Bien una disculpa por la demora pero ya estoy aquí y espero les guste el capitulo, voy a hacer todo lo posible por subir el siguiente capitulo en estos días, ya que tendre un poco de timepo, de nueva cuenta disculpen la tardanza. Disfruten el capitulo
Cap. 10 Free Time
De camino a la torre, no pronunciaron muchas palabras, pero se sentían bastante cómodos en ese silencio, llegaron a la torre donde se encontraba su oficina, nadie reparo en aquella escena pues el Kazekage podría tratar algún asunto oficial con la ninja de la hoja, enfrente de la oficina…
-Ya has entrado anteriores veces, pero te aseguro que no es nada lo que pudiste observar comparado con lo que veras, disculpa el desorden –a pesar de ser tan serio como acostumbraba en estas palabras se podía apreciar un poco de vergüenza-
-No se preocupe Kazekage-sama –respondió cordialmente la chica de ojos opalinos-
-Bueno yo ya te lo advertí –hizo un ademán de abrir la puerta-
-No creo que sea para tanto… -trato de sonar cortes y convencida de sus palabras pero al ver las montañas de papeles apilados en el escritorio, los libros a punto de caerse del librero por estar mal colocados, cientos de pergaminos dispersados por el suelo, los tinteros por aquí y allá sin un lugar aparente a donde pertenecer, y demás desperfectos decidió callar-
-Te lo dije y no hace falta que lo niegues la expresión de tu cara a dicho todo –comento el pelirrojo-
-Bueno entonces que te parece si antes de comenzar con tus papeleos y yo con mis cartas ordenamos tu oficina –volteo a ver al pelirrojo al cerrar la puerta- porque Kazekage-sama déjeme decirle que si solo yo ordeno voy a tardar más en alzar un pincel que en lo que usted ya desordeno algo más
–recibiendo una mirada reprobatoria del joven gobernante- deja de llamarme "Kazekage-sama" y de hablarme de usted ni que fuera tan viejo, tenemos casi la misma edad
-Pero es el Kazekage, además es por respeto y yo no…
-En ese caso le diré Señorita Hyuuga, le parece después de todo es la heredera de uno de los Clanes más prestigiados de su villa –alego con una sonrisa de medio lado, incluso burlona, contando con que la reacción de la peliazul fuera la que esperaba-
-Pero…
-No sí insiste en llamarme Kazekage-sama y hablarme de usted, lo menos que puedo hacer es corresponder con la misma educación
-Esta bien, Gaara-kun –suspiro- Tú ganas –el joven de ojos aguamarina no paso por alto el prefijo que acompaño su nombre-
-Muy bien Hina-chan –entonces por ¿dónde empezamos?
-Le… Te parece bien por los libros, no esta tan mal, y así pienso como ordenar su escritorio. –sonrió-
Después de pasar casi hora y media acomodando los libros, y quien sabe cuantas más tratando de poner en orden el escritorio, que claramente Gaara estaba más que asombrado de enterarse que dicho mueble era un poco más amplio de lo que él recordaba –claro gracias a su desorden no sabía que tan grande era, siempre pensó que era muy angosto-
Por fin terminaron su primera labor y la peliazul comenzó a sacar las cartas poniéndolas en el suelo, mientras una mirada curiosa se preguntaba porque tenía tantas cartas.
El Kazekage empezó a revisar sus pendientes, claro no sin antes haber recibido el ultimátum de que si volvía a tener el desastre de hace unos escasos minutos, esta vez lo tendría que arreglar el solo, la ojiblanco estaba tan absorta en su lectura, imaginándose cada cosa descrita por Kiba del embarazo de Ino, ya estaba por cumplir 4 meses de embarazo y el descendiente del Clan Inuzuka tuvo que pasar por TODO, desde el intento de "asesinato" por parte de su suegro, hasta la casi castración por parte de su madre y su hermana, ya más relajados Hana se la pasa con Ino escogiendo los muebles que más adelante estarán en el cuarto de su sobrina, claro porque ella opina que será niña igual que Kiba pero Ino piensa que será niño; no podía estar más feliz por sus amigos.
