"¿Para qué lo espero si siempre sale todo mal? Seguramente prefiere ir a la escuela con ellos" Kageyama quería irse directo a la escuela, ordenaba a sus piernas que se movieran, que avanzaran, pero simplemente no respondían. Lo había meditado toda la noche, si Hinata no lo consideraba ni siquiera un amigo, entonces lo había perdido todo, nunca tuvo ni siquiera una mínima esperanza de que el pequeño correspondiera a sus sentimientos, después de todo, ambos eran chicos y había visto a Hinata sonrojarse la primera vez que vio a Shimizu, se emocionaba cuando cruzaba palabras con ella, se ponía nervioso al estar frente a chicas lindas y además, creía que Yachi también sentía algo por él, de ninguna forma él tendría oportunidad si libraba una batalla contra ellas, había perdido la guerra desde el momento en el que nacieron hombres los dos, pero hasta un par de semanas antes se había conformado con estar junto a él el mayor tiempo posible, jugar con él y ser los mejores en la cancha era suficiente para engañar a su corazón con la idea de que él era importante para Hinata. "Tal vez así es mejor, es hora de enfrentar la realidad". Finalmente, sus piernas obedecieron sus órdenes y empezaron a caminar con paso lento hacia la escuela, sin mirar hacia atrás en ningún momento, porque sabía que si lo hacía no podría continuar.


—¿Kageyama? —el pelinaranja sintió un escalofrío recorriendo su espalda al llegar a la ciudad y no encontrar a su compañero en el punto donde se reunían siempre. Pensó en llamarle por teléfono para saber si se había retrasado pero aún tenía una sensación amarga por la conversación que habían tenido la noche anterior y simplemente no se atrevió a llamar. Después de esperar unos minutos decidió empezar a caminar hacia la escuela con la esperanza de que el otro en algún momento lo alcanzara, pero eso no sucedió. Al llegar al gimnasio lo encontró ahí, practicando sus servicios al lado de la estrella del equipo.

—Buenos días —la voz del rubio detrás de él lo sacó del estado de estupefacción en que la escena frente a él lo había dejado —¿no vas a entrar?

—¿Eh? Ah, buenos días, Tsukishima san, Yamaguchi —saludó con voz baja sin verlos a la cara y entró con la cabeza gacha.

—Buenos días —saludó Yamaguchi.

Los tres se apresuraron a empezar el calentamiento. Mientras lo hacían Tsukishima notó que Hinata veía constantemente a Kageyama y éste parecía estar ignorándolo por completo. "Eso no está bien, debería ser al revés". A Kei le gustaba molestar al pequeño también, sus pequeñas rabietas le divertían, e incluso se atrevería a decir que le parecían tiernas, como cuando ladra un pequeño perrito que no asustaría ni a un gato. Pero verlo deprimido era diferente, lo había visto así en algunas ocasiones e incluso él había provocado algunas de esas situaciones para aprovecharse de ellas, sin embargo esta debía ser la primera vez que le molestó verlo en ese estado.

Por su lado Tadashi notó también que su amigo miraba al pequeño con preocupación reflejada en sus ojos y, aunque a él tampoco le gustaba ver a Hinata tan decaído, mentiría si negara que sentía envidia por el hecho de que acaparara la mirada del chico de lentes.

Poco a poco el resto del equipo se fue integrando a la práctica, cuando por fin Shouyou se acercó al armador del equipo y le dijo "buenos días" el otro le respondió sin siquiera voltear a verlo, por lo que el pequeño no se atrevió a preguntarle por qué no lo había esperado. A pesar de todo la práctica matutina se llevó a cabo con normalidad, incluso sin mirarse más de lo estrictamente necesario, o hablar en ningún momento, sus ataques habían sido perfectos, la única diferencia era que no celebraban juntos.

Al llegar la hora del almuerzo Tsukishima, Yamaguchi y Hinata se dirigieron a la azotea, se sentía más frío por la llegada del invierno, pero era tranquilo y agradable comer en ese sitio.

—¿Ya te dieron el resultado del examen de sociales?

—¡Sí! ¡obtuve un 73!

—¡Oh! es una buena nota, felicidades Hinata—Tadashi trataba de hablar un poco más de lo habitual, Tsukishima le había mostrado su inquietud por que a él no le agradara Hinata y lo último que quería era causarle molestias a su amigo, por lo que aunque le resultara doloroso, trataría de aceptar su situación y adaptarse a ella. Después de todo el más alto tenía razón, él se llevaba mejor con Hinata desde antes, y la razón era sencilla, el chico era agradable, no lo odiaba, incluso él veía totalmente comprensible que su amigo se hubiese enamorado del pelinaranja.

