Disclaimer: Avatar la Leyenda de Aang/El último maestro aire pertenece a Mike y Bryan, Nick y VIACOM

Nomenclatura:

Cursivas = Pensamientos, Cartas y Recuerdos
"" = Diálogos
' ' = Voz Activa
-- = Cambio de escena


LA DAMA BLANCA
X. Confusión


Appa alcanzó tierra dentro de los establos del Palacio y Zuko bajó de él ya sin máscara con Katara en brazos. Se escabulló entre los pasillos hasta entrar a la cocina. Luego continuó hasta la sastrería y finalmente tomó el pasadizo. Las paredes eran angostas así que tuvo que apretar a la chica contra su pecho. Al moverla, su cabeza se acopló a su hombro y notó sus labios entreabiertos.

Se sonrojó.

Llegó por fin a su habitación, estaban a escasos minutos del inicio de su rutina, el sol ya estaba afuera, lo sentía en sus músculos.

Miró todas las capas de tela blanca, recordó que la noche anterior, todas esas telas fueron agregadas a sus ropas originales así que intentó retirarlas con cuidado. Pero antes de hacerlo, entró Ursa por el pasaje.

"Mamá, ayúdame"

Asombrada, la mujer replicó "¿Qué pasó?"

"Te lo contaremos a detalle ahora ayúdame, ¿Cómo se quita esta cosa?" dijo refiriéndose al maquillaje.

Ursa despojó a la chica de la tela blanca y se destensó al saber que tenía más ropa abajo, "Iré a dejar esto a su lugar. Utiliza una de esas toallas que te ofrecen los sirvientes, tienen agua de rosas."

"Gracias" dijo con una suave sonrisa. Ursa desapareció y Zuko prosiguió a buscar las dichosas toallas. "Esto es muy complicado ahora entiendo porque Mai nunca se maquilla"

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Katara despertó por el suave contacto en sus mejillas "¿Zuko?"

"Toma" el ex príncipe exiliado le extendió un recipiente con agua limpia "Cúrate por favor"

Ella creó su guante turquesa pero no terminó de acercar su mano cuando el agua cayó sobre su abdomen "No puedo"

"¿Qué hago?"

Katara sonrió débilmente "Perdóname por asustarte"

Zuko la tomó por los hombros, le costaba trabajo enfocar "Katara, escúchame!" La fiebre le incrementó de un momento a otro "Katara!!" Zuko despejó algunos cabellos de su rostro y fue entonces que notó que estaba empapada en sudor.

Visualizó una bandeja de fruta, tomó algo de su contenido y con cuidado levantó a la chica, ella separó los labios débilmente, Zuko introdujo una uva, Katara la masticó tan lento que el chico temía que se desmayara en cualquier instante, pero terminó por pasarla y Zuko siguió con la siguiente. Despacio introducía en su boca alguna fruta y luego esperaba a que ella la pasara. Tuvo cuidado de quitarle las semillas y cortar en pedazos chicos para reducirle el esfuerzo.

Ursa regresó y vio la escena incrédula pero con un toque de ternura "No sabía que podías ser tan lindo, Zuko" lo molestó.

"¿Qué puedo hacer para curarla?"

"Llama a un médico"

"No puedo, sabrían que estuvo afuera toda la noche y entonces ellos sabrían que fuimos nosotros"

Su madre arrugó el ceño preocupada mientras él recostaba a Katara "Zuko? Estoy esperando una explicación"

"Ahora no." Se metió al baño un poco nervioso, en realidad no quería enfrentar a su madre, sabía que de hacerlo tendría que confesar el Control que Katara había usado y recordó entonces una de tantas pláticas que habían sostenido la maestra agua y él. Si algo compartían era su privacidad, y no quería que Ursa supiera lo que Katara encontraba tan vergonzoso, incluso malo.

Se metió en su armadura negra y se talló la cara con fuerza, sus manos le temblaban, habían pasado por tanto esa noche! Y por poco y hubieran sido delatados de no ser por Appa. De no ser por la llegada de Aang.

Enterró sus dedos en sus sienes, Katara estaba débil. Todo por su negligencia; todo por intentar hacer las cosas bien, si tan sólo no la hubiera involucrado..! Se miró en el espejo, su cicatriz le devolvió la mirada. Aquella marca de Ozai que tanto repudiaba… Aquella herida que lograba el mismo efecto en todas las personas: asco.

