Hola mis queridos lectores, se que ha sido muchísima la demora, perdón… pero espero que les guste el nuevo capi… retome un poco desde el ultimo para dar una descripción de la situación mas amplia y recordarles un poco la escena con la que comienza.
Disclaimer: Los personajes principales son de Meyer, yo solo inventé la trama de la historia y algunos personajes.
Capitulo 10: La charla con mi Visita.
La habitación era amplia y bastante agradable a la vista. Tenía un imponente ventanal q daba a un parquizado en el exterior y las paredes estaban pintadas de un hermoso color crema. Aún así, habían guardias de seguridad estratégicamente ubicados por la sala, algunos caminaban distraídamente de un lado hacía el otro y otros solo observaban en silencio como se desarrollaban las visitas de los pacientes listos para intervenir si fuera necesario.
Marcus estaba muy guapo para nuestra charla, no pude evitar notar que su esbelta figura se veía muy varonil con los jeans azul oscuro que llevaba, una camiseta de algodón negra y sus mocasines negros. Su cabello claro y con ondas cuidadosamente acomodado. Sonreía de una manera extraña, una sensación de ternura, pesar y alegría mezclados.
-Y bien, como has estado? – dijo tímidamente acomodándose en uno de los pequeños sillones individuales enfrentados en los que nos habían permitido sentarnos. Yo también me senté en el sillón despacio (pues en aquel lugar no convenía moverse demasiado rápido, solo por si a caso). – Bueno, se que este lugar no es bonito en sí ni que estas tan bien como te gustaría… pero quería saber si te sentías mejor, de tus golpes … y bueno en general- Marcus hablaba atropelladamente y se había puesto notablemente nervioso.
-Tranquilo- dije dibujando una pequeña sonrisa- creo q estoy lo mejor q se puede estar en este lugar, mi medico es muy amable y Susy- dije señalándola con la mirada- es un amor. Respondiendo a tus preguntas, de ánimos estoy mejor, pues ya no me sedan tanto y mis heridas están sanando y casi no duelen.
-Eso es genial Alice, me alegra en verdad- dijo sinceramente. – Escucha… lo siento, por todo lo que paso- miro hacia abajo y dejo caer sus brazos sobre sus piernas débilmente, como si decir aquellas palabras, o recordar lo que había pasado lo dejara sin fuerzas- Yo no quería que terminaras auqui, de verdad – Sus ojos se pusieron vidriosos y pude ver la vergüenza que reflejaban. Sentí una enorme pena por él…
-Marcus tranquilo… estoy bien.- dije y sonreí un poco para calmarlo, y tuve éxito ya que él levanto sus ojos caramelo y se vio más calmado y relajado, necesitaba mi perdón.
-Gracias. – miró hacia el techo por un instante y continuó- sabes? cuando te trajo papá creí q estabas por morir, no sé por qué me asuste tanto- y sonrió tímidamente.- menos mal que no…
-Bueno la verdad es q tengo la mente hecha una laguna… no se si sea por los sedantes o los golpes pero hay cosas q no logro conectar.
-Como qué?
-Por ejemplo… no sé donde está la cabaña de la que me escape… - dije mirando al suelo
- Mencionaste una cabaña, a un muchacho, tu novio, le llamaste. Lo recuerdo, de que estabas hablando.
-Bueno supongo q mereces saber después de todo lo q me has ayudado, pero aquí nadie me va a creer.
Le conté las cosas q recordaba como mi cumpleaños, mi familia, mi Peter (se me hizo un nudo en la garganta no mas mencionar su nombre), de Richard, y del secuestro… Marcus tenía los ojos llenos de odio y dolor, tomó mi mano y la beso en el dorso, luego me miró y susurró:
-Yo te creo.
-Gracias- dije sintiendo un extraño alivio… Prometió hablar con su padre, pero sabía q no iba a ser tarea fácil convencer al jefe de policía de que yo no estaba loca y que valía la pena investigar un poco mi historia… Sea como fuere, estaba muy agradecida con Marcus y Susy por todo lo q hacían por mí.
