Capítulo 10.
Todo parecía irreal, como si ella no fuera protagonista de semejante momento. Es que era simple, tan corriente como respirar, sintiendo el aire llenar los pulmones inflando la barriga para luego expulsarlo y seguir sonriendo, agradeciendo a la vida por estar vivos. No era normal sentir la familiaridad que sentía cuando Harry la tomaba de la mano o la apretaba por la cintura, no era normal encariñarse tan rápido de Lily y James haciendo unas pocas horas de haberlos conocido, no era normal que Hermione y Ron planearan salidas algún día en el Londres muggle para las tres parejas. Nada era real, pero ella se lo estaba creyendo, se lo quería creer.
Las miradas cómplices y las sonrisas de lado que intercambiaba con Harry le hacían latir con fuerza el corazón, Ginny se sentía única, como nunca jamás se había sentido. Todo eso se arremolinaba en su cabeza mientras vigilaba que aquel pastel de carne por el cual tanto se había esmerado, saliese perfecto.
- Eso huele bien…- musitó Lily Potter entrando con dos copas en sus manos ofreciéndole una a la otra pelirroja.
- Vieja receta de familia- respondió aceptando el vino blanco que su suegra le pasaba.
- Los chicos irán a comprar un poco de helado- dijo la mujer más grande apoyándose contra una pared-, y también mi marido, aunque a veces debo hablar de él como un chico más- acotó poniendo los ojos en blanco.
- ¿Hablaban de mi y de lo divino que soy?- preguntó James entrando a la cocina seguido por Harry, el primero abrazó a su mujer por la cintura besando su mejilla, mientras el otro se acercaba a la otra pelirroja.
- ¿A ti te traigo de chocolate y fresa?- indagó Harry a Ginny tomándola por las caderas.
- Sólo chocolate, creo las fresas me están dando alergia- sonrió, él asintió con un beso y salió junto a su padre que aún tenía tomada de la mano a Lily.
- Hombres…- susurró Lily sonrojándose y soltando su mano de James el cual tiraba de su mano, con los ojos brillantes, a Ginny le enterneció ese gesto, era la misma mirada que tenía su madre para con su padre, de puro amor.
- Son indispensables para nosotras- Ginny dejó la dulce copa sobre una mesa y se dispuso a quitar del fuego las patatas que estaba hirviendo.
- Se nota que Harry te quiere mucho, hace años que no lo veía tan entusiasmado con una mujer- la pelirroja más joven sólo asintió con la cabeza-. Sé que me has dicho que no son novios, y no quiero inmiscuirme en la pareja…
- No pasa nada.
- Entenderás que como madre sobre protectora que soy…- suspiró-. Ojalá él se de de cuenta pronto de la mujer que tiene al lado- le sonrió-. ¿Así que eres reportera?
- Así es, me especializo en la parte de deportes…
- Que mi marido no te escuche decir eso porque se pondrá insoportable…- bufó-. No entiendo que le pueden ver de divertido a volar detrás de una estúpida pelota, pero en fin, ya estoy acostumbrada.
- Son cuestiones de costumbres, por ejemplo mis hermanos me inculcaron toda la vida el amor por el Quidditch.
- Pues claro, en mi caso fue muy diferente. Verás, yo soy hija de muggles, y cuando ingresé a Hogwarts no sabía nada del mundo mágico- dijo emocionada-. Fue todo un enorme descubrimiento, muy hermoso- se cruzó de brazos.
- Yo también fui a Hogwarts, al igual que todos mis hermanos, fui capitán del equipo de Gryffindor.
- ¿Capitán?- sonrió con alegría-. James se moriría si escuchara eso ¿A qué es lindo? Ese colegio era fabuloso- sonrió con tristeza-. Lamentamos toda la vida con James no haber podido enviar a Harry allí, pero todo era muy complicado…
- Harry me ha comentado algo de eso- Lily le sonrió como agradecimiento.
