Capítulo 8

Métodos de riesgo

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Después de tantas vueltas y búsquedas de refugio viable, el escuadrón de Kite decidió refugiarse temporalmente en una tienda de deportes abandonada. El espacio iba ataviado por lanchas, un ring de boxeo y hasta canchas de tenis con sus accesorios correspondientes, todos destrozados e inservibles.

Gon y Kurapika llegaron de últimos. Squala los recibió con una esperanza tan dolorosa que el pelinegro le hizo una reverencia.

- Lo siento mucho.

- ¿Donde esta Yuki?

- Lo siento mucho.

Squala sintió arder la cara, no, no podía llorar. Fue guardaespaldas de mafiosos y ahora soldado de guerra, era absurdo lamentarse sobre cosas predecibles, como la muerte de sus amigos.

- Fuimos emboscados, de verdad lo sentimos- Agrego Kurapika, tratando que su voz sonara emotiva pero no le salió.

Squala lo ignoro, tragándose las lágrimas. Después de aguantarse tanto como pudo, se perdió en otro cuarto del comercio.

- ¿Puedo...?- Gon pidió permiso a su maestro y el acepto, sabiendo que el niño quería consolar al hombre.

Gon decidió ir tras Squala, dejando al grupo.

- Sus perros fueron muy útiles- Comento Kite para romper la tensión- Gracias a ellos, nos encontramos.

- Un momento- Killua miro al Kuruta- ¿Cómo llegaron aquí si mataron a su guía?

- Gon tiene una nariz asombrosa.

- ¿Por cuánto tiempo estaremos aquí?- Hablo Baise, incomoda al moverse entre maquinaria sucia y rota.

- Ahórrense las quejas. Se vine la noche y hay que estar atentos- Ordeno el jefe, pensando en que hacer mientras hablaba- Por el momento, defenderemos este lugar. No podemos separarnos todo el tiempo para evitar que nos persigan pero tampoco podemos andar divididos.

- ¿Para evitar traiciones?- Cuestiono Baise.

A nadie le gusto como lo dijo.

- Por estrategia- Mascullo Kite, cansado- Debemos seguir activos para ubicar el paradero de la Reina.

Pokkle sintió tiritar los dientes del miedo.

- Apenas pudimos con esas bestias allá afuera, ¿Cómo se supone que vamos a llegar a la Reina Hormiga?

- ¿Rubio?- Kurapika frunció el entrecejo ante el llamado de Baise- El comandante te nombro el cerebro del grupo, haz lo tuyo.

El descaro de esa mujer lo cabreaba. No obstante, acepto el cargo y comenzó a indagar. Expuso ideas, planes de contingencia, algún que otro punto lógico a tener en cuenta en una pelea con animales evolucionados, dejando impresionados a sus compañeros.

- No lo pienso así- Killua fue el primero en verle el error a la ecuación- Ahora mismo, nos buscan para darnos de comer a su ama. Deberíamos ir tras los Comandantes y sus allegados, que según el orden de clase vendrían primeros por nosotros.

- Ah, Kurapika, mientras no estabas yo les explique ese punto- Aporto Pokkle, mirando de soslayo a Kite, que también conocía la estructura de categorías de las Hormigas pero a el lo dejo explicárselos a los demás- Y sinceramente creo que es buena idea empezar con eso.

- ¿Para qué nos encuentren y pelear a lo bruto?

- No, por supuesto que no. Aprovechar que somos su foco de atención para averiguar cómo operan.

- ¿Sugieres una emboscada para recolectar información, Killua?- Kurapika había pensado en lo mismo, aunque fuera muy arriesgado.

- Esas Hormigas tendrán Nen pero eso no es lo importante- Cada quien quedó atónito, Killua se explicó:- Con sus nuevas cualidades humanas en conjunto a sus instintos animales no tardara en ocurrir un quiebre en el equilibrio. Debemos actuar mientras aún siguen las reglas de la clase obrera. Piénsenlo, cuando un soldado consigue un poder increíble busca superarse. Según pude ver, esas Hormigas pasaron de la clase básica y están letrados en las clasificaciones del Nen. ¿Quién dice que no estarán perfeccionando sus habilidades para subir de rango y ser más fuertes, rompiendo el esquema de jerarquía? Hoy un enclenque soldado podría convertirse en un Guardia Real si se dedica lo suficiente.

