Disclaimer

Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo, esta historia la hago por puro aburrimiento y sin ánimo de lucro, en definitiva no estoy estafando a nadie, así que abogados, no me jodan. Aclaro, los OC y la trama son de mi completa invención… Aunque eso a quién le importa.

Notas Pendientes del capítulo anterior

FICHA DE PERSONAJE Nº3: RYOKO SAGARA

Antigua miembro del escuadrón 5 y miembro actual de los V.R

Características: Altura 1,62m. Peso 47 kg. Tipo de sangre B. Cumpleaños 14 de Marzo

Otros: Su color preferido es celeste, la primavera es su estación predilecta, a diferencia de sus hermanos se decanta más por la comida propia del Japón principalmente por el gyunabe, su atributo más fuerte es el manejo de su elemento siendo la de mejor control en su grupo, tiene un gran aprecio tanto por Hiruki como por Makoto, no tolera ni que la subestimen ni que la protejan.

Tema musical: Poets of the Fall "Miss Impossible" incluido en el disco "Revolution Roulette"

Traducciones:

Burūdoragon: Dragón Azul.

CAPITULO 9 "PRELUDIO DE UNA GUERRA INMINENTE"

–Que agradable que es la sensación de calidez que produce un buen té durante un día nevado.

Dijo con satisfacción y tranquilidad mientras disfrutaba de la caliente infusión que bajaba por su garganta el que para ese entonces podía considerarse como uno de los enemigos públicos numero uno de la sociedad de almas, sujeto cuyos niveles de poder e inestabilidad habían sido suficientes para ser enviado al exilio por la cámara de los 46 hacia ya casi medio siglo, y que justamente estaba compartiendo la sobremesa con los Ryoka, que a todo esto, precisamente estaban allí para detener tanto a él como a su grupo en lo que parecía ser una autentica guerra civil en plena tierra shinigami.

–Me alegro de que sea de tu agrado, lo siento por no tener algo más fino, pero, digamos que en esta casa lo fino no es precisamente algo que este muy presente.

Respondió con un gesto amigable la ex cabeza del clan Shihōin, que al parecer era la única que no se veía afectado por la presencia de aquel muchacho, o al menos se aseguraba de no demostrarlo, ya que en ningún momento hubo cruce de palabras entre otras personas que no fueran el castaño y la morena.

–En absoluto, la fineza tampoco es lo mío, aunque no la rechazo, realmente soy del tipo que prefiere más las cosas simples.

–Creo entenderte, al fin y al cabo, un té no es más que agua caliente mezclada con hojas.

–Usted lo ha dicho Shihōin-sama.

Finalizo el muchacho con una sonrisa que fue correspondida por la mujer, pero a pesar de la afinidad que ambos personajes parecían tener el uno con el otro, la tensión en el ambiente era tal que parecía poder cortarse con un cuchillo, después de todo, frente a ellos estaba un ser que aparentemente podía acabar con más de la mitad de ellos con tan solo proponérselo, por lo que cualquier palabra, movimiento o gesto de más podía marcar la diferencia entre una reunión apacible o un desastre total.

–Por favor Yamagata-san, no son necesarios semejantes honoríficos.

–Como guste, pensé que esa sería la manera adecuada de referirme a una noble.

–Al contrario, una vez renuncie a mi título también lo hice a todo lo que este conllevaba, tu solo toma como limite el mero respeto que se le debe tener a alguien que apenas uno conoce…. y la diferencia de poder entre ambos, claro está.

Ambos se mantuvieron en silencio luego de esas palabras, solo limitándose a mirarse uno al otro analizándose mutuamente, mientras que Makoto mantenía una sonrisa relajada sin dejar de mirar a la mujer, Yoruichi ocultaba su rostro tras la taza de té que estaba bebiendo casi como si no le importase que él estuviese frente a ella.

Sin embargo, a excepción de una seria Kuukaku, los demás presentes no pudieron evitar ponerse tensos ante ese primer ataque verbal de la felina mujer, especialmente atentos a las reacciones del muchacho castaño, más de uno comenzó a prepararse para una inminente lucha.

–Si usted lo quiere así, no tendré problemas con ello, aunque siendo sinceros, me sería un poco incomodo tratarla con sufijos tales como "chan" o "kun" sin una familiaridad previa, aunque eso se ajuste más o menos a los criterios que usted estableció creo que ese no es comportamiento propio de un caballero… Menos ante una mujer de tal edad como la suya.

Respondió el muchacho sin perder su rostro sonriente mientras le daba un profundo trago a su infusión, que de haberlo podido demostrar abiertamente, se hubiera carcajeado por la vena punzante en la frente de la morena que trataba de disimular su ira lo mejor posible ante semejante contraataque del joven.

–Aprecio entonces el gesto, aunque, seguimos sin saber el por qué de su visita, aparentemente, para ser un caballero, usted pasa por alto algunas cortesías fundamentales.

Dijo un tanto más seria haciendo uso de su ya un tanto olvidado protocolo de etiqueta haciendo que el muchacho comenzara a rascarse la cabeza un tanto apenado.

–Oh, vaya falta de educación la mía, mis más sinceras disculpas Shihōin-san.

–No hay nada que disculpar, aún así, sigues sin decir por qué estás aquí ¿Puede ser que estés tratando de hacer tiempo?

El castaño abrió un tanto los ojos ante esa pregunta, sin embargo, su rostro no se vio más perturbado que eso, dejando salir un suspiro de resignación centro sus ojos esmeraldas en los de la antigua capitana adquiriendo un rostro serio por primera vez desde que había entrado allí.

–No veo la necesidad de ser tan asertiva, puede que sea un fallo de mi parte el no hablar primeramente sobre eso, pero creo que estará de acuerdo conmigo en el hecho de que no sería muy inteligente de mi parte el venir con exigencias al primer instante en el que ponga un pie en esta casa.

–Muchacho, si ese fuera el caso, es solo hecho de estar aquí ya demuestra que no eres precisamente del tipo inteligente…. O al menos, del tipo que tiene sentido común.

Respondió una Yoruichi igual de seria haciendo que la tensión volviese a subir de golpe poniendo a todos los ryokas nerviosos en el proceso, pero al ver como la sonrisa del castaño había vuelto a su rostro, más de uno no pudo evitar dejar salir un suspiro de alivio.

–Está bien, estando en esos términos, supongo que lo mejor será ser lo más directo posible…

Un aire de expectación se formo en el ambiente mientras los presentes centraban su mirada en el joven a la espera de lo que fuese a decir.

Makoto, por su parte, observo a los rostros de cada uno de sus futuros adversarios, quizás no se enfrentaría a todos ellos directamente, pero por las miradas fuertes y decididas que estos le entregaban, podía asegurar que ellos harían todo lo que estuviese a su alcance para detener tanto a él como a su grupo, y eso no podía hacer más que hervir su sangre por las ansias de combate, de hecho, disimuladamente tuvo que contener su mano derecha con la izquierda por debajo de la mesa haciendo un gran esfuerzo por no convocar su zanpakutō allí mismo.

Sin embargo, se recordó a sí mismo el motivo por el cual estaba allí, quizás tomase un poco más de tiempo, pero él se aseguraría de que sus combates sean lo más salvajes y exigentes posible, aún si eso significaba generar el desmadre definitivo en pleno rukongai.

–Mantengan al margen de la próxima batalla a Kurosaki.

Dijo sonriente y sin vacilaciones, confundiendo a todos los presentes, pues, según tenían entendido, una de las principales motivaciones del vizard era luchar con el shinigami sustituto.

– ¿Por qué deberíamos de hacerlo? ¿Qué nos darías tú a cambio?

Pregunto un tanto intrigada, pero a la vez oportunista Yoruichi a su tan extraño invitado. El joven no pudo evitar parpadear un par de veces confundido, al menos para él, los motivos de tal petición serían obvios.

–Bueno, si pretenden un intercambio de favores, supongo que podría decirles cuál serán los planes de mi grupo, no creo que a ellos les moleste en verdad, en cuanto a los motivos, primero que nada, en ese estado, Kurosaki no sería más que un estorbo para mí por lo que preferiría posponer un poco nuestro encuentro...

Otra vez ese gesto desencajado apareció en su rostro perturbando a más de uno de los presentes.

–Por otro lado, la posibilidad de un mano a mano con la Diosa de la velocidad es simplemente excitante.

Una sonrisa socarrona se formo en el rostro de la morena al escuchar semejante declaración, con un fuerte golpe a la mesa de madera impuso su autoridad en el ambiente haciendo que el gesto sádico del muchacho desapareciese al instante reemplazado por uno satisfacción ante tal reacción.

–Me parece perfecto muchacho, tú di el día y la hora, que yo me asegurare de darte un combate que jamás olvidaras…. Bueno, si no es que te quedas amnésico de los golpes que voy a darte.

Sin decir ni una palabra, el muchacho se puso de pie mientras acomodaba su chaqueta antes de sacar un pequeño papel del bolsillo de esta y arrojarlo por sobre la mesa, Yoruichi tomo el papel entre sus manos observando que de hecho era un pequeño mapa del rukongai con 4 marcas en los distintos puntos cardinales de este.

–En cinco días cierto grupo de Ryokas atacara los cuatro puntos estratégicos donde funcionan los catalizadores que mantienen activa la barrera que aísla el seireitei del resto de la sociedad de almas, justo en el momento en el que estas deben ser recargadas para seguir su funcionamiento y en el cual son más vulnerables, debido a este proceso, uno de los miembros del grupo que ataca el seireitei estará debilitado sumado al hecho de que también uno de sus efectivos no está en optimas condiciones, reduciéndose el grupo a cuatro combatientes y por ende, tendrán el factor numero un tanto más a su favor, además del hecho de que el resto estará preocupado por su compañero debilitado y por lo tanto no estarán del todo enfocados en la pelea… No creo que tengan más ventajas que esas, pero si se manejan de forma inteligente, cuando menos podrán levantar el bloqueo que hay sobre el Gotei 13.

Finalizo cruzándose de brazos y observando a la felina mujer esperando su respuesta, a pesar de que esta mantenía su sonrisa desafiante para con el muchacho, en su cabeza los pensamientos se movían de un lado a otro, si bien el chico acababa de darle en bandeja de plata la oportunidad perfecta de ataque, también cabía la posibilidad de que su aparente traición no fuera más que una emboscada.

– ¿Cómo sabemos que esto no es algún tipo de trampa?

No pudo evitar sorprenderse a escuchar esas palabras de la muchacha pelinaranja que a pesar de tenerle un verdadero temor al de ojos esmeraldas, en ese momento observaba a esta con una mirada seria y le hablaba sin titubeos.

– ¿Trampa? Discúlpeme señorita, pero un caballero jamás hace trampa, menos cuando tiene frente a él a dos mujeres que le dieron mucha más pelea que su propio rival.

Respondió el castaño un tanto confundido por la pregunta de la chica, si bien la situación ameritaba para pensar de aquella manera, en ningún momento paso por su cabeza aquella idea, tal y como él había dicho, era un caballero, y para ese tipo de persona, cualquier lucha que fuese desleal no era más que un desperdicio, además, aquellas jóvenes frente a él habían demostrado tener un temple y una fuerza de voluntad mayor a la de Kurosaki, nunca podría ignorar tal valor luchando contra ellas de forma sucia.

–Aún así sigues siendo nuestro enemigo ¿Cómo puedes pretender que confiemos en ti así sin más? Además, nos vienes con toda esa palabrería de honor y caballerosidad cuando eres tú el que estas vendiendo a tus amigos al enemigo.

Dijo una seria Rukia uniéndose a la conversación, desde ese instante el gesto de Makoto comenzó a devenir en una sonrisa que poco a poco comenzó a abrirse hasta que una pequeña carcajada empezó a hacerse audible, carcajada que rápidamente aumento su fuerza al punto de que el muchacho se tomaba el vientre como si esta ya comenzase a causarle dolor.

– ¡¿Qué demonios te parece tan gracioso?!

Estallo la azabache al ver como el castaño seguía riéndose sin parar, respirando profundamente y quitándose una pequeña lagrima de los ojos en el proceso, el joven recobro la compostura antes de observar a la shinigami como quien oye un niño hablar de lo que no sabe.