- James andaba en busca de Voldemort y nos veíamos obligados a viajar con él para todos lados, tanto por nuestra seguridad, y para tranquilidad de nosotros, estando cerca era preferible- los ojos se le oscurecieron recordando aquellos momentos-. Lamentablemente Harry fue el que lo sufrió, pero por suerte conoció a Hermione en un colegio de Francia, ya que la mayor parte del tiempo estudiaba en casa- sonrió-. Pero cuéntame tú, ¿nunca pensaste en jugar en algún equipo?
- Hice el intento, pero un problema de salud me lo impidió, luego perdí la forma, y tal vez…- se quedó pensativa un momento antes de continuar hablando-. Después se pasó el tiempo o se me fueron las ganas- se encogió de hombros-. No lo sé, ahora estoy cómoda con lo que hago; y conociendo los pormenores de los jugadores, ya que mi trabajo es entrevistarlos, creo que la vida no es tan linda para ellos. Siempre solos, yendo de un lado a otro, buscando el mejor club.
- Harry nunca tuvo nada que lo atara a un lugar, cuando James y yo nos asentamos en Londres, Harry ya era grande, no tomaba ningún lugar como propio- guardó silencio-. Es culpa nuestra… ¿quieres que te ayude?- le preguntó al ver como Ginny filtraba el agua de las patatas y se disponía a aplastarlas.
- ¿Me puedes pasar la leche?- Lily asintió caminando hacia la nevera.
- Tu te volverás pronto a Inglaterra, ¿o me equivoco?- inquirió mientras le pasaba el cartón con una bonita ternera dibujada.
- Como en dos semanas, unos trámites me impidieron volverme antes.
- ¿Crees que Harry también quiera volver?
- No lo sé, no he hablado mucho de eso.
Lily aguardó callada mirando concentrada como Ginny aplastaba las patatas en un cuenco.
- Hace tiempo que estaba esperando un momento como este, ver a Harry con una mirada diferente, como mi James cuando éramos adolescentes- se rió divertida-. Espero que ambos se den cuenta de las cosas a tiempo- le dijo tomándola de los hombros.
- No comprendo…
- Sé que ahora no lo haces, o tal vez aún no lo queiras hacer, pero creo que si alguien lo puede hacer volver, esa eres tú…
- Pero yo…- Ginny estaba confundida, no entendía en qué momento la conversación se había desviado hacia esos parámetros.
- Lo único que te digo, es que me encantaría tener una nuera como tú- Ginny sonrió nerviosa, y justo cuando le estaba por contestar las risas de los chicos la hicieron desviar la mirada.
- ¡No saben el frío que hace! Menos mal que no has salido, mamá, con lo friolenta que eres- dijo Harry dejando la bolsa con helados sobre la mesa-. Que bien que huele eso- agregó besando a Ginny en los labios-. ¿Te falta mucho?
- No, solamente tengo que poner la mesa, y terminar de pisar el puré…
Lily se escabulló hacia el living de la casa en busca de su marido, y de paso le concedió más intimidad a su hijo con su novia. Harry aprovechó la salida de su madre para abrazar a Ginny por la espalda y descansar sus manos sobre el pequeño vientre de ella.
- ¿La estás pasando bien?
- Como nunca, tus padres son muy divertidos- Harry besó su cuello hundiendo su nariz detrás de la mandíbula femenina.
- ¿Te he dicho que me encanta como hueles?- Ginny cerró los ojos dejándose llevar por los brazos de Harry y el dulce vaivén de las manos de él acariciando su vientre y su cintura.
- ¿Por qué lo haces?- Harry se detuvo, prestando atención a las palabras de ella-. ¿Por qué me tratas así?
- ¿Así como?- el susurro del chico en su oído la hizo estremecer, Harry se sonrió al darse cuenta de eso.
- Como ahora, como si tú y yo fuésemos algo- él la apretó más contra su cuerpo-. No entiendo- gimió al sentir como él mordía el lóbulo de su oreja y le hablaba al oído.