- No si las Hormigas deciden ser leales- Rebatió Pokkle- No dejaran su puesto por más que crean merecer más.

- ¿Acaso las emociones humanas no son inestables?- Killua fue especialmente provocador.

- Necesitamos atenernos a todo- Puntualizo Kurapika, centrado- Yo también conozco un poco la psiquis de esas Hormigas por los libros que leí. Si contamos con la emoción humana que Killua sugirió,... Si es verdad que conocen las bases del Nen y la practican, aparecerán Hormigas Quimera con habilidades especiales que nos darán problemas. Todo puede salirse de control.

- Investigar al enemigo- Kite dejo fluir su voz en la charla- Es lo principal para poder tomar una decisión en el futuro.

- ¿Pero será una buena decisión?- Baise siempre poniendo un pero- No podemos ir a ciegas. Si tienen escondido a un usuario de Especialización estamos perdidos.

El pavor de Pokkle se superó al oír eso. Todavía se sentía muy humillado, no recordaba lo que había hecho como su esclavo y ni se atrevía a verla a la cara.

- Cierto, pero incluso una habilidad así debe tener condiciones a la hora de un duelo.

- Deja las vueltas y dilo, rubio.

Kurapika tuvo la impresión de que estaba deliberando únicamente con Killua. Su velocidad mental y medidas de prevención eran inesperados rivales para todos los planes e ideas audaces que Kurapika pudiera tener. Sus brillantes argumentos iban y venían como si estuvieran enfrentándose en un partido de tenis a gran velocidad. Sus compañeros los veían a uno y al otro, escuchándolos con expectante mutismo.

Al final, el Comandante rompió el debate.

- Sin información no tenemos bases para realizar ningún movimiento. En nuestra próxima salida, investigaremos todo cuanto podamos.

- Hagamos un poco de ruido- Killua se tocó los nudillos, animado- ¡Tengo una idea!

- Yo tengo un plan- Dijo Kurapika.

Hablando a la vez, ambos se miraron sorprendidos. Lejos de molestarse porque tomaran protagonismo en su turno, Kite se contentó por ese intercambio de ideas bien pensadas. Hasta Machi se sintió inclinada a escuchar lo que irían a decir cuando Gon apareció, seguido de Squala, ya más tranquilo.

- Volvimos…- La sensación de ser observado por docenas de ojos hizo titubear a Gon- ¿Nos perdimos de algo?

El chillido de un animal sobre sus cabezas les puso la piel de gallina.

- Un murciélago- Identifico Gon al instante- Esto es malo.

- ¿Uh, y eso porque?- Killua estaba cada vez más curioso de sus habilidades salvajes- ¿Tienes miedo que te chupen la sangre?

- Los murciélagos no se alimentan de la sangre, es una confusión común- Informo Pokkle, quien quería ser biólogo.

El sonido de unas alas meciéndose al viento puso en alerta a todos. Kite hizo un gesto para que guardaran silencio, buscado una abertura segura por la que ver el cielo.

- Se acercan dos.

- ¿También un búho? ¡Es terrible, son un murciélago y un búho!

Sus palabras hicieron brotar la ansiedad a cada uno, menos a Gon que estaba absorto sus instintos.

- El aire ha cambiado. Esta por llover.

- El clima esta bárbaro- Contradijo Squala, quien no creía en esa ridiculez- Con esas cosas el aire se siente pesado, es todo.

- No es el aire, sino el clima- repitió Gon, seguro- Va a llover y mucho.

Squala frunció el entrecejo, fastidiado porque a esas alturas de su vida tuviera que hacer caso a unos niños.

- Aunque digas que va a llover pronto, ¿Cuál es el problema? Si llueve, esas aves no andarán molestando.

- ¡Sí que es un gran problema!

- Gon tiene razón- Pokkle tomo la palabra- Los murciélagos son estructuralmente más ágiles y esbeltos que los búhos, pueden manipular su vuelo en climas extremos. Los búhos también tienen la capacidad de volar en la peor tormenta. En tiempos de guerra se los usaba como mensajeros que podían transportar paquetes hasta su destino cruzando fronteras.

- ¿Cuántos datos curiosos tienes en la bolsa?- Blaise se peinó un mechón, aburrida.

- Esos bichos nos encontraran pronto, ¿Tenemos que encargarnos de ellos antes que se ponga a llover?- El mafioso maldijo su suerte.

