Me encantó escribir este capítulo, así también espero que les guste a ustedes. Recuerden dejar sus comentarios que siempre son bien recibidos. ;)

La mayoría de los personas son de E. L. James


19 de agosto de 2017

Punto de vista de Ana

No cabe duda que hay ciertas cosas que solo se conocen en la pareja al vivir juntos, por ejemplo, que a Christian le guste andar descalzo en casa y ensucie las sábanas o que deje la toalla mojada sobre la cama y ni hablar de la tapa del baño.

Pero fuera de eso, poder dormir toda la noche a su lado y despertar junto a él vale la pena. Llegar a casa después de un largo día y que me tenga preparado un baño o que me traiga flores o chocolates solo por que sí no tiene precio, sus detalles sobrepasan cualquier pequeño defecto.

Me encanta que le guste estar en casa y bailar a solas conmigo más que salir a divertirse. Prefiere escuchar música relajada y leer sus libros de economía.

Ahora está sentado en una esquina del sillón leyendo la sección económica del diario y yo estoy recostada con mi cabeza en sus piernas leyendo sobre la vida de William Shakespeare mientras disfrutamos de la 9° Sinfonía de Beethoven. Nada podría ser mejor.


20 de agosto de 2017

Punto de vista de Christian

Nunca había compartido el baño con una mujer de manera permanente, siempre he tenido el mío privado y es increíble la cantidad de pelo que se le cae a esta mujer cuando se baña o cuando se cepilla, parezco aspiradora a veces. También hay cosas que no entiendo cómo por ejemplo que Ana nunca encuentra las llaves o su billetera o que lleve una cartera gigante a la universidad llena de cosas mientras que yo solo llevo un par de cuadernos, un lápiz y algo para comer.

Sin embargo, esos detalles son nada en comparación a dormir junto a ella y despertar viendo esos hermosos ojos azules cada día. Tampoco se comparan a que al llegar a casa en las tardes tenga lista la cena para mí. Me encantan también sus pijamas sexys que no le duran nada puestos y que Blip Segundo siempre decore nuestra cama.

No hay nada mejor que pasar un día tranquilos leyendo, escuchando un poco de música y bailando en la sala de estar de nuestro pequeño hogar.

Hoy cumplimos un año juntos y no cambiaría absolutamente nada, sé que con ella quiero estar por siempre, a pesar de que aún somos jóvenes estoy seguro que nunca habrá nadie más para mí y es que simplemente no tengo ojos para nadie más.

Estas semanas hemos salido de casa muy poco, prácticamente solo a la universidad y al supermercado. Ella es suficiente para mí y yo soy suficiente para ella, pero hoy es una ocasión más que especial. Estoy esperando que Ana termine de arreglarse para ir a cenar, estoy muy nervioso por esta noche, pero sé que todo saldrá bien. Se asoma por el marco de la puerta y si no fuera por que estoy nervioso la tomaría aquí mismo.

Punto de vista de Ana

Literalmente se me hizo agua la boca al ver a Christian con su traje gris, corbata del mismo color y camisa blanca con colleras, se ve tan maduro y seguro de sí mismo... y delicioso. Yo llevo un vestido negro sencillo con escote en 'V' en el pecho y en la espalda. y tacones del mismo color que estilizan mis piernas. Ambos nos comimos con la mirada, será una cena interesante.

Mientras maneja lo noto algo nervioso, sus nudillos se empalidecen cuando aprieta el manubrio con fuerza, aunque es cosa de siempre en él ponerse así cuando tiene planes, quiere que todo salga a la perfección. Llegamos al restaurante L'Espalier.

Estamos por terminar el plato principal y Christian no deja de mirar el reloj, no sé si es un acto de nerviosismo, si tiene otros planes para después de la cena o si quiere llegar pronto a casa y desnudarnos, me inclino por lo último, aunque normalmente intentaría tocarme por debajo del mantel y hoy no ha movido sus manos de la mesa. Tal vez sí tiene otro planes, como sea me está poniendo nerviosa. Terminamos y el mesero retira los platos.

-Christian, para de mirar el reloj, me estas poniendo nerviosa -le digo.

-Oh, lo siento -dice y veo un poco de sudor en su frente, toma un poco de agua mineral.

