Capítulo 10
Bella Pov.
Miré por la ventana del lado mientras que Edward mantenía una de sus manos unida a la mía, me sentía extraña en lo que llevábamos del viaje, algo dentro de mí decía que April no estaba bien. Lo había sospechado cuando había llegado a nuestro hogar, ella podía aparentar mientras estuviera con nosotros, pero a mí no me engañaba, a lo mejor no la conocía lo suficientemente bien, solo llevaba un par de semanas junto a ella, por lo tanto no podía reconocer sus gestos del todo bien. Pero yo tenía algo que ella aún no sabía y era que yo soy su madre, así que tengo el instinto de sobreprotección aunque April no requiera de él.
Estaba segura que algo ocurría, pero más tarde preguntaría.
-¿Todo bien? - preguntó mi esposo mirándome con una media sonrisa, media sonrisa que le devolví rápidamente.
-Sí… - Edward se estacionó al lado del auto de mi suegro y sonreí al ver a Esme salir rápidamente y sonriendo en dirección hacia nosotros.
-¡Pero si los estábamos esperando! - reí por su efusividad… Alice había sacado mucho de ella –. ¿Cómo estas cariño? – me preguntó mientras me abrazaba cuando bajé del auto.
-Bien gracias, Esme… - me miró maternalmente, pero su mirada se desvió cuando vio que la puerta de April se abría.
-¡Preciosa!... Supe que hoy era tu primer día de escuela – April se sonrojó y asintió en silencio -. No seas tímida cariño… aquí no es razón para cohibirse -.
-Bien… - respondió. Me reí bajito y sentí a Edward abrazarme por la espalda, el también rió.
Nos acercamos a Carlisle quien estaba en la puerta mirando la escena, nos sonrió y luego de saludarnos entramos en la casa.
-¿Crees que es apropiado decirle la verdad? - le pregunté a Esme mientras la ayudaba con la cena, April estaba junto a Edward en la sala, al parecer mi esposo estaba tocando el piano porque una suave melodía provenía desde ese sector.
-Sí, y más aún decírsela pronto, no es justo que este viviendo en una mentira. Mejor decirle pronto, así podrá saber que ustedes no la engañaron por largo tiempo- asentí en silencio y luego suspire derrotada. Sentándome en una de las sillas cercanas -. ¿Qué ocurre?
-Es que April me preocupa… - Esme me miró alzando una ceja –. Actúa normal, bueno así lo creen todos, pero algo pasa y no sé que es y eso esta preocupándome.
-¿Has hablado de esto con Edward? – negué -. ¿Desde cuándo que comenzaste a notarlo?
-Desde que se subió al auto cuando la fuimos a buscar - suspire.
-¿No crees que es apresurado para tomar alguna decisión? – me encogí de hombros… era novata en esto.
-Me preocupa… - solo volví a decir apoyando mi cabeza en la palma de mi mano, Esme se sentó a mi lado mientras dejaba que la carne se cocinara.
-Lo mejor… es dejarla ser, aún debe ser fuerte para ella no tener a sus padres con los que estuvo toda la vida y se debe sentir incómoda en una familia nueva, puede que tengan cierta conexión, pero eso no quiere decir que ella olvide el pasado y siga con la vida – aconsejó asentí para luego darle una media sonrisa -. Si las cosas pasan a peor, debes tomar precauciones.
-Está bien - me levanté para seguir haciendo la ensalada.
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Edward Pov.
Sonreí al ver a April sentada en uno de los sillones frente a mí, Bella se había ido hace unos minutos a la cocina con mi madre y mi padre había subido a buscar un libro que quería mostrarme, por lo tanto me había quedado solo con mi hija y no podía dejar de mirarla, era tan linda… igual a su madre… los mismos gestos, el mismo color de pelo y de piel… la misma nariz… sus pecas alrededor de esta y los labios rojos al igual que Bella, mi sonrisa se amplió cuando pude ver sus ojos, los que miraban el suelo de forma cohibida…
-¿Qué ocurre? - le pregunté, ella levantó el rostro para posar sus ojos en mí. Se encogió de hombros -. ¿Segura?- asintió, pero ninguna palabra salió de sus labios, algo me decía que andaba mal -. ¿Quieres hablarlo? - negó rápidamente.
Suspiré mirándola… algo ocurría, antes no era así, lo hablaría con mi padre cuando tuviéramos la oportunidad de estar solos…
-¿Ese piano… es tuyo? - preguntó sacándome de mis pensamientos. Miré hacia la tarima donde ella apuntaba, ahí reposaba el primer piano que tuve en mi vida.