- Tengo una idea para quitarlos del radar- Pokkle los dejo ojiabiertos por su novedosa valentía- Gon, ¿Me acompañas?

- ¡Sí!

- Gon...

- Ki-,digo Comandante Kite, ¿Puedo ir?

- Ve. Te lo encargo, Pokkle.

El arquero y el guardián salieron de la tienda, con cuidado de no ser descubiertos. Verlos perderse en la lejanía hizo pensar a Kite en todos los eventos que ocurrieron apenas tocaron tierra. Admitía que su batallón estaba compuesto por gente valerosa e interesante, pese a que algunos eran bastante problemáticos.

- Kurapika.

- ¿Comandante?

- Háblame de tu plan.

- Se lo contare en privado.

- ¿Porque? ¿Es riesgoso?

- Depende de usted. Yo propongo un proyecto de mutua colaboración en el que todos tengamos chance de cumplir nuestro objetivo. Usted elige si aceptar mi plan.

- Dime, ¿Ese plan tiene en cuenta a tus compañeros después de su aporte?

- Por supuesto, ¿Por qué pregunta?

- Los estrategas suelen tener más en cuenta las bajas que al progreso.

- Comandante, yo-

- ¿Pretendes actuar bajo tus propios intereses?

Frente a frente, Kite lucia intimidante. Kurapika no necesitaba su agresión, había llegado a respetarlo lo suficiente para no ocultarle sus intenciones.

- No, pienso por mis compañeros.

- Bien. Habla con ellos y luego dime que decidieron.

- ¿Disculpe?- Kurapika se sorprendió en grande, ¿no quería oír su plan de primeras?

- No pienses que no sé cuál es el verdadero objetivo de los despreciados por la Asociación- Miro a Kurapika suavemente, con una pizca de simpatía- Está bien que piensen en su libertad, porque esa es su motivación para triunfar aquí.

- ¿Esta seguro? ¿Me dará esa libertad?

- Sí.

- Con su permiso, antes de comunicárselo al batallón quisiera hablar con alguien de confianza para no caer en malentendidos. No quiero exponer mis métodos tan pronto.

- Hazlo.

- Se lo agradezco.

Después de su primera lucha en equipo, Kurapika le tenía un concepto de comandante leal y solidario. Kite tenía un agudo sentido de la responsabilidad y, aunque sospechaba lo que tramaba, le daba permiso de buena fe. No iba a desperdiciar eso.

Volvió de sus pasos y observo a los personajes que lo acompañaban en esa aventura de locos, sin tardarse nada en decidir a quién confiarle sus secretos.

- Killua, ¿Me acompañas un momento?

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Gracias a una estrategia maestra, el pupilo de Kite y Pokkle regresaron sanos y salvos. Ambos lograron derrotar a las criaturas de la noche antes del amanecer y pese al alivio general, fueron mandados a dormir para reponer fuerzas.

Kite quedo a vigilar el perímetro, acariciando la cabeza de Gon en su regazo, cuyo rostro durmiente mostraba una tranquilidad que contrastaba con el cuadro desolado y arruinado al frente.

Una de las ventajas de los perros de Squala era su reconocimiento hacia lo que era comestible y lo que no, restándole el trabajo de Baise al recoger alimento.

Quien no movía un dedo por nadie era Machi, recostada en el suelo, comiendo una manzana, a la espera de la tormenta que predijo el niño de la caña pesquera. Comprándolo con ella, Gon Freecs poseía un instinto altamente desarrollado, por lo que estaba inclinada a confiar en su pronóstico climático. Igualmente, ella estaba segura que pasaría algo tremendo en cualquier momento. Así se lo decía su instinto y nunca se equivocaba.

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Dentro de un sucio deposito, Killua parpadeo estupefacto, enfocando al estratega ante sus ojos.

Kurapika entrecerró los ojos, un poco mareado. Una sensación extraña en el estómago comenzaba a molestarle, no era hambre ni nervios, hablar con Killua comenzaba a ser estimulante.

- ¿Que estás diciendo? Es una idea,...bastante temeraria. La neta no me lo esperaba.

- Quería hablarlo contigo antes de decidir- Aclaro el rubio, después de un rato de titubeos mentales. Jamás tuvo ocasión de compartir sus planes con nadie. Killua no podía saber cómo le costaba ser así de comunicativo y permisivo con el- ¿Qué piensas?

