Las manos sudaban, el cuerpo temblaba. Unas manos en mis hombros, ayudaron a calmar un poco los nervios.
Con timidez le di las gracias con una pequeña sonrisa, y me besó la frente antes de seguir.
Novena impresión sobre Super Junior: son misteriosos
Luego de unos minutos dentro de la habitación, entró LeeTeuk. Al abrir la puerta pude escuchar varios gritos, que por alguna razón, me hicieron reír.
- ¿Te sientes bien? - me dijo algo preocupado, y acercándose a mí. Le miré extrañada, y luego sonreí.
Me tomó la mano y me hizo sentar a su lado en una de las camas. Se veía muy cansado, no había dormido en toda la noche. Me pareció que estaba demasiado triste, me miraba de una forma extraña, me observaba los ojos y el resto de la cara.
- Lomi, yo... - sin darme cuenta como, termine por sentarme en su regazo, y le estiré las comisuras de los labios para que sonriera. Al soltarlo se quedó de esa forma, así que también reí -. Lomi, ¿en serio te sientes bien?
- Todos preguntan lo mismo - me crucé de brazos.
- Pero... no salgas del cuarto hasta que te llamemos para almorzar - le miré sorprendida. Pero asentí, luego, él me sentó nuevamente a su lado y salió del cuarto.
Sin muchas cosas por hacer, me cambié y ordené un poco la habitación, la guerra de almohadas había hecho un desastre. Arme las camas. Guarde la ropa de KyuHyun en el placard y la mía en el bolso. Reí un poco al notar que aún quedaba yerba en el piso, pero luego comencé a llorar nuevamente... ¿acaso iba a estar de esa forma toda la vida?
¿Quieren saber lo que sucedió con la cámara? Es que hace mucho que no la nombro. Por una parte porque ya era común que alguno de los miembros la dejara filmando lo que hacíamos en algún rincón. También era común que se pusieran a jugar haciendo caras o que alguno enviara las imágenes a la empresa para que las editen. Yo no la tenía, ellos la guardaban y la usaban. Además, cada vez que se hacia algo realmente importante para el programa, la empresa llevaba camarógrafos y todo eso que se necesita para grabar un programa.
Ese día era de los últimos. 24 de diciembre. Nos habíamos levantado tarde y habíamos ido a ensayar nuevamente a alguna de las empresas. Ya había realmente perdido la cuenta de cual era cual.
Dentro del estudio ya estaban mis compañeras junto con SungMin. Habían puesto música fuerte y estaban bailando. Estaban frotando sus manos y haciendo un movimiento extraño con los pies que los llevaba hacia atrás. De repente, SuJu comenzó a seguirlos y yo me quedé a un lado esperando a que terminaran.
- Lomi, ¿no conoces la canción? - preguntó ShingDong. Yo negué, y me dispuse a quedarme apoyada en la pared, cuando dos manos me hicieron avanzar hacia el centro de ellos. Con no muchas opciones intenté seguirlos.
Terminamos de bailar... o por lo menos ellos, lo único que había podido hacer yo era el estribillo.
- ¿No conoces "Sorry Sorry"? - me preguntó Jeniffer. La observé seria -. Ya entendí que no - movió sus manos al frente -, tampoco me pongas esa cara.
- Ahora todos a sus puestos, vamos a iniciar con el tango, luego Lomi, DongHae y EunHyuk harán su canción.
"Se dice de mí, se dice de mí" comenzó la canción. Al final los productores me habían dicho que usara esa canción, más que por el ritmo, por la letra, que yo le había traducido y ellos habían adaptado al coreano para que la cantara con Aissa y Catherine.
Al decirme que harían eso, se pueden imaginar mi emoción al poder cantar una canción tan representativa, que había sido adaptada a varios ritmos, y que además pudiera llegar al otro lado del mundo.
A pesar de no recordar nada de esa noche, al parecer, KyuHyun había aprendido la coreografía a la perfección, y los demás habíamos puesto todo de nosotros para que saliera bien.