-Fue mi regalo de cinco años… -me miró sorprendida -. Es uno de esos objetos valiosos que nunca dejarás, aunque estés lejos de ellos.
-Disculpa, pero no entendí - se sonrojó.
-Puede que viva lejos de aquí, pero sé que si quiero tocarlo, está aquí… ¿Entiendes? - asintió sonriente.
-Yo también tenía uno - confesó, la miré sorprendido -, en mi habitación… allá en Boston - sus ojos se humedecieron. La miré, ella no había querido decirme si lo tocaba… ahora tenía la respuesta.
-¿Desde cuándo? – la miré con intriga, se levantó y caminó hasta la tarima, donde se sentó en el taburete. Y comenzó a tocar las teclas suavemente… una por una.
-Desde los seis… - estaba de espaldas y no podía ver su expresión, pero podría jurar que sonreía –. Es mi instrumento favorito… luego viene la guitarra.
Me levanté y caminé hacia ella, me senté a su lado ya que el taburete era largo.
-Tenemos algo en común… aunque… soy un desastre con la guitarra - ambos reímos -. ¿Me enseñas alguna canción?
Negó ante mi pregunta y eso me sorprendió. La miré y ella me miró sonriendo, pero la sonrisa a sus ojos nunca llegó.
-Cada uno con su melodía… -.
Iba a replicar cuando sentí los pasos de mi padre a nuestras espaldas.
-Aquí está, el libro de psicosis del que te había comentado - me giré y luego de volver a levantarme me dirigí hacia él. April me siguió y volvió a sentarse en el sillón de antes.
Mi padre comenzó a hablarme sobre el texto, pero mi mente se encontraba en otro lugar en ese entonces, me hubiese gustado ver a mi hija tocar el instrumento que tanto me gustaba, me ponía feliz saber que había sacado el gusto por la música, pero también me ponía triste el saber que April escondía cosas…
Cuando la cena estuvo lista, nos sentamos a comer y luego de un rato ameno, April, Bella y mi madre se dirigieron a la cocina, dejándome solo con mi padre, ambos fuimos al estudio y después que cerré la puerta tras nosotros, hablé.
-¿Crees que es normal que April esconda cosas? - mi padre levantó la vista de su escritorio lleno de papeles y me miró dudoso.
-¿A qué te refieres con eso? - preguntó. Me senté dejando el escritorio en medio de ambos y lo miré preocupado.
-Siento que April esconde cosas… comenta, pero luego no responde cuando se le pregunta y luego que pasamos por ella hoy en la escuela, la hemos notado extraña, sé que Bella piensa lo mismo porque puedo verlo en sus expresiones -.
-Bueno… es normal que se presente en ella algo así, al fin y al cabo esta conviviendo con nuevas personas, a lo mejor para ustedes tiene cosas conocidas, pero para ella todo es nuevo… son indicios de mala sociabilización con el grupo de hogar nuevo, pero también pueden ser indicios de una depresión - se encogió de hombros, me enfermaba el no saber lo que ocurría con mi hija y el único con experiencia era mi padre, quien no me daba una respuesta cierta.
-Sabes… creo que hoy hablare con ella… pero primero debo hablarlo con Bella… - asintió sonriente dándome el visto bueno.
Pasamos hablando trivialidades, mientras que Bella y mi madre estaban haciendo quizás que cosa junto a mi hija, el tiempo se paso volando y cuando miré la hora ya eran las doce de la noche así que luego de decirle a mi esposa que nos deberíamos ir porque April mañana tenía clases, nos despedimos.
-Cuídate… hace toda la tarea y comete toda la comida para ser una niña fuerte y sana - April se rió cuando mi madre le dijo esto, ella siempre tan… mamá.
-Lo haré - levantó las manos en modo de promesa y mi madre a abrazó.
-Nos vemos… llámenme cuando lleguen - agregó luego que se despidió de nosotros.
Ya arriba del auto lo eché a andar y emprendí el viaje de regreso a casa, no nos demoramos mucho, pero lo suficiente como para que April se quedara dormida en el asiento trasero, sonreí mirando por el espejo retrovisor y luego mire a mi esposa quien también se había dado cuenta.
Llegamos a casa y tras despertar a April quien con un simple "Buenas noches" subió a su cuarto, me acerqué a Bella quien buscaba un libro en la mini biblioteca de la sala.
-¿Has notado algo extraña a April? - pregunté sin rodeos, asintió sorprendida.