- Ni yo lo sé, pero se me hace tan natural que me es imposible parar- la soltó para girarla y mirarla a los ojos-. Lo único de lo que estoy seguro ahora es de querer disfrutar estas semanas contigo, y luego veremos.
- Luego yo seguiré con mi vida y me volveré a Londres- él la apretó por la cintura para luego bajar sus manos por la menuda espalda femenina.
- Y yo continuaré jugando aquí- ella asintió temblorosa cuando él apretó su trasero atrayéndola más, como queriendo encajarse con ella.
- Sí, y no te veré más, y podré librarme de ti…- Harry la obligó a levantar la cabeza utilizando una de sus manos y la besó profundamente obligándola a callar-. Basta…- gimoteó.
- Es tan fácil quererte…- Ginny se quedó helada ante esa revelación, pero eco de sus palabras rezonando en la cabeza y con la respiración agitada mientras Harry se escabullía por la puerta de la cocina.
- ¡Merlín!- susurró tocándose los labios y sonriendo-. También es fácil quererte a ti- le dijo al aire, esperando a que tal vez sus palabras llegaran al chico.
Hermione la ayudó a preparar la mesa mientras Ginny se encargaba de servir en los platos la comida que con tanto esmero había preparado. El padre de Harry junto al chico y a su hermano estaban riendo de algún chiste masculino de esos que solían hacer entre ellos, en el balcón de la casa, mientras Lily limpiaba las copas que habían utilizado anteriormente para volverlas a usar.
- Tiene muy buena pinta- dijo Lily ayudando a Ginny y Hermione a llevar los platos a la mesa-. Ahora mi marido te molestará para que le cocines siempre, suele ponerse un poco pesado- le guiñó un ojo.
- Entonces ya veo de donde Harry sacó esas costumbres- ambas mujeres rieron siendo observadas con extrañeza por los hombres que entraban a la sala.
- ¿De qué se ríen?
- De los idiotas que son- respondió la pelirroja mayor, ambos Potter las miraron ofendidos, pero al momento de probar la comida, todo reclamo se esfumó.
La comida dio paso a una improvisada charla en la sala con tazas de café y potes de helado, Ginny adoraba el helado, y eso era algo que Harry sabía, no por nada se había comprado los mismos gustos que ella para poder convidarle; Ginny con una carita de niña pequeña y unos cuantos gestos de tristeza, logró convencerlo, y sonriente atacó el pote del chico, pues el de ella ya estaba vacío.
Hermione y Ron se fueron a su departamento bien entrada la madrugada mientras Ginny y Lily terminaban de ordenar un poco todo el desorden que habían dejado.
- Me desestreso al ordenar y limpiar al estilo muggle- dijo Lily notando como Ginny hacía lo mismo-. Veo que a ti también te da resultado.
- Por decirlo de alguna forma, me calma- le sonrió-. ¿Se quedarán a dormir? Me imagino que sí.
- Sí, hay una habitación para nosotros, sé que allí estaremos cómodos- respondió algo distraída.
- No por favor, ustedes deben dormir en la cama de Harry, nosotros con él nos arreglamos, yo puedo dormir en la sala, o hacer aparecer un mullido colchón y hacerlo en el suelo.
- Somos los extraños aquí, es lo más normal que ocupemos el cuarto de visitas- Harry entró con una bolsa llena de potes de helado vacíos.
- Harry, ¿está preparada tu habitación para tus padres?- indagó Ginny dejando sin palabras a su suegra.
- Tan sólo hay que cambiar las sábanas, fíjate en el armario, por favor, no soy bueno con esas cosas.
- Harry cariño, yo le decía a Ginny que dormiremos en la habitación de invitados, no hace falta que ustedes se muden de habitación- dijo Lily.
- Mamá, ustedes duermen en mi cuarto y no se habla más- Ginny le sonrió, Lily intentó decir algo pero Harry la calló poniéndole una mano en la boca.
- Contigo no se puede discutir, eres igual a tu padre- acotó bufando-. Al menos deja que yo cambio las sábanas, no sea cosa que ustedes hagan todo por nosotros- Lily salió de la cocina dejando solos a los chicos, Harry miró a Ginny y le guiñó un ojo.