Quedamos realmente satisfechos con el resultado al ver la grabación.
Había llegado la hora. Me hicieron poner un micrófono para la canción. DongHae se colocó a un costado, al igual que EunHyuk. Comenzó la canción.
- I wanna love you, I wanna have you - comencé con la coreografía. Debo admitir que mis nervios me traicionaron con el tono, principalmente, porque jamás habíamos bailado la canción en frente de ninguno de ellos.
Los vestuarios del especial navideño. Mis compañeras se cambiaban mientras yo me revolvía en el asiento en el cual me habían maquillado hacia ya un rato. Seguía mirándome al espejo.
- Ro - una mano me tocó el hombro, lo que hizo que me sobresaltara -, debes cambiarte, ya casi es hora de ir - SheeHyun señaló el reloj que indicaba. Como un rayo me coloqué el vestido negro que habían hecho para mí. Tocaron la puerta, indicando que faltaban dos minutos para salir. Tomé aire al girar el picaporte y caminar hacia fuera del camerino.
Débora me tomó la mano para que me relajara un poco. Le sonreí con la mayor calma que pude.
Cuando llegamos tras bambalinas, vimos que SuJu ya estaba allí, observando el escenario. Les imité. Beast bailaba "Fiction", una de las únicas canciones que conocía por las presentaciones anteriores.
- Nos tocaría comenzar allí - SungMin señaló otro escenario que estaba detrás. Todos juntos nos dirigimos hacia el lugar y nos acomodamos en silencio. Escuchamos que nos presentaban y comenzó a sonar la música. Con total lentitud e intentando hacerlo lo más prolijo posible, bailamos. Como me había dicho me padre antes de dejarme ir a Corea "disfruta cada día como si fuera el último y no te preocupes por lo que dejas atrás, solo vive feliz haciendo lo que de verdad quieras".
Sin querer, unas lágrimas se escaparon de mis ojos. EunHyuk se preocupó un poco, pero no paramos, nadie paró. Solo siguieron danzando hasta que la música llegó a su fin.
En el camerino rompí a llorar, mis compañeras no sabían que hacer, intentaron calmarme de todas formas posibles. No lo lograron. Salieron para dejarme sola, o es lo que pensé en un principio. Sentí unos brazos que me rodeaban la cintura.
- KyuHyun - me giré para devolver el abrazo.
- No, soy DongHae - me dijo algo triste. Pero no conteste, me limite a descargarme sobre su pecho.
A veces pienso que pasaron horas antes de que me calmara, cuando en realidad fueron unos simples minutos.
- Lo lamento - me sobé la nariz -. Es la costumbre - con lentitud me senté sobre la silla.
- Está bien, no es nada malo - se sentó en frente -. No quiero que te enojes con él. Creyó que estabas muy decaída y quiso que te divirtieras un poco - Se acomodó el cabello -. EunHyuk dijo que te sentías mal, ¿que sucedió?
- Bueno - giré los ojos algo avergonzada -. En el escenario recordé mis razones para venir y las últimas palabras de mi padre.
- ¿Se puede saber cuales son? El Maknee no quiere decirlas.
- Él no las sabe. Solo le conté una parte, y si te digo mi razón, no podrás entenderlo del todo.
- Pero dímela - comenzó a insistir como Quico, moviéndome el brazo.
- Solo digamos que... él me encontró - sonreí ante su expresión de no entender.
- ¿Quién es él? - me hizo un puchero.
- No importa quien, sino lo que hizo - con inocencia me levanté para que se fuera y así cambiarme con la ropa de la coreografía que haría con ellos -... y logró hacer de nuevo - susurré al cerrar la puerta.
Intenté quitarme el maquillaje que se había corrido por mis lágrimas. Y cambié el vestido negro por una musculosa y un jean negro. Observé los zapatos que la SM me había entregado, tenían por lo menos diez centímetros de tacón, quedaría mucho más alta que ellos, así que volví a las del tango, que iban bien con el conjunto.