Sólo Katara la había tocado, incluso acariciado. Ella era demasiado buena, noble, leal… Sólo ella lo había entendido como nadie más, lo había cuidado, compartido sus secretos. Apretó los ojos y recordó:

"Zuko…" susurró entre lágrimas. Parecía estar en agonía. La causa: el veneno.

"Resiste, Katara." Se encontró frotando sus brazos helados "Falta poco"

Se concentró y de su cuerpo comenzó a emanar calor. Nada demasiado fuerte. Sólo lo necesario para mantenerla cálida. Recargó su mejilla en su frente sintiendo la humedad en su cabello. Estaba sufriendo por su culpa. Por ese veneno que iba dirigido a él. Por protegerlo.

"Me siento bien así…" Zuko intentó recordar lo que había dicho, ella había hablado tan sólo en un susurro, no podía estar seguro pero por más que reflexionaba su mente sólo encajaba una frase "En tus brazos"

¿Y si ella sentía algo más por él?

Negó abruptamente. No era tiempo de pensar en cosas sin sentido. Katara estaba muy mal, debía ayudarla. Regresó por fin a su habitación y sus miedos regresaron.

Ursa cruzada de brazos lo miraba fijamente. "Quiero una explicación inmediatamente."

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Cansado de buscar a Zuko y a Katara, Aang se impacientó, sólo faltaba buscar en su recámara.

Llamó a la puerta y escuchó unos pasos apurados. Arqueó una ceja. Luego escuchó un crujido y la puerta se abrió "Aang, eres tú" afirmó Zuko con la puerta entrecerrada.

"¡Claro que soy yo! ¿A quién más esperabas?" dijo con la mirada seria "¿A Katara?"

Zuko se tocó la frente "No sé de qué hablas."

"¿Dónde está?" Aang intentó echar un vistazo dentro de la habitación de Zuko pero él no lo dejó.

"¿Quién?"

"No me haces tonto, hablo de ella" voz gélida, planeador en mano.

"No tengo idea, ¿por qué?" a diferencia del monje, el maestro fuego parecía calmado y eso lo hacía enfurecer.

Con su báculo, Aang hizo un movimiento de aire control azotando a Zuko contra su cama y abriendo la puerta de par en par. Además de su maestro fuego no había nadie en la habitación.

"Lo siento, Zuko! Yo pensé que…"

Al menos cinco guardias llegaron apresurados a rodear al Avatar.

"No!" Gritó Zuko jadeante al tiempo en que se levantaba "Es sólo un juego!" se aventuró a decir ante las llamas que asechaban al avatar.

El niño asintió "Zuko es mi maestro de fuego control, siempre nos entrenamos así"

Zuko apretó los puños y le dirigió una llamarada que el chico esquivó sólo por suerte, pero al hacerlo chocó contra una pared "Auch"

Zuko salió de su recámara indicando a un guardia "Busca a la Maestra Katara y dile que la espero en mi oficina en diez minutos"

"Ella no está en su habitación!" chilló Aang. "Vengo de allí, esperé al menos una hora"

Pero el guardia ya se había ido.

Quince minutos después Katara lucía un conjunto color rojo de seda y entraba en oficina de Zuko. Aang se levantó de inmediato

"¿Dónde estabas?"

"En mi cuarto"

Aang negó con la cabeza "No te creo. Mira esas ojeras!"

"No te entiendo Aang" se acercó a él y besó su mejilla, luego se acercó a Zuko "Buenos días" él entrecerró la mirada por una milésima de segundo, Katara estaba exhausta, su voz estaba quebrada y efectivamente tenía ojeras.

"Buenos días, Katara, ¿no dormiste bien?" Tocó su mentón con su pulgar

"En realidad no." dijo apartando el rostro en vista del enojo de Aang "Tal vez tome una siesta por la tarde"

Zuko asintió "Por cierto, te sirvió el libro que te mostré ayer?"

"Sí, pero no le entiendo a algunas cosas, tú sabes, tu silabario es un poco diferente al mío"

"Entonces puedes venir en el almuerzo para que te explique lo básico"

"¿De qué hablan?"

"Sí, sería buena idea" contestó Katara ignorando la curiosidad de su novio

"¿Katara? ¿De qué hablan?" insistió.