–Señorita Kuchiki, no es por insultarla, pero ¿Acaso es tan ingenua de creer que alguno de mis compañeros se verá herido por tal ataque si este sucediese? Si nosotros decidimos realizar esta insurrección es porque estamos plenamente consientes de nuestras capacidades, y no es por fanfarronear, pero todos los miembros de nuestro grupo somos capaces de, por lo menos, enfrentarnos de igual a igual con cualquier capitán del gotei 13.

El muchacho extendió sus brazos hacia los lados como si estuviera diciendo alguna especie de discurso ante la mirada de una seria Rukia que se veía inmutable ante semejante declaración.

–Usted pregunta cómo pueden confiar en mí, la respuesta es fácil, yo no estoy traicionando a nadie, simplemente estoy adaptando el todo esto a mi ritmo, mi jefe se toma demasiado tiempo para plantear un escenario de batalla a pesar de que sus ansias por dar comienzo a esta rebelión son iguales, hasta incluso mayores que las mías, pero la edad ha terminado por quitarle un poco del ímpetu que tenia antaño, aunque también podría llamársele madures, en fin, tampoco es que me importe demasiado, nosotros venimos aquí a demostrar nuestra fuerza y capacidad para ser aceptados de nuevo por la sociedad de almas, no a hacer planes complicados para hacer un mayor daño, lo que yo busco son oportunidades para demostrar aquella fuerza, nada más y nada menos, si mis acciones causan la derrota de mi grupo, entonces es porque no fui lo suficientemente fuerte, por lo tanto, tarde o temprano sucedería.

Finalizo con una sonrisa relajada ante la mirada de confusión de la mayoría de los presentes, sin embargo, Yoruichi si correspondió el gesto del joven.

–Lógica rara la tuya muchacho.

Fue lo único que dijo al ver como el chico hacia una leve reverencia a modo despedida y se dirigía lentamente hacia la puerta de principal de la mansión, uno pasos antes de llegar a esta, sus pies se detuvieron y su rostro se volteo ligeramente dándole un último vistazo con una mueca y voz serias.

–Eso es porque ustedes me comparan con las amenazas que combatieron en el pasado, además del objetivo anteriormente dicho, yo lucho por el simple amor a la lucha, es natural que la busque constantemente, aún así, espero que sean capaces de resistir tal fuerza, no es que los odie, es más, sinceramente preferiría mantener las muertes en cero, pero aquel que no tenga la voluntad suficiente para resistir lo que se viene será mejor que se aparte de todo esto, porque yo me veré obligado a dar todo de mi en este conflicto, y cuando eso pase, la sangre de todo aquel que sea débil manchara completamente mis manos….. Buenas noches y gracias por el té.

Finalizo el castaño con escueto saludo antes de abrir las puertas por sí mismo y adentrarse en la oscuridad de la fría noche dejando a más de uno de los ryoka sin saber precisamente que hacer o sentir después de semejante charla.

–Muy bien chicos, ya lo oyeron, los quiero a todos listos en cinco días, al parecer esta rebelión tendrá oficialmente su primera batalla.

Dijo una seria Yoruichi mientras se levantaba de su asiento y observaba detenidamente a todos los presentes, rostros de confusión e intranquilidad fue lo que encontró delante de ella por lo que fue cuestión de tiempo para que un suspiro cansino saliera de su boca llamando la atención de estos.

–Entiendo que no les parezca algo del todo seguro, de hecho, ni siquiera me lo parece a mí, pero lamentablemente la información y el plan que nos acaba de dar ese zafado es lo único que tenemos hasta ahora, o lo seguimos o esperamos de brazos cruzados hasta que Ichigo e Ishida se recuperen mientras el seireitei se va cayendo a pedazos.

Sin embargo, la reacción de una disconforme Rukia no se hizo esperar, esta se puso de pie encarando seriamente a la antigua capitana.

–No digo que el quedarnos de brazos cruzados sea una opción, pero ¿Cómo se te ocurre si quiera considerar semejante idea? Es el enemigo en persona el que nos la proporciono, es demasiado simple como para no ser una trampa.

– ¿Acaso aún no lo entiendes?

Le respondió la morena descolocando un poco a la shinigami que seguía sin comprender a donde pretendía llegar la mujer con todo aquello, sin embargo, luego de un instante, sus ojos se abrieron de par en par antes de ser reemplazados por una mueca de incredulidad.

– ¿Se refiere a eso de que solo vienen a demostrar su fuerza? Por favor Yoruichi-san ¿Usted cree semejante idiotez? De haber querido demostrar lo que eran capaces, lo hubieran hecho de manera un tanto más "sutil" ¿No lo cree?

–Es que ya lo hicieron ¿Recuerdas el incidente del vasto lorde infiltrado? ¿Qué es lo que a ti te dijeron que sucedió?

Rukia no pudo evitar ponerse pensativa ante esa pregunta.

–No mucho en realidad, Nii-sama me dijo que no le prestase mucha atención…..

Y como si de repente todas las piezas se hubiesen acomodado en su lugar, las palabras de la Kuchiki se quedaron en la nada mientras una de sus manos se posaba sobre su frente como si eso la ayudase a asimilar lo que su cerebro acababa de deducir.

–Por supuesto, tiene que ver con el mismo sujeto por el que Nii-san me envió a buscar a Ichigo al mundo humano antes de que levantaran esa barrera.

–Exacto, en esa ocasión, el mocoso que salió por esa puerta hace unos momentos encontró y destruyó a un vasto lorde que había despistado a todos los capitanes y tenientes durante casi una hora en pleno seireitei, una vez acabado con la amenaza, aparecieron junto a él sus compañeros pidiendo indulgencia por sus crimines anteriores debido a tal acto junto con su reincorporación al gotei 13, está de más decir que el comandante general se negó rotundamente.

–Pero, si lo que ellos quieren es solo volver a la sociedad de almas ¿Por qué Nii-san hace todo lo posible para alejarme del conflicto?

Una sonrisa se vio en el rostro de la mujer-gato al ver como la pequeña shinigami comenzaba a atar cabos.

–Porque al igual que el comandante general, Byakuya ve a estos vizard de la misma forma que a los seres que antaño amenazaron la seguridad de la Sociedad de Alamas, sin contar que en su momento, tu hermano se gano un fuerte enemigo dentro de ese grupo debido a sus acciones.

Rukia estaba confundida, si bien la cabeza del clan Kuchiki le había comentado un poco del porque ella había sido excluida del combate contra estos vizards invasores, no había incursionado mucho en el tema en realidad, aún a pesar de que ella había insistido en saberlo, su hermano había optado por el silencio, quizás solo sea una impresión de ella, pero aún dentro de su inexpresividad, pudo notar como a Byakuya le resultaba un tanto incomodo tocar el tema, como si este le perturbara de alguna manera.

–Aún así, no los culpo por hacerlo, por lo que sé del asunto, no es tanto por sus intenciones, si no por su inestabilidad y poder desmedido que ellos fueron exiliados, claro, sin contar el hecho, de que, como vizards, su espíritu es mitad shinigami mitad hollow, aunque también puede que haya algo más por entremedio que aún no sabemos, en cualquier caso, con alguien como Yamamoto a la cabeza de todo esto, difícilmente veo que estos sujetos puedan reingresar a la sociedad de almas a pesar de cualquier método que usen.

–En otras palabras, su lucha no es más que un esfuerzo inútil.

Se aventuro a decir un hasta ahora callado Sado con la mirada perdida hacia el suelo, por alguna extraña razón, un silencio sepulcral se formo en la sala después de aquella conclusión, como si de alguna forma a los allí presentes les afectara el pensar de esa forma, de hecho, más de uno de sus rostros se torció en un gesto melancólico, quizás sin poder evitar el ponerse en el lugar de aquellos sujetos por tan solo un segundo.

–No lo sé, quizás los demás sean como Yamagata y tan solo con un par de combates ya se sientan satisfechos, nadie nos asegura realmente hasta donde llegan sus objetivos, por más simples que estos sean, aún así, eso no es lo que nos interesa, nosotros venimos a defender la sociedad de almas, cualquier cosa aparte no es más que algo secundario.

Dijo dando fin a la conversación una seria Yoruichi al darse cuenta del efecto que aquello había causado en sus compañeros, mientras tanto, una ya repuesta Orihime no pudo evitar preguntarse a sí misma en voz alta.

– ¿Qué haremos con Kurosaki-kun ahora?

–Fácil, a partir de que sus ojos se crucen con los de Ichigo, automáticamente esta reunión jamás pasó.

Fue la simple respuesta de la morena, sin embargo, al instante un malestar se genero tanto en Orihime como en Rukia, aunque ambas lo disimularon lo suficiente como para que no sea tan notorio.

–No me gusta el hecho de ocultarle algo, pero si al menos de esa forma evitamos que ese idiota vuelva a hacer una locura, por mí está bien.

–Estoy de acuerdo con Kuchiki-san, yo tampoco estoy del todo cómoda con esto, pero si eso asegura el bienestar de Kurosaki-kun, que así sea.

–Bien ¿Alguno de ustedes tiene algo más que decir?

Pregunto Yoruichi por última vez recibiendo silencio como respuesta, al fin y al cabo, las dos muchachas habían dejado en claro el punto.

–Perfecto, ahora todos a dormir, la noche fue larga y necesitamos descansar lo mayor posible antes de la próxima batalla, tú Ishida, asegúrate de que Orihime te cure del todo esas heridas para mañana, Ganju, averigua todo lo que puedas sobre la ubicación de las fuentes de energía de la barrera, Rukia, trata de hacer pasar esta información hacia el seireitei, el resto, descansen y asegúrense de que no se les escape nada frente a Ichigo….. Buenas noches.

Y así la mujer se marcho hacia su habitación dando un ligero bostezo por el camino dejando a los Ryoka con una extraña sensación, a pesar de que no podían evitar pensar en la posibilidad de que todo aquello fuese una trampa, un aire de expectación los inundaba a todos, por primera y única vez en toda la noche, la dueña de casa dijo unas palabras hacia al aire más para sí misma que para los demás.

–Con que la primera batalla de esta de rebelión eh, algo bastante interesante cuando menos, aunque lo verdaderamente interesante aquí en realidad es… ¿Cuánto tiempo podrán luchar estos vizard antes de saber que todo es inútil?

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Aprovechando de que, a pesar del frío, por primera vez desde que había llegado la sociedad de almas le regalaba tan hermosa noche estrellada, el castaño se tomo su tiempo para dar un paseo por las despobladas tierras del exterior del rukongai admirando con una sutil sonrisa los paisajes que antaño habían sido los campo de entrenamiento de él y una prospecto de shinigami Mizuki.

Observando cada tanto a los puntos luminosos que se erguían orgullosos en el cielo sobre él, Makoto se movía entre los árboles con una soltura que hasta parecía bailar al son de la brisa invernal que se abría paso entre los bosques, quizás podrían ser imaginaciones suyas, pero por alguna razón, ese tipo de noches terminaban por relajar aquella bestia en su interior al punto de que esta pareciese no existir, pocas cosas eran las que hacían que el castaño se sintiese tan gusto como el solo hecho de ver el firmamento en todo su esplendor.

No era de extrañarse, para alguien como él cuyo espíritu parecía verse en un constante cambio, luchando por mantener controlados aquellos instintos que continuamente lo impulsaban a la lucha y a saciar su sed de sangre, la idea de la quietud a la que estaban sometidas las estrellas era poco menos que embriagante, al fin y al cabo, ellas estaban ahí desde hacía millones de años antes de que el naciese sin haber cambiado nada y difícilmente lo harían millones de años después de que el muriese.

Aunque tampoco es que la idea de una eternidad sin hacer nada le resultase atractiva, de hecho, siquiera podía pensar en la idea de hacer tal cosa por tan siquiera una semana, simplemente eso era algo incompatible con él, pero a pesar de todo, la sola acción de contemplar la tranquilidad lo llenaba, podría llamársele de alguna forma envidia, por no poder ser capaz de lograr un estado similar en su interior.