- Creo que nos tocará dormir juntos…
- Yo puedo hacer aparecer tranquilamente un colchón en la sala- Harry la tomó de la mano antes de que ella se vaya y le habló bien de cerca.
- ¿Tu crees que te dejaré dormir en la sala? No sé si lo sabes, pero yo no suelo perder la oportunidad de dormir con una chica tan linda como tú en una cama pequeña- Ginny se sonrojó más no se quedó atrás.
- Mira que no estoy acostumbrada a dormir acompañada, suelo ser inquieta.
- Me gustan las mujeres inquietas en la cama- con poco disimulo la acorraló contra la mesada y la besó en los labios-. Lástima que están mis padres, sino ten por seguro que no te hubieses salvado…
- ¿Salvado de ti? Por favor Harry…- respondió coqueta librándose del agarre del chico, no sin antes apretarle el trasero de forma juguetona-. Te espero en la cama, cariño.
Harry se la quedó mirando embobado antes de meterse a su cuarto y sacar uno de sus pijamas, tampoco es que dormiría en calzones con Ginny, aunque ganas no le faltaban.
Ginny por su parte decidió irse a la habitación, no todos los días se tenía la oportunidad de dormir con Harry a su lado, además, debía molestarlo de alguna manera. Pero primero tomó la precaución de agrandar la pequeña cama individual a una para dos personas, sería inhumano dormir tan cerca de él y no poder hacerle nada.
Se puso lo primero que encontró, aquel viejo pantalón deportivo gris y una remera de Las Brujas de Macbeth, peinó su pelo desenredándolo con tranquilidad y se cepilló los dientes, luego se colocó unas cuantas cremas en las manos y en la cara, y una vez lista se metió en la cama, con todas las mullidas colchas para cubrirla del frío.
Harry al entrar le sonrió con tranquilidad, él usaba un pijama oscuro que a Ginny se le antojó muy lindo, el color azul le sentaba bien.
- Justo te iba a sugerir agrandar la cama, sólo Merlín sabe las ganas que tengo de que duermas encima de mí- le sonrió descarado-, pero creo que con mis padres en casa no es algo prudente.
- Oh ya cállate, Harry. Ven a dormir, tengo sueño y quiero que apagues la luz- respondió ella acomodando las colchas sobre sus piernas.
- Me has herido- dijo él de forma cómica, llevándose una mano al corazón-, sólo me quieres para que apague la luz- ella le sonrió y le sacó la lengua, él se acercó-. ¿Te gustan Las Brujas de Macbeth?- inquirió señalando la remera-. A mi me encantan, he ido a varios conciertos…
- ¿En serio? Yo también los he ido a ver varias veces, pero como a ninguno de mis hermanos les gusta y Hermione no me quiere acompañar, termino yendo sola- Harry apagó la luz con la varita-, aunque siempre se conoce a alguien- se dejó caer cansada en la cama-. ¡Que día tan agotador!
- No imaginaba que eras de esas que ligaban con el primer tipo que conocían.
- Pues me has entendido mal, sólo dije que conocí personas, nada más. Tal vez compartíamos una cerveza, o un cigarro… No voy a ponerme a salir con un total desconocido, Harry.
- Yo era un desconocido, pero te acostaste conmigo- arriesgó sabiendo que aquello afectaría a la chica.
- Es diferente…- respondió ella alisando las mantas perfectamente planchadas.
- Perdona que te lo diga, pero nos terminamos casando- ironizó él divertido, disfrutando del nerviosismo de ella.
- Tú tampoco eres de los que se casan con la primera mujer que se le cruza…- rebatió algo cansada del tema de esa charla.
- No por supuesto que no, pero no intentes desviar la culpa hacia mi.
- Yo no te quiero echar la culpa de nada- Harry se sentó en la cama-. Estaba borracha, había bebido de más, nunca me había acostado con alguien que no conocía, y menos aún imaginaba casarme.
