¡Ja! Ustedes pensaron que ahora sí me había muerto, ¿verdad? ¡Pues nooo! ¡Sigo vivita y coleando pero vaya que han ocurrido muchas novedades desde mi última actualización! Por ejemplo, ahora soy la orgullosa presidenta del Club de Fans de Itachi Uchiha y actualmente estamos en medio de un fic colectivo, si a eso le sumamos el hecho de también estarle dando a este fic se suma ¡mucha presión y estrés! Pero el apoyo que me brindan mis lectores aquí y en Foros DZ hace que quiera continuar con esto hasta el final.

Vamos de una vez al fic ^_^


AMARTE TIENE SUS CONSECUENCIAS

SAKURA POV

Dos semanas después…

Sakura nunca había sido de esas chicas a las que les gustaba levantarse temprano y mucho menos para ir a la escuela, pero tampoco prefería estar en casa sin hacer nada porque eso sólo le traía mucho aburrimiento. Definitivamente optaba por asistir a clases y echar la cháchara con sus amigos mientras enriquecía su mente con los conocimientos que proporcionaban en Konoha Gakuen, y más recientemente, por la presencia del único hombre al que había amado con tanta fuerza. Su entusiasmo por esa persona le hacía comerse su plato de arroz y su sopa de miso con tanta prisa que su familia no podía evitar mirarla como si ella fuera algo extraño, pero todos sabían que los últimos cambios de la pelirrosa no eran para tomarse muy en serio.

- ¡Ya terminé!.- exclamó ella recogiendo rápidamente sus platos.

- ¿Tienes algún compromiso, hija?.- preguntó la señora Haruno.- Te veo muy apurada.

- Ninguno, mamá. Es sólo que ya se me hace tarde para llegar a la escuela.

- Pero si apenas son las siete cuarenta.- dijo el señor Haruno revisando su reloj.

- ¡Lo sé! ¡Ya me voy!

Al verla corriendo hacia el pasillo, los padres de Sakura se miraron el uno al otro.

- Cariño, ¿crees que nuestra hija tenga… novio?.- inquirió la madre mirando a su esposo, el cual se atragantó con su té nada más oír aquella sugerencia.

- ¿Nuestra Sakurita? ¿Con un chico? No puede ser, aún es muy joven para tener novio.

- Pero si ya está a punto de cumplir 19 años. Será mejor que te vayas dando a la idea de que tarde o temprano tendremos que dejarla ir.- su voz se escuchaba tan llena de nostalgia que al señor Haruno ya le parecía escuchar las campanas de una iglesia.

- ¡No me gusta hablar de eso, Hanako!

- Vaya padre celoso que eres, amor.- comentó la señora Haruno riéndose.

Ninguno de los dos se había dado cuenta pero Sakura había escuchado un poco de su conversación y se rió por lo bajo debido a los celos de su padre y no lo culpaba porque durante casi toda su vida, él había sido "su hombre" pero desde que se enamoró de Sasuke, las cosas cambiaron radicalmente. Y uno de los síntomas de su enamoramiento era su prisa por llegar a la parada del autobús para encontrarse con su amado…

Desde que Sasuke me besó en el callejón, siento que camino por una senda de luz y de fuego. Oficialmente ya somos novios y por ahí me enteré de que Karin por fin aceptó a Suigetsu, ya que no ha vuelto a molestarnos y últimamente los veo mucho juntos. Pero aún no se puede decir que las cosas van bien, ya que mantenemos nuestra relación en secreto para no alterar a los padres de Sasuke, pero juntos pensamos en la forma de hacérselo saber. Itachi es el único que ya está al tanto y hace el favor de proporcionarnos una coartada cada vez que es necesario.

Con gran excitación, la ojiverde vio al Uchiha esperándola pacientemente y ella corrió hasta llegar a donde estaba él.

- ¡Sasuke!.- con sólo escucharla, el moreno sonrió con ligereza y la acogió en sus brazos. Inmediatamente se la llevó a unos arbustos que estaban cerca con el fin de tener privacidad.

