Casi todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

MINI RESUMEN DEL CAP ANTERIOR:

EN EL JUICIO HABLARON AMBOS LADOS, EL HOSPITAL Y ROSALIE POR PARTE DE EDWARD. EL VEREDICTO FINAL FUE QUE BELLA PASARA UN AÑO EN EL HOSPITAL SIENDO TRATADA POR UN PSICÓLOGO. EDWARD Y CARLISLE POR FIN ARREGLARON SUS DIFERENCIAS.

Wow, después de tanto lo he logrado. Debo admitir que me animó los mensajes que recibí preguntando sobre la continuación. No falta mucho para el final. Solo espero que sigan conmigo y la terminen. Lamento la demora, en serio que sí.

-¿Edward? Abre la puerta, ahora.

Caminé dudoso hacia la entrada. Eran las 3 de la mañana y estos últimos días no había dormido exactamente bien. Y ahora que por fin logré dormirme, mi fastidiosa hermana llegaba a interrumpirme.

-Alice, vete a casa. Seguro que vienes cansada de tu viaje. –"Y yo estoy cansado de la vida", pensé dramáticamente.

Pero era la verdad. Esos pocos días después del juicio sentí como si quisiera simplemente congelarme hasta que el año pasara. La decisión sobre las visitas aun no se tomaba y yo estaba arrancándome el cabello de la desesperación.

-Edward, solo abre. Tengo algo muy importante qué decirte.

-De acuerdo, -abrí la puerta y mi hermana entró como un torbellino, como si no fueran las malditas tres de la mañana.

-Escucha con atención, he estado con Rosalie no hace mucho. He investigado rigurosamente todo el proceso en mi cabeza y creo que podemos hacer que el periodo de encierro de Bella se reduzca al menos a la mitad.

-¿Qué? ¿Cómo?

-La juez y los médicos quieren una prueba de la cordura de Bella. Si ella puede demostrar que no está loca, logrará que le reduzcan.

-Solo estás dando vueltas Alice, dime qué has hecho este tiempo y a qué te refieres con lo anterior.

-De acuerdo. Mejor siéntate. –me rasqué los ojos cansinamente y obedecí. –He encontrado a Phil, el padrastro de Bella.

Me quedé congelado. La miré con incredulidad. Traté de decir algo pero nada salía.

-¿Recuerdas que nunca fue encontrado? Era porque cambió su nombre, su ID era falsa, organizó todo para prácticamente cambiar de vida. Lo denuncié junto con Jasper, buscamos pruebas de que fuera él. La verdad fue fácil porque la policía tenía una foto de él y lo único que se cambió fue el color de cabello. ¿Puedes creer que volvió a casarse? Creo que no tiene hijos, pero pobre mujer.

-Alice, detente. Aun no comprendo que tiene que ver con Bella.

-Si logramos que lo identifique y que lo haga sin… alterarse, lograremos probar que no está loca. Que puede enfrentarse a esto, sola.

-No puedo dejarla sola, seguro que se altera.

-No si hablas con ella. Pediremos una cita previa y después irá a la estación de policía. Lo tienen detenido. El asesinato no es su único crimen. Tienes que convencer a Bella de identificar a Phil sin alterarse. Si puede hacerlo y un psicólogo la ve, será prueba suficiente para Jane. Puede que no le quiten completamente su estadía en el hospital, pero sí pueden reducirlo y tú puedes dejar de ser miserable.

Mi mente procesó lentamente lo que Alice acababa de decir. Me puse de pie muy deprisa y tomé a mi hermana entre brazos. Después de Rosalie era mi persona favorita. Ambas habían hecho tantas cosas.

-No puedo respirar, -dijo jadeando. La solté y besé su frente.

-No tengo palabras para agradecer todo lo que hicieron por mí. Tú, Jasper, Rosalie, toda la familia.

-Cierto, vi como se abrazaban tú y papá. ¿Cómo sucedió?

Procedí a contarle un resumen del juicio y como Aro había ayudado en gran medida. Después le conté que lo hizo gracias a papá y Alice estaba muy feliz.

-La cara de Esme no debió tener precio.

-Creí que sufriría un colapso nervioso o algo. Después de abrazarnos tuvimos que tranquilizarla. No podía respirar e intentaba abrazarnos a los dos juntos. Balbuceaba cosas como "no lo puedo creer", "al fin", "Gracias, Dios". El caso es que mamá estaba muy emotiva.

-Me lo supongo. Pasaron muchos años, ¿no crees?