-Bueno creo q hable demasiado de mí… no crees q es tu turno?- dije animando a Marcus a contarme algo de su vida.
-Está bien, es justo- dijo medio sonriendo- Me crié en este pueblo en el cual tuve una infancia muy buena en mi opinión, hasta que mi madre murió. Pesco una enfermedad pulmonar un día q hacía mucho frio- dijo recordando ese día- papá no había llegado aún y ella insistía en q si no limpiaba la entrada él no podría pasar por la nieve q se acumulaba… era tan terca sabes? – dijo entre tristes risas- siempre quería hacer todo perfecto. Así es que se quedo apaleando la nieve hasta que despejo la entrada tal y como quería q quedara, perfecta. Al día siguiente empezó a toser, tenía fiebre, recuerdo que le prepare su desayuno junto con papa por casi 10 días… y ella no mejoraba… sino que empeoraba, tenía temperatura y comenzó a toser y escupir sangre. Me prohibieron la entrada a su habitación desde ese momento asiqué no pude verla más… solo la escuchaba y le leía desde la puerta cerrada ella no dejaba de repetirme que yo debía ser fuerte y cuidar de mi padre… pues según ella él no podía hacer nada relacionado con la casa bien… Una mañana solo no contesto a mi saludo de buenos días habitual y escuche llorar a papá dentro de la habitación. Yo tenía 10 años y recuerdo todo como si hubiese sido ayer.
-Cuanto lo lamento Marcus- dije apretando su mano suavemente- lamento que se fuera siendo tan joven y con tanto por disfrutar por delante…
-Si…era una mujer excepcional, hacen ya 11 años q no está y todavía puedo sentir su aroma en las mañanas y escucharla cantar como si estuviera preparando el desayuno… creo que soy yo quien debería estar por aquí y no tu- dijo sonriendo.
-Claro que no… esas cosas quedan grabadas en la memoria del corazón, no de la razón… vas a recordarla toda tu vida y eso es hermoso.
-Si. Es cierto- dijo mirando hacia el ventanal.
-Crees que un día me dejen salir de aquí?- dije seria mirando hacia donde Marcus miraba.
Me miró extrañado y dijo:
-Por supuesto, y yo vendré por ti cuando eso pase- y me regalo una hermosa sonrisa… todavía recordaba a Peter y lo amaba con todo el corazón, pero cuando Marcus sonreía así, el dolor se calmaba un poco… era como un suave bálsamo.
-Bien es un trato- dije divertida y pude notar como la cara de Marcus rebosaba de alegría. Sin pensarlo acaricié la cadenita que me había obsequiado y sonreí.
-Ese dije es como tu- dijo
-Ah si?
-Si.
-Y como es?
-Sencillo, hermoso y puro.
Esas palabras me dejaron sin habla… no podía responderle nada porque yo no correspondía sus sentimientos hacia mí. Asique solo baje la mirada un poco avergonzada.
-No te preocupes, no tienes que decir nada… - dijo sonriendo amablemente.
En ese momento Susana se acerco a nosotros y nos dijo que nuestro tiempo se había agotado y que debían acompañarme nuevamente a mi habitación. Marcus se levanto y me tendió la mano para ayudarme a levantarme, se la tendí y le agradecí.
-Bueno supongo que tengo que irme- dije un poco apesadumbrada.
-No te preocupes volveré a verte mañana, si quieres.
-Mañana? tan pronto de veras?- dije contenta.
-Marcus conoce las reglas de este lugar y sabe que con tu buen comportamiento les darán visitas seguidas. – dijo Susana sonriendo.
-Bueno, no imagino porque, pero es estupendo… entonces hasta mañana!
Después de la despedida me encaminé hacia mi habitación acompañada por Susy en todo momento y me alegre de tener un amigo más con quien compartir todo.