Una chica entró en el camerino, con la intención de peinarme y retocar el maquillaje, aunque tuvo que hacerlo completamente nuevo, porque me lo había quitado todo al secarme las lágrimas.
Para ser sincera, en realidad había estado nerviosa por esa presentación, realmente no quería que las locas fans de Super Junior comenzaran a atacarme nuevamente por mi página de Twiter, como habían hecho al DongHae convencerme para que comenzara a utilizarlo.
Gracias a ello recibí cartas amenazadoras, insultos y demás comentarios que realmente me los voy a reservar, aunque supongo que deben saber el como son. Por tanto, SuJu intervino con sus propias caras para defenderme y realmente disminuyeron bastante los mensajes de ese tipo.
Además el programa comenzaría en unos pocos días a pasarse, al igual que las fotografías saldrían a la luz en una revista de Idols... en resumen, estaba dirigiéndome a una muerte asegurada, y esa coreografía sería la frutilla del postre.
Caminé como una condenada a muerte por el largo pasillo hasta el escenario. Mi cuerpo no dejaba de temblar. Pero por alguna razón deje de avanzar, a pesar de que no dejaba de mover los pies. Miré hacia abajo. Al parecer alguien me estaba sosteniendo las axilas, levantándome en el aire.
- ¿Que...? - quise comenzar a hablar, pero los brazos me hicieron girar y observar a un muy enojado KyuHyun - ¿Porqué...?
- ¿Es en serio lo que DongHae dijo? - preguntó con un tono un poco agudo para ser él.
- ¿Que es lo que dijo?
- Estaba preparándome para irme de aquí y me atacó, preguntándome quien era ese "él" que te había encontrado - me ruboricé y quise salir corriendo, pero sus manos me sostenían los brazos y sus ojos penetraban hacia el centro de mi cabeza -. Es verdad entonces. ¿Por eso viniste aquí, solo porque supo donde estabas? - negué con lentitud y cerré los ojos para no derramar nuevamente lágrimas.
- Dije que me encontró, ¿verdad? - mi voz sonó grave - ¿Piensas que crucé al otro lado del mundo solo por eso? - le miré fijamente y él me soltó retrocediendo lento.
Mis piernas me traicionaron. A caí arrodillada. No lloré, por suerte me había descargado antes, pero no pude evitar el quedarme allí, a los pies de KyuHyun, quien seguía observándome con terror.
Los grupos SNSD y 4MINUTE avanzaban por el pasillo riendo, pero se frenaron al vernos en ese estado. Entre sus murmullos pude entender algo así como:
- Parece que la ha rechazado.
- Increíble, el programa ni siquiera ha salido y ya quiere que alguno esté detrás suyo.
Yo reí ante sus comentarios, incluso ellas se atacaban entre sí. Me levanté lento y las observé con mi mejor mirada de inocencia, luego me dirigí a KyuHyun, tirandolé de la manga:
- Oppa - él me observó sin entender, yo le subí las cejas señalándolas -. Mi presión esta un poco baja, ¿me ayudas?
Ante las miradas penetrantes de las Idol, el Maknee me alzó estilo boda y me llevó entre ellas hacia el vestuario de Super Junior. Apenas cerró la puerta detrás nuestro, comenzamos a reír.
- ¿Oppa? - dijo, secándose las lágrimas - ¿Desde cuando me llamas de esa forma?
- Realmente cuesta mucho decirlo - me limpié los labios con la muñeca en seña de asco, cosa que hizo que se enfadara.
- ¿Que hacen aquí dentro? - me giré con lentitud para encontrarme con la mirada enfurecida de LeeTeuk.
- Esto... Yo... En realidad... - comenzamos a balbucear. Cuando el líder comenzó a reír.
- No importa, pero la próxima vez por favor avisen antes de entrar. A pesar de que ya es de los nuestros, la pequeña Lomi sigue siendo como una hermana para todos - nos sonrió con calidez.
- Hermana será para ustedes - HeeChul intervino -, para mí es como un juguete nuevo con el cual estoy emocionado para ponerme a jugar...
- Hyun, no digas esas cosas - dijo KyuHyun.