—¡Sí! ¡Excelente para haber sido un examen sorpresa! Todo gracias a Tsukishima san.

—¿Eh? ¿le ayudaste también a estudiar Sociales?

—Sí, bueno, iba mal en todas la materias.

—Pero Tsukishima san es mejor enseñando que todos los maestros ¡deberían pagarte a ti para que des las clases!

—Bueno, si puedo hacer que apruebes tú, debo tener un gran don para la enseñanza —se burló el rubio.

—¿Qué quieres decir con eso? —frunció el ceño con falsa indignación.

—Calma, calma es una broma —haciendo señas con la mano lo hizo tranquilizarse y continuó sonriendo al ver el puchero que hizo el pequeño antes de sonreírle de regreso.

—¿Entonces han estado estudiando desde antes?

"¡Oh no! ¡Se supone que no debo decirle a nadie!". El pequeño se quedó frío, la única regla era que nadie debía saber que Tsukishima estaba ayudándolo a estudiar, por un momento la idea de que el rubio dejara de ayudarle lo aterró.

—Desde hace 3 semanas —contestó con simpleza el de lentes.

—Oh, así que era eso, le pediste que te ayudara a estudiar y por eso ahora se llevan mejor ¿no es así Hinata? —a Tadashi le brillaron los ojos y sonreía mientras hablaba, pero el pequeño se había quedado mudo y sólo miraba confundido a su amigo.

—Yo me ofrecí a enseñarle.

La sonrisa se borró del rostro del pelinegro —¿Eh? E-eso es inusual, ofrecerte a ayudar a alguien en apuros...

Esas palabras incomodaron un poco al rubio, era cierto, si no fuera porque era parte de su plan macabro jamás lo hubiera hecho —Bueno, fue una oferta exclusiva para Hinata.

"Vaya, también tiene una habilidad innata para hacerme ilusiones y destruirlas en segundos" —Y-ya veo —suspiró —Ahora vuelvo, voy al baño —Yamaguchi se puso de pie, dio la vuelta y se marchó.

—¿No dijiste que no debía decirle a los demás que me ayudabas a estudiar? Tsukishima san—se animó a preguntar una vez que consideró lo suficientemente lejos al chico de las pecas.

—No hay razón para ocultarle algo a Yamaguchi.

—Oh, entiendo, sólo Yamaguchi puede saberlo ¿no?

—Así es —el rubio notó la cara de confusión del pequeño, si le preguntaba el motivo por el que se ofreció a enseñarle o por qué no podía decirle a los demás, no sabría qué decir, por lo que quiso cambiar el tema lo antes posible —¿puedes dejar de llamarme así?

—¿Cómo?

—Tsukishima "san".

—¡Eso no!

La respuesta del pelinaranja, su expresión tan seria y la mirada fija en él lo habían tomado por sorpresa —¿por qué no?

—Bueno... es que... —desvió la mirada hacia el suelo y habló con suavidad —si dejo de llamarte así, siento que... todo se acabará y volverá a ser como antes y... me gusta estar con ustedes.

"Pero qué simplón es" se rió internamente —No dejaré de hablarte por algo tan simple como eso. Eres extraño.

—Lo siento... —susurró avergonzado.

—Regularmente usas el sufijo "san" con alguien a quien acabas de conocer y dejas de usarlo cuando tienes más confianza ¿no crees que estás haciendo todo al revés?

—Mmmm tienes razón —dijo más animado —Bueno ¡¿entonces puedo llamarte "Tsukki" también?!

—No, por favor —protestó en un segundo frunciendo el ceño.

—¿Por qué no? Yamaguchi te llama así —Hizo un puchero.

El más alto suspiró antes de responder —Yamaguchi me llama así desde que éramos niños, incluso aunque no me gusta, si eso cambiara ahora sería extraño, pero eso sólo aplica para él.

—Pero Bokuto san te llama así también.

—Le pedí muchas veces que dejara de llamarme así pero no deja de hacerlo, es molesto —con tan sólo recordarlo se sentía irritado.

—¿Qué tal "megane kun"*? creo que el Gran Rey te llama así —sugirió animado.

—Te mataré si lo haces.

—De acuerdo, de acuerdo, sólo bromeaba —"tampoco quiero molestarlo" —entonces simplemente te llamaré Tsukishima de nuevo.