-¿Estás bien amor?, estás muy raro.

-Sí, estoy perfectamente -dice más seguro, toma aire y se para de su asiento repentinamente.

Da un paso para quedar frente a mí y casi en cámara lenta veo como se agacha y posa una rodilla en el suelo. ¡Oh por Dios!

Saca una pequeña caja negra de terciopelo de un bolsillo interior de su chaqueta, toma mi mano y me mira directamente a los ojos. El restaurante queda en silencio cuando Christian comienza a hablar con voz clara y segura.

-Anastasia Rose Steele, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Te amo más de lo que puedo expresar con palabras, eres y siempre serás mi único amor y mi vida. ¿Me harías el honor de convertirte en mi esposa, te quieres casar conmigo?

Suelta mi mano y abre la pequeña caja que contiene un hermoso anillo de platino con un diamante en el centro y cuatro más pequeños alrededor formando una especie de flor.

Punto de vista de Christian

Aquí estoy, con una rodilla en el piso mirándola directamente a los ojos y sosteniendo el anillo de compromiso que compré con los ahorros de mi vida y un poco de ayuda del abuelo Teo. No sé si todos están en silencio o se taparon mis oídos. Sé que no me he quedado sordo cuando por fin habla.

-Sí Christian, nada me haría más feliz que ser tu esposa -dice con lágrimas en los ojos.

Pongo el anillo en su dedo, me paro y la envuelvo en mis brazos, nuestro pequeño público aplaude mientras nos besamos.

El mesero llega con el postre, nos felicita y se retira.

-¿Sabe futura señora Grey? -digo de manera seductora en su oído-, tengo una idea mejor para el postre.

-¿Qué idea sería esa señor Grey? -pregunta con voz inocente.

-Empieza con sacarla de ese vestido y termina con usted en la cama.

-Christian..., pide la cuenta y sácame de aquí -ordena y yo obedezco, ¡esa es mi chica!

Apenas cierro la puerta detrás mío al llegar a casa la ataco con mis labios y manos, la he deseado desde que salimos de casa más temprano.

Ana me libera de mi chaqueta, me toma por la corbata y literalmente me arrastra al dormitorio. Rápidamente me quito el reloj, las colleras, la corbata y los zapatos mientras ella se quita sus tacones.

La tomo por la espalda, mientras le beso el cuello introduzco mi mano por su escote, no lleva brasier, mi erección toca su muslo.

-Futura señora Grey, sin brasier… mi polla y yo lo aprobamos -digo con un susurro en su oído y le muerdo despacio la oreja mientras pellizco sus pezones. Gime de placer.

Se da vuelta, desabotona mi pantalón que cae al suelo, baja mis boxers y comienza a masturbarme con una mano.

-Oh, Ana… -no digo más porque con su otra mano me toma por el cuello y guía mi boca a la suya, nos besamos con lujuria.

Mientras sigue con mi miembro en su mano bajo el cierre de su vestido. Termino el delicioso contacto para sacarla de él y dejarla desnuda, la empujo despacio a la cama, me saco la camisa por la cabeza sin abrir los botones y me abalanzo sobre sus pezones, juego con ellos en mi boca por varios minutos.

-Oh Christian, por favor... -sonrío ante su súplica.

-¿Por favor qué, futura señora Grey? -respondo inocentemente.

-Te quiero dentro mío ahora.

-Nos proponemos complacer futura señora Grey.

Le quito sus bragas con rapidez, le abro las piernas y juego unos segundo con su clítoris.

-¡Ahora, Christian! -demanda y se muerde el labio inferior, me encanta que haga eso.

Mientras vuelvo a su boca me acomodo en su entrada y doy una embestida, ambos gritamos.

-¿Eso quería futura señora Grey?

-Sí, fuerte y duro -sonrío.

Salgo casi por completo de ella y la vuelvo a embestir tal como me lo pidió, 'fuerte y duro', lo hago una y otra vez, Ana gime en mi cuello y aprieta mis nalgas con una mano mientras tira de mi pelo con la otra.

Su cuerpo comienza a tensarse y arquea la espalda, deslizo mi mano por el hueco que se forma y comienzo a darle más rápido. Grita mi nombre cuando se viene y me corro yo también dentro de ella.

