Hola! Les traigo otro capitulo de A Gritos el fic que te hace gritar como princesita(?). A todos les gusta que actualice rápido y por eso mismo los caps no son -tan- largos pero son fáciles de leer. Si eres de los que se sienta una vez a la semana a leer fics te recomiendo que revises en que cap vas por que llego a poner hasta 3 por semana...Y WOW... más de 100 reviews, que emoción o_o! No lo dije pero al review 100 le tengo un regalo por que soy muy amable(?). Le daré un oneshot de la pareja que quiera de Haikyuu! totalmente gratis. (?) Puede ser angst, romance, amistad, shoujo, shaoi, hard, mpreg lo que guste me puede dejar detalles de lo que quiere en un review y yo me encargo...y quien ganó fue :

LIRIO AZUL

Felicidades, si llegamos a los 200 regalaré otro oneshot(?). Gracias a todos por leer, este capitulo tendrá Tsukiyama para los que pidieron.


"No estoy seguro de que somos ahora y aquello que escuché debió ser producto de mi sueño…" pensaba Hinata acomodando sus cosas para salir de clase, ya la gran mayoría se había retirado "Kageyama jamás diría algo como eso…" bajó un poco la cabeza y acarició su panza "…¿verdad'" suspiró pesado y se echó la mochila a la espalda.

-Hey…-una voz lo sacó de sus pensamientos, dirigió la mirada a esa persona quien frio le observaba debajo de esos lentes – más te vale que hagas algo para que sacar a Yamaguchi del problema en que lo metiste.

-¿Problema? –tardó en reaccionar, digerirlo y recordó lo que pasó hace días además del echo que desde entonces sus compañeros de equipo no dejaban de sobreprotegerlos tanto a él como al pecoso - ¿Qué dices? ¡Pero si yo no hice nada!

-Tú y tus estúpidos juegos –dijo irritado el más alto- ahora por eso Yamaguchi….

-¿Yamaguchi? –miró que el rubio estaba incómodo, tal vez hablando de más. - ¿Estás celoso de que sean atentos con él?

-No… -respondió frio - ¿Qué estás pensando, tonto? Nosotros no tenemos… nada que ver de esa manera ¿Eh?

-Oh vamos, no te pongas a la defensiva. Negarte al amor es un error –le dio un codazo cómplice. Tsuki le reprendió con la mirada.

-No me estoy negando a nada –contestó frio.

–Entonces lo aceptas –ríe al ver que el otro no ha negado nada, ríe por un largo rato – Bien, dime ¿Qué pasa con Yamaguchi?

-Nada que te importe. Si no acabas de una vez por todas con esto le diré al Rey –Hinata se sintió alertado, preocupado - ¿eh? ¿Qué hay con esa expresión? ¿Te importa tanto que el Rey no se entere?

-N..no claro que no –tartamudeo y se reprendió mentalmente por hacerlo.

-¿Entonces no hay problema que vaya a decirle justo ahora que su fiel sirviente está "embarazado"? –rio burlesco y cruel. Dio justo en el blanco dando la vuelta amenazante.

-¡Espera! Yo… yo terminaré con esto…-no podía considerarlo un juego pues para Hinata todo eso de una familia era un medio que usaba para ser feliz. Cabizbajo aceptó los términos de Tsuki para dejar de una vez por toda la farsa del embarazo y los momentos divertidos que había traído consigo, no quería que Kageyama se enterase pues esto le ocasionaba cierto pánico.

El entrenamiento fue exhaustivo, sus ánimos no estaban del todo bien por lo cual el entrenador le pidió que se concentrara pero le era difícil. Se sentó en el suelo después de hacer su parte y puso su mano en aquella zona, para proteger lo poco que había logrado con el moreno debía dejar de lado su locura pero ¿Qué eran exactamente Kageyama y él? ¿De verdad habían construido algo? Desde esa segunda vez las cosas habían estado bien, normales y nada espectaculares.

Yamaguchi se sentó a su lado, tomó de su bebida y miró a Hinata quien parecía perdido. Después miró como acariciaba muy lentamente esa área sonrío, una leve sonrisa que no fue notada por nadie. Decidió romper el silencio entre ambos y hablar.

-Hinata…-el pelinaranja salió de su trance y miró al pecoso – N…no es asunto mío pero ¿Estás bien con esto de ….-se detuvo, con eso había sido suficiente para darse a entender – es solo que para ti cuando lo dicen pareces más feliz y no lo entiendo. –se cruzó con las piernas mirando al suelo y el más bajo le miró.

-Yo tampoco lo entiendo pero una vez conocí a una chica…-el relato captó la atención de Yamaguchi – ¡ella tenía una panza enorme! –hizo mohines graciosos y sonrió –me dijo la cosa más bonita que he escuchado…

-¿Qué cosa?