Odiamos tener que amarnos a escondidas, pero no nos queda otro remedio. Aunque Sasuke opina que besarnos mientras estamos ocultos es muy excitante.

- ¿Cómo estás, Sakura?.- preguntó él una vez que se aseguró de que no hubiera nadie cerca.

- Bien... ¿y tu?

- Si estoy contigo, yo estoy bien.

Sin perder el tiempo, ambos unieron sus labios en un beso suave que parecía suplicarles por más contacto y lentamente la cara de Sasuke se fue hundiendo en el cuello de su novia. Ella se inundó de su fragante olor a colonia amaderada que le erizaba los nervios de puro placer y despertó en ella sensaciones jamás experimentadas con anterioridad…

- Hey, haces cosquillas.- susurró Sakura al sentir la lengua de Sasuke rozar su piel.

- No puedo evitarlo, me vuelves loco.

¿Ven a lo que me refería con lo de la senda de fuego?

La intensidad de los besos aumentaron y Sakura soltó un pequeño gemido cuando sintió que el moreno le chupaba el cuello con la intención de marcarla como "suya". Aunque esa actitud tan posesiva le desagradaba un poco, no se quejaba porque era señal irrefutable de que jugar a provocarle celos era la peor idea que se le podía ocurrir. Con suavidad, ella lo apartó para evitar que siguiera dejándole marcas en la piel.

- Tranquilo… no voy a desaparecer.

- ¿Lo que hago no te gusta?.- preguntó Sasuke mirándola fijamente.

- No es eso, sólo que… recordé a tu padre.

- ¿Siempre que te beso piensas en mi padre?.- inquirió el moreno evitando ofenderse.

- ¡No! Me encanta cuando te pones tan… cariñoso, pero creo que es tiempo de decírselo.

Sasuke se apartó de su novia y se toqueteó la barbilla.

- Tienes razón. Es molesto hacer las cosas a escondidas.

- Lo sé. No sabes cuantas ganas tengo de decirles a todos lo orgullosa que me siento de ser tu novia. – le aseguró la pelirrosa con dulzura.

Ambos se abrazaron y continuaron demostrándose su amor de forma física, siendo el moreno quien participaba más. Después de eso, se fueron caminando hasta la escuela tomados de las manos porque si Sakura se le colgaba del brazo, su andar sería muy lento y torpe. Al llegar, ella fue directamente al baño de mujeres para revisarse su aspecto y se cubrió el chupetón con un pequeño parche cuadrado mientras suspiraba resignada porque era la tercera marca que le había hecho su amante. Pero en cuanto fue al salón, tuvo que hacer un gran esfuerzo para disimular lo mucho que le gustaban esos momentos apasionados con Sasuke.

Al tomar asiento, Sakura volteó a ver a Karin que se entretenía charlando con sus amigas. Pero lo curioso era que la pelirroja llevaba una venda al cuello y que su blusa estaba algo arrugada del frente, además de que viendo de cerca también se asomaba un poco del encaje de su sostén negro. El imaginarse que su rival ya estuviera "enganchada" a Suigetsu le provocó risa.

- ¿Qué es tan gracioso, Sakura-chan?.- preguntó Naruto lleno de curiosidad.

- Esto… acabo de recordar algo que vi en un anime. – mintió Sakura con una gotita de sudor en la frente.

- No sabia que te gustaran las caricaturas.

- Ni yo.

- ¿Dijiste algo?

- Nada, nada.

Es tan gracioso cuando tengo que mentirle a Naruto para decirle acerca de mi noviazgo con Sasuke. Siempre me toca inventarme las excusas más tontas del mundo y él se las cree toditas. Pobrecito, espero que nadie se aproveche de su ingenuidad.

Los alumnos guardaron silencio y se pusieron de pie en cuanto Kakashi-sensei puso un pie en el aula. Después de ocupar nuevamente sus asientos, todos sacaron sus libretas de apuntes y sus libros pero en vez de comenzar a explicar, el peliplateado se preparó para hablar de otro tema.

- Jóvenes, el día de hoy les tengo un anuncio importante que decirles. Esta misma tarde se publicará la lista de los alumnos que han aprobado el examen para la Universidad de Tokio. Dicho listado estará disponible en el tablero de avisos y a todos les deseo mucha suerte.