Pero por más relajante que el paisaje le resultase, aún tenía cosas que hacer, sin perder su parsimonia, el castaño siguió por el bosque hasta llegar a un claro donde la luz de la luna bañaba todo el terreno haciendo parecer como si ese pequeño pedazo de tierra estuviese bajo su bendición.

Justo en el medio del lugar era donde una figura esperaba pacientemente de brazos cruzados a que el muchacho llegara, una vez puso un pie en tierra, este se acerco hasta ella a paso lento antes de hacer una ligera reverencia.

–Bien, está hecho.

– ¿Fecha?

–Cinco días.

–Supongo que no quieres que Ryoko luche.

Un suspiro salió de la boca del castaño antes de comenzar a hablar con rostro y voz serios.

–Ryoko-chan es perfectamente capaz de luchar cuando se la necesite, pero no puedo arriesgarme a que entre en combate sin estar al cien por ciento, el luchar en esta batalla dependerá de su voluntad por recuperarse, Minami-san dijo que solo harían falta tres días, pero conociéndola, para pasado mañana ya estará golpeándome como de costumbre.

Finalizo con una pequeña sonrisa en el rostro y una pizca de orgullo en su voz.

–Perfecto, entonces esto servirá como primera prueba para el seireitei de sus poderes.

–Nuestros poderes.

Corrigió el castaño, sin embargo la figura negó con su cabeza.

–Yo no soy más que un mago, mi deber es simplemente alimentar los puntos de energía, el combate sencillamente no es lo mío.

–Siempre renegando de sus poderes Kagawa-san, es verdad que son un tanto…. Perturbadores, pero no son ni más ni menos que la habilidad sobre la tierra de Hiruki o la del fuego de Kengo-san al igual que la de todos los demás, al fin y al cabo son fuerzas de la naturaleza, no veo por qué avergonzarse de ellas.

–No es vergüenza, jamás seria tal cosa, es solo que no todos tienen el mismo nivel de entendimiento que nosotros, recuerda que queremos maravillarlos, no asustarlos, y teniendo en cuenta como son de cabeza duras por aquí en general, el develar mis poderes ahora solo sería darles una escusa para llamarme monstruo.

Makoto un pudo evitar dejar salir una carcajada irónica ante eso.

–Con ese criterio entonces yo debería ser aislado y encadenado en una prisión por toda la eternidad.

Aquel comentario no pudo evitar sacarle un par de risas al pelinegro.

–No exageres, lo tuyo es diferente, aquella naturaleza salvaje y destructiva es ajena a la tuya, en cambio lo mío es una parte intrínseca de mi ser, aquel que no me entienda ni conozca no dudara ni un segundo en tratar de hacerme todo eso.

El muchacho esbozo una sonrisa resignada mientras daba media vuelta dirigiendo su vista a la luna que se erguía sobre ellos.

–Está bien Kagawa-san, si esa es su decisión no la cuestionare, sin embargo, me encantaría ver el poder de sus sombras en todo su esplendor dentro de este conflicto.

El vizard mayor no pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción, no podía dejar de parecerle curioso como un chico tan pacifico y alegre como normalmente lo era Makoto tuviera un gusto casi obsesivo por la guerra.

–Ciertamente eres un muchacho un tanto sádico Makoto.

– ¿Sádico? No lo creo, simplemente amo la lucha en todas sus formas, mientras sea usado con honor, cualquier tipo de poder es por demás cautivante para mí.

Respondió con su semblante animado aún con la vista hacia aquella luz dominante en el cielo

– ¿Por qué nosotros dos somos los únicos del grupo que sabemos sobre esto?

Pregunto el castaño de repente.

– ¿Sobre qué?

–El ataque de dentro de un par de días.

–Oh, bueno, quise idear una situación para demostrar que los vizards renegados son de cuidado aún siendo tomados por sorpresa, solo que supuse que tú serias el único en que estaría de acuerdo con algo tan arriesgado como lo es este plan.

–Entiendo ¿Pero el que nosotros sepamos esto no lo hace una falacia?

–Para nada, ya te he dicho que de momento no voy a luchar, y por lo que sé, tu única condición para dar información fue la abstención de Kurosaki al combate, sin tu rival presente no creo que tengas la necesidad de luchar muy en serio que digamos.

–Bueno, digamos que hubo un cambio de último minuto.

Respondió un Makoto sonriente haciendo que Kagawa levantase una de sus cejas en señal de confusión.

– ¿Qué tipo de cambio?

El muchacho extendió sus brazos como si estuviese por dar un discurso frente a una audiencia mientras ponía una voz como de relator de boxeo.

–En el próximo combate damas y caballeros, el Emperador Esmeralda se enfrentara contra la legendaria Diosa de la Velocidad en combate singular… ¡Por el título del más veloz en la historia de la Sociedad de Almas!

Una mueca de preocupación se plasmo en el rostro del pelinegro al escuchar semejante declaración, se suponía que debía de ser un encontronazo dentro de todo a un bajo nivel con las fuerzas de los ryoka, pero tal combate significaba que todo lo allí acontecido se elevaría demasiado pronto para su gusto.

Mientras tanto, Makoto bajaba sus brazos retomando su actitud usual antes de volver a ver a su jefe con una sonrisa divertida en su rostro.

–Lamentablemente, teniendo en cuenta la mujer que será mi rival, difícilmente pueda usar mi bankai contra ella, el utilizar equipo pesado contra alguien con semejante nivel de agilidad seria una idiotez cuando menos.

Inmediatamente el vizard sintió como su alma le volvía al cuerpo con esa aclaración, a no ser que la cosa entre ambos se pusiese demasiado tensa, difícilmente el combate entre el joven castaño y la otrora capitana alcanzaría un nivel de destrucción tan alto como el que esperaba del día en que este y Kurosaki tuvieran su enfrentamiento real.

–Bien ¿Eso es todo?

Pregunto un Kagawa aliviado mientras el muchacho dejaba escapar un fuerte bostezo.

–Por ahora sí, a no ser que necesite algo más de mi parte, me retiro a dormir Kagawa-san.

Con un gesto afirmativo, el vizard le dio a su protegido el permiso para retirarse, sin embargo, un rostro completamente serio se había plasmado en él.

–Makoto, antes de que te vayas, quiero que escuches bien lo que estoy a punto de decir.

–Por supuesto ¿Qué quiere decirme?

A pesar de que el muchacho se mantenía relajado, no podía evitar sentirse un tanto intrigado por la mirada que su superior le estaba dando, y el hecho de que ahora una leve brisa cruzaba por entre ambos como un típico momento de tensión en una historia, no ayudaba mucho que digamos a alivianar las cosas realmente.

–Por favor, nunca seas relator de boxeo, sinceramente se te da del asco….

Ninguno de los dos pudo estar ni un segundo sin estallar en risas después de eso.

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– ¿Cuántos días han pasado ya?

Pregunto con voz neutra, como cada palabra que había dicho desde su derrota a manos del vizard renegado, a su lado, una Rukia con gesto aburrido comía un poco de arroz a modo de almuerzo.

– ¿Desde qué Yamagata te rebano como a un pescado? Cinco días.

Dijo con tono burlón buscando tan siquiera causar un poco de enojo en el inexpresivo rostro del shinigami sustituto, sin embargo, como cada intento por hacerlo reaccionar desde que se hallaba en ese estado, no recibió más respuesta que un ruido a modo de afirmación por parte del pelinaranja antes de que esta volviera a perderse en sus pensamientos alejándose de la realidad.

–Tú sí que eres el alma de la fiesta Ichigo.

Volvió a decir con ironía mientras terminaba los últimos bocados de arroz en su palto, a pesar de mostrarse indiferente, en el fondo estaba absolutamente frustrada, no había nada que ella hiciese que causara cuando menos algún tipo de reacción del chico, por más que todos los días se tomaba el tiempo de acompañar al muchacho junto con Orihime asegurándose de mostrarle que sus amigos estaban allí para él, que solo debía preocuparse por recuperarse, este simplemente se limitaba a ensimismarse en sus pensamientos sin tocar su comida prácticamente.

–Por favor Kuchiki-san, no hay necesidad de tratar a Kurosaki-kun de esa manera, seguramente aún debe de estar cansado eso es todo.

Hablo por primera vez la muchacha pelinaranja con un poco de nerviosismo, lamentablemente para ella, sus palabras no fueron más que un detonador para un parte de toda la frustración que tenía encima la joven noble.

– ¡Hace cinco días que está allí tirado este idiota! Si está cansado es solo porque por primera vez en su vida está usando su cabeza para algo que no sea tenerla pegada a los hombros.

Le respondió fastidiada la morena mientras se levantaba de súbito, Orihime por su parte bajo la cabeza apenada por haber causado tal reacción en la teniente, cuando vio el rostro de su amiga Rukia no pudo evitar sentirse enojada consigo misma, la muchacha frente a ella no quiso hacer más que ayudarla y ella en cambio le pagaba de esa manera.

–Perdóname Inoue, es solo que… Todo esto está empezando a superarme, yo… Lo siento.

–No tienes porque disculparte Kuchiki-san, yo entiendo lo que sientes, de hecho, si yo no estoy reaccionando como tu acabas de hacerlo, es simplemente porque no sé cómo.

Le respondió casi en un susurro, las dos hablaban como si el muchacho acostado en medio de la habitación no estuviera, aunque por cómo se encontraba este, aquella frase tampoco distaba mucho de la realidad.

–Chicas…. Lo siento.

O eso es lo que ambas creían.

–Yo de verdad siento el ponerlas en esta situación, pero no puedo…. Simplemente no puedo, lo intento, una y otra vez lo intento, quiero sacarlo de mi cabeza ¡Necesito sacarlo de mi cabeza!

Finalizo elevando su voz por primera vez en casi una semana, mientras tanto, Orihime y Rukia no cabían en su asombro, Ichigo por su parte mantenía su vista fija en el techo mientras inconscientemente apretaba sus puños con fuerza.

–Cada noche sueño con aquella batalla, en como ese sujeto me derroto sin tan siquiera sudar un poco, sin que yo haya podido hacer algo más que correr, pero más que nada, en como por mi estupidez ustedes podrían haber muerto.

Una mueca de fastidio se formo en su rostro al decir esto último, sin embargo, aún no había terminado.

–No voy a mentirles, estoy asustado, en realidad, ni siquiera recuerdo un momento en el que haya tenido más miedo que como el que sentí cuando vi a Yamagata abalanzarse sobre ustedes, juro que pensé que terminaría matando a ambas, de hecho, lo más seguro es que solo por capricho suyo yo esté aquí hablando con ustedes ahora.

Las dos chicas se miraron la una a la otra sin poder evitar entristecerse por las palabras del pelinaranja que aún mantenía la vista fija en el techo sin mirar a ninguna de sus amigas.

–Rukia, Inoue ¿Cómo puedo siquiera pensar en protegerlas de ese tipo si apenas puedo lidiar conmigo mismo? Metí a todos ustedes en este lío en un arrebato de coraje y ahora no soy más que un lastre para todos aquí.

Si no supieran que el que estaba allí era Ichigo Kurosaki, cualquiera de las dos lo hubiera tachado de impostor, el otrora enojón y determinado shinigami sustituto ahora era un manojo de depresión que no hacía más que recriminarse a sí mismo por sus errores.

Está bien, haciendo honor a la verdad, las palabras del muchacho no estaban tan lejos de la realidad, pero aún así, ni en todas sus crisis existenciales hasta ahora, ninguna de las dos lo había visto tan golpeado como lo estaba en ese momento, no solo a nivel físico sino también a nivel emocional, al fin y al cabo, de un día para otro había aparecido alguien que había derrotado y humillado prácticamente en un parpadeo.

Tampoco es la primera vez que algo como eso sucedía, sin ir más lejos, la sexta espada le había dado una gran paliza con tan solo sus puños a pesar de que el utilizaba su bankai, pero por alguna razón esta vez había sido diferente, cuando el arrancar había derrotado al pelinaranja este último había quedado con unas fuertes ganas de revancha, se había propuesto derrotarlo a como dé lugar.

Sin embargo, con el vizard renegado la situación fue distinta, sin importar cuánto tratase de convencerse a sí mismo de que quería volver a enfrentarse a él, inconscientemente Ichigo sabía el terror que este le generaba, como la sola idea de enfrentarlo le crispaba los nervios y le helaba la sangre.

