.
.
.
"Se supone que debo ser el soldado que nunca pierde la calma, aunque soporte el peso del mundo entero en los hombros. No se supone que debo demostrarlo, mi equipo no debe saberlo. Nunca los arrastraré a batallas que no pueda manejar a menos que tenga que hacerlo. Necesito ser el líder y mi equipo confía en mí para que los guie. Estoy tan atrapado en esto que casi siento que yo lo hubiera provocado" Like toy soldiers -Eminem
.
.
Era una noche lluviosa, de esas frías que te calan los huesos, de esas que te hacen pensar y reflexionar en cada error, equivocación o paso en falso que has dado. Tipo de noches como esas que te ponen nostálgico, melancólico y anhelante, donde deseas con todas tus fuerzas saber el secreto de volver sobre tus pasos y hacer todo bien, distinto, mejor. Donde aun sin ser creyente de absolutamente nada mas allá que tú mismo, que en el poder de tus decisiones y la causa-efecto de ellas, te encuentras hablándole a los vacios, a las esquinas y a los techos, a cualquier cosa que pueda oírte, que pueda ayudarte, que te dé más tiempo.
-Ya vamos a cerrar, los dementores no tardan en hacer sus rondas y es mejor que nadie esté por allí vagando-
El hombre al que le estaban hablando le dedicó una mirada superficial al cantinero y volvió a beber de su trago sin prestarle mucha atención.
El encargado del bar frunció el ceño y tiró el trapo con el que previamente limpiaba, o ensuciaba más, la barra de madera podrida. -¡Ehh, que te he hablado imbécil!-
El encapuchado chasqueó la lengua con fastidio y levantó su manga dejando revelar la marca tenebrosa sorprendiendo al hombre que le gritaba –Deja de gritar que estoy a dos segundos de ser peor que los jodidos dementores- su voz salió ronca y rasposa, como quien lleva días sin hablar.
El cantinero bajó la cabeza en sumisión y asintió repetidamente –L-Lo lamento, s-señor-
-Escoria…- soltó duramente mientras se levantaba y caminaba a la salida de aquel bar de mala muerte sin dignarse a pagar por lo consumido. Aquellos locales seguían en pie gracias a ellos, a los mortifagos. Nadie más pasaba por esos sitios. Al estar ya en la calle observó que las calles estaban oscuras, los postes de luz apenas iluminaban y el silencio hacia contraste con las altas horas de la madrugada.
No había dado dos pasos cuando su marca volvió a arderle por decima vez en menos de media hora. Suspiró, no era el Lord quien lo llamaba, Draco estaba agotándole la paciencia de nuevo. Levantó su túnica y su camisa indeciso si acudir o no… Tal vez solo debería dar alguna señal de que está vivo, porque bien, no estaba para nada. Hermione y Draco seguro estaban preocupados por no dar señas de aparecer y su padre, bueno, su padre seguro estaba molesto y ya. Pero aun no estaba listo para volver, no estaba listo para verlos. Llevaba un día y medio ya buscando pistas de la resistencia y bebiendo hasta olvidar como se llamaba, por supuesto, para su desgracia, le iba mejor con la segunda que con la primera. Una vez más, su marca ardió pero bajó su manga y siguió caminando. No iría con ellos hasta no tener al asesino de Blaise por partes en su baúl. No les fallaría una vez más.
Mientras caminaba regresando al cuartucho de la posada en ruinas donde se estaba quedando por esa noche, un grito de una mujer se escuchó a lo lejos rasgando el filo de la oscuridad y haciéndole estremecer de pies a cabeza. Parece que los dementores habían encontrado su cena esta noche. Sacudió su cabeza de los pensamientos que lo impulsaban a ir a ayudar y siguió su camino, no era tiempo de ser héroe, de hecho, el jamás había sido uno, no pudo salvar a su madre, nunca ha podido interceder por Hermione cuando Voldemort hace y deshace con ella a su antojo y ciertamente, no pudo hacer nada por Blaise. Draco tenía razón siempre, ellos eran los putos malos de la historia.
.
.
.
-¿Nada?- Hermione estaba sentada en la sala del té con Draco y Snape. Luego de irse Tom hace tan solo unos minutos, ella los llamó para hablar sobre Theo y que harían con el más reciente problema. Le había pedido a Draco que intentara una vez más llamar a Theo por la marca.
El rubio ensombreció su mirada mientras negaba y acomodaba su manga de nuevo. –Ya es hora de que vaya a buscarlo- dijo decidido mirándola.