-Sí, pero al fin todo se arregló. Y mamá es increíblemente feliz.

-Solo falta que tu lo seas, hermanito, -sacudió mi cabello y besó mi mejilla. –Tengo que irme a dormir o Jasper vendrá y me sacará en brazos.

-Hablando de Jasper, ¿Dónde está?

-En casa, me dio media hora para venirte a decir o vendría a buscarme. No podía dormir de la emoción y al final terminé contagiando a Jasper.

-Entonces vete, muchas gracias por venir. Yo también necesito dormir.

Nos despedimos y regresé a mi cama. Me sentía feliz pero muy cansado. Me dormí profundamente y no soñé con nada.

Todo el proceso de hablar con la juez, pedir una cita, conseguir a un doctor que fuera imparcial, tomó al menos dos semanas. La cita me la dieron para dentro de una semana más. Así que lo único que me quedó fue practicar lo que diría y como intentar convencerla.

¿Cómo le caería la noticia de que el asesino de su madre había sido capturado? Esperaba que por su bien y el mío no le causara conmoción o algo similar. El doctor fue alguien completamente anónimo al hospital, a mí, a Bella y a James. Era imparcial y solo sabía lo esencial sobre el caso de Bella. Vería su reacción y la calificaría.

El día llegó y compré un ramo de flores, me vestí elegante y me dirigí a la clínica. Pasé de nuevo por los pasillos blancos, me revisaron que no trajera artículos punzantes ni armas y ya por fin me dejaron verla. Mientras esperaba a que atravesara la puerta blanca, mi mente vagó en las posibilidades de poder tomarla en brazos y besarla.

Pero cuando por fin entró mi mirada se congeló en la suya. Era como si hubiera bajado la mitad de su peso, como si no pudiera dormir nada en absoluto y como si estuviera más muerta que viva. En las pocas semanas que habían pasado, mi Bella parecía un zombi.

Me acerqué a ella y quise llorar solo con verla.

-¿Qué te han hecho mi vida? –susurré tan bajo como pude, como si con mi voz pudiera romper a esa frágil figura de porcelana. Bella me miraba como si no pudiera creer que estaba ahí.

-¿Edward? –dijo esturando su huesuda mano.

-Sí, sí, Bella. Soy yo. Pero dime, por favor, ¿Qué te han hecho? –dije con una opresión en el pecho.

-Nada

-¿Nada? Bella, mírate. Pesas la mitad de de antes, parece que no hubieras dormido nada en todo este tiempo, -dije pasando mis pulgares por sus ojeras. –Por Dios, Bella.

-No me gusta la comida y te extraño por las noches. Es todo.

-Te estás matando, Isabella. ¿Crees que no me siento miserable sin ti? Lo único que quisiera es que este tiempo pasara. Pero no por eso intento matarme de hambre o cansancio.

-No me estoy intentando matar, solo no tengo hambre, -dijo con lágrimas en los ojos. –Te extraño tanto.

-De acuerdo, no pasa nada, -la abracé por un momento de la manera más suave. Su cuerpo se sentía tan débil, tan frágil. –Todo pasará más rápido, ya lo verás. Te tengo una buena noticia y una mala.

-Primero la mala.

-No, primero la buena para que entiendas la mala.

Me senté en la mesa que había en ese pequeño y blanco cuarto. La puse a ella entre mis brazos y besé su cabello. Incluso eso había perdido el brillo de antes.

-La buena es que he logrado que tu estadía aquí se acorte, -Bella levantó la mirada y por primera vez en lo que tenía de verla vi un rayo de esperanza en sus ojos. –La mala es que tendrás que pasar por un prueba muy difícil.

-Dime, -dijo aun mirándome.

-Bella, encontraron a Phil, a tu padrastro. –Su cuerpo se tensó completamente. Parpadeó intentando entender mis palabras.

-No… no comprendo.

-El señor que asesinó a tu madre fue encontrado, acusado y lo meterán a la cárcel. Pero antes, tienes que demostrar tu cordura, identificándolo.

-No puedo hacer eso, Edward, verlo sería como… como recordar una y otra vez cuando mató a mi madre. Como recordar cuando la golpeaba, -dijo con los dientes apretados. –No puedo verlo. –tomé su rostro de forma delicada, pero decidida.

-Tienes que hacerlo, no aguantarás un año en este horrible lugar. No quiero perderte, quiero poder verte todos los días a mi lado, verte despertar cada mañana. Yo tampoco soportaría un año de soledad, de no tenerte a mi lado, de no estar seguro si estás bien o no. Bella, por favor, solo inténtalo.

