-Uhm, vale... -Sion frunció el ceño, intentando parecer serio y decidido, aunque Nezumi podía notar perfectamente como sus piernas temblaban ligeramente, recordando el dolor que le había causado antes esa misma acción.- ¡Estoy preparado!

-Antes dijiste lo mismo y fíjate como acabó todo. -La rata arqueó una ceja, irritado al recordar la situación.- Es menester que Su Majestad sepa que esta vez no podré parar y que tal vez lo haga a la fuerza si la situación lo precisa.

-¿M-me violarás? -Los ojos de Sion se desorbitaron, creyéndose totalmente las palabras del mayor, lo que provocó la risa de este.

-¿Pero realmente crees que podría hacerlo? -Preguntó a su vez Nezumi, sin dejar de reírse.

-¡No me respondas con preguntas! -Se quejó Sion como si fuese un niño pequeño.

-¿Por qué no?

El peliblanco bufó y se cruzó de brazos mientras Nezumi reía con más intensidad. Repentinamente la jovial risa de la rata callejera cesó y se inclinó para besar la mejilla profanada por la marca roja de Sion, el cual se sorprendió por esa acción.

La ternura volvió a apoderarse del rostro del albino y rodeó el cuello de la rata con sus brazos a la vez que hacía lo mismo con sus piernas en las caderas del mayor. Alzó levemente la cabeza para poder encontrarse con los labios de la rata y besarlos con su suavidad y delicadeza típica.

Nezumi no ignoró este acto y cogió la nuca del peliblanco, intentando profundizar el beso al introducir su lengua en la boca ajena. Nunca antes un beso se había sentido tan bien. Nunca antes había sentido como perdía el control de esa manera. Nunca antes... se había enamorado.

Con una mano Nezumi volvió a estimular el miembro de Sion con caricias suaves y regulares, causándole varios gemidos que ahogaba en los profundos besos en los que se fundían lujuriosamente.

-N-Nezumi... Tú no eres vírgen, ¿v-verdad? -Musitó como pudo el peliblanco.

-Eso ahora no importa. -Nezumi mordió el cuello de Sion, intentando que dejase de hablar.

-Pero... es importante... ¡ah! -Sion se encogió al sentir que pronto se vendría otra vez si el movimiento en su entrepierna no cesaba.- ¡Es importante para mi saberlo! ¡Y para porque me voy a correr de nuevo!

-¡Pesado, no digas esas cosas! -Nezumi suspiró y se resignó a contestar al testarudo albino mientras se posicionaba de nuevo para intentar desvirgarle de una vez.- No... No soy vírgen. ¿Contento?

-¿Así que alguien te ha penetrado? -Sion ladeó la cabeza, curioso.

-¡Claro que no, idiota! -Gritó avergonzado Nezumi por lo vergonzosas que le parecían las palabras del chico de ojos rojos.- Yo soy el único que penetra aquí, ¿entiendes?

-¿Acaso no me querías? -El peliblanco hizo un puchero, intentando apenar a Nezumi.

-Las esperas son muy largas en el Districto Oeste.

-¿Y quién fue el chico? -Sion abrió las piernas y se acomodó mejor en la cama, aunque aún estaba nervioso.

-¿Quién ha dicho que fuese un chico? Esta es la primera vez que lo hago con un chico. -La rata se colocó mejor entre las piernas abiertas de Sion y rozó la entrada de este con su propio miembro.- Como sea, ¿puedes dejar de hablar mientras intento hacerte el amor, por favor?

-Ahh.. S-sí, vale... -Sion se relamió y entrecerró los ojos casi instintivamente mientras miraba a Nezumi.- Me alegro de que yo sea el primero en algo.

La rata le dedicó una sonrisa de lado mientras le miraba lujuriosamente. Ver al peliblanco lamiéndose los labios tan sensualmente hacía que se impacientara aún más así que, sin más, decidió empezar a entrar dentro del menor.