Allí radicaba el problema, el viejo zangetsu se lo había dicho un millón de veces, mientras él tuviera miedo no sería capaz siquiera de protegerse a sí mismo, de hecho, hasta el mismo vizard le recrimino su falta de concentración durante su lucha debido a este hecho, pero si él estaba tan consiente de este hecho, entonces ¿Por qué no podía dejar de sentir aquel terror con tan solo recordar aquel encuentro?

El muchacho observo a las dos jóvenes a su lado buscando algún tipo de respuesta a su predicamento, como si solo bastase aquella mirada para entenderle, ambas chicas bajaron la cabeza resignadas a no poder ayudarlo en ese sentido, Ichigo volvió a observar derrotado hacia el techo, aquello estaba comenzando a volverlo loco, pero no pudo evitar el volver de golpe a la realidad al sentir el tacto de una mano en cada una de las suyas.

–Ya paso Ichigo… Ya paso… Tú solo preocúpate por recuperarte…

Fue el débil susurro que salió de la boca de una cabizbaja Rukia acompañado de una suave caricia en la mano del muchacho.

–Es verdad Kurosaki-kun, ninguna de nosotras salió herida, tu solo asegúrate de superarlo….

Prosiguió Orihime con la mirada hacia el suelo gimoteando un poco en el proceso aunque sin dejar de tomar con fuerza la mano del muchacho entrelazándola con la suya.

–Por favor, descansa Ichigo, debes dejar de cargar con todo el peso sobre tus hombros, ya lo has hecho bien antes pero mira a lo que has llegado, tu espíritu ya no da abasto, estas a punto de desbaratarte sobre ti mismo…

Dijo poco menos que rogando la joven Kuchiki apretando su agarre.

–Siempre haciéndote cargo de todo, sin dejarnos a los demás ayudarte ¿Es qué acaso no confías en nosotros?

Agrego la pelinaranja mientras una lágrimas rebeldes caían por su rostro.

–Déjanos ayudarte a cargar con las responsabilidades Kurosaki-kun….

–Déjanos estar a tu lado a la hora de la lucha Ichigo….

Ambas se quedaron calladas unos segundos mientras tomaban una profunda bocanada de aire inconscientemente elevando su voz y hablando ambas al unisonó.

–Déjanos protegerte por favor.

Ichigo simplemente no sabía que decir o hacer en un momento como ese, ambas chicas le estaban demostrando, no con palabras propiamente dichas, pero si con sus rostros al borde del llanto, todo el sufrimiento que él les estaba causando, al verlas en ese estado cualquier rastro de las preocupaciones que azotaban su mente desparecieron por un rato, ahora no podía dejar de pensar en ellas, en cómo había sido capaz de haberlas lastimado de aquella forma, claro que sabía que su actitud tampoco le hacía precisamente bien a sí mismo pero el hecho de ver el dolor que esta causaba en ellas le hacía sentir que era un idiota por haberse preocupado de algo como lo era un simple miedo irracional…. Bueno, quizás no tan irracional del todo, pero aún así, si eso causaba tal reacción en personas tan importantes para él, entonces ese miedo carecía totalmente de sentido sea cual fuese el caso.

Aún así, el recuerdo de aquella hoja negra rasgando su carne se hizo presente en su mente como si su propia mente se burlara de él tratando de aplacar cualquier intención de dejar de lado ese miedo, inconscientemente sujeto con fuerza las manos de ambas chicas, sorprendidas, estas observaron hacia el rostro del muchacho encontrándose con una mueca sufrida, como si algo lo estuviese torturando.

–Tampoco te niegues a contarnos lo que te asusta Kurosaki-kun.

Ichigo abrió sus ojos ante eso último, quizás fue por el tono dulce con las que habían sido dichas o quizás por la esplendida sonrisa que Orihime le estaba regalando en ese momento, sea cual fuere el motivo, algo dentro de esa situación lo había hecho sentirse frágil de un segundo a otro, mucho más de lo que ya estaba, pero a la vez se sentía completamente contenido, como si nada malo pudiese pasarle en ese momento.

Una lagrima rebelde se escurrió por su rostro, poso su mano sobre su mejilla para luego ponerla delante de si observando con sorpresa y confusión la humedad entre su dedos, ahora Rukia también sonreía de la misma forma que lo hacia su amiga al observar al shinigami sustituto demostrar una emoción por primera vez en días, con delicadeza acaricio con sus manos la cabeza del pelinaranja mientras las lagrimas de este comenzaban a aumentar cada vez más su caudal.

–Ichigo idiota… Al final lo único que necesitas es desahogarte.

0o0o0o0

Cuatro días después

–Makoto, ve a calentar el agua para el baño.

Dijo un aburrido Hiruki mientras analizaba el filo de su zanpakutō sentado en la sala principal de la pequeña posada que los alojaba de momento.

–Claro… Un momento ¿Por qué debo de hacerlo yo?

Pregunto confundido el castaño.

–No sé si te hayas dado cuenta, pero hace más de una semana que el viejo que maneja esta posada se borro del mapa.

Respondió el rubio sin quitar la vista de su espada mientras su hermano meditaba sus palabras.

–Ahora que lo dices, eso explicaría por qué Kengo-san me encargo que hiciera la cena, Minami-san el lavado de las sabanas y Ryoko que barriera los pisos durante estos días.

–Sí que eres todo un detective Makoto, cualquiera hubiera llegado a la conclusión más rápido, pero tú eres especial, hasta que algo no sea tan obvio como para escupirte en la cara no te enteras de nada.

Le respondió con sarcasmo haciendo que el muchacho se rascase su cabeza un tanto avergonzado mientras el rubio seguía contemplando su arma ignorándolo completamente, una vez aclarado el asunto, el castaño se dirigía a hacer el favor que su hermano le había pedido, sin embargo, una idea fugaz cruzo por su mente haciéndolo parar en seco y retomar lo andado.

– ¿Para quién se supone que va a hacer el baño?

–Pues para mi ¿Quién más iba a ser?

– ¿Y por qué YO tendría que preparar TU baño?

– ¿Porque eres buen hermano?

Una sonora carcajada salió de la boca del chico.

–Claro, claro y Ryoko no es una tsundere.

Dijo el castaño entre risas haciendo que el rubio apretara sus dientes con molestia antes de hacer desaparecer su zanpakutō en el aire y levantarse con pesadez del asiento dirigiéndose hacia el exterior a preparar los leños para el fuego.

–Está bien yo lo hare… Todo el mundo aprovechándose de él y justo se le ocurre conectar dos neuronas cuando yo le pido algo.

Se fue mascullando por lo bajo mientras su hermano menor seguía riéndose tras él, un tanto más tranquilo, tomo la misma posición que el joven rubio tenía hasta hacia unos segundo, solo que en vez de revisar su espada, él mantenía sus brazos apoyados en la mesa y su cabeza recostada sobre estos observando a la nada con el rostro pensativo.

Justo en ese momento una recién recuperada Ryoko llegaba a la mesa con una bandeja con algo de comida en sus manos sentándose frente al chico observando con extrañes como este tenía un gesto distinto a su casi permanente sonrisa.

– ¿Pasa algo?

Pregunto mientras comía sin prisa haciendo que el castaño levantase levemente la vista.

–Nada del otro mundo.

–Pues no lo parece, el verte con algo que no sea una sonrisa en el rostro quiere decir que o algo bastante serio está pasando o estará por pasar.

Dijo indagando sutilmente mientras le daba un pequeño sorbo a la sopa de miso que acompañaba su plato.

–Bueno, por si no lo notaste estamos en medio de una batalla entre nosotros seis contra todo el seireitei, si eso no es algo como para estar serio entonces no sé que pueda llegar a ameritarlo.

–No me hagas reír, la idea de enfrentarte a medio mundo te tiene tan emocionado como un crio antes de navidad, de hecho, no me sorprendería que Minami-san o Kagawa-san tengan algo con lo que agarrarte de los huevos como para que no salgas de aquí directo a enfrentarte con alguien apenas te quitemos la vista de encima.

Respondió con una sonrisa altanera mientras seguía comiendo con lentitud.

–No creo que sea necesario el ser tan asertiva con tu onii-chan mi pequeña tsundere.

El fuerte golpe en la cabeza del muchacho no se hizo esperar ante semejante respuesta.

–Tsk, hace décadas que he dejado de llamarte de esa manera, de cualquier forma eso no responde a mi pregunta.

–Por mi puedes tomarte todo el tiempo del mundo para esperarla ya que no tengo nada que responder, simplemente estoy un poco pensativo nada más, al fin y al cabo, tu pequeña enfermedad me hizo pegar un susto bastante gordo y cuando uno siente cosas así, bueno, es imposible no meditar sobre eso aunque sea un poco.

Mintió descaradamente el castaño mientras se sobaba ligeramente la zona golpeada haciendo que la peliblanca apartara la mirada dando por finalizado el tema, bueno, quizás no mintió tanto, el padecimiento de la chica si lo había trastocado un poco, sin embargo, lo que tenia al muchacho pensativo era el encuentro que se produciría al día siguiente, no tanto por lo que allí sucedería sino más bien por el hecho de tener que ocultarlo de casi todos los demás.

¿Era correcto lo que estaba haciendo?

Se repetía constantemente en su cabeza, no es que no confiase en sus habilidades de sus compañeros, muy por el contrario, estaba seguro de que todo el evento pasaría sin muchos contratiempos, sin embargo el hecho de exponer a su familia en peligro, por más mínimo que este sea, más aún siendo capaz de evitarlo por sí mismo, no le generaba una emoción precisamente agradable.

Rápidamente desecho esos pensamientos, mañana tocaba el alimentar con magia los catalizadores que mantenía en alto la barrera que en esos mantenía en jaque a todo el Seireitei, y por ende, el ataque que los Ryoka realizarían contra ellos, tal y como el mismo y su jefe habían planeado.

Podía ser que él fuera el causante de que su familia se viera envuelta tal peligro pero esa no era excusa para ocupar su mente con ideas innecesarias, la suya era una guerra donde fácilmente se veían superados mil a uno, perder el enfoque significaba que tanto él como sus compañeros estarían perdidos, por lo tanto, el dudar simplemente no era una opción.

Perdido en sus tribulaciones, el joven no noto como sus parpados lentamente se hacían cada vez más pesados cerrando sus ojos de manera involuntaria llevándolo a un profundo sueño sin siquiera darse cuenta.

0o0o0o0

Lentamente ante él se mostro la imagen de un hermoso cielo estrellado sin luna, surcado ocasionalmente por alguna que otra pequeña nube, pero que a pesar de todo parecía emitir una tenue luz propia, sin poder evitarlo, en su rostro se dibujo una gran sonrisa, era de esperarse, al fin y al cabo hacía tiempo que no estaba en aquel lugar.

Refregándose los ojos, Makoto lentamente se puso de pie observando la pacifica pradera en la cual él se encontraba justo en el medio, con un gesto totalmente relajado, volteo su rostro para ver las ligeras cadenas montañosas a en el horizonte cuyos lejanos vientos llegaban hasta allí haciendo mover a los pastos moverse como si estos bailasen al son de una relajante melodía.

Sus descalzos pies se movieron con parsimonia disfrutando del tacto del fresco césped a la vez que sentía la fresca brisa escurriéndose a través de los dedos de sus manos.

Como siempre allí estaba él, ambas manos sosteniendo con solemnidad el mango de un mandoble clavado dentro de una roca, su armadura estilo occidental brillando a luz de aquel eterno cielo estrellado mientras su capa azul se movía a merced del caprichoso viento, su cabello rubio resaltando junto con sus profundos ojos azules que, aunque su rostro no demostrara lo mismo, dejaban entrever un pequeño brillo de alegría en estos por la presencia del joven castaño en el lugar.

–Es un honor volver a verlo Pendragon-san.

Saludo el joven haciendo una leve reverencia a la vez que cruzaba un brazo sobre su pecho en señal de respeto recibiendo un gesto igual por parte del caballero frente a él.

–El honor es todo mío joven Yamagata.