-Que un hijo es la unión de dos personas que se quieren… un vínculo –respondió refrescado, hablar de ello era agradable, le hacía recordar cómo había empezado todo.

-Un vínculo…-susurró y miró a su propia panza – nosotros…-Hinata miró preocupado la expresión triste de Yamaguchi- nosotros no podemos hacer cosas como vínculos y familias… ni siquiera ir más allá…

-¡No digas eso! –aquel grito llamó la atención de todos y asustó al pecoso. A veces Hinata no medía su nivel de voz.- nosotros podemos hacerlos y si no podemos los inventamos…así somos ¿no? –nadie entendía de que hablaba ese par pero llamaba demasiado la atención – por eso si es importante para ti hacer un vínculo tu…

-Oye, baja la voz nos ….nos observan –dijo nervioso Yamaguchi mientras que el pelinaranja miró a sus compañeros y rio nervioso.

-Lo…lo siento… disculpe por interrumpir el entrenamiento –hizo una reverencia y se sentó de nueva cuenta. Todos casi se dan una palmada en la cabeza y siguieron entrenando. –Yamaguchi… no hay vergüenza en querer hacer vínculos.

-¿ah?...

-Lo que quiero decir es que todos dirán que es estúpido y raro pero los que saben que te hace feliz entenderán, ellos serán estúpidos y raros contigo también…-sonríe con dulzura, emite esa sensación de tranquilidad e inexplicablemente relaja al pecoso. No esperaba escuchar tan buen argumento. – como dice mi hermana –levanta un dedo imitando a la pequeña – por cada tres personas que te odian una te amará…. –vuelve a sonreír – lo mismo es con los prejuicios… ¿no?

-por cada tres personas que me juzguen una entenderá…-aprieta los labios y se siente entendido. Vivir en un mundo donde nadie podía entender sus sentimientos, ni siquiera él mismo ha sido difícil para Yamaguchi. Juzgado, molestado, agredido por ser diferente y cuyo único respaldo ha sido aquel chico rubio.

Repentinamente un montón de personas estuvieron a su alrededor y en menos de dos minutos le crearon una familia, una relación, un hijo, unos tíos y tanta unión que se sintió sofocado pero al tirarse a su cama esa noche pensó que eso era fabuloso, que quería seguir con los juegos y con la risa. Yamaguchi quería establecer un vínculo con esas personas.

Esa mañana caminó a la escuela junto con Tsuki hablando de cosas casuales como siempre, nada novedoso hasta que salió el tema del embarazo. Surgió un "Tsuki, si no te responsabilizas los senpais se molestarán". El otro respondió con un carmesí y un "Calla…" que no sonaba a regaño ni a enfado simplemente le pedía no continuar. Claro que le dolió a Yamaguchi pero no tanto como para doblegarse en el suelo y llorar pues después de eso siguieron hablando como siempre mientras Tsuki tenía la idea en la cabeza de terminar con esos juegos, en primera por que no toleraba que otros se burlasen o usaran a Yamaguchi como objeto de burlas y en segundo… porque de cierta forma le ponía de nervios los temas así.

Aun así Yamaguchi pensaba que era genial. La idea era loca pero desde que surgió sus compañeros parecían más pendientes de él (y de Hinata). El "rumor" incluso llegó a oídos de Suga y Daichi quienes con una sonrisa por parte del capitán y los celos maternales de Suga apoyaron la nueva locura del equipo. Suga había mirado a Tsuki con una sonrisa asesina de esas que lucen dulces pero por dentro te decapitan. Solo atinó a temblar y a decidir más fuertemente terminar con esos juegos.

Pero detrás de todo contexto sobre tener una enorme familia, ser notado, divertirse y demás estaba el secreto de sus sentimientos por aquella figura heroica, ante sus ojos claro está. Al segundo día Yamaguchi se tiró en cama sonriendo, abrazando a una almohada y apretando los ojos mientras imaginaba lo hermoso que sería ver a Tsuki cargando un bebé de ambos. Después de eso se sonrojó, mareo y casi pierde el conocimiento. Fue una sobrecarga. Y es que si para Tsuki era un total secreto (como fue mencionado) el que su mejor amigo suspire a sus espaldas el resto de Karasuno lo notó. He ahí el plan de formarles un romance con todo y regalo incluido a ambos a ver si con eso cedían pero Tsukishima Kei era un tanto arisco por no decir el candidato al imbécil del año (cuyos talones eran pisados por Kageyama).

Ahí estando sentado al lado de Hinata, Yamaguchi miró aquella zona en su panza. No le dolía el estómago, para nada, solo soñaba despierto, fantaseaba más bien. En aquel lugar donde era libre de imaginar lo que deseara consideró atractivo un pequeño rubio pecoso. Se sonrojó, demasiado. Yamaguchi era muy nervioso e intenso con sus emociones.

