Ese día, pude notar una sonrisa peculiar en ella. Pude notar que su aura, y su habla, habían cambiado. No era ella misma.
Y eso es algo que no permitiré. No mientras viva.
Sus ojos se abrieron, mareándolo un poco, junto a una respiración agitada. Esa noche, Castiel había soñado algo fuera de lo normal. Que su compañera de departamento, no era ella misma. Como si escondiera sus palabras, como si estuviera…
-Enamorada…-Susurró al ponerse de pie. -Ahaha, ridículo.-
Bueno, no estaba del todo errado. Dentro de Violetta algo despertó. Un sentimiento cálido y rosa. Algo que no soportaba, pero no podía evitar. Ella estaba enamorada.
Y ya saben que pasa en esa etapa.
-Buenos días…-Dijo somnolienta la oji-gris, a la nada. Pues Castiel ya se había marchado…¿qué? ¿Castiel levantándose temprano?
-Ese idiota…-Bostezó y sin tomarle importancia al desayuno, se preparó correctamente y corrió al colegio. -Hoy es el día del revés.- Pensó sonriendo Violetta.
Castiel no pudo creer que había podido levantarse temprano. Se encontraba recostado en el invernadero del jardín, una costumbre que tomó luego de ser llamado tantas veces al lugar.
–Y ahora… ¿qué? Sucrette y Lys…Y yo…Ella ya no tiene razón por la cual…-
Un portazo se sintió, el cual hizo saltar del susto a Castiel, despejando sus pensamientos.
Era Violetta, quien parecía molesta. Se acercó a él y se sentó bruscamente arriba, en su estomago.
-¡A-Auch, idiota, apártate!- exclamó intentando liberarse del ligero cuerpo.
-No, hasta que me digas el porqué de que te hayas ido temprano. Se supone que siempre venimos juntos.-Dijo, haciendo un puchero.
Castiel quedó petrificado, viéndola. ¿Desde cuando habían planeado eso? ¿Desde cuando ella actuaba de ese modo? Recordó ese sueño.
-¿Há?-Sonrió, poniéndose de pie, y dejándola caer al suelo.-¿Cuándo pedí yo que nos lleváramos bien? ¿No tienes fiebre? De seguro que el maricón ya te contagió lo estúpi—
Un dolor punzante recorrió el cuerpo del pelirrojo, haciendo que sus piernas se flexionen y agarre su estomago. Levantó la mirada y, Violetta, lo miraba con frialdad.
-¿TÚ que sabes? Los estúpidos son los que llaman a los otros estúpidos. Puedes morirte.-Sus ojos se humedecieron-I-idiota…
Salió corriendo torpemente, chocando contra algunas flores. Dejando a Castiel, estupefacto. No podía ser. ¿Enserio ella…estaba…?
Alexy hoy estaba contento. Sonreía de par en par. Hoy, Armin había planeado que Kentin y él, se pudieran ver de alguna forma.
-Una cita~- Dijo en tono de canción. De pronto, chocó contra un pequeño gatito. O al menos así lo sintió, por el –nyah- que provocó el golpe. Bajó la mirada, y se encontró con la pequeña Violeta, con su rostro sonrojado, y ojos húmedos, que causaron ese efecto. Ese cariño que sientes cuando ves a un niño pequeño llorando porque no puede ir a casa con su madre en su primer día de clase. Ese extraño sentimiento.
-¿Q-Qué sucedió?- Dijo preocupado y shockeado.
-N-No es nada…Solo…-Lo pensó un momento-Es solo que…-
Castiel había sido cruel. Fue cruel. Pero no pensó que algo como eso la haría llorar. Solo creyó que ella respondería violentamente, algo como: "Jajaja, será maricón, pero se cogió a más personas en su vida, más de las que tu nunca podrás." Y desatarían una discusión, que se arreglaría con los dos haciendo un concurso de comida cuando volvieran. Pero no fue así. Ella lo defendió. Y lo peor fue que el golpe fue lo que menos le afectó.
Suspiró con pesadez, ensuciando la blanca pared del corredor con una patada, que dolió.
-¡Como si me fuera a disculpar!-Pensó, buscando inconcientemente en los salones, a Violetta. Hasta que finalmente la encontró, en el escenario del gimnasio. Con Alexy.
La situación era algo así:
Alexy, con el rostro a unos centímetros del rostro de Violetta, ésta cerrando los ojos. Y Castiel, simplemente tratando de escuchar algo de lo que decían. Pero, cualquiera diría que era un simple acosador pervertido, por la forma en la que se inclinaba para lograr ver algo.