Respondió el hombre aparentemente sin perder su austeridad, sin embargo, una vez pasadas las formalidades correspondientes, este no pudo evitar dejar salir una sonrisa cuando el muchacho castaño se acerco hasta él dándole un fuerte apretón de manos con un gesto alegre similar al de un niño.

–Realmente ha pasado mucho tiempo.

–Una zanpakutō y su portador son uno solo, y en unión tan particular como lo es la nuestra, es totalmente menester el que tengas viajes como este a tu mundo interno.

–Lo sé Pendragon-san, aún así, me gusta poder ver a mis amigos al rostro de tanto en tanto.

El espíritu negó seriamente con la cabeza.

–Está equivocado joven Yamagata, yo no soy su amigo, simplemente soy una herramienta que estuvo ligada a usted desde el momento en el que su alma llego a este plano de la realidad, mi obligación es acatar sus órdenes y seguirlo a donde vaya, nada más.

El muchacho se cruzo de brazos observándolo divertido.

–He estado llamándolo así desde casi setenta años, con todo respeto, si no me he detenido de afirmar que usted es mi amigo durante todo ese tiempo ¿Qué le hace creer que decir ese discurso por millonésima vez va a cambiar algo?

Un suspiro de resignación salió de la boca de la zanpakutō que solamente se limito a guardar silencio como lo hacía cada vez que su portador se ponía en esa postura.

–Me alegro que lo comprenda Pendragon-san.

Dijo el muchacho con una sonrisa tranquila, refregándole a su espada sutilmente la victoria en su cara.

– ¡NO ME JODAS!

Se escucho el grito de una estridente voz masculina hacia lo lejos, en el rostro del joven vizard otra vez se formo aquella sonrisa de niño mientras que en el del caballero de armadura, en cambio, un leve dejo de fastidio se dejo ver por entre sus casi impasibles facciones.

– ¡¿Así que el mocoso se digno por visitar a sus tan poderosos, y que más de una vez le han salvado el culo, espíritus dentro de su zanpakutō?! Joder esto hay que registrarlo ¿No lo crees así rubiales?

Dijo el sujeto apareciendo detrás del acorazado espíritu dándole una ligera palmada en la espalda, este se encontraba vestido completamente de blanco, unos zapatos y pantalones formales complementaban su estilo junto con una camisa de seda y una corbata ocultos debajo de un sobretodo hasta sus rodillas, a pesar de la familiaridad con la que se refería a las dos personas que estaban allí, por alguna razón su rostro se veía medio oculto por un sombrero de ala ancha coronado con una gran pluma negra que caía hacia un costado.

–Llámame por mi nombre hollow altanero, ya que estas aquí como huésped al menos demuestra un mínimo de respeto.

Se quejo el hombre mientras apretaba con fuerza su mandoble.

– ¿Huésped? ¡JA! Este mocoso me mato y absorbió mis poderes para hacerse más fuerte, desde ese instante yo soy tan parte de este mundo como lo eres tú, jodete rubiales, al único al que aquí le debo respeto es al chiquillo ese de ahí por el solo hecho de haberme demostrado que es mucho más fuerte que yo.

Le respondió al rubio con un deje de burla mientras señalaba con su mano derecha al muchacho unos metros delante de él dejando ver su rostro.

Una sonrisa socarrona se había formado en él cuando sus ojos cuasi felinos de color negro a excepción de su iris amarillo se cruzaron con los de su dueño mientras que con su mano libre acariciaba su mentón poblado por una ligera barba en punta, un extraño silencio se formo entre ambos por unos segundos en el cual el único sonido que había era el silbido del viento que movía a capricho su negra melena hasta los hombros.

–Me alegra verte tan animado como siempre Shooter-san, aunque solo tengo una duda ¿Por qué dices que soy el único al que le debes respeto y luego me llamas mocoso?

Una estridente risa salió del sujeto de blanco al escuchar el tono inocente con el que el castaño había hecho su pregunta.

–El respeto va más allá de palabras melosas renacuajo, creo que para ti debería de ser suficiente el solo hecho de que te deba obediencia, al fin y al cabo muchacho, soy un hollow y digamos que nuestra naturaleza no es precisamente agachar la cabeza, y mucho menos ante un shinigami.

Fue la respuesta que le dio al muchacho sacándole a este una sonrisa.

– ¿Qué te parece tan gracioso niño?

Pregunto el hombre ciertamente confundido por tal extraña reacción.

–Nada particularmente profundo, simplemente me agrada el hecho de que ustedes dos sigan igual que siempre, al menos al verlos me doy cuenta de que no todo es caos aquí dentro.

Explico con una sonrisa tranquila y una mano sobre su pecho observando a ambos espíritus con alegría, un suspiro profundo salió de su boca antes de retomar su postura usual, como si de alguna manera ese suspiro se llevara consigo aquel agradable sentimiento preparándolo para el tema que estaba a punto de afrontar. Una mirada seria como rara vez tenía apareció en su rostro encarando a los seres que representaban tanto su poder de shinigami como de hollow con una entereza y decisión solo ocasionalmente vistas en él.

– ¿Cómo se ha comportado últimamente?

Pregunto sin vacilación mientras que el cielo sobre sus cabezas poco a poco comenzaba a nublarse dando testimonio de lo problemático que era el tema para el castaño, los dos seres espirituales se miraron el uno al otro entendiendo al instante de lo que estaba hablando el chico antes de afirmar con la cabeza y devolverle ambos la mirada.

–Las tormentas están comenzando a ser cada vez más grandes, sin embargo, su intensidad aún no es algo de lo que preocuparse aunque lamentablemente no puedo decir lo mismo a lo que número se refiere, de hecho, en este último tiempo han comenzado a ser cada vez más usuales, debemos de suponer que es a causa de las últimas batallas en las que ha estado joven Yamagata.

Informo el hombre de armadura antes de observar a su contraparte hollow cediéndole la palabra, este dejo salir un suspiro de fastidio antes de comenzar a hablar mientras observaba hacia el horizonte con un deje de enojo.

–Es una verdadera mierda, esa puta cosa esta cada vez más inquieta, de hecho, hace un par de días el muy cabron por poco no me arranca un brazo mientras arrojaba mordisco al aire medio dormido.

Makoto bajo la mirada y apretó los puños con fuerza enojado consigo mismo por haber sido débil al no poder resistir el llamado de la batalla dándole a la bestia dentro de él la libertad para hacer estragos en su mundo interno.

–Lo lamento Shooter-san, no pensé que unos pocos combates causasen tanto daño por aquí.

Dijo un apenado castaño con la cabeza gacha y la mitad de su rostro oculto bajo la sombra de su cabello.

– ¿Pero qué mierda está diciendo mocoso? Deberías de escuchar un poco más, dije que estaba medio dormido, siempre esta así, por ahora no hace más que reaccionar con algunos gruñidos y zarpazos al aire cuando tú estás luchando, mantente consciente, no te pases de trastornado y así las cosas aquí estarán tranquilas, tú solo sigue luchando tanto como lo desees, puede que hacerlo me joda como una patada en los huevos, pero mientras que el rubiales y yo estemos aquí mantendremos esa cosa controlada todo el tiempo.

Finalizo con fastidio sacándole una diminuta sonrisa al joven que a pesar de eso mantenía su mirada triste y generando una vena punzante en la frente del caballero por seguir llamándolo con ese sobrenombre.

–Eso ya lo sé Shooter-san, pero se supone que así no debería de ser las cosas, ese ser debería de coexistir pacíficamente con mi alma como ustedes lo hacen o, en caso de no poder hacerlo, estar totalmente subyugado sin posibilidad de hacer nada, pero debido a mi falta de fuerza ninguna de esas dos cosas pasan, por eso este es mi problema, al fin y al cabo yo soy tanto la causa como la solución.

Un deje de ira podía oírse en su voz poco al ir terminando aquella frase aunque extrañamente ni su cuerpo ni su rostro daban otra seña que no fuese serenidad, casi como si un conflicto entre ambas emociones estuviese ocurriendo dentro suyo.

–Puede que haya algo de verdad en sus palabras joven Yamagata, pero como ya le dije antes, yo soy su herramienta y mi deber es seguir sus ordenes y hacer todo lo que esté a mi alcance para salvaguardarlo, en cuanto al hollow, quizás no tenga mis mismas motivaciones, pero el vinculo que este posee con usted es el único atisbo de existencia consiente que le queda, si desea conservarla, no le queda más opción que protegerlo a usted… Así que viéndolo desde ese lado, realmente es un tema que a ambos nos concierne.

Respondido el espíritu de su zanpakutō dejándolo sin palabras.

–Bien, ya oíste al rubiales, así que deja de llorar como marica, da media vuelta, lleva tu escuálido culo al mundo real… bueno, espiritual o como mierda sea, y demuéstrale a todos el poder que te dio el título del emperador esmeralda.

Agrego el hollow antes de tomar al chico por los hombros y voltearlo haciendo que quedase de espaldas hacia él para luego darle una fuerte patada en donde la espalda pierde su nombre haciéndolo salir disparado por el aire y dejándolo mucho más confundido de lo que ya estaba.

–Ah, y otra cosa, yo que tú me preparo para unos cuantos golpes para cuando despiertes porque el lugar donde vas a caer no es precisamente el más seguro del mundo.

Escucho decir al hombre de blanco en un grito antes de que la voz de este de a poco se fuera haciendo cada vez más lejana para el chico, perdido en deducir el significado de aquellas palabras no cayó en la cuenta de que había quedado envuelto en una masa de pura luz hasta poco antes de perder la conciencia yéndose así de su mundo interno.

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– ¡Hey Makoto! Son las dos de la tarde mierda ¿Qué demonios se supone que haces durmiendo?

Vociferaba una enojada Ryoko después de que el castaño se haya quedado dormido en medio de una conversación entre ambos, tratando de despertarlo, y de paso aliviando unas cuantas tensiones, la peliblanca tomaba los hombros del muchacho zamarreándolo con fuerza de un lado a otro.

Justo en ese momento fue que el castaño recobro el sentido, sin embargo, entre los empujones que le daba la chica y el hecho de que aún su cuerpo aún no se había despertado del todo, este no pudo evitar caer con todo su peso muerto hacia adelante llevándose a la albina consigo.

Todavía no había abierto los ojos, pero si podía sentir como su cabeza ahora descansado en algo muy suave y firme de tamaño mediano, por instinto movió su mano tratando de buscar algún punto de apoyo, pero lo único que encontró fue algo de la misma textura y tamaño que el cuerpo donde estaba recostando su frente.

Al abrirlos lo primero que sus ojos vieron fue el rostro de una sumamente abochornada y enojada Ryoko, aunque extrañamente un pequeño hilillo de sangre bajaba por su nariz, con su labio inferior temblando por el coraje y su cara tan toja que parecía que todo la sangre de su cuerpo se había juntado allí.

– ¡KYYYYYYAAAAAA!

Fue el ensordecedor y agudo grito de la muchacha antes de conectar un derechazo de campeonato en la quijada de un por tercera o cuarta vez en lo que iba del día completamente confundido Makoto que termino incrustado en una de las pocas paredes de material que tenia la posada.

–Makoto siempre dije que eras un idiota, pero jamás espere que fueras un pervertido, mucho menos conmigo, al menos podrías haberme avisado… err quiero decir que… podrías haber sido más delicado… arrg tampoco, emmm yo… ¡ERES UN IDIOTA!

Grito nuevamente la peliblanca estando roja hasta las orejas poniéndose de pie y cubriendo la zona de sus pechos con ambos brazos cruzados sobre estos con una mueca extrañamente sumisa en el rostro.

– ¿De qué demonios estás hablando Ryoko? Yo simplemente me desperté y cuando me quise dar cuenta tenia frente a mí dos firmes y suaves cosas pero así aún no creo que eso sea excusa para golpearme de esa manera.

Respondió un adolorido Makoto mientras se levantaba con pesadez quitándose los pequeños trozos de escombro de los hombros.

– ¿Cómo que de qué estoy hablando? ¡Me tocaste los pechos pedazo de estúpido!

Grito enojada para luego taparse la boca con ambas manos observando al chico con los ojos inyectados en lagrimas y con su cuerpo no dando más de la vergüenza mientras que el muchacho no podía dar crédito de lo que acababa de escuchar no pudiendo evitar limpiar sus oídos después de oír semejante cosa.