-¿E..estás bien? ¡Nishinoya-senpai! Yamaguchi se descompuso –dijo mirándolo rojo hasta las orejas y al ver que el pequeño era el más cercano acudió a él. Nishinoya se acercó y le tocó la frente.

-Estás que ardes y no lo digo en doble sentido, Yamaguchi. No te emociones –dice a broma pero ninguno ha reído. Tanto ajetreo y escándalo de Hinata llamó la atención de Tsuki quien se acercó a la escena. Sugawara por su parte fue porque su alerta de madre se activó.

-¿Todo bien, Yamaguchi? –preguntó preocupado Suga.

-Sí, solo estoy mareado –se excusó, no iba a decir que sus hormonas y fantasías románticas le atacaron.

-Oh vamos a la enfermería. No queremos que a ti y a tu Tsukichibi les pase algo –dijo Nishinoya normal, casi natural pero algo les detuvo.

-¡Basta de eso! ¡Estoy cansado de ese juego! –exclamó Tsuki, los demás volvieron a detener el entrenamiento.

-Tsuki….-susurró Yamaguchi.

-Que Hinata sea un loco que se inventa un embarazo no significa que deban meter a Yamaguchi en esto –dijo claro, demasiado claro a decir verdad. A Hinata se le bajaron los colores, Kageyama estaba considerablemente cerca y solo un milagro haría que él no hubiese escuchado eso. Tsuki miró al pelinaranja juzgando, a punto de cumplir su amenaza.

-No lo hagas…-susurró, en una súplica.

-Porque has de saber Kageyama –gira su cuerpo hacia donde está el moreno quien se preguntaba que significaba toda esa locura – que tu extraño amigo se ha inventado un embarazo. ¿No es gracioso? Juntarse mucho contigo le fundió el cerebro.

Y a Hinata se le fue el mundo, oficialmente. Kageyama miraba a Tsuki con el entrecejo fruncido, el tiempo se detenía, todos estaban en silencio incluso Nishinoya quien siempre gritoneaba. Suga iba a alzar la voz, a defender a su pequeño pero Daichi le detuvo, no era su asunto. Todo lo del embarazo fue por Kageyama así que obviamente un día él se enteraría (la segunda opción era callarse y fingir que nada pasó pero siendo Nishinoya y Tanaka ellos lo harían salir a la luz). El pelinaranja bajó la vista, se resistió a verlos, se sentía avergonzado.

-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué cambie pañales o qué? El único con el cerebro fundido eres tú –respondió frio, directo. – a mí no me involucren…

Giró sobre sus talones, tomó su toalla y salió del gimnasio. El entrenador le gritó pero no se detuvo, fue desobediente por primera vez pero Kageyama estaba perturbado y el hecho de que Hinata no negara haber dicho que estaba "embarazado" lo sacó de balance. ¿Acaso todos sabían ya lo que había pasado entre ellos? Porque todos parecían saber lo que Tsuki estaba diciendo ya que fue el único sorprendido. Y debió defender a Hinata del veneno del otro, en ese aspecto fue muy estúpido pero no pueden juzgarlo… desde temprano estaba de malas y todo por haber escuchado parte de la conversación del rubio y el pelinaranja.

Esa mañana caminaba de regreso al aula y se detuvo al escuchar dos voces conocidas ¿Qué hacía ahí Tsuki? Decidió no entrar pero lo que escuchó le generó una punzada en el pecho.

-Oh vamos, no te pongas a la defensiva. Negarte al amor es un error

-No me estoy negando a nada.

–Entonces lo aceptas –después de eso muchas risas del más bajo se hicieron presentes, ¿Qué significaba todo eso? ¿Por qué ellos dos estaban hablando de esas cosas tan familiarmente? Chistó y se fue, no quería saber más.

Kageyama sin duda ese día defendió su corona única y absoluta como el idiota más grande del mundo. Por sus celos ahora había dejado atrás al chico que quería por pensar mal del otro, por todo ese tema del embarazo ficticio que no entendía a fin de cuentas y el hecho de que aparentemente esos dos tenían secretos, secretos de los cuales temía. ¿Desde cuándo se volvieron tan cercanos?

No podían juzgar a Kageyama pues se dice que tras intimar la pareja presenta un cuadro de celos constantes al sentir que se le arrebatará algo que ya ha reclamado como "suyo". Estar a la defensiva es parte del instinto humano. No pueden juzgar al instinto (idiota) de Kageyama Tobio.

Pero algo por lo que seguro Karasuno lo acribillaría y exhibiría en la entrada es porque ahora, justo ahora… Hinata estaba llorando.


Una cosa...Kageyama eres un imbecile... Saludos y hasta la próxima semana!

-Yisus