Atrás quedaron esos días en que nos tocábamos con timidez.

Punto de vista de Ana

Me encanta hacer el amor con Christian, su ternura, dulzura y como me demuestra cuánto me quiere, pero oh por Dios, como me gusta cuando saca la bestia salvaje en su interior, que me posea como si no hubiera un mañana. En realidad no hay nada que no me guste de él y estamos comprometidos. Este hombre maravilloso que en este momento me abraza casi con adoración va a ser mi marido.

Punto de vista de Christian

-¿En qué piensas, amor? -pregunto mientras estamos abrazados.

-En ti -sonrío al escuchar su respuesta.

-¿Y qué es lo que piensa de mí, futura señora Grey?

-En lo afortunada que soy porque voy a casarme con un hombre tan maravilloso.

-Yo soy el afortunado, mi vida -la beso con ternura y hacemos el amor lentamente.


10 de septiembre de 2017

Punto de vista de Ana

Despierto de pronto y con un jadeo cuando siento la lengua de Christian jugar con mi clítoris y un dedo dentro mío.

-¿Christian..., hace cuanto rato... estás... haciendo esto...? -cierro los ojos cuando mete otro dedo y comienza a moverlos en círculos.

-Apenas unos cinco minutos futura señora Grey.

Sin más preámbulo saca los dedos de mi vagina, se los mete en la boca, los chupa y luego se inclina para besarme mientras lentamente entra en mí.

-Feliz cumpleaños, mi amor -dice cuando llega al final y comienza a moverse mientras nuestras bocas y lenguas se unen…

Punto de vista de Christian

Hoy ha sido un día de aquellos inolvidables. Cuando le pregunté a Ana si quería hacer algo especial en su cumpleaños dijo que solo deseaba estar en mis brazos, y lo que mi Ana pide, mi Ana recibe.

La desperté con lo que ella y yo llamamos 'El despertador Grey'. Luego con la ayuda de Mía por FaceTime le preparé panqueques para desayunar, mi hermana tuvo que madrugar por la diferencia de horarios, pero estaba feliz de ayudar. No me quedaron nada mal, solo un poco deformes, pero sabrosos.

Me encargué de que a las 2 pm de acá nuestros amigos y familiares se conectaran por Skype y FaceTime para entre todos cantar Feliz Cumpleaños, con las voces de ellos saliendo de los celulares, iPads y nuestros computadores Ana apagó sus 19 velas. Antes de terminar la conexión todos piden ver una vez más el anillo de Ana, cada vez que hablamos por videoconferencia tiene que mostrarlo, no los culpo, este no tan humilde joven tiene buen gusto.

Luego bailamos mucho, entre tanta canción tenía que estar nuestra favorita 'Love Someone' de Jason Mraz, recordando nuestra primera vez hace casi un año.

Para la cena preparé mi especialidad -en realidad es lo único que sé hacer- spaghetti, aunque con ayuda de mi madre preparé salsa Alfredo para acompañar, eso es diferente.

-¿Pasta? -dice Ana-. Hoy no es jueves -me molesta.

Los días jueves solo tengo una clase en la mañana, mientras que Ana sale tarde de la universidad, un día de esos, pensando que mi chica tendría que llegar a preparar la cena se me ocurrió sorprenderla con lo único que me queda bien, desde ese día, los jueves cocino yo.

-Preparé una salsa nueva, no molestes -digo sonriendo.

La tomo por los hombros y la siento a la mesa donde he puesto los cubiertos y un par de velas. Sirvo los platos, bajo las luces y me siento a comer con ella. Mientras comemos de nuestros platos también nos vamos dando comida en la boca, por alguna razón siempre compartimos la comida, lo hacemos desde que degustamos chocolates juntos por primera vez. Hacemos lo mismo con el postre, nuestro favorito, helado de chocolate con trozos de nuez y almendra.

Al terminar lavo lo que ensuciamos y Ana va secando. Somos muy buen equipo. Cuando hasta la última cuchara de postre está limpia, mi futura esposa me abraza y me besa.

-Gracias amor, fue un día inolvidable.