- ¡Lomi! - DongHae y EunHyuk acababan de entrar en el vestuario - Ya tenemos que salir... ¡ni siquiera te has puesto el micrófono! - entre ambos me arrastraron hacia fuera y llevaron hacia el escenario. Un hombre me colocó el micrófono y me dio unos monitores.
Comencé a temblar mucho. Observé a mis compañeras, que estaban hablando. Mis manos sudaban, estaba completamente nerviosa. Cerré los ojos para tranquilizarme.
- ¿Estas bien? - EunHyuk estaba frente mío. Negué bajando la mirada -. No te preocupes, todo saldrá bien - observó a DongHae que estaba distraído y me dio un ligero beso en la frente. Lo miré extrañada.
- Oppa - sonrió al escuchar que lo nombraba de esa forma -... ¿en el final de tu solo... realmente vas a...? - hice un gesto que él comprendió.
- La idea era que sí, pero si realmente no quieres, puedo fingir - parecía un tanto apenado diciendo eso último.
- Por favor, no quiero que se mal interpreten las cosas. Ya hay problemas con que comparta la habitación con KyuHyun.
- ¿Te puedo pedir algo? - dijo algo avergonzado. Yo le asentí -. ¿Podrías hacer alguna otra vez mate? - reí con fuerza.
- ¿En serio quieres nuevamente?
- No... Es solo que me gusta verte reír - me abrazó con fuerza.
DongHae nos hizo una seña con la mano para que nos dirigiéramos al escenario. Volví a ponerme nerviosa. EunHyuk me acarició las manos antes de volver a colocar un pequeño beso en mi frente.
Comencé a cantar en el centro del escenario. EunHyuk se acercó a mí despacio, haciendo su parte, mientras yo hacía la mía.
Poco a poco me fui dejando llevar por la música y por las manos del chico. Comenzó el estribillo y sobre el escenario apareció DongHae también bailando. Me comenzó a temblar la voz al acercarse la parte que menos me gustaba de la coreografía, porque a pesar de haber insistido al corógrafo, decía que era una parte importante.
EunHyuk se colocó detrás mío, miré hacia un costado por la vergüenza de colocar mis manos en su espalda y bajarlas, junto conmigo hasta quedar arrodillada. Con un movimiento rápido y sin antes procesarlo, el chico me había levantado y justo con la frase de DongHae "wait", su rostro quedó a escasos centímetros del mío y su mano en mi cintura. Puedo jurar que cualquiera que nos observara pensaría que realmente nos estábamos besando. "Gracias" susurré antes que me soltara para ir a un lado del escenario y yo con el otro que me estaba esperando.
El resto de la coreografía salió perfecta, incluso el final, en el cual siempre confundía la letra.
Salimos del escenario abrazándonos y felicitándonos. Nos quitamos y devolvimos lo que nos habían dado y corrimos hacia el camerino de Super Junior. DongHae casi tira la puerta cual varios de ellos se estaban cambiando, sin poder reaccionar y con la boca abierta comenzaron a gritar como chicas adolescentes y lanzarme cosas para que me fuera, pero no podía quitar mi vista de... ellos (de solo pensarlo en este momento comienzo a lanzar sangre por la nariz). De pronto, algo me cubrió los ojos y me llevó lejos de allí.
Me empujó por un buen tramo antes de escuchar que una puerta se cerraba y me quitaban lo que me impedía ver, seguramente mi rostro era algo muy cómico de presenciar, considerando con lo que mis ojos se habían deleitado unos segundos antes. Un golpe en la mejilla me hizo volver a la realidad. SungMin estaba frente a mí con el seño fruncido. Enseguida enrojecí al darme cuenta de mi posición.
- ¿LeeTeuk no había dicho que tocaras antes de entrar? - cruzó sus brazos y frunció los labios en un gesto muy tierno. Bajé la mirada y junte las manos.