"Ceremonias de té tradicionales de la Nación del Fuego" mintió Zuko

Ella reaccionó un poco tarde pero al menos sonó segura: "En cuanto llegue al Polo Sur, le diré a Gran Gran que me deje instalar una tienda de té, a todos les encantará y así Tío Iroh irá a visitarnos"

"Él no es tu tío" siseó.

"Pero le tengo en alta estima"

"Aang, ¿qué no tienes que alimentar a Appa?" interrumpió Zuko

"Si tanto te interesa ¿por qué no vas tú a darle de comer a mi bisonte?!"

Él se alzó de hombros y Katara percibió en él una pizca del humor de Sokka "tú lo dijiste, es tú bisonte"

Aang pareció dolido "¿Enton—"

"¡Basta Aang!" chilló la morena "Si tanto te molesta, yo iré a ver a Appa"

"No, Katara, espera!" corrió tras ella.

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Mai entró en la habitación tímidamente, últimamente Zuko ya no sonreía al verla ni se molestaba en escoltarla. Las cosas habían cambiado desde que era señor del fuego pero más aún desde la llegada de Katara.

"Hola" anunció su estancia. Su novio le sonrió en silencio "¿Ocupado?"

"Bastante"

Ella se acercó para besarlo, la presión de sus labios sobre los de él le llenaron los ojos de dolor, él no respondía.

"¿Pasa algo?"

"Nada en especial" suspiró frente a tanto papeleo "Lo mismo de siempre: trabajo"

"¿Quieres comer algo? Servirá para que te distraigas un rato."

"No tengo hambre" mintió al no encontrar otra excusa para no comer nada del palacio.

Ella arqueó una ceja "Lamento decirte que eres un pésimo mentiroso"

Como afirmando la acusación de Mai, el estómago de Zuko emitió un ligero sonido, moría de hambre. Ella lo miró victoriosa pero él parecía cansado.

"Si no quieres que te mienta no hagas ese tipo de preguntas" masticó las palabras. No sólo lo estaba interrumpiendo sino que ahora también le reprochaba cosas. Desvió la mirada a su escritorio otra vez justo antes de escucharla explotar:

"¡Esa no es la forma de tratarme!" bufó indignada "¡Estoy esperando siempre, ya no vas a visitarme y tengo yo que hacer de todo para estar a tu contento!" se cruzó de brazos mordiéndose el labio. Ya lo había dicho, no había marcha atrás, esperó el enojo de Zuko.

Pero él la miró en silencio. Culpable.

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"Es que no lo entiendo" comenzaba el chico "¿Por qué siempre estás enojada?"

"Por supuesto que no"

"Claro que sí! Conmigo sí." Terminó en un susurro tras el cual Katara suspiró.

"Aang, lo que menos necesito en este momento es que intentes hacerte el mártir"

"Pero, Katara!" se quejó "Desde Ba Sing Se dices lo mismo, si no es una cosa es la otra, ya no es divertido…"

"¡¿Divertido?!" se tapó los ojos con una mano "Ese es el punto, Aang. Llevamos meses juntos y siempre es lo mismo. ¿Sabes? Pensé que todo por lo que pasamos te había hecho madurar, creí que no eras el mismo niño que encontré en el iceberg, pensé que dejarías de huir, dejarías de ser egoísta, pero me equivoqué." Se cruzó de brazos, Aang parecía herido.

"Pues tengo trece años! ¿no crees que puedo ser un niño?"

"Eres el Avatar!"

"¿Estas conmigo sólo porque soy el Avatar?"

Ella gruñó de desesperación "Esto es ridículo!" Aang hizo un puchero pero ella no cedió, esta vez no lo haría, estaba cansada y por un instante sólo quería ser ella "¿Sabes? Sólo se necesita una persona para alimentar a Appa. Iré con Zuko"

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"Lo siento, Mai" se restregó la mano en la cara "Esto es tan complicado…"

Sin saber por qué, se levantó hacia ella y la abrazó. El problema fue que el cuerpo de la chica no era frágil ni suave, tampoco delicado, era como si hubiera dejado de ser femenina.

No.

Lo que pasaba es que ahora tenía una referencia en los abrazos de Katara. Y ella, siendo su amiga le daba mucho más calidez a sus afectos que su novia de toda la vida. Sí, de toda la vida. Porque desde niños se veía venir el cariño de la chica y la reciprocidad en él, porque no había muchas opciones, Ty Lee simplemente era empalagosa, insoportable incluso para él, faltaba pasión, seriedad, pero no frialdad como la pelinegra.