Severus Snape se mantenía sereno mirando el fuego arder en la gran chimenea de la sala –Tu magia…- intentó de nuevo siendo cortado al instante.
-¡ME IMPORTA UNA MIERDA MI MAGIA, IRÉ CAMINANDO DE SER NECESARIO!- muy pocas veces él le gritaba a su padrino, creció aprendiendo a respetarlo igual o hasta más que a su propio padre, pero la desesperación y la ansiedad estaban haciendo mella en el.
-Lo están buscando Draco. Solo debemos tener fé en que…- La bruja se levantó para darle apoyo y transmitirle que ella también estaba preocupada pero no lograban nada exaltándose así y actuando sin pensar.
-No lo van a encontrar Hermione ¿Acaso no lo entiendes? Theo no quiere ser encontrado. Por eso debo ir yo- Señaló molesto el rubio sirviéndose su cuarto vaso de whiskey de fuego.
-Solo lograrás que los maten a los dos. Por supuesto que darás con él, lo conoces mejor que su padre pero ¿Qué harás luego? Serás una carga para lo que sea que tenga planeado Theodore y estando pendiente de ti solo harás que sea débil- Expuso Snape molesto por aquella insolencia por parte de su ahijado.
El Malfoy lo miró dolido –Padrino… ¿insinúa que lo deje a su suerte?-
Severus se dio vuelta mirando a los dos jóvenes –No- la confusión en ambos fue evidente –Insinúo que uses la cabeza como si mal no recuerdo, te he enseñado todos estos años y quiero creer Draco, que no he perdido mi tiempo con ustedes- cuando vio que no seria interrumpido decidió continuar –Yo iré a buscarlo, tú te quedaras estabilizando tu magia y usted señorita Granger…- su mirada se enfocó en la castaña –Creo que nos ha reunido para hablar de otro tema distinto al señor Nott- hizo un ademan de que continuara con su mano.
Hermione miró a Draco quien parecía más calmado y decidió hablar –Tom quiere usar legeremens en Cygnus para averiguar que pasó el día del secuestro-
-Genial, que la use, que vea a esos infelices y vaya por cada uno- El rubio se alzó de hombros restándole importancia a su comentario y metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.
La bruja lo miró como si fuera estúpido –Te recuerdo que le he estado mintiendo al mago más tenebroso de todos los tiempos Draco- gruñó molesta.
-Vamos Hermione, ¿Qué puede hacerte cuando mucho? ¿Molestarse? ¿Darte contra alguna pared? ¿Gritarte y menospreciarte? Oh espera, ya nada de eso es nuevo- El rubio volvía a estar a la defensiva, no le gustaba pensar que aun seguía defendiendo a las ratas de la resistencia.
La mujer decidió ignorar aquellos comentarios que le dolieron pero sabía que el hombre hablaba desde el resentimiento por la muerte de su amigo –Sabrá que ustedes también los vieron, los reconocieron y no han dicho nada-
Draco alzó sus hombros de nuevo en una actitud que comenzaba a desesperar a la mujer –Ya no me importa- dijo con mirada vencida y voz ronca. Si Blaise ya no estaba, si Theo había decidido dejarlo también, ¿Qué diablos? Que lo torturaran, que lo mataran, no habría diferencia a como se sentía ahora mismo.
-Draco…- murmuro la castaña preocupada. Tendría que sentarse a hablar con él luego acerca de esa actitud derrotada que cargaba.
-Debo admitir que no hay opciones favorables para nosotros en este asunto señorita Granger. El Lord debe volver más tardar hoy en la noche, es muy poco tiempo para elaborar algo que evite que aplique en Cygnus la magia- También le preocupaba la manera con la que su ahijado estaba lidiando con el duelo pero era algo que no se debía hablar en esos momentos en los que solo lograrían malas respuestas.
-Creo tener una manera de lograr el tiempo suficiente para que le enseñe a Cygnus a usar oclumancia profesor- Los dos hombres la miraron curiosos –Tom ha viajado a Durmstrang con la intención de reclutar nuevos mortios especialistas en magia oscura. Viktor muy pronto será ascendido a director del colegio, tiene la suficiente autoridad para ayudarme con mi plan, solo necesito enviarle una carta-
-¿Cómo es que sigues en contacto con el cerebro de maní de Krum teniendo de carcelero a Voldy?- preguntó Draco sorprendido.