- Lo siento mucho - dije completamente avergonzada. Lo cierto es que dentro del piso todos ellos se cuidaban mucho de estar vestidos completamente cuando yo estaba cerca. Al único a quien había visto, y solo sin la camiseta, eran KyuHyun y SiWon, que siempre se paseaba apenas levantaba por el departamento 12.
- Realmente eres una persona que le gusta desobedecer, ¿verdad? - Le miré un tanto extrañada ante su comentario. Cada vez que estaba frente a SungMin hacia algo que no debía, por lo que jamás caí bien ante él, a pesar de las palabras de mis compañeras sobre mí.
- Yo... - seguía observando su rostro, al parecer se estaba ablandando un poco. Él me daba la impresión de ser alguien muy frío, pero protector de quienes quería. Por eso le caía mal, porque siempre aparecía ante él haciendo algo indebido con sus amigos o aparecían en Internet diferentes rumores acerca de mi relación con los miembros y diferentes cosas que estaba haciendo con ellos, además, claro, de las fotos del programa, en las cuales nunca pude dejar de pensar.
- No te quedes mirándome de esa forma - se enojó aún más. Bajé nuevamente la mirada antes de que la puerta se abriera para dejar entrar a DongHae y KyuHyun. El primero me sacó de ese cuarto y dejó a los otros dos hablando a solas.
Observé a DongHae que solo miraba al frente, llevándome hacia mi camerino para que terminara de cambiarme e ir a cenar, o por lo menos comer el postre, tenía el rostro serio, demasiado... Antes de llegar a mi puerta, me empujó contra una pared y colocó sus manos a ambos lados de mi cabeza.
- ¿Porque no dijiste nada sobre eso? Si hubiésemos sabido podríamos haberte ayudado - le miré sin entender.
- Yo... ¿Que es lo que KyuHyun dijo? - pregunté con los ojos como platos. Él había prometido no decir absolutamente nada.
- Que tu novio te quiso violar en el cuarto, y como te resististe se fue enfadado.
- No quise que se preocuparan - baje la mirada un poco confundida -. Le dije que no se los contara ¿como lo has convencido?
- Le insistí hasta que no pudo más - giré los ojos ante el recuerdo de cuan insistente podía llegar a ser el pez -. Pero no entiendo porque no confías tanto en mí como lo haces con él - hizo un puchero que me destrozó el alma.
- No lo sé - dije sintiéndolo -. Tampoco lo entiendo.
- Yo soy igual que él...
- Pero más bajo - reí un poco, y me empujó la frente hacia atrás, aunque también pude ver una sonrisa en su rostro.
- Si es cierto - admitió -. Pero dijiste que yo era tu mejor amigo en este lugar, además - se acercó provocativamente a mi rostro -... yo también soy un hombre.
- Esto... - no sabía que decir, pero tampoco me dejó pensarlo porque tiró la cabeza hacia atrás y bajo los brazos. Sacudió la cabeza fuerte como si quisiera sacar algún pensamiento malo y sonrió igual de amable que siempre.
- Lo lamento... no se que sucedió.
- No importa - le sonreí igual y me acerqué a la puerta que daba a mi camerino para entrar. Me cambié lo más rápido que pude y le deje todo ordenado a la vestuarista. Observé que mis compañeras ya se habían ido.
Salí y me encontré con los SungMin y KyuHyun hablando con DongHae. Los salude para que se dieran cuenta que ya estaba allí. Por alguna extraña razón el conejo me observó preocupado y se acercó abrazándome y pidiéndome disculpas. Me quedé sin habla ante su acción.
Le separé para verle a los ojos, parecía haber estado llorando
¿Que le habría hecho KyuHyun luego de que me haya ido?
Riendo nos dirigíamos al salón comedor, donde nos esperaban todos. De pronto comencé a escuchar una canción... la canción que había puesto para SU tono.
Despacio, llevé mi mano hacia el bolsillo donde llevaba el teléfono y observé la pantalla con miedo. Atendí.
- Hola, ¿Estoy hablando con Romina Hortega?
- Sí - asentí con la cabeza, a pesar de que sabía que ella no me veía.
- Llamo desde el Hospital de BsAs. Su novio me pidió que la llamara.