- Lo sé, yo tampoco tenía en mis planes hacerlo- el chico se metió bajo las mantas y se estiro en toda su extensión-. No te imaginas lo que necesitaba esto…
- Te ves cansado.
- Roto- ella rió-. No te rías, no es fácil ser un jugador tan famoso…
Ginny cerró los ojos un momento antes de volver a hablar.
- ¿Algún día pensaste en dejar de jugar?
- Muchas veces me lo he planteado- suspiró-, aunque no lo creas he llegado al punto de casi dejarlo…
- ¿Y por qué no lo has hecho?- Ginny se puso de lado sosteniendo su cabeza con la mano.
- Porque no he encontrado algo que me llene- bostezó cubriéndose la boca-. Con todo el dinero que he ganado he invertido, sé que no moriré de hambre. Pero para serte sincero, la fama es algo que me gusta.
- ¿Y qué es lo que te gusta de la fama?- ella le sonrió con complicidad a la vez que le brillaban los ojos, la luz de la calle le permitía verlo perfectamente al igual que él a ella-. Y no me digas que son las mujeres porque te voy a pegar…
- ¿Entonces para qué preguntas?- ella le pegó bajo los cobertores y él se rió divertido-. Realmente me gusta, sentir el viento en el rostro y despejar totalmente mi mente.
- Pero eso lo puedes hacer cuando quieras, no hace falta estar en un equipo para volar en una escoba. ¿No te gustaría caminar tranquilo sin que nadie te reconozca?
- A veces sí…
- Salir con quien quieras sin estar saliendo en la tapa de una revista- esta vez él hizo un extraño gesto de burla.
- Eso lo dices por lo de tu noviecito…
- Ya te he dicho que no es más mi novio, además no tiene nada que ver. Yo no voy a ser ni la primera ni la última con la que aparezcas en esas condiciones…
- Claro, eso ni tú te lo crees.
- ¿Me puedes dejar terminar?- inquirió ella molesta por la interrupción de él.
- Eres insoportable- ella sonrió-. No entiendo como tu ex novio te ha podido soportar.
- Pues para que lo sepas él me ha pedido volver…
- ¿Qué?- Harry frunció el ceño mirándola enojado.
- Pero le dejé bien claro que no me interesaba, el muy idiota- se rió-. Todavía debe estar paralizado en su departamento.
- ¿Lo paralizaste?
- Y lejos de su varita- él le respondió la sonrisa negando con la cabeza divertido, esa mujer era de armas a llevar.
Un silencio nada incómodo se posó sobre ellos, pero era agradable, sentir la respiración del otro al lado, el calor característico y el dulce aroma de su piel.
- He invertido en una empresa deportiva, es un local que está en el callejón Diagon, se llama Artículos de calidad...- dijo luego de un momento de silencio.
- Lo conozco, siempre que pasó por ahí me quedo viendo la vidriera.
- He comprado parte de las acciones, la empresa estaba casi en quiebra, el hijo había hecho desastres con la compañía de su padre, y yo la conseguí a casi mitad de precio- suspiró-. Gano más con eso que jugando en algún equipo. También quiero invertir en un nuevo modelo de escoba, por lo que he investigado habrá un muy buen negocio en eso.
- ¿No has pensado en hacer otra cosa además de Quidditch?- le preguntó Ginny mirando las sobras que se formaban contra la pared.
- Cuando era pequeño quería ser auror, pero de alguna manera terminé jugando…- la miró-. Pero no hablemos más de mi, ¿qué hay de ti?
-Yo no soy tan interesante como tú.
- ¿Nunca fuiste elegida la más bella del colegio?- Ginny se rio divertida volviendo a ponerse de lado
- Los concursos de belleza no estaban de moda, en el colegio fue capitán del equipo.
- ¿De Quidditch?- le preguntó Harry sorprendido.
- Yo casi entro a jugar con las Holyhead Harpies.