Él lo miro atentamente, como analizando sus movimientos y la expresión de su cara para entender que iba en serio.

- Por mí, estoy de acuerdo con arriesgar. Te doy mi voto. ¿Pero crees que el comandante se lo tomara a bien?

- El me dio permiso para actuar.

- ¿De verdad? Muy halagador empezar por mí pero no soy consejero de guerra, ¿Sabes?

- Es cierto que todos debemos estar de acuerdo pero no es el momento de hablarles de esto.

- ¿Por eso elegiste al sicario con cara de shota? ¿Y tu amigo, el amante de los sustos?

Sus ocurrencias hicieron que en los labios del Kuruta se formara una sonrisa sencilla.

- Pokke es listo pero él no sigue mi línea de pensamiento como tú.

- Ya sé que soy un genio- Se llevó las manos a la espalda, en una pose de falsa vanidad.

- Veo que acerté al elegirte.

- No pierdes, yo te apoyo.

Kurapika admiro su confianza, tenacidad e ingenio a la hora de hablar. Ambos podían tener perspectivas distintas pero a la vez coincidentes y seguir de acuerdo con sus propios métodos.

Recordó la ilusión que tuvo antes de saltar del avión y su pulso se aceleró. Estar a solas con él le daba la oportunidad de saber si aquello realmente paso o no.

- Killua, una última cosa.

Él estaba de espaldas, a punto de salir.

- ¿Qué pasa?

- ...Gracias por escuchar- Cambio de opinión, intranquilo. La sola pregunta era embarazosa, tal vez estaba desvariando por nada. Ante todo, Killua era su compañero y debía tratarlo como tal, no caer en ridiculeces- Antes de tomar una resolución, me gustaría seguir hablando contigo, ¿Te importa?

El niño lo miro fijamente, sonriendo de lado.

- Cuando quieras. Tienes ideas bravas.

- ¿No tienes más dudas?

- Sí, una. He estado esperando todo el día a que me contaras que te pareció el beso que te robe.

Una especie de ansiedad cruzada con pensamientos que salían de algún lado de su cabeza lo paralizo. De repente, se le seco la garganta y un picor extraño le provino en la piel.

- ¿Te ha comido la lengua el gato?

- Quiero saber algo- Su evasiva no le gusto a Killua por como frunció las cejas y le quedo viendo molesto- ¿Por qué lo hiciste? No puedes besar a alguien que apenas conoces solo porque sí.

El joven se cruzó de brazos, en actitud socarrona a la vez que daba un paso de regreso a su lado.

- Eres de esos que quieren razones para todo. Existen muchas, elige una razón- Antes de dejarlo abrir la boca, ataco:- Te ves nervioso, ¿Acaso si te gusto?

Dándose cuenta que las trampas de Killua lo arrinconaban a la incomodidad, opto por cerrar el tema antes que se le saliera de las manos.

- No tengo porque darte una respuesta.

- ¿Estás enojado?

- No.

- Si lo estás- Killua rodó los ojos, decepcionado- Que poco sincero eres.

- ¿Aceptar que me perdí por tus encantos te divierte? Eso es muy irritante de tu parte.

- Bendito Stephen King- Los ojos de Killua quedaron abiertos de par en par- ¿Acabas de decir que te encanto? Cielos, viéndote tan tieso y reservado no me lo creo.

Kurapika le devolvió la mirada para negar sus afirmaciones, mas eso hizo a Killua jactarse de su éxito en avergonzarlo.

- ¿Te he ganado como quería?- Ronroneo, tierno.

Calor, calidez, fuego. Una sensación desconocida arraso en forma de llama dentro de su ser, concentrándose en su rostro como estallidos de calor, y todo quedo en blanco. Por primera vez en la historia, a Kurapika Kuruta lo asaltaron con una simple frase.

- Ese rojo si te queda bien.

Killua sonrió juguetón, alejándose. Se dio la vuelta y atino a abrir la puerta. Se propuso irse, no sin antes dar la última palabra.

- La próxima te gustara más.

La oscuridad absorbió el perfil de Zoldyck después que salió.

Kurapika quedo solitario otra vez, perdido como pocas veces estuvo en la vida. Nadie lo había sorprendido tanto.

Ahora lo sabía, ese beso fue real y precisamente porque lo confirmo, el gusto sabroso y fresco de esos labios ya no lo dejaría en paz.

