Su pesadilla
Lucy observaba como Natsu y Lisanna se la pasaban juntos.
No debo entristecerme por esto, por fin había podido hablar y reírme con un chico, pero ya no le puedo hablar. Eso es…eso es todo.
Lucy bajo un poco la mirada al pasar al lado de la pareja, Natsu apretó un poco los puños para evitar mirarla mientras pasaba a su lado.
No puedo buscarla con la mirada, no puedo dejar que nadie sepa que una vez me interese en ella. Porque es una chica a la que han herido demasiado…y yo solo la lastimaría aún más.
Natsu estaba tan concentrado en sus pensamientos, que no vio cuando Lisanna le puso una mano en el labio.
−−Dragnel-kun se te ha curado la herida del labio.
−− ¿Eh...? ah…si
Natsu no pudo evitar en imaginarse a Lucy en esa situación, y su corazón dio un vuelco.
−−Dragnel-kun inclínate un poco. – susurró Lisanna. Natsu lo hizo, no deseando que pasara lo inevitable, pero estaba seguro de que si se negaba Lisanna haría escándalo. Así que obedientemente se inclinó un poco y cerró lentamente los ojos, pudo sentir a la chica acercarse a sus labios poco a poco. Natsu cerró los ojos con un poco de fuerza, esperando su sentencia de muerte…
−−Hey Natsu, ayúdame a hacer unas fotocopias—La voz de Erza a sus espaldas interrumpió la atmósfera y el momento "romántico". Natsu se giró velozmente hacia Erza, agradeciéndole y alabándola en su interior por salvarlo de lo que estuvo a punto de suceder.
−− ¡Si ya voy, Erza! – salió corriendo como alma que lleva el diablo a hacer lo que la pelirroja le había pedido.
Lisanna se mordió los labios con molestia por la interrupción de Erza, abrió discretamente su mochila sin dejar de mirar con enfado a la pelirroja. Erza le devolvió la mirada, levantó una ceja al mirar la expresión furibunda de Lisanna.
−− ¿Qué es lo que le ve Natsu a alguien como tú? – las palabras surtieron el efecto deseado, Lisanna sin poderse controlar sacó las tijeras que llevaba guardadas en su mochila. La mirada de Erza se endureció.
−− ¿Qué piensas hacer con eso?
Lisanna ocultó las tijeras entre sus manos, a la defensiva.
−−Son para defenderme por si me viene un violador.
Lisanna guardo las tijeras en su mochila, Erza se contuvo para no sonreír con sorna por lo que tenía planeado decir.
−− ¿De verdad Natsu no te ha dicho que le gustas?
Desarmó por completo a la albina, de tener una postura enfadada y defensiva, pasó a estar tímida e insegura.
−−N…No tiene que decirlo.
Erza abrió la boca en una perfecta "O".
−− ¡¿No te lo ha dicho?! – De nuevo, las palabras tuvieron el efecto deseado, Lisanna se sonrojó con enfado. Ahora que lo pienso, Natsu nunca ha hablado de Lisanna, solo le interesaba Heartfilia-san…eso quiere decir…
−−…que a la que le gusta Natsu probablemente sea…
−− ¡No lo digas! – exclamó Lisanna. –Siempre le he querido…puedes llamarme cobarde pero…todo lo que he hecho es quererle…Pensaba que si pasaba mucho tiempo a su lado…acabaría por quererme él a mí.
La expresión de Erza era fría.
−−Eres una estúpida.
Lisanna se dio la vuelta con fuerza.
−− ¡Mejor como te ha ido a ti siendo sincera!
Natsu miró a Erza quien había regresado.
−− ¿Por qué tardaste tanto, Erza?
Ante la pregunta del peli rosa Erza lo miró con enfado.
−−Y tú eres el más estúpido de todos.
Dijo antes de darse la vuelta y retirarse.
−− ¡¿Qué?! ¡¿A qué viene eso?! ¡Erza! – le gritó desconcertado Natsu, se rascó la nuca.