Así siguió revisando cada una, y respondiendo aunque fueran unas líneas, Lee y su discurso de la juventud y que ahora pasaba más tiempo con Tenten, su padre dándole recomendaciones para las relaciones publicas, Neji diciéndole entre líneas que la extraña y se pasaba aburrido en los entrenamientos puesto que Hanabi no tenía ni la mitad del nivel que había entre ellos; hasta que por fin se topo con un sobre amarillo con una caligrafía que ella reconoció en el instante, suavizo su mirada y la sostuvo entre sí por unos minutos como dudando si leerla o no, fue entonces que nuestro espectador se percato de la reacción de ella.
-Hinata –le llamo con una voz tranquila-
-Mande –respondió ella guardándose la carta entre sus cosas nuevamente sin abrir-
-Sabes algo acerca de cómo organizar las posadas y departamentos para lo del examen chunnin todo que se tiene que hacer, Temari siempre es la que se encarga pero con eso de que salió y mañana se irán nuevamente dudo que se aparezca por aquí para ayudar.
-Bien –comenzó a decir- que le parece las posadas del lado oeste y este se encargan de los alumnos que vengas a presentar, las del sur estarán a la disposición de los señores feudales para evitarles molestias y las que haya en el centro para los espectadores que vengan
-Me parece bien, pero en ese caso, el departamento de ustedes no lo ocuparíamos y nos faltaría espacio…
-Ese no es problema podemos acampar cerca de la villa para estar a tiempo para supervisar los exámenes.
-¡Ni siquiera lo pienses! Quiero decir, no, no hay necesidad de medidas tan drásticas, pueden quedarse en la mi casa junto con mis hermanos, y no acepto un NO por respuesta, después de todo están ayudando.
Hinata se resigno ante la mirada de reproche que él le otorgaba cada vez que intentaba abrir su boca, al fin estaban terminados los papeleos, y no habría motivo alguno para que siguieran en la oficina, salieron del edificio, callados, parecía que Hinata se debatía en que hacer, no quería quedarse sola y leer aquella carta aún no, pero no estaba bien importunar al chico, hasta que este hablo…
-Todavía es temprano, ¿te parece bien si vamos a comer algo?
-se le ilumino la cara con una sonrisa de alivio y alegría- Hai
Así ante algunas miradas curiosas, saludos de los aldeanos llegaron a un restaurante, pequeño, humilde sí, pero realmente acogedor. En seguida una señora de edad medio avanzada, les sonrió y paso la carta para ordenar, Hinata pidió korokke –croquetas- y Gaara kushiyaki –brochetas de carne y verduras-
-Y dime ¿por qué tenías tan desordenada tu oficina?- comenzó la peliazul
-Shh… No se verá bien si el Kazekage no ordena la oficina, imagina lo que pensaran de cómo tengo la Villa
–después de masticar un bocado prosiguió- No te preocupes de todos modos no hay más gente aparte de nosotros en este lugar, bueno y sus dueños –se veía en el fondo a la mujer que lo atendió sonriéndole amorosamente a quien cocinaba, deduciendo que era su marido-
Su acompañante miro en la misma dirección que la chica y comprobó que solo estaban ellos, así que se relajo y prosiguió con su plática, y habían pedido okonomiyaki, pero la tranquilidad no duro mucho ya que poco a poco se fue llenando el restaurante y no precisamente por ir a comer, sino por el morbo de querer saber que hacia el Kazekage tan tranquilo paseándose con esa joven que nunca antes habían visto. Sintiéndose incómodos por tantas miradas, la joven no tardo en ponerse roja como un farolillo y el chico comenzaba a hacerle competencia a su propio cabello, no entendía porque no podía actuar de la manera más fría e impasible de siempre, simplemente no podía, así que sin esperar más se levantaron del lugar y caminaron hacia la salida, esperando que no los retrasara la cuenta, para su sorpresa, los señores, les tenía preparado su orden para llevar y no se detuvieron a hacer cuentas, solo le sonrieron.