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De regreso, el ambiente estaba muy tenso.

- ¿Qué ocurre?

- Shh- Pokkle pidió que callaran- El comandante está usando En.

- ¿"En"?

En cuanto le dijeron eso, Kurapika sintió un aura envolvente analizando el terreno y alrededores. El comandante sí que era competente, ¿Cuánto podía extenderlo? El silencio reinante pesaba de inseguro, no quería perturbarlo aunque también le incomodase.

- No hace falta que estén en silencio, puedo concentrarme en mi En por más que hablen.

- ¿De verdad? Pensé que se necesitaba mucha concentración para eso- Dijo Squala, impresionado. Hasta Baise lo miro como si quisiera besarlo y convertirlo en su esclavo por siempre.

- Eso se aplica a gente nerviosa y distraída. Yo me mantengo integro.

- ¡Ese es nuestro comandante!- Gon se tomó a la ligera el permiso para hablar- Kite es genial, ¿no creen?

- La verdad, yo pensaba que "comandante" y "guardián" estaban de título- Confeso Killua- Pero no nos han abandonado o se quedaron en el jet cuando saltamos. ¿Así serán los comandantes de los otros escuadrones?

A Kite le provino una sensación de frialdad.

- No puedo hablar por ellos, no los conozco.

- Deben serlo, aunque yo opino que Kite es especial- Gon comenzó a contar anécdotas heroicas- Desde esa vez que Kite mato a ese oso zorro yo lo he seguido para…

- He encontrado dos vestigios de Nen.

- ¡¿Las Hormigas?!- Grito Pokkle.

- No. Son…humanos.

- ¿Cómo es posible? ¿Siguen habiendo humanos vivos allá afuera?- El trió reticente a pelear conformado por Squala, Pokkle y Baise se negaron a creerlo.

- Recuerden que hay más desafortunados como nosotros. A esta hora, los Zodiacos habrán elegido su propio ejército y estarán al caer. Con ellos, quien sabe cuánto podremos mantener la discreción antes de nuestro turno… Squala.

- ¿Sí, Comandante?

- Llama a tus perros para que le den aviso a esas personas. Escribe un mensaje de que mantengan distancia y no peleen. No tengo la responsabilidad de hacer esto pero es necesario para no perder más gente.

- ¿No deberíamos reclutarlos?- Gon sugirió otro método gentil, pero imprudente.

- No quiero hacerme cargo de otra tropa. Lo saben, ¿no es así? Solo en emergencias podemos unificar las unidades de combate. Hacerlo antes de conocer nuestra propia situación es un riesgo absoluto.

Kurapika arqueo las cejas, receloso de esa decisión.

- Comandante, si me disculpa…Dudo mucho que estemos en este campo de guerra meramente para servir de distracción o de refuerzos, debía suponer que pasaría esto. ¿Porque los grupos están incomunicados entre sí? ¿Es para evitar una disputa entre los Zodiacos? Esto es una guerra a muerte, esas cuestiones superficiales deberían olvidarse.

- No reclutare a nadie más, me bastan ustedes.

- Incluso si no es para reclutarlos, ¿Porque no nos deja acercarnos a otro escuadrón? ¿Piensa que nos rebelaremos si somos más?

Kurapika comenzó a agitarse, su intriga estaba hambrienta de información y necesitaba una respuesta. A ojos del resto, estas preguntas significaban una clara desconfianza en el proceder de su comandante y un paso a la anarquía. Hasta entonces, nadie pensó montar un motín. Solo creían en pelear, hacer lo que tenían que hacer y con suerte escapar.

Ante la osadía del rubio, Kite suspiro cansino. Estaba a punto de revelarles la verdad cuando sus ojos se abrieron de golpe.

- Las Hormigas volvieron por aire, ¡Salgan!

Segundos después, el comercio fue víctima de una ventisca de fuego y repetitivos disparos. No falto mucho para que el local acabara por desmoronarse en piezas irreconocibles de lo que fue.

Una libélula gigante descendió a tierra y llamo a un zombie humano que un pulpo manipulaba desde su interior para confirmar el impacto y ver muertos. No hallaron ni rastro de nadie, ni siquiera un pelo. ¿Se habrían equivocado de lugar? Confundidos, el humo negro subió a cielo abierto y tapo los primeros rayos del sol.

Ese fue el amanecer oscuro en el nuevo mundo.

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