—Eso está mejor.


"¿3 semanas? bueno, eso explica muchas cosas, entonces han estado esudiando y fue por eso que lo encontré ese domingo llegando a su casa. Pero antes de eso no se hablaban ¿tan pronto decidieron salir? es decir ¿realmente están saliendo? a veces no lo parece... pero dijo 'sí acepto' ese día, no lo soñé, ellos deben estar saliendo ¿a quién quiero engañar?" el chico caminaba por el pasillo sin prestar atención a nada, no sabía qué hacer, ni siquiera tenía ganas de ir al baño en realidad. Caminaba con la cabeza gacha, por lo que no se dio cuenta que alguien caminaba justo hacia él —Ah, l-lo siento —se disculpó rápidamente después de chocar con esa persona.

—Nn —Kageyama iba tan distraído como él, lo rodeó como si no hubiese sucedido nada, ni siquiera pareció darse cuenta de con quién había chocado y continuó caminando con su rostro carente de expresión, entró a su salón de clases, y cuando Tadashi lo vio ahí sentado, rodeado de muchos otros compañeros pero sin hablar con nadie, completamente solo, con la mirada perdida como si hubiese perdido el alma, no pudo evitar sentir pena por él, pero no pudiendo hacer nada al respecto continuó su camino. "Así que cuando Hinata está con nosotros Kageyama se queda completamente solo, eso no está bien, Hinata es tan denso que seguramente no se ha dado cuenta." Preocupado por el armador del equipo y confundido por todo lo demás, el chico finalmente decidió volver a la azotea, donde encontró a Hinata leyendo en voz alta un pequeño texto en inglés que el rubio llevaba en su teléfono, y a éste enseñándole la pronunciación con una severa expresión. "Nunca creí que Tsukki se fuera a tomar tan en serio su papel de maestro".


Hinata estaba cada vez más triste, nunca imaginó que el simple hecho de que el armador prodigio dejara de esperarlo para llegar juntos a la escuela le iba a doler tanto. No había sido así siempre, antes solían competir todas las mañanas para ver quién llegaba primero, pero el primer día que lo encontró ahí esperándolo, no para competir, sino para caminar juntos, se había sentido tan feliz que él mismo le había pedido "me esperas mañana también". Había sido poco tiempo, escasos dos meses, tal vez era exagerado haberse hecho a la idea de que Kageyama estaría ahí todos los días, no habían acordado eso en ningún momento, pero se había acostumbrado y ahora sentía un vacío en el pecho cuando llegaba a ese sitio y no había nadie esperándolo.

Habían pasado ya tres días en esa extraña situación, no habían discutido, el pelinegro ya no le gritaba en ningún momento, pero tampoco hablaban más que para ponerse de acuerdo durante los entrenamientos, Kageyama ya ni siquiera hacía el intento de comer con él durante el descanso y para colmo, llegado el miércoles ni siquiera lo acompañó de regreso a casa.

El jueves, durante la hora del almuerzo Tadashi les dijo a sus amigos que se adelantaran a la azotea mientras iba a comprar un jugo, y ahí encontró a Tobio, miraba fijamente a la máquina expendedora pero no parecía tener siquiera la intención de comprar algo. "Si espero hasta que se decida se acabará la hora del almuerzo". —¿Kageyama? —se animó a hablar después de un par de minutos. El aludido volteó a verlo, dándole a entender que lo escuchaba —¿vas a comprar algo?

—Obvio —el chico se apresuró a sacar una moneda de su bolsillo y presionó un botón sin siquiera ver qué compró, tomó el jugo de uva que la suerte había escogido para él y suspiró. Estaba a punto de irse cuando inesperadamente Tadashi lo sostuvo del brazo —¿qué sucede?

—Ah, lo siento —lo soltó —me preguntaba si quisieras comer con nosotros.

—No —su respuesta automática y con ese tono de voz tan frío haría desistir a cualquiera.

A cualquiera que no fuera Yamaguchi, él estaba acostumbrado a eso —pero vas a comer solo ¿verdad? ¿no crees que es mejor comer con amigos? seguro que a Hinata le agradaría mucho que nos acompañes.

El armador dudó, ya se había rendido en su intento por retener a Hinata a su lado cuando era claro que preferiría estar con ellos, pero la propuesta de su compañero era tentadora, de verdad se moría por volver a estar un tiempo con el pelinaranja fuera de la cancha, incluso si para que eso tenía que soportar estar también al lado del rubio —bueno yo...