–Perdona Ryoko, creo que tenía algo en el oído, por favor repite lo que dijiste.

Pidió el castaño rogando internamente a todo ente superior que existiese que solo haya oído mal y que aquellas solo fueran una mala broma de su mente, por su parte Ryoko observaba hacia todos lados cerciorándose de que solo ellos dos estuviesen allí, quizás se lamentaría por lo que estaba a punto de hacer, pero joder, esa era la primera vez que tenía un contacto con el oji verde fuera del ámbito de lo fraternal o de la amistad, si es que tenía algún tipo de chance de llegar más allá que como hermana adoptiva o amiga con él, ese era el mejor momento para averiguarlo.

–Que me tocaste los pechos, imbécil, no me hagas repetirlo… Y luego dijiste que eran firmes y suaves… Aca… ¿Acaso se sintieron bien?

Respondió la muchacha bajando cada vez más la voz hasta el punto de hacer esa pregunta prácticamente solo moviendo los labios mientras jugueteaba con los dedos de sus manos, sin embargo, jamás escucharía la respuesta a esta.

– ¡Makoto!

Si, había escuchado bien, le había tocado los pechos a su amiga de la infancia y lo peor de todo era que se habían sentido perfecto al tacto de su mano, eso era inaceptable para un caballero y nunca podría vivir con la carga de aquello en su mente, por eso su cerebro entro en modo de emergencia automático, no sabía cómo, pero toda actividad cerebral había finalizado casi por completo, no importaba el número de neuronas que tuvieran que morir, el hecho de borrar tal recuerdo valía la pena, aún si eso significaba estar inconsciente durante el resto del día.

–Hey ¿Qué te ocurre? ¡Makoto! ¡Makoto!

Gritaba la chica abochornada y preocupada por partes iguales al ver como el castaño se había desmayado en seco sobre el suelo, Ryoko se acerco hasta él tratando de tocarlo solo lo absolutamente necesario para reanimarlo, sin embargo ya era tarde, la conciencia del chico se había perdido quién sabe dónde por segunda vez en el día.

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Al día siguiente

Había llegado el momento, por primera vez desde que había empezado el conflicto ambas partes se enfrascaban en un verdadero combate, quizás ninguna de las dos partes usasen todo su potencial hoy mismo, pero ese era el principio, de allí en más todo comenzaría a aumentar de nivel y el que no pudiese adaptarse definitivamente acabaría mal.

Yoruichi observaba desde la puerta de la casa de los Shyba como el sol aparecía por el horizonte, su rostro se veía marcado por un gesto pensativo mientras de a poco podía sentir, casi de forma imperceptible, como lentamente el reiatsu del lugar comenzaba a converger en distintos puntos del Rukongai, en cuatro para ser más precisos.

–Al parecer son un tanto madrugadores estos Vizards.

Escucho una voz femenina detrás de sí, apenas volteando los ojos hacia atrás, la morena observo de reojo como la dueña de casa se acercaba caminando desde adentro del edificio hasta estar junto a ella.

–Supongo que a ti también te despertó toda esa energía.

–Es un movimiento bastante lento, pero no sería exageración si decimos que cada partícula de reiatsu que hay por aquí esta convergiendo en este mismo instante en los cuatro que tienes marcados en ese mapa, solo es cuestión de concentrarse unos segundos para sentirlo, demasiado como para dormir tranquila.

Finalizo con un deje de fastidio mientras estiraba sus brazos dejando escapar un furioso bostezo en el proceso.

–Está bien, de cualquier forma hubiese comenzado despertarlos en un rato.

– ¿Piensas atacar tan rápido?

Pregunto un tanto sorprendida la fabricante de cohetes del Rukongai.

–Para nada, como bien dijo el mocoso hace unos días, ese es un proceso que consumirá mucho la energía de uno de ellos, mientras más tiempo dejemos que esto siga curso más debilitado estará el sujeto en cuestión, y viendo la cantidad de energía que puede mover por si mismo preferiría no tener que enfrentarme a él en lo posible, por ahora limitémonos a estar atentos e ir posicionándonos hasta que sea el momento oportuno para actuar.

–Supongo que tener que luchar contra ese muchachito vizard te basta y sobra ¿Verdad?

Respondió sonriente haciendo que la morena no pudiese evitar dejar salir un suspiro cansino.

–Ni me lo recuerdes, evidencias hay de sobra como para decir que ese tipo es sumamente peligroso, sin contar que hasta ahora el tipo era prácticamente un completo desconocido para la mayoría de los shinigamis, no tienes idea de lo difícil que me fue buscar información sobre él.

– ¿Información?

–Es lo único que podía hacer si quería estar más o menos preparada.

– ¿Asustada?

–Nada más lejos de la verdad, pero si debo de andar con cuidado, estoy frente a un tipo del que prácticamente no se sabe nada, un shinigami totalmente normal hasta el día de su exilio cuyo poder aumento de manera ridícula hasta el día de hoy, solo tengo sus estadísticas de desempeño, alguna que otra anécdota por allí, pero nada más, incluso el por qué de su exilio me es un misterio hasta que pueda hablar con el viejo Yamamoto, aunque Urahara tiene una teoría dando vueltas por su cabeza, pero si es lo que él cree, entonces estamos más que jodidos… Un grupo de heraldos divinos es simplemente demasiado para todos nosotros.

Finalizo casi en susurro adentrándose cada vez más en sus pensamientos.

– ¿Divinos?

Dijo la pelinegra con notable curiosidad en sus ojos, sin embargo, la felina simplemente se limito a negar con la cabeza antes de dejar salir un suspiro y enfocar su vista en el horizonte.

–No me hagas caso, posiblemente solo sean delirios de Urahara… Mejor despierta a los chicos, los quiero a todos listos para salir en media hora.

Haciendo caso a la petición de su amiga, la mujer volvió a ingresar al interior de su hogar dejando sola a una aparentemente tranquila Yoruichi la cual apreciaba de brazos cruzados los primeros rayos de sol de aquel importante día, aunque una vez la pelinegra salió de escena, en su rostro apareció una mueca de preocupación.

–Ojalá solo sean delirios de Urahara.

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Distrito 22 Oeste del Rukongai

Desde su improvisado asiento a partir de un tronco al lado de un gran cristal morado suspendido en el aire en medio de un cruce de dos calles polvorientas del Rukongai, un joven se mantenía con su usual expresión de aburrimiento observando cada tanto de soslayo al cuerpo volador y a la innumerable cantidad de partículas que se hacían visibles imitando su color al acercarse hacia él inundando el ambiente con una leve luz morada y un sutil zumbido.

–No pienso estar todo el día aguantando tu cara de culo Ryoko, vete a dar una vuelta, patrulla por ahí, vuelve a la posada si así lo quieres, prefiero tener que cuidar esta cosa yo solo antes de tener que seguir soportando tus berrinches de niña.

Dijo cierto vizard rubio al ver como la joven de cabello blanco suspiraba y bufaba de frustración mientras pateaba con enojo cada piedra que tuviese por delante, y cestas, y madera, y partes de casa abandonadas… Básicamente todo lo que no le trajera ninguna consecuencia si se rompía.

–Cierra el pico, estoy enojada y no tengo reparo en demostrarlo, si tanto te molesta puedes hacer caso a tu propio concejo e irte de aquí, yo sola basto para defender el catalizador.

Respondió prácticamente escupiendo sus palabras haciendo que el muchacho simplemente se volteara resignando a buscar algo con que entretenerse y así ignorar el constante ruido de objetos pesados volando por el aire antes de caer al suelo quebrándose en pedazos.

Por su parte Ryoko no daba más de la ira que llevaba acumulada, el muy idiota de Makoto se había quedado inconsciente hasta hacia un par de horas cuando tuvo que levantarse, un tanto cohibida, ella trato de hablar sobre lo que había pasado el día anterior, sin embargo él simplemente la observo con un gesto confundido antes de decirle que no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.

Cualquiera pensaría que el muchacho estaría mintiendo, pero si ese fuera el caso entonces ¿Por qué seguía observándola con los mismos ojos? Es decir, cuando en su momento ella le dijo que había tocado sus pechos el castaño cayo redondo al piso, teniendo en cuenta eso, uno supondría que el muchacho estaría renuente a tener el más mínimo contacto físico con ella, se avergonzaría o algo por el estilo.

Pero ese no era el caso, todo estaba igual, jodidamente igual, su sonrisa, sus bromas, como si nada hubiese pasado, de hecho, en la mente del castaño nada había pasado, de eso estaba segura, se trataba de un tema bastante delicado entre ambos como para fingir tan descaradamente, sencillamente aquello no era parte de su personalidad, algo de seguro había pasado cuando se desmayo, no sabía cómo ni por qué, pero de alguna manera el muchacho había olvidado todo.

Por eso estaba frustrada, al parecer, hiciese lo que hiciese algo siempre dejaba la relación entre ambos tal y como estaba, amigos de la infancia, casi como hermanos, bueno, la parte del "casi" venia de su parte, desde que se había dado cuenta de sus sentimientos la peliblanca sencillamente no pudo verlo más al ojiverde como aquel hermano mayor que siempre la protegió, la palabra "Onii-chan" hace tiempo se había perdido de su vocabulario, el haberlo seguido llamando de esa forma habría sido simplemente enfermo, ni que sus sentimientos fuesen un puta apología de incesto o algo sacado de un estúpido anime de harems.

Una vez aclarado eso la pregunta era la siguiente, ¿Por qué lo había hecho? Ya sea consiente u inconscientemente ¿Por qué Makoto había decidió borrar ese recuerdo de su memoria?

¿Acaso la vergüenza de haber tocado de esa manera a quien consideraba su hermana fue demasiado para ese idiota? ¿Podía ser que él se rehusara a tal hecho? O podía ser que también hubiese algo más oculto en ese asunto, sea como fuere, debía dejar aquellos pensamientos de lado, al fin y al cabo se suponía que estaba en una misión, lo más seguro sería que todo siguiese su curso normal, aún así, jamás debía de perder su concentración en este tipo situaciones… Aunque no pudo evitar apreciar la ironía del hecho de que, la persona que le había enseñado eso, precisamente el motivo de su distracción.

El crujido de una pesada viga de madera quebrándose bajo sus pies la devolvió de su torrente de pensamientos, fue allí cuando cayó en la cuenta de la cantidad de destrozos sin sentido que había realizado, un suspiro ahogado salió de su boca mientras observaba con gesto cansado el cielo azul, una humedad incomoda comenzó a bajar por su níveo rostro antes de percatarse en cómo esta provenía directamente de sus ojos.

Con un movimiento furioso de su muñeca derecha, Ryoko seco sus incipientes lágrimas para luego imprimir toda su frustración en la viga bajo sus pies partiéndola en dos sin demasiado esfuerzo.

– ¡Makoto Idiota!

Grito en un arrebato de ira antes de comenzar a dar grandes zancadas al caminar por los alrededores ante la sutil mirada de un aburrido Hiruki quien simplemente se limito a apartar la mirada antes de cerrar sus ojos y seguir al pendiente de sus pensamientos al darse cuenta del por qué de la actitud de la peliblanca.

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Distrito 64 Este del Rukongai

– ¡Observen y lloren señoritas!

Dijo un victorioso pelirrojo mientras revelaba su juego de cartas sobre una improvisada mesa hecha al lado de la puerta de una pequeña taberna, sorprendidos, sus tres compañeros de juego se tomaron la cabeza frustrados y heridos en su orgullo mientras el vizard tomaba todo el dinero apostado con una gran sonrisa en los labios.

–No puede ser Kengo, es la tercera mano que nos desplumas, de seguro es por esa cosa que está ahí flotando, alguna magia rara debe de estar haciendo.

Se quejo uno de los sujetos señalando el enorme cristal morado flotante en medio de la calle a espaldas del pelirrojo, el hombre en cuestión vestía con las ropas normales del Rukongai, llevaba el cabello muy corto y tenía un gesto cansado en su rostro.

–Es verdad, esa cosa me está dando mucha mala espina.