Pues sí que soy idiota, un idiota hecho y derecho. Ni siquiera puedo ver a la chica que me gusta. Bien podría ser la típica chica con desamor como antes pensaba…
Gray jugaba con su lápiz mientras miraba distraídamente a Lucy quien estaba sentada enfrente de él.
−−Lucy-chan eres muy estudiosa. – dijo Gray dándole vueltas al lápiz. Lucy sonrió tímidamente.
−−Me gusta adelantar a los deberes. –admitió sonrojándose levemente y volviendo a su lectura. Gray volvió a miró el lápiz como si fuese lo más interesante del mundo.
De repente un chico tocó el hombro de Lucy, sobresaltándola y alertando a Gray. Pero solo había sido un chico que se había confundido.
Lucy temblaba un poco por el susto y Gray miraba con mala cara al chico que se había alejado extrañado del susto que se había pegado Lucy.
Si hubiese sido Dragnel-kun…Dragnel-kun no me da miedo, Dragnel-kun no me asusta cuando me toca…pero él le pertenece a Strauss-san.
Al ver la cara de tristeza de Lucy, Gray le acercó con el lápiz un pequeño caramelo, logrando una tenue sonrisa de la muchacha.
Gray se había despedido de Lucy en las escaleras, el chico se había disculpado con ella por no poder acompañarla, tenía entrenamiento.
Lucy estaba sacando sus zapatos en su casillero hasta que escuchó la voz de Natsu a unos cuantos pasos de ella.
−− ¿Heartfilia…?—Lucy lo miró logrando que Natsu se sonrojase. −− ¿Qué haces aquí tan tarde?
−− ¿Y... tú? – le preguntó a su vez Lucy. Natsu no contestó.
Un silencio incómodo se hizo presente.
−− ¿Q…quieres que te acompañe a tu casa?
Lucy desvió la mirada a un lado.
−−No hace…falta. –susurró débilmente. Natsu la miró preocupado.
−−Pero ya es muy tarde, se hará de noche…y…
Lucy lo interrumpió mirándolo de nuevo, con ojos tristes y sonriendo débilmente.
−−Gracias, pero no puedo. – Lucy se terminó de cambiar los zapatos se giró y antes de marcharse. Le sonrió a Natsu una última vez, despidiéndose de él.
Natsu la observó marcharse, quedándose en su lugar sin moverse.
Aunque sea a la fuerza ¿Por qué esta vez no la he acompañado a casa? ¿Por qué esta vez no…?
Lucy caminaba pensativa, sin prestar atención a su entorno. No escuchó cuando unos pasos la seguían. No fue sino hasta que sintió un brazo azotarla contra el piso.
−− ¡No hagas ruido! ¡¿Lo has oído?! – le dijo aquel hombre encapuchado cubriéndole la boca.
Eso ya lo sé…ya sé lo que va a pasar. Y esta vez tampoco nadie va a venir a salvarme.
Aquel hombre le estaba subiendo la blusa.
Estoy acostumbrada a que me traten como un objeto, tengo que hacerme la muerta. Pero desearía estar muerta de verdad…
Lucy abrió los ojos con horror.
¿Y si me vuelvo a quedar embarazada…?
Aquel hombre estaba bajándole las bragas cuando Lucy le puso una mano sobre el rostro, tratando de alejarlo.
−−No…−−susurró débilmente. Lucy le dio un codazo en la nariz tratando de escabullirse.
−− ¡NO! ¡AYUDA, POR FAVOR!
El hombre la tomó del brazo desgarrándole el uniforme. Lucy gritó con fuerza.
−− ¡He dicho que te calles!
Lucy no paraba de gritar y forcejear, pero aquel hombre era más fuerte que ella y la tenía en el piso inmovilizada.
Lucy forcejeaba y el hombre levanto su brazo para atestarle un puñetazo.
−− ¡Quédate quieta, perra!
Lucy cerró los ojos, esperando el golpe. Pero este no llegó en su lugar…
¡CRACK!
El crujido de los huesos al romperse.
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Cuanto tiempo sin escribir esta historia, la verdad no me había sentido motivada ni inspirada para escribir, pero he vuelto y subiré lo más seguido que pueda.
Muchas gracias por leer y comentar.
A.F