-No lo estoy, la última carta que nos enviamos fue días antes de la batalla- mencionó Hermione recordando que él había dejado muy claro que estaba del lado que ella estuviera y que ayudaría en lo que pudiera.
-Y… ¿qué la hace pensar que el joven Krum estará de acuerdo en ayudarnos luego de casi 10 años? Tomando en cuenta que será director de una de las escuelas que siempre le ha mostrado lealtad a el señor tenebroso- Severus ya había recorrido mucho mundo como para confiar en suposiciones o presentimientos.
-Y supongamos que el saco de músculos nos ayuda, ¿Cygnus, tu hijo de siete años, va a aprender a usar un arte que a nosotros nos costó semanas, en días?- continuó el rubio también desconfiado.
-Confío en las habilidades que mi hijo ha heredado y ha aprendido de sus maestros Draco- reveló viendo a los dos hombres con ternura y una pequeña sonrisa. Ambos se sonrojaron y desviaron las miradas incómodos.
-Aun así señorita Granger creo que…- Lo que estaba por decir Snape fue cortado por la intromisión repentina a la sala de un destello azulezco que recorrió el espacio hasta detenerse frente a la bruja. Ambos hombres sacaron sus varitas preparados pero la mujer contempló la figura que se tornaba animal con nostalgia.
-Neville…- susurró la bruja con lágrimas en los ojos. Era su patronus.
-"Limites del bosque prohibido, sola, 15 minutos"- la voz distorsionada terminó su mensaje y el águila se desvaneció.
-¿Qué diablos?- Para los dos hombres el mensaje no había sido claro, de hecho, solo escucharon murmullos que les dieron dolor de cabeza.
-Era Neville, quiere que nos encontremos en 15 minutos, en el bosque prohibido- les contó mientras se acercaba a su túnica que descansaba en un perchero.
-¡Estás loca mujer!- Draco enseguida la cortó poniéndose frente a ella de brazos cruzados en clara amenaza de que tendría que pasarle por encima.
-Debe ser importante Draco, de lo contrario, no se arriesgaría a enviar su patronus a la mansión- intentó razonar la castaña con el necio rubio.
-Mataron a Blaise hace horas Hermione- devolvió dolido el hombre.
La mujer se mordió el labio con dolor –Lo sé… pero no fue él-
El rubio la miró molesto -¡¿Y qué si no fue su varita?! Es la misma porquería que no merece vivir-
-¡No digas eso! Neville… él.. Luna y él… tú no sabes nada Draco. Estos mensajes, ese conjuro, el patronus… No lo usarían porque sí, tiene un significado para nosotros, es nuestra manera de advertirnos algo y…-
-¡ERA GRANGER! ¡ERA! Maldita sea, deja de hablar en presente, ellos ya no son lo que eran, tu tampoco, no son tus amigos- pateó una silla con rabia y se bebió su trago de un solo empujón.
-¡Basta los dos! No estoy lidiando con niños- Severus estaba cabreado, le molestaba en demasía aquella gritería de ambos comportándose como todo menos adultos con uso de razón. -¿Estás segura de ir?- cuando sentía que alguno de sus pupilos estaba en amenaza, dejaba de ser tan cordial y formal en su trato. –No son de fiar, lo han demostrado-
Hermione asintió como niña regañada –Harry nos enseñó a conjurar el patronus para mantenernos informados… Fue su manera de cuidarnos un poco, manteniéndonos comunicados entre nosotros. Tomó tiempo y dedicación aprenderlo, sobretodo estando escondidos y en constante vigilancia. Nos dio un pedazo de su magia con ello y es muy importante para los que estuvimos en el ED en aquella época, es algo de Harry, no lo dañarían-
Draco bufó sarcástico desde el otro extremo de la sala mientras que Severus asentía –Lily me enseñó a usar el mío, comprendo lo que dices- el patronus era invocado por medio de recuerdos felices, puros, significativos, no podrían hacerlo pensando en algo malo o con malas intenciones.
-Estos malditos sentimentalismos nos van a matar un día Hermione, quiero que lo sepas y lo tengas en mente porque cuando esté respirando mi último aliento junto a ti, me regocijaré diciendo "te lo dije"- Las dos personas observaron atentos como el rubio se acomodaba su carísimo traje negro y tomaba su varita de la mesa donde reposaba luego de que el patronus de desvaneciera. –Andando- gruñó entre dientes caminando a la puerta.
-¿Draco?- preguntó confundida la mujer sin entender a qué se refería.
