencia. Él, por su parte, lo estaba cumpliendo a las mil maravillas.

-¡Hey! ¡Oye! Calma, vaquera, vengo en son de paz.- Seth alzó los brazos queriendo abrazarme, mostrando de camino su moreno cuerpo.

-Basta de tonterías y de abrazos.- Paul cogió a Seth por el hombro antes de que pudiera tocarme. Parecía molesto, por su ceño fruncido y por la fuerza con la que apretaba el hombro de Seth.- Seth, me alegra volver a verte, chaval. Pero te pido que no le cuentes nada a Sam. Por favor.

-¿Qué? ¿A Sam? ¿Y por qué iba a contarle algo a ese majadero? Cada día está mar pirado. Tío está paranoico con todo el tema de vuestras desapariciones. - Seth agitaba los brazos con cada palabra. Si no estuviera en esta situación, diría que sus gestos son hasta graciosos. Parecía no estar mintiendo.

Y había echado de menos a mi amigo como para dejarlo ir así como así.

-Dale un voto de confianza, P.- Paul soltó su hombro y le hizo un gesto con la cabeza. Se transformó y corrió alejándose del bosque en dirección, supongo, a nuestro refugio.

-¿Le acabas de llamar "P"? ¿Cuántas cosas más me he perdido?.- Me reí ante su cara de preocupación.

-Vamos, anda. Ya no queda nada de sol. En la cabaña estaremos más tranquilos. Aunque no te aseguro que estés más cómodo dentro que fuera.

Diez minutos más tarde, nos encontrábamos en el lúgubre salón. Paul le había prestado uno de sus pantalones a Seth.

-¿Y tu ropa?- le pregunté.

-Me la dejé en casa, con las prisas. Me enteré de la noticia y salí corriendo.- Seth miraba hacia todos los rincones de aquella cabaña con cara de fascinación. Después de todo era un niño en el cuerpo de un hombre.

-¿De qué noticia hablas?- Preguntó Paul con preocupación. Me miró y lo miré de vuelta. Sabía que estaba asustado de que pudieran descubrirnos. Posé mi mano sobre la suya para tranquilizarlo. Seth miró hacia nuestras manos, pero desvió la mirada rápidamente.

-Será mejor que os cuente toda la historia desde el principio.- suspiró.- Menuda habéis liado.- Juntó sus manos, y comenzó su relato.

-"Recuerdo el día de la desaparición de Bella. Nos encontrábamos todos en casa de Embry, con Sam y toda esa gente. Estában repartiendo los horarios de patrulla nuevos. Ah, por cierto, hay más miembros en la manada. Dos. Son novatos y no parecen tener grandes cualidades. Sam los usa como chicos de los recados con los Cullen."

-¿Los Cullen siguen en Forks? - Mi respiración se contuvo y Paul lo notó. Ahora fue él quien apretó mi mano.

-Sí, pero tíos, no me interrumpáis, luego me preguntáis lo que sea. Se me corta el rollo de "chico interesante"

-Perdón.

-"Como iba diciendo, estábamos repartiendo los horarios. Bella había salido, por lo tanto su turno se pegó en la pared para cuando llegara. Evidentemente, no llegaste.

Pasadas las doce de la noche, comenzamos a preocuparnos, pero Sam no salía en tu busca. Jacob, quien es ahora el actual Beta, debido a tu partida, Paul, tampoco hizo nada. La última vez también te fuiste, con lo de... ya sabes, la imprimación y eso...- asentí silenciosamente cerrando los ojos y mordiéndome el labio inferior fuertemente- Aún así, Leah estaba muy preocupada, y me hizo acompañarla hasta la mansión de los Cullen. Una vez allí, nos atendió Esme, preocupadísima. Edward se había encerrado en su habitación, y no dejaba entrar a nadie. Ni siquiera a Esme o a Alice. Mucho menos a Tanya, quien estaba pegada a su puerta soltando ñoñerías.

Los Cullen tampoco tenían noticias tuyas, y eso preocupó de sobremanera a Sam, cuando se lo contamos a la vuelta."

Era todo tan... confuso.

"Te rastreamos por todos los lugares del bosque. Palmo a palmo, y no conseguimos encontrar ni rastro de ti. Jacob no paraba ni de día ni de noche. No le contamos nada a nadie, hasta que supimos lo de... tu emancipación. "

"Sam estaba rabioso. Destilaba ira por todos sus poros. Supimos, por uno de sus momentos de rabia, que estabas con Paul. Que habíais creado una nueva manada.

No te voy a mentir, al principio estaba muy decepcionado contigo, Bella. Charlie había puesto carteles tuyos por todos lados. Los Cullen tampoco estaban en mejores condiciones que nosotros. Edward simplemente tocaba su piano y leía. Tanya se fue a pasar una temporada con su familia en

Alaska, Esme no estaba mejor que Edward. Sollozaba silenciosamente, sin poder saber qué le pasaba a su hijo."

"Estuvimos en ese plan hasta la semana pasada. Leah no se cansó y seguía patrullando por zonas inutilizadas por nosotros. Fue en una de esas patrullas en las que olió a Bella. Siguió el camino, pero no te encontró. Sin embargo, encontró unos troncos destrozados.

No se lo dijo a nadie. Excepto a mí. Ella insiste en que pudo haber sido cualquier animal, pero yo decidí ir en vuestra búsqueda, y... aquí estoy."

Nos quedamos unos momentos, reflexionando ante las nuevas noticias que traía Seth.

Él estaba solo... Mi pecho vuelve a doler con un cuchillo clavado en él. No puedo evitar el quejido de dolor y me sostengo fuerte en la mano de Paul.

Por suerte, ellos dos parecen no haberse dado cuenta

-Guau.- Al cabo de lo que parecían horas, Paul habló.- Es interesante ver... cómo Sam pierde el control de la situación. Pero no me gusta eso de las nuevas incorporaciones. Si la manada va en aumento, podemos correr un grave peligro. Sólo somos dos.

-Ahí te equivocas, tío. ¡Ahora somos una familia de tres!

-Ni de coña.- respondí de inmediato.

-Pero ¿Que os pensáis? Ahora que os he encontrado, no os voy a dejar. ¡Podemos llegar a ser como las tres supernenas!

-Pero...- Paul me cortó.

-Bella, si lo vemos así... no podemos dejarle ir. Sam podría hurgar en su mente en cualquier momento. Además, no nos vendría mal alguien con un buen sentido del oído.

-¡Sííí! ¡Esto será alucinante, colegas!

-Pero, ¿Y tu madre, Seth? ¿Y Leah?- pregunté. No me perdonarían el exponer a Seth al peligro.

-Bah,- Seth restó importancia al asunto con un movimiento de mano.- Mamá te apoya en todo lo que hagas, Bella. Casi no puede ver a Sam últimamente. Sabrá que estoy bien. Y respecto a Leah... No tardará en saber que te he encontrado.

Suspiré y pasé una mano por mi larga melena castaña.

-Está bien. Mañana habrá que conseguirte ropa, Seth... Te quedarían bien los sujetadores de Jessica Stanley.- Reí y salí corriendo dejándole con una cara de bobo. Momentos después Seth corría detras mía.

Había echado de menos a mi infantil amigo.

…...

Siento el retraso. Espero que os haya gustado.

Besos

-Bohe-