Sasuke no parecía abrumado por la noticia pero Sakura dejó caer el lápiz por la sorpresa.

¿El examen? Con todo este asunto de Sasuke y yo, había olvidado por completo mi examen para Todai, pero lo que es más urgente es decirle al señor Uchiha que no pienso irme a Estados Unidos. Si no aprobé para estar en la universidad de Tokio, no importa, lo intentaré el próximo año. Pero lo que sí es definitivo es que no me iré ni dejaré solo a Sasuke.

Durante la hora del almuerzo, Sasuke devoraba tranquilamente el bentou que su madre le había preparado pero Sakura estaba dubitativa sobre sus propios resultados del examen. El moreno se percató de la inseguridad de la pelirrosa y habló.

- ¿Así que ya tienen los resultados? Me muero por saber si has pasado el examen.

- Yo no puedo decir lo mismo.

- ¿Por qué?

- ¿Qué tal si fracaso y me quedo fuera? Le causaría una terrible decepción a mi familia por no ir a una buena universidad. Pero sí me gustaría ver si has superado esta prueba.

- Sabes que cuando tengo un obstáculo, no descanso hasta rebasarlo. Y también sé que tú no te das por vencida tan fácilmente.

Esas palabras fueron suficientes para que Sakura sonriera y se sonrojara. Ojalá Sasuke fuera así de meloso todos los días pero también estaba de acuerdo si él actuaba naturalmente en vez de aparecerse a cada rato con un ramo de flores en las manos.

¡Por Dios era perfecto con cada cosa que hacía!

Sasuke también sonrió porque le parecía gracioso verla comerse rápido su almuerzo para evitar la pena que la invadía en ese preciso momento. Ya quería ver cómo reaccionaba su novia al ver los resultados y él estaría ahí para ella fuera para bien o fuera para mal.

Después de que sonó el timbre que indicaba el término de las clases del día, los alumnos de último año se amontonaron frente a las listas de aprobados en la universidad de Tokio con la esperanza de ver sus nombres. A Sasuke no le gustaban las multitudes y tanto él como Sakura esperaron a que todos se fueran para checar sus resultados. El moreno dio un paso al frente y revisó cuidadosamente las últimas dos columnas.

- …

- ¿Y?

- Aprobé. – dijo Sasuke sin emocionarse, después de todo era lo que se esperaba de él.

- ¡Bravo! ¡Sabía que lo conseguirías!

- Es tu turno.

- ¿Qué?- el entusiasmo de Sakura se rompió como por encanto.

- Te toca a ti ver tus resultados.

- Me da miedo… ¿Qué si no pasé?

- Vamos. Lo más difícil es que mires.

Animada por Sasuke, Sakura revisó minuciosamente las listas por varios minutos y luego volteó a ver a su novio muy seria. El Uchiha ya esperaba que ella se soltara llorando pero no lo demostró.

- ¿Qué pasó?

- Yo… ¡Entré a Todai!

- ¿En serio?.- el moreno reviso él mismo y comprobó que la ojiverde decía la verdad.- No puedo creerlo, de verdad pasaste el examen.

¡Eso estuvo de poca madre! ¡El verdadero amor siempre gana sobre las adversidades!

- ¿Te gustaría ir a cenar como recompensa?.- le preguntó Sasuke rodeándola con el brazo.

- Me encantaría, pero no puedo.

- ¿Por qué?

- Tengo un asunto pendiente que debo resolver yo sola y es confidencial.- Sasuke la miró un poco suspicaz porque temía que Sakura estuviera metida en un lio, sin embargo, ella sonrió mientras le tocaba la cara.- No te preocupes. Yo sólo tengo corazón y ojos para ti. Debería ser yo quien desconfíe de ti porque tienes a un ejército femenino queriendo comer de la palma de tu mano.

- Pero ninguna de ellas desata en mí las emociones que tú me provocas.- repuso Sasuke rodeándole la cintura y besándole la frente.

- Te llamaré tan pronto llegue a casa, ¿vale?.- la pelirrosa le dio un beso suave en los labios antes de partir. Cuídate mucho.