-No irás sola bruja cabeza dura- dijo mirándola como si fuera estúpida.
-Pero… el patronus…- intentó ella de decirle que el mensaje era claro.
-Cuídense- y con esa orden, Severus Snape se evaporó en su forma de mortio. Debía buscar a Theodore y aprovecharía que su señor no estaba.
-Ya escuchaste, fue un claro "ve con ella", así que deja de hacer que pierda mi tiempo y apresúrate- ordenó molesto tomándola de la mano para desaparecerse a los limites de Hogwarts.
-Draco…- susurró con voz contenida aferrándose a su pecho. Que afortunada era ella por tener a tanta gente cuidándola siempre.
.
.
.
-Bueno, listo, lo ha recibido- Un nervioso Neville caminaba de aquí para allá en el pequeño cuarto donde su novia estaba hospedada indefinidamente.
-Debes calmarte amor, de lo contrario, corres con el riesgo de ser descubierto- aconsejó su rubia novia deteniéndolo y abrazándolo. –Estás haciendo lo correcto Neville-
-No irá sola Luna- Volvió a mostrar su ansiedad ahora jugando con el cabello largo de su chica.
-No puedes pensar que lo hará luego de lo de Zabini- Luna se separó de él y negó con su cabeza –No confía en nosotros-
-¿Crees que irá con Malfoy y Nott? Me mataran Luna- No tenía miedo de batallar de ser necesario, tenía miedo de morir ahí y dejar a Luna a su suerte.
-No lo harán si haces lo que hablamos, saldrá bien, no creo que nos perdone del todo pero será un comienzo para recuperar nuestra amistad- La mujer tomó su rostro y besó su frente con mucho amor. –Ya es hora, ten cuidado-
El hombre asintió –Volveré pronto… espero- murmuró no muy convencido. La besó con pasión y junto sus frentes –Te amo Luna, me has hecho el hombre más feliz del mundo- se separó de ella y antes de salir le guiño un ojo –Aun debemos casarnos y tener unos seis hijos-
La mujer rió feliz asintiendo y vio como su novio salió dejándola sola de nuevo –Hermione…- juntó su manos en su pecho a la altura de su corazón –Espero que en ti aun esté el perdonar- estaba muy nerviosa pero no podía demostrárselo a Neville, debía darle ánimos. Todo saldría bien, tenía qué.
.
.
.
-¡Mi Lord! Que honor tan grande el que nos visite- exclamó Igor Karkarov recibiendo al señor oscuro en la entrada del colegio ancestral de magia oscura.
Voldemort como de costumbre, lo miró como quien mira a un bicho en su zapato –Karkarov, ha pasado ya algún tiempo-
-Sin duda, mi Lord- asintió el hombre barbudo con acento –Espero haya recibido mis felicitaciones por su próximo descendiente mi señor- A su lado, un hombre se tensó al escuchar aquello ultimo.
-En efecto, lo hice, tus regalos han sido amontonados junto con los demás lame pisos que mandaron- comentó cruel y sin importarle el mago –Vengo por asuntos importantes Karkarov, dejémonos de formalidades hipócritas-
-Mi Lord- dijo el director bajando la cabeza.
-Tengo entendido que las graduaciones serán pronto y con ella tu sustitución en el cargo- Su mirada rojiza enseguida cambió a el joven a su lado que miraba hacia el frente pero sin mantenerle la mirada. –Ah joven Krum, ¿listo para tal responsabilidad?-
-Estoy confiado en que haré un buen trabajo con lo que se me ha enseñado mi Lord- comentó el ex jugador determinado.
-Excelente- su sonrisa de satisfacción por la respuesta fue reemplazada por una mueca al recordar que estaba hablando con un ex de su mujer -¿También envió regalos para mi aun no nacido hijo, joven Krum?- su cordialidad disfrazada y falsa le erizó los pelos a todos los presentes.
-Lo hice mi Lord, le deseo sea un varón sano que continúe con su legado- dijo sin dejarse atemorizar. Claro que por dentro estaba algo nervioso, demasiada atención en él que lo confundía.
-Hemos preparado un banquete para usted mi lord, por favor, hablemos en la cena- Invitó Igor dejándolo pasar al comedor común primero.
-De acuerdo- acepto Tom despegando su mirada del pobre chico y caminando con una sonrisa siniestra en su rostro. Ya se encargaría de decir quién era su mujer para que el jugador se actualizara. Que Salazar lo perdonara por pensamientos e instintos tan básicos como marcar su territorio, pero le daba cierto goce que el eterno enamorado de su mujer, supiera que era él quien la tenía en su cama cada noche.