"¿Zuko?" interrumpió nuevamente Mai, sus brazos colgados a los extremos de su cintura. Él aún la abrazaba, ella lo había soltado. ¿Acaso buscaba algo más en su novia? ¿Algo que seguramente ya había sentido en otros brazos?

"Perdón" se excusó. No quería repetir su excusa de estar cansado, aunque lo estaba. Así que buscó otra cosa para salir del tema. Se topó con un collar, era hermoso, como el de Katara. "¿Y esto?"

"Me lo regalaron ayer" dijo alzada de hombros "Es importado"

"¿Del Polo Norte?"

"Es obvio, ¿no? Es azul. Lo hubiera preferido en rojo, pero no creo que haya piedras así en ese lugar."

Zuko acarició el objeto con la yema de los dedos. Hace ya tanto tiempo había tenido uno entre sus manos.

--No lo robé si a eso te refieres—

El joven recordó muy bien ese día. Él negociando con un hombre cuya mascota era un perico-lagarto. Sonrió sin pensar en lo que hacía y Mai lo veía sin entender nada.

Se escuchó un golpe en la puerta, luego Katara entró.

Pacientemente observó la escena, Mai y Zuko juntos, demasiado juntos. Él mantenía su mano en la cintura de ella y acariciaba algo en su cuello. Un collar de compromiso.

Un collar de compromiso.

¡Un collar de compromiso!

De pronto le faltaba el aire, la sonrisa que le profesó Zuko sólo provocó un nudo en su garganta. ¿Estaba feliz porque se iba a casar? ¿Con Mai?

"¿Katara?"

"Vaya…" susurró "Felicidades, chicos" tragó saliva intentando opacar el llanto interno. "Pensé que tenías diecinueve" dijo de repente sofocada "Pero vaya, seguro el Señor del Fuego puede casarse cuando quiera. ¡oh..! tal vez quieran estar solos… yo… iré a ver a la señora Tsumi."

Zuko no terminaba de asimilar una frase cuando la otra golpeaba su cerebro. ¿por qué hablaba tan rápido? "Espera, ¿a dónde vas?"

"Dijo que con Bumi" repitió Mai.

Él la ignoró, la soltó y se acercó a Katara "¿Estás bien?" Sus miradas se encontraron y él leyó en sus ojos una sola cosa: dolor. "¿Hay algo que no estoy entendiendo?"

Ella temió, ¿era tan obvio lo que sentía por él? Negó con la cabeza "Es sólo que no creí que fueran a casarse tan pronto…"

Mai enrojeció furiosamente y Zuko se quedó blanco.

"¿De qué demonios hablas?"

Ahora Katara estaba confundida. "Del collar"

"¿Qué tiene mi collar?" aseveró ácida Mai

"Es un collar de compromiso"

--

Querido tío

Quisiera hablar contigo, demasiadas cosas que pensar y nadie con quién decirlas.

Ursa envolvió el papel, odiaba sonar tan sola, pero era la verdad. Vivir en el exilio le había demostrado lo amargo de la vida, añorar a su familia y desear ver a sus hijos, pero ahora en el palacio veía cómo su hijo se formaba solo. Lo que pasaba a diario, la pérdida de Azula, quería alguien con quien hablar y Katara no podía con todo. Extrañaba a Iroh, sus palabras de consuelo y sus sabios consejos.

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Mai parpadeó mil veces antes de hablar "¿Entonces tú y el Avatar…?"

"Por supuesto que no!" contestaron al mismo tiempo

"Es el collar de su madre" aclaró Zuko

"Era de mi abuela en realidad. Gran Gran era del Polo Norte y le pidieron matrimonio, ella no quise y huyó al sur, allí se lo entregó a mi madre y después de que ella muriera, mi padre me lo dio a mí."

"¿Y por qué tu mamá usaba el de tu abuela?" Refunfuñó Mai "¿Tu padre no tuvo que hacerle uno?"

"Es una pena que debido a la guerra se perdieron algunas tradiciones en mi tribu, y al perder contacto con nuestra tribu hermana, se perdió la costumbre" se alzó de hombros "Aún así yo creo que es algo hermoso porque es un collar que tiene que ser tallado a mano por el hombre que quiere desposarte" ella se sonrojó al tocar su propio collar.