- Tú también.

Después de separarse Sakura se aseguró de que Sasuke no la estuviera siguiendo y partió directamente hacia las oficinas de la corporación policiaca Uchiha. Se suponía que para ver en persona al CEO primero debía concertar una cita y realizar cierto papeleo antes de que se pudiera otorgar la visita, sin embargo, Sakura no hizo ninguna de esas cosas. Su impaciencia no le permitía andarse con nimiedades y entró al despacho del señor Fugaku Uchiha aún contra las protestas de la secretaria.

- ¡Señor Uchiha, lo siento! ¡Intenté detenerla pero no me quiso escuchar!.- la secretaria temía que su jefe le fuera a gritar y amenazar con correrla, pero él parecía tranquilo.

- Está bien. Déjanos solos.

- Sí, señor.- ella abandonó la habitación aún más nerviosa porque esa aparente calma le infundía más miedo que una reacción iracunda.

- ¿Qué te trae de vuelta aquí, Sakura?.- preguntó el señor Uchiha invitándola a tomar asiento.

- Es sobre la beca, señor Uchiha. Yo… quiero renunciar al viaje a Estados Unidos y mis estudios a Nueva Jersey.

El semblante de calma del castaño se rompió cuando éste frunció el cejo y chasqueó los dientes.

- ¿Por qué de repente vienes aquí y cancelas todo?.- le preguntó comenzando a encolerizarse.- ¿Crees que puedes burlarte de mí y mi familia cada vez que te parezca?.- Fugaku golpeó su escritorio pero Sakura no se sorprendió en lo más mínimo.

- Se equivoca, señor.- lo contradijo la ojiverde suavemente.- La razón por la que acepté su propuesta del mes pasado fue porque creí haber perdido a Sasuke, pero ahora sé que él me ama y ese motivo es más que suficiente para quedarme aquí, en mi país natal. He pasado los exámenes para ingresar a la universidad de Tokio, pienso acabar una carrera de medicina y superarme como persona.

- ¡No puedes quedarte aquí! ¡Acordamos en que te irías después de la graduación!

- Usted no puede sacarme de Japón a la fuerza, señor Uchiha. Mi decisión es final y créame que yo cuidaré de Sasuke sin importar su estatus social o los miles de yenes que vaya a heredar. Con su permiso. Que tenga un buen día.

Dicho esto, Sakura hizo una leve reverencia y se retiró. Justo al cruzar la puerta escuchó al padre de Sasuke derribar el lapicero y los papeles de su escritorio con mucha furia, algo que ella pasó por alto. Fugaku sentía el inmenso deseo de atraesar el cuello de la novia de su hijo con el abrecartas pero una repentina agitación lo hizo regresar a su asiento. Se aflojó el nudo de la corbata porque sentía que ésta le apretaba demasiado y no le dejaba circular bien la sangre a todo su cuerpo, lo que tal vez estaba causándole ese insoportable dolor en el pecho y los hombros.

Sé que al señor Uchiha no le agrado en lo absoluto pero debe estar enterado de que yo también soy muy persistente y que esta vez no dejaré que me separe de Sasuke.

Un par de horas más tarde, Itachi recorría el pasillo del edificio de su padre con la intención de entregarle unos reportes en los que había estado trabajando y luego avisarle que ya había llegado la hora de regresar a casa. Cuando entró a la oficina de su progenitor, lo encontró bastante pensativo y algo desarreglado de la camisa, aunque también se veía sumamente agotado.

- ¿Ocurre algo, papá?.- preguntó Itachi consternado.

- No… sólo estoy cansado.

- Mejor vamos a casa para que reposes. Todo ese trabajo puede hacerte daño.

- Sí.- accedió Fugaku porque realmente no se sentía bien.- Tu madre debe estar esperándonos.

En la residencia Uchiha, Sakura y Sasuke intercambiaban palabras mediante el teléfono mientras hacían sus tareas escolares, aunque al moreno le aburría eso porque las labores eran tan sencillas, que podía resolverlas hasta con los ojos vendados.