.
.
.
-Quédate aquí- Hermione se ajustó su túnica y se colocó la capucha enviándose un encantamiento glamour para distorsionar su apariencia un poco.
Draco simplemente la ignoró como si no hubiese dicho nada y se adelantó atento a cualquier sonido o escudo.
La castaña resopló molesta y lo siguió alerta. Habían pasado ya los 15 minutos cuando habló a la noche -¿Neville?-
A los segundos una figura se dejó ver completamente tapado. Draco se posicionó delante de la mujer con varita en mano y la figura lo imitó apuntándolo. –Muéstrate imbécil, no tengo tu tiempo- al ver que el hombre debajo de la túnica era Longbottom relajó un poco la pose, no sentía a mas nadie allí. –Tienes 1 minuto y no me voy a ningún lado- llevó su varita a su muñeca simulando tener un reloj y apurarlo.
-Hermione…- comenzó el hombre ignorando al rubio.
-¿Por qué Neville? Confiaba en ustedes y trataron de lastimar a mi hijo ¡Mataron a Blaise!- acusó ya bañada en lagrimas y con rabia contenida.
-Yo no… no quería, se salió de nuestras manos, te lo juro, Zabini fue un accidente-
-¡MENTIRAA!- escupió el Malfoy con rabia –Lo mataron a sangre fría, premeditado, a conciencia ¡malditas ratas!- levantó su varita dispuesto a lastimarlo pero Hermione lo detuvo tomando su brazo.
-Era como mi hermano Neville… mi hijo le llamaba tío- siguió la castaña dolida mirándolo fijamente –Cuando Cygnus tenía 2 años, se cayó en el lago de la mansión, era una navidad, el agua estaba congelada…- Sintió como Draco daba dos pasos atrás, ido por su comentario, seguro recordando lo que diría también –Mi bebé estaba jugando cerca, Theo y Blaise lo vigilaban pero mi hijo siempre ha sabido salirse con la suya ¿sabes? A veces parece un merodeador- rio un poco con amargura por su propio comentario –Cuando cayó, Blaise estaba más cerca, así que sin pensarlo mucho, se lanzó a sacarlo y al salir, no le importó que su cuerpo estuviera adormecido o adolorido, corrió con mi bebé en brazos dándole calor- las lágrimas bajaban sin control por su rostro –Cuidaba de él con su vida, desde que nació, hasta el final… Murió cuidándolo, cuidándolo de ustedes-
-Nada de lo que diga podrá enmendar lo que hice Mione… lo siento tanto, me atormenta por las noches y me separa de Luna poco a poco. Lo lamento y espero que me perdones algún día- Elevó su varita haciendo que ambos se pusieran alerta de nuevo desconfiados cuando vieron que solo estaba atrayendo algo envuelto el telas hacia ellos.
-¿Qué…?- intentó pronunciar Hermione hasta que cayó en cuenta que era.
-Blaise…- susurró Draco cayéndole una lágrima por la mejilla.
-Murió con honor y merece que lo despidan igual. De nuevo, perdóname Mione, haré todo lo que pueda para impedir que te toquen a ti o a tu hijo, no dejaré que les hagan nada, lo prometo- terminó de acercarles el cuerpo observando como Hermione corría a alcanzarlo y lo atraía a ella abrazándolo.
-Puedes irte Longbottom- murmuro el rubio acercándose a la mujer que sollozaba sobre el cuerpo de su amigo –Antes de que me arrepienta- advirtió y a los dos segundos escucharon el "pop" típico de la desaparición.
-Llevémoslo a casa Mia- dijo el rubio tomándola del brazo ayudándola a levantarse y sostenerse de él. –Blaise va a casa- murmuró con voz rota llorando libremente pero sintiendo su alma más tranquila. Su amigo descansaría en paz.
.
.
.
-¿Qué lo trae por estos lados mi Lord? Nos tenia abandonados- Comenzó Igor luego de que el plato principal fuera servido.
-Necesito gente nueva, jóvenes hambrientos de poder, de aprender, de acción- Comentó tranquilo cortando sus alimentos con elegancia y lentitud. –Hay plagas que deben ser exterminadas pero al parecer, se esconden usando magia negra ancestral-
-Interesante… bueno, mis chicos son los mejores en eso mi Lord- Presumió el director con una risa.