-Sí… no esperaba que lo notaras - habló dejando de lado la búsqueda y sentándose en el sillón, me invitó a su lado con unas palmaditas en el lugar. Fui hasta ella y acarició mi cabello.
-Tengo ciertas teorías que mi padre me ha dado - la miré y ella se mantuvo en silencio para que continuara –. Una… puede ser porque está en un nuevo ambiente y la otra… puede ser depresión - siguió en silencio, como si estuviera meditando.
-Temo que sea depresión - habló luego de unos minutos, sabía perfectamente que su temor era que April cayera en lo que ella había caído cuando nos la habían quitado, para ser sincero, yo también lo temía. Pero la pregunta era aparte de lo de sus padres ¿Por qué otro factor caería en depresión?
-Si hubiese sido por sus padres… bueno aún puede ser, es pronto, pero se trata que debía haber dado indicios depresivos dentro del mes… y no los ha dado - comenté ahora yo acariciando su cabello -. ¿Crees que estaría bien si habláramos mañana con ella?
-No quiero espantarla… pero la situación es alarmante, hablemos con ella mañana, pero ahora vamos a dormir porque muero de sueño señor Cullen - se levantó del sillón y juntos nos dirigimos hacia nuestro dormitorio. Donde nos acostamos y tras mirar el techo y pensar en mi familia, el sueño me venció.
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April Pov.
Todo estaba oscuro, no sabía exactamente en qué lugar estaba y eso hacía que el pánico se apoderara de mí. Se produjo un sonido e intenté mirar en esa dirección, pero la oscuridad impenetrable no dejaba que lograra captar imágenes… respiré de forma agitada.
-¿Quién anda ahí?- pregunté casi gritando y como respuesta recibí una risa femenina. Esperen, yo esa risa la conocía -. ¿Julia? ¿Amiga? – no entendía que ocurría, ¿Por qué Julia estaba aquí?
La imagen cambió para encontrarme ahora en un lugar donde el amanecer estaba cubriéndolo, iba corriendo junto a mi amiga.
-Corre April. No pares, no podemos dejar que nos descubran - decía, la miré con terror, todas las imágenes de lo pasado llegaron a mi mente, Chris, gritos… fuego.
Desperté sobresaltada y luego de mirar por la habitación y ver que no estaba en aquel horrible lugar, logré respirar profundamente. Intenté calmarme y después de intentarlo un par de minutos me di cuenta que las imágenes de Chris nunca se me olvidarían y sin poder evitarlo las lágrimas llegaron a mis ojos. Pasaron minutos o quizás horas y las lágrimas seguían cayendo por mi rostro. Suspire y me salí de la cama para ir en busca de un vaso de agua.
Bajé lo más sigilosamente que pude y cuando entré a la cocina tomé un vaso rápidamente y le eché agua, me la tomé con calma y cuando estaba enjuagando el vaso un voz me sobresalto.
-¿April… estás bien? – me giré asustada y vi a Bella parada bajo el marco de la puerta.
-Me has asustado - logré decir luego que mi respiración se regularizó.
-Lo siento cariño, pero había sentido sonidos en la cocina. Ahora, ¿Ocurre algo? – Preguntó, intenté parecer lo más relajada que pude, pero las imágenes del sueño golpearon mi mente y no pude evitar negar -. ¿Quieres contarme? – volví a negar luchando con que las lágrimas salieran de mis ojos. Miré el suelo y tras unos segundos sentí sus brazos rodearme cariñosamente -. Sabes que puedes confiar en mí.
-Es demasiado horrible - apoyé mi rostro en su hombro y dejé que las lágrimas salieran, sentir su abrazo me reconfortaba y agradecía no tener que estar sola en estos momentos.
-Nada es más horrible que verte triste cariño - habló luego que nos separamos -. No quiero presionarte, pero mejor sacar todo a que guardarlo y luego explotar – me miró y luego besó mi mejilla –. No quiero verte mal…
-Está bien, pero la historia es larga - me guió hasta la sala y tiró de mí para que me sentara en el sillón, pero solo yo me senté, porque ella se dirigió a la cocina y cuando volvió traía dos tazones con algo humeante en ellos.
-Ten, así ayudará al frío - miré el contenido de la taza luego que me la entregara y pude darme cuenta que era chocolate caliente. Se sentó a mi lado y subió los pies al sillón -. ¿Y bien? – me miró con intriga así que suspiré y luego tomé aire para comenzar.
-En Boston… -.