- Hubieras visto la cara de mi padre cuando le dije que había aprobado el examen para Todai. Ellos ya se habían dado a la idea de que me iría a Estados Unidos.- le contó Sakura bastante divertida.

- Puedo imaginarlo. Mi padre seguramente esperará lo mejor y dirá "Tal y como lo esperaba de un hijo mío".- dijo Sasuke imitando el tono de voz de su progenitor.- Pero también…

- ¿Um?

- Hoy les diré a mis padres sobre nuestra relación.

- Pero Sasuke…- la pelirrosa parecía preocupada.

- Ya es hora de que ellos sepan que nosotros nos amamos y no vamos a hacer caso de lo que nos impongan. Tal vez mi padre lo tome a mal, pero cuando vea que vamos en serio, terminará aceptándonos.- con ese tono Sasuke convenció a su novia de que ya era definitiva su decisión.

- Bien, pero no vayas a discutir con él. Lo último que desearía es separarte de tu familia.

- Eso no ocurrirá.- la calmó Sasuke sonriendo.- Ya verás que todos te aceptarán tarde o temprano.- afuera se oyó el ruido de un motor y al asomarse por la persiana, el azabache notó las siluetas de su padre y hermano.- Escucha, papá e Itachi ya llegaron. Me tengo que ir.

- Está bien. Te quiero, Sasuke.

- Yo también.

Al colgar el teléfono, Sasuke dejó a un lado su trabajo sobre la teoría del movimiento histórico post-modernista y bajó las escaleras para recibir a Fugaku e Itachi. Cuando era niño, él siempre salía corriendo por la casa como un torbellino nada más escuchar las voces de alguno de ellos pero ahora que ya había dejado atrás la niñez se tomaba todo con más calma, especialmente porque estaba a punto de hablar sobre un tema muy delicado.

Tengo un mal presentimiento de todo esto… Espero que sólo sean imaginaciones mías y las cosas salgan bien entre Sasuke y sus padres.

- Hijo…

- Bienvenido a casa, papá.- lo saludó Sasuke tratando de no escucharse muy serio.

- ¿Ha ocurrido algo importante?.- preguntó Fugaku notando la postura solemne del menor de sus hijos.

- Si, y me gustaría hablar de eso contigo… en privado.

- Muy bien. Vamos a mi despacho.

A la par que los dos se alejaban para conversar solos, Itachi se extrañó mucho de la actitud de Sasuke porque normalmente no tenía esa mirada tan rebelde para con su padre, al contrario, constantemente buscaba la forma de complacerlo. No hizo falta que le dijeran lo que ocurría, pues él sabía perfectamente que ya había llegado el momento de revelar la verdad. Sin embargo, Itachi tenía la ligera sensación de que nada bueno iba a salir de ese despacho.

Dentro de la elegante oficina del señor Uchiha, Sasuke le explicó con detalle lo que había hecho en las últimas dos semanas, empezando desde el momento en que se peleó con Suigetsu por la atención de Sakura. Esta clase de actitud no agradó para nada a Fugaku, quien se iba molestando más y más con cada minuto que transcurría. Finalmente…

- ¡¿Qué has dicho?

- Tal como lo oíste, papá. Siento habértelo ocultado. Es sólo que he estado pensando lo que realmente quiero hacer y me di cuenta de que mi relación con Karin no era mi deseo.

- Sasuke, quiero lo mejor para Itachi y para ti porque son mis sucesores y algún día heredarán todo lo que yo poseo… ¡No puedes comportarte de ese modo!.- lo recriminó Fugaku, hastiado de la actitud de Sasuke y de sentir esa presión en su pecho.

- Estudiaré una carrera en leyes como tú querías, pero mi vida amorosa la decidiré yo. Cuando termine mis estudios me casaré con Sakura así te guste o no. Ya nada me convencerá de lo contrario.

- ¡Sasuke!

El señor Uchiha no puso continuar hablando porque en el preciso momento en que se puso de pie, una especie de rayo nervioso le atravesó el corazón y su visión se tornó completamente borrosa. Llevándose una mano al pecho, Fugaku se mareó y cayó al suelo como o hacía un costal de papas. Por supuesto, Sasuke se alarmó nada más verlo y rápidamente lo auxilió.