-Por eso estoy aquí idiota- Dijo el Lord mientras probaba su vino –Quiero llevarme a los mejores de tu promoción- reveló sin mucho procedimiento –Alístalos para tomar la marca-
-Será un placer para ellos mi Lord- La emoción era palpable en la voz del barbudo, seguro seria recompensado por eso –Viktor, al terminar la cena busca a los 20 mejores promedios- ordenó a su joven aprendiz y sucesor.
-Por supuesto- Respondió el búlgaro.
La atención de Tom volvió al joven de nuevo –Tengo entendido que participó en el torneo de los tres magos que se llevó a cabo en Hogwarts, ¿no es así joven Krum?-
El hombre asintió limpiando su boca con la servilleta –Así es mi Lord-
-Ya veo… y perdió- picó un poco sin mostrar algún indicio de burla, aunque lo fuera.
-No le llamaría perder a ser puesto bajo el "imperio" mi Lord- respondió un poco molesto, después de todo, había hecho el ridículo por un estúpido mortifago infiltrado en el colegio.
-Ohh, claro, ya lo recuerdo… Supongo entonces que conoció a mi mujer en esa celebración- Jugaba con su copa de vino distraídamente y acariciaba a Nagini, quien lo acompañaba en ese viaje.
-Me temo que desconozco la identidad de mi Lady, mi Lord- Sentía que pasaba algo extraño pero no lograba conectar qué.
-Tal vez te suene su nombre, la mejor bruja, sin duda, de su generación, amiga fiel de Harry Potter, sangre sucia e impura, Hermione Granger- Soltó ahora si viendo su reacción atento.
Viktor dejó el bocado en su tenedor a mitad de camino unos segundos pero se obligó a actuar indiferente, no quería mostrar lo afectado que estaba –La recuerdo vagamente mi Lord, demasiadas caras- trató de mentir. No sabría sobre el baile, los besos robados o las cartas… ¿Cierto? Comenzó a sudar al sentir su mirada fija.
-Que chistoso, yo recordaría a la bruja que elegí para ser mi acompañante en dicho evento- Su instinto asesino exigía sangre derramada, nadie que no fuese él tenia derechos sobre su mujer, ni antes, ni ahora, ni nunca. -¿Muy poca cosa para recordar, tal vez?-
Viktor Krum negó varias veces –Para nada mi Lord, es una bruja muy inteligente y poderosa. Culta y educada- reveló tratando de enmendar cualquier ofensa.
-Ya la recuerdas- El ambiente se volvió pesado y todos se tensaron.
-Viktor, ¿Por qué no vas a traer a los chicos?- Igor sabía que si su discípulo se quedaba más tiempo allí, mínimo un "crucius" recibiría.
El hombre asintió y se levantó tropezando con la silla –C-Claro, con permiso- caminó lo más rápido que pudo y soltó el aire que no sabía que retenía cuando estuvo en el despacho lejos del comedor.
Se sentó en el sillón del director sintiendo su corazón latir apresurado pero no sabía muy bien si era por la evidente amenaza en el aire o por volver a saber de ella después de tanto tiempo. La creía muerta en batalla como todos pero no, de repente, está casada, es madre, por segunda vez, está ahora en el otro bando y no solo eso, si no con quién, joder, es la Lady del Lord. Las manos le temblaban mientras llamaba a la asistente de Karkarov para que trajera a los chicos. Nunca la había olvidado, siempre había mantenido un rayito de esperanza con ella, cuando la dio por muerta, lloró su pérdida, sufrió su luto, sintió su ausencia en las cartas, en su vida pero nunca en su corazón. ¿Esto era acaso una oportunidad de volver a verla? Es decir, de ninguna manera podría estar con Voldemort por decisión propia, tenía que estar obligada y de prisionera desde la guerra. ¡Merlín! Seguro esos hijos eran producto de violaciones y torturas. Se estremeció de solo pensarlo y una ira lo recorrió por todo el cuerpo. Tenía que buscar la manera de saber de ella pero… ¿Cómo?.
.
.
.
Lo siento taaaanto, mil disculpas por la espera pero estaba terminando semestre y estaba súper ocupada. Gracias infinitas por los reviews y estar pendientes de mis actualizaciones, de verdad he leído todas y cada una como 100 veces porque me llenan tantos comentarios positivos para continuar. Este capítulo esta cortito pero tenia que subirles algo asi este de viaje y sea medio difícil. Espero lo disfruten y no pierdan el hilo!