—Decidido entonces —el joven también compró rápidamente un jugo, sonriendo acompañó a Kageyama hasta su salón para que trajera su almuerzo y lo guió hasta la azotea.

Tanto el de lentes como el pequeño se sorprendieron al ver llegar a Tadashi seguido de Tobio, pero su amigo lo invitó a sentarse como si fuera lo más normal del mundo y le dirigió una mirada pícara al pelinaranja.

—¿No está prohibido salir a la azotea? —Kageyama trataba de lucir lo más fresco posible aunque en realidad su corazón latía a mil por hora gracias a que Yamaguchi lo hizo sentarse en medio de él y de Hinata.

—¡Oh! ¿pero qué sucede? ¿su majestad tiene miedo? —Kei lo veía con desagrado, tenerlo ahí en frente y sentado junto a Hinata representaba una falla en su plan de robarle su tiempo con él.

—¡¿Qué dices?!

—Kageyama —interrumpió el más pequeño —si empiezas a gritar nos descubrirán. Fue sólo una broma, te exaltas muy rápido —dijo sin separar la vista de su almuerzo.

El joven no daba crédito a lo que escuchaba, el pequeño había cambiado mucho desde que empezó a acercarse a ellos, ahora hablaba con calma y pensaba un poco más antes de hablar o actuar, lo había notado en el entrenamiento también y ahora se sentía avergonzado estando entre ellos, como si él fuera el único que no hubiese madurado un poco —l-lo siento.

Sin embargo, contrario a lo que él pensaba de sí mismo, Tsukishima había notado que su compañero había empezado a controlar sus ataques de ira y, aunque luciera irritado la mayor parte del tiempo, lo había visto cerrando los ojos y respirando profundamente en momentos en los que debía haber gritado sin control y ahora pedía disculpas con mucha facilidad. "Interesante".

—Bueno, bueno, vamos a comer —trató de aligerar el ambiente Tadashi mientras observaba a sus compañeros con un poco de nerviosismo. "Si Tsukki quiere que Hinata conviva conmigo porque soy su amigo, él debería poner un poco de su parte y convivir un poco más con el mejor amigo de Hinata ¿no es así?"

El más pequeño no podía entender porqué su compañero había traído a Kageyama consigo, pero debía aceptar que por alguna razón sentía un inexplicable calor en las mejillas y su corazón latía más rápido. Sin embargo, aunque trataba de mantenerse sereno y ocultar el leve sonrojo que le provocó estar cerca del prodigio, su reacción no pasó desapercibida por el siempre sagaz rubio.

—¿Y... siempre comes solo, Kageyama? —preguntó con timidez Yamaguchi.

—Sí. Bueno... —volteó a ver a Hinata quien lo miraba de reojo —cuando él come en otro lado.

—Ya veo ¿y no te sientes solo?

—N-no, claro que no, m-me da igual — giró la cabeza apenado.

A Tadashi le causó gracia ver la reacción de Kageyama "es evidente que jamás se atrevería a admitir que se sentía solo, supongo que ningún chico lo admitiría" —Mmmm, bueno, supongo que al igual que Tsukki también disfrutas tu tiempo a solas, aunque a mí no me gustaría comer solo, creo que siempre es mejor comer con amigos —sonrió amable.

—Sí me gusta estar solo, pero también prefiero comer con mis amigos. Claro que Su Alteza no debe saber la diferencia porque no tiene amigos —sonrió burlón el más alto.

Kageyama quería refutar su comentario, pero no tenía cómo contradecirlo, en su cabeza no cabía la posibilidad de que alguien lo considerara su amigo y lo único que pudo hacer fue mostrarle la mirada más aterradora que tenía, aunque eso no lo intimidara en absoluto. Por su parte Shouyou sintió un dolor en el pecho al escuchar la cruel afirmación de su amigo, sin embargo la culpa lo hizo agachar la cabeza, pues ahora él mismo no sabía cuál era la relación que tenía con el armador.

—No digas eso Tsukki, nosotros somos sus amigos ¿verdad Hinata?

El aludido miró a Yamaguchi con nerviosismo, su mente no sabía qué responder a eso —s-sí, bueno... —pero su corazón siempre había sido más ágil que su mente y después de un largo suspiro dejó que su corazón se hiciera cargo del asunto—creo que todos en el equipo valoramos tu existencia, aunque nunca profundizarás tus relaciones si no pones de tu parte y desde el inicio te niegas a ver que estamos aquí para ti.