Mai de inmediato se quitó el accesorio "Jamás debí ponérmelo"

Por alguna razón Zuko comenzaba a sentirse muy incómodo y deseó como nunca quedar a solas con la chica del Polo Sur.

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Los últimos dos días en la Nación del Fuego fueron muy extraños para todos. Aang había pasado la mayor parte del tiempo en compromisos tontos que Katara le había arreglado, aunque esos fueron los únicos momentos en que estuvo con ella por eso intentaba aprovecharlos al máximo. Lo demás eran horas hablando con Appa o meditando. Ni un beso, ni un abrazo. Sólo celos.

Katara asistía a la cocina, establos, lavandería y sastrería. Era una rutina agotadora porque en las mañanas Aang la levantaba temprano, curaba a Zuko en su habitación, asistía a reuniones, comía, tomaba una siesta larga y por la noche se escurría entre los pasadizos para descifrar el manual con Zuko.

El Señor del Fuego tenía una rutina muy parecida, pero él no fraternizaba con los sirvientes, sino que se entrenaba, y en lugar de tomar una siesta tan larga tomaba decisiones importantes.

Mai se aparecía de vez en cuando en el palacio, cuando sus padres la escoltaban con la excusa de hablar de política en el palacio, ocupaba su tiempo en cosas banales y dormía mucho, podría decirse que estaba deprimida.

Y así habían llegado a la última noche. Katara cruzó el pasillo de piedra y sumió el ladrillo suelto. Zuko la recibió pero la chica lo tomó de la mano y lo llevó al cruce de caminos.

"Tu madre me explicó como evitar las trampillas"

La chica subió las escaleras y se agachó hasta localizar un tabique suelto en el piso, lo sumió y entraron libremente a la torre de las aves.

"¿Cómo es posible que haya un lugar así y yo no lo conozca?"

"Bienvenido a un recinto del Lotus Blanco"

"Vaya"

Katara tomó un ave y la acarició. "Ésta es mi preferida, tu madre me enseñó como llamarla y cómo enviarla, la verdad es que aún no me obedece pero algún día lo hará."

"¿Enviaremos un mensaje?"

"No. Pero creo que este lugar es ideal para hablar de los planes. Tenemos poco tiempo para ir al Reino Tierra y es perfecta la excusa del festival, pero la verdad es que no podemos quedarnos la semana entera."

"Así es. Sospecho que este manual no es un simple simulacro"

"Yo también. De hecho me parece bastante planeado todo. No me sorprendería que fuera una trampa o una farsa. Pero debemos ir con tu tío. Propongo ir, obtener el antídoto y luego regresar a seguir investigando. Además así podríamos evitar que Aang venga" Bajó la mirada.

"Pensé que estabas feliz de que él estuviera aquí…" Se sorprendió

"No es eso…" se mordió el labio "Sólo que no quiero involucrarlo y la verdad él es muy celoso para dejarme actuar sola, y menos si sabe que es contigo"

"No soy un experto en esto, pero—"

"No, Zuko. No necesitas decirlo" dijo secamente "Venimos a hablar sobre los planes de la Nación"

"De acuerdo" dijo incómodo "No quise molestarte"

"Para nada. Pero tenemos poco tiempo"

Zuko sacó el manual. "Verás, según este itinerario, primero se suspenderían las actividades sociales: escuelas y trabajos no militares. Después toda la población será refugiada en las instalaciones de la ciudad imperial. Tú las conoces, en dónde Azula los retuvo hasta el término del eclipse" Katara asintió "Eso significa que el ejército cubre la ciudad. Después se indican las actividades en los subterráneos, y dependiendo de la duración del ataque, se organizan las comidas, atención de enfermos, suministro de agua y otras cosas vitales. Finalmente, cuando acabe todo, las familias van saliendo en el mismo orden en el que entraron para evitar confusiones y todo queda registrado."

"Increíble, es un plan maestro"

"Eso es lo que me asusta, una sola persona no lo lograría"

"Por eso necesitaban envenenarte, sino te mataba, al menos te drogaba para que robaran tu sello. Así reclutaron a tanta gente y los engañaron bajo tu mandato"

El frunció el entrecejo "No tengo idea de quién lo haga. Seguro es alguien con influencia, dinero y prestigio Alguien que sepa elegir a sus líderes y asesores."

