...:::DREAMS:::...
Disclaimer: Ningún personaje es mío, todo pertenece a Sir Arthur Conan Doyle y la BBC. Yo nada más me divierto con esto :3
Notas: Este fic es mi pequeña contribución al segundo aniversario del foro "I am SHER locked"
10.-ROTO.
Mycroft nunca había visto a su pequeño hermanito llorar; ni siquiera cuando se caía "explorando" y se desollaba completamente las rodillas debido a los pantalones cortos que tanto le gustaban usar, esos que dejaban ver un par de pequeñas y muy delgadas piernas como todo en él. Delgado. ¿Con que se mantenía ese niño si se negaba a comer las deliciosas cosas que Mommy preparaba?
Mycroft tampoco lo había visto llorar cuando tenia tres años y ese panal había caído justo a sus pies después de haberlo golpeado con una larga vara que había encontrado "Por ahí"; y las abejas lo habían picado.
Nunca, ni una sola vez lo había visto llorar... Pero ahora, parecía a punto de hacerlo.
-¡Es que no lo entiendes!- Balbuceó el pequeño Sherlock al pie del escritorio. Su voz se había vuelto más tenue y fragmentada. Le comenzaban a brillar los ojos y parpadeo dos o tres veces para contener las lagrimas que amenazan con salir.
El pequeño cachorro de pelaje rojizo a los pies del niño, gimió y se apretó contra las piernas de su dueño. Confortándolo ¡Vaya! ¡Hasta BarbaRoja comprendía lo que le estaba pasando! Pero su gordo y estúpido hermano...
-¡No soy estúpido ni mucho menos gordo!- gruño el mayor de los Holmes deduciendo los pensamientos del pequeño; desde detrás de un muy pulcro escritorio de caoba; poniendo su atención en un libro que a nadie de menos de 15 años más que a él podría interesarle.
-¡Claro que lo eres! ¡Los pasteles de la nevera no se acaban por arte de magia si nadie más los come!-respondió iniciando una rabieta de las que solo él podía hacer.
-¡Por el amor de Dios, Sherlock! ¡Deja de comportarte como un bebé!
-¿Es que acaso sigues sin verlo? ¡Esta roto!- gimió al tiempo en que una pequeña y única lagrima brillante como el cristal recorría su pálida mejilla.
Mycroft levanto la mirada de su libro solo para encontrarse con un Sherlock completamente afligido, sosteniendo entre los brazos un pequeño y afelpado ericito hecho de suave tela.
-¿Jawn esta roto?
-Evidentemente.-respondió secándose con el dorso de la mano las demás lagrimas que comenzaban a salir.
-¿Y solo es eso?-rio.-Imagine que seria algo más importante.
-¡¿Y que acaso esto no es importante?!
-No. No lo es. Y si eres tan amable, la puerta esta por ahí...
-¡No me iré hasta que hagas algo!
-¿Por que debería hacerlo?
-Por que lo quiero.-balbuceo, bajando un poco más la voz- Y es lo único que me queda de él.
-¿De él?
-¡De John!-gritó tan fuerte que sus mejillas se tornaron carmesí.
¡Ah! Con que ahí estaba el verdadero problema.
John. El pequeño niño rubio que lo había acompañado todas las tardes en sus juegos y que ahora, al parecer, se había mudado.
-Lo repararemos, de acuerdo.
-¡Rápido! Iré por el hilo y la aguja- grito entusiasta antes de desaparecer por la puerta.
Cumpliendo esta vez con mis propios caprichos XD
¡Gracias por leer! Sin más –ando corta de tiempo ¡Voy a escribir un cuento de terror para un reto en FictionPress!- ¡Nos vemos en la siguiente actualización!