- Vaya…
- Estando en el colegio Gwenog Jones me citó en una entrevista. Estaba todo listo para mi prueba, pero no pude ir…
- ¿Qué pasó?- Harry la miró con atención notando como en el rostro de ella se dibujaba una triste sonrisa.
- Me caí de la escoba mientras entrenaba, estaba en mi casa practicando con Ron, y simplemente perdí el equilibrio y caí.
- ¿Pero te hiciste algo?
- Tuve unas cuantas fracturas bastantes graves, imagina que caí como de treinta metros…- suspiró, de ese momento le costaba mucho hablar. Estuve un mes en el hospital. La entrenadora me esperó, un accidente lo podía tener cualquiera- se quedó en silencio como intentando recordar algo.
- ¿Volviste a intentarlo?
- Al regresar a casa tomé mi escoba, ni siquiera se había roto con la caída- los ojos de Ginny se llenaron de lágrimas-. Cuando estaba a punto de despegar no pude hacerlo, tenía terror…- las mejillas se le humedecieron y Harry la miró comprensivo.
- Ginny...
- No pude, y no pude, y hoy no puedo, no puedo volar porque me anulo, porque tengo miedo de volver a caer…- Ginny no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que sitió el gusto salado sobre sus labios.
- No llores…- Harry le acariciaba el rostro mientras besaba su cabello
- Es horrible, ver a mis hermanos volar y yo no poder acompañarlos- Harry la abrazó intentando calmarla.
- ¿No has tratado de curar esa fobia?- le preguntó susurrando en el oído de ella.
- No pude, me han dicho que soy yo, que soy completamente capaz de hacerlo, pero que no tengo confianza. Ron ha intentando hacerme subir a su escoba con él manejándola, pero no ha podido ni elevarse un metro que yo ya estoy llorando y gritando. Es desesperante
- No debes acomplejarte, cuando menos lo esperes volverás a volar- acarició su cabello permitiéndole calmarse antes de seguir hablando-. Para que te quedes más tranquila, yo les tengo terror a los gatos- Ginny sonrió.
- Es imposible temerle a los gatos- comentó Ginny con la voz un poco tomada.
- Cuando era pequeño un gato me rasguñó la cara, no por nada tengo esta cicatriz en mi frente.
- ¿En forma de rayo?
- Eran las más profundas- Ginny se relajó en los brazos de Harry y apoyó la cabeza en el hombro de él.
- Somos dos tontos, yo no puedo volar y tú le tienes fobia a los felinos…- Harry suspiró degustando el calor de Ginny junto al suyo.
- Anda duerme…
- Gracias por todo lo que haces por mí…- Ginny se acomodó mejor en el hueco que se formaba entre el brazo y el torso de Harry y cerró los ojos, estando así se dormiría rapidísimo.
Cuando Harry notó que la respiración de Ginny se hacía profunda y lenta, dejó salir todo el aire que estaba conteniendo en un silbido.
- Creo que me estoy enamorando…- susurró a la nada.
La mujer que tenía en sus brazos podía enloquecerlo. Él jamás le había contado a nadie que no fueran sus padres de su fobia a los gatos, su padrino siempre se lo recordaba y se burlaba de él, porque vamos, era hombre, no podía temer de un pequeño minino. Pero ella se lo había sonsacado sin siquiera proponérselo.
En ese momento, como si fuera una iluminación divina, con Ginny en sus brazos pudo asegurarse una cosa, haría todo lo posible por disfrutar del tiempo que les quedaba juntos, y si era posible, trataría de no soltarla jamás.
Espero de todo corazón que este capítulo les guste tanto como a mi me ha ecncantado escribirlo. Mucho más para decir no tengo, mil gracias por los comentarios tan lindos que me dejan, saben que los adoro.
Por el momento podré seguir actualizando con regularidas, así que crucen los dedos; espero que la semana haya sido buena, la mía ha empezado horrible pero se terminó bastante bien, por suerte.
Ya saben, cualquier pregunta ustedes comenten, trataré de contestarles rápido, o al menos lo más rápido que le tiempo me de.
No los molesto más, ya saben que los quiero.
Jor.