Gaara dejo el dinero enfrente de ellos y salió caminando de manera rápida seguido muy de cerca de una Hinata un poco asustada, al ver que la insistencia de casi medio pueblo detrás de ellos no decaía, el pelirrojo le tomo la muñeca y comenzaron a correr, hasta alejarse lo suficiente para usar su arena e irse en un remolino, cuando al fin se despejo la vista de ambos, la Hyuuga pudo percatarse que se encontraban en el departamento donde ella habitaba con sus amigos.
Pasaron las horas y siguieron platicando ya más aliviados de la tención, hasta que casi cae la noche y cuando recuerdan que traían comida con ellos, fueron a la cocina y la morena comenzó a calentar un poco de agua para hacer té, por milagro o MUY buena suerte la comida no se enfrío tanto, así que decidieron comerla así, a mitad del platillo.
-Y entonces fue la primera vez que Neji intento sobornarme –decía alegremente ella-
-Tan correcto que se veía, -estallaron en carcajadas ambos- la única vez que e presencia algo así, fue muy tarde, solo alcance a ver "volar" literalmente hablando a Kankuro a mitad de la sala.
Tomaron su té tranquilamente, a la morena se le antojo probar un poco del platillo del chico con cabello rojizo, ya que el de ella era de mariscos, y él de él de cerdo, sin pedir permiso acerco su mano a él para desprender un trozo, pero se encontró rozando la mano del pelirrojo ya que este también iba por un bocado, sintió algo extraño, cálido pero extraño, así que aparto su mano sin chistar, se avergonzó un poco.
-Hina –llamo él-
Cuando volteo Gaara se encontraba extendiéndole un bocado con sus palillos, y ante la mirada que le dio comió sin pensarlo mucho, y fue el turno de ella de regresarle la atención.
-Gaara di "ah" –ante la mirada aguamarina que la veía expectante- anda no me digas que no quieres, di "ah"
Después de dudarlo unos segundos se acerco con un rubor en sus mejillas, haciendo lo que ella le pedí, si increíble pero se sentía muy bien con ella, así, y antes de que pudiera dar el bocado, la puerta se abre impetuosamente, dando paso a un castaño, seguido de una rubia y un moreno.
-¡Miren chicos les trajimos dulces! –dijo el castaño-
-Kankuro que si no son unos niños –reprochaba la rubia-
Y como si el tiempo se hubiera detenido, el moreno, observaba la escena con sumo cariño, hasta que sus acompañantes notaron los hechos, una pareja de jóvenes dándose de comer, como si fueran enamorados, la chica extendiéndole el bocado para darle de comer en la boca al chico.
-Gaara… -comenzaba la rubia haciendo más notorio el sonrojo en este- Hinata –dándole tono de sorpresa a su voz, pero no duro mucho porque el castaño hablo-
-Vamos Gaara, ¿qué crees que haces? Deja a Hinata en paz, cualquiera que te viera diría que te gusta –provocando que la Hyuuga y el menor de los Sabaku no tomaran el mayor y más intenso carmín en su pálida piel- y no te culparía que es guapa en serio, pero no seas
mal amigo, recuerda que es novia de Naruto, si te viera el Uzumaki en una escenita así con su novia seguro que de nuevo te molería a palos
Sí y así con esas palabras que dio sin querer, logro que el ánimo de todos decayera, Shikamaru veía atemorizado a Hinata, Temari se dividía entre la angustia de ver las reacciones de su hermano y la morena y la ira contenida hacia Kankuro, Hinata bajo el brazo y permaneció cabizbaja, Gaara frunció el seño y se levanto del lugar.
-¿Por qué me miras así? ¿Qué dije? –continuaba él-
-Nosotros nos retiramos –agrego la rubia, dándole un furtivo roce de labios al moreno y camino afuera, sabía que en estos momentos ella no tocaría al castaño-
-Hina-chan –se puso en cuclillas el pelirrojo- gracias por acompañarme este día y hacerlo único –susurro a su oído- eres muy especial. Te veré más tarde.
-Gracias a ti, Gaara –sonrió ella un poco- me agrado mucho tu compañía
Se pusieron de pie, los morenos observaron como los hermanos se iban, al pasar el pelirrojo al lado del castaño le miro de una manera que este no supo descifrar, pero cuando le pronuncio "vamos, ahora" supo que en algo se había equivocado.