Se quejo otro observando ligeramente perturbado el objeto en cuestión, este era un tanto más desgravado, su ropa estaba algo arrugada y era bastante holgada, barba de unos días y su pelo ligeramente largo atado en una cola de caballo acompañado una actitud algo hiperactiva.

–Calma, calma chicos, el buen Kengo siempre nos ha roto el culo en las cartas desde que tengo memoria, dejen de buscar excusas y sigan jugando… ¿O es que acaso sus esposas los castran si siguen perdiendo así el dinero?

Respondió el restante animadamente y con una sonrisa burlona en su rostro, este tenía su cabello hasta los hombros, una mirada un tanto traviesa y vestía un simple kimono masculino de color negro.

–Por favor Ruzu, eres el único tipo que pierde un cuarto de su sueldo en una apuesta y sigue de buen humor.

Le dijo el segundo suspirando resignado mientras apoyaba su cabeza en el respaldo de su silla.

–Dime una sola vez en la que Kengo nos haya desplumado y luego no nos haya devuelto el dinero cuando nos vamos.

–Buen punto, llamen a alguien que nos traiga una buena botella de sake para brindar por el buen Kengo entonces.

Volvió responderle con una sonrisa en su rostro antes de poner animadamente otra cantidad de monedas sobre la mesa.

El vizard por su parte observaba a sus amigos con una sonrisa en su rostro, había pasado mucho tiempo desde la última vez que había estado con ellos y fue hasta ese momento que no se había dado cuenta de lo mucho que extrañaba el estar en ese ambiente.

– ¡Un brindis por Kengo!

Gritaron los tres hombres al unisonó levantando sus vasos en el aire, el pelirrojo simplemente se dejo llevar, podía ser que estuviera en una misión pero no quería ni podía renegar de un momento así. Además, no es como si necesariamente algo fuese a pasar ¿Verdad?

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Distrito 56 Puente Sur del Rukongai

En medio de un turbulento río se encontraba suspendido el tercero de los cristales catalizadores que mantenían en pie la barrera sobre el Seireitei, a diferencia de los demás, este emitía un potente rayo en dirección a la estructura de madera emplazada entre ambas orillas de aquel cuerpo de agua produciendo un fuerte viento en el lugar.

Las olas producto del viento golpeaban con fuerza la costa mientras que un serio Kagawa observaba desde el puente como su magia poco a poco iba terminando de alimentar al gran objeto morado, sin embargo, también podía sentir como sus fuerzas de a poco comenzaban a agotarse a un ritmo más vertiginoso.

Aún así no podía darse el lujo de detenerse allí, aún restaban otros tres cristales más por alimentar, y teniendo que los Ryoka estarían allí de un momento a otro, el perder tiempo no era una opción.

Junto a él, su esposa tomaba su mano libre con fuerza mientras también observaba seria el proceso que allí se acontecía, un silencio dominaba el ambiente el cual solamente se veía interrumpido por el silbido de los vientos huracanados que el traspaso de energía producía.

–Dime ¿Puedes seguir con esto? Yo no tengo problema en reemplazarte si quieres.

Pregunto una preocupada Minami al ver como la mano de su esposo temblaba con dificultad al ingresar en los últimos instantes del rito, sin embargo, a pesar del gesto de esfuerzo en su rostro, el hombre negó con la cabeza y con una sutil sonrisa en sus labios.

–No, prefiero que estés disponible para defender los cristales o curar a los chicos de ser necesario, eres infinitamente más útil de lo que yo lo sería ocupando tu lugar.

–Solo porque tú reniegues de tus poderes no quiere decir que seas un inútil.

–Lo sé querida, pero hasta que no sea el momento oportuno, a lo que combate se refiere, inútil es la definición más acertada para mí.

Luego de unos segundos más, el rayo de energía tuvo un último y potente impulso antes de dejar de emerger de la mano del vizard jefe de aquel grupo haciendo que el cristal brille con una intensa luz violácea dando por terminado el conjuro de alimentación.

Cansado, el sujeto de traje dejo caer sus brazos sin fuerzas hacia los lados, cerrando sus ojos y dejando escapar un suspiro de alivio antes de observar con una sonrisa de satisfacción el producto de su trabajo.

–Bien, ya está hecho, de todas formas aún quedan otros tres más, dile a Kengo que estaré allí en un momento para comenzar con el conjuro de su cristal y luego dile a Makoto que se asegure de resistir lo suficiente ya que el suyo es el último de los cuatro.

Dijo con su típico gesto apacible antes de caer en los brazos de su esposa tratando de recobrar un poco sus fuerzas, la peliazul por su parte comenzó a acariciar con cariño la cabeza del sujeto al mismo tiempo que con su mano libre tomaba un walkie talkie del bolsillo de su saco.

– ¿Resistir? No sé supone que esto es solo algo de rutina.

Pregunto confundida la mujer sin dejar de acariciar la cabeza de su marido sacándola una sonrisa un tanto misteriosa a este.

–Él sabrá a lo que me refiero.

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Bosques a las afueras del Rukongai Zona Norte

–De acuerdo, dígale a Kagawa-san que aquí estará todo controlado, y no se preocupe, primero muerto antes de que este cristal sea destruido…. Sí, lo entiendo…. No, no hay problema, un par de horas no me vendrán mal como para entrenar un poco…. Sí Minami-san, traje algo conmigo como para almorzar…. ¿Eso es todo?... Bien, hasta luego Minami-san.

Una vez finalizada la llamada, el joven corto la comunicación y arrojo el aparato hacia la base de uno de los arboles que tenía al lado, a sus espaldas, un catalizador se suspendía en el aire en medio en medio de un claro bañado por los rayos tenues del sol por la mañana que con dificultad se abrían paso entre las densas hojas de los enormes arboles de la Sociedad de Almas.

Frente a él se erguía un ridículamente grueso tronco marcado por incalculables golpes de puño los cuales ya habían arrancado casi de cuajo una corteza debilitada por los incesantes impactos sobre esta.

Hizo tronar los dedos de sus manos antes mover ligeramente su cuello para aflojarlo, observo sus puños cubiertos por una ligera cantidad de sangre en sus nudillos, dejando escapar un leve suspiro, su cuerpo comenzó a emitir unas delicadas descargas eléctricas que cauterizaron las diminutas heridas que le molestaban.

–Realmente el combate cuerpo a cuerpo no es mi estilo preferido….

Dijo para sí mismo con un deje de resignación en su voz, sin embargo, su gesto cambio completamente de súbito deviniendo en una sonrisa desencajada acompañada de sus verdes ojos abiertos de par en par y con sus pupilas enfermamente dilatadas.

–Pero si usándolo la pelea contra Shihōin-san se vuelve más interesante, bueno, supongo que no estaría mal experimentar un poco.

En ese momento su puño derecho se cargo con un reiatsu de un fuerte color verde lanzándolo con fuerza hacia adelante, haciendo que el resto de su cuerpo prácticamente se deslizase por el suelo, conectando un golpe en medio del tronco de aquel enorme árbol formando un enorme agujero en este apenas dejando una superficie como para que pueda mantenerse de pie.

–Perfecto.

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–Así que ya están en posición.

Fue lo que dijo Yoruichi al ver como una mariposa infernal se posaba sobre su dedo, rodeada por la maleza que había sobre las copas de los bosques a las fueras del Rukongai, la morena observaba detenidamente aquel cuerpo luminoso y flotante en medio del claro mientras mantenía su presión espiritual al mínimo evitando ser detectada por el vizard castaño que entrenaba unos veinte metros debajo de ella.

– ¿Alguna noticia sobre los demás catalizadores?

Pregunto en voz baja asegurándose de no perder de vista al joven allí abajo.

–Bien, mientras solo haya sido uno aún no hay por qué alarmarse, sin embargo, eso nos marca la pauta para iniciar el ataque, ve y avísale a los demás que tienen luz verde, mientras tanto yo me hare cargo de darle una lección al mocoso que está ahí abajo.

Finalizo con una sonrisa socarrona antes de que la mariposa retomase su vuelo en dirección hacia el Rukongai.

Observo su equipamiento una vez más, quizás sería una exageración utilizar las mismas botas y guanteletes anti-hierro que había utilizado aquella vez contra Sosuke Aizen, pero teniendo en cuenta lo poco de sus habilidades que había demostrado hasta ahora, además de esa leve intuición que tenía Urahara sobre la naturaleza de sus poderes, supuso que no sería mala idea el llevarlos aquel conflicto.

Una vez lista, se puso de pie sobre la rama donde estaba trepada preparándose para abalanzarse sobre el desprevenido muchacho, sin embargo, un destello verde salido de la nada la hizo reaccionar lo suficientemente rápido como para esquivar el impresionante cero que se dirigía hacia ella.

Sorprendida, aterrizo en el suelo encontrándose frente a ella a un sonriente Makoto con su zanpakutō en forma de pistola empuñada en su mano derecha.

–Fui lo suficientemente educado como para ignorarla hasta el momento en que haya dado sus últimas ordenes Shihōin-san, creo que lo mínimo que podría hacer como muestra de buena fé es encararme de frente ¿No lo cree así?

Dijo tranquilo el castaño mientras observaba de reojo los despojos calcinados de la copa de aquel árbol mientras su arma se deshacía en el aire en forma de partículas.

Bastante más relajada, la morena se cruzo de brazos con gesto confiado mientras enfrentaba al joven con la mirada.

–Si fuiste un shinigami en el pasado, debes de entender que yo fui capitana del escuadrón dos, el combate furtivo es una parte intrínseca de mí, me es imposible no intentar aprovechar este tipo de oportunidades cuando se me presentan, lamento no poder evitarlo.

Respondió la mujer mientras subía su guardia, el muchacho por su parte subió el cierre de su chaqueta antes de comenzar a acumular abundante reiatsu en ambas manos tomando una postura de combate sin perder su sonrisa tranquila en ningún momento.

–Para nada Shihōin-san, eso es precisamente lo que hace emocionante a una guerra, la infinidad de estilos de combates y dogmas que chocan incesantemente es simplemente hipnotizador, por favor, no se contenga, muéstreme todo lo que es capaz de hacer sin dejarse nada guardado, además permítame agradecerle el haber cumplido con su palabra, no se imagina las ansias con la que estado esperando la oportunidad para poner a prueba su titulo.

Con un shumpo la ex capitana apareció detrás del muchacho a punto de conectar un golpe a un costado de su rostro.

–Entonces basta charla y empieza a moverte niño.

Haciendo un rápido movimiento, el castaño dio una voltereta usando su mano derecha como apoyo para girar sus piernas contrarrestando el impacto del guantelete con una fuerte patada cargada de energía.

–Con mucho gusto Shihōin-san.

De un segundo otro, ambos cuerpos desaparecieron para luego volver impactar el uno con el otro varios metros en el aire, Yoruichi dirigió su puño contra el estomago de su oponente el cual subió una de sus rodillas para contener el impacto antes de responder con un golpe al rostro con el dorso de su mano que fue eludido con maestría por la morena.

–Nada mal mocoso.

Dijo la mujer satisfecha por las rápidas reacciones de su oponente.

–Muchas gracias Shihōin-san, aunque aún no me acostumbro del todo a luchar de esta forma debo decir que es bastante divertida.

Respondió el joven con una sonrisa antes de dar un salto hacia atrás poniendo tierra de por medio entre ambos, pero poco fue el tiempo de descanso que tuvo ya que casi al instante el puño de la shinigami estaba a tan solo centímetros de su rostro.

¡CRASH!

–Oh… Interesante defensa.

Dijo una ligeramente asombrada Yoruichi al ver como Makoto había puesto delante de si ambos brazos a casi una velocidad de vértigo, de todas formas, el golpe tenía la suficiente fuerza como para quebrar los huesos de estos con relativa facilidad, sin embargo, pequeño cristales verdosos de energía hechos trizas comenzaban a caer uno a uno hacia el suelo.

–Mi capacidad de golpes a puño limpio difícilmente igualen a la suya, supongo que no tendrá problemas en que me apoye en energía espiritual para fortalecerlas ¿Verdad?

Finalizo el vizard sonriente mientras retomaba su postura de combate.

–Para nada, aunque….

