Capítulo 9:
La entrada anterior, era solo un cuarto de lo que ante mis ojos se encontraba. Era como una enorme sala circular cuyas paredes estaban formadas de roca dura y seca. En su gran extensión podía distinguir grabados en ellas, pero no alcanzaba a ver que eran. Mire al techo pero no alcancé a ver el final, sin embargo, a medida que cogía más altura, aparecían unos agujeros en las paredes del tamaño de bolas de golf que dejaban entrar la luz de la luna y daba a este lugar un toque mágico e inigualable. Edward llegó a mi lado.
-¿Te gusta?-preguntó agarrándome de la mano.
-¿Qué lugar es este?
-Lo encontré hace muchos años, antes incluso de conocer a Rosalie, cuando solo estábamos Esme Carlisle y yo. Buscábamos el lugar perfecto para instalarnos un tiempo así que cogimos la casa de la playa para pasar unos días antes de seguir ya que este lugar era demasiado soleado para nosotros. Para dejar a mis padres un poco de intimidad, salí a nadar un rato y fue cuando me sentí atraído hacia esta zona, así encontré esta cueva- Nos acercamos un poco a una de las paredes. Fue entonces cuando me di cuenta de que los grabados de la pared, eran nombres enlazados dos a dos, uno de hombre y otro de mujer, eran tantos que apenas se podía distinguir el espacio entre ellos-sentí mucha curiosidad, así que cuando salí, le pregunté a un grupo de pescadores que pasaban en ese momento.
-¿Qué dijeron?
-Que este era un lugar único en el mundo y que solo algunos habían sido capaces de encontrarla. Solo aquellos que estaban destinados a grabar su nombre en la pared. Aquellos que estaban destinados a encontrar la otra mitad de su alma, la persona con la que formaría un todo, su amor eterno-mis ojos se llenaron de lágrimas.-Como era de esperarse, lo consideré una estupidez. Hasta ahora-dijo mirándome con mucho significado-dicen que quienes escriben su nombre aquí junto a su alma gemela, permanecerá a su lado eternamente, en la vida y en la muerte. Por eso te he traído hoy aquí, porque eso es lo que quiero hacer contigo. Prometerte la eternidad a mi lado. Juntos por siempre, y para siempre.
Las lágrimas corrían desesperadas por mi rostro. Él era tan perfecto, tan único. Sabía que mi voz se quebraría si hablaba así que me limité a asentir y le sonreí. El me la devolvió y me estrecho con fuerza entre sus brazos. El único lugar donde quería estar y permanecer siempre.
Cuándo me calmé, el me tendió una piedra bastante afilada. Había una especie de rampa natural para subir y alcanzar la pared más alta, a donde no llegaba el agua. Una vez allí, cogí un hueco y comencé a escribir mi nombre, dejando la pared lo más marcada posible, quería dejar claro cuan profundo era mi amor por Edward. Después de mi lo hizo él, justo al lado del mío, con una letra hermosa y caligrafía intachable, lo contrario que la mía, que parecía un garabato a su lado. Pero lo importante era su significado. Una vez terminamos, vimos como lentamente, abrazados el uno al otro, las letras fueron iluminadas con la luz que se filtraba por aquellos agujeros, como una confirmación a nuestra promesa.
-Un futuro juntos -dijo él.
-Un futuro juntos - concluí yo.
Y nos besamos apasionadamente bajo la luz de la luna llena…
Unas horas más tarde regresamos a la orilla de la playa recogiendo nuestras cosas y encaminándonos a la casa. íbamos agarrados de las manos, meciéndolas a nuestro paso. Se sentía muy bien.
-Crees… ¿crees que de verdad lo conseguiremos?-pregunté después de un rato.
-¿El qué?
-Si finalmente lograremos ser totalmente felices.
-No entiendo lo que quieres decir.
-Ya sabes, los Vulturi, Victoria… todos ellos estarán atentos esperando a que bajemos la guardia. No lograremos vivir tranquilos.
Entonces alzó mi mano, haciéndome dar una vuelta para después soltar sus cosas en la arena y estrecharme fuertemente contra su pecho. Yo me mantuve inmóvil mientras el enterraba su rostro en mi cabello y lo acariciaba en toda su extensión.
-Bella-suspiró-te lo prometo, te lo juro por lo más hondo de mi ser, que donde quiera que esté siempre, siempre, voy a estar a tu lado, ni la mismísima muerte podrá separarme de ti, lo prometo por mi vida-me estremecí, sin darme cuenta de que gruesas lágrimas de emoción recorrían mis mejillas.
-Te amo-le susurré mirándole a los ojos.
-Él agarró mi rostro-No más que yo Bella, no más que yo- vi cuanto amor mostraba en sus ojos, los que nunca serían capaces de mentirme y presionó sus labios contra los míos, para volver a tomar nuestro camino. Y sabía que sus palabras eran ciertas. Pasara lo que pasara, nada sería capaz de separarnos. Era una promesa, nuestra promesa…
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No es bonito?? eh?? jajaja¡¡ pero a partirde ahora la cosa se complica¡¡ que pasara?? pronto lo veremos¡¡
Besitos, Sele.