"Y que tenga completa libertad del palacio" agregó Katara "Es alguien que se pavonea en nuestras narices sin que podamos detectarlo"

"Llegué a pensar que era mi hermana o mi padre, pero eso es absurdo, ninguno ahora tiene prestigio y mi padre ya no tiene poder, Azula ahora está en una celda custodiada día y noche, además no estaba muy cuerda la última vez que la vi."

"Yo tampoco creo que sea ella, porque no podría manejar todo desde adentro. O al menos necesitaría demasiada ayuda. ¿Será yuan?"

"No lo sé, no tengo elementos para juzgarlo."

"Él sabía lo del jade blanco"

"Puede ser, además yo estuve tres años fuera de aquí y realmente no conozco a nadie."

"Entonces no sabes quién es de confianza y quién no lo es. Podría ser Yuan" insistió la chica.

"Tengo mis dudas porque más bien parecía temeroso el día del baile, más bien él trabaja para quien quiera que sea esta persona."

"Podríamos interrogarlo!" se esperanzó Katara "Sólo necesitamos a un par de ayudantes en el proceso ¿Qué generales son de confianza?"

"Ni siquiera me sé los nombres de todos! De no haber sido por el baile, no conocería ni a la mitad. Sin mencionar que desconozco a todos los comandantes que aún siguen en el mar"

"¿Qué hay de ellos?"

"Oh sí. El manual dice que todos ellos serían convocados de inmediato."

"¿Crees que ya hayan ejecutado esa orden?"

"No tengo idea" se frustró tallándose los ojos.

"Es noche" dijo Katara "Mañana saldremos temprano" luego miró por el hueco de piedra, se veía la ciudad "es una hermosa vista. Ojalá esta ciudad no vaya a colapsarse" dijo tristemente. Luego miró a Zuko. Estaba callado como una tumba. "¿Qué pasa?"

"Tal vez no debería ir al festival" De pronto sintió unos brazos rodeando su cuello.

La chica no pudo controlar sus ganas de abrazarlo, tenía un mal presentimiento y quería tener un lindo recuerdo de todo lo que en ese momento tenía "Es tu decisión, vayamos o no, estaré contigo"

Él cerró el abrazo, por un momento su corazón se aceleró, quiso apartarla, se dijo que lo que hacía estaba mal, que esos gestos de cariño eran excesivos, que no siguiera aumentando esa tortura, pero no podía, tenerla en sus brazos de pronto era algo natural, pensó en Mai pero ni siquiera pudo comparar un abrazo de ella, pasó lo mismo con sus besos, en el baile él sintió que perdía el suelo por Katara, mientras que Mai sólo presionaba sus labios, casi como aquella chica desconocida en Ba Sing Se.

Ese remolino de ideas terminó y Katara aún estaba aferrada a él, suavemente llevó sus dedos a su cabello castaño y lo cepilló un poco. De pronto, la tomó de los hombros, ella se separó con los ojos llenos de lágrimas, pero en lugar de separarla, sólo la giró quedando ahora ella entre sus brazos. "No temas. Todo saldrá bien."

"Eso quiero creer, Zuko. Pero no puedo evitar tener miedo. Miedo de fallarte"

Él enterró su mentón en su hombro "Jamás lo has hecho, y aunque lo hicieras, seguirías siendo mi heroína"

"¿Cómo la Dama Pintada?"

Los dos rieron.

"Más bien diría la Dama Blanca"

"¿Dama Blanca?"

"Hace unos días después de robar el manual, cuando me ayudaste a detener a esos tipos, ¿lo recuerdas?" ella asintió "Pues te miré y combinabas a la perfección con la Luna, igual de brillante"

"Creo que exageré el maquillaje"

"Yo creo que estuviste perfecta"

Ella cerró los ojos, dejándose llevar por el momento, estaba consciente de que traicionaba los sentimientos de Aang y de paso arruinaba la felicidad de Mai, pero era un deleite egoísta, una calma hermosa y sin censura. Todo para ella. Aún si fuera un amor prohibido, ella jamás se lo negaría. Incluso si fuera un secreto.

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Capítulo bastante largo! Pero no podía terminarlo antes... Todo un embrollo!

Pero parece ser que ambas parejas comienzan a morir ¿no creen?

A este paso ¿Qué pasará en Ba Sing Se?

Espero les haya gustado. Millones de gracias a todos por sus comentarios y su ayuda.

Les agradecería un review!

.:Mominski:.