Otra vez desapareció de su vista con un shumpo, un grito de batalla lo hizo observar hacia arriba encontrándose con una morena a punto de darle un golpe descendente con su puño a una velocidad alucinante.

– ¡Yo que tú no confiaría tanto en esas cosas mocoso!

Makoto intento nuevamente formar un escudo pero a la fuerza del golpe se sumaron tanto la velocidad como lo sorpresivo de este que simplemente el tiempo no fue el suficiente como para forma una barrera en condiciones, como resultado, la energía se resquebrajo casi al instante haciendo que sus brazos recibieran el impacto prácticamente de lleno.

Aunque la violencia de este se vio reducida como para no quebrarle ambas extremidades debía de admitir que sentía un enorme dolor en estas, de hecho, aquella sonrisa tranquila pronto se desvaneció dando paso a un gesto que daba una ligera muestra de ese sufrimiento en su rostro.

Con un fuerte movimiento la mujer deshizo la defensa del joven dejando expuesta toda la parte superior de la caja torácica y con su mano libre arremetió nuevamente conectando un potente golpe en su hombro derecho sintiendo como la clavícula de este daba un ligero crujido bajo su puño antes de usarlo como punto de apoyo para hacer una acrobacia que la haría caer en las espaldas de este.

–Arghhh

Fue el quejido de dolor del muchacho, pero poca fue la importancia que le dio a eso, en ese mismo instante trato de ignorar lo más que pudo el dolor de su hombro dislocado y la fisura en su clavícula como para poder realizar un salto y dar una ligera pirueta que le permitió golpear el estomago de la shinigami con una fuerte patada haciendo que esta saliese disparada impactando de espaldas con el tronco de un árbol.

Jadeantes, ambos se pusieron de pie con algo de dificultad, adolorido pero satisfecho por haber causado algo de daño Makoto sonreía mientras tomaba con fuerza su brazo mientras su cuerpo se movía al compas de su pesada respiración.

Por su parte, Yoruichi estaba sorprendida por la sobreposición del castaño hacia el dolor y enojada consigo misma por su descuido al haber dado a su oponente por vencido con tan solo ese movimiento, aún así, el joven estaba muchísimo más herido que ella así que por lo menos aún tenía el combate bajo control.

–No vuelva a hacer eso Shihōin-san, no vuelva a subestimar mi resistencia, porque yo no la estoy subestimando para nada, ya le he dicho lo mucho que he esperado por este momento, por favor no me decepcione….

Dijo con tono serio mientras tomaba la zona dislocada antes de acomodar a la fuerza el hueso en su lugar sin mayor queja que una leve mueca de dolor para luego volver a tomar una nueva postura de combate.

–Porque yo a usted no pienso decepcionarla.

Una leve risa salió de la boca de la morena haciendo que el vizard la observara con atención.

–Bien, bien, supongo que he pecado un poco de obtusa, como quieras chico, si tanto te apetece luchar en serio yo no soy quien para negártelo….

Por enésima vez la mujer la mujer había desaparecido ante sus ojos, sin embargo esta vez no se quedaría atrás, en un abrir y cerrar de ojos ambos contendientes habían intercambiado cerca de una docena de golpes sin haber un claro dominador entre ambos, cuando se habían detenido Yoruichi veía su pierna derecha siendo contenida pocos centímetros del rostro del castaño por su mano izquierda mientras que ella detenía con la suya el puño derecho de este dirigido directamente hacia su mentón.

La fuerza impresa en cada uno de sus golpes hacia que sus manos correspondientes temblaran al contenerlos, pero solo fue cuestión de que los dos se separan tan solo unos centímetros para que retomaran aquel intercambio de golpes a una velocidad imperceptible para el ojo común.

Pero a pesar de todo el esfuerzo que realizó Makoto fue incapaz de bloquear todos aquellos golpes por lo que fue natural que en el momento en que ambos se dieron un respiro un ligero hilillo de sangre bajara por su barbilla producto de su labio partido de un golpe a su rostro, que de no haber sido por su rápida reacción que le permitió moverlo a tiempo, de seguro aquel guantelete le hubiera demolido la mitad de la cara.

No más que un simple suspiro resignado salió de su boca antes de limpiarse los restos de sangre con el dorso de su mano sin perder aquel gesto serio.

–Pero dime niño vizard ¿Serás capaz de aguantarlo?

Pregunto con una sonrisa socarrona la morena con su guante delante de su rostro, aunque le fue imposible evitar que esta se vallase al caño al ver unas diminutas grietas formándose en este las cuales lentamente comenzaron a extenderse por toda su extensión.

–Creo ya habérselo dicho Shihōin-san, no tengo pensado decepcionarla.

Respondió con una sonrisa confiada antes de chaquear sus dedos haciendo que la porción de armadura estallara en pedazos dejando al descubierto el brazo de la morena.

–Supongo que tendré que hacer algo para que usted me tome en serio, no la culpo, ante sus ojos yo no soy más que un cachorro….

De repente el nivel de su reiatsu se disparo haciendo que incluso este se volviera visible presentándose como una capa de energía verde que parecía emerger de todo su cuerpo.

La presión comenzaba a hacerse palpable en el ambiente, incluso para alguien tan experimentada como lo era Yoruichi era bastante difícil no verse aunque sea un poco afectada por semejante demostración.

Un viento huracanado comenzó a arremolinarse por todo el claro agitando la tierra en el suelo y las copas de los árboles desprendiendo montones de sus verdes hojas en el proceso, el aire se había ionizado entorno al castaño provocando varias chispas eléctricas esporádicamente antes de que una columna de una profundo reiatsu verde se formase en el área donde estaba parado y se erigiera imponente hacia el cielo oscureciendo el ambiente y convirtiéndose en la luz predominante por unos momentos antes de finalizar en una potente explosión de luz y energía.

Una vez el polvo se disipo, frente a la shinigami se erigía el vizard con otra de sus peculiares transformaciones.

Un casco que emulaba las fauces de un dragón cubría su cabeza por completo dejando tan solo su rostro a la vista, por sobre su chaqueta negra una ligera coraza protegía su tronco superior acompañada de unas livianas hombreras de las cuales salían un trió de púas en cada una mientras que sobre sus pantalones un juego de espinilleras y rodilleras protegía las zonas más comprometidas a los daños en su parte inferior, sin embargo lo que más se destacaba de su nueva armadura eran dos enormes cestusde metal en forma de cabezas de dragón en cada una de sus manos, todo esto de un fuerte verde eléctrico a excepción las armas en sus manos las cuales era mayormente negras con algunos detalles en blanco y verde.

Con una de sus pesadas armas señalándola, el castaño sonrió con un leve gesto de superioridad y con sus pupilas dilatadas por la emoción a la antigua cabeza del clan Shihōin y la cual poseía el titulo de la reina de la velocidad mientras los ojos de su cestus comenzaban a brillar con intensidad a la vez que la voz emergía de su boca con un tono mucho más potente.

–Pero déjeme decirle que un dragón es digno de respeto aún desde su mismo nacimiento, así que prepárese Shihōin-san, porque lo que tiene ante sus ojos ¡Es un cachorro de dragón dispuesto a desatar una guerra que hará temblar los mismísimos cimientos del mundo!

CAPITULO 9 "PRELUDIO DE UNA GUERRA INMINENTE" FIN

Avances

Vamos Shihōin-san, golpee, golpéeme más, haga que mi sangre escape de mi cuerpo, lleve mi energía espiritual al límite, persígame hasta que mis músculos se desgarren por tantos shumpos, más, más, más, más, más, deme más de esta adrenalina y no sé detenga por nada del mundo, usted había prometido que iba a barrer el suelo conmigo, que me daría una batalla que no olvidaría, pues aquí estoy Shihōin-san y no me detendré hasta que usted cumpla con su promesa, porque si no lo hace ¡Me asegurare de arrebatarle su titulo y hasta su vida de ser necesario!

Diccionario:

Cestus: Antiguo guante de batalla generalmente de cuero con incrustaciones y púas de metal para maximizar el daño, las que usa Makoto en cuestión se asemejan bastantes a las cestus de nemea del videojuego "God of War".

Notas de Autor

Y acá estamos de vuelta después de más de tres meses, perdón por el retraso, pero que puede decir, con el viaje de egresados, los proyectos del cole, el viaje para presentar el proyecto en cuestión, los finales, mi adicción a league of legends y demás, supongo que el tiempo se me paso volando, pero hey, al menos vuelvo con un cap de casi 16mil palabras algo se deberá de compensar (más les vale porque es el más largo hasta la fecha), de hecho, paso tanto tiempo que todos mis documentos guardados en fanfiction se borraron, no se perdió nada que no esté en mi computadora o a salvo en un pendrive, pero tengo que admitir que me impresiono un poco cuando me di cuenta.

Pero bueno, de cualquier forma no es escusa, estoy a un día de cumplir dieciocho años y aún sigo sin saber organizarme, pffff sinceramente no sé cómo carajo voy a enfrentar la adultez en estas condiciones, por favor sepan disculpar la demora, no prometo nada, pero por suerte aprobé todo y ya estoy de vacaciones, la idea sería tener el próxima cap listo antes de finalizar el 2014, pero en caso de no ser posible, a lo sumo estará para los primeros días de enero.

A partir de aquí empieza una seguidilla de combates uno tras otro, a diferencia de los diálogos, los combates fluyen más rápido para mí a la hora de escribir, por lo que no creo que me trabe tanto como me paso en este, en resumen, se podría decir que la próximo actualización no va a tardar TANTO, con tres meses libres lo mínimo que puedo hacer es dedicarle un poco más de tiempo a esto.

Reviews

Kuchiki aNgEl: Ah mi fiel Nee-san siempre dando sus reviews en el momento más oportuno, creo que sos la persona a la que más disculpas debo de pedirle, tengo que admitir que eso de leer a escondidas me levanto un poco el ego, a ver, mi fic vale el perder un celular (?). Pero ya fuera de chiste, me alegro de que te guste el rumbo que está llevando la historia, me disculpo por la pasada a segundo plano que sufrió la pandilla principal de la serie, pero qué puedo decir, ya sabemos de sobra como son ellos, me parece una pérdida de tiempo ahondar mucho en los personajes principales hasta no tener bien fundamentadas las bases de la historia, quizás peque de darle demasiado protagonismo a los OC pero llegado el momento todos harán acto de presencia como es debido, al fin y al cabo esto recién está empezando. Lo del progreso en redacción y demás, supongo que es lo mínimo que puedo hacer, al fin y al cabo, tengo como dos meses de practica entre cap y cap, si al menos no mejoro algo en ese tiempo es como para arrancarme los dedos de cuajo con una prensa hidráulica (?) ok no. Gracias por lo de Ryoko, debo decir que aún me cuesta un poco el llevarla, pero por lo menos ahora sé que no está mal el rumbo que le estoy queriendo dar. Con Mizuki me pasa algo parecido, es un OC que me encanto desde que pensé su concepto, así que ten por seguro que aparecerá mucho y que, llegado el momento, se verá la faceta más seria y oscura de ella. Y bueno, ahí tenas el mano a mano entre Makoto y Yoruichi, espero que te guste su combate completo ya que en el próximo capítulo tengo pensado que esos dos la desmadren bastante. En fin, lamento mucho la tardanza, espero el capitulo haya valido la pena y por lo menos haya compensado un poco la larga espera, gracias por tu paciencia y nos vemos en la próxima actualización.

Bueno, la idea es que no, pero en caso de atrasarme, les deseo felices fiestas a todos, espero que el año que paso haya sido provechoso y que empiecen con todas las ganas de llevarse el mundo por delante en el que viene, yo por mi parte voy estar sentado frente a mi monitor viendo volar los mejores años de mi vida… Ok no. A todo esto, el fic acaba de superar las cien mil palabras con esta actualización y en agosto pasado acaba de cumplir su primer año, ya sé que es un poco tarde pero ¿hip-hip hurra?

Sin más que decir, espero poder verlos en los comentarios de los próximos capítulos, dejen reviews, favs, follows y bla, bla, bla, después de todo sus concejos me hacen mejor escritor y sus ánimos las ganas para seguir haciéndolo.

Saludos, Suerte y Nos leemos.