Los ojos de Kageyama se abrieron con sorpresa, se quedó sin palabras, su corazón latió con fuerza, no podía creer del todo en las palabras de ambos chicos, pero la ilusión de saberse importante para los demás le hacía sentir una reconfortante sensación de calidez en todo el cuerpo, como si fuera abrazado suavemente.

El joven de las pecas sonrió al ver la reacción de su compañero —¿Lo ves? Es mejor comer con tus amigos, así que, si quieres, puedes encontrarnos aquí mañana también.

Sonrojado ante la dulce sonrisa de Yamaguchi giró la cabeza para ver la reacción de los otros dos, Tsukishima ni siquiera lo veía, seguía comiendo como si los demás no existieran, y Hinata viéndolo a los ojos y también un poco sonrojado asintió confirmando lo que había sugerido su amigo —D-de acuerdo.


Por la tarde, cuando terminó el entrenamiento, los de tercero invitaron a los demás a comer unos bollos de carne en la tienda del entrenador, Kageyama tuvo la intención de acompañar a Hinata a la salida de la ciudad pero Tsukishima se le adelantó diciendo que acompañarían a Yamaguchi a la tienda de Shimada y supuso que no estaba invitado.

—¿Por qué invitaste a Kageyama a comer con nosotros? —estando solos los tres de nuevo, finalmente el rubio externó la duda que había surgido desde que vio a su amigo llegar a la azotea acompañado de Tobio. Hinata también lo miraba con curiosidad.

—Bueno, creí que sería buena idea, después de todo, es el mejor amigo de Hinata —sonrió Yamaguchi.

—¡El mejor amigo de Hinata soy yo! —Tanto el pequeño como el pelinegro miraban a Tsukishima con los ojos bien abiertos, pocas veces lo habían visto exaltarse de ese modo —¡Deja de mirarme así! —empujando con la palma de su mano la cara de Hinata, el muchacho intentó borrar la sonrisa tonta y los brillos que se reflejaban en los ojos de éste.

—Es que estoy feliz —respondió Shouyou apartando la mano del rubio y mostrándoles a ambos la más resplandeciente sonrisa que tenía en su repertorio.

—Silencio, los dos, no digan nada —Kei se adelantó dando la espalda a sus amigos para ocultar su sonrojo y su cara de irritación.

Yamaguchi se despidió de ellos una vez que llegaron a la tienda de Shimada, pero el pequeño dijo que quería entrenar sus saques con él un rato —Hacer un servicio como el tuyo es imposible para mí, pero me gustaría practicar para, al menos, no dejarlo en la red —sonrió Hinata.

—Sí, por favor haz eso, al menos así nos quitarás la angustia de pensar que nos golpearás en la cabeza y podremos concentrarnos en el partido —burlón como de costumbre el más alto les hizo una seña —bien, entonces me voy, los veo mañana.

Yamaguchi estaba confundido así que no hablaba mucho, Hinata le hablaba demasiado, por lo que era obvio que estaba intentando ser más cercano a él también. El rubio por su parte, mientras se dirigía a la práctica con su hermano, meditaba sobre los recientes acontecimientos, había tenido deslices como el de esa tarde en varias ocasiones desde que empezó a hablar más con Hinata, reacciones que habían escapado de su control, empezaba a actuar como él, movido por sus sentimientos, sin pensar antes, y eso le preocupaba, no era algo que le sucedería a él antes. "Esto debe acabar pronto". El problema era que, no estaba seguro si realmente deseaba terminar su amistad con Hinata una vez que llevara a cabo su plan, pues esos "deslices" le habían demostrado que esa relación le agradaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.


*Megane kun: chico de lentes.

N. de la A. ¡Hola! Lamento muchísimo el retraso, me quedé sin PC de nuevo y escribir y publicar en el teléfono se me complica demasiado (ya saben, descargar apps y demás). En fin ¡es cumpleaños de Kageyama! (22/12) ¡Felicidades para nuestro amado Rey hermoso :3!. Espero que les guste este capítulo ¿han sentido ese coraje cuando alguien dice que es mejor amigo de tu mejor amigo? bueno, Tsukki lo ha experimentado en esta ocasión, y además, gracias a mi pequitas bebé, Kageyama empezará a integrarse al grupo ¿qué problemas surgirán ahora? Se los revelaré en el siguiente capítulo ¡Hasta entonces!