-Pero aun no comprendo como eso puede ayudarme a acortar mi estancia aquí.

-Si lo logras hacer sin perder el control, podrás demostrar que estás cuerda. Un psicólogo estará presente cuando lo identifiques. Él observará tus reacciones y hará un diagnóstico. Después eso le presentará a Jane y ella decidirá si necesitas un año entero o si puedes estar menos tiempo.

-¿Estarás conmigo cuando lo identifique?

Bajé la mirada y negué con la cabeza. Sabía que sería difícil para ella, pero Alice dijo que tendría que hacerlo sola.

-No, lo siento Bella, pero es parte de las restricciones que Jane puso. –su rostro cambió y parecía tan asustada como un conejo con una escopeta enfrente. –Pero ve el lado positivo, lo lograrás y podremos estar juntos, Bella.

-No puedo, -susurró.

-Lo que no puedes es quedarte aquí más tiempo, -dije tomando su rostro de nuevo. –Lo que no puedes es dejar de comer, de dormir, de vivir. No puedo perderte y eso es lo que estás logrando con tu testarudez.

-Lo siento mucho, lamento no querer ver a la persona que asesinó a mi madre. Lamento no estar tan cuerda como creíste, -dijo ahora de forma molesta.

-No trates de chantajearme emocionalmente, soy psicólogo cariño, ese es mi trabajo.

-No era un chantaje, pero de acuerdo, si quieres que lo intente lo haré. No prometo no reaccionar ante él ya que fue el causante de todo desde el principio.

-Gracias, gracias Bella, -la abracé de nuevo intentando quitar ese gesto malhumorado de su rostro. –Es lo único que te pido, inténtalo.

-Edward, tengo miedo de él. Aparece constantemente en mis pesadillas. Es por eso que tengo problemas para dormir. Tú eres como un borrador, quitas todo malo pensamiento y toda pesadilla.

-Bella, la cita para identificarlo es la próxima semana, tienes que comer como loca, dormir como si hibernaras y recuperarte. Mi vida, odio verte así. Si no luces tan sana el psicólogo lo tomará como algo malo. Observará todo, desde tu atuendo, hasta el sonido de tu voz. Tenemos una oportunidad más de estar juntos más pronto. No la desperdiciemos.

-Te extrañaba tanto, Edward. Creí… -bajó la mirada y sospeché un poco.

-¿Qué?

-Creí por un momento que te habías olvidado de mí.

-Oh, Isabella. ¿No lo entiendes aun? Mi vida no tiene sentido sin ti. Eres mía, la chica que vino de otro planeta para poner mi mundo patas arriba y hacerme el hombre más feliz del mundo.

-Pero te he causado tantos problemas.

-Estas serán experiencias que en el futuro recordaremos y nos reiremos. Incluso podemos compartirlas con nuestros hijos, nietos.

Bella me miró con grandes ojos brillantes y sonreí. Se veía tan linda e inocente. Besé sus labios tiernamente, recordando todas aquellas sensaciones tan fuertes que sentía solo por ella. Todo tenía que salir bien, ella tenía que volver a mi lado.

Un toque en la puerta me sacó de mi ensoñación. Suspiré y fulminé con la vista la puerta que aun estaba cerrada. Abracé a Bella un poco más y después nos pusimos de pie. Una enfermera entró y anunció que nuestro tiempo había terminado. Besé a Bella una última vez.

-Te prometo que todo saldrá bien. Ahora ve a recuperarte, ve a engordar, come aunque la comida no te guste. Y duerme pensando en mí, soñando con nuestro futuro, no tu pasado, ni siquiera el presente. Piensa en lo feliz que planeo hacerte.

-Gracias Edward, -dijo con lágrimas en los ojos.

-Promételo.

-¿Qué?

-Que cuidarás de ti como si fuera mi corazón. Si tanto me quieres cuida mi posesión más valiosa, -acaricié su rostro. –Tú. Y yo te prometo que te sacaré de aquí lo más pronto posible.

Ella sonrió y asintió. –Te lo prometo.

Salí de ahí sintiendo algo más de esperanza, pero a la vez algo más triste. No quería que Bella estuviera ahí sola, sufriendo y pasando hambre. Pero sabía que ella cumpliría su promesa. Ahora solo tenía que esperar y no hay nada mejor para un corazón preocupado que un chocolate caliente de mamá.

Giré y me dirigí a casa de Esme.