- ¡Papá! ¡Papá! ¡¿Qué te ocurre?

- Mi pecho…

Presintiendo el peligro, Mikoto e Itachi entraron sobresaltados y también se congregaron alrededor del agonizante señor Uchiha.

- ¡Cariño! ¿Qué ocurre? ¡Resiste!.- la señora Uchiha estaba a punto de llorar.

- ¡Papá!.- lo llamó Sasuke en vano.

- ¡Sasuke! ¡Llama a una ambulancia!.- ordenó Itachi proporcionándole un masaje cardiaco a su padre.

- ¡Si!

Después de que Sasuke llamó a los paramédicos, éstos llegaron muy a tiempo y se llevaron a Fugaku y a Mikoto, mientras que los hermanos abordaron el auto de Itachi. El menor parecía devastado por el asunto y cuando estuvieron en el hospital, Itachi llamó a Sakura, quien en ese momento estaba lavando los platos de la cena.

- ¿Hola?

- Sakura, Sasuke te necesita.-le dijo Itachi sin andarse con rodeos.

- ¿Dónde están?

- En el hospital.

- Iré de inmediato.

Dejando inconclusa su labor, Sakura se colocó el uniforme de la escuela y tomó su mochila agregando en ella algunos analgésicos, una manta pequeña y dinero. Ella presentía que no iba a ser capaz de regresar a su casa en toda la noche y hasta tenía mucho miedo de que algo le hubiese ocurrido a Sasuke. Mientras se colocaba la chaqueta y se preparaba para salir, sus padres la encararon porque a la ojiverde se la había olvidado avisarles de su ausencia.

- ¿A dónde crees que vas a estas horas de la noche, Sakura?.- preguntó el señor Haruno con severidad.

- Al hospital. Llevo mucha prisa, papá. Mi novio me necesita en este preciso momento y no puedo fallarle.

Al ver la determinación de su hija por irse, la señora Haruno miró a su esposo con dulzura para rogarle que le permitiera salir y él hizo un gesto de contrariedad.

- Andando, yo te llevaré.- le ordenó el señor Haruno sacando las llaves de su auto.

- Gracias por entenderme papá. Te quiero.- dijo Sakura abrazando a su padre, quien casi lloró porque comprendió que su niña ya había madurado para convertirse en mujer

En el vehículo del señor Haruno, Sakura no dejaba de moverse en su asiento y hasta su padre tuvo que darle una zurra en la cabeza para que se estuviera quieta. Aunque al tercer porrazo se dio por vencido y permitió que su hija mayor se pusiera hasta a gritar de nervios sí así lo quería, pero obviamente ella no lo hizo. Cuando llegaron a la clínica, Sakura recibió algunas instrucciones sensatas de su progenitor y se apresuró a encontrar a los Uchihas.

Al ver que Sasuke estaba ahí sano y salvo, Sakura no pudo evitar abrazarlo con mucha fuerza.

- Todo estará bien, Sasuke. Ten fe en que tu padre no se dará por vencido.- le susurró la pelirrosa al oído.

- Sakura…- Sasuke se escuchaba muy afligido y ella le acarició la espalda para confortarlo.

Jamás había visto a Sasuke tan angustiado, pero es normal tratándose de su padre. Hoy no puedo darme el lujo de desfallecer porque es mi turno de ser el pilar en donde Sasuke e Itachi van a apoyarse. No tengo idea de como actuar ante una situación así, pero ya se me ocurrirá algo.

Ninguno de los dos se sentó porque en ese momento apareció el doctor con noticias sobre la condición del señor Uchiha.

- Doctor, ¿cómo está mi padre?.- preguntó Itachi.

El señor Uchiha sufrió un ataque cardiaco, pero por fortuna no causó daños colaterales. Será mejor que descanse y es conveniente que no se altere porque una impresión muy fuerte podría matarlo. Lo mantendremos aquí un tiempo bajo observación.- explicó el galeno con mucha calma para que todos pudieran entender.

- Lo que usted diga, sensei.