/Flash back/
-N-No es nada…solo…-Lo pensó un momento. Claro, esta era una oportunidad única, y algo que aprendió en toda su vida, es: "Si no te arriesgas, no consigues nada" por lo que, siguió el consejo de su "yo" de 15 años, y arriesgó todo. Por esforzarse y conseguir algo.
-Solo…Castiel no quiso ayudarme en el ensayo de una obra que creé…y bueno…me preguntaba si alguien más podía ayudarme- levantó la mirada inocentemente, para averiguar si su amado captaba la señal. El joven sonrió y palmeó la cabeza de la ingenua muchacha.
–Claro, entonces, ¿me permites que te ayude?- dijo suavemente, sin borrar su sonrisa. Lo que hizo estremecer a Violetta.
-E-Entonces…- Cabizbaja, tomó su muñeca y rápidamente lo arrastró hacia el gimnasio. Su rostro se veía, desde lejos, completamente ruborizado.
Pararon y se sentaron algo agitados en el suelo. En un tris, ella pensó todo un plan. Toda la obra por la que jugaría su vida. O su orgullo.
-Entonces…La historia trata sobre una doncella lastimada psicológicamente por sus compañeros de clases, quienes se burlaron de ella por tener ojos carmesí…Sin poder encontrar la felicidad, se topa repentinamente con un grupo de maleantes golpeándola, cuando un joven apuesto llega a rescatarla. Ella se enamora perdidamente de él, y viceversa. Enfrentan muchos problemas juntos y finalmente, pueden estar juntos. La última escena, fue la que Castiel rechazó…-apartó la mirada-el b-beso…-
Alexy miró interesado en la obra, pues amaba el teatro y más a los de temática romántica. Acto seguido, tomó la mano de Violetta, la recostó sobre su otro brazo y sonrió. –¿Así está bien?
Acción que casi deja inconciente a la pobre chica.
-S..Sí, así está bien. Supongo.- cerró los ojos, temblando ligeramente.
/Fin de Flashback/
No pudo evitar espiar, pues quería averiguar que cojones planeaba el homosexual besándola. Castiel comenzaba a llamar la atención…
-¡L-Lo siento! ¡No puedo!- Exclamó Alexy apartando a Violetta de su vista. Mientras que ella sintió un pinchazo en la cabeza, piernas, pecho y en teoría, todo el cuerpo.
-Ahí va mi oportunidad- Pensó suspirando con dolor, la peli violeta.
-Yo…no quiero lastimarte. Ya sé que inventaste todo esto. Solo quería darte…no. Darme una oportunidad. Pero…yo…no puedo. No me gustas de esa forma.- Dijo seriamente, apartando la vista.
-Jajajajaja, solo es una obr—No pudo soportarlo. La persona que le sonrió cuando los otros la miraban por arriba. Quien hizo que todos pudieran conocerla mejor. Quien creó un sentimiento. Quien alivió su dolor. Quien hizo que sonriera sinceramente. Quien…la construyó y destruyó. Todos los recuerdos, todo…se fue. Lo sabía claramente, el que Alexy no la amaba. Que hace un año él mismo se dio cuenta del amor que sentía ella. Pero no quería oírlo…no quería oírlo de sus labios. De su voz. Dolía.
Sus lágrimas no paraban, y los llantos de dolor se filtraron por toda la sala. No quedaba nadie en el colegio, y la oscuridad del atardecer escondía sus lágrimas. Pero él pudo verlo claramente.
Sus lágrimas. Algo que nunca vio. Castiel dejó de respirar al verla de ese modo.
Y automáticamente, corrió hacia ella, apartando a un lado al peli azul, que trató de calmar el dolor de la joven, pero solo lo empeoraba.
Tomó su mano, y caminó a un paso rápido, dirigiéndose al jardín. Ella seguía en trance, llorando como un niño sin su dulce favorito.
Llegaron. Él se volteó, dándole la espalda, escuchando claramente los sollozos de su compañera. Algo que le dolía y odiaba.
-Ya basta.- Murmuró, el pelirrojo. Apretó sus puños con rabia. -¡YA BASTA!-
Esta vez, gritó. El eco de la ronca voz, rebotó por todo el lugar, llamando la atención, finalmente, de Violetta.
-Qu—¿En dónde estamos?- Preguntó entrecerrando los ojos. Su voz se oía confundida y algo más débil de lo normal.
Castiel no soportaba ver este lado tan indefenso de ella.
-Tsk.-Chistó. –No pensé que en verdad fueras tan estúpida. Caer de ese modo. Mostrarte de esa manera en frente de alguien que puede tomar esto como ventaja para burlarse de ti. De verdad…- Calló, esperando algo de la joven. Una palabra, un suspiro, un grito. Algo. Quería oír de nuevo, sus discusiones.
-Haha…-Rió, pero en su rostro se mostraba una clara expresión decaída. Aunque sus lágrimas habían parado, seguía hipando. –Soy patética. Lo siento. Pero…¿Sabes? Yo…sabía claramente que él no quería lastimarme. Él, solo dijo lo que pensaba. Sin embargo en ese momento lo recordé. Su sonrisa, mi sonrisa, y el cálido sentimiento que sentí en aquellos momentos. No estaba sola. Era extraño… aunque tenía amigas, Alexy fue el único capaz de hacerme sonreír. Hacer sonreír a la niña que lloró desesperadamente por amor real…Pero…-Las lágrimas volvieron.-Eso es…impo…sible…- Nuevamente, las gotas caían al suelo.
Un silencio ensordecedor penetraba el lugar. Ni aves ni coches, pareciera como que todo el mundo se hubiese detenido en ese momento.
El viento aumentó, arrancando pétalos de las rosas rojas del muy arreglado jardín.
Ambientando perfectamente el momento.
En un fragmento de segundo, Castiel se arrodilló y la abrazó cálidamente.
-¿C…Cas…tiel?- Murmuró entre sollozos más calmos.
-Eso duele ¿sabes?...-Cerró sus ojos, sin sentir nada más que el frágil cuerpo de Violetta.
-Amor real, está interpretado mal. Amor real no es simplemente lo que dices sentir por él. No se si sea el más indicado para decirlo, pero…tu madre, Rosa…o incluso yo. Nosotros sentimos amor por ti. Amor real. El deseo de querer protegerte aún a costa de nuestra vida, el querer ver solo tu sonrisa. El odiar que llores o el que estés dañándote al seguir recordándote a cada segundo tu pasado. ¿Qué es el pasado? Tu solo necesitas el presente. Si no lo vives, entonces, no podrás tener una buena historia ¿no? –Se alejó, pero aún abrazándola, miró su rostro, con una sonrisa. –Te propongo que desde ahora, solo vivas en el presente, y olvides todo el maldito pasado. Hagamos una nueva historia, olvidando todo lo que pasó hasta ahora. Todo lo malo. Porque…-Desvió la vista. –Ya…no quiero verte llorar.-murmuró.
Violetta estaba boqui abierta. Nunca pensó en nada de eso. Ni en que Castiel podría decir tales cosas. Se sentía una pendeja en sus días, recordando los pensamientos que tuvo en algún momento.
-Yo…supongo que de verdad, fui una pendeja.- Sonrió. Y vaya…el momento pareciera un cuadro. El rostro de la joven. Ojos cristalinos, rostro levemente sonrojado, y una sonrisa de la cual, todos se enamorarían. Su belleza, en ese instante, fue lo más hermoso que existió en el mundo. Castiel quedó delirando, al pensar eso.
Finalmente, reaccionó. Escondiendo su rostro, dijo:
-Hum, si piensas eso, significa que estás comenzando con tu nueva historia.- Tendió su mano en la dirección de Violetta.
-Já. Supongo que sí.-Tomó la mano ofrecida y la jaló, haciéndolo caer. Pero en vez de echarlo al suelo y levantarse…
El pelirrojo sintió un suave tacto en la mejilla. Y antes de darse cuenta, se encontraba en el suelo.
-Gracias.- Dijo simpáticamente. –Me voy yendo, el último en llegar hace el festín de esta noche.- Y con esas últimas palabras, la ahora hiperactiva chica, corrió, dejando solo a su amigo.
TU-TUM. Un latido. No. Miles de latidos. Su rostro estaba completamente rojo.
Llevó su mano derecha al pecho y suspiró tembloroso. Una y un millón de imágenes, fotos, videos, historias y estupideces, se repetían en la cabeza de Castiel, con una sola protagonista. Violetta. La joven que desde ese momento, le estaba haciendo perder la cabeza.
G SUS, AL FIN LO TERMINÉ. AL FIN.
No saben como sufrí haciendo este capitulo c: días y meses. Deos. Pero, al fin, salió algo decente. Hnng. Perdones infinitos por el super retraso. En fin, me alegra que les guste este fanfic! Y, bueno, como verán, empiezan las cosas pegajosas. Espero que lo hayan disfrutado uvu No puedo decir exactamente cuando sacaré el otro, pero de lo posible, espero que sea rápido ;u; los quiero, bai ovo