- Francisco. ¿Él está bien? - me preocupé, su tono de voz no parecía predecir buenas noticias.
- No. Por eso mismo la llamaba. Él sufre de cáncer. Se diagnosticaron hace poco, pregunta si puedes hablarle.
- Sí, por favor - mi voz sonó descontrolada, haciendo que los que me estaban acompañando se fijaran en mí.
- Ro - su voz sonó débil -. Yo... realmente lo siento - sentí un sollozo del otro lado y no pude evitar que una lagrima cayera por mi mejilla.
- No, yo lo siento.
- Quería volver a las mañanas tomando mate contigo... ¿Aún tienes la yerba que te dí? - parecía ansioso, a pesar de seguir costándole pronunciar.
- Se me cayó y se desparramó por todo el cuarto - dije avergonzada, recordando el momento.
- ¿Y no encontraste nada que valiera la pena? - fruncí el seño algo confundida, ¿de que estaría hablando? Los SuJu que tenía alrededor comenzaron a preguntarme que sucedía -. Yo escribí una carta que explicaba todo... - tosió y la enfermera comenzó a decirle que ya era hora de colgar -. Feliz Navidad y que tu vida siga igual de hermosa que hasta ahora.
Pude imaginar como me sonreía y me acariciaba el cabello antes de cerrar los ojos.
El tono seguía sonando, yo aún con el teléfono en la oreja me había quedado nula, sin habla, como vegetal.
De pronto recordé en que lugar me encontraba. Giré decididamente para encontrarme con un KyuHyun confundido que retrocedía ante mi furioso paso hasta que chocó de espaldas contra una pared. Le tomé de la camisa y lo atraje hacia mí.
- ¿Donde esta? - mi voz sonó como yo quería, ruda, sin sentimientos, él comenzó a retorcerse entre mis manos y se soltó, colocándose erguido nuevamente.
- Pensé que había roto tu corazón y no querías hablarle - me observó desafiante.
- Ya lo sabías - abrí grandes los ojos.
- ¿Porque la quieres?
- Son sus últimas palabras, quieras o no voy a leerlas.
- ¿Realmente le quieres? - apretó con sus manos las mías, hasta el punto en que cerré los ojos del dolor.
- No te importa con quien esté, no eres nadie importante para mí. Dame la maldita carta.
KyuHyun me soltó y bajó la mirada. Metió su mano en el bolsillo y sacó un papel completamente arrugado. Lo tomé con fiereza y él arrastró sus pies hasta sus compañeros, quienes le palmearon la espalda. SungMin se fue con él y DongHae se acercó a mí algo a la defensiva.
- ¿Que sucedió? - preguntó algo preocupado.
- L-lo la-mento, no quise reaccionar de esa forma - me límite a decir.
- Dime que sucedió, te ayudaré - intentó nuevamente.
- Fran... está en su lecho de muerte, y yo aquí, divirtiéndome con ustedes - negué con la cabeza entre las manos.
- Tranquila - dijo acercándose -. Ya se lo que es tener a alguien de esa forma y no poder hacer nada para ayudarlo.
Supe que sus palabras eran verdad. Me senté con la espalda en la pared del largo pasillo. Comencé a leerla. Él se acomodó a mi lado y observó el contenido. No dijo nada, se limito a sostener mi cabeza en su pecho cuando comencé a llorar de nuevo.
- No te preocupes - me dijo -. Entre todos te ayudaremos.
Hola!
Espero realmente que les haya gustado, creo que ahora puedo descargar lo que sentía por Francisco, porque estoy segura de que realmente lo odiaron y mucho. Él era bueno, siempre fue mi idea que tuviera una enfermedad terminal y que la dejara, aunque no sabía si bien o mal. Después pensé que el manager de ella lo obligaba a dejarla, pero e gustó más la primera idea.
KyuHyun se ganó un buen reto por parte de Romi, y ya se lo merecía, creo yo. (perdón por eso, cronicas del huracan)
Las dejo que me tengo que ir...
Caroline