-Futura señora Grey, su día aún no termina. La tomo en mis brazos como a una novia y la llevo a nuestro dormitorio…


9 de octubre de 2017

Punto de vista de Christian

Hoy es un día común y corriente en el nido de amor de los Grey-Steele.

Ana está escribiendo un informe en el computador mientras yo analizo datos en una hoja de cálculo sentado en el sillón. Mientras observo la hoja pienso en cuanto me encanta verla concentrada, se ve sexy, sé que ella también me observa cuando estudio porque se muerde el labio inferior, de hecho, cuando tenemos exámenes importantes estudiamos en habitaciones separadas para evitar la tentación.

El sonido del teclado para de forma súbita. Ana ha parado de escribir, dejo de observar la hoja y llevo mi vista hacia ella, me está mirando. Se levanta del escritorio e instintivamente dejo la hoja en la mesa que está al lado y abro mis brazos para ella. Algo tiene en mente.

Se sienta en mis piernas y recuesta su cabeza en mi pecho, acaricio su pelo e inhalo su olor.

-¿Qué pasa amor? -digo un poco preocupado.

-Quiero casarme contigo -dice en mi pecho.

-Lo sé, por eso tenemos esto -digo sonriendo y dándole un pequeño beso en su anillo de compromiso.

Levanta la cabeza y posa sus manos sobre mis hombros, acaricia mi pelo con sus dedos mientras la afirmo por la cintura. Me mira a los ojos.

-No me entiendes, quiero casarme contigo ahora, no quiero esperar más -proceso un momento sus palabras.

-Ana… ¿qué? -¿qué?, pienso a la vez que lo digo.

-Que me quiero casar contigo, mi amor. Me quiero casar contigo ahora. No quiero ser más la futura señora Grey, quiero la señora Grey, de Christian Grey.

-Amor, yo igual, pero no es tan fácil, nuestras familias están lejos y mi papá dejaría de pagarme la universidad, no trabajamos, además yo quiero darte una boda digna de una princesa.

-Vivimos como casados Christian, hacemos todo juntos, somos un equipo y no sé si alguien amará tanto como nosotros nos amamos, si el problema es el dinero yo tengo suficiente en mi fideicomiso o no me importaría que solo tú y yo lo supiéramos hasta que sea un buen momento de decírselo a nuestras familias y por sobre todo no quiero una boda de princesa, solo me importa casarme con mi príncipe.

-Ana, ¿estás hablando en serio?, porque si esto no es una broma de mal gusto me caso ahora ya contigo.

-Hablo en serio, Christian, no bromearía con algo así, no quiero esperar más.

-Ponte un vestido mujer -le digo y nos paramos a cambiarnos ropa.

-Necesitamos dos testigos -dice cuando estoy arreglándome la corbata.

-¡Mierda!, termina de arreglarte, voy a hablar con los vecinos.

Dos horas más tarde estamos desnudos en el sillón, Ana sobre mí, no alcanzamos a llegar a la cama. Y a quién le importa. Tengo en mis brazos a mi esposa.

-¡No puedo creerlo Ana, eres mía, oficialmente mía! -digo con voz de soñador.

-Y usted señor Grey es mío.

-¿Crees que podamos mantener el secreto amor?

-Sí, nuestras familias están tan acostumbradas a vernos juntos que no habrá diferencia, solo que tú y yo sabremos que somos marido y mujer -sonrío al escucharla.

-¿Qué te poseyó hoy día?, de haber sabido habríamos hecho esto antes -se ríe, me encanta su risa.

-Lo he pensado desde hace un tiempo y hoy te vi sentado, concentrado, pero a la vez no podías dejar de pensar en mí, y yo estaba ahí, concentrada pero tampoco podía dejar de pensar en ti y lo supe mi amor.

-¿Cómo sabías que pensaba en ti?

-Por que cuando piensas en mí sonríes con cara de estúpido amor -nos reímos ante tal declaración.

-Mmm… pero soy tu estúpido -digo divertido.

-Mío -me besa.

-Mía -la beso.

-Vamos a la cama amor, hay que consumar nuestro matrimonio en cada superficie de nuestro nido de amor.

Nos vamos a la cama por primera vez como marido y mujer. Como el señor y la señora Grey, aunque Ana no se cambiará el nombre hasta dar la noticia, para mi siempre ha sido mi señora Grey.