- Todo esto es mi culpa. No debí alterar a papá de esa manera.- se culpó Sasuke con los ojos húmedos.

- No digas eso, Sasuke.- le dijo Sakura.- Tú no sabias que esto ocurriría, y de haberte dado cuenta antes, lo habrías evitado. Eres muy noble de corazón y por eso te adoro tanto.

- Es mejor que vayan a casa a descansar porque ya falta poco para la graduación y no les hace bien perder clases.- los interrumpió Itachi sacando de la mochila de la ojiverde las cosas que ella traía especialmente para ellos.- Sakura, puedes quedarte en nuestra casa, Sasuke te conducirá a la habitación de huéspedes.

- ¿Qué hay de ustedes?.- inquirió el menor.

- Yo me quedaré aquí con mamá esta noche y mañana iré temprano a la empresa para hacerme cargo de todo mientras papá se encuentra convaleciente.

- ¿Seguro de que podrás?

- Ya estoy acostumbrado a dormir poco. Sólo será por hoy que me la pasaré en vela.

- Tu hermano tiene razón, hijo.- lo apoyó Mikoto recobrando la compostura.- A tu padre no le hará ninguna gracia saber que estuviste toda la noche aquí en vez de dedicarte a tus estudios. Créeme que agradecerá más que lo visites después de clases.

- Bueno. Volveré mañana por la tarde.

- Hasta mañana.- se despidió Sakura haciendo una reverencia.

- Que descanses, Sakura-chan.- le dijo la señora Uchiha correspondiendo la cortesía.

- Gracias.

Que día tan pesado. Me estoy dando cuenta de que Sasuke y su familia la están pasando realmente mal. Es un alivio saber que el señor Uchiha ya se encuentra estable, y yo… dedicaré mi vida entera a mi querido Sasuke.

Como Itachi se iba a quedar en el hospital con su madre, los dos jóvenes tuvieron que pedir un taxi que los llevara de vuelta a la mansión Uchiha. En todo el camino ninguno cruzó palabra alguna pero esto no era necesario para expresar lo que sentían porque el sólo hecho de estar tomados de la mano era suficiente para intercambiar su apoyo incondicional. Después de que Sasuke les informó lo ocurrido a la servidumbre, él y Sakura se prepararon para irse a dormir.

El moreno se puso a rebuscar algo que le quedara a Sakura y después le extendió una pijama que no era nada reveladora pero sí de una textura muy suave.

- Esta ropa solía pertenecer a mi madre antes de que Itachi naciera, así que creo que te quedará bien.

- Sasuke…

- ¿Qué?

- Estoy decidida a hablar con tu padre tan pronto él se sienta mejor. Voy a hacer hasta lo imposible para demostrarle de la mejor manera que puedo valer tanto como esas chicas con ropa cara.

- Lo sé.- dijo Sasuke abrazándola tan posesivamente que Sakura se estremeció.

- Creo que hoy no podré dormir.- musitó la pelirrosa sonrojándose.

- ¿Quieres que te acompañe?.- una sonrisa perversa se marcó en sus labios.

- ¡¿Eh? ¡Sa-Sasuke!

- Sólo bromeaba. Yo jamás te haría algo sin que tú lo consientas. Buenas noches y no dudes en despertarme si necesitas algo.

- S-Sí… hasta mañana…

Ellos se besaron por un buen momento y se retiraron a dormir. Ya era bastante atrevimiento el hacerse bromas pícaras en una situación tan inoportuna como la que acababan de presenciar. Sakura se acomodó en la mullida cama de los huéspedes pero se quedó despierta porque el sólo pensar en su amado la excitaba mucho.

¡No puedo creer que esté durmiendo justo al lado de Sasuke! Así menos podre conciliar el sueño, aaah, debí haberme quedado en casa… pero no ahora. Hoy, mañana y siempre mi existencia será para Sasuke…


En el próximo capítulo...

Sakura finalmente encarará a Fugaku... y Sasuke tendrá que hacer lo mismo con el padre de su novia...

Episodio 11: "Trancisión"

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¡Mata Kondo Ne!

